RAZÓN DE ESTADO Y EL ESTADO DE LA RAZÓN

Los Estados modernos están en decadencia. Cualesquiera razones que intente legitimar su agonía huele a podrido o, peor aún y más acorde con los tiempos, a gas mostaza. No hay mañana si el ser humano, los neo esclavos modernos, los esclavos integrales, no son capaces de reaccionar a tiempo. Y todo apunta a que el reloj de los hombres llama a su final, aunque somos muchos los que preferiríamos que sonase para su despertar a la conciencia que somos. Veamos.

Los Estados modernos son vasallos de sus economías

LA SIN RAZÓN DE LOS ESTADOS

Los Estados modernos son vasallos de sus modelos económicos y estos son, a su vez, los causantes últimos del genocidio humano que están viviendo y padeciendo los hombres en esta última humanidad. Se han levantado altares a verdades y creencias fallidas y se ha sepultado la sed del hombre que clama su libertad en consumismos de todo tipo, desde los ideológicos a la 5G. Las economías, y no importa el modelo de Estado que sostengan, desde el nuevo imperio socialista chino a la tambaleante democracia norteamericana, pasando por la autocracia rusa, la avarienta Europa, los populismos americanos o los imberbes Estados africanos, están al servicio del mal, no del bienestar común de los seres humanos. Y la casta política les hace banda sonora. Digo que están al servicio del mal porque, a todas luces, han antepuesto las estructuras que han formado por encima del hombre mismo, del hombre de carne y hueso. Unas estructuras que, a su vez, están al servicio de esa casta de seres equivocados que dicen ser líderes y que solo se apoyan en la fuerza bruta que les acompañan. Y lo de bruta, sin generalizar porque toda generalización es fanatismo y el fanatismo es una enfermedad mortal en el hombre, les cae muy bien a esos hombres de armas que no ven más allá de su bayoneta.

Los sistemas económicos modernos son causantes del genocidio económico

QUÉ HA DESHUMANIZADO A LAS ECONOMÍAS

Las creencias. Las creencias han levantado esta última humanidad en base a miedos, desconfianza y mucho odio, muchísimo odio. Las creencias no hablan del ser, de la conciencia que todos compartimos, sino de la forma en la que cada uno va viendo el mundo. Las creencias son una forma de ver y ya, hoy en día, todos sabemos que las apariencias engañan. Al cerebro humano poco le importa si lo que cree ver es cierto o no, si es verdadero o no, si es útil o no, si esclaviza o libera, si se lo enseñas, lo toma como cierto, verdadero, útil y liberador.

Los Estados modernos están en decadencia. Su crimen, el olvido del Hombre

Se han construido sociedades basada en creencias y (link a YouTube) no en la conciencia humana. Se ha confundido la conciencia con éticas de todo tipo y con religiones disfrazadas de dioses demasiado humanos. Se ha identificado el ego, la mente, el yo, con el conjunto de creencias heredadas, cada cual la suya, y se ha enterrado a la conciencia en los altares del olvido. En suma, se dice, se inocula, se inyecta en ese cerebro ingenuo, que, como dije, se deja engañar muy bien, que tu identidad, lo que eres, son tus creencias. Olvida el mundo de las creencias que ellas son posibles gracias a la conciencia, cuya esencia es ser libertad creadora, libertad de ser.

EL PROBLEMA DE LAS ECONOMÍAS MODERNAS

No importa el sesgo de las economías. Ya dijimos que ellas son el causante del genocidio humano de hoy en día, como lo ha sido a lo largo de la evolución humana. Hoy en día, como ayer, son dos los problemas bases de las economías, a saber, uno el de la propiedad y otro el del dinero, muy ligados ambos conceptos. Veamos muy someramente a estos dos contertulios.

   Las creencias fallidas (link a YouTube) comenzaron su estrategia insana, pero muy útil para sus propósitos opresores, cuando comenzaron a apropiarse de la tierra. No a disfrutar, compartir, trabajar, sacar frutos de ella, sino cuando a alguien o a un grupo se le ocurrió decir “esto es mío, este pedazo de tierra es mío”. Junto a la tierra le puede ir añadiendo todos los bienes terrenales que se les ocurran, el agua, el sol, etc., y todos aquellos otros creados por esa conciencia humana, por esa capacidad creadora que todo, repito, todo ser humano es, cuando les dejan, y en donde puede echar desde la azada, la rueda, las vasijas de barro, los puertos USB y todo lo que usted conozca, lo use o no, disfrute o no de ello y todo aquello que nunca conocerá. La propiedad nació no con un carácter temporal, sino como una posesión, que, para más inri, podía ser legada.

El dinero, de ser un instrumento para el comercio, se convirtió en cadenas para esclavizar al hombre

   El dinero nació para facilitar todo tipo de trasvases de propiedades, desde la tierra hasta el trasvase de conejos por morcillas.  El dinero, en cualquier tipo de soporte, desde la sal al oro o las novedosas criptomonedas, viene a legitimar el mismo concepto de propiedad. Si usted encuentra una sociedad, en este o en otro planeta, que no tenga dinero, tenga por seguro que tampoco tendrá un sentido de la propiedad como posesión, como pertenencia absoluta. Ahora bien, el dinero es, por decirlo de un modo entendible, una consecuencia lógica de la propiedad. El intercambio de propiedades, popularmente conocida como comercio, necesita un instrumento de intercambio, el bendito, apreciado y necesario dinero. Ahora bien, aquí comienza los problemas, uno, el valor de las cosas ¿Cuántos conejos valen dos gallinas? ¿Cuántas horas de trabajo (de tu vida) vale un IPhone?Y todo lo que usted pueda imaginar.

Aprecio el dinero porque sé el precio a pagar por no tenerlo (Héctor Gallo)

Dos, el precio del dinero en sí mismo. Sí, la creación de los bancos modernos, en su devenir histórico, comenzaron a comerciar con el dinero mismo y a darle un valor a lo que, en principio, solo era un instrumento de intercambio. Nacieron las deudas. En estas sociedades insanas, un niño, al nacer, ya viene endeudado. En otras palabras, en vez de nacer para desarrollar a plenitud su conciencia creadora, viene a pagar las deudas de un sistema de creencias que ha ninguneado al hombre y lo han puesto al servicio de la propiedad y el dinero, mejor dicho, al servicio de los propietarios de la propiedad y el dinero, llámese o entiéndase como Reserva federal, Comité del Politburó del partido o con las siglas que ustedes gusten. 

SEGUNDA PARTE: SOLUCIONES PARA EL SIGLO XXI A LAS ECONOMÍAS ENFERMAS DE SIEMPRE

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