GOLPE DE ESTADO: TENDENCIAS FUERA DE CUBA

No hay salida al mal humano, tal y como se desarrolla, desde la noche de los tiempos, en las sociedades modernas. No importa el modelo de Estado, todos, tanto estructuras como los hombres de Estado, en su amplio espectro, son responsables del genocidio de la sociedad humana, que, no olvidemos, son seres de carne y hueso, y no estadísticas o números, menos mercancías, como suelen pensar desde los altares de la prostituida e incestuosa política moderna. No hay salida porque el mal se implantó muy bien en el seno social al diluirse, al mezclarse, al fundirse con el mundo de las ideas. Había buenas y malas ideas y cada parcela de la realidad, cada grupo de interés, construye su propio panteón ideológico sobre el que descansa el bien y sataniza infiernos a los que combatir donde, señalan, impera el mal. Sí, el bien y el mal convirtieron las ideas en un instrumento interesado y para legitimar ese interés se introdujo el no menos problemático concepto de verdad.   La idea del bien representa la verdad y la idea del mal representa lo falso.

El hombre es la medida de todas las cosas…

No hay que repetir lo que ya los griegos clásicos conocían muy bien, la relatividad del bien y del mal, el homo mensura o el hombre como medida. Pero esta insana manera de organizarse la sociedad humana que viene gobernando las relaciones humanas desde los mismos comienzos de las culturas, tiene sus horas contadas.

CÓMO DAR UN GOLPE DE ESTADO SIN DAÑOS COLATERALES

Repito, los Estados modernos, sus estructuras y los hombres encargados de su funcionamiento, a todos los niveles, son responsables directos del genocidio humano. Otra cosa es saber si son culpables o no. Me explico. La culpabilidad exige consciencia del acto que se realiza y, por líneas generales, el mal se clona con manual de instrucciones, pero no con certificado de origen, simple y llanamente se transmite la fórmula aprendida a través de las tradiciones. En otras palabras, la ignorancia de ser premia el linaje de todos aquellos que ven en las ideologías su razón de ser. Dicho de otro modo, son responsables de las consecuencias de sus actos, pero no culpables de defender lo que creen, pues se les determinó desde antes de nacer a repetir los errores de sus ancestros. Obviamente, el mal cierra filas y construye mil y un anillos de seguridad para que el individuo infectado no sea capaz de ver el origen del mal, es decir, no pueda ver su cuota de culpabilidad. Como diría Simone de Beauvoir, en sus apasionadas discusiones nocturnas con el perplejo Sartre, el infierno siempre son los otros.

Los Estados modernos están sostenidos por viejos modelos esclavistas

   Pero hay fórmulas para que el mal ideológico, que permite a los Estados seguir transmitiendo el mal de una generación a otra, de unos pueblos a otros, y, en suma, de un ser humano a otro, hay fórmulas, digo, para ser destruido. Sí, los golpes de Estado no son una exclusividad de los que aspiran a tomar el control del mal, sino es un mecanismo que siempre está latente para alterar la inercia de los tiempos. La pregunta es ¿cómo dar un golpe de Estado a los Estados sin daños colaterales a los individuos, pertenezcan o no a las estructuras del mal?  La salida no está en repetir los modelos que han llevado a caminar en círculo a tantos miles de millones de seres humanos para el beneficio de unos pocos. La salida no está fuera, sino dentro de cada uno. Veamos.

El imperio del mal cambia de rostro, pero no de finalidad

GOLPE DE ESTADO METAFÍSICO FRENTE A GOLPES DE ESTADOS VIRTUALES

La política, el negocio de la política de hoy en día, se ha convertido en el arte del engaño. Lo paradójico es que el mundo ideológico ha preñado tan bien tanto la mente y el espíritu de quienes comulgan con una u otra ideología, sea política, religiosa o económica, que, como decía antes, no es fácil penetrar esos muros, esos escudos que han blindado el núcleo fuerte del hombre nacido bajo la marca de las ideologías, sea la que sea. Ha sido marcada a fuego su alma y poder romper ese encanto no se logra a través de la razón, sino del corazón.

Las ideologías; la gran mentira, la gran fábrica de esclavos

La salida a los modernos Estados antropófagos, indolentes, mercenarios del mal, solo es posible si el individuo puede volver a conectar su Ser con su corazón y ambos con el ser humano que es. ¿Qué significa conectar el Ser con el corazón? Es interiorizar que el mundo de las creencias no te define, no te puede limitar, porque, de ser así, siempre estarás preso de ellas. Y conectar el Ser que eres con el corazón que eres y estos con el ser humano que vive y experimenta una vida significa ser capaz de cambiar el rumbo de tu existencia, sin importar el punto en que te encuentres al percatarte de este deseo. Se trata de hacer camino a través de la conciencia y no de las creencias. Se trata de construir realidades a través de las conciencias y no construir infiernos a través de las creencias.

Las economías modernas son economías antropófagas

   En el mundo de hoy en día, la posibilidad de un golpe de Estado a los Estados mismos viene de la mano de la red. Hoy, más que nunca, se están dando las condiciones materiales y mentales para organizarse socialmente en base a las conciencias de ser y no en base a las creencias e intereses particulares de cada quien o de grupos ebrios de sus ideologías. Hay tecnologías, como la de blockchain, que permiten la descentralización del poder y que tiene el poder de devolver la confianza al conjunto porque todos pueden participar en la construcción de una realidad común.

No se puede construir un nuevo mundo con viejas ideologías

Hay aperturas a visiones holísticas del hombre no basadas en religiones oficiales, ni en ideologías políticas contradictorias, sino en base a una espiritualidad que no comulga con un interés particular, sino que ven al hombre no solo como un ente común, sino a todo el planeta y a todas las formas de vida como parte de sí y no como “mercancías” a consumir, en el mejor de los casos, o a destruir, por líneas generales. Es hora de dejar atrás las culturas de las diferencias para sumergirse en otro mundo posible, en otra cultura posible, la que late en cada ser humano que quiere vivir en paz, armonía y prosperidad consigo mismo y con los demás.

La tecnología del blockchain es una muestra de cómo cambiar las cosas

Este cambio no viene de los Estados, sino de la posibilidad de trascender los Estados, tal y como hoy se desarrollan. El cambio eres tú. Otro mundo será posible por ti y contigo, no gracias a aquellos que siguen viviendo del cuento de las diferencias. Romper esta inercia del mal es comenzar a caminar hacia la senda de una humanidad sin fronteras porque, al fin y al cabo, las fronteras siempre son las paredes de una cárcel.  No olvidemos que se es libre porque la conciencia no tiene fronteras. Las fronteras las levantan las creencias.

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