EL GRAN REINICIO

Sars Cov 2 y sus variantes está dejando patente la fragilidad sobre la que descansan las distintas formas        de organizarse los seres humanos. Esto es así porque el mal se ha apoderado del hombre desde sus mismos albores. El mal, en este contexto, es la indiferencia hacia el otro, es la indiferencia que un ser humano muestra hacia otro ser humano. El mal no tiene un carácter connatural al ser humano. El mal se siembra, se cultiva y se recogen sus frutos.

El mal se siembra. Su semilla, las ideologías

La historia está llena de sus inhumanas y crueles cosechas, guerras de todo tipo, campos de exterminio, genocidios de todo color y en toda época, esclavitudes económicas maquilladas con todo tipo de estrategias, etc., etc. El denominador común al mal son las ideologías, es decir, formas de encarcelar las ideas, que siempre son temporales y contextuales, obedecen a un momento histórico concreto, encarcelan las ideas, digo, en el tiempo y las convierten en formas absolutas de entender y vivir la realidad. La verdad ideológica es la gran mentira de la historia humana. Una ideología es dejar a la conciencia humana ser esclavizada por una idea, cuando, en realidad, las ideas deben estar al servicio del desarrollo y poder creador de la conciencia humana.

Los esclavistas modernos se visten de todo tipo de ideologías

El mundo ideológico convierte los posibles aciertos de una generación en los errores y horrores para otra. El mundo ideológico, como tal, es lo contrario a la máxima científica de la biología moderna, la imperiosa necesidad de adaptación o la condena a la extinción. Si es así ¿por qué el mal no se ha extinguido? Por algo muy obvio, el mal usa las ideologías como media de adaptación. Sí, las ideologías, y con ellas a todos los adeptos que es capaz de hipnotizar con sus cantos de sirena, son los instrumentos que usa el mal, la indiferencia, para alcanzar su único objetivo: la imposibilidad de que el hombre despierte a su conciencia de ser. El gran desencuentro humano nace, se desarrolla y muere por el virus de las ideologías.

¿TIENE SALVACIÓN LA HUMANIDAD INFECTADA DEL VIRUS IDEOLÓGICO?

Si la pregunta está buscando una respuesta a si la humanidad, los hijos de los hombres, está condenada a la extinción, la respuesta es no. La humanidad saldrá de esta vorágine ideológica. El cómo es otra cosa y más en estos tiempos donde las ideologías se están intensificando y preparando a sus hipnotizados seguidores a la lucha a muerte. Es tiempo de vencer o morir, les vienen a decir. La sangre solo quiere sangre, diría el poeta valenciano. En este punto hay que aclarar algo vital, las ideologías no se limitan al orden político, sino también al segmento religioso y económico. Incluso podemos afirmar que, dentro del orden científico, el orden que tomará el control en el mundo post-ideológico, también podemos rastrear este virus ideológico, pues, tal y como ha sido organizada la sociedad, el que controla el dinero, controla todo, incluso qué hacer o dejar de hacer con los inventos o nuevos descubrimientos.

La salida a otra humanidad no está en las ideologías ni en las fronteras, sino en el espíritu y la conciencia

Sí, ya están viendo que el mal, esa indiferencia hacia el otro hasta el punto de ningunear su esencia, que, paradójicamente es la misma que condena en el otro, se ha servido de la ideología económica para mantener a raya a las otras ideologías.  El pilar económico siempre ha sido en torno al cual se ha edificado las grandes diferencias ideológicas y es, obviamente, también la gran torre a demoler para construir otro mundo alternativo. Pero, aquí la pregunta del millón, qué puede sustituir a las economías antropófagas actuales, desde las economías marxistas de todo tipo, con cartilla de racionamiento incluida, hasta las más endemoniadas economías post capitalistas de un mercado liberal e incestuoso. Antes de seguir y contestar a esta pregunta es necesario un pequeño paréntesis.

QUÉ ES UNA ECONOMÍA ANTROPÓFAGA

Una economía antropófaga es una economía en la que la organización social de un grupo de seres humanos gira en torno a mitigar y/o satisfacer ciertas necesidades, básicas y no básicas, en base al beneficio de unos hombres sobre otros, en base a la esclavitud de unos hombres sobre otros. La esclavitud puede vestirse de muchas maneras, incluso con discursos libertarios. Este tipo de economía no permite el desarrollo del Ser, de la conciencia creadora humana. La prioridad en este tipo de economías antropófagas es sobrevivir al medio, sobre todo al entorno humano que se torna peligroso por el mundo ideológico que lo preña.

El dinero no es el problema, sino lo que se es capaz por obtenerlo

LA FALSEDAD DEL GRAN REINICIO

Sí, el virus Sars Cov 2 ha dejado patente que los Estados modernos, todo Estado moderno, está al servicio del mal. A Dios gracias, los hombres son más que lo que digan o dejen de decir los Estados modernos y sus portavoces, de todo tipo, tamaño y color. También el ser humano es mucho más que todas las creencias fallidas, incluidas, y sobre todo estas, las económicas. El dicho que dice todo hombre tiene un precio es una creencia inculcada desde los entornos afines a la idea de que el mundo gira solo al son del dinero. El mono baila en el circo al tintineo de una moneda al caer en el suelo. Esto es una falacia. El mal sembró muy bien la idea que marca a los hombres como unos lobos para los hombres, sin embargo, la posibilidad de un cambio real, no aparente, de la inercia humana que lo estaría llevando a un abismo sin fin, no radica en cambiar de economías fallidas, una por otra, sino en cambiar la forma de ver, entender y vivir la economía. Me explico.

Solo el Amor puede reiniciar el mundo

   La falsedad del Gran Reinicio consiste en hacer creer que tanto los diversos marxismos, que solo saben repartir bien las riquezas entre los que deciden qué repartir y a quién, como las mutaciones últimas de un capitalismo salvaje que al tener como último fin el beneficio a corto plazo a cualquier precio, olvida que las economías que olvidan y ningunean al hombre están condenadas a morir por falta de esclavos. En otros períodos esclavistas, los esclavos eran cuidados como oro, pero en el mundo de la tecnología, algunos ilusos creen que las maquinas sustituirán a esos incómodos esclavos. La falsedad del Gran Reinicio, digo, consiste en hacer creer que el problema ha sido un “desajuste”, una salida de “tono”, de las economías modernas y están reclamando una vuelta a la “normalidad”. La normalidad para unas economías fallidas, antropófagas, consiste en que el esclavo debe estar a gusto con sus grilletes, en nuestro caso, con su cuota de consumo. Por ello, y otras cosas más, están sugiriendo cosas como el salario básico universal, un más equitativo reparto de la riqueza, mayor presión para las grandes fortunas, etc., etc. Toda una gran mentira. Cualquier cambio que maquille las economías antropófagas solo es una cortina de humo.

QUÉ PROPONER COMO ALTERNATIVA

Hay muchos modelos teóricos que pueden suplir las economías fallidas y antropófagas modernas, pero lo importantes es que, sea cual fuese el modelo propuesto y elegido, el núcleo de la economía moderna tiene que ser el ser humano, su conciencia, y no las creencias y muchos menos el beneficio económico y/o ideológico por encima del ser humano. Cualquier ser humano que te diga que esto es una utopía, no dudes que te lo estás diciendo porque está impregnado, hasta el tuétano, de alguna ideología fallida, la que tan bien ha sembrado el mal.

El Gran Reinicio o más de lo mismo

   El gran obstáculo a vencer radica, justamente, que el circo humano actual lo han montado de tal modo que toda alternativa está preñada de mal, pues te dicen que no hay más alternativa que el mundo ideológico, y eso es una falacia. La salida está en la espiritualidad, que no en las religiones, que no dejan de ser estas últimas unas lacayas muy eficientes para estos infernales modelos humanos de convivencia basados en las ideologías. Pero de esta salida a las economías antropófagas, la salida espiritual, escribiré en otro momento. Lo importante a retener es que el Gran Reinicio, que están intentando imponer una élite cada vez menos  creíble, es una mentira más en este circo humano ideológico.

UTOPÍAS DISTÓPICAS: PARAÍSOS DE RENEGADOS

En La Habana, desde hace décadas, se dice y se enseña que ocultar la verdad no es mentir. Ya saben, al enemigo ni agua. En ciertos contextos podríamos afirmar que dicha afirmación, valga la redundancia, se sostiene como estrategia de lucha. Pero cuando se trata de organizar una sociedad, de encontrar las formas de vida idóneas para el conjunto (entendido como totalidad, repito, totalidad, de seres que comparten un mismo origen y tiene como rasgo común ser conciencias y no solo creencias), entonces, digo, la verdad se convierte en un estorbo, en un espejismo. Las verdades políticas, religiosas, económicas y hasta, si me apuran, sexuales, se convierten en el caldo de cultivo para seguir propagando eso que se da muy bien a la raza humana, exterminarse unos a otros, y, como no es suficiente, seguir el juego con las demás especies, tanto del reino animal como del reino vegetal.  Veamos.

La Habana, tierra encantada y de sueños prohibidos

UTOPÍAS EN MENTES DÍSCOLAS

Las utopías nacen siempre en mentes díscolas, inconformes, desafiantes. No se acostumbran a lo establecido y no solo quieren otro mundo, sino, por líneas generales, inventan uno. El problema de las utopías no radica en su motivación, sino en acomodarse a su flamante nueva forma de ver las cosas. Sí, el gran pecado de los utópicos es cerrar la puerta a nuevas utopías, a nuevos tiempos. Por decirlo desde otro ángulo, los utópicos olvidan lo perecedero de la vida y de los sueños, y, peor aún, olvidan que cada ser humano y cada generación tiene el deber y derecho de buscar su propio camino para afrontar, de la mejor manera posible, sus propias vidas, sus propios sueños. No todo tiempo pasado fue mejor. Es más, solo se puede vivir el presente. Ni siquiera el futuro, por muy hermoso que se imagine, se puede disfrutar en el hoy y sin el hoy.

Los utópicos nacen, viven y sueñan en tierra de nadie

   Los utópicos díscolos creen luchar por el bien de la humanidad, pero no pueden ver que la humanidad por la que viven, mueren y asesinan, en no pocos casos, está hecha a su medida y, por tanto, sesgada, tergiversada ¿por quién? Por las creencias que sostienen su utopía. En otras palabras, las utopías que nacen de mentes díscolas no beben de la humanidad, sino de una idea sobre la humanidad. Una idea que puede ser muy bonita, pero que al encerrarla en el mundo de las creencias la convierten en ideología y, por tanto, en algo evanescente y tan ilusorio como la utopía misma que la sostiene. Concebir algo que no puede cobrar vida en espacio alguno es, diría Erasmo de Róterdam, una febril locura de adolescente. Todos pasamos por ella, pero no todos pueden superarla.  

LOCOS POR LAS DISTOPÍAS

Las distopías, como fruto del trabajo de mentes distópicas, suelen ser la antesala a infiernos humanos de todo tipo. Las sociedades distópicas beben del desenfreno, de una sobredosis de realidad ¿Pero de qué realidad estamos hablando? De aquella construido en base a miedos de todo tipo. Sí, las mentes distópicas, frente y en contraposición a los idealismos utópicos, no creen en la evolución de la consciencia humana, si por tal entendemos la evolución hacia algún tipo de ética del bienestar que englobe al conjunto humano y que sea acatada como tal por cada uno de sus miembros. No, la mente distópica sabe muy bien que ese fin de una sociedad de iguales nunca llegará, pues el hombre, como diría el ingenuo Hobbes, es un lobo para el hombre. Desde esta perspectiva, los Estados modernos, como los de antaño, no estarían diseñados para un bien común hipotético, sino para evitar que, en estas realidades asimétricas, el hombre se aniquile a sí mismo. La idea fue, y sigue siendo, que era y es preferible que el hombre sea deglutido por el Estado mismo y así evitar el canibalismo entre hermanos. En otras palabras, el Estado, que, no olvidemos, firman con nombres y apellidos, aunque se escuden en instituciones impersonales, el Estado, digo, no garantiza el bienestar del individuo, sino la supervivencia del conjunto social. Desde esta perspectiva, los Estados están más allá del bien y del mal que los individuos y sus locas ideologías puedan tener, su misión es mantener viva esa sociedad deshumanizada que no logra exterminarse gracias a sus esfuerzos institucionales.

Los distópicos viven alimentando al lobo de Hobbes

Puede haber golpes de Estado de todo tipo, pero las distopías, como las utopías, jamás defenderán ni alentarán la desaparición de los Estados. Los Estados saben muy bien que su supervivencia depende de la confianza de la sociedad en ellos y cuando hablo de la supervivencia de los Estados me refiero a la parte carnal, a los hombres de Estado (a lo largo y ancho de todas sus estructuras), pues dichos hombres viven a costa del esfuerzo de los demás por mantener unas estructuras que, en el mejor de los casos, podemos tildarlas de antropófagas. Por eso, los Estados, paradójicamente en una sociedad automatizada, siguen engordando las nóminas de sus esclavos útiles, funcionarios de todo tipo, pues no pueden permitirse llegar al punto de quiebre. Aclaro, esto no tiene nada que ver con quien esté o no gobernando. Blancos o negros, rojos o azules, todos defienden la mano que les da de comer o, como diría un viejo profesor de una vida pasada, los esclavos no saben cómo alcanzar la libertad porque confunden a sus amos con sus cadenas sin darse cuenta que las cadenas reales están tanto en sus mentes de esclavo como en las mentes que los esclavizan. La peor esclavitud, solía terminar diciendo el viejo profesor, es la que te impide ver al esclavista que todos llevamos dentro: nuestras creencias.  

¿Desaparición de los Estados? ¿De qué narices estamos hablando?

PARAÍSOS DE RENEGADOS

Las utopías distópicas son una locura. Intentar cambiar las cosas proponiendo otras que, a sabiendas, serán peores, aunque, obviamente, se diga lo contrario, es, digo, una locura digna de mención por el mencionado, valga la redundancia, Erasmo de Róterdam. Sí, tanto los utópicos como los distópicos saben muy bien que no hay salida al problema del mal humano a través de las creencias. Cualquier sociedad que base su forma de organizarse en torno a creencias, es decir, que estructura la vida de los seres humanos en torno a interpretaciones de la realidad, está condenada al fracaso, mejor dicho, a perpetuar el fracaso, pues este tipo de sociedades vienen fracasando desde la noche de los tiempos. La pregunta del millón es cómo estructurar una sociedad si no es en base a creencias, a interpretaciones de la realidad. Pues sí, hay paraísos para renegados. Hay formas, teóricamente infinitas, de organizar un conjunto social en base a la conciencia y no en base a las creencias. Una sociedad basada en la conciencia no necesita de un Estado que proteja la convivencia, sino necesita de unos códigos de convivencia que sean negociados y aceptados por cada uno de sus miembros. La tecnología blockchain puede ser una herramienta formidable para alcanzar acuerdos entre iguales. Una sociedad basada en la conciencia no necesita de un territorio para enarbolar banderas divisorias, sino necesita una red de internet limpia de creencias fallidas de todo tipo y que fomente la ciencia con conciencia. Una sociedad basada en la conciencia no necesita de economías antropófagas, sino de economías abiertas a la riqueza común del conocimiento. Una sociedad basada en la conciencia no necesita la competencia como instrumento para la evolución a nuevas realidades, sino crear las condiciones para fomentar las capacidades creadoras de todo ser humano. La educación en las sociedades basadas en la conciencia no está dirigida a someter al niño a las estructuras sociales, tal y como hoy en día se desarrolla, sino apoyar al niño a descubrir su potencial creativo y ayudar a su desarrollo, sea el que sea, para su propio beneficio y, no olvidemos, el beneficio social. Ayudar a un niño a desarrollar todo su potencial creativo es ayudar a la supervivencia de la especie. Podríamos seguir, pero este es un simple pasquín. Lo importante a retener es que la idea, en forma de distintas y antagónicas ideologías, la idea, digo, que dice que el hombre está condenado a no salir de sus zonas de confort ideológicas, pues más allá no hay nada, es la gran mentira de las sociedades que fomentan las utopías distópicas, es decir, aquellas que o bien no desean cambiar nada o, paradójicamente, aquellas otras que desean cambiar todo lo superfluo para que no cambia nada en esencia. Las distopías, en suma, buscan nuevos infiernos para salir de los infiernos presentes.

Utopías y distopías jamás alimentarán la extinción de los Estados, pues viven de ellos
¿VALE LA PENA SALIR DE LAS SOCIEDADES DE UTOPÍAS DISTÓPICAS?

Suelo llamar a esas sociedades de la conciencia como eutopías, el buen lugar, el lugar bueno para la vida. Suena a utopía ¿no?

Otro mundo es posible, las eutopías, pero no son de este mundo

   Las sociedades basadas en creencias basan el concepto de libertad en el tener, en el hacer, en el decir, etc., etc. Los Estados basados en creencias defienden la libertad, cada cual la suya, la que se impone y se socializa, como el último grito del humano vivir. Para nuestro humilde ver, la libertad no es una cuestión de poseer, tener, decir, etc., etc., sino de Ser. La libertad de Ser es la que te lleva a desarrollar todo el potencial creador que cada conciencia tiene en sí misma. La primera libertad, la que nutren los modernos Estados fallidos, que son todos, no solo los que están en listas negras de países incoloros, y que buscan a través de ella facilitar a los individuos el acceso a consumos de todo tipo, a la libre expresión, etc., cada cual a su manera, no es una libertad que pueda desarrollarse porque no todo está permitido: no todo se puede expresar aludiendo la libertad de pensamiento, no todo se puede consumir aludiendo al poder económico, etc., etc. Las libertades basadas en creencias están limitadas por las propias creencias, que son siempre sesgadas por visiones parciales espacio-temporales de la realidad. La libertad que nace en la conciencia no tiene más límites que su propio desarrollo y no están limitadas por realidad alguna, sino son constructoras de la realidad. La libertad basada en creencias limita la ciencia a sus propios beneficios, mientras la libertad basada en la conciencia no limita la ciencia, sino crea ciencia con conciencia.

El mayor esclavista del hombre son sus creencias

   Estoy seguro que sociedades basadas en la conciencia y no en las creencias es el único futuro posible de la humanidad, pero, como nazareno que soy, tengo una visión parcializada de cómo se llegará a ese futuro. No creo que las sociedades modernas, con todas sus fronteras y creencias, puedan desarrollar un cambio real de rumbo sin una fuerza mayor que les impulse al cambio. No creo que, llegado los días del cambio, todos estén preparados para una sociedad eutópica, pues el único requisito para poder transitar por una sociedad así es llegar a ella a través del amor y el descernimiento y no a través de los miedos. Justamente, las sociedades basadas en las creencias han llegado a su locura por haberse construido a través de fomentar todo tipo de miedos. Así todo, como digo, soy optimista. El Maestro de Maestros, Jesús de Nazaret, está a las puertas.

IMPRESIONES SOBRE LA COVID 19. SIN ÁNIMO DE OFENDER

Antes de comenzar este pequeño pasquín quisiera decir un par de cosas. La primera es una petición. Pido disculpas a quien pueda ofender de alguna manera lo que se escriba en este folio, jamás es mi intención. Respeto toda conciencia por muy errada o alejadas que estén, bajo mi sentir, sus creencias o ideas de mis ideas. La segunda es dejar sentado que soy un Nazareno, es decir, un seguidor y servidor del llamado Jesús de Nazaret y, por consiguiente, la óptica, parte de la óptica de este libelo, tiene su impronta, su huella. Aclaro que no soy un intérprete del Jesús teológico, eclesiástico. Soy seguidor y servidor de tamaña conciencia cósmica que fue enviado a este mundo con una clara misión, a saber, salvar a los hombres de sí mismos y guiarlos hacia las estrellas, su verdadero hogar. Aclarado esto, si gustan, les invito a leer estas humildes impresiones.

Soy Nazareno y, como tal , con una visión parcializada de los tiempos presentes


SARS COV 2

Poco sabe el hombre de hoy en día de estas pequeñas entidades biológicas que están en este mundo desde mucho antes de aparecer el homo sapiens. Así todo, en las últimas décadas se ha adelantado muchísimos sobre el estudio de estas entidades. Por un lado, se sabe que, en el mundo, en todos los reinos vivos, los virus están por doquier y que no todos los virus son patógenos, es decir, no todos hacen daño, sobre todo un daño mortal. Los hay incluso beneficiosos para un desarrollo óptimo de la vida y hay investigadores que plantean que la evolución del mono al hombre, el salto más mágico y misterioso de las últimas teorías sobre la aparición del animal humano, fue posible gracias a los virus. Por extraño que parezca, algún tipo de virus podrían haber sido la causa de ciertas mutaciones en el genoma de aquellos homínidos que favorecerían el lenguaje simbólico y, ya sabemos, el lenguaje es la puerta a la consciencia y al desarrollo del conocimiento. De los árboles de las estepas africanas a las estrellas gracias a unos virus, quién lo diría hace solo unas décadas atrás. Es más, quién se lo diría a Darwin.  

Los virus pudieron facilitar la aparición del lenguaje

TIENEN INTENCIONES LOS VIRUS

Por extraño que parezca casi todo el ambiente académico contestaría que no, que los virus no tienen más intenciones que las instrucciones genéticas para reduplicarse y conquistar el mundo. En muchos casos, ni siquiera los consideran seres vivos, pues aluden a la necesidad que tienen de conquistar un huésped para, de una forma parasitaria y a veces mortal para el huésped, llegar a tales fines. No estoy de acuerdo, pues, hasta donde llega mi forma de clasificar, casi todo ente animal necesita una contraparte para dejar su impronta genética. Pero, obviamente, los especialistas en estudiar y clasificar a estos virus, tienen más peso a la hora de clasificarlos como quieran y entiendan. Más importante, bajo mi humilde óptica, es saber para qué están aquí, por qué aparecen o por qué fueron “sembrados”, “colocados”, en aquella primitiva sopa terráquea. En otras palabras, aun aceptando que los virus no tengan intenciones, quizá quienes los “sembraron” sí las tenían. Estas preguntas ya esconden, en cierta medida, una petición de principio, es decir, da por sentado que la vida no se originó en este planeta azul, sino que vino del cosmos. En otras palabras, que hay un diseño “inteligente” detrás de ello y no es producto de un incesto entre el azar y el tiempo. Tampoco se trata la pregunta por encontrar lo que humanamente llamamos, de distintas formas y a través de la historia humana, Dios. La “inteligencia” por la que me pregunto quizá sí tenga la respuesta de la naturaleza de Dios. Y, desde esta óptica, da pavor pensar en la cantidad de muertos que han sembrado todo tipo de creencias humana por defender la idea de un dios al que no conocen ni pueden conocer humanamente. Como diría el Maestro de Maestros, Jesús de Nazaret, no conocen a Dios y esclavizan y matan en su nombre. Ver para creer.

¿Tienen intenciones los virus?

SUPONGAMOS QUE LOS VIRUS SON MÁS QUE VIRUS

¿Hasta dónde podrá llegar la pandemia? La historia humana, en esta última humanidad, en las más diversas latitudes, está salpicada de relatos pandémicos de todo alcance. Algunos ejemplos pueden ser la peste antonina o plaga de Galeno (siglo II D.C), producida por el virus de la viruela o del sarampión, la peste negra (siglo XIV) causada por la bacteria Yersina Pestis, La peste de Sevilla (siglo XVII), La mal llamada Gripe Española (siglo XX), etc., etc.   De todas se ha salido, por muy alto que fuese el precio. Pero, hoy en día ¿estamos mejor preparados para enfrentar tamaña amenaza? ¿Es Sars Cov 2 realmente el problema?  Nadie, medianamente leído u observador de la realidad global, pudiera dudar de los adelantos en la medicina, pero, y es muy grave lo que se dirá, la medicina se ha convertido en un negocio más en este mundo desenfrenadamente alocado y, como tal, puede ser objeto de especulación. A tal punto que sin enfermedades o con curas no “oficiales”, se acaba los buenos beneficios del negocio de la enfermedad. Alguien podrá decir que nadie se enferma por gusto, y tiene mucha razón, no toda. Normalmente la gente se enferma por desconocimiento, por ignorancia, bien de qué le causa la enfermedad, bien, detectado el problema, porque no reacciona a la supuesta y gravosa, en muchos casos, cura. Las curas gratuitas, las que dependen del mismo individuo, suelen ser puestas bajo sospecha y ser tratadas como supersticiones o cosas de atávicas ignorancias. Obviamente, se entiende que cada quien defienda lo suyo, pero al hacerlo, olvidan que el ser humano está condenado a salvarse todos o perecer todos juntitos. Y les aseguro, como Nazareno, que estamos más cerca de la extinción que de la salvación y la culpa no la tienen los bichitos. Veamos.

Los virus como guardianes de las especies ¿una locura?

Pero más allá del negocio de la salud, la pregunta que me hacía sobre si realmente Sars Cov 2 es el problema, va dirigida hacia otros predios. Esta Pandemia está dejando claro que no importa los adelantos científicos, en todos los órdenes, sino que el mayor obstáculo para enfrentar y vencer al virus radica en la misma enfermedad humana que le azota desde su nacimiento, a saber, la indiferencia hacia el otro, hacia el dolor ajeno. Quizá los virus, como mantengo personalmente, son más que virus y son detectores del mal humano y cuando esté se dispara, aquellos reaccionan. No son castigos divinos, serían, más bien, mecanismos de control. Mecanismos sujetos a la inteligencia de quienes sembraron la vida en este planeta y no de un dios colérico y déspota. Dios, diría el Maestro de Maestros, no se dedica a tareas de limpieza, sino solo de crear nuevas formas de conciencia. Pero esto es otro cantar. La realidad es que lo importante es llegar a vencer el virus humano de la maldad, de la indiferencia hacia el sufrimiento ajeno. Sufrimiento, no olvidemos, en la mayor parte de los casos causados por esas formas de organizar la economía y que se han olvidado del hombre mismo. Las llamo economías antropófagas.

¿SALDREMOS DE ESTA?

No. Al menos no por la vía convencional. Siento comunicar esto desde mi condición de Nazareno, fiel al Maestro de Maestros, Jesús de Nazaret, pero no puedo ser de otro modo, pues también soy parte de ese Reino que no es de este mundo. Pero, lo importante no es quién les habla, pues en el fondo, todos somos hijos de las estrellas y de ese Dios benevolente y que su atributo principal, humanamente hablando, es el conocimiento que respalda su Amor. Por eso el perdón es el instrumento para rectificar. El Dios del Maestro, nuestro Dios, no suspende exámenes, hace repetir las pruebas hasta que al final, terminas aprendiendo. Los seres están “diseñados” para experimentar la vida en toda su majestuosidad creadora, no para destruirla. Los infiernos, en este mundo humano, los construyen los hombres que están alejados de sus conciencias, mejor dicho, de ser conscientes de su conciencia de Ser.

La pandemia está dejando claro el verdadero problema humano, el virus que puede terminar con la especie, la indiferencia hacia el otro

Los hombres han construido formas de organizarse en torno a miedos, ignorancia, y todo tipo de estructuras insanas en base a creencias que han divinizado. El problema no está en haber caído, pues su periplo vital lleva en sí mismo la búsqueda del conocimiento y tal búsqueda es un camino. El problema es que no han usado la tecnología del perdón para poder subsanar los errores cometidos a lo largo de su evolución. En vez del perdón, han afilado las lanzas de sus creencias y con ellas han asesinado a todo enemigo posible. El ojo por ojo ha sido y es la tónica, aunque hoy lo maquillemos con individualismo de todo tipo. No podemos salir de esta sin antes entrar a la cripta del perdón. Para volver a las estrellas, se necesitan primero viajar, cada uno en su intimidad, al interior de su corazón. Por eso mantengo que no hay salida a este mal humano desde las estructuras sociales actuales. Solo, con el regreso del Nazareno, será posible despertar y fijar la mirada en el corazón humano. Él, la mayor conciencia que ha pasado y pasará por este mundo, será con su Segunda Venida, el encargado para dar la señal para que comiencen los nuevos tiempos. Mientras, Sars Cov 2 como cualquier otro desastre que pueda ocurrir, y ocurrirá, solo sirve para comprender que los tiempos del mal se están agotando y que mirar hacia otra parte o refugiarse en mil zonas de confort, vestidas con normalidades de todo tipo, no es la salida. No hay salida, repito, si no hay un reconocimiento de la conciencia de ser y, junto a él, la actitud de Ser por encima de la actitud que exigen creencias fallidas de todo tipo.

PARTE 2. SOLUCIONES MODERNAS A VIEJAS ECONOMÍAS

La primera parte de este pasquín con insuflas académicas, pero sin pedantería ni creencia que haya llegado al olimpo de verdad humana alguna, se centró en la parte, digamos, política. La necesidad de cambiar los modelos de Estados que, hoy por hoy y hoy como ayer, ocasionan un genocidio humano maquillado con todo tipo de modelos, ideologías y demás ismos sin aroma a humanidad. Sin duda alguna, eso que llamamos economía es el nudo gordiano que hay que desatar. La gran pregunta es por dónde empezamos ¿Se deben cambiar los modelos de Estado para encontrar otros modelos económicos? ¿Se deben cambiar los modelos económicos para facilitar alternativas a los Estados modernos? Ahora bien, lo que debemos aplicar a estas preguntas es el principio de incertidumbre de la Mecánica Cuántica. Saber la respuesta a una de ellas conlleva la imposibilidad de saber la respuesta a la otra. Pero, no obstante, como dice la ranchera de turno, lo importante no es llegar primero, sino saber llegar. Ahora sí, demos comienzo a la función.

Para conseguir otro modelo de sociedad, qué debe cambiar primero, los Estados o las economías

¿CUÁL ES EL PROBLEMA ECONÓMICO?

La propiedad. A partir de este problemilla, han surgido un sinfín de problemas mayores. Veamos.

1) La tierra, como tal, como el espacio natural que comparten un indeterminado número de especies en esta ventanita del universo, no pertenece al hombre, no es propiedad de la especie humana. Sin embargo, tal especie humana se adueñó de sus tierras y de sus mares. ¿Quiénes? Nos perdemos en la noche de los tiempos. Pero, más importante es responder a ¿Por qué se adueñó un grupo humano de un pedazo de tierra? Uno está tentado a pensar que por el beneficio que traía el asentamiento frente al nomadismo ¿La ley del mínimo esfuerzo? o ¿ya se entreveía la posibilidad de una explotación de unos hombres sobre otros bajo el disfraz de una mayor complejidad grupal? Independientemente de cual sea el origen real de la propiedad, el hecho es que el apoderarse de la tierra, en un principio, y luego incluso de los hombres de otras tribus, de otras tierras, dio rienda suelta a un sinfín de problemas. Para muchos el ser humano es el mayor depredador del planeta, no solo diezma la naturaleza, sino por un pedazo de tierra ha sido capaz de asesinar, e incluso intentar exterminar, a congéneres de otros espacios a lo largo de todo su trayecto evolutivo.

La propiedad es el origen de un sinfín de problemas de convivencia humana

2) ¿Qué tiene que ver el origen de la propiedad con nuestros tiempos y, más aún, con soluciones a las intrincadas e encriptadas economías modernas?Pues mucho, por no decir todo. Se da por sentado que la propiedad es algo connatural al ser humano. Apropiarse de algo, de alguien, pareciera que es tan natural como respirar y eso es un error. La propiedad, el sentirse propietario, de un pedazo de tierra, de otro ser humano, de unos instrumentos, herramientas, conocimientos, etc., etc., fue una decisión histórica de unos ancestros que, obviamente, no tenían internet ni planificaban llegar a las estrellas. Se necesita repensar la propiedad, el sentido y el significado de la propiedad, a todos los niveles.

Es necesario repensar conceptos como propiedad, trabajo, riqueza, educación, etc.

3) Ya, muy lindo, pero quién le pone el cascabel al gato. La evolución social es como es y no se puede mirar hacia atrás. Solo las leyes de las partículas cuánticas parecen tener la particularidad de poder modificar el pasado, pero los hombres están condenados a vivir por él. Movimientos políticos han infectado la historia con fracasos en todos los órdenes. Capitalismos de toda condición a marxismos de igual cuño y peor semblante, ambos disfrazados del buen pastor, han esclavizado a los seres humanos con economías genocidas que persisten, e intentan seguir hasta que el cuerpo aguante, en el exterminio humano. Unos a base de premiar un consumismo desbocado a ritmos de terabytes y el beneficio económico a cualquier precio, otros con un consumismo ideológico que solo alimentan a las cúspides del poder, pero ninguno buscando trascender esos modelos genocidas. Obviamente, una parte, minoritaria, ha vivido y vive muy bien del cuento de la propiedad. La gran mayoría, las víctimas, sigue el sentido gregario inserto en su condición humana.

Capitalismos y marxismos de toda índole han convertido el planeta en un gigantesco campo de exterminio humano

4) Una parte del problema para cambiar los sistemas económicos genocidas del presente, basados en el imperio de la propiedad, privada o estatal, por sistemas económicos humanizados, no con promesas, sino con hechos, radica en qué ofrecer, y cómoofrecerlo, a los exterminadores (hombres de carne y hueso que se han apropiado de personas, estructuras, recursos naturales, medios propagandísticos, conocimientos y hasta de los Estados mismos) para que les permita, al menos, considerar la posibilidad de dejar su tortuoso quehacer. En este punto es donde viene a cuento la incógnita que dejaba abierta anteriormente ¿Qué debe cambiar primero la economía o los Estados? Lo mismo es desatar que cortar, diría el otrora emprendedor Alejandro Magno.

Quién le pone la cascabel al gato

5) Cambiar una sociedad basada en el imperio de las creencias, tan dispares unas a otras como absurdas, por una sociedad basada en la conciencia humana, no es cuestión de generaciones, ni de conocimientos, sino de educación. Mientras se siga educando para transmitir las creencias (cada cual la suya) y no para el desarrollo de la conciencia humana, no se saldrá si quiera del puerto llamado a sentir en primera persona la extinción humana. No obstante, antes de llegar a esa educación para la humanidad en su conjunto y no para intereses particulares, debemos dar cuenta del apartado cuatro.

Si no se comienza a educar para Ser y no para tener, la especie humama está condenada a la extinción

6) ¿Qué podemos ofrecer a los verdugos de las actuales sociedades humanas deshumanizadas? ¿Qué podemos darles para que se sientan cómodos con el trato? No podríamos ofertarles el perdón de sus vidas, a la antigua usanza, pues el poder y la “legitimidad” de la violencia y las armas (más allá de todas esas economías negras o blancas que les hacen la competencia) la tienen ellos. Además, y primordialmente, la violencia no está permitida ejercerla si quiera para alcanzar salvar la propia vida o la paz social. Entonces ¿qué podemos ofrecerles?  Podemos ofrecerles ser parte del negocio y cien años para disfrutarlo. Cien años de soledad, diría el ingenuo Gabo, pero más vale pájaro en mano que ciento volando.

El número mágico

7) ¿De qué negocio estamos hablando? ¿Qué podemos ofrecer a los que tiene el poder de tener todo lo que se puede comprar con dinero o por el poder mismo detentando? Y no olvidemos que, hasta el miedo, el tenerlo o el no tenerlo, se puede comprar con dinero. Podemos ofrecer una nueva forma de organizar la propiedad. No se trata de destruir la propiedad, sino de trascender ese dilema de privada o estatal, y poner el acento en el nuevo propietario: el ser humano.

No se trata de destruir la propiedad, sino de humanizar la economía

8) Desde aquella primera sangre derramada por el grito de “esta tierra es mía”, el hombre no ha sabido vencer los miedos de enfrentar sus antagonismos sin violencia alguna, sino que todo se tenía que pagar con sangre. Incluso, en estos tiempos del imperio comercial a ritmo de globalización, podemos asegurar, con aquellos ilustrados encarcelados en idealismos imposibles, que el comercio es la continuidad de la guerra por otros medios. Pero, volviendo al epígrafe 8, quién es ese nuevo propietario. De qué tipo de propiedad estamos hablando, que alcance tiene y cómo se puede llegar a él.

De qué tipo de propiedad estamos hablando

9) No hay secretos en el tipo de propiedad a proponer, pero sí en el alcance que debe tener para humanizar estas economías genocidas del presente. La propiedad de la que hablamos es lo que podría entenderse hoy en día como cooperativas. La propiedad de producción y comercio, y con ellas englobamos todo ese andamiaje de propiedades de todo tipo en las actuales economías, está en manos de los cooperativistas. Todo lo que implique las relaciones internas debe estar en manos de los cooperativistas. No hay obreros, no hay clases, solo socios. La forma en la que establezcan sus salarios (ya escribiremosmás adelante sobre este punto) está en sus manos, pero los beneficios netos son equitativos desde el primero al último de los cooperativistas. La distinción de los salarios, más simbólica que cuantitativa, obedece, obviamente, al conocimiento aportado al conjunto de la cooperativa por parte de sus socios. Por no si quedó claro, no se trata de ampliar el número de cooperativas allí donde existan, sino de borrar todo tipo de propiedad privada o estatal del marco de la economía. La actividad del comercio, desde la producción, servicios, comercialización, etc., se centra, en esta nueva forma de propiedad, en el actor, el ser humano de carne y hueso, y no en el guion particular que beneficia a unos pocos en nombre de todos, pero que realmente esclaviza a casi todos. Queda, entre otras cosas, definir cómo se alcanza la generalización de este modo de propiedad. Por qué los Estados modernos van a ceder sus prerrogativas y dejar de ser, por ejemplo, los intermediarios entre el sector empresarial y los obreros o, peor aún, porqué la propiedad privada, en toda su amplitud y variedad, va a ceder lo que entiende su propiedad y bienes comerciales para cederlo al conjunto de los cooperativistas.

La cooperativa es el camino.

10) El por qué los Estados y las propiedades modernas, tanto estatal como privadas, que, realmente, no olvidemos, son viejas estructuras insertadas en el presente y mal dirigiendo modernas formas de conocimiento, el por qué, digo, debieran ceder está bien claro. No subsistirán en el tiempo sin caer en novedosas formas de esclavitud y no hay garantía alguna que los descendientes de los hoy propietarios se conviertan en los esclavos futuros. Pero esta visión a largo plazo no es muy convincente para aquellos que poco o nada les importa el todo y solo son capaces de apreciar su tiempo y su pedacito de realidad. Aquí es donde vuelve a aparecer aquellas preguntas incómodas ¿debe llegar primero un Estado humanitario para implantar una economía humana o es posible implantar una economía centrada en el ser humano para que conduzca a un modelo de Estado humanitario? Para dar una oportunidad a que la alternativa pueda ser viable habría que plantear el cómo se haría estos cambios. Cómo pasar de las economías privadas o estatales a una economía fundamentada única y exclusivamente en el cooperativismo.

Las actuales formas económicas imperantes llevarán al ser humano hacia abismos insondables

11) Al enemigo no se le puede dejar de dar una opción que le permita sobrevivir dignamente o, en el peor de los casos, morir con dignidad. Morir de pie, jamás de rodillas, jamás humillado, jamás aborrecido por haber perdido. El cómo pasar de estas economías del descarte o la humillación, privadas o estatales, a una economía cooperativista sin que los actores presentes opongan una resistencia a muerte, solo es posible manteniendo su “estatus”. Mantener su estatus significa, en primer lugar, indemnizar a los dueños de las propiedades con un “valor” consensuado. En segundo lugar, darle la oportunidad de pertenecer a la cooperativa como un socio más. En tercer lugar, se mantengan o no como socios de la nueva cooperativa o prefieran pertenecer a otra o no querer pertenecer a ninguna, darles un margen de cien años (100) para que puedan disfrutar, tanto ellos como sus familiares directos e indirectos e incluso a las personas que ellos pudieran considerar oportuno,de todas sus propiedades personales (casas, yates, aviones, etc.) y dinero acumulado sin gravámenes fiscales de algún tipo. A los cien años, perderán este estatus y deberán gravar acorde a lo que en ese tiempo esté establecido.

Si no se consigue una salida inmediata a otra economía, no habrá futura generación humana a la que explotar

12)  Es, en la práctica, poco viable la consecución de estos cambios de propiedad sin la presión de los Estados. Pero, aun así, no podemos olvidar el empoderamiento de una ciudadanía abierta a su conciencia y no al mundo de las creencias. No obstante, en cualquier caso, con Estados cómplices con la sangría humana actual o con Estados humanizados, en cualquier formato posible, el papel del Estado es mantener el juego limpio entre las cooperativas. Jamás el incesto entre Estado y Propiedad en detrimento del ser humano.

Estados y economías de toda índole han esclavizado al ser humano a todo tipo de miedos

13) Este cambio en el concepto de propiedad obedece simple y llanamente a empoderar al ser humano como tal en detrimento del ser humano de hoy en día que es visto por las diversas propiedades como simples mercancías que se pueden comprar, vender y, en última instancia, desechar. A la par, debe repensarse otros conceptos, como el de salario y el del trabajo, entre tantos otros como son el tiempo de trabajo, la riqueza, el ocio, la educación para la conciencia, etc., etc.Con respecto al concepto de trabajo, este debe comenzar a ser la expresión de las capacidades creadoras que todos ser humano tiene y debe trascenderse esa visión del trabajo como un medio para conseguir dinero (y, por ende, poder vivir) porque el dinero se ha convertido en un fin en sí mismo y no en el medio que debe ser. El salario no puede representar una forma de crear brechas insalvables entre los socios de una cooperativa, sino como forma de “valorar” los conocimientos en base a los cuales se rentabiliza el beneficio de todos. Y cuando digo “todos” no me refiero solo a todos los cooperativistas, sino al conjunto social. Las cooperativas, más allá de buscar el beneficio propio, deben aportar un beneficio social.

El dinero fue endiosado y dejó de ser un simple instrumento al servicio del comercio para ser un fin en sí mismo

14) La forma económica de relacionarse el nuevo tipo de propiedad debe basarse en la tecnología del blockchain y el mundo de las criptomonedas.  El sistema financiero actual, en su sentido amplio, desde los dueños de la fábrica de billetes hasta los que comercian con el mismo dinero, es inviable en cualquier escenario de cambio en la forma de entender la propiedad y/o en los Estados futuros. Aún más. Si no se pudiera llegar a un cambio en las formas de propiedad y/o de Estados actuales, el sistema económico basado en el genocidio que cometen los Bancos Centrales con sus políticas inhumanas, destinada a enterrar el espíritu humano por un puñado de oro, deberán desaparecer, so pena de ser dichos sistemas inhumanos el detonante para la extinción de la propia especie.

 El cambio en la forma de propiedad, obviamente, no es la panacea para entrar en otros modelos de sociedad donde la conciencia prime por encima de las creencias, pero es un paso necesario. Los Estados venideros tendrán que resolver los límites de sus propios límites y empoderar al ser humano por encima de las estructuras. Organizarse no puede ni debe seguir siendo sinónimo de esclavitud, por mucho que la maquillen con leyes que nunca están orientadas al ser humano en conjunto sino a una parte del conjunto, sino sinónimo de un nosotros, los seres humanos, la especie humana, la conciencia humana.

SOLUCIONES MODERNAS A VIEJAS ECONOMÍAS

               PARTE 1: LOS PROBLEMAS SOCIALES

 Antes de dar comienzo a este pasquín, quisiera dejar un par de cosas claras. Primero, mi carácter de nazareno y, como tal, defensor del mensaje y espíritu del Maestro, Jesús de Nazaret. Aclaro, de la figura del Maestro, no seguidor, y mucho menos defensor, de la institución eclesial creada en su nombre. La Segunda Venida del Maestro y los tiempos apocalípticos que sucederán antes de su retorno para mí son más que una creencia, son una certeza que se está desarrollando en estos tiempos. En segundo lugar, y relacionado con el anterior, el hecho de preocuparme e intentar buscar salida al enorme problema de la sociedad humana y su incapacidad para organizarse dignamente viene por la idea misma de que mis creencias o certezas no puedo imponerlas y que, humanamente, debo hacer todo lo posible, hasta el último aliento de vida, para aportar mi grano arena por el bienestar de aquellos que sí creen que el problema humano tiene solución en el mundo de las creencias. Aclarado esto, veamos qué podemos decir sobre la economía del siglo XXI.

Mi carácter de Nazareno, que espera la Segunda Venida del Maestro de una manera casi inminente, no me impide luchar por la esperanza de otros

LOS PROBLEMAS: HAY QUE CAMBIAR 1) EL ORDEN SOCIAL Y 2) LAS FORMAS Y RELACIONES ECONÓMICAS

Las economías del siglo XXI tienen bajo su responsabilidad el futuro de la especie humana. Sí, son ellas, junto al segmento que llamamos política, las que, en un incesto inhumano, deben reorientar su comportamiento so pena de quedarse sin pastel porque no habrá comensales para saborearlo. Veamos.

1) EL PROBLEMA SOCIAL:

a) Los muros de los Estados nunca fueron construidos para al conjunto social, sino para una clase social intramuros, sea la que sea. Esto fue fruto, obviamente, por el mismo carácter clasista que fue desarrollándose en los primeros grupos humanos y su posterior evolución. Se dio por sentado que el poder del más fuerte era natural y connatural a la especie humana, por más que hubiera sido tocada por la divinidad de una conciencia creadora. Ese poder del más fuerte debería ser usado para imponerse y limitar quién es quién dentro del grupo. Ahora bien, esta desviación, aunque haya sido, prácticamente, desde los mismos albores de la evolución humana, no justifica el persistir en dicho error en las llamadas sociedades modernas del conocimiento. Sin embargo, las formas modernas de sociedad siguen su curso bajo el lema de la neo esclavitud, por mucho que la maquillen de derechos y Estados de Derecho. Los modernos Estados solo velan por sí mismos, sus estructuras y los hombres y las mujeres que viven directamente de ellos a costa de la mayoría esclavizada. El Estado hoy, como ayer, jamás ha representado al conjunto social. El Estado, pese a quien le pese, hoy, como ayer, no somos todos. El Estado de derecho, en cualesquiera de los Estados modernos, es la forma de legitimar y validar ese poder del más fuerte. Un poder que se manifiesta en la esclavitud de millones de seres encadenados a miedos de todo tipo. Miedos, fomentados y replicados desde hace eones por un puñado de seres equivocados, en detrimento de la mayoría, que solo buscan, como he dicho, su propio bienestar.

Los Estados modernos esconden malévolas y sutiles formas de esclavitud

b) Los Estados modernos, por lo antedicho, han dejado de ser intermediarios entre la ciudadanía, entre los seres humanos de carne y hueso, entre los ciudadanos de a pie y la sociedad en su conjunto. Para poder cambiar los modelos sociales nefastos que esclavizan al hombre moderno, deben ser barridos los Estados tal y como se han organizado hasta hoy en día. Cómo derribar los Estados modernos y, primordialmente, qué los puede sustituir como garantes del orden social y del bienestar y prosperidad de todos y cada uno de los ciudadanos.

Los Estados modernos no representan ya el nexo entre la ciudadanía

c) El uso de la fuerza y de la violencia para derribar a los Estados NO es método para alcanzar dicho fin. El fin jamás, repito, jamás, justifica los medios. Ese ha sido, la violencia, el método usado hasta la fecha por las estructuras de poder que, justamente, se necesitan derribar.

La violencia nunca es el camino para un cambio real. La violencia es una forma más de esclavitud

d) Solo hay una forma de derribar la inhumana organización estatal y esta se basa en la propia organización de los individuos en base a un interés común y prioritario en este primer paso, a saber, la idea del derribo o, si se quiere desdramatizar, transformación de los Estados modernos en Estados humanos de convivencia y conciencia.

La cadena de bloques puede ser una alternativa a otra forma de organizarse socialmente

e) Un Estado humano de convivencia y concienciabasa la actividad humana, el quehacer humano, la cotidianidad, para desarrollar plenamente la conciencia que es. La actividad humana a tal fin puede entenderse en base a lo que hoy en día puede entenderse como economía, espiritualidad y ocio. La economía debe estar orientada y al servicio del ser humano, de todo ser humano y no, como hasta hoy en día, esclavizar al ser humano a economías indolentes, genocidas. La espiritualidad debe ser entendida y ejercida por el individuo en su intimidad y compartida con el conjunto social no para imponerla, sino para el encuentro entre seres espirituales y no, como hasta hoy en día, esclavizar la espiritualidad a las cadenas de religiones deshumanizadas que solo persiguen la gloria de los suyos. El ocio debe ser entendido como la máxima expresión para el cuidado, descanso y disfrute de esa unidad que el hombre es de ser-mente-cuerpo y no, como hoy en día, como un olvido del otro y la salida hacia zonas de confort que solo buscan un refugio ante estas sociedades enfermas.

La nueva sociedad debe estar centrada en el desarrollo de la conciencia humana

f) Para llegar a ese Estado humano de convivencia y conciencia, partiendo del hecho de que las sociedades modernas son sociedades enfermas, deshumanizadas, y que el conjunto social en su mayoría está contagiado de esos males y adaptado a ellos, sintetizados bajo el término de creencias, de todo tipo y condición, y que solo sirven para ahondar más en la distancia entre los seres humanos, solo resta un camino: la unidad de aquellos que se sientan abiertos a su Conciencia de Ser por encima de sus creencias  y que sientan que pueden dar un paso más allá y comenzar una tarea “evangelizadora”.

Las creencias deben dar paso al nuevo mundo de la conciencia

g) El “nuevo evangelio” no impone, sugiere. No fija caminos, sino horizontes siempre abiertos. No busca militantes, sino conciencias. No busca construir un mundo para las creencias, sino para las conciencias. No busca el bienestar de unos pocos, sino la prosperidad de todos. No usa el conocimiento para sacar beneficios para sí mismos, sino para mejorar las condiciones de vida y ocio de todos. No educa para que el ego domine, sino para que el “nosotros” siempre esté presente, para la Conciencia común. No busca encerrar las ideas en creencias y de esa manera limitar la realidad, sino alimentar las ideas para la transformación de la realidad.

El nuevo camino no se impone, se muestra

h) ¿Cómo evangelizar? ¿Cómo lograr dialogar con gente negada al diálogo porque se le ha sembrado la idea de que sus creencias son las únicas y que el cambio siempre debe venir del otro? ¿Cómo derribar/transformar los Estados?  Ejemplo, paciencia y más paciencia y más ejemplo por parte de los que deseen emprender el camino. Todo ello bañado con unas ideas claras de lo que se busca, de la sociedad humana que se busca. Para derribar los Estados, obviamente, dependerá de las condiciones actuales de cada uno de ellos. No es lo mismo transformar un Estado totalitario, que solo permite un modo de hacer las cosas, normalmente dictada por un líder u un pequeño grupo de seres indolentes, que un Estado que permita la “pluralidad” de intereses en sus predios. Pero en todo caso, el mecanismo es el mismo, a saber, llegar a sumar el número de conciencias abiertas a sí mismas para poder “contagiar” al resto. El mal se contagia y se propaga mejor que el bien, pero el bien se contagia y se propaga también, aunque sea a menor velocidad.

La fuerza del cambio radica en la suma de todos

I) Un caso práctico. Pongamos cualquier Estado que tenga un estado de derecho, aunque esté sesgado por intereses particulares, y que permita la lucha por el poder social a través de los partidos políticos. En este caso, un camino de la “evangelización” puede consistir en la creación de un partido político que solo tenga como único punto de su programa político la propia transformación del Estado. Obviamente, en el programa, aparte del único punto de la transformación del estado, debe llevar muy claro el modelo de sociedad que se busca. No se trata solo de destruir lo presente porque esté mal, sino de construir una alternativa real y distinta que no se base en más de lo mismo con otro nombre, que es lo que ha imperado en esta última humanidad a través de su evolución social.

El sistema de partidos es un mecanismo obsoleto para los nuevos tiempos

J) Uno de los grandes obstáculos para la creación de un Estado humano de convivencia y conciencia radica en la inoculación en las mentes humanas, a través de la educación recibida, los llamados procesos de socialización, de un sinfín de creencias fallidas que solo persiguen acentuar miedos de todo tipo, entre ellos, miedo a lo desconocido. Lo distinto es, como mínimo, puesto bajo la lupa de la observación. Si lo distinto amenaza de alguna manera mi “forma de vida”, debe ser neutralizado o eliminado. Otro obstáculo, muy al hilo del presente pasquín, es aquella creencia fallida que se puede resumir con el refrán “más vale malo conocido que bueno por conocer”, que solo refleja hasta qué punto las estructuras de poder siembran en la mente de los hombres la idea de que deben aceptar su esclavitud porque si se alzasen pudieran llegar esclavistas peores que ellos mismos. En otras palabras, vienen a decir estas nefastas hordas de estructuras y seres de Estados esclavistas que la naturaleza humana es la de ser amo o esclavo.

Educar para Ser y no para tener

k) Uno de los puntos más vulnerables de los Estados modernos, a tener muy en cuenta en la tarea “evangelizadora” son sus economías, puesto que ellas representan el instrumento de esclavitud que usan para doblegar a los seres humanos. Toda forma de esclavitud tiene una forma económica de moldear las cadenas que esclavizan al hombre a sus estructuras. No importa el color de Estado, desde la totalitaria China con ese socialismo a lo pekinés, a la oligarquía rusa con el señor Putin haciendo de galán de telenovela mexicana o al incestuoso mundo europeo, pasando por cualquier modelo de Estado en este mundo desenfrenado, todos ellos usan sus economías para avasallar la libertad humana, la libertad de ser, la libertad de crear y desarrollar su conciencia en armonía con las demás conciencias.

Las esconomías deben estar al servicio del hombre y no el hombre esclavizado a las economías

Llegado a este punto dejamos para un segundo pasquín el desarrollo de los problemas económicos y sus soluciones. Soluciones reales, viables, propias para acompañar ese programa “evangelizador” de transformación de los Estados modernos en Estados humanos de convivencia y conciencia.

Próximamente: SOLUCIONES MODERNAS A VIEJAS ECONOMÍAS

                              PARTE 2: LOS PROBLEMAS ECONÓMICOS

LOS TIEMPOS DEL ODIO EN LA GENERACION MILENIAL

Los tiempos del odio no nacieron con los tiempos de internet, pero sin duda la red está dejando palpable el verdadero rostro del ser humano. Sí, no se puede generalizar, pero tampoco se hace gran favor minimizando los graves problemas que tiene la especie humana en cuanto al odio que aflora en estas sociedades enfermas. Una sociedad enferma en esta generación milenial va mostrando un rostro completamente inhumano, donde el ser humano no es más que una pieza descartable en los intereses de ideologías de todo tipo, desde las políticas a las religiosas pasando por todo tipo de economías caníbales.

No se trata de pintar la cárcel que encierra al hombre, sino de derribarla

El hombre que navega va olvidando al hombre que es. No se trata de quejarse por quejarse ni de banalizar las tecnologías, sino de interiorizar que dentro de unas sociedades enfermas, es casi imposible que un individuo se desarrolle de una forma sana. La tecnología no debe ni puede servir para ocultar al sujeto que ha hecho posible llegar a ella, a saber, a la humanidad misma. Uno de los mecanismos que tiene el ser humano para enfrentar esa sensación de vacío que emergen de las sociedades enfermas es un mal menor, pero no menos dañino para el futuro de la especie humana, a saber, las zonas de confort.

La generación milenial tiene el poder de creer y construir otro mundo

En esta  esta era milenial, las zonas de confort se manifiestan en 5G y todo tipo de aplicaciones que hacen olvidar al hombre su responsabilidad consigo mismo y con las otras conciencias sometidas al imperio de las ideologías. El otro, los descartados de estos sistemas inhumanos, se van convirtiendo en una especie de video juego, una realidad virtual, que son olvidados, apagados, nada más pasar a otro juego. El juego del descarte debe continuar so pena de que caiga la red y nos veamos, cara a cara, con los descartados mismos. El juego del poder de hoy en día solo muestra el rostro de los descartados para seguir fomentando sus negocios ideológicos. Negocios, no se puede olvidar, que buscan siempre entrar al templo del dios moderno, a saber, el beneficio económico a cualquier precio. Todo el mal por un puñado de oro. El bienestar de unos pocos se nutre de la sangre y la ignorancia de la mayoría.

LOS TIEMPOS DEL ODIO BAJO SOSPECHA EN LA GENERACIÓN MILENIAL

En estos tiempos de internet el odio vive a sus anchas y las ideologías que fomentan y mantienen a ese terrible virus se baten entre sí con el único fin de sembrar la tierra de nuevas víctimas. No podemos pasar por alto que las ideologías no son más que ideas encerradas entre muros y que solo persiguen el control mental de quienes se dejan atrapar por ellas.

Las ideologías solo dialogan consigo mismas, son incapaces de llegar al otro

En última instancia, no se puede olvidar tampoco que las ideologías, por sí mismas, no pueden hacer daño, sino que el daño se produce por los hombres, de carne y hueso, con nombre propios y apellidos heredados, que sostienen una u otra  ideología. Uno de los problemas de esta enferma sociedad humana radica en el hecho de que sus instituciones, la forma que ha ido organizando los vínculos entre unos hombres y otros, a través de la historia, está regido por las ideologías y no por la ideas. Solemos pensar en las ideologías como un producto político moderno, pero su esencia, el hecho de encarcelar la realidad en unas creencias concretas y obligar a quienes las adoptan a vivir y morir por ellas, es un producto que emerge desde los mismos comienzos de la aparición de la conciencia en aquel homínido que dio el salto hacia el sí mismo, hacia la conciencia de sí mismo más allá de la consciencia de estar.

La generación milenial tiene el reto y el poder de salvarse a sí misma de las garras del odio

Las ideas, en cambio, buscan el conocimiento por sí mismas y no gustan de ser tapiadas o encadenadas a los muros de verdades obsoletas y perniciosas. Las ideas hacen libre al hombre desde el mismo momento que se convierten en un instrumento creador y esto muy a pesar del precio a pagar por ellas muchas veces cuando, como dije, se encarcelan en el mundo ideológico. Las alas de las ideas pueden convertir, y de hecho han convertido, al hombre en prisionero de sí mismo.

El apocalipsis llegará si el hombre no despierta a su conciencia de Ser

   En estos tiempos de internet en los que los tiempos del odio sumergen al hombre en mil problemas mentales, amén de mil obstáculos para alcanzar un modelo de convivencia armónica, la solución no pasa primordialmente por la red, sino en un viaje hacia dentro. El hombre enfermo que lucha por sobrevivir en estas sociedades enfermas de inhumanidad sabe, aunque no pueda entenderlo, que aquello que le ofrecen como solución, los mil y un terabytes de evasión, no son la solución.

Las utopías, el no lugar, darán paso a las eutopías, el buen lugar para convivir

Uno de los posibles caminos, de los infinitas posibilidades de ser, para poner bajo sospecha los tiempos del odio que nacen en los tiempos de internet pasa por ese viaje hacia el Ser que todo ser humano es sin importar que marca ideológica le inocularon al nacer. Todo ser humano es mucho más que la suma de todas las creencias que le inyectaron al nacer. Todo ser humano es mucho más que todas las aplicaciones que descarga para olvidarse de sí mismo y a su alter ego encadenado a la barbarie del descarte. Internet no es la solución, pero sí el catalizador de ese viaje hacia dentro. Hoy en día la comunicación puede ser C2C y no pasar por el filtro ideológico. El reto para la generación milenial es interiorizar que es necesaria la duda de todo aquello que han heredado y que le han mostrado como verdades absolutas. Aunque el reto puede parecer monumental, también tienen el poder de una comunicación en tiempo real y con un aliado vital, su propia conciencia de ser.

La red sirve de catalizador para dejar atrás las ideologías del odio y la muerte

LOS TIEMPOS DEL ODIO EN LA GENERACIÓN MILLENIAL

La generación milenial, aquellos nativos de los tiempos de internet, puede que sea la generación que tendrá en sus manos pasar de una sociedad ideológica, que buscaba el conocimiento para someter y esclavizar a unos hombres sobre otros, a una sociedad ideológica que buscará el conocimiento para rescatar del olvido al Ser que toda conciencia es. Y como consecuencia de una mayor armonía social, adentrarse en el conocimiento mismo del universo y todas sus maravillas.

No se puede llegar al conocimiento a través del odio

Los tiempos del odio, alentados por todo tipo de ideologías políticas, religiosas y económicas, darán paso a tiempos estelares, en los que los hombres brillarán en busca de su origen cósmico y donde el conocimiento será la búsqueda de esa realidad física cambiante que no se puede doblegar a unas leyes físicas inmutables. La salvación de la especie humana, y de este hermoso y maltratado planeta, pasa por encontrar el camino hacia dentro para llegar a las estrellas. La alternativa de querer seguir buscando un equilibrio entre las distintas ideologías, no solo es una estupidez racional, sino una pérdida de tiempo. Tiempo que no le sobra a la especie humana para encontrar la vía de la paz o enfrentar un cataclismo devastador.

En los tiempos de internet, los tiempos del odio agonizan

   Hay quienes siguen alentando las utopías sociales, basadas todas ellas en ideas encerradas en muros ideológicos, para seguir inyectando el odio de generación a generación. Sí, tras las aparentes  buenas intenciones que se esgrimen en utopías de todo tipo, solo se esconde la peor de las esclavitudes del hombre, a saber, la que lo ata a sus propios miedos. La solución a la convivencia y desarrollo humano no pasa por encontrar acuerdos ideológicos, sino por trascenderlos.

La opción de la generación milenial no pasa por resetear su futuro, sino desclasificar su pasado y transformarlo

No se trata de pintar la cárcel, sino de derribarla. No se trata de tolerar al enemigo, sino de amar al hombre que ideologías de todo tipo han señalado como enemigos. No se trata de ser mejores, sino de convivir para vivir de la mejor manera posible en base a la nueva era del conocimiento. No se trata de competir, sino de convivir bajo las reglas del conocimiento que llevarán al hombre a las estrellas.

LA ENFERMA SOCIEDAD HUMANA

Esta última humanidad nació mortalmente herida. Las diversas y dispares sociedades enfermas que se han formado en el periplo histórico hasta nuestros días, adolecen de un mismo virus, el odio.

EL ODIO EN LAS SOCIEDADES ENFERMAS

   En las sociedades enfermas el odio es el deseo consciente, premeditado, intencional, de hacer mal. Un deseo que puede emerger tanto en un individuo como en un grupo de individuos, incluso puede darse en un colectivo que abarque a un país completo.

El virus del odio
El odio se transmite de generación a generación

Cuando este deseo llega a un punto crítico, el mal se materializa de mil formas distintas hacia el sujeto u objeto odiado. Formas a cual más cruel y sanguinaria. No hace falta poner ejemplos de la capacidad que tiene el sujeto humano a la hora de ejecutar el odio hacia los demás. El deseo de hacer mal tiene mil motivaciones distintas pero ninguna es intrínseca al individuo como tal. Sí, el ser humano nace inocente, genuino, como un libro en blanco que debe ser escrito, aunque el tiempo lo convierta en un monstruo para sí mismo y para los demás. Sí, no olvidemos, quien causa el mal, primero se lo hace a sí mismo. Anulándose a sí mismo como Ser, los demás seres son pasto de su deshumanización. La envidia, los celos, la prepotencia y soberbia de creerse mejor y superior, la avaricia, la pereza y todo insano comportamiento se fragua no en los genes, ni en la mente y mucho menos en el espíritu, sino en la forma de organizarse, en la forma de engranar la sociedad. Las sociedades humanas organizadas son las grandes fábricas del odio. Muchas veces el ser humano, ante la impotencia de no comprender, ante la impotencia de no poder cambiar las cosas, tilda a los monstruos sociales, a tanto hombre fallido, como inhumanos, como demonios, pero tal actitud es esquivar el problema y poner al burro detrás de la carreta.

EL EGO EN LAS SOCIEDADES ENFERMAS Y EL DESPERTAR DEL SER

   ¿Qué nos hace humanos?   No son nuestros genes, ni el lenguaje, ni el desarrollo del lóbulo frontal, ni la persecución intelectual de conocer la naturaleza para explotarla y ponerla al servicio del mejor postor , mucho menos la cuenta bancaria, los títulos académicos, el nombre y apellidos o los datos de hacienda, lo que no hace humanos.

El odio visto desde una célula
Una vez encendido, el odio entra en una cascada bioquímica casi imparable

La humanidad la da el Ser que habita en el animal humano. Ese Ser nada tiene que ver con las inteligencias y capacidades mentales y físicas que el animal humano puede desarrollar para sobrevivir a un medio. El Ser tiene que ver con la emergencia misma del universo. Nada hay en el universo que sea ajeno a él como nada hay en el hombre que sea ajeno al Ser que es. Las corrientes materialista quisieron encarcelar al espíritu en una danza cósmica y verlo como un mero producto del caos que el tiempo iba organizando, pero el Ser, como tal, es quien permite que el caos, como la organización, puedan emerger y desarrollarse. Para un escéptico y extremista materialista, el Ser, podríamos intentar decirle, sería el antecedente singular del bosón de Highs. Negar el Ser que habita como conciencia humana, aún si la razón no está consciente de él, es negar la existencia misma del universo y de la fuerza que de él emerge como principio único.

El Ser es el universo en ti
El Ser lo es todo

A ese principio único algunos lo llaman Dios, otros leyes universales, no pocos lo tildan de principio causal inefable, otros prefieren ni nombrarlo, pero, llamen como lo llamen o como dejen de nombrarlo, eres tú mismo, es el Ser que habita en cada conciencia de este universo infinito.

QUÉ PASÓ EN LAS SOCIEDADES ENFERMAS PARA QUE EL ODIO SE APODERARA DE ELLAS

   ¿Por qué las sociedades enfermas de odio son prácticamente invencibles? ¿Hay algo que un ser humano pueda hacer para obtener algún antídoto para este mal social?

   Debemos dejar claro algo, lo más claro posible dentro de las limitaciones del lenguaje mismo. La conciencia de Ser, como principio organizativo del ser humano, como parte del universo entero, preña toda consciencia, independientemente que esta consciencia se percate o no de aquella, de la conciencia de Ser.

Enfermedad social
El odio es una enfermedad social

 No importa si crees o no en Dios, en las leyes universales, en como se quiera llamar a ese Principio, el hecho es que toda consciencia es parte ineludible de Él. Puedes no creer o no tener idea de la ley de gravedad, pero no se te ocurra dar un paso al frente en el borde de un precipicio porque verás las consecuencias de ese desconocimiento. El ego humano, la razón práctica que lleva a un comportamiento que tildamos de racional aunque se siembre de actos inhumanos, está preñado de mil y una creencias que son producto de la interacción de la consciencia con un medio. Ese ego, esa consciencia, esa racionalidad que va recreando y moldeando su realidad, va despertando a la conciencia de Ser a medida que interacciona con el medio. Ese despertar a la conciencia de Ser es el sentido de la misma encarnación humana. Toda experiencia a través de la consciencia, del ego, apunta a ese despertar.

Tras las diferencias, el Ser nos une
Tras las creencias que separan al hombre, el Ser los une

Ese despertar, que es una experiencia individual, ineludible, es alterado, socavado, entorpecido, por el hombre en sociedad. Como sociedad, el conjunto de consciencias se influyen mutuamente y se nutren de lo que llamamos creencias, que no son más que formas de entender la “realidad” y que “encerramos” en nuestros egos para convertirlas en dogmas, en “verdades absolutas”. “Nuestra realidad” se convierte en un mecanismo para que todo aquel que no entre dentro de ella, pueda ser tildado de “enemigo”, de “distinto”, de “diferente”.

   El odio no nace con el individuo como Ser, es parte de la consciencia, de ese ego que va construyendo y encerrando la “realidad” dentro de sus creencias y que es incapaz de salir de ellas. El ego no deja ver al Ser que todo hombre es simple y llanamente porque la consciencia, el ego, apunta siempre hacia fuera, mira siempre hacia fuera de sí mismo. El mundo, para el ego, está fuera de sí mismo. Esa mirada distorsionada del ego es una de las causas por las que las sociedades van transmitiendo, de generación en generación, las variopintas y antagónicas creencias que van acumulando a lo largo del camino humano. Para lograr revertir la mirada, tanto el ego como individualidad como la sociedad con tradiciones y creencias de un conjunto de individualidades, deben mirar hacia dentro de sí, hacia su corazón, hacia el sentido que el Ser les dicta en silencio.

Mirada multicolor
Si cambias la mirada, cambias la realidad

Ese acto de cambiar el foco de la mirada es el camino al despertar. Muchos ni lo entienden ni lo intentan en una vida, pero tendrán que volver para pasar de “nivel” en otra vida o en mil vidas más. En un ciclo eterno, el tiempo medido en vidas carece de significación. Lo importante no es lo que tarde una consciencia en despertar al Ser, sino el hecho mismo de despertar.

LAS SOCIEDADES ENFERMAS Y EL BÁLSAMO DE LA EUTOPÍA

   El hombre en sociedad es inseparable de los egos utópicos. En cualquier escenario de la barbarie humana, dentro de estas sociedades enfermas, siempre hay seres que sienten la necesidad de superar ese estado  y “ven”, “entienden”, “comprenden”, “interiorizan”, que es necesario otro mundo. Sin embargo, esa visión, por líneas generales, está cargada de utopías, de deseos e intenciones de orden ético más que de un orden espiritual.

obstáculos en la mente
La mente, el ego, la razón práctica es el mayor obstáculo a vencer

Buscar una moral de convivencia no está sujeto, necesariamente, a encontrar la espiritualidad. Las diversas éticas humanas, cuando buscan un orden más armónico de la sociedad, descansan en la racionalidad del mundo, no en la expresión genuina del Ser. El problema radica en cómo se busca esa sociedad. Si se sigue buscando solo a través de la razón, es imposible llegar a parte alguna, pues siempre habrá razones para desmontar lo alcanzado, cual Sísifo. Propongo otras formas.

   Utopía significa “no lugar”. Un término muy apropiado para algo que se puede idealizar pero con nulas posibilidades de ser alcanzado. Propongo un nuevo término “Eutopía”, el buen lugar.

maletas sin uso
El verdadero viaje hacia el Ser se hace sin equipaje

No se trata de construir una sociedad y un individuo ideal, pues el ego, la racionalidad, siempre puede desmontar lo que para alguien es lo ideal, sino buscar el mínimo común múltiplo de lo que hace humano al hombre, a saber, el Ser que es. Entiéndase bien, no es el hombre, la persona, sus creencias, su realidad, sus genes, su epigenética, etc., etc., lo que hace humano al individuo, al sujeto que está inmerso en el mundo,  sino su Ser. Este es el mínimo común múltiplo que serviría para lograr una “creencia común” sobre el humano vivir en comunidad. No se trata, como defienden muchos, ni de un choque de civilizaciones ni de una alianza de civilizaciones, a todas luces imposibles de llevar a la práctica, pues, entre otras cosas, las civilizaciones se defienden y mantienen por sus contrarias, opuestas o distintas. De lo que se trata con la Eutopía es de alcanzar un lenguaje común que no beba del pasado, de las tradiciones, sino que apunte a construir una tradición común en el horizonte, la tradición del Ser.

Somos más que el pasado
El tiempo histórico se construye a cada instante

Mirar el pasado para construir un mundo distinto no, necesariamente, sirve para aprender de los errores, sino, las más de las veces, para repetirlos.

   ¿Se puede alcanzar la Eutopía en estos tiempos de utopías fallidas y órdagos discursos que llaman a sumarse al imperio de la razón, cada cual la suya? Creo en el ser humano, pero no en la sociedad humana que nació con el virus del odio. El ser humano sobrevivirá, sin duda, pero la sociedad, repito, esta última sociedad humana nacida con el virus del odio en sus entrañas, deberá sucumbir. Cómo y cuándo, solo Dios lo sabe, pero de seguro no será un trance armónico, por más que nos pese y entristezca a todo aquel que abraza la paz desde el corazón y no desde la razón, pues el odio, ese deseo de hacer mal, cuando es contestado por otro odio, trae siempre sufrimiento, dolor y muerte.

el odio será vencido
Las sociedades del odio resurgirán como sociedades de amor

Mas, como el ave Fénix, el hombre surgirá de sus cenizas, más no bajo el yugo del ego, de su yo particular, sino bajo la brújula del Ser que es y no puede dejar de Ser. Quizá haga falta la ayuda de otros seres, provenientes de las estrellas, para lograr canalizar ese aprendizaje, ese despertar brusco al Ser que somos, y no volver al pasado. Solo Dios lo sabe.

EFECTO PLACEBO, ELOGIO A UN INCREYENTE

Actuando con píldoras de azúcar

   El efecto placebo es un concepto que se dirige principalmente al ámbito de la medicina, sin embargo, quizá la mayor función, conocida desde hace milenios, se dirija al espíritu. Todo aquello que seas capaz de creer, lo crearás. En otras palabras, el poder crear tu realidad dependerá de ti y nadie más. De tus pensamientos.

Tú creas tu propio cuenta de hadas
Los cuentos de hadas existen

Parece un cuento de hadas, una ficción que solo habita en las mentes que se niegan a aceptar la “realidad”, pero lo real, lo objetivo, es que funciona en la suficiente cantidad de veces que, racionalmente, no es posible objetar su eficacia. De hacerlo, de criticar sin más el efecto placebo simplemente porque no tiene una base científica, lo único que hace es caer en el saco de la militancia ciega y el fanatismo en ciernes. La ciencia clásica, o muchos que dicen defenderla, no admite lo que ellos denominan “pseudociencia”, sin embargo se quedan tan anchos al decir que en el futuro todo aquello que cae en el saco de la superstición, de la magia, del engaño de la mente, quedará subsanada cuando la ciencia encuentre una explicación. A la ciencia clásica hay que darle un voto de confianza ante lo que es incapaz de entender, explicar, aclarar hoy en día, pero a las explicaciones “místicas” que dan explicación a muchos fenómenos que tildan de inexplicables, hay que desecharlas de una vez.

El negocio de la salud
¿Quién es quién?

Me parece, en el mejor de los casos, un poco egocéntrica la posición de aquellos que escudándose en una actividad humana, como puede ser la científica, crean que todo aquello que no puede reducirse a una ecuación matemática, no es científico. De ser así, lo peor está por venir.

   CÓMO EXPLICA LA CIENCIA OFICIAL EL EFECTO PLACEBO

   Encogiéndose de hombres. De que vuelan, vuelan, dicen los increyentes sobre  las meigas. El efecto placebo puede rastrearse en la época moderna en las artes de un médico y químico escoces, William Cullen, que por 1722 recetó a sabiendas una sustancia inocua a un paciente por el simple placer de complacer al enfermo ante una enfermedad que se creía incurable. Sin embargo, como he dicho antes, el efecto placebo es simple y llanamente la consecuencia del poder creador que cada conciencia tiene en sí misma y por su misma intrínseca condición creadora.

carrera hacia el negocio de la salud
La salud corre hacia el negocio

La conciencia no habita en la consciencia, en la autoconsciencia, es el pilar sobre la que descansa esta última. La conciencia es, desde esta perspectiva, la mano creadora de Dios o, si se quiere, del conjunto de fenómenos que llamamos leyes naturales. Sin embargo, esta visión de ser capaces de crear, de ser capaces de curarnos con el poder de la mente, no vende en un mundo donde la enfermedad es un negocio muy bueno y tremendo negocio. Lo mismo podríamos decir de las guerras ¿Acaso el ser humano está condenado a mutilarse y matarse mutuamente con sus semejantes? ¿Acaso no es el negocio de las armas los que crean, mantienen y fomenta, hoy en día, todo tipo de ideologías irreconciliables? Se cree en el poder del dinero y no en el de la mente. Esto es ridículo.

    La ciencia “oficial”, que, a la postre, lamentándolo mucho, vive de las migajas que los centros de poder económico les otorgan, tienen  la imperiosa necesidad de negar y condenar a todo aquel “bicho raro” , a toda aquel hereje de la ciencia “oficial” que se salga por la tangente y desafíe con su cambio de rumbo al sistema imperante.

El amor todo lo cura
Hay seres que se niegan a dejar de ser hombres

Esta posición la vemos en científicos de la talla de Luc Montagnier, premio nobel de medicina en 2008, y que reconoció los efectos nocivos de vacunas contra el propio organismo humano y, más aún, se atrevió a decir que el virus del temido HIV/VIH puede ser eliminado de una forma natural por el cuerpo. Podemos nombrar también a Bruce Lipton, eminente biólogo que, tras darse cuenta del error que cometía la ciencia genética, comenzó a separarse de la matriz académica para sembrar semillas de nuevos seres que se atrevan a enfocar la ciencia desde una óptica espiritual, mental, si se quiere. La epigenética, la nueva ciencia de la genética, donde Bruce Lipton brilla de una manera magistral, nace, quién lo iba a decir, para afianzar la libertad humana  y no para encadenar al hombre al negocio de los determinismos que condenan al hombre a negarse a sí mismo y a su poder creador.

CUANDO LA ORACIÓN SE VUELVE EFECTO PLACEBO

   Hay que recordar que el efecto placebo tiene su origen en el ámbito religioso en un intento de complacer a Dios a través de la oración y aunque las religiones oficiales están preñadas en demasía de institucionalidad, burocratismo y sed de poder terrenal, no es menos cierto que entre tanta hierba mala hay semillas buenas. Y entre estas semillas está el poder de la oración. No hay que alarmarse.

Encuentro con Dios
Orar no tiene credos

Orar es meditar, un encuentro en la intimidad del ser que ora con quien supuestamente le va guiando, el ego, el yo biográfico, la experiencia que vamos siendo. Orar es el encuentro con el Dios que habita en cada uno de nosotros porque, no olvidemos, el ser humano no es una perla separada del Todo y mucho menos una pobre partícula condenada a ser como un efímero leptón en medio del acelerador de partículas del CERN. Al orar creamos nuevas relaciones, nuevos vínculos entre la conciencia creadora y el universo que vamos creando  a través de nuestros pensamientos.

Construyendo tu mundo
Al ver, lo crees…al creer, lo creas…

Para los increyentes, no importa que crean o no en un poder creador último, al orar a su manera, a sus dioses particulares o a la nada misma, crearán su propia realidad. En fin, el efecto placebo no se reduce a la medicina, sino a la realidad misma. Otra cosa, muy distinta, son los mil efectos nocivos producto de mil y una creencias fallidas que limitan, bombardean y anulan la capacidad creadora humana. Pero esto es otra historia.