LA ENFERMA SOCIEDAD HUMANA

Esta última humanidad nació mortalmente herida. Las diversas y dispares sociedades enfermas que se han formado en el periplo histórico hasta nuestros días, adolecen de un mismo virus, el odio.

EL ODIO EN LAS SOCIEDADES ENFERMAS

   En las sociedades enfermas el odio es el deseo consciente, premeditado, intencional, de hacer mal. Un deseo que puede emerger tanto en un individuo como en un grupo de individuos, incluso puede darse en un colectivo que abarque a un país completo.

El virus del odio
El odio se transmite de generación a generación

Cuando este deseo llega a un punto crítico, el mal se materializa de mil formas distintas hacia el sujeto u objeto odiado. Formas a cual más cruel y sanguinaria. No hace falta poner ejemplos de la capacidad que tiene el sujeto humano a la hora de ejecutar el odio hacia los demás. El deseo de hacer mal tiene mil motivaciones distintas pero ninguna es intrínseca al individuo como tal. Sí, el ser humano nace inocente, genuino, como un libro en blanco que debe ser escrito, aunque el tiempo lo convierta en un monstruo para sí mismo y para los demás. Sí, no olvidemos, quien causa el mal, primero se lo hace a sí mismo. Anulándose a sí mismo como Ser, los demás seres son pasto de su deshumanización. La envidia, los celos, la prepotencia y soberbia de creerse mejor y superior, la avaricia, la pereza y todo insano comportamiento se fragua no en los genes, ni en la mente y mucho menos en el espíritu, sino en la forma de organizarse, en la forma de engranar la sociedad. Las sociedades humanas organizadas son las grandes fábricas del odio. Muchas veces el ser humano, ante la impotencia de no comprender, ante la impotencia de no poder cambiar las cosas, tilda a los monstruos sociales, a tanto hombre fallido, como inhumanos, como demonios, pero tal actitud es esquivar el problema y poner al burro detrás de la carreta.

EL EGO EN LAS SOCIEDADES ENFERMAS Y EL DESPERTAR DEL SER

   ¿Qué nos hace humanos?   No son nuestros genes, ni el lenguaje, ni el desarrollo del lóbulo frontal, ni la persecución intelectual de conocer la naturaleza para explotarla y ponerla al servicio del mejor postor , mucho menos la cuenta bancaria, los títulos académicos, el nombre y apellidos o los datos de hacienda, lo que no hace humanos.

El odio visto desde una célula
Una vez encendido, el odio entra en una cascada bioquímica casi imparable

La humanidad la da el Ser que habita en el animal humano. Ese Ser nada tiene que ver con las inteligencias y capacidades mentales y físicas que el animal humano puede desarrollar para sobrevivir a un medio. El Ser tiene que ver con la emergencia misma del universo. Nada hay en el universo que sea ajeno a él como nada hay en el hombre que sea ajeno al Ser que es. Las corrientes materialista quisieron encarcelar al espíritu en una danza cósmica y verlo como un mero producto del caos que el tiempo iba organizando, pero el Ser, como tal, es quien permite que el caos, como la organización, puedan emerger y desarrollarse. Para un escéptico y extremista materialista, el Ser, podríamos intentar decirle, sería el antecedente singular del bosón de Highs. Negar el Ser que habita como conciencia humana, aún si la razón no está consciente de él, es negar la existencia misma del universo y de la fuerza que de él emerge como principio único.

El Ser es el universo en ti
El Ser lo es todo

A ese principio único algunos lo llaman Dios, otros leyes universales, no pocos lo tildan de principio causal inefable, otros prefieren ni nombrarlo, pero, llamen como lo llamen o como dejen de nombrarlo, eres tú mismo, es el Ser que habita en cada conciencia de este universo infinito.

QUÉ PASÓ EN LAS SOCIEDADES ENFERMAS PARA QUE EL ODIO SE APODERARA DE ELLAS

   ¿Por qué las sociedades enfermas de odio son prácticamente invencibles? ¿Hay algo que un ser humano pueda hacer para obtener algún antídoto para este mal social?

   Debemos dejar claro algo, lo más claro posible dentro de las limitaciones del lenguaje mismo. La conciencia de Ser, como principio organizativo del ser humano, como parte del universo entero, preña toda consciencia, independientemente que esta consciencia se percate o no de aquella, de la conciencia de Ser.

Enfermedad social
El odio es una enfermedad social

 No importa si crees o no en Dios, en las leyes universales, en como se quiera llamar a ese Principio, el hecho es que toda consciencia es parte ineludible de Él. Puedes no creer o no tener idea de la ley de gravedad, pero no se te ocurra dar un paso al frente en el borde de un precipicio porque verás las consecuencias de ese desconocimiento. El ego humano, la razón práctica que lleva a un comportamiento que tildamos de racional aunque se siembre de actos inhumanos, está preñado de mil y una creencias que son producto de la interacción de la consciencia con un medio. Ese ego, esa consciencia, esa racionalidad que va recreando y moldeando su realidad, va despertando a la conciencia de Ser a medida que interacciona con el medio. Ese despertar a la conciencia de Ser es el sentido de la misma encarnación humana. Toda experiencia a través de la consciencia, del ego, apunta a ese despertar.

Tras las diferencias, el Ser nos une
Tras las creencias que separan al hombre, el Ser los une

Ese despertar, que es una experiencia individual, ineludible, es alterado, socavado, entorpecido, por el hombre en sociedad. Como sociedad, el conjunto de consciencias se influyen mutuamente y se nutren de lo que llamamos creencias, que no son más que formas de entender la “realidad” y que “encerramos” en nuestros egos para convertirlas en dogmas, en “verdades absolutas”. “Nuestra realidad” se convierte en un mecanismo para que todo aquel que no entre dentro de ella, pueda ser tildado de “enemigo”, de “distinto”, de “diferente”.

   El odio no nace con el individuo como Ser, es parte de la consciencia, de ese ego que va construyendo y encerrando la “realidad” dentro de sus creencias y que es incapaz de salir de ellas. El ego no deja ver al Ser que todo hombre es simple y llanamente porque la consciencia, el ego, apunta siempre hacia fuera, mira siempre hacia fuera de sí mismo. El mundo, para el ego, está fuera de sí mismo. Esa mirada distorsionada del ego es una de las causas por las que las sociedades van transmitiendo, de generación en generación, las variopintas y antagónicas creencias que van acumulando a lo largo del camino humano. Para lograr revertir la mirada, tanto el ego como individualidad como la sociedad con tradiciones y creencias de un conjunto de individualidades, deben mirar hacia dentro de sí, hacia su corazón, hacia el sentido que el Ser les dicta en silencio.

Mirada multicolor
Si cambias la mirada, cambias la realidad

Ese acto de cambiar el foco de la mirada es el camino al despertar. Muchos ni lo entienden ni lo intentan en una vida, pero tendrán que volver para pasar de “nivel” en otra vida o en mil vidas más. En un ciclo eterno, el tiempo medido en vidas carece de significación. Lo importante no es lo que tarde una consciencia en despertar al Ser, sino el hecho mismo de despertar.

LAS SOCIEDADES ENFERMAS Y EL BÁLSAMO DE LA EUTOPÍA

   El hombre en sociedad es inseparable de los egos utópicos. En cualquier escenario de la barbarie humana, dentro de estas sociedades enfermas, siempre hay seres que sienten la necesidad de superar ese estado  y “ven”, “entienden”, “comprenden”, “interiorizan”, que es necesario otro mundo. Sin embargo, esa visión, por líneas generales, está cargada de utopías, de deseos e intenciones de orden ético más que de un orden espiritual.

obstáculos en la mente
La mente, el ego, la razón práctica es el mayor obstáculo a vencer

Buscar una moral de convivencia no está sujeto, necesariamente, a encontrar la espiritualidad. Las diversas éticas humanas, cuando buscan un orden más armónico de la sociedad, descansan en la racionalidad del mundo, no en la expresión genuina del Ser. El problema radica en cómo se busca esa sociedad. Si se sigue buscando solo a través de la razón, es imposible llegar a parte alguna, pues siempre habrá razones para desmontar lo alcanzado, cual Sísifo. Propongo otras formas.

   Utopía significa “no lugar”. Un término muy apropiado para algo que se puede idealizar pero con nulas posibilidades de ser alcanzado. Propongo un nuevo término “Eutopía”, el buen lugar.

maletas sin uso
El verdadero viaje hacia el Ser se hace sin equipaje

No se trata de construir una sociedad y un individuo ideal, pues el ego, la racionalidad, siempre puede desmontar lo que para alguien es lo ideal, sino buscar el mínimo común múltiplo de lo que hace humano al hombre, a saber, el Ser que es. Entiéndase bien, no es el hombre, la persona, sus creencias, su realidad, sus genes, su epigenética, etc., etc., lo que hace humano al individuo, al sujeto que está inmerso en el mundo,  sino su Ser. Este es el mínimo común múltiplo que serviría para lograr una “creencia común” sobre el humano vivir en comunidad. No se trata, como defienden muchos, ni de un choque de civilizaciones ni de una alianza de civilizaciones, a todas luces imposibles de llevar a la práctica, pues, entre otras cosas, las civilizaciones se defienden y mantienen por sus contrarias, opuestas o distintas. De lo que se trata con la Eutopía es de alcanzar un lenguaje común que no beba del pasado, de las tradiciones, sino que apunte a construir una tradición común en el horizonte, la tradición del Ser.

Somos más que el pasado
El tiempo histórico se construye a cada instante

Mirar el pasado para construir un mundo distinto no, necesariamente, sirve para aprender de los errores, sino, las más de las veces, para repetirlos.

   ¿Se puede alcanzar la Eutopía en estos tiempos de utopías fallidas y órdagos discursos que llaman a sumarse al imperio de la razón, cada cual la suya? Creo en el ser humano, pero no en la sociedad humana que nació con el virus del odio. El ser humano sobrevivirá, sin duda, pero la sociedad, repito, esta última sociedad humana nacida con el virus del odio en sus entrañas, deberá sucumbir. Cómo y cuándo, solo Dios lo sabe, pero de seguro no será un trance armónico, por más que nos pese y entristezca a todo aquel que abraza la paz desde el corazón y no desde la razón, pues el odio, ese deseo de hacer mal, cuando es contestado por otro odio, trae siempre sufrimiento, dolor y muerte.

el odio será vencido
Las sociedades del odio resurgirán como sociedades de amor

Mas, como el ave Fénix, el hombre surgirá de sus cenizas, más no bajo el yugo del ego, de su yo particular, sino bajo la brújula del Ser que es y no puede dejar de Ser. Quizá haga falta la ayuda de otros seres, provenientes de las estrellas, para lograr canalizar ese aprendizaje, ese despertar brusco al Ser que somos, y no volver al pasado. Solo Dios lo sabe.

LA CORRUPCIÓN DEL CONCEPTO DE JUSTICIA

Los conceptos humanos también se corrompen, evolucionan, mutan. El concepto de justicia no podía ser menos. Podríamos decir, sin miedo a equivocarse, que la lucha intestina del hombre por doblegar a sus semejantes se confunde con esta corrupción del concepto de justicia. Veamos.

EL NACIMIENTO DEL CONCEPTO DE JUSTICIA

   No descubriremos la cuadratura del círculo al decir que el concepto de justicia es cultural, aunque algunos les puedan sorprender que a continuación diga que, por tal naturaleza cultural, es inhumano. Por qué es inhumano, se preguntarán muchos, pues porque el Ser del ser humano, el sujeto trascendente,  es mucho más que su cultura y reducir o querer reducir el Ser al ambiente temporal de las culturas racionales que van poblando este planeta, es una barbarie contra el propio Ser, que es lo mismo (dentro de las licencias propias que permite el lenguaje simbólico humano) que decir que va contra la propia Conciencia de Ser.

Las culturas empobrecen al espíritu
La cultura no define al ser humano, lo esclaviza a su racionalidad

Simplifiquemos o quitemos, lo más que se pueda, las impurezas al lenguaje filosófico. La cultura (y poco importa cuál de las cientos de definiciones que los especialistas les dan) es un producto de la razón, de ese instrumento humano que ha ido evolucionando a largo de su periplo y, como tal, ha estado sujeta a los mismos vaivenes evolutivos. La ceguera cultural, por decirlo de un modo coloquial, es producto de la misma ceguera de la razón que, poco a poco, muy poco a poco, ha ido emergiendo de la oscuridad misma de sus orígenes. Cuando confundimos la Conciencia de Ser con la capacidad racional del cerebro humano, con esa capacidad de la que surge el yo estoy, frente al yo soy de la Conciencia,  y que irá escudriñando el mundo desde esa óptica, comienza el periplo cultural y, de ese modo, surgirán las distintas realidades humanas que no son más que la distorsión que cada grupo hacedor de cultura es capaz de alcanzar.

En las culturas racionales, los conceptos esclavizan al hombre

Todos comprendemos que el concepto que acompañaría al término  “agua” no sería lo mismo para un esquimal que para un habitante del desierto del Gobi o para alguien que no ha visto la inmensidad de un océano, por ejemplo.

 

 

EL CONCEPTO DE JUSTICIA COMO SUPERVIVENCIA

   El concepto de justicia que emerge de la cultura es producto de la supervivencia del individuo grupal en su medio, bien sea frente a la naturaleza misma, el hábitat natural, o su supervivencia frente a otros individuos de grupos culturales adyacentes.  Hay que ponerse en la piel de aquellos primeros pobladores racionales de este hermoso planeta cuando  se enfrentaban con nuevos retos, la erupción de un volcán, una sequía que se prolongaba por años, una inundación, una tormenta solar invisible a sus ojos o a la primera chispa producida por ellos mismos y que les hizo poder calentarse ante una hoguera o empezar a cocinar ciertos alimentos.

Miedo y violencia en el macho alfa
En el surgimiento de la racionalidad, el macho alfa nace del miedo

De las diversas formas de encarar aquellos problemas, sumados a la importante función del llamado, mal llamado, macho alfa de la tribu, fueron surgiendo culturas de todo tipo. Violentas, mejor dicho guerreras, sin duda. Por qué tal afirmación. Porque si algo debía producir la emergencia de la razón al escudriñar el mundo, tanto el natural como el de los otros grupos, era miedo y frente al miedo, cuando no se controla por el conocimiento, la fuerza es la salida “racional”. Distingo una actitud violenta frente a una guerrera por el hecho que la primera es la consecuencia de una actitud, una reacción, racional frente al miedo, mientas las segunda ya es una racionalidad del miedo mismo y frente a esta elaboración racional se llega a la respuesta guerrera, a la violencia programada como arte, un arte maligno, obviamente, para la supervivencia del grupo. El desconocimiento trae consigo la semilla de la violencia. No por gusto, los grandes Maestros, estelares y humanos, no se cansan de repetir aquello de conócete a ti mismo y que el conocimiento te hará libre.

Tú eres el conocimiento
El conocimiento siempre te llevará al origen

Obviamente no se trata del conocimiento al que te lleva la racionalidad, el yo estoy, sino el que surge de la Conciencia de Ser, del yo soy. Ante la violencia y actitud guerrera, solo el conocimiento de sí mismo, de su Conciencia de Ser, pueda llevar al hombre a trascender dicho flagelo. Las culturas, no importa del sesgo que sean, siempre intentan mantener los nichos culturales para seguir la inercia de una tradición que surgió de la oscuridad racional y de la que, generación a generación, civilización a civilización, van aprovechándose unos hombres para doblegar a la gran mayoría.

CUANDO LOS DIOSES SE APODERARON DEL CONCEPTO DE JUSTICIA

   Aún hoy, cuando la especie humana se jacta de estar saliendo de los tiempos del oscurantismo, resulta que se sigue negando las evidencias que surgen del mismo sentido común. La historia de la civilización humana, la que se limita a la transmisión de su cultura a partir de una escritura, es muy reciente. No va más allá de unos pocos milenios. Puede parecer mucho a una mente humana que la han limitado a no ver más allá de su horizonte vital, sobre los 80 años hoy en día y en las latitudes más prósperas, sin embargo la misma Tierra tiene miles de millones de años formada y en constante cambio.

Asiria y la última humanidad
Asiria ¿cuna de la única civilización humana o de la última civilización?

Pensar que esta última humanidad, la que surge de, pongamos por caso, los Sumerios, es la única que ha poblado este majestuoso planeta es una estupidez racional de tal envergadura como la que mira hacia las estrellas y afirma que el hombre está solo en el universo. Estas limitaciones a la hora de encontrarnos entre las estrellas no vinieron de adentro, sino de afuera, de las estrellas mismas.

   Los dioses que bajaron de las estrellas y  se mezclaron entre los hombres lo hicieron con un propósito concreto, guiar a los hombres por una senda determinada, frente a las otras miles y miles de especies que poblaban la Tierra y que seguían su curso evolutivo, y para tal fin se sirvieron del lenguaje simbólico-conceptual y entre ellos, como no, del concepto de justicia. La justicia que venía de las estrellas estaba destinada no al despertar de la mente humana hacia su entorno, escudriñando el mundo que veía y nombraba con asombro, sino  al despertar de la mente hacia su interior, hacia la Conciencia de la que emerge toda creación, toda energía, toda vibración.

La semilla de la vida
Las matemáticas de la biología

El despertar a la Conciencia que lo impregna todo, lo que el ojo ve y lo que el ojo humano no ve. La justicia de los dioses tenía el aroma a conocimiento. Sin embargo, los hijos de los hombres, por su misma ceguera racional, a través de la misma construcción de culturas, fueron desviando la mirada de su interior hacia el entorno. Fueron desviándose de la guía estelar para entrar en los laberintos de las luchas culturales. Esto que puede parecer una locura, fue el comienzo de la libertad para los hijos del hombre. Renegar de sus orígenes estelares fue el primer paso hacía una larga caminata que los devolviera a su fuerza y conocimiento interior. Desde el surgimiento de la cultura racional, con sus miles de conflictos, hasta la llegada de la cultura de la Conciencia, con el despertar del hombre al cosmos,  el hombre no ha dejado su sed de buscar y sus ansias de encontrar su cuna entre las estrellas.

CUANDO LAS RELIGIONES SE APODERARON DEL CONCEPTO DE JUSTICIA

   Uno de los factores que hizo que el concepto de justicia que venía de las estrellas, la búsqueda del conocimiento último de la Conciencia, fracasase fue cuando se apoderó de este concepto un grupo para formar lo que conocemos hoy como religiones.

La religión olvidó al hombre
Las religiones comenzaron a alzar muros entre los hombres

Las religiones, que, no olvidemos, como concepto es algo que se forma en la mente concreta de alguien y se expande, no es una forma de controlar el miedo a través del conocimiento, sino de canalizar el miedo aludiendo, por parte de ese grupúsculo de individuos, al “conocimiento” que tienen de una supuesta divinidad o divinidades que le va deletreando cómo es el mundo y cómo deben actuar en él. Las religiones, algunos de esos individuos que surgían de los primeros grupos humanos  con el despertar racional, no crearon las divinidades para hallar el camino hacia sí mismos, sino que las crearon como forma de controlar el “conocimiento” mismo y con él, al hombre que caía bajo sus redes, bajo sus embrujos. Los hijos de los hombres cayeron en las redes de la manipulación y tergiversación de una forma de poder, el poder religioso. La historia de este tipo de poder es amplia y tan variopinta como grupos culturales fueron apareciendo por la estepa humana. La historia de las religiones es, sin duda alguna, la historia de la usurpación del concepto de justicia divina en detrimento del Conocimiento mismo. La justicia se convirtió en justicia divina para ir  apoderándose de los conceptos de “verdad”, “bien”, “mal”, “bueno”, “malo”, etc. Los pilares para el dominio de los hijos de los hombres estaban sembrados en la mente gregaria humana. La historia de las religiones, tan ligada al poder político de las sociedades, es, sin temor a equivocarse, la historia de la tragedia humana.

religión y mentira
El rostro inhumano de las religiones

Tanto el poder político como el religioso han doblegado el espíritu humano para encerrarlo en la cárcel de la razón y, de tal forma, limitar la libertad que representa el mundo de la conciencia, limitar, en suma, la libertad de Ser.

 

LA LIBERACIÓN HUMANA DEL CONCEPTO DE JUSTICIA

   ¿Puede el hombre volver a un concepto de justicia volcado a las estrellas? ¿Puede el hombre liberarse del yugo de la racionalidad como instrumento del conocimiento? Solo hay un camino hacia las estrellas, el despertar al Ser que fundamenta a toda razón, a todo ego, a toda forma de conocimiento hacia afuera. Este despertar al Ser es, justamente, el conocimiento hacia dentro, hacia la Conciencia de Ser que nada tiene que ver con la consciencia de sí mismo ni con éticas racionales, sino con la posibilidad de ser todo en el infinito.

Tú eres tu Conciencia
El despertar a la Conciencia de Ser es tu responsabilidad, nadie lo puede hacer por ti

No hay despertares colectivos, o no los ha habido hasta ahora, pero puede haber detonantes colectivos que lleven al hombre a un abrir los ojos en conjunto a ese nuevo mundo. Hasta hoy en día, por más que se dieran condiciones para el despertar colectivo, la propagación del hecho concreto, de la causa de dicho despertar, era mínima. No solo tecnológicamente se estaba mucho más atado, sino que los filtros del poder tenían mayor alcance. Hoy en día, el avance en el sector de la tecnología, en las comunicaciones vía internet, permite al ser humano una interacción inmediata con cualquier fenómeno. Este avance, que para nada es casual ni fruto de una lógica del desarrollo científico, puede ser la llave que lleve al hombre a mirar a las estrellas desde otra perspectiva y con otro ánimo. Sin duda, la espiritualidad, que no la religión ni la religiosidad que las preña, volverá a ser centro de la nueva sociedad. De las sociedades culturales, definidas por una racionalidad temerosa y violenta, el nuevo despertar llevará a las sociedades estelares, donde el conocimiento no será un camino más, sino el camino para construir las relaciones entre los individuos de una sociedad y entre unos mundos y otros.

El nuevo hogar
La nueva conciencia llevará al hombre hacia su origen, las estrellas

El despertar el hombre hacía su interior no es una perspectiva más, sino un cambio en el rumbo del ser humano que viaja en este hermoso planeta a través del infinito. Por ello el miedo que tienes los distintos sectores del poder en perder las riendas de esta raza de hombres que está llamada a encontrarse con sus orígenes y encontrar el verdadero rostro de Dios. El nuevo hombre no mirará las estrellas, se sentirá hijo de las estrellas. El nuevo hombre no temerá a Dios, sino habrá aprendido a conocer su rostro a través del Amor.

GOG Y MAGOG, LA VERSIÓN DEFINITIVA

   La temática que encierra Gog y Magog, en su reciente obra, GOG, de J.J. Benítez, no dejará indiferente a todos aquellos que siguen las huellas de tan prolífico y enigmático escritor español. No se trata de una novela, aunque se pueda leer como tal y logra ese efecto cautivador  en el espíritu de los aficionados a tal género. No se trata de un ensayo, aunque la información astronómica que se plasma en el libro no deja fisuras sobre datos que al común de los mortales le son ajenos.

Y nos los vemos
¿Cuántos han caído? ¿Cuántos son responsables de extinciones masivas en el planeta?

Se trata, intuyo, de algo que el propio J.J. Benítez quisiera que fuese una gran mentira y, a su vez, si fuese cierto, una gran esperanza. Sí, el núcleo de la temática de GOG está vinculada directamente en la figura que lleva persiguiendo a J.J. Benítez desde hace muchos años, Jesús de Nazaret.

GOG Y MAGOG, LAS TROMPETAS DEL APOCALIPSIS

   Es un tanto ridículo, absurdo y hasta de mal gusto creer muchas verdades a medias que surgen de los sistemas de poder en nuestras sociedades modernas y que solo pretenden seguir adormeciendo los sentidos espirituales que viven y vibran dentro del alma humana. Gog y Magog no representan y se presentan en las literaturas bíblicas como un punto y final para la especie humana, sino, más bien, como un antes y un después. Se suele olvidar, mejor dicho, se enseña a olvidar, el gran poder creador que el hombre, por su propio poder de conciencia, tiene para crear la realidad que quiera. Hasta hoy en día, las civilizaciones humanas nacen, se desarrollan y se extinguen por causas externas a la esencia del individuo mismo. Causas que tiene siempre el aroma a enfrentamientos ideológicos, que, a su vez, son fruto de miedos ancestrales. Sobra decir la vena belicosa que corre por la sangre humana. Sin embargo, esa tendencia al eterno enfrentamiento no solo es un espejismo sembrado por un minúsculo grupo que intentan vivir, de generación en generación, del cuento del poder, sino un estadio que debe superar los hijos de los hombres. No es una opción. Es un proceso ineludible. Gog y Magog vienen a corroborar ese proceso de cambio.

   Jesús, su naturaleza cósmica, que poco a poco va emergiendo en las psiques  adormecidas por los cantos de sirena de tantas ideologías, políticas, religiosas y hasta, si me apuran, científicas, no solo mostró el camino para entrar en el Reino del Padre, sino que anunció las señales de esos tiempos.

Jesús y el cosmos
Jesús y su naturaleza cósmica. Las puertas a Gog y Magog

La incredulidad de los tiempos modernos es más acentuada que en aquellos tiempos fantásticos del cambio de milenio, tanto del mil como del dos mil, en los que se creía que el mundo se terminaría en un abrir y cerrar de ojos. Guerras, cataclismos, hambrunas y sufrimientos humanos y ecológicos ha habido en esta hermosa tierra que navega por el océano cósmico, pero esta vez los anuncios son distintos. Gog se acerca al son de las trompetas del Apocalipsis para un renacer a otros mundos, a otros tiempos, a saber, al universo mismo de donde el hombre procede y al que, conscientemente esta vez, mirará, explorará y regresará. En cierta medida, el despertar a la conciencia conlleva, en una relación recíproca, el despertar al conocimiento que nos proporciona el universo mismo.

UN POCO DE CIENCIA CON CONCIENCIA A TRAVÉS DE GOY Y MAGOG

   Sí, la ciencia de estos últimos siglos está despertando del sueño dogmático de la verdad absoluta para caer de nuevo en la senda de la humildad que lleva a la casa común que tiene el hombre con el resto de conciencias que pueblan el universo. De aquel hijo pródigo que se separó buscando su propio camino, hoy, más que le pese a muchos, no se puede entender la ciencia sin el observador humano, sin la conciencia que observa.

Sumergidos en la molécula de la vida
Espiral de la vida

Siempre fue así, siempre será así, pues la creación de la realidad no puede separarse de la conciencia creadora de la que emerge el espacio tiempo que da sentido humano a los procesos de cambio. Ya los antiguos griegos conocían del espejismo de la mente y empezaron a buscar más allá de los sentidos lo que subyace a ellos mismos. El agua, el fuego, la tierra, el aire se fue convirtiendo  en algo más que unos elementos materiales para convertirse en elementos relacionales. La materia no tenía sentido sin las relaciones que surgían entre ellas y es el sujeto humano quien, a través de su psique, es capaz de encontrar lo que sus ojos no ven y, hoy diríamos, más que encontrar, crear.

   Gog y Magog son ciencia desde el punto de vista que aborda un hecho que no solo es posible, sino, lo más acuciante, probable. En la sociedad moderna se pierde la pista a los cielos y al lugar de la tierra en el universo. Preocupadas las últimas civilizaciones en cómo explotar los recursos de tan noble planeta como es la Tierra y cómo los hombres dominarse mutuamente entre sí bajo los falsos prismas de ideologías de todo tipo, olvidan y hacen olvidar a sus integrantes que los hijos de los hombres no solo no están solos en este universo infinito, sino que la semilla de lo que son, su particular ADN,

La vida recorre el espacio
La vida recorre el cosmos

ni siquiera pertenece a este mundo. Hay que ser un poco engreídos para mantener la posición de una tierra primigenia en el orden de la vida. Hay que ser muy vacuos para pensar en un Dios tan débil para crear una criatura tan bestial como es la criatura humana. Pero, como decía, Gog no viene para destruir, sino para reconstruir. Como se plasma en un pasaje, Gog no solo sería portador de destrucción, sino de vida. Así es.

POR QUÉ LEER GOG PARA ENTENDER A GOG Y MAGOG

   Más allá del placer de leer a J.J. Benítez, que siempre es un gusto, al menos para quien escribe y de seguro para otra legión de seguidores suyos, Gog y Magog no son solo elementos de una estructura literaria sin ton ni son. No son leyendas mitológicas que habríamos heredado como fábulas para encantar a nuestros miedos, sino que son relatos atemporales que advierten de lo ineludible, un cataclismo cósmico.

Recuerdos
Memorias olvidadas

Es tan corta la vida humana que, junto a una especie de atrofia de la anamnesis, esa capacidad de recordar vidas pasadas, pareciera que la vida cósmica de este hermoso planeta azul fuese algo ajeno a la conciencia de cada individuo en su propio tiempo vital. El hombre de nuestros días, en su gran mayoría, vive sumergido en su propia modernidad, intentando sobrevivir a los cantos de sirena de todo tipo de consumismos, desde los materiales a los ideológicos, que ha olvidado mirar las estrellas con los ojos del corazón. No solo eso, sino que ha confundido  a mensajeros siderales con linajes humanos, demasiado humanos. El más notable, la figura de Jesús de Nazaret.

  A nadie, con un mínimo de sed por conocer sus propios orígenes más allá del linaje familiar, y serpeando la siempre tergiversada y manipulada teoría de la evolución, puede extrañarle que el hombre, que la especie humana, junto a los millones de especies que pululan por el maravilloso planeta azul, es hijo de las estrellas y que el cosmos, en su conjunto, es una danza cósmica donde el proceso de la vida no se detiene con la muerte. La vida es creación y esta se desarrolla en eternos procesos de cambio y transformación. La muerte es un espejismo de la consciencia cuando aún no ha bebido de la conciencia que es.

   Leer GOG, de J.J. Benítez, con una mente abierta puede ser el detonante para comenzar a ver y entender el mundo no desde la perspectiva catastrofista que invade las redes y que sumergen al individuo en más miedos, si cabe, de los que le siembran a diario todo tipo de poderes, sino para comenzar a fijarse que la luz que vino a traer Jesús de Nazaret no es de este mundo, sino que proviene del Reino del Padre.

despertar leyendo
Libros para despertar

Ese Reino cósmico donde hace ya muchos eones conoció la esencia de la creación y del Padre y Madre que es Amor. Leer GOG es, en cierta medida, comenzar a navegar por los espacios infinitos del universo de la mano de  J.J. Benítez, uno de los mayores y más sinceros defensores del Jesús que vive más allá de la Iglesia terrenal.

LA CORRUPCIÓN DEL YO EN EL SIGLO XXI

Sin un renacer  a la espiritualidad, a la esencia de lo que es, el hombre moderno está condenado a morir en la corrupción del yo. No se trata de una muerte agradable, rodeado de recuerdos y sueños que permanecen en la memoria como un bálsamo para tal hora. No, la muerte del yo por ignorar su esencia será dolorosa, traumática, insufrible para muchos y enloquecedora para tantos más. Este panorama desolador ante la corrupción del yo no es fruto de algo natural, de un gen que determina la vida humana, ni siquiera de la suprema ignorancia del sí mismo, sino de olvido del ser. Para muchos el concepto de Ser les parecerá un jeroglífico egipcio

No busques fuera lo que está en tu Ser
El Ser no está escondido fuera de ti, eres tú

o un sinsentido del lenguaje, pero olvidan que más allá de los conceptos, de sus genes, de sus memorias, de sus identidades, de sus pasiones y logros, de sus fracasos y llantos, más allá de su yo, yace inmortal el Ser que es. Olvidar que somos más que un simple yo, anclado en la biografía de cada cual, es olvidar que nuestro destino jamás se escribe en el tiempo, sino en la eternidad, en el ahora.

CÓMO SABER CUÁNDO LA CORRUPCIÓN DEL YO SE APODERA DE TU SER

Cuando jamás te has planteado si quiera que tú eres más que tu nombre, tus apellidos, tu nacionalidad, tus posesiones, tus estudios, tu familia, tus amigos. Cuando confundes tu biografía, puntual, concreta, enmarcada en la biografía de otros como son tus padres, tu familia, etc., con los cimientos que permiten la construcción de esa biografía, entonces la corrupción del yo no solo vive en ti, sino que te identifica

No hay yo, sino yoes que viven su propio yo
A pesar de las individualidades, el Ser es Uno

¿Qué mal puede existir en el olvido del Ser? ¿Qué mal puede haber en identificarme con mi familia, con mi país, con mi cultura, etc.? –podrás preguntarte-  podrían existir varias respuestas que dieran cuenta de esas dudas, pero quizá la más pertinente sea la que dice que conceptos como familia, cultura, padres, sociedad, etc., etc., no son reales, son entelequias que sirven como marco para que lo real, tu Ser, se desenvuelva en un medio, en un espacio-tiempo concreto, tu ahora, tu instante de consciencia y de conciencia. La realidad no sustentan tu yo, sino es tu Ser quien sustenta tu realidad a través del yo. No es complicado de entender cuando dejas de creer en tu yo como un único pilar de la existencia  y comienzas a creer en el Ser que eres más allá de la existencia. Dicho de otro modo, cuando dejas de creer en el poder de los demás y comienzas a creer en tu propio poder, pues ese yo con el que te identificas no suele ser más que las creencias que otros yoes te han implantado en tu subconsciente ¿Poder para qué?, podrás plantear, pues para crear la realidad que tú deseas.

Ser es ser creador
La libertad es, ante todo, libertad de crear

Sí, repito, de otra forma, si hay algo que define al Ser es su capacidad creadora. La libertad de Ser es la libertad de crear. No lo olvidemos.

LA CORRUPCIÓN DEL YO COMO CAMINO A LA LIBERTAD DE SER

Puede parecer una salida de tono decir que si bien el yo es un estado de la mente que hay que superar, también hay que recalcar que la corrupción del yo es un acto de liberación una vez trascendida. Esto no lleva, ni implica, la destrucción del yo, imposible por otro lado. Somos una unidad de cuerpo-mente-alma indisoluble, al menos en esta dimensión humana. No se trata de agarrar tu yo y descuartizarlo y convertirte en un alma angelical o en un demonio. No. De lo que se trata es de reconocer que la corrupción del yo es una herencia que nos afecta directamente y que trascender ese estado lleva a la libertad de Ser.

Ser y ego frente a la pizarra de la mente
El Ser es… el Yo puede ser…

No hay que ir a la India, ni consultar a un gurú, ni colgarse veinte amuletos y demás acciones simbólicas. Los símbolos, los atajos, pueden ayudar, ojo, pero la esencia de aquello que te hará superar el estado hipnótico que ejerce el yo sobre tu Ser vendrá de la mano de un despertar a ti mismo. No hay un despertar vengativo ni nada por el estilo. Simplemente, llegado el momento, sabrás que Eres y no solo estás inmerso en un mundo con tu yo a las espaldas. La libertad de Ser no radica en hacer aquello que me viene a la mente como producto de un deseo, sino de no hacer aquello que no soy. Cuando liberas a tu yo de las creencias fallidas que lo han contaminado desde el mismo útero, no sentirás la necesidad de imponerte a los demás, sino de amarlos tal y como son, con sus defectos, con sus aciertos, con sus crueldades y con sus actos de amor.

LA CORRUPCIÓN DEL YO Y LAS SOCIEDADES MODERNAS, UN AMOR A PRIMERA VISTA

El problema más grave que tienen las sociedades humanas desde hace eones, por no decir abiertamente que tienen desde el mismo instante que la consciencia emerge como lenguaje en aquel homínido elegido de nuestro pasado, es que ninguna de ellas se ha preocupado por el desarrollo del Ser, sino que ha alimentado, mantenido y alentado todo tipos de yoes en forma de mil y una creencias que llamamos tradición.

Las ideologías frenan la capacidad creadora del hombre
Las ideologías levantan muros en torno a las ideas

El factor primordial para que esto haya sucedido no hay que buscarlos muy lejos del yo, y se trata de su capacidad para generar y absorber el miedo. El miedo es, ni más ni menos, que el desconocimiento no solo de sí mismo, sino de todo lo que le rodea. Como quien dice, el conocimiento te hará libre y alejará todo miedo del yo humano. Sin embargo, en las sociedades modernas todo está estructurado y planificado para inyectar el miedo en vena a cualquier yo que se precie. Miedo a la muerte, a la enfermedad, al hambre, al sufrimiento, al desempleo, a la guerra, a los fanatismos (que ella misma engendra), a la pérdida, y suma y sigue casi hasta el infinito y más allá. Sin embargo, estos miedos inculcados radican, ni más ni menos, en ese mal que caracteriza a las sociedades, antiguas y modernas, a saber, la creencia que la parte está separada del todo y, como tal, la parte actúa bajo el imperio del egoísmo.

La parte es el todo como el todo es la parte

No ha entendido la sociedad humana, ni el individuo que la sustenta, en líneas generales, pues hay bastantes excepciones,  que la parte es el todo y, como tal, lo que hace a cada parte afecta al todo. Hoy en día la mecánica cuántica algo está vislumbrando de esta “realidad” del universo.

QUÉ HACER PARA SUPERAR LA CORRUPCIÓN DE YO EN LAS SOCIEDADES MODERNAS

El primer paso, ineludible, si se quiere comenzar el camino hacia otro tipo de sociedad realmente humana, basada en el desarrollo del Ser y no en la corrupción del yo, es comenzar a dudar del poder de las ideologías.

El primer paso hacia el despertar como Conciencia de Ser comienza con la duda creativa

De todas, tanto políticas, religiosas o de cualquier índole que no entienda que a las ideas no se las puede detener encerrándolas entre muros para convertirlas en ideologías. Las ideas, incluida la del hombre, deben estar abierta a la evolución de ellas mismas, pues el conocimiento se lee a través de la evolución de lo conocido. No es hora de entrar en cuestiones metafísicas, ni de sembrar más dudas, sino de, si se quiere vencer la corrupción del yo, comenzar a creer más en nosotros mismos como seres que somos más allá de las culturas del ego que solo defienden su pedacito de mundo y realidad. No se trata de crear una nueva cultura humana, sino de trascenderla y llegar a la misma existencia humana basada en el conocimiento y el respeto a toda vida y todo ser con capacidad de crear nuevas realidades. Para ello, como en la ciencia, no hay método, por más que se empeñen algunos.

No te dejes corromper por falsos ídolos ideológicos
Trasciende los muros que hay en ti

Trascender la corrupción del yo y sumergirse en otra forma de entenderte a ti mismo como parte de un todo y entender a ti en vinculación con las otras partículas de conciencia que te acompañan en este viaje maravilloso, no es algo que puedas aprender ni en manuales, ni bajo templos, ni en juegos vía online, sino en la soledad de tus dudas y al calor de las respuestas que vayas encontrando. Ojo, toda ayuda es de agradecer, pero el camino y el despertar a tu Ser solo tú lo puedes realizar.

EL PAPA FRANCISCO, GOOGLE Y LA INQUISICIÓN MODERNA

La Iglesia católica comenzó sus grandes cambios a raíz de la decisión de Juan XXIII, el Papa Bueno, de convocar lo que se conoce como Concilio Vaticano II allá por la década del sesenta del siglo XX. El Papa Francisco es hoy su sucesor y quien está llevando el espíritu de aquel concilio a sus máximas consecuencias.

 EL PAPA FRANCISCO Y LOS LOBOS VESTIDOS DE OVEJAS

 Creo en los hombres de carne y hueso, en los seres humanos que nacen para desarrollar sus conciencias por más que les pese las losas de sus creencias. No creo en las ideologías políticas, religiosas, económicas, científicas o de cualquier índole. No creo en los dioses que necesitan a los hombres como sacrificios para sus altares. No creo en culturas del olvido  que ponen  la tilde en ellas mismas olvidando al ser humano que sufre sus consecuencias. Al Papa Francisco se le ha tildado y se le sigue un juicio inquisitorial por parte de tantos que se auto definen como católicos, apostólicos y romanos y que están en las antípodas del mensaje de aquel Galileo que vino a sembrar en los hombres el nuevo conocimiento, la nueva era que llevaría al hombre a los confines de la creación.

Los demonios existen
Los demonios viven en  miedos de todo tipo

Estos lobos vestidos de ovejas, que los hay en toda latitud y se visten con mil disfraces diferentes, tienen  un denominador común, a saber, su total desprecio por el ser humano, por la conciencia humana, por esa conciencia que es, no podía ser de otro modo, parte de la Conciencia Única del Padre. Estos adalides del mal, mejor dicho Mal, con mayúscula, no los conocerás por sus hábitos, pues se desgarran las vestiduras como modernos fariseos a la hora de proclamar a los cuatro vientos su humanidad, su santidad, pero desprecian, con su indiferencia, los males humanos que afectan a las sociedades modernas, a recordar, el hambre crónica para una gran parte de la humanidad, la falta de atención médica básica en tantas latitudes, la falta de agua potable en un planeta que brilla desde el cielo por el azul marino, la esclavitud moderna al dios dinero que es capaz de alentar y fomentar todo tipo de guerras y conflictos en nombre de libertades  para seguir encadenando y endeudando más al hombre y seguir vendiéndoles miedos de todo tipo.

LAS IDEOLOGÍAS DEL MAL FRENTE AL PAPA FRANCISCO

 A estos católicos de medio pelo, que están pidiendo la cabeza del Papa Francisco, les recuerdo que Dios no es propiedad suya como tampoco de los ateos creyentes, que, sin duda, están más cerca de Dios que aquellos que dicen creer en Él, ni es un ente separado del todo, donde todos están incluidos y si Bergoglio es capaz de implorar la misericordia divina, a su manera, por sentirse incapaz de juzgar el mal hecho por tanta ideología que ha olvidado la humanidad del hombre, les digo, a estos imberbes de media monta, que la actitud de Jorge Bergoglio, cuando pide a los cuatro vientos que hay que reencontrarse con Jesús, no el de la cruz, no el de la teología, sino con el que caminó entre los pecadores, enfermos, pobres y demás excluidos de su tiempo, es una actitud no solo loable, sino ineludible si la iglesia, como cuerpo, no quiere fenecer por un cáncer terminal.

Rostros inhumanos
Alguien que ha olvidado su humanidad

Lo tildan de amigo de dictadores, de encubridor de pedófilos, de esto y aquello y quienes lo hacen no son capaces de ver que ese pastor es un hombre más. Un hombre cuya responsabilidad ideológica le ha venido grande no porque no tenga la talla intelectual para navegar por esas tempestades, sino porque ese hombre que hicieron Papa no pocos cuervos de satanás, ha predicado toda su vida con el ejemplo. Ya quisiera yo ver a algún Iglesias, Casado o como quieran apellidarse ir a vivir a alguna chabola madrileña o de cualquier parte, no para hacerse la foto, sino para levantarse a diario con los males de su propia sociedad. Y quien dice estos dos señores, se dice de cualquiera que vista las sotanas ideológicas, me da igual si son púrpuras, rojitas o azul cielo, que, a la postre, no son más que variaciones de un mismo mal, a saber, el desprecio por la humanidad del Ser humano, el olvido del ser humano.

EL PAPA FRANCISCO EN TIEMPOS DE GOOGLE

 En estos tiempos de Google, de sus buenos oficios para la libertad de expresión y del Santo Oficio inquisitorial con aroma a internet que poderes de todo tipo, políticos y religiosos, pasando por los económicos y militares, intentan imponer, el Papa Francisco tiene el mérito de conservar la entereza, la sonrisa, la fuerza y la esperanza en el mañana cuando el mundo, esa entelequia que solo vive en los mass media y en los planes endemoniados de los guardianes de todo tipo de ideologías,  solo habla de venganza, odio, y hacen sonar los tambores de guerra por todas latitudes y longitudes del globo terráqueo.

El sonido de las campanas
Las campanas están sonando por ti

Las campanas están sonando, pero están sonando por ti. Quien confunda a los hombres de buena fe con ovejitas camino al matadero están confundiendo el mensaje original del nazareno, quien mostró el camino del amor y del perdón, pero también recordó que los tiempos de la siega estaban cerca. Y, sí, que no se preocupen los aprendices de diablillo, el infierno no existe, pero la vida no se agota en su piel ni en este planeta, y la lección deberán aprenderla en cualquiera de los mundos de Dios ¿Acaso hay mayor infierno que un hombre que ha olvidado su humanidad, su Ser?

HOY NO ES AYER NI ES MAÑANA

El tiempo eres tú

   Cuando comienzas a valorar que el hoy no es ayer ni es mañana, has comenzado a despertar del letargo del ego. Cuando uno vive sumergido en el ego, el tiempo siempre se conjuga en pasado o futuro, jamás en el tiempo de la vida, el presente. Las raíces de todo miedo siempre se nutren de esa memoria que se resiste a contemplar el momento presente y navega al garete entre lo que vivimos y lo que quisiéramos vivir, entre la experiencia y las expectativas. No hay lugar, en el ego, para la contemplación del instante, de lo que vives sin percibir que lo estás viviendo.

Solo existe el hoy
Desconocer el hoy es desconocer el tiempo

Cuando logras alcanzar el camino hacia tu Ser, el instante se convierte en presente, en plenitud, aún en situaciones que la gran mayoría tildaría de inaceptables. Olvidan, quienes así juzgan, que es la parte la que forma el todo y no hay todo que no contenga todas las partes. Sucumben, sin intención, a los cantos de sirena de un mundo en el que el individuo está sometido a mil fuerzas que lo dominan, en el mejor de los casos, o lo aniquilan, en el peor. En cualquier caso, ese mundo es un lugar donde no se tiene el control de la vida, de la realidad. En este mundo la gente se siente dominada por el tiempo.

POR QUÉ HOY NO ES AYER NI ES MAÑANA

   La pregunta sería más bien otra, por qué nos empeñamos en hacer del ayer y del mañana el tiempo presente. Hoy no es ayer ni es mañana porque la vida, la que se vive y se experimenta, la que puede detenerse en el tiempo menos esperado, solo sabe del instante. Si bien es cierto que proyectar los deseos en el tiempo, buscar los mecanismos para alcanzarlos, como soñar despierto por unas vacaciones merecidas, no está reñido con el presente.

Somos más que las imágenes que vamos siendo
El Ser trasciende el tiempo

Lo que está reñido con el presente es cuando hacemos de ese viaje en el tiempo el altar para nuestra forma de vida y convertimos el presente en el olvido del ser y afianzamos el ego. Es hora de salvar al ego, pues siempre parece el malo de la película. En realidad el ego no solo es parte indisoluble de nuestra humanidad, sino una parte muy importante, pues en él reside la consciencia. El problema del ego, por decirlo de un modo coloquial, es cuando se convierte en el matón del barrio e intenta dominar todo y a todos. El ego, cuando olvida que está al servicio del Ser, su razón de ser y existir, se convierte en un peligro público número uno. La búsqueda del Ser que somos, el despertar a la luz que somos, necesita del ego para reconocerse en él.

No dejes que el tiempo te abrume
Si el tiempo te abruma, es hora de despertar

Desde ese momento, el ego y el Ser no solo se reconcilian, sino que trabajando juntos alcanzan cotas de vivencias inexplicables. Mientras estos instantes de eternidad vividos en pleno presente se logran alcanzar, el hoy seguirá siendo ayer y el mañana. Convertir el presente en lo que es, pleno instante de eternidad, no es tarea para mañana, sino para hoy mismo.

SI HOY NO ES AYER ¿POR QUÉ EMPEÑARSE EN VIVIRLO DE ESE MODO?

   Se puede enfocar el empeño de vivir en el pasado, el hoy no es ayer, desde una doble vertiente. Las dos personales, pues tú eres el único responsable de mantener cada día ese enfoque, pero que tiene dos orígenes distintos. Por una parte el que te incumbe más directamente dice que tú vives en el pasado, que vuelves una y otra vez al pasado porque tienes temor de vivir el presente. Mil y un mil miedos pueden dirigir tu vida y te niegas a vivir el momento de la decisión, de romper la inercia, de salir de tu zona de confort. Por otro lado el no querer salir del pasado solo es una consecuencia de las sociedades enfermas en la que se desarrolla el hombre.

Deja tus propias huellas
La tradición puede ser perniciosa

Las sociedades humanas se basan en la tradición. La transmisión de valores, costumbres, hábitos, enemigos, amigos y todo tipo de comportamientos es impuesto, por activa y por pasiva, guste o no, de una generación a otra. Es el proceso de socialización. Es la manera en la que el hombre creyó hacer lo mejor para sus hijos. Esa manera, esa forma de vida, obviamente, no solo no tiene que ser válida por sí misma, aunque sea transmitida por el núcleo social a través, en la mayoría de los casos, del núcleo familiar y educativo, sino que lo “lógico”, lo esperable, más allá de lo deseable, es que se de bruces con la mirada más joven. Creemos hacer un favor a nuestros hijos imponiéndoles nuestro modelo social,  sin llegar a comprender bien que ellos deben elegir, transformar, buscar su propio camino.

   La doble rendija por la que el individuo cree que debe mirar hacia atrás olvidándose del presente no es más que una ilusión.

Eres dueño de tu tiempo
Tu realidad construye tu tiempo

Una ilusión que crea frustración en generaciones que no entienden que ante problemas distintos se usen las mismas soluciones que fracasaron en su tiempo, aunque ese fracaso se haya construido sobre victorias pírricas y tradiciones superfluas. La forma de huir de esos modelos frustrantes, que llevan al hombre a todo tipo de soluciones, suele desembocar en un carpe diem, que, en la mayoría de los casos, solo sirve para ahondar más los problemas, pero esto es harina de otro post.

EFECTO PLACEBO, ELOGIO A UN INCREYENTE

Actuando con píldoras de azúcar

   El efecto placebo es un concepto que se dirige principalmente al ámbito de la medicina, sin embargo, quizá la mayor función, conocida desde hace milenios, se dirija al espíritu. Todo aquello que seas capaz de creer, lo crearás. En otras palabras, el poder crear tu realidad dependerá de ti y nadie más. De tus pensamientos.

Tú creas tu propio cuenta de hadas
Los cuentos de hadas existen

Parece un cuento de hadas, una ficción que solo habita en las mentes que se niegan a aceptar la “realidad”, pero lo real, lo objetivo, es que funciona en la suficiente cantidad de veces que, racionalmente, no es posible objetar su eficacia. De hacerlo, de criticar sin más el efecto placebo simplemente porque no tiene una base científica, lo único que hace es caer en el saco de la militancia ciega y el fanatismo en ciernes. La ciencia clásica, o muchos que dicen defenderla, no admite lo que ellos denominan “pseudociencia”, sin embargo se quedan tan anchos al decir que en el futuro todo aquello que cae en el saco de la superstición, de la magia, del engaño de la mente, quedará subsanada cuando la ciencia encuentre una explicación. A la ciencia clásica hay que darle un voto de confianza ante lo que es incapaz de entender, explicar, aclarar hoy en día, pero a las explicaciones “místicas” que dan explicación a muchos fenómenos que tildan de inexplicables, hay que desecharlas de una vez.

El negocio de la salud
¿Quién es quién?

Me parece, en el mejor de los casos, un poco egocéntrica la posición de aquellos que escudándose en una actividad humana, como puede ser la científica, crean que todo aquello que no puede reducirse a una ecuación matemática, no es científico. De ser así, lo peor está por venir.

   CÓMO EXPLICA LA CIENCIA OFICIAL EL EFECTO PLACEBO

   Encogiéndose de hombres. De que vuelan, vuelan, dicen los increyentes sobre  las meigas. El efecto placebo puede rastrearse en la época moderna en las artes de un médico y químico escoces, William Cullen, que por 1722 recetó a sabiendas una sustancia inocua a un paciente por el simple placer de complacer al enfermo ante una enfermedad que se creía incurable. Sin embargo, como he dicho antes, el efecto placebo es simple y llanamente la consecuencia del poder creador que cada conciencia tiene en sí misma y por su misma intrínseca condición creadora.

carrera hacia el negocio de la salud
La salud corre hacia el negocio

La conciencia no habita en la consciencia, en la autoconsciencia, es el pilar sobre la que descansa esta última. La conciencia es, desde esta perspectiva, la mano creadora de Dios o, si se quiere, del conjunto de fenómenos que llamamos leyes naturales. Sin embargo, esta visión de ser capaces de crear, de ser capaces de curarnos con el poder de la mente, no vende en un mundo donde la enfermedad es un negocio muy bueno y tremendo negocio. Lo mismo podríamos decir de las guerras ¿Acaso el ser humano está condenado a mutilarse y matarse mutuamente con sus semejantes? ¿Acaso no es el negocio de las armas los que crean, mantienen y fomenta, hoy en día, todo tipo de ideologías irreconciliables? Se cree en el poder del dinero y no en el de la mente. Esto es ridículo.

    La ciencia “oficial”, que, a la postre, lamentándolo mucho, vive de las migajas que los centros de poder económico les otorgan, tienen  la imperiosa necesidad de negar y condenar a todo aquel “bicho raro” , a toda aquel hereje de la ciencia “oficial” que se salga por la tangente y desafíe con su cambio de rumbo al sistema imperante.

El amor todo lo cura
Hay seres que se niegan a dejar de ser hombres

Esta posición la vemos en científicos de la talla de Luc Montagnier, premio nobel de medicina en 2008, y que reconoció los efectos nocivos de vacunas contra el propio organismo humano y, más aún, se atrevió a decir que el virus del temido HIV/VIH puede ser eliminado de una forma natural por el cuerpo. Podemos nombrar también a Bruce Lipton, eminente biólogo que, tras darse cuenta del error que cometía la ciencia genética, comenzó a separarse de la matriz académica para sembrar semillas de nuevos seres que se atrevan a enfocar la ciencia desde una óptica espiritual, mental, si se quiere. La epigenética, la nueva ciencia de la genética, donde Bruce Lipton brilla de una manera magistral, nace, quién lo iba a decir, para afianzar la libertad humana  y no para encadenar al hombre al negocio de los determinismos que condenan al hombre a negarse a sí mismo y a su poder creador.

CUANDO LA ORACIÓN SE VUELVE EFECTO PLACEBO

   Hay que recordar que el efecto placebo tiene su origen en el ámbito religioso en un intento de complacer a Dios a través de la oración y aunque las religiones oficiales están preñadas en demasía de institucionalidad, burocratismo y sed de poder terrenal, no es menos cierto que entre tanta hierba mala hay semillas buenas. Y entre estas semillas está el poder de la oración. No hay que alarmarse.

Encuentro con Dios
Orar no tiene credos

Orar es meditar, un encuentro en la intimidad del ser que ora con quien supuestamente le va guiando, el ego, el yo biográfico, la experiencia que vamos siendo. Orar es el encuentro con el Dios que habita en cada uno de nosotros porque, no olvidemos, el ser humano no es una perla separada del Todo y mucho menos una pobre partícula condenada a ser como un efímero leptón en medio del acelerador de partículas del CERN. Al orar creamos nuevas relaciones, nuevos vínculos entre la conciencia creadora y el universo que vamos creando  a través de nuestros pensamientos.

Construyendo tu mundo
Al ver, lo crees…al creer, lo creas…

Para los increyentes, no importa que crean o no en un poder creador último, al orar a su manera, a sus dioses particulares o a la nada misma, crearán su propia realidad. En fin, el efecto placebo no se reduce a la medicina, sino a la realidad misma. Otra cosa, muy distinta, son los mil efectos nocivos producto de mil y una creencias fallidas que limitan, bombardean y anulan la capacidad creadora humana. Pero esto es otra historia.

EL AMOR EN TIEMPOS DE CRISIS

Tú puedes ayudar

PODEMOS AMAR EN TIEMPOS DE CRISIS

 El amor, la capacidad de amar sin nada esperar, está en tiempos de crisis. Quizá siempre lo ha estado y el amor solo es una construcción mental que nos mantiene vivos como especie pero que no puede llegar a parte alguna, pues iría contra esa naturaleza humana lobezna y mezquina. Sin embargo, el amor existe cada vez que un ser humano es capaz de ayudar a otro o incluso de sentir dolor ante la despiadada acción que muchos ejecutan contra animales y contra el mismo reino vegetal. Todos conocemos el maltrato animal y la tala indiscriminada de bosques. Todos sabemos de seres humanos que se oponen a tales monstruosidades.

Ayuda y no mires a quién
Ayudar es el estado natural de la conciencia

Hay tanto amor en el corazón de la mayoría de los hombres como odio en un puñado de seres que se empeñan en separarse de la naturaleza común que poseen todas las conciencias de ser. Son pocos los que podemos decir con propiedad que se alimentan del mal, pero son muchos los que siguen a estos monstruos y se dejan contagiar con ese virus mortal como es el odio y su ineficaz antídoto, la indiferencia. Los dos hacen el mismo daño pues al final se alimentarán del dolor, sufrimiento y muerte de aquellos que sienten como diferentes y peligrosos. Así todo, el amor sabe llegar también a estos tiempos de crisis de mil formas distintas. El amor no es un acto de misericordia o una limosna para callar la mente y tampoco se trata de comulgar sin cuestionarse con sistemas que ahogan al individuo en una vorágine de competencia y anulación del otro.  El amor en tiempos de crisis se alimenta de una manera anónima y sin mucho ruido.

  HAZ EL BIEN EN TIEMPOS DE CRISIS Y NO MIRES A QUIÉN

   Se puede y quien diga lo contrario miente o, peor aún, participa del macabro festival de sufrimiento, dolor y muerte que ocasiona la maquinaria del odio. Una maquinaria que se reviste de trajes con olor a políticos mediocres con insuflas de líderes, a sotanas religiosas o banqueros arrastrados a ser dandis de sí mismos. No se trata de cambiar el mundo esperando que los tiempos de crisis dejen de ser por sí mismos y perezcan por muerte natural. Nada cambiará en el mundo si tú no cambias y la mejor manera de hacerlo es hacer el bien sin mirar a quien.

No dejes de ayudar
Ayudar es tomar la decisión correcta

Cuando alguien necesita de ti, no mires su condición, su tradición, su cultura, su religión, ayúdale si está en tu mano y no esperes nada a cambio. Uno de los mecanismos que estas culturas de la muerte imponen a sus fieles seguidores es la de controlar ese comportamiento natural que tiene el hombre de ayudar a sus congéneres. Dicen, no saben qué decir, que ese comportamiento es errado, que cómo puedes ayudar a tu enemigo ¿Acaso vas a esperar que tu ayuda lo haga cambiar de forma de ser, de forma actuar contigo? Quien te diga esto no habla sino a través del comportamiento gregario que le lleva a seguir la inercia de la tradición sin cuestionarse ni un poco si su actitud es la correcta. Sí se trata de poner la otra mejilla. Sí se trata de saber que el perdón es el único camino al amor verdadero, no el que se compra en los bazares de las ideologías y en tiempos de rebajas deja los campos sembrados de muerte y sangre inocente.

CÓMO SUPERAR LOS TIEMPOS DE CRISIS SIN MORIR EN EL INTENTO

   No dejándote llevar por la inercia de tu modelo social, sea el que sea. Romper con la tradición no significa, ni mucho menos, que uses violencia alguna. Todo lo contrario.

Siempre puedes ayudar
Eres libre para ayudar

La cultura de la no violencia no es algo propio de seres sobrenaturales, sino de seres que se sentían humanos aun cuando pudiesen venir de otras estrellas, que emanaban humanidad por todos sus poros. Algo tan sencillo de hacer lo han convertido los enemigos de la humanidad en una especie de milagro, una utopía a perseguir, a sabiendas que nunca se alcanzará porque siempre va haber alguien que quiera defender ese hermoso sueño con las armas, con la violencia y el ciclo comienza de nuevo. La forma de romper este vaivén del odio que engendra más odio es sembrar amor en cada gesto que hagas en tu día a día. No te lo enseñarán en universidad alguna, ni los políticos te lo ofrecerán en sus propuestas sociales y programas electorales, mucho menos lo podrás adquirir en la bolsa de valores o en los templos con aroma a incienso, pero no te hace falta porque ese prurito de hacer el bien es algo que tienes dentro de ti, que la mayoría tienen.

Ayudar suma a crear conciencia
Tú decides ayudar

Solo tienes que despertar a tu Conciencia de Ser. No tienes que conquistar nada porque ya eres libre de Ser por el mismo hecho de haber nacido con una Conciencia humana, cósmica. Superar los tiempos de crisis es reconocernos como seres humanos y no como bestias obligadas a ser lobos para el hombre.

ERVIN LÁSZLÓ

EL MUNDO DE ERVIN LASZLO

   Hay situaciones, encrucijadas, que marcan para toda la vida y hombres, como Ervin Laszlo, que ayudan a otros a encontrar ese camino hacia el sentido último de la existencia. En un mundo que desde eones se pierde en la inconsciencia, por no decir en la manipulación y el dolor que se causan unos hombres a otros, siempre es grato rescatar de las cenizas humanas a quienes han encontrado en su propia vida el motivo para crecer en la conciencia de ser y ayudar a otros en ese crecimiento, que si bien es individual e intransferible, no menos cierto es que un vaso de agua en el desierto siempre viene bien y es de agradecer.

Más allá de nuestros horizontes
En la búsqueda de los orígenes

   Ervin László nació en 1932 en Budapest. Su currículo académico es tan extenso como su conciencia de ser que apunta al despertar de la humanidad. No es un académico al uso, sino un ser que ha buscado siempre la integridad de diversos saberes y hurgado más allá de lo que dicta el momento, los poderes, las costumbres. Solo hay que ver, aunque sea por encima, su propia vida. La preocupación de László va más allá de conciliar la física clásica con la física cuántica en la búsqueda de modelos teóricos que intenta mostrar cómo pueden vincularse la materia y la mente, sino en superar los modelos de barbarie a los que se enfrenta la civilización humana tras el devastador siglo XX. Para ello, Ervin László propone no solo quedarse en la superficie de las palabras y “correctas e infértiles” intenciones políticas, sino en propagar las ideas liberadoras que el hombre puede alcanzar a través del conocimiento. Conocer es buscar y buscar es encontrar al hombre tras sus variopintos rostros culturales.

   LOS LIBROS HACIA EL MUNDO DE ERVIN LÁSZLÓ

   El primer libro que cayó en mis manos de Ervin Lászlo fue EL UNIVERSO INFORMADO (Ediciones Nowtilus 2007) y puedo dar fe que desde ese instante me cautivó no solo su pensamiento, sino su forma de presentarlo. La claridad de las ideas, por complejas que sean sus bases matemáticas, y su expresión narrativa es algo a agradecer. Una de las cosas colaterales que pude rescatar de dicha lectura es el hecho de que son muchos más los interesados en crear y construir un mundo donde todo hombre, donde toda conciencia de ser, cuente, que aquellos que intentan, por todos los medios, que el ser humano siga anclado a la esclavitud de su ignorancia. Una ignorancia que, no olvidemos, es fomentada, alentada, sostenida e impuesta con toda violencia que haga falta por unos pocos desalmados que no se sienten vinculados al género humano ni a la conciencia que sostiene a todo espíritu.

leer te señala el camino
Camino al conocimiento

   Tras el libro reseñado vinieron otros, de su misma pluma,  que fueron alimentando esta sed de saber que me acompaña desde antes de nacer, puedo decir sin miedo a equivocarme.  Títulos como el PARADIGMA AKÁSHICO  o EL CAMBIO CUÁNTICO (editorial Kairos) no solo ayudan a todo aquel pensamiento que está en la búsqueda de la comprensión del universo físico en el que estamos inmersos, sino que abren caminos para despertar a la conciencia de ser que todos, absolutamente todos, somos.

   La lectura no te hará libre porque todas conciencias son libres, sino que te ayudará a romper las cadenas de falsas creencias que impiden que tu conciencia aflore entre los matorrales del ego. Lee y te convertirás en tu propio libro.

EL PERDÓN COMO CURACIÓN Y LIBERACIÓN

Infierno humano

 INTRODUCCIÓN AL PERDÓN COMO CURACIÓN

   Sobran ejemplos en la historia humana para recrear la barbarie que el hombre puede cometer contra sus semejantes. Sin embargo, ejemplos de actos de perdón, públicos o privados, no suelen ser frecuentes y, los que hay, suelen ser poco vendibles, si acaso para rellenar alguna página de periódico o algún espacio televisivo. El ego humano gusta de la venganza. El perdón como curación no vende en los mercados del odio ni en los mass media y, de hacerlo ¿Qué se busca, la noticia, el beneficio económico de la noticia o crear conciencia de que el mal es connatural a la naturaleza humana e imposible de doblegar?

Odios sembrados
Las culturas del descarte siembran el odio

El odio es la gasolina de ideologías de todo tipo, políticas o religiosas, qué importa. Hay que mantener encendida la llama de nuestro bien, de nuestras ideas, de nuestras tradiciones. Quien ose ir contra ellas, quien no se doblegue a ellas, no es uno de los nuestros, no es un hombre. Es nuestro enemigo. Su castigo, la muerte. Estas líneas pueden resumir la historia de tantos y tantos como la que nos concierne hoy. La historia del contable de Auschwitz, Oskar Gröning y una de sus víctimas, Eva Kor. Una historia que vio la luz hace algunos años por el sorpresivo beso y abrazo del verdugo a la víctima en el juicio que se siguió contra el arrepentido nazi nonagenario. Un abrazo que muchos ni entendieron entonces ni quieren entender hoy ni entenderán mañana porque el perdón, deben pensar, es cosa de cobardes o infieles y, en cualquier caso y en última instancia, solo es cosa de Dios.

TRAS EL ODIO, EL PERDÓN COMO CURACIÓN ES UN ACTO DE LIBERACIÓN

   Negarse a perdonar es condenarse al más oscuro servilismo del propio ego. Las almas no sufren ni buscan venganza. El odio, la mal llamada sed de justicia, la venganza, no alientan el perdón como curación. Todo lo contrario, alimentan el sufrimiento y el dolor de por vida mientras exista esa llama que quiere aplicar la ley del talión a toda costa. El por qué un individuo o un grupo se siente superior a otro y encuentra la “justificación” para aniquilarlo no es difícil de comprender cuando enfocamos el problema desde la atalaya de los egos que son incapaces de conectar con el Ser que son. Su confusión, su falsa identidad, entre su yo y su cultura, tradición, hábitat, trae consigo el olvido del Ser que son. Si a esta falsa identidad cultural se le suma el carácter gregario de la naturaleza humana, propicia cualquier barbarie en nombre de lo “nuestro”. Olvidan estas culturas del descarte que no hay un “nuestro”, sino un nosotros y que no hay nosotros sin un vosotros.

El gas de la muerte
La cultura de la muerte

La cuestión no es ni mucho menos lingüística, ni conceptual, ni académica, sino de percepción interna, de desconexión o conexión con la base que sustenta al ego, con nuestra última naturaleza como seres humanos. Oskar Gröning necesitaba el perdón de su víctima como Eva Kor necesitaba perdonar la inhumana experiencia vivida cuando era una niña. No importa el cúmulo de experiencias vividas por ambos seres tras aquella época que marcaría sus vidas, pues todas ellas apuntaban a ese momento histórico en el que el perdón como curación liberaría sus almas esclavizadas por el peor de los verdugos, un ego aterrado de miedo e incapaz de salir de las arenas movedizas de sus creencias fallidas.

PERDÓN COMO CURACIÓN ¿ES POSIBLE EN EL SIGLO XXI?

   Puede dar la sensación, en un mundo tan mediático, donde la información nace y muere casi al unísono, donde el simple instante se difumina en la nada, donde el estertor de los que sufren se ahoga en el consumo de los que intentan olvidar el mundo en que viven a punta de tarjetas y clics, que el caso de Eva y Oskar no es ejemplo a repetir.

Sembrando odios antes de nacer
El odio se siembra en el recién nacido antes de que vea la luz

El odio no solo se está cebando en nuestros días con los más desprotegidos y olvidados, que son legión y están en toda latitud, desde el mal llamado primer mundo hasta el peor nombrado  tercer o cuarto mundo. Al odio solo se le combate hoy en día con mayores dosis de odio y mucha verborrea ideológica, que el pueblo necesita pan y circo, vienen a pensar. Sin embargo, si la especie, como tal, quiere lograr superar estos tiempos de incertidumbre y dolor, solo tiene por delante el camino de Eva y Oskar. No hay otra salida. No hay otro camino. No es nada nuevo tal solución, ni mucho menos. Maestros, como el propio Jesús de Nazaret, lo dejaron sembrado en el espíritu de sus épocas. No obstante, el gran reto a superar por las generaciones presentes no es tanto doblegar esa naturaleza gregaria que le hace comportarse de distinta manera cuando está acompañada que cuando está en la soledad de sus pensamientos, sino llegar a esa soledad sin temor y deseando Ser Uno con él mismo, con el Todo y con cada uno de sus semejantes.

Desnudando el odio
El odio al desnudo

El temor no nace de tal búsqueda, sino del hecho de que guardianes de todo tipo, políticos, religiosos y sus seguidores, alimentan el horno de las ideologías para que nadie despierte al Ser que es y siga dentro del carrusel del odio, el sufrimiento y la muerte. Pero, la gran desventaja de estos adalides del mal y para ventaja de quienes buscan un mundo distinto, equitativo, donde la paz sea la noma y no la excepción, el perdón es algo que solo tú puedes pedir y otorgar. No te dejes llevar por el odio porque, de hacerlo, terminarás consumido por sus llamas. Imita el gesto de Eva y  Oskar cuando en un abrazo se liberaron de todos sus miedos y dejaron que la paz se apoderara de sus almas y comenzaron a sentir la esencia de la libertad, la libertad de Ser.