IMPRESIONES SOBRE LA COVID 19. SIN ÁNIMO DE OFENDER

Antes de comenzar este pequeño pasquín quisiera decir un par de cosas. La primera es una petición. Pido disculpas a quien pueda ofender de alguna manera lo que se escriba en este folio, jamás es mi intención. Respeto toda conciencia por muy errada o alejadas que estén, bajo mi sentir, sus creencias o ideas de mis ideas. La segunda es dejar sentado que soy un Nazareno, es decir, un seguidor y servidor del llamado Jesús de Nazaret y, por consiguiente, la óptica, parte de la óptica de este libelo, tiene su impronta, su huella. Aclaro que no soy un intérprete del Jesús teológico, eclesiástico. Soy seguidor y servidor de tamaña conciencia cósmica que fue enviado a este mundo con una clara misión, a saber, salvar a los hombres de sí mismos y guiarlos hacia las estrellas, su verdadero hogar. Aclarado esto, si gustan, les invito a leer estas humildes impresiones.

Soy Nazareno y, como tal , con una visión parcializada de los tiempos presentes


SARS COV 2

Poco sabe el hombre de hoy en día de estas pequeñas entidades biológicas que están en este mundo desde mucho antes de aparecer el homo sapiens. Así todo, en las últimas décadas se ha adelantado muchísimos sobre el estudio de estas entidades. Por un lado, se sabe que, en el mundo, en todos los reinos vivos, los virus están por doquier y que no todos los virus son patógenos, es decir, no todos hacen daño, sobre todo un daño mortal. Los hay incluso beneficiosos para un desarrollo óptimo de la vida y hay investigadores que plantean que la evolución del mono al hombre, el salto más mágico y misterioso de las últimas teorías sobre la aparición del animal humano, fue posible gracias a los virus. Por extraño que parezca, algún tipo de virus podrían haber sido la causa de ciertas mutaciones en el genoma de aquellos homínidos que favorecerían el lenguaje simbólico y, ya sabemos, el lenguaje es la puerta a la consciencia y al desarrollo del conocimiento. De los árboles de las estepas africanas a las estrellas gracias a unos virus, quién lo diría hace solo unas décadas atrás. Es más, quién se lo diría a Darwin.  

Los virus pudieron facilitar la aparición del lenguaje

TIENEN INTENCIONES LOS VIRUS

Por extraño que parezca casi todo el ambiente académico contestaría que no, que los virus no tienen más intenciones que las instrucciones genéticas para reduplicarse y conquistar el mundo. En muchos casos, ni siquiera los consideran seres vivos, pues aluden a la necesidad que tienen de conquistar un huésped para, de una forma parasitaria y a veces mortal para el huésped, llegar a tales fines. No estoy de acuerdo, pues, hasta donde llega mi forma de clasificar, casi todo ente animal necesita una contraparte para dejar su impronta genética. Pero, obviamente, los especialistas en estudiar y clasificar a estos virus, tienen más peso a la hora de clasificarlos como quieran y entiendan. Más importante, bajo mi humilde óptica, es saber para qué están aquí, por qué aparecen o por qué fueron “sembrados”, “colocados”, en aquella primitiva sopa terráquea. En otras palabras, aun aceptando que los virus no tengan intenciones, quizá quienes los “sembraron” sí las tenían. Estas preguntas ya esconden, en cierta medida, una petición de principio, es decir, da por sentado que la vida no se originó en este planeta azul, sino que vino del cosmos. En otras palabras, que hay un diseño “inteligente” detrás de ello y no es producto de un incesto entre el azar y el tiempo. Tampoco se trata la pregunta por encontrar lo que humanamente llamamos, de distintas formas y a través de la historia humana, Dios. La “inteligencia” por la que me pregunto quizá sí tenga la respuesta de la naturaleza de Dios. Y, desde esta óptica, da pavor pensar en la cantidad de muertos que han sembrado todo tipo de creencias humana por defender la idea de un dios al que no conocen ni pueden conocer humanamente. Como diría el Maestro de Maestros, Jesús de Nazaret, no conocen a Dios y esclavizan y matan en su nombre. Ver para creer.

¿Tienen intenciones los virus?

SUPONGAMOS QUE LOS VIRUS SON MÁS QUE VIRUS

¿Hasta dónde podrá llegar la pandemia? La historia humana, en esta última humanidad, en las más diversas latitudes, está salpicada de relatos pandémicos de todo alcance. Algunos ejemplos pueden ser la peste antonina o plaga de Galeno (siglo II D.C), producida por el virus de la viruela o del sarampión, la peste negra (siglo XIV) causada por la bacteria Yersina Pestis, La peste de Sevilla (siglo XVII), La mal llamada Gripe Española (siglo XX), etc., etc.   De todas se ha salido, por muy alto que fuese el precio. Pero, hoy en día ¿estamos mejor preparados para enfrentar tamaña amenaza? ¿Es Sars Cov 2 realmente el problema?  Nadie, medianamente leído u observador de la realidad global, pudiera dudar de los adelantos en la medicina, pero, y es muy grave lo que se dirá, la medicina se ha convertido en un negocio más en este mundo desenfrenadamente alocado y, como tal, puede ser objeto de especulación. A tal punto que sin enfermedades o con curas no “oficiales”, se acaba los buenos beneficios del negocio de la enfermedad. Alguien podrá decir que nadie se enferma por gusto, y tiene mucha razón, no toda. Normalmente la gente se enferma por desconocimiento, por ignorancia, bien de qué le causa la enfermedad, bien, detectado el problema, porque no reacciona a la supuesta y gravosa, en muchos casos, cura. Las curas gratuitas, las que dependen del mismo individuo, suelen ser puestas bajo sospecha y ser tratadas como supersticiones o cosas de atávicas ignorancias. Obviamente, se entiende que cada quien defienda lo suyo, pero al hacerlo, olvidan que el ser humano está condenado a salvarse todos o perecer todos juntitos. Y les aseguro, como Nazareno, que estamos más cerca de la extinción que de la salvación y la culpa no la tienen los bichitos. Veamos.

Los virus como guardianes de las especies ¿una locura?

Pero más allá del negocio de la salud, la pregunta que me hacía sobre si realmente Sars Cov 2 es el problema, va dirigida hacia otros predios. Esta Pandemia está dejando claro que no importa los adelantos científicos, en todos los órdenes, sino que el mayor obstáculo para enfrentar y vencer al virus radica en la misma enfermedad humana que le azota desde su nacimiento, a saber, la indiferencia hacia el otro, hacia el dolor ajeno. Quizá los virus, como mantengo personalmente, son más que virus y son detectores del mal humano y cuando esté se dispara, aquellos reaccionan. No son castigos divinos, serían, más bien, mecanismos de control. Mecanismos sujetos a la inteligencia de quienes sembraron la vida en este planeta y no de un dios colérico y déspota. Dios, diría el Maestro de Maestros, no se dedica a tareas de limpieza, sino solo de crear nuevas formas de conciencia. Pero esto es otro cantar. La realidad es que lo importante es llegar a vencer el virus humano de la maldad, de la indiferencia hacia el sufrimiento ajeno. Sufrimiento, no olvidemos, en la mayor parte de los casos causados por esas formas de organizar la economía y que se han olvidado del hombre mismo. Las llamo economías antropófagas.

¿SALDREMOS DE ESTA?

No. Al menos no por la vía convencional. Siento comunicar esto desde mi condición de Nazareno, fiel al Maestro de Maestros, Jesús de Nazaret, pero no puedo ser de otro modo, pues también soy parte de ese Reino que no es de este mundo. Pero, lo importante no es quién les habla, pues en el fondo, todos somos hijos de las estrellas y de ese Dios benevolente y que su atributo principal, humanamente hablando, es el conocimiento que respalda su Amor. Por eso el perdón es el instrumento para rectificar. El Dios del Maestro, nuestro Dios, no suspende exámenes, hace repetir las pruebas hasta que al final, terminas aprendiendo. Los seres están “diseñados” para experimentar la vida en toda su majestuosidad creadora, no para destruirla. Los infiernos, en este mundo humano, los construyen los hombres que están alejados de sus conciencias, mejor dicho, de ser conscientes de su conciencia de Ser.

La pandemia está dejando claro el verdadero problema humano, el virus que puede terminar con la especie, la indiferencia hacia el otro

Los hombres han construido formas de organizarse en torno a miedos, ignorancia, y todo tipo de estructuras insanas en base a creencias que han divinizado. El problema no está en haber caído, pues su periplo vital lleva en sí mismo la búsqueda del conocimiento y tal búsqueda es un camino. El problema es que no han usado la tecnología del perdón para poder subsanar los errores cometidos a lo largo de su evolución. En vez del perdón, han afilado las lanzas de sus creencias y con ellas han asesinado a todo enemigo posible. El ojo por ojo ha sido y es la tónica, aunque hoy lo maquillemos con individualismo de todo tipo. No podemos salir de esta sin antes entrar a la cripta del perdón. Para volver a las estrellas, se necesitan primero viajar, cada uno en su intimidad, al interior de su corazón. Por eso mantengo que no hay salida a este mal humano desde las estructuras sociales actuales. Solo, con el regreso del Nazareno, será posible despertar y fijar la mirada en el corazón humano. Él, la mayor conciencia que ha pasado y pasará por este mundo, será con su Segunda Venida, el encargado para dar la señal para que comiencen los nuevos tiempos. Mientras, Sars Cov 2 como cualquier otro desastre que pueda ocurrir, y ocurrirá, solo sirve para comprender que los tiempos del mal se están agotando y que mirar hacia otra parte o refugiarse en mil zonas de confort, vestidas con normalidades de todo tipo, no es la salida. No hay salida, repito, si no hay un reconocimiento de la conciencia de ser y, junto a él, la actitud de Ser por encima de la actitud que exigen creencias fallidas de todo tipo.

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