EL GRAN REINICIO

Sars Cov 2 y sus variantes está dejando patente la fragilidad sobre la que descansan las distintas formas        de organizarse los seres humanos. Esto es así porque el mal se ha apoderado del hombre desde sus mismos albores. El mal, en este contexto, es la indiferencia hacia el otro, es la indiferencia que un ser humano muestra hacia otro ser humano. El mal no tiene un carácter connatural al ser humano. El mal se siembra, se cultiva y se recogen sus frutos.

El mal se siembra. Su semilla, las ideologías

La historia está llena de sus inhumanas y crueles cosechas, guerras de todo tipo, campos de exterminio, genocidios de todo color y en toda época, esclavitudes económicas maquilladas con todo tipo de estrategias, etc., etc. El denominador común al mal son las ideologías, es decir, formas de encarcelar las ideas, que siempre son temporales y contextuales, obedecen a un momento histórico concreto, encarcelan las ideas, digo, en el tiempo y las convierten en formas absolutas de entender y vivir la realidad. La verdad ideológica es la gran mentira de la historia humana. Una ideología es dejar a la conciencia humana ser esclavizada por una idea, cuando, en realidad, las ideas deben estar al servicio del desarrollo y poder creador de la conciencia humana.

Los esclavistas modernos se visten de todo tipo de ideologías

El mundo ideológico convierte los posibles aciertos de una generación en los errores y horrores para otra. El mundo ideológico, como tal, es lo contrario a la máxima científica de la biología moderna, la imperiosa necesidad de adaptación o la condena a la extinción. Si es así ¿por qué el mal no se ha extinguido? Por algo muy obvio, el mal usa las ideologías como media de adaptación. Sí, las ideologías, y con ellas a todos los adeptos que es capaz de hipnotizar con sus cantos de sirena, son los instrumentos que usa el mal, la indiferencia, para alcanzar su único objetivo: la imposibilidad de que el hombre despierte a su conciencia de ser. El gran desencuentro humano nace, se desarrolla y muere por el virus de las ideologías.

¿TIENE SALVACIÓN LA HUMANIDAD INFECTADA DEL VIRUS IDEOLÓGICO?

Si la pregunta está buscando una respuesta a si la humanidad, los hijos de los hombres, está condenada a la extinción, la respuesta es no. La humanidad saldrá de esta vorágine ideológica. El cómo es otra cosa y más en estos tiempos donde las ideologías se están intensificando y preparando a sus hipnotizados seguidores a la lucha a muerte. Es tiempo de vencer o morir, les vienen a decir. La sangre solo quiere sangre, diría el poeta valenciano. En este punto hay que aclarar algo vital, las ideologías no se limitan al orden político, sino también al segmento religioso y económico. Incluso podemos afirmar que, dentro del orden científico, el orden que tomará el control en el mundo post-ideológico, también podemos rastrear este virus ideológico, pues, tal y como ha sido organizada la sociedad, el que controla el dinero, controla todo, incluso qué hacer o dejar de hacer con los inventos o nuevos descubrimientos.

La salida a otra humanidad no está en las ideologías ni en las fronteras, sino en el espíritu y la conciencia

Sí, ya están viendo que el mal, esa indiferencia hacia el otro hasta el punto de ningunear su esencia, que, paradójicamente es la misma que condena en el otro, se ha servido de la ideología económica para mantener a raya a las otras ideologías.  El pilar económico siempre ha sido en torno al cual se ha edificado las grandes diferencias ideológicas y es, obviamente, también la gran torre a demoler para construir otro mundo alternativo. Pero, aquí la pregunta del millón, qué puede sustituir a las economías antropófagas actuales, desde las economías marxistas de todo tipo, con cartilla de racionamiento incluida, hasta las más endemoniadas economías post capitalistas de un mercado liberal e incestuoso. Antes de seguir y contestar a esta pregunta es necesario un pequeño paréntesis.

QUÉ ES UNA ECONOMÍA ANTROPÓFAGA

Una economía antropófaga es una economía en la que la organización social de un grupo de seres humanos gira en torno a mitigar y/o satisfacer ciertas necesidades, básicas y no básicas, en base al beneficio de unos hombres sobre otros, en base a la esclavitud de unos hombres sobre otros. La esclavitud puede vestirse de muchas maneras, incluso con discursos libertarios. Este tipo de economía no permite el desarrollo del Ser, de la conciencia creadora humana. La prioridad en este tipo de economías antropófagas es sobrevivir al medio, sobre todo al entorno humano que se torna peligroso por el mundo ideológico que lo preña.

El dinero no es el problema, sino lo que se es capaz por obtenerlo

LA FALSEDAD DEL GRAN REINICIO

Sí, el virus Sars Cov 2 ha dejado patente que los Estados modernos, todo Estado moderno, está al servicio del mal. A Dios gracias, los hombres son más que lo que digan o dejen de decir los Estados modernos y sus portavoces, de todo tipo, tamaño y color. También el ser humano es mucho más que todas las creencias fallidas, incluidas, y sobre todo estas, las económicas. El dicho que dice todo hombre tiene un precio es una creencia inculcada desde los entornos afines a la idea de que el mundo gira solo al son del dinero. El mono baila en el circo al tintineo de una moneda al caer en el suelo. Esto es una falacia. El mal sembró muy bien la idea que marca a los hombres como unos lobos para los hombres, sin embargo, la posibilidad de un cambio real, no aparente, de la inercia humana que lo estaría llevando a un abismo sin fin, no radica en cambiar de economías fallidas, una por otra, sino en cambiar la forma de ver, entender y vivir la economía. Me explico.

Solo el Amor puede reiniciar el mundo

   La falsedad del Gran Reinicio consiste en hacer creer que tanto los diversos marxismos, que solo saben repartir bien las riquezas entre los que deciden qué repartir y a quién, como las mutaciones últimas de un capitalismo salvaje que al tener como último fin el beneficio a corto plazo a cualquier precio, olvida que las economías que olvidan y ningunean al hombre están condenadas a morir por falta de esclavos. En otros períodos esclavistas, los esclavos eran cuidados como oro, pero en el mundo de la tecnología, algunos ilusos creen que las maquinas sustituirán a esos incómodos esclavos. La falsedad del Gran Reinicio, digo, consiste en hacer creer que el problema ha sido un “desajuste”, una salida de “tono”, de las economías modernas y están reclamando una vuelta a la “normalidad”. La normalidad para unas economías fallidas, antropófagas, consiste en que el esclavo debe estar a gusto con sus grilletes, en nuestro caso, con su cuota de consumo. Por ello, y otras cosas más, están sugiriendo cosas como el salario básico universal, un más equitativo reparto de la riqueza, mayor presión para las grandes fortunas, etc., etc. Toda una gran mentira. Cualquier cambio que maquille las economías antropófagas solo es una cortina de humo.

QUÉ PROPONER COMO ALTERNATIVA

Hay muchos modelos teóricos que pueden suplir las economías fallidas y antropófagas modernas, pero lo importantes es que, sea cual fuese el modelo propuesto y elegido, el núcleo de la economía moderna tiene que ser el ser humano, su conciencia, y no las creencias y muchos menos el beneficio económico y/o ideológico por encima del ser humano. Cualquier ser humano que te diga que esto es una utopía, no dudes que te lo estás diciendo porque está impregnado, hasta el tuétano, de alguna ideología fallida, la que tan bien ha sembrado el mal.

El Gran Reinicio o más de lo mismo

   El gran obstáculo a vencer radica, justamente, que el circo humano actual lo han montado de tal modo que toda alternativa está preñada de mal, pues te dicen que no hay más alternativa que el mundo ideológico, y eso es una falacia. La salida está en la espiritualidad, que no en las religiones, que no dejan de ser estas últimas unas lacayas muy eficientes para estos infernales modelos humanos de convivencia basados en las ideologías. Pero de esta salida a las economías antropófagas, la salida espiritual, escribiré en otro momento. Lo importante a retener es que el Gran Reinicio, que están intentando imponer una élite cada vez menos  creíble, es una mentira más en este circo humano ideológico.

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