LAS PRIMERAS CREENCIAS IRRACIONALES

Creencias irracionales bajo lupa

EN EL COMIENZO SON CREENCIAS IRRACIONALES

   No nacemos con una mente en blanco, como si se tratase de un libro  a ser escrito por nuestra experiencia a lo largo de la vida. Creencias irracionales de todo tipo nos acompañan desde el mismo vientre materno. Sin hablar de otro tipo de memorias, de otras vidas, los primeros recuerdos  siempre señalan a nuestros padres y al entorno emocional de ellos. A su vez, dichos entornos emocionales paternos se retroalimentan de su herencia y así sucesivamente. La mayor parte de la población humana no solo nace con un cúmulo ostentoso de creencias de todo tipo, sino que las mantienen a lo largo de su vida sin cuestionarse un ápice de ellas.

Todo comienza con el final
En el comienzo está el camino

Nos identificamos con aquello que creemos y las primeras creencias asimiladas como propias son las de los seres que, de una u otra forma, positiva o negativamente, nos han cuidado durante los primeros años de vida. Puede parecer natural este proceso. Y, en cierta medida, lo es. El problema, obviamente, radica no en los cuidados amorosos que la mayor parte de los seres humanos reciben tras su nacimiento, sino en las creencias que los acompañan y la semilla del mal que pueden esconder, en sus mismas entrañas, tras éticas y comportamientos que señalan dónde está el bien y el mal, cómo llegar a uno y evitar el otro  y cuánto ha de sacrificarse para defender a uno del otro.

LAS CREENCIAS IRRACIONALES ¿ESTÁN TAN EXTENDIDAS?

   Puede parecer una pregunta capciosa, pero si miramos los comportamientos humanos a lo largo de la historia del hombre, no podemos más que ratificar que creencias irracionales anidan en toda cultura y en la mayor parte de la individualidad. No es baladí, en estos tiempos de comunicación virtual, sentirse contagiado por la sensación de malestar que impregna la red a causa de mil y un comportamientos humanos, comenzando por el de supuestos líderes políticos, religiosos o de cualquier otro ámbito, que no solo dejan que desear para ser tildados de humanos, sino que a todas luces muestran un odio hacia lo diferente, hacia lo distinto a ellos. Una sensación que conduce a multiplicar las preguntas

Creencias irracionales
El miedo se contagia de generación a generación

¿Qué lleva al hombre a comportarse como lo hace? ¿Se puede ser tan bestia como algunos individuos reflejan con sus comportamientos y quedarse indiferente? ¿Es el miedo a la muerte, al sufrimiento más bien, lo que lleva a paralizar la respuesta a muchos comportamientos infrahumanos? ¿Cómo ven a sus semejantes aquellos que no aceptan creencias distintas a las que ellos profesan? ¿Qué sucede en la mente de un hombre que causa sufrimiento y dolor a sus semejantes de una forma consciente y con regocijo? ¿Es todo cuestión de genes? ¿Es todo ello una consecuencia en la forma de educar? ¿Puede llamarse educación una forma de educar que anule o incite al odio de lo distinto? ¿Es la cultura de la muerte, del descarte, de la indiferencia al otro, la causa de que las creencias se vuelvan irracionales o, al contrario, es el hombre un ser irracional que se escuda en las culturas para racionalizar y “justificar” su comportamiento cruel? ¿Qué aflora primero el odio o la indiferencia? …

CÓMO SEMBRAMOS CREENCIAS IRRACIONALES EN NUESTROS HIJOS

   Cómo puede leerse líneas atrás, la complejidad de las creencias irracionales no se salva solo con seguir las tradiciones inconscientes que no se cuestionan el origen de tanto odio sembrado y cosechado a lo largo del mundo. La forma que este proceso se avala es a través de la socialización, la cual no es más que la sumisión al poder de turno y la entrega del alma humana sin cuestionar si aquello que se hereda está bien o mal más allá de del bien o mal con el que fueron etiquetados.

Sembrando miedos
El miedo se siembra

   Sembramos creencias irracionales en nuestros hijos, y de tal forma les impedimos desarrollar su ser y su capacidad creadora, y lo hacemos cada vez que imponemos nuestras creencias, nuestro modelos, por mucho que los padres digamos que lo hacemos por amor y con amor, que es lo que nos han enseñado y los educamos así por su bien. Hay amores que matan en nombre de la tradición y, peor aún, asesinan a lo más preciado que podemos dejar en este mundo, nuestros hijos. Un rasgo de la irracionalidad humana y que es frecuentemente transmitido es aquel que dice, abierta o soterradamente, que los hijos pertenecen a los padres, obviando la independencia que tiene todo ser humano al nacer. Hay padres que confunden, la tradición les ha llevado a ello, responsabilidad y cuidados con pertenencia, con posesión, con propiedad. Los modelos educativos modernos, los que parten del poder, no son más que mecanismos diseñados para mantener la esclavitud de los seres humanos en aras de la tradición esclavista moderna. Este modelo no es el que hay que cambiar, pues, a todas luces, solo puede destruirse a sí mismo por sí mismo. El modelo educativo al que el individuo, en cualquiera de sus papeles, tiene acceso, es al de la casa, al familiar y desde dicha atalaya sí  es posible ir cambiando ese malestar en la cultura y, sobre todo, creando conciencia que haga despertar al Ser del letargo impuesto por los egos del poder y la tradición. En este modelo familiar el primer paso para romper la inercia que impone un sinfín de creencias irracionales que frenan el desarrollo espiritual de los hijos es trascender ese modelo de transmisión de cultura y tradición. La duda es el camino y el respeto la respuesta. No se trata de destruir aquellos modelos que se han vuelto obsoletos, sino trascenderlos. No podemos olvidar que las creencias irracionales, sobre todo las que van contra el desarrollo del espíritu humano, emergen como fruto del ego y, por tanto, siempre estarán presentes en esta como en cualquier cultura, en este como en cualquier otro tiempo. Pero esto es harina de otro costal.

MIEDO A SER UNO MISMO, LAS IDEOLOGÍAS INQUIETANTES

Aire de libertad

PARA SER UNO MISMO

   No importa en qué tipo de sociedad haya nacido, se desarrolle o esté inmerso, nuestros sistemas sociales imponen a los seres humanos  la ley de impedir ser uno mismo. Ideologías de todo tipo se han apoderado de la esencia humana, de lo que somos, para implantar el terror y moldear al hombre a su semejanza. Se han convertido en demonios de toda condición emulando a los dioses del Olimpo para que sus víctimas, usted, yo, cualquiera que se niegue a dejar de ser uno mismo, vivan sujetos a la realidad que sus respectivas ideologías y sus guardianes señalen como la correcta. El hombre ideológico es un hombre dormido, obligado a oír los cantos de sirena de sus respectivas ideologías. Quién en su sano juicio cree que la pena de muerte, por ejemplo, es la solución a un terrible daño, por macabro e inhumano que sea ¿acaso no es la sed de venganza la que se impone ante el dolor recibido? ¿Qué diferencia existe entre un demonio y esa sed de justicia? ¿Acaso la justicia, preñada de dolor e impotencia, nos permite convertirnos en dueños y señores de la vida?

Mira dentro de ti
Lo que buscas está dentro de ti

   Las distintas culturas, a lo largo de la historia humana, han sembrado miedos de todo tipo en las distintas y dispares sociedades humanas para controlar a sus miembros. Tras las diferentes ideologías se encuentra la cultura del descarte, la cultura de la indiferencia, la cultura de la muerte. Sí, el temor a que el hombre logre ser uno mismo junto a sus semejantes y siga el instinto de Ser y no una mera marioneta de creencias fallidas de todo tipo, fue, es y será la piedra de tranca para la evolución de la conciencia humana. No se puede seguir escondiendo la naturaleza maligna de las ideologías, aunque se refugien en éticas y credos de todo tipo, supuestamente benignas y defensoras de lo humano, si queremos rescatar al ser humano de las cadenas de sus miedos.

ANTES DE SER UNO MISMO

   Los miedos nacen cuando nos alejamos de ser uno mismo en los otros para convertirnos en islas alejadas de nuestros hermanos. No nos hace hombres nuestra individualidad, nuestro ego, nuestra identidad humana, mucho menos una cultura que desprecia al hombre en sí mismo para divinizar sus ideas acerca del hombre, sino la comunión con el otro, la comunidad. Antes de ser uno mismo, debemos ser un nosotros. Esta fórmula simple de reconocer en el otro nuestra propia humanidad ha sido, es y seguirá siendo una asignatura pendiente del hombre ideológico, del hombre que ha sacrificado su esencia por su apariencia, que ha olvidado su ser para endiosar a su ego. No se trata de negar nuestra identidad como sujetos racionales, sino, todo lo contrario, realzar la unidad que somos frente a la diversidad de interpretaciones que podemos tener sobre lo que sea.

Rompe las esposas
En ti está liberarte de las esposas

Necesitamos el ego, pero el ego al servicio del Ser y no como un verdugo de la esencia que somos. No se trata de imponer, sino de comprender. No se trata de doblegar, sino de colaborar. No se trata de humillar al otro, sino de ayudar a quien está en necesidad de ser ayudado. Las distintas culturas ideológicas solo se han cebado con el hombre en aras de imponer su visión del hombre y con dicha visión, miope, encerrar al hombre entre muros que jamás podrá abandonar sin riesgo de ser rechazado o, incluso, asesinado. Sí, las distintas culturas ideológicas no pueden permitirse el lujo de deserciones, so pena de perder terreno frente a las otras ideologías.

MÁS ALLÁ DE SER EGO PARA SER UNO MISMO

   Si nacemos y nos desarrollamos en culturas ideológicas de todo tipo ¿cómo despertar a ser uno mismo? ¿Cómo rescatar nuestro Ser de las mazmorras de los egos ideológicos? No hay mapa, ni gurús, ni mesías, ni idolatría alguna que pueda llevarte al reino de tu Ser. Tú eres el camino. Tú eres el Maestro del alumno que eres. Significa esto que nadie puede ayudarte a despertar al Ser que eres. Obviamente no.

Ser libre es Ser
No te engañes a ti mismo, tú eres libertad

Nadie en su sano juicio puede creer que los demás están ahí para adornar tu existencia. Puedes ayudarte de mil y una experiencias que escucharás, verás, oirás o leerás, pero al final, el paso para cruzar el puente que te adentre a tu ser, al ser que eres, nadie lo puede dar por ti. Pero cuando cruces ese punto de no retorno, sabrás agradecer hasta al más sencillo maestro que te ayudó a llegar ahí, a la tierra de tu Ser, a la esencia que eres. Y ese maestro puede ser otro ser humano, un atardecer, un sonido, un silencio o simplemente un sueño. Y sabrás agradecer desde el corazón y no desde la razón. Y sabrás valorar la capacidad de ayudar y dar lo mejor de ti para que otros seres, otras almas, otras vidas, logren alcanzar la esencia de su existencia, el ser uno mismo junto al nosotros del que formamos parte. En la vorágine del mundo que vivimos donde todo parece tener un precio, donde todo se puede comprar y vender en el altar de la red, el más preciado tesoro no está fuera, sino dentro de ti. No busques fuera lo que está dentro de ti. Conócete a ti mismo y habrás encontrado las puertas al infinito.