SOCIEDADES ENFERMAS Y FINALES DE LOS TIEMPOS

Las sociedades están enfermas de ideologías, religiones, economías fallidas y, sobre todo, está enferma de indiferencia. Las sociedades humanas están muriendo, pero algunos de sus habitantes sobrevivirán ¿quiénes? ¿Los más fuertes? ¿Los más ricos? ¿Los más pobres? ¿Los más inteligentes? ¿Los más malvados? ¿Los más suertudos? ¿Los que han aprendido a cotizar en bolsa o jugar con las criptomonedas? Sobrevivirán aquellos que hayan encontrado su esencia dentro de sí y fuera de sí ¿dentro de sí? ¿dónde? En tu conciencia, trascendiendo tus creencias ¿fuera de sí? ¿dónde? En el otro, en las otras conciencias, incluidas aquellas que te tildan o tildas de enemigas. La ignorancia de tu ser solo puede conducirte a morir por tus creencias fallidas y arrastrar junto a tu cadáver infinidad de víctimas presentes y futuras. Sí, futuras, porque tal y como tu heredaste esas creencias insanas, maquilladas de tal y cual ideología, de tal y cual religión, tu dejarás a tus hijos y nietos el mismo legado. El mal se clona muy bien a través de las tradiciones, cada cual la suya.   

¿PUEDO SALIR DE ESTAS SOCIEDADES ENFERMAS?

No. Hemos ayudado a transmitir sociedades profundamente enfermas y la lucha por cambiar el mundo se ha centrado en el mundo de la mente, en el mundo de las ideas, pero no las ideas en sentido puro y entrelazado con el espíritu, sino en las ideas prostituida por intereses de todo tipo, es decir, en las ideologías, incluidas, obviamente, las religiosas. Además, solo hay una forma de cambiar el mundo y construir un hábitat armónico donde el conjunto de las conciencias humanas pueda vivir en paz y es alcanzando, cada uno, cada conciencia, su propio lugar en el universo ¿Qué significa eso de alcanzar cada quien su propio lugar en el universo? Pues interiorizar que en el universo todo está entrelazado y que la diferenciación frente a los otros y a lo otro, que nos autoimponemos a través de los sentidos y de la razón, es una mera ilusión de la mente. Pues el hombre, su conciencia, es mucho más que su mente. En otras palabras, encontrar cada quien su lugar en el universo significa que todo aquello que hagas, te será devuelto, sea bueno o malo, positivo o negativo. De ello que muchas corrientes espirituales, antes de ser contagiadas por elementos mundanos, predicaban aquello de no hagas a los demás lo que no quieras para ti. La llamada regla de oro no la inventó el hombre, sino es una ley universal que rige el funcionamiento del universo mismo.

SI NO PUEDO SALIR DE ESTAS SOCIEDADES ENFERMAS ¿QUÉ PUEDO ESPERAR?

El final de los tiempos. Sí, el final de los tiempos, pero no entendidos desde una óptica religiosa ni mitológica, sino desde la concepción de cambio. Lo único constante en el universo es el cambio. Esto se sabe desde los albores de la última humanidad, pero las distintas civilizaciones, desde las estructuras de poder, por intereses mundanos, han ocultado este conocimiento y han construido sociedades opresivas y esclavistas donde se alienta la obediencia y pleitesía a normas y leyes que no están orientadas al desarrollo del espíritu, sino a la esclavitud a creencias fallidas y sus guardianes, cada cual la suya.     

   El final de los tiempos es un nuevo pacto entre los hijos de los hombres y los hijos de las estrellas. Un pacto por el cual las nuevas generaciones comenzarán a caminar por otras sendas del conocimiento. El precio a pagar será la completa aniquilación de los mundos humanos construidos en esta última humanidad. Los sobrevivientes serán aquellos que hayan escuchado su propia voz antes de llegar a esta su última vida y hayan podido ver su imagen antes de nacer. No se trata de ocultismos, sino de conocimiento. Las creencias humanas, enclaustradas en opiniones elevadas a verdades absolutas, han velado el camino hacia el conocimiento del sí mismo.

¿TENGO TIEMPO DE ENCONTRAR EL CONOCIMIENTO QUE ME LLEVARÁ A ESE OTRO MUNDO?

Mientras se respire, siempre se estará en condición de encontrar lo que se anhela ¿Cómo llegar a ese conocimiento desde una sociedad enferma? Trasciende tus creencias. No hagas daño a nadie e incluso a quien te lo pueda desear o hacer. Si te hacen daño, aléjate y si no puedes alejarte, permanece en silencio. No persigas nada del mundo de las apariencias, busca, más bien, aquello que te haga sentir bien contigo mismo y no con lo que te han enseñado o inculcado, que solo haces por tradición. No odies jamás, pues el odio es el camino hacia el mundo y lo que se persigue es el camino del Espíritu, el Espíritu que no se ahoga en el lenguaje, sino que va más allá del lenguaje.

No juzgues porque cada quien, cada conciencia, tiene su propio tiempo y su propia hoja de ruta para llegar a sí misma. Hay quienes deben morir muchas veces para nacer una sola, pero, nacidos, no gustarán de la muerte. No busques dioses ni gurús fuera de ti, pues en ti está el Dios que buscas y el Maestro que te llevará a él. No desprecies la luz que ilumina otros caminos, pues cada quien tiene su propia tea que ilumina sus propias sombras. No dejes nunca de ayudar, siempre y cuando te lo pidan y no olvidando que no debes esperar nada a cambio, pues el universo se encargará de devolver, con creces, lo que das. No busque la felicidad humana en los demás, pues está en ti y tampoco exijas que los demás busquen la felicidad en ti, pues vivir la felicidad es compartir con el otro y no someter al otro.

Somos conciencias que deambulan por el universo buscando experiencias de ser que nos eleven hacia la conciencia del Padre. Paz, Amor, Perdón.

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