PARTE 2. SOLUCIONES MODERNAS A VIEJAS ECONOMÍAS

La primera parte de este pasquín con insuflas académicas, pero sin pedantería ni creencia que haya llegado al olimpo de verdad humana alguna, se centró en la parte, digamos, política. La necesidad de cambiar los modelos de Estados que, hoy por hoy y hoy como ayer, ocasionan un genocidio humano maquillado con todo tipo de modelos, ideologías y demás ismos sin aroma a humanidad. Sin duda alguna, eso que llamamos economía es el nudo gordiano que hay que desatar. La gran pregunta es por dónde empezamos ¿Se deben cambiar los modelos de Estado para encontrar otros modelos económicos? ¿Se deben cambiar los modelos económicos para facilitar alternativas a los Estados modernos? Ahora bien, lo que debemos aplicar a estas preguntas es el principio de incertidumbre de la Mecánica Cuántica. Saber la respuesta a una de ellas conlleva la imposibilidad de saber la respuesta a la otra. Pero, no obstante, como dice la ranchera de turno, lo importante no es llegar primero, sino saber llegar. Ahora sí, demos comienzo a la función.

Para conseguir otro modelo de sociedad, qué debe cambiar primero, los Estados o las economías

¿CUÁL ES EL PROBLEMA ECONÓMICO?

La propiedad. A partir de este problemilla, han surgido un sinfín de problemas mayores. Veamos.

1) La tierra, como tal, como el espacio natural que comparten un indeterminado número de especies en esta ventanita del universo, no pertenece al hombre, no es propiedad de la especie humana. Sin embargo, tal especie humana se adueñó de sus tierras y de sus mares. ¿Quiénes? Nos perdemos en la noche de los tiempos. Pero, más importante es responder a ¿Por qué se adueñó un grupo humano de un pedazo de tierra? Uno está tentado a pensar que por el beneficio que traía el asentamiento frente al nomadismo ¿La ley del mínimo esfuerzo? o ¿ya se entreveía la posibilidad de una explotación de unos hombres sobre otros bajo el disfraz de una mayor complejidad grupal? Independientemente de cual sea el origen real de la propiedad, el hecho es que el apoderarse de la tierra, en un principio, y luego incluso de los hombres de otras tribus, de otras tierras, dio rienda suelta a un sinfín de problemas. Para muchos el ser humano es el mayor depredador del planeta, no solo diezma la naturaleza, sino por un pedazo de tierra ha sido capaz de asesinar, e incluso intentar exterminar, a congéneres de otros espacios a lo largo de todo su trayecto evolutivo.

La propiedad es el origen de un sinfín de problemas de convivencia humana

2) ¿Qué tiene que ver el origen de la propiedad con nuestros tiempos y, más aún, con soluciones a las intrincadas e encriptadas economías modernas?Pues mucho, por no decir todo. Se da por sentado que la propiedad es algo connatural al ser humano. Apropiarse de algo, de alguien, pareciera que es tan natural como respirar y eso es un error. La propiedad, el sentirse propietario, de un pedazo de tierra, de otro ser humano, de unos instrumentos, herramientas, conocimientos, etc., etc., fue una decisión histórica de unos ancestros que, obviamente, no tenían internet ni planificaban llegar a las estrellas. Se necesita repensar la propiedad, el sentido y el significado de la propiedad, a todos los niveles.

Es necesario repensar conceptos como propiedad, trabajo, riqueza, educación, etc.

3) Ya, muy lindo, pero quién le pone el cascabel al gato. La evolución social es como es y no se puede mirar hacia atrás. Solo las leyes de las partículas cuánticas parecen tener la particularidad de poder modificar el pasado, pero los hombres están condenados a vivir por él. Movimientos políticos han infectado la historia con fracasos en todos los órdenes. Capitalismos de toda condición a marxismos de igual cuño y peor semblante, ambos disfrazados del buen pastor, han esclavizado a los seres humanos con economías genocidas que persisten, e intentan seguir hasta que el cuerpo aguante, en el exterminio humano. Unos a base de premiar un consumismo desbocado a ritmos de terabytes y el beneficio económico a cualquier precio, otros con un consumismo ideológico que solo alimentan a las cúspides del poder, pero ninguno buscando trascender esos modelos genocidas. Obviamente, una parte, minoritaria, ha vivido y vive muy bien del cuento de la propiedad. La gran mayoría, las víctimas, sigue el sentido gregario inserto en su condición humana.

Capitalismos y marxismos de toda índole han convertido el planeta en un gigantesco campo de exterminio humano

4) Una parte del problema para cambiar los sistemas económicos genocidas del presente, basados en el imperio de la propiedad, privada o estatal, por sistemas económicos humanizados, no con promesas, sino con hechos, radica en qué ofrecer, y cómoofrecerlo, a los exterminadores (hombres de carne y hueso que se han apropiado de personas, estructuras, recursos naturales, medios propagandísticos, conocimientos y hasta de los Estados mismos) para que les permita, al menos, considerar la posibilidad de dejar su tortuoso quehacer. En este punto es donde viene a cuento la incógnita que dejaba abierta anteriormente ¿Qué debe cambiar primero la economía o los Estados? Lo mismo es desatar que cortar, diría el otrora emprendedor Alejandro Magno.

Quién le pone la cascabel al gato

5) Cambiar una sociedad basada en el imperio de las creencias, tan dispares unas a otras como absurdas, por una sociedad basada en la conciencia humana, no es cuestión de generaciones, ni de conocimientos, sino de educación. Mientras se siga educando para transmitir las creencias (cada cual la suya) y no para el desarrollo de la conciencia humana, no se saldrá si quiera del puerto llamado a sentir en primera persona la extinción humana. No obstante, antes de llegar a esa educación para la humanidad en su conjunto y no para intereses particulares, debemos dar cuenta del apartado cuatro.

Si no se comienza a educar para Ser y no para tener, la especie humama está condenada a la extinción

6) ¿Qué podemos ofrecer a los verdugos de las actuales sociedades humanas deshumanizadas? ¿Qué podemos darles para que se sientan cómodos con el trato? No podríamos ofertarles el perdón de sus vidas, a la antigua usanza, pues el poder y la “legitimidad” de la violencia y las armas (más allá de todas esas economías negras o blancas que les hacen la competencia) la tienen ellos. Además, y primordialmente, la violencia no está permitida ejercerla si quiera para alcanzar salvar la propia vida o la paz social. Entonces ¿qué podemos ofrecerles?  Podemos ofrecerles ser parte del negocio y cien años para disfrutarlo. Cien años de soledad, diría el ingenuo Gabo, pero más vale pájaro en mano que ciento volando.

El número mágico

7) ¿De qué negocio estamos hablando? ¿Qué podemos ofrecer a los que tiene el poder de tener todo lo que se puede comprar con dinero o por el poder mismo detentando? Y no olvidemos que, hasta el miedo, el tenerlo o el no tenerlo, se puede comprar con dinero. Podemos ofrecer una nueva forma de organizar la propiedad. No se trata de destruir la propiedad, sino de trascender ese dilema de privada o estatal, y poner el acento en el nuevo propietario: el ser humano.

No se trata de destruir la propiedad, sino de humanizar la economía

8) Desde aquella primera sangre derramada por el grito de “esta tierra es mía”, el hombre no ha sabido vencer los miedos de enfrentar sus antagonismos sin violencia alguna, sino que todo se tenía que pagar con sangre. Incluso, en estos tiempos del imperio comercial a ritmo de globalización, podemos asegurar, con aquellos ilustrados encarcelados en idealismos imposibles, que el comercio es la continuidad de la guerra por otros medios. Pero, volviendo al epígrafe 8, quién es ese nuevo propietario. De qué tipo de propiedad estamos hablando, que alcance tiene y cómo se puede llegar a él.

De qué tipo de propiedad estamos hablando

9) No hay secretos en el tipo de propiedad a proponer, pero sí en el alcance que debe tener para humanizar estas economías genocidas del presente. La propiedad de la que hablamos es lo que podría entenderse hoy en día como cooperativas. La propiedad de producción y comercio, y con ellas englobamos todo ese andamiaje de propiedades de todo tipo en las actuales economías, está en manos de los cooperativistas. Todo lo que implique las relaciones internas debe estar en manos de los cooperativistas. No hay obreros, no hay clases, solo socios. La forma en la que establezcan sus salarios (ya escribiremosmás adelante sobre este punto) está en sus manos, pero los beneficios netos son equitativos desde el primero al último de los cooperativistas. La distinción de los salarios, más simbólica que cuantitativa, obedece, obviamente, al conocimiento aportado al conjunto de la cooperativa por parte de sus socios. Por no si quedó claro, no se trata de ampliar el número de cooperativas allí donde existan, sino de borrar todo tipo de propiedad privada o estatal del marco de la economía. La actividad del comercio, desde la producción, servicios, comercialización, etc., se centra, en esta nueva forma de propiedad, en el actor, el ser humano de carne y hueso, y no en el guion particular que beneficia a unos pocos en nombre de todos, pero que realmente esclaviza a casi todos. Queda, entre otras cosas, definir cómo se alcanza la generalización de este modo de propiedad. Por qué los Estados modernos van a ceder sus prerrogativas y dejar de ser, por ejemplo, los intermediarios entre el sector empresarial y los obreros o, peor aún, porqué la propiedad privada, en toda su amplitud y variedad, va a ceder lo que entiende su propiedad y bienes comerciales para cederlo al conjunto de los cooperativistas.

La cooperativa es el camino.

10) El por qué los Estados y las propiedades modernas, tanto estatal como privadas, que, realmente, no olvidemos, son viejas estructuras insertadas en el presente y mal dirigiendo modernas formas de conocimiento, el por qué, digo, debieran ceder está bien claro. No subsistirán en el tiempo sin caer en novedosas formas de esclavitud y no hay garantía alguna que los descendientes de los hoy propietarios se conviertan en los esclavos futuros. Pero esta visión a largo plazo no es muy convincente para aquellos que poco o nada les importa el todo y solo son capaces de apreciar su tiempo y su pedacito de realidad. Aquí es donde vuelve a aparecer aquellas preguntas incómodas ¿debe llegar primero un Estado humanitario para implantar una economía humana o es posible implantar una economía centrada en el ser humano para que conduzca a un modelo de Estado humanitario? Para dar una oportunidad a que la alternativa pueda ser viable habría que plantear el cómo se haría estos cambios. Cómo pasar de las economías privadas o estatales a una economía fundamentada única y exclusivamente en el cooperativismo.

Las actuales formas económicas imperantes llevarán al ser humano hacia abismos insondables

11) Al enemigo no se le puede dejar de dar una opción que le permita sobrevivir dignamente o, en el peor de los casos, morir con dignidad. Morir de pie, jamás de rodillas, jamás humillado, jamás aborrecido por haber perdido. El cómo pasar de estas economías del descarte o la humillación, privadas o estatales, a una economía cooperativista sin que los actores presentes opongan una resistencia a muerte, solo es posible manteniendo su “estatus”. Mantener su estatus significa, en primer lugar, indemnizar a los dueños de las propiedades con un “valor” consensuado. En segundo lugar, darle la oportunidad de pertenecer a la cooperativa como un socio más. En tercer lugar, se mantengan o no como socios de la nueva cooperativa o prefieran pertenecer a otra o no querer pertenecer a ninguna, darles un margen de cien años (100) para que puedan disfrutar, tanto ellos como sus familiares directos e indirectos e incluso a las personas que ellos pudieran considerar oportuno,de todas sus propiedades personales (casas, yates, aviones, etc.) y dinero acumulado sin gravámenes fiscales de algún tipo. A los cien años, perderán este estatus y deberán gravar acorde a lo que en ese tiempo esté establecido.

Si no se consigue una salida inmediata a otra economía, no habrá futura generación humana a la que explotar

12)  Es, en la práctica, poco viable la consecución de estos cambios de propiedad sin la presión de los Estados. Pero, aun así, no podemos olvidar el empoderamiento de una ciudadanía abierta a su conciencia y no al mundo de las creencias. No obstante, en cualquier caso, con Estados cómplices con la sangría humana actual o con Estados humanizados, en cualquier formato posible, el papel del Estado es mantener el juego limpio entre las cooperativas. Jamás el incesto entre Estado y Propiedad en detrimento del ser humano.

Estados y economías de toda índole han esclavizado al ser humano a todo tipo de miedos

13) Este cambio en el concepto de propiedad obedece simple y llanamente a empoderar al ser humano como tal en detrimento del ser humano de hoy en día que es visto por las diversas propiedades como simples mercancías que se pueden comprar, vender y, en última instancia, desechar. A la par, debe repensarse otros conceptos, como el de salario y el del trabajo, entre tantos otros como son el tiempo de trabajo, la riqueza, el ocio, la educación para la conciencia, etc., etc.Con respecto al concepto de trabajo, este debe comenzar a ser la expresión de las capacidades creadoras que todos ser humano tiene y debe trascenderse esa visión del trabajo como un medio para conseguir dinero (y, por ende, poder vivir) porque el dinero se ha convertido en un fin en sí mismo y no en el medio que debe ser. El salario no puede representar una forma de crear brechas insalvables entre los socios de una cooperativa, sino como forma de “valorar” los conocimientos en base a los cuales se rentabiliza el beneficio de todos. Y cuando digo “todos” no me refiero solo a todos los cooperativistas, sino al conjunto social. Las cooperativas, más allá de buscar el beneficio propio, deben aportar un beneficio social.

El dinero fue endiosado y dejó de ser un simple instrumento al servicio del comercio para ser un fin en sí mismo

14) La forma económica de relacionarse el nuevo tipo de propiedad debe basarse en la tecnología del blockchain y el mundo de las criptomonedas.  El sistema financiero actual, en su sentido amplio, desde los dueños de la fábrica de billetes hasta los que comercian con el mismo dinero, es inviable en cualquier escenario de cambio en la forma de entender la propiedad y/o en los Estados futuros. Aún más. Si no se pudiera llegar a un cambio en las formas de propiedad y/o de Estados actuales, el sistema económico basado en el genocidio que cometen los Bancos Centrales con sus políticas inhumanas, destinada a enterrar el espíritu humano por un puñado de oro, deberán desaparecer, so pena de ser dichos sistemas inhumanos el detonante para la extinción de la propia especie.

 El cambio en la forma de propiedad, obviamente, no es la panacea para entrar en otros modelos de sociedad donde la conciencia prime por encima de las creencias, pero es un paso necesario. Los Estados venideros tendrán que resolver los límites de sus propios límites y empoderar al ser humano por encima de las estructuras. Organizarse no puede ni debe seguir siendo sinónimo de esclavitud, por mucho que la maquillen con leyes que nunca están orientadas al ser humano en conjunto sino a una parte del conjunto, sino sinónimo de un nosotros, los seres humanos, la especie humana, la conciencia humana.

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