ECONOMÍAS ANTROPÓFAGAS Y EL DESPERTAR DE LA CONCIENCIA

¿Qué entendemos por economías antropófagas? Son economías que engullen al ser humano, que lo destruyen como persona, que lo esclavizan a las mismas estructuras económicas. En otras palabras, son economías que no están al servicio del ser humano, sino que esclavizan al hombre común a las estructuras económicas y a los hombres que las dirigen. Las economías antropófagas no están al servicio del hombre, sino que estos son usados como simples piezas de un engranaje maquiavélico. Piezas, obviamente, que son entendidas y tratadas como desechables.

Las economías antropófagas se reconocen muy bien por su indolencia

¿Cuándo nacen las economías antropófagas? ¿Existen hoy en día dichas economías? Estas economías nacen en la noche de los tiempos. Podemos decir que su comienzo está ligado a la complejidad social. El paso del nomadismo al sedentarismo es el caldo de cultivo que, junto a los procesos de mejoras técnicas en las herramientas, facilitaron una organización social pensada y ejecutada para unos pocos y no para el conjunto social. Podemos decir que desde entonces se vive aquello de “el que parte y reparte, se lleva la mejor parte”. Hoy, en la era espacial, en pleno baby boom de las comunicaciones, toda la estructura de la globalización económica está diseñada en base a modelos distintos de economías antropófagas. Desde China a EEUU, desde la Patagonia a las Antillas, desde Europa a la África austral, toda latitud y longitud geográfica se alimenta de este tipo de economías antropófagas.

QUÉ CARACTERIZA A LAS ECONOMÍAS ANTROPÓFAGAS

Las estructuras en este tipo de economías antropófagas no están al servicio del ser humano, para el desarrollo pleno de la conciencia humana, en suma, no están diseñadas para que cada ser humano dé lo mejor de sí con sus capacidades creadoras (que, no olvidemos, es la esencia de la conciencia misma si esta no fuera esclavizada por sistemas de creencias fallidos), sino están diseñadas para que unos pocos se beneficien del sacrifico de la gran mayoría.

Las economías antropófagas esclavizan al hombre

CÓMO LOGRAN IMPONERSE ESTAS ECONOMÍAS ANTROPÓFAGAS

En un principio, en aquello albores de la complejidad social, podemos afirmar, sin duda alguna, que se impuso más la fuerza bruta que alguna idea. “Yo reparto así porque me da la gana, decía el grandullón de la manada”. Con el transcurso del tiempo, las ideas se fueron imponiendo, pero no para bien, sino para poner las ideas al servicio del más fuerte, que ya para entonces era el más numeroso, aunque fuesen guiados por unos pocos. Con el tiempo estas ideas tuvieron que maquillarse de creencias convertidas en verdades de altar, pues, aunque fuesen humanas, era necesario divinizarlas. Creencias, como no, que tuvieron que ser impuestas también por la fuerza de la tradición. Los dioses también necesitaban imponerse.

   Hoy en día, en estos comienzos del siglo XXI, las cosas han cambiado, aunque en el fondo siguen siendo la misma bestia asesina. Las economías antropófagas se esconden hoy en incestos entre los Estados modernos y formas políticas de todo tipo, desde los totalitarismos tipo China, Rusia, hasta las llamadas democracias constitucionales, que solo esconden maquilladas formas de opresión en nombre del imperio de la ley. 

Las economías antropófagas incitan a mirar a otro lado

POR QUÉ SE ACEPTAN ECONOMÍAS ANTROPÓFAGAS

No hay duda alguna: miedos y autoengaños. La fuerza se sigue imponiendo, con distintos grados de intensidad, pero, por muy light que se muestre, siempre está presente para recordar al sumiso moderno quién manda en el patio de la casa. Es un miedo soterrado, edulcorado con ideologías y creencias contrapuestas que luchan por un mundo mejor. La realidad es que el mundo ideológico, tanto político como religioso, no se contraponen, aunque así se manifiesten, sino que se complementan en su gran tarea: sumir al individuo en miedos de todo tipo. La forma de inocular estas destructivas formas de relacionarse los seres humanos es a través de los autoengaños, lo que comúnmente llamamos tradición. El ser humano está preso en su tradición, cada cual la suya. El ser humano está condenado por las tradiciones enemigas, cada la cual las suyas. Mientras el hombre de a pie se destruye por sus creencias, los enemigos del hombre engordan sus ganancias alentando tantas creencias fallidas. Sí, todo por un puñado de oro. A la postre, es la misma ley de la fuerza bruta. En aquel primer albor ancestral la fuerza se nutría de músculo, hoy en día de engaños maquillados de ideologías. Eso sí, la fuerza bruta sigue estando presente. Nadie puede dudar que los Estados modernos, sin tapujo ni remordimiento alguno, mantienen sus fuerzas del orden para mantener la esclavitud de sus ciudadanos. Decir lo contrario es engañarse a sí mismo, en el mejor de los casos, o ser un crápula, por líneas generales. La creencia de que el hombre no puede mantener relaciones armónicas entre ellos sin necesidad de un poder opresor es una creencia sembrada por aquellos primeros energúmenos que vieron el buen negocio de la esclavitud.

Presos de tradiciones de todo tipo, olvidamos la conciencia común, el destino común

¿SE PUEDEN DESTRONAR LAS ECONOMÍAS ANTROPÓFAGAS?

Bajo mi humilde ver, no solo es posible, sino el único camino hacia una salida para el mañana humano. El mundo de las economías antropófagas no ha respetado ni al hombre ni a la naturaleza. Estamos en sociedades económicas que no solo están cometiendo un genocidio escondido en consumismo de todo tipo, siempre buscando un beneficio económico a cualquier precio, sino un ecocidio que está llevando al planeta a sufrir un deterioro en sus ciclos naturales, con las consecuencias para toda forma de vida. Todo por un puñado de indolentes que se alimentan del mal, del odio, del miedo que siembran en sus decisiones. Estos insanos hombres de Estado, de todo tipo y condición, y sus acólitos que, uniformados o no, esperan las migajas de aquellos, tienen sus horas contadas. Sus verdugos serán sus mismos miedos cuando no sepan cómo frenar ese despertar a la conciencia que está recorriendo el mundo a golpe de clip.

Humanizamos la economía o no habrá futuro para la especie humana

El mañana es para una economía abierta y centrada en el ser humano, en cada ser humano, y no para un puñado de seres que, pasándose por humanos, solo se han alimentado de las muertes que han sembrado a lo largo de historia de la evolución humana. Los líderes de hoy, por muy diferentes que sean entre sí, son los mismos verdugos de siempre.

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