HOY NO ES AYER NI ES MAÑANA

   Cuando comienzas a valorar que el hoy no es ayer ni es mañana, has comenzado a despertar del letargo del ego. Cuando uno vive sumergido en el ego, el tiempo siempre se conjuga en pasado o futuro, jamás en el tiempo de la vida, el presente. Las raíces de todo miedo siempre se nutren de esa memoria que se resiste a contemplar el momento presente y navega al garete entre lo que vivimos y lo que quisiéramos vivir, entre la experiencia y las expectativas. No hay lugar, en el ego, para la contemplación del instante, de lo que vives sin percibir que lo estás viviendo.

Solo existe el hoy
Desconocer el hoy es desconocer el tiempo

Cuando logras alcanzar el camino hacia tu Ser, el instante se convierte en presente, en plenitud, aún en situaciones que la gran mayoría tildaría de inaceptables. Olvidan, quienes así juzgan, que es la parte la que forma el todo y no hay todo que no contenga todas las partes. Sucumben, sin intención, a los cantos de sirena de un mundo en el que el individuo está sometido a mil fuerzas que lo dominan, en el mejor de los casos, o lo aniquilan, en el peor. En cualquier caso, ese mundo es un lugar donde no se tiene el control de la vida, de la realidad. En este mundo la gente se siente dominada por el tiempo.

POR QUÉ HOY NO ES AYER NI ES MAÑANA

   La pregunta sería más bien otra, por qué nos empeñamos en hacer del ayer y del mañana el tiempo presente. Hoy no es ayer ni es mañana porque la vida, la que se vive y se experimenta, la que puede detenerse en el tiempo menos esperado, solo sabe del instante. Si bien es cierto que proyectar los deseos en el tiempo, buscar los mecanismos para alcanzarlos, como soñar despierto por unas vacaciones merecidas, no está reñido con el presente.

Somos más que las imágenes que vamos siendo
El Ser trasciende el tiempo

Lo que está reñido con el presente es cuando hacemos de ese viaje en el tiempo el altar para nuestra forma de vida y convertimos el presente en el olvido del ser y afianzamos el ego. Es hora de salvar al ego, pues siempre parece el malo de la película. En realidad el ego no solo es parte indisoluble de nuestra humanidad, sino una parte muy importante, pues en él reside la consciencia. El problema del ego, por decirlo de un modo coloquial, es cuando se convierte en el matón del barrio e intenta dominar todo y a todos. El ego, cuando olvida que está al servicio del Ser, su razón de ser y existir, se convierte en un peligro público número uno. La búsqueda del Ser que somos, el despertar a la luz que somos, necesita del ego para reconocerse en él.

No dejes que el tiempo te abrume
Si el tiempo te abruma, es hora de despertar

Desde ese momento, el ego y el Ser no solo se reconcilian, sino que trabajando juntos alcanzan cotas de vivencias inexplicables. Mientras estos instantes de eternidad vividos en pleno presente se logran alcanzar, el hoy seguirá siendo ayer y el mañana. Convertir el presente en lo que es, pleno instante de eternidad, no es tarea para mañana, sino para hoy mismo.

SI HOY NO ES AYER ¿POR QUÉ EMPEÑARSE EN VIVIRLO DE ESE MODO?

   Se puede enfocar el empeño de vivir en el pasado, el hoy no es ayer, desde una doble vertiente. Las dos personales, pues tú eres el único responsable de mantener cada día ese enfoque, pero que tiene dos orígenes distintos. Por una parte el que te incumbe más directamente dice que tú vives en el pasado, que vuelves una y otra vez al pasado porque tienes temor de vivir el presente. Mil y un mil miedos pueden dirigir tu vida y te niegas a vivir el momento de la decisión, de romper la inercia, de salir de tu zona de confort. Por otro lado el no querer salir del pasado solo es una consecuencia de las sociedades enfermas en la que se desarrolla el hombre.

Deja tus propias huellas
La tradición puede ser perniciosa

Las sociedades humanas se basan en la tradición. La transmisión de valores, costumbres, hábitos, enemigos, amigos y todo tipo de comportamientos es impuesto, por activa y por pasiva, guste o no, de una generación a otra. Es el proceso de socialización. Es la manera en la que el hombre creyó hacer lo mejor para sus hijos. Esa manera, esa forma de vida, obviamente, no solo no tiene que ser válida por sí misma, aunque sea transmitida por el núcleo social a través, en la mayoría de los casos, del núcleo familiar y educativo, sino que lo “lógico”, lo esperable, más allá de lo deseable, es que se de bruces con la mirada más joven. Creemos hacer un favor a nuestros hijos imponiéndoles nuestro modelo social,  sin llegar a comprender bien que ellos deben elegir, transformar, buscar su propio camino.

   La doble rendija por la que el individuo cree que debe mirar hacia atrás olvidándose del presente no es más que una ilusión.

Eres dueño de tu tiempo
Tu realidad construye tu tiempo

Una ilusión que crea frustración en generaciones que no entienden que ante problemas distintos se usen las mismas soluciones que fracasaron en su tiempo, aunque ese fracaso se haya construido sobre victorias pírricas y tradiciones superfluas. La forma de huir de esos modelos frustrantes, que llevan al hombre a todo tipo de soluciones, suele desembocar en un carpe diem, que, en la mayoría de los casos, solo sirve para ahondar más los problemas, pero esto es harina de otro post.

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