¿POR QUIÉN DOBLAN LAS CAMPANAS?

Siguen sin comprender. Galopan al abismo y la polvareda les impide ver hacia dónde van. A lo lejos se escucha y se siente el repicar de unas campanas y alguien pregunta ¿Por quién doblan las campanas? Hemingway, el viejo, desde una mar en un extraño y lejano planeta no duda en contestar: las campanas doblan por ti, mi amigo lector.

Las campanas están sonando por la humanidad

  ¿Son tiempos de incertidumbre o son tiempos que ya estaban señalados? No hay que ser muy avispado para entender que uno de los efectos de la modernidad en este incipiente siglo XXI es la desconfianza hacia el otro y lo otro que intenta maquillarse con pactos y acuerdos de todo tipo. Desconfianza hacia el otro que es distinto y hacia lo otro que no entendemos o, peor aún, nos molesta. El hombre cultural, el hombre enfrascado en su tradición, se siente, hoy en día y hoy como ayer, en la más inquietante congoja. El hombre cultural descansa sobre unos pilares muy frágiles, incapaces de soportar el correr de los tiempos, a saber, sobre el pilar económico. La economía lo es todo, vienen a decir. Y desde esta venta poco o nada importa si la economía es de libre mercado maquillada de variopintos capitalismos, está sujeta a la planificación de un Estado totalitario o es un híbrido entre los dos modelos. La economía, los distintos modelos económicos, están llevando a la sociedad humana hacia un abismo ¿Por qué? ¿Qué ha sucedido en las entrañas económicas para que esto suceda?

Las economías están llevando al Hombre hacia un abismo

   Han olvidado al hombre. La maldad que acarrea las estructuras impersonales creadas por los distintos modelos de Estado ha calado en el pensamiento humano como una esponja que absorbe toda el agua de una fuente hasta secarla. La sociedad económica ha olvidado la esencia de la sociedad misma, su humanidad y, tras ella, el común denominador de todas las diferentes formas de ver y entender la vida, la conciencia humana. Uno puede preguntarse por qué sucedió esto y la respuesta está en la misma raíz de la evolución de esta última humanidad, a saber, los miedos. Miedo al otro, miedo a la escasez de la naturaleza, miedo a lo desconocido, etc., etc. Y los miedos, más que engendrar solidaridad y colaboración, lo que engendran son explotación y opresión. Solo el conocimiento les hará libres a los seres humanos de sus cadenas. Pero ¿de qué conocimiento estamos hablando?

LA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO O POR QUÉ LAS CAMPANAS DOBLAN POR TI

   No se trata del conocimiento de la naturaleza, del mundo que vivimos, sino del conocimiento que te lleva a reconocerte como conciencia de Ser en este magnífico universo. Ese conocimiento hacia dentro es el que va permitir el desarrollo del conocimiento que llamamos científico. Sí, se ha adelantado mucho en el último siglo en ese mirar dentro de la materia, pero no es nada comparado con el mundo que está por venir y este universo que se mostrará en todo su esplendor y dejará al descubierto los secretos de una vida que no se agota en sí misma. El reconocimiento como conciencias más allá del mundo de las creencias será la muerte de las ideologías, políticas, religiosas o de cualquier índole que lleve al hombre a alejarse de su origen común. El conocimiento hacia dentro no vendrá de la mano de las hegemonías del poder, sean políticas, religiosas, económicas o de cualquier orden opresor, sino de la mano de un bichito que dirá a la maldad humana, las campanas doblan por ti.

El cambio solo puede llegar de tu mano

EL CORONAVIRUS Y EL POR QUÉ LAS CAMPANAS DOBLAN POR TI

   Eres libertad de ser. No estás atado a ninguna creencia. Tú tienes el poder de decidir reencontrarte con la conciencia que eres y que compartes con el resto de conciencias que te acompañan en este viaje maravilloso. No estás atado al tañido de unas campanas y menos a aceptar que las campanas doblan por ti. No obstante, esa decisión a la que te enfrentas, de reencontrarte a ti mismo en estas sociedades enfermas, deshumanizadas, es una tarea que nadie puede hacer por ti. Las ideologías, las creencias, te marcan un camino exigiendo que camines por sus sendas para esclavizarte a ellas, a su forma parcial e interesada de ver el mundo, pero este encuentro con la conciencia que eres solo tiene un camino, un destino y una brújula, tú mismo.

Las creencias esclavizan

   Pero la Conciencia Universal, algunos la llaman “Dios”, “sabe” perfectamente que las hegemonías humanas del poder, esas conciencias insanas, que han olvidado su esencia y no desean volver a ella, jamás permitirán que las conciencias humanas esclavizadas aúnen sus voces en una sola. Las hegemonías del mal se nutren de las diferencias, necesitan enfrentar a unos hombres a otros, pero sus horas están contadas. Lo que ellas, las distintas formas de Estado y poder, impiden, un virus les obligará a hacer. Un esclavista solo deja el látigo con el que domina si ve en peligro su propia vida.

   El planeta se detiene para que tú, como conciencia de ser que eres, puedas reflexionar sobre el futuro que está por llegar. Quizá los miedos que te han sembrado durante toda tu vida intenten dominarte de nuevo y quieras volver rápidamente a tus zonas de confort, que muchos llaman “su normalidad”. Otros, los más, sin saber que son esclavos, gritarán a los cuatro vientos que quieren volver a sus grilletes, a sus celdas de trabajo, quieren volver a su normalidad. Otros, en cambio, alzarán sus voces para dejar fluir lo que está por llegar.

Para ti, por quién doblan las campanas.

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