PARTE 2. SOLUCIONES MODERNAS A VIEJAS ECONOMÍAS

La primera parte de este pasquín con insuflas académicas, pero sin pedantería ni creencia que haya llegado al olimpo de verdad humana alguna, se centró en la parte, digamos, política. La necesidad de cambiar los modelos de Estados que, hoy por hoy y hoy como ayer, ocasionan un genocidio humano maquillado con todo tipo de modelos, ideologías y demás ismos sin aroma a humanidad. Sin duda alguna, eso que llamamos economía es el nudo gordiano que hay que desatar. La gran pregunta es por dónde empezamos ¿Se deben cambiar los modelos de Estado para encontrar otros modelos económicos? ¿Se deben cambiar los modelos económicos para facilitar alternativas a los Estados modernos? Ahora bien, lo que debemos aplicar a estas preguntas es el principio de incertidumbre de la Mecánica Cuántica. Saber la respuesta a una de ellas conlleva la imposibilidad de saber la respuesta a la otra. Pero, no obstante, como dice la ranchera de turno, lo importante no es llegar primero, sino saber llegar. Ahora sí, demos comienzo a la función.

Para conseguir otro modelo de sociedad, qué debe cambiar primero, los Estados o las economías

¿CUÁL ES EL PROBLEMA ECONÓMICO?

La propiedad. A partir de este problemilla, han surgido un sinfín de problemas mayores. Veamos.

1) La tierra, como tal, como el espacio natural que comparten un indeterminado número de especies en esta ventanita del universo, no pertenece al hombre, no es propiedad de la especie humana. Sin embargo, tal especie humana se adueñó de sus tierras y de sus mares. ¿Quiénes? Nos perdemos en la noche de los tiempos. Pero, más importante es responder a ¿Por qué se adueñó un grupo humano de un pedazo de tierra? Uno está tentado a pensar que por el beneficio que traía el asentamiento frente al nomadismo ¿La ley del mínimo esfuerzo? o ¿ya se entreveía la posibilidad de una explotación de unos hombres sobre otros bajo el disfraz de una mayor complejidad grupal? Independientemente de cual sea el origen real de la propiedad, el hecho es que el apoderarse de la tierra, en un principio, y luego incluso de los hombres de otras tribus, de otras tierras, dio rienda suelta a un sinfín de problemas. Para muchos el ser humano es el mayor depredador del planeta, no solo diezma la naturaleza, sino por un pedazo de tierra ha sido capaz de asesinar, e incluso intentar exterminar, a congéneres de otros espacios a lo largo de todo su trayecto evolutivo.

La propiedad es el origen de un sinfín de problemas de convivencia humana

2) ¿Qué tiene que ver el origen de la propiedad con nuestros tiempos y, más aún, con soluciones a las intrincadas e encriptadas economías modernas?Pues mucho, por no decir todo. Se da por sentado que la propiedad es algo connatural al ser humano. Apropiarse de algo, de alguien, pareciera que es tan natural como respirar y eso es un error. La propiedad, el sentirse propietario, de un pedazo de tierra, de otro ser humano, de unos instrumentos, herramientas, conocimientos, etc., etc., fue una decisión histórica de unos ancestros que, obviamente, no tenían internet ni planificaban llegar a las estrellas. Se necesita repensar la propiedad, el sentido y el significado de la propiedad, a todos los niveles.

Es necesario repensar conceptos como propiedad, trabajo, riqueza, educación, etc.

3) Ya, muy lindo, pero quién le pone el cascabel al gato. La evolución social es como es y no se puede mirar hacia atrás. Solo las leyes de las partículas cuánticas parecen tener la particularidad de poder modificar el pasado, pero los hombres están condenados a vivir por él. Movimientos políticos han infectado la historia con fracasos en todos los órdenes. Capitalismos de toda condición a marxismos de igual cuño y peor semblante, ambos disfrazados del buen pastor, han esclavizado a los seres humanos con economías genocidas que persisten, e intentan seguir hasta que el cuerpo aguante, en el exterminio humano. Unos a base de premiar un consumismo desbocado a ritmos de terabytes y el beneficio económico a cualquier precio, otros con un consumismo ideológico que solo alimentan a las cúspides del poder, pero ninguno buscando trascender esos modelos genocidas. Obviamente, una parte, minoritaria, ha vivido y vive muy bien del cuento de la propiedad. La gran mayoría, las víctimas, sigue el sentido gregario inserto en su condición humana.

Capitalismos y marxismos de toda índole han convertido el planeta en un gigantesco campo de exterminio humano

4) Una parte del problema para cambiar los sistemas económicos genocidas del presente, basados en el imperio de la propiedad, privada o estatal, por sistemas económicos humanizados, no con promesas, sino con hechos, radica en qué ofrecer, y cómoofrecerlo, a los exterminadores (hombres de carne y hueso que se han apropiado de personas, estructuras, recursos naturales, medios propagandísticos, conocimientos y hasta de los Estados mismos) para que les permita, al menos, considerar la posibilidad de dejar su tortuoso quehacer. En este punto es donde viene a cuento la incógnita que dejaba abierta anteriormente ¿Qué debe cambiar primero la economía o los Estados? Lo mismo es desatar que cortar, diría el otrora emprendedor Alejandro Magno.

Quién le pone la cascabel al gato

5) Cambiar una sociedad basada en el imperio de las creencias, tan dispares unas a otras como absurdas, por una sociedad basada en la conciencia humana, no es cuestión de generaciones, ni de conocimientos, sino de educación. Mientras se siga educando para transmitir las creencias (cada cual la suya) y no para el desarrollo de la conciencia humana, no se saldrá si quiera del puerto llamado a sentir en primera persona la extinción humana. No obstante, antes de llegar a esa educación para la humanidad en su conjunto y no para intereses particulares, debemos dar cuenta del apartado cuatro.

Si no se comienza a educar para Ser y no para tener, la especie humama está condenada a la extinción

6) ¿Qué podemos ofrecer a los verdugos de las actuales sociedades humanas deshumanizadas? ¿Qué podemos darles para que se sientan cómodos con el trato? No podríamos ofertarles el perdón de sus vidas, a la antigua usanza, pues el poder y la “legitimidad” de la violencia y las armas (más allá de todas esas economías negras o blancas que les hacen la competencia) la tienen ellos. Además, y primordialmente, la violencia no está permitida ejercerla si quiera para alcanzar salvar la propia vida o la paz social. Entonces ¿qué podemos ofrecerles?  Podemos ofrecerles ser parte del negocio y cien años para disfrutarlo. Cien años de soledad, diría el ingenuo Gabo, pero más vale pájaro en mano que ciento volando.

El número mágico

7) ¿De qué negocio estamos hablando? ¿Qué podemos ofrecer a los que tiene el poder de tener todo lo que se puede comprar con dinero o por el poder mismo detentando? Y no olvidemos que, hasta el miedo, el tenerlo o el no tenerlo, se puede comprar con dinero. Podemos ofrecer una nueva forma de organizar la propiedad. No se trata de destruir la propiedad, sino de trascender ese dilema de privada o estatal, y poner el acento en el nuevo propietario: el ser humano.

No se trata de destruir la propiedad, sino de humanizar la economía

8) Desde aquella primera sangre derramada por el grito de “esta tierra es mía”, el hombre no ha sabido vencer los miedos de enfrentar sus antagonismos sin violencia alguna, sino que todo se tenía que pagar con sangre. Incluso, en estos tiempos del imperio comercial a ritmo de globalización, podemos asegurar, con aquellos ilustrados encarcelados en idealismos imposibles, que el comercio es la continuidad de la guerra por otros medios. Pero, volviendo al epígrafe 8, quién es ese nuevo propietario. De qué tipo de propiedad estamos hablando, que alcance tiene y cómo se puede llegar a él.

De qué tipo de propiedad estamos hablando

9) No hay secretos en el tipo de propiedad a proponer, pero sí en el alcance que debe tener para humanizar estas economías genocidas del presente. La propiedad de la que hablamos es lo que podría entenderse hoy en día como cooperativas. La propiedad de producción y comercio, y con ellas englobamos todo ese andamiaje de propiedades de todo tipo en las actuales economías, está en manos de los cooperativistas. Todo lo que implique las relaciones internas debe estar en manos de los cooperativistas. No hay obreros, no hay clases, solo socios. La forma en la que establezcan sus salarios (ya escribiremosmás adelante sobre este punto) está en sus manos, pero los beneficios netos son equitativos desde el primero al último de los cooperativistas. La distinción de los salarios, más simbólica que cuantitativa, obedece, obviamente, al conocimiento aportado al conjunto de la cooperativa por parte de sus socios. Por no si quedó claro, no se trata de ampliar el número de cooperativas allí donde existan, sino de borrar todo tipo de propiedad privada o estatal del marco de la economía. La actividad del comercio, desde la producción, servicios, comercialización, etc., se centra, en esta nueva forma de propiedad, en el actor, el ser humano de carne y hueso, y no en el guion particular que beneficia a unos pocos en nombre de todos, pero que realmente esclaviza a casi todos. Queda, entre otras cosas, definir cómo se alcanza la generalización de este modo de propiedad. Por qué los Estados modernos van a ceder sus prerrogativas y dejar de ser, por ejemplo, los intermediarios entre el sector empresarial y los obreros o, peor aún, porqué la propiedad privada, en toda su amplitud y variedad, va a ceder lo que entiende su propiedad y bienes comerciales para cederlo al conjunto de los cooperativistas.

La cooperativa es el camino.

10) El por qué los Estados y las propiedades modernas, tanto estatal como privadas, que, realmente, no olvidemos, son viejas estructuras insertadas en el presente y mal dirigiendo modernas formas de conocimiento, el por qué, digo, debieran ceder está bien claro. No subsistirán en el tiempo sin caer en novedosas formas de esclavitud y no hay garantía alguna que los descendientes de los hoy propietarios se conviertan en los esclavos futuros. Pero esta visión a largo plazo no es muy convincente para aquellos que poco o nada les importa el todo y solo son capaces de apreciar su tiempo y su pedacito de realidad. Aquí es donde vuelve a aparecer aquellas preguntas incómodas ¿debe llegar primero un Estado humanitario para implantar una economía humana o es posible implantar una economía centrada en el ser humano para que conduzca a un modelo de Estado humanitario? Para dar una oportunidad a que la alternativa pueda ser viable habría que plantear el cómo se haría estos cambios. Cómo pasar de las economías privadas o estatales a una economía fundamentada única y exclusivamente en el cooperativismo.

Las actuales formas económicas imperantes llevarán al ser humano hacia abismos insondables

11) Al enemigo no se le puede dejar de dar una opción que le permita sobrevivir dignamente o, en el peor de los casos, morir con dignidad. Morir de pie, jamás de rodillas, jamás humillado, jamás aborrecido por haber perdido. El cómo pasar de estas economías del descarte o la humillación, privadas o estatales, a una economía cooperativista sin que los actores presentes opongan una resistencia a muerte, solo es posible manteniendo su “estatus”. Mantener su estatus significa, en primer lugar, indemnizar a los dueños de las propiedades con un “valor” consensuado. En segundo lugar, darle la oportunidad de pertenecer a la cooperativa como un socio más. En tercer lugar, se mantengan o no como socios de la nueva cooperativa o prefieran pertenecer a otra o no querer pertenecer a ninguna, darles un margen de cien años (100) para que puedan disfrutar, tanto ellos como sus familiares directos e indirectos e incluso a las personas que ellos pudieran considerar oportuno,de todas sus propiedades personales (casas, yates, aviones, etc.) y dinero acumulado sin gravámenes fiscales de algún tipo. A los cien años, perderán este estatus y deberán gravar acorde a lo que en ese tiempo esté establecido.

Si no se consigue una salida inmediata a otra economía, no habrá futura generación humana a la que explotar

12)  Es, en la práctica, poco viable la consecución de estos cambios de propiedad sin la presión de los Estados. Pero, aun así, no podemos olvidar el empoderamiento de una ciudadanía abierta a su conciencia y no al mundo de las creencias. No obstante, en cualquier caso, con Estados cómplices con la sangría humana actual o con Estados humanizados, en cualquier formato posible, el papel del Estado es mantener el juego limpio entre las cooperativas. Jamás el incesto entre Estado y Propiedad en detrimento del ser humano.

Estados y economías de toda índole han esclavizado al ser humano a todo tipo de miedos

13) Este cambio en el concepto de propiedad obedece simple y llanamente a empoderar al ser humano como tal en detrimento del ser humano de hoy en día que es visto por las diversas propiedades como simples mercancías que se pueden comprar, vender y, en última instancia, desechar. A la par, debe repensarse otros conceptos, como el de salario y el del trabajo, entre tantos otros como son el tiempo de trabajo, la riqueza, el ocio, la educación para la conciencia, etc., etc.Con respecto al concepto de trabajo, este debe comenzar a ser la expresión de las capacidades creadoras que todos ser humano tiene y debe trascenderse esa visión del trabajo como un medio para conseguir dinero (y, por ende, poder vivir) porque el dinero se ha convertido en un fin en sí mismo y no en el medio que debe ser. El salario no puede representar una forma de crear brechas insalvables entre los socios de una cooperativa, sino como forma de “valorar” los conocimientos en base a los cuales se rentabiliza el beneficio de todos. Y cuando digo “todos” no me refiero solo a todos los cooperativistas, sino al conjunto social. Las cooperativas, más allá de buscar el beneficio propio, deben aportar un beneficio social.

El dinero fue endiosado y dejó de ser un simple instrumento al servicio del comercio para ser un fin en sí mismo

14) La forma económica de relacionarse el nuevo tipo de propiedad debe basarse en la tecnología del blockchain y el mundo de las criptomonedas.  El sistema financiero actual, en su sentido amplio, desde los dueños de la fábrica de billetes hasta los que comercian con el mismo dinero, es inviable en cualquier escenario de cambio en la forma de entender la propiedad y/o en los Estados futuros. Aún más. Si no se pudiera llegar a un cambio en las formas de propiedad y/o de Estados actuales, el sistema económico basado en el genocidio que cometen los Bancos Centrales con sus políticas inhumanas, destinada a enterrar el espíritu humano por un puñado de oro, deberán desaparecer, so pena de ser dichos sistemas inhumanos el detonante para la extinción de la propia especie.

 El cambio en la forma de propiedad, obviamente, no es la panacea para entrar en otros modelos de sociedad donde la conciencia prime por encima de las creencias, pero es un paso necesario. Los Estados venideros tendrán que resolver los límites de sus propios límites y empoderar al ser humano por encima de las estructuras. Organizarse no puede ni debe seguir siendo sinónimo de esclavitud, por mucho que la maquillen con leyes que nunca están orientadas al ser humano en conjunto sino a una parte del conjunto, sino sinónimo de un nosotros, los seres humanos, la especie humana, la conciencia humana.

SOLUCIONES MODERNAS A VIEJAS ECONOMÍAS

               PARTE 1: LOS PROBLEMAS SOCIALES

 Antes de dar comienzo a este pasquín, quisiera dejar un par de cosas claras. Primero, mi carácter de nazareno y, como tal, defensor del mensaje y espíritu del Maestro, Jesús de Nazaret. Aclaro, de la figura del Maestro, no seguidor, y mucho menos defensor, de la institución eclesial creada en su nombre. La Segunda Venida del Maestro y los tiempos apocalípticos que sucederán antes de su retorno para mí son más que una creencia, son una certeza que se está desarrollando en estos tiempos. En segundo lugar, y relacionado con el anterior, el hecho de preocuparme e intentar buscar salida al enorme problema de la sociedad humana y su incapacidad para organizarse dignamente viene por la idea misma de que mis creencias o certezas no puedo imponerlas y que, humanamente, debo hacer todo lo posible, hasta el último aliento de vida, para aportar mi grano arena por el bienestar de aquellos que sí creen que el problema humano tiene solución en el mundo de las creencias. Aclarado esto, veamos qué podemos decir sobre la economía del siglo XXI.

Mi carácter de Nazareno, que espera la Segunda Venida del Maestro de una manera casi inminente, no me impide luchar por la esperanza de otros

LOS PROBLEMAS: HAY QUE CAMBIAR 1) EL ORDEN SOCIAL Y 2) LAS FORMAS Y RELACIONES ECONÓMICAS

Las economías del siglo XXI tienen bajo su responsabilidad el futuro de la especie humana. Sí, son ellas, junto al segmento que llamamos política, las que, en un incesto inhumano, deben reorientar su comportamiento so pena de quedarse sin pastel porque no habrá comensales para saborearlo. Veamos.

1) EL PROBLEMA SOCIAL:

a) Los muros de los Estados nunca fueron construidos para al conjunto social, sino para una clase social intramuros, sea la que sea. Esto fue fruto, obviamente, por el mismo carácter clasista que fue desarrollándose en los primeros grupos humanos y su posterior evolución. Se dio por sentado que el poder del más fuerte era natural y connatural a la especie humana, por más que hubiera sido tocada por la divinidad de una conciencia creadora. Ese poder del más fuerte debería ser usado para imponerse y limitar quién es quién dentro del grupo. Ahora bien, esta desviación, aunque haya sido, prácticamente, desde los mismos albores de la evolución humana, no justifica el persistir en dicho error en las llamadas sociedades modernas del conocimiento. Sin embargo, las formas modernas de sociedad siguen su curso bajo el lema de la neo esclavitud, por mucho que la maquillen de derechos y Estados de Derecho. Los modernos Estados solo velan por sí mismos, sus estructuras y los hombres y las mujeres que viven directamente de ellos a costa de la mayoría esclavizada. El Estado hoy, como ayer, jamás ha representado al conjunto social. El Estado, pese a quien le pese, hoy, como ayer, no somos todos. El Estado de derecho, en cualesquiera de los Estados modernos, es la forma de legitimar y validar ese poder del más fuerte. Un poder que se manifiesta en la esclavitud de millones de seres encadenados a miedos de todo tipo. Miedos, fomentados y replicados desde hace eones por un puñado de seres equivocados, en detrimento de la mayoría, que solo buscan, como he dicho, su propio bienestar.

Los Estados modernos esconden malévolas y sutiles formas de esclavitud

b) Los Estados modernos, por lo antedicho, han dejado de ser intermediarios entre la ciudadanía, entre los seres humanos de carne y hueso, entre los ciudadanos de a pie y la sociedad en su conjunto. Para poder cambiar los modelos sociales nefastos que esclavizan al hombre moderno, deben ser barridos los Estados tal y como se han organizado hasta hoy en día. Cómo derribar los Estados modernos y, primordialmente, qué los puede sustituir como garantes del orden social y del bienestar y prosperidad de todos y cada uno de los ciudadanos.

Los Estados modernos no representan ya el nexo entre la ciudadanía

c) El uso de la fuerza y de la violencia para derribar a los Estados NO es método para alcanzar dicho fin. El fin jamás, repito, jamás, justifica los medios. Ese ha sido, la violencia, el método usado hasta la fecha por las estructuras de poder que, justamente, se necesitan derribar.

La violencia nunca es el camino para un cambio real. La violencia es una forma más de esclavitud

d) Solo hay una forma de derribar la inhumana organización estatal y esta se basa en la propia organización de los individuos en base a un interés común y prioritario en este primer paso, a saber, la idea del derribo o, si se quiere desdramatizar, transformación de los Estados modernos en Estados humanos de convivencia y conciencia.

La cadena de bloques puede ser una alternativa a otra forma de organizarse socialmente

e) Un Estado humano de convivencia y concienciabasa la actividad humana, el quehacer humano, la cotidianidad, para desarrollar plenamente la conciencia que es. La actividad humana a tal fin puede entenderse en base a lo que hoy en día puede entenderse como economía, espiritualidad y ocio. La economía debe estar orientada y al servicio del ser humano, de todo ser humano y no, como hasta hoy en día, esclavizar al ser humano a economías indolentes, genocidas. La espiritualidad debe ser entendida y ejercida por el individuo en su intimidad y compartida con el conjunto social no para imponerla, sino para el encuentro entre seres espirituales y no, como hasta hoy en día, esclavizar la espiritualidad a las cadenas de religiones deshumanizadas que solo persiguen la gloria de los suyos. El ocio debe ser entendido como la máxima expresión para el cuidado, descanso y disfrute de esa unidad que el hombre es de ser-mente-cuerpo y no, como hoy en día, como un olvido del otro y la salida hacia zonas de confort que solo buscan un refugio ante estas sociedades enfermas.

La nueva sociedad debe estar centrada en el desarrollo de la conciencia humana

f) Para llegar a ese Estado humano de convivencia y conciencia, partiendo del hecho de que las sociedades modernas son sociedades enfermas, deshumanizadas, y que el conjunto social en su mayoría está contagiado de esos males y adaptado a ellos, sintetizados bajo el término de creencias, de todo tipo y condición, y que solo sirven para ahondar más en la distancia entre los seres humanos, solo resta un camino: la unidad de aquellos que se sientan abiertos a su Conciencia de Ser por encima de sus creencias  y que sientan que pueden dar un paso más allá y comenzar una tarea “evangelizadora”.

Las creencias deben dar paso al nuevo mundo de la conciencia

g) El “nuevo evangelio” no impone, sugiere. No fija caminos, sino horizontes siempre abiertos. No busca militantes, sino conciencias. No busca construir un mundo para las creencias, sino para las conciencias. No busca el bienestar de unos pocos, sino la prosperidad de todos. No usa el conocimiento para sacar beneficios para sí mismos, sino para mejorar las condiciones de vida y ocio de todos. No educa para que el ego domine, sino para que el “nosotros” siempre esté presente, para la Conciencia común. No busca encerrar las ideas en creencias y de esa manera limitar la realidad, sino alimentar las ideas para la transformación de la realidad.

El nuevo camino no se impone, se muestra

h) ¿Cómo evangelizar? ¿Cómo lograr dialogar con gente negada al diálogo porque se le ha sembrado la idea de que sus creencias son las únicas y que el cambio siempre debe venir del otro? ¿Cómo derribar/transformar los Estados?  Ejemplo, paciencia y más paciencia y más ejemplo por parte de los que deseen emprender el camino. Todo ello bañado con unas ideas claras de lo que se busca, de la sociedad humana que se busca. Para derribar los Estados, obviamente, dependerá de las condiciones actuales de cada uno de ellos. No es lo mismo transformar un Estado totalitario, que solo permite un modo de hacer las cosas, normalmente dictada por un líder u un pequeño grupo de seres indolentes, que un Estado que permita la “pluralidad” de intereses en sus predios. Pero en todo caso, el mecanismo es el mismo, a saber, llegar a sumar el número de conciencias abiertas a sí mismas para poder “contagiar” al resto. El mal se contagia y se propaga mejor que el bien, pero el bien se contagia y se propaga también, aunque sea a menor velocidad.

La fuerza del cambio radica en la suma de todos

I) Un caso práctico. Pongamos cualquier Estado que tenga un estado de derecho, aunque esté sesgado por intereses particulares, y que permita la lucha por el poder social a través de los partidos políticos. En este caso, un camino de la “evangelización” puede consistir en la creación de un partido político que solo tenga como único punto de su programa político la propia transformación del Estado. Obviamente, en el programa, aparte del único punto de la transformación del estado, debe llevar muy claro el modelo de sociedad que se busca. No se trata solo de destruir lo presente porque esté mal, sino de construir una alternativa real y distinta que no se base en más de lo mismo con otro nombre, que es lo que ha imperado en esta última humanidad a través de su evolución social.

El sistema de partidos es un mecanismo obsoleto para los nuevos tiempos

J) Uno de los grandes obstáculos para la creación de un Estado humano de convivencia y conciencia radica en la inoculación en las mentes humanas, a través de la educación recibida, los llamados procesos de socialización, de un sinfín de creencias fallidas que solo persiguen acentuar miedos de todo tipo, entre ellos, miedo a lo desconocido. Lo distinto es, como mínimo, puesto bajo la lupa de la observación. Si lo distinto amenaza de alguna manera mi “forma de vida”, debe ser neutralizado o eliminado. Otro obstáculo, muy al hilo del presente pasquín, es aquella creencia fallida que se puede resumir con el refrán “más vale malo conocido que bueno por conocer”, que solo refleja hasta qué punto las estructuras de poder siembran en la mente de los hombres la idea de que deben aceptar su esclavitud porque si se alzasen pudieran llegar esclavistas peores que ellos mismos. En otras palabras, vienen a decir estas nefastas hordas de estructuras y seres de Estados esclavistas que la naturaleza humana es la de ser amo o esclavo.

Educar para Ser y no para tener

k) Uno de los puntos más vulnerables de los Estados modernos, a tener muy en cuenta en la tarea “evangelizadora” son sus economías, puesto que ellas representan el instrumento de esclavitud que usan para doblegar a los seres humanos. Toda forma de esclavitud tiene una forma económica de moldear las cadenas que esclavizan al hombre a sus estructuras. No importa el color de Estado, desde la totalitaria China con ese socialismo a lo pekinés, a la oligarquía rusa con el señor Putin haciendo de galán de telenovela mexicana o al incestuoso mundo europeo, pasando por cualquier modelo de Estado en este mundo desenfrenado, todos ellos usan sus economías para avasallar la libertad humana, la libertad de ser, la libertad de crear y desarrollar su conciencia en armonía con las demás conciencias.

Las esconomías deben estar al servicio del hombre y no el hombre esclavizado a las economías

Llegado a este punto dejamos para un segundo pasquín el desarrollo de los problemas económicos y sus soluciones. Soluciones reales, viables, propias para acompañar ese programa “evangelizador” de transformación de los Estados modernos en Estados humanos de convivencia y conciencia.

Próximamente: SOLUCIONES MODERNAS A VIEJAS ECONOMÍAS

                              PARTE 2: LOS PROBLEMAS ECONÓMICOS

LOS TIEMPOS DEL ODIO EN LA GENERACION MILENIAL

Los tiempos del odio no nacieron con los tiempos de internet, pero sin duda la red está dejando palpable el verdadero rostro del ser humano. Sí, no se puede generalizar, pero tampoco se hace gran favor minimizando los graves problemas que tiene la especie humana en cuanto al odio que aflora en estas sociedades enfermas. Una sociedad enferma en esta generación milenial va mostrando un rostro completamente inhumano, donde el ser humano no es más que una pieza descartable en los intereses de ideologías de todo tipo, desde las políticas a las religiosas pasando por todo tipo de economías caníbales.

No se trata de pintar la cárcel que encierra al hombre, sino de derribarla

El hombre que navega va olvidando al hombre que es. No se trata de quejarse por quejarse ni de banalizar las tecnologías, sino de interiorizar que dentro de unas sociedades enfermas, es casi imposible que un individuo se desarrolle de una forma sana. La tecnología no debe ni puede servir para ocultar al sujeto que ha hecho posible llegar a ella, a saber, a la humanidad misma. Uno de los mecanismos que tiene el ser humano para enfrentar esa sensación de vacío que emergen de las sociedades enfermas es un mal menor, pero no menos dañino para el futuro de la especie humana, a saber, las zonas de confort.

La generación milenial tiene el poder de creer y construir otro mundo

En esta  esta era milenial, las zonas de confort se manifiestan en 5G y todo tipo de aplicaciones que hacen olvidar al hombre su responsabilidad consigo mismo y con las otras conciencias sometidas al imperio de las ideologías. El otro, los descartados de estos sistemas inhumanos, se van convirtiendo en una especie de video juego, una realidad virtual, que son olvidados, apagados, nada más pasar a otro juego. El juego del descarte debe continuar so pena de que caiga la red y nos veamos, cara a cara, con los descartados mismos. El juego del poder de hoy en día solo muestra el rostro de los descartados para seguir fomentando sus negocios ideológicos. Negocios, no se puede olvidar, que buscan siempre entrar al templo del dios moderno, a saber, el beneficio económico a cualquier precio. Todo el mal por un puñado de oro. El bienestar de unos pocos se nutre de la sangre y la ignorancia de la mayoría.

LOS TIEMPOS DEL ODIO BAJO SOSPECHA EN LA GENERACIÓN MILENIAL

En estos tiempos de internet el odio vive a sus anchas y las ideologías que fomentan y mantienen a ese terrible virus se baten entre sí con el único fin de sembrar la tierra de nuevas víctimas. No podemos pasar por alto que las ideologías no son más que ideas encerradas entre muros y que solo persiguen el control mental de quienes se dejan atrapar por ellas.

Las ideologías solo dialogan consigo mismas, son incapaces de llegar al otro

En última instancia, no se puede olvidar tampoco que las ideologías, por sí mismas, no pueden hacer daño, sino que el daño se produce por los hombres, de carne y hueso, con nombre propios y apellidos heredados, que sostienen una u otra  ideología. Uno de los problemas de esta enferma sociedad humana radica en el hecho de que sus instituciones, la forma que ha ido organizando los vínculos entre unos hombres y otros, a través de la historia, está regido por las ideologías y no por la ideas. Solemos pensar en las ideologías como un producto político moderno, pero su esencia, el hecho de encarcelar la realidad en unas creencias concretas y obligar a quienes las adoptan a vivir y morir por ellas, es un producto que emerge desde los mismos comienzos de la aparición de la conciencia en aquel homínido que dio el salto hacia el sí mismo, hacia la conciencia de sí mismo más allá de la consciencia de estar.

La generación milenial tiene el reto y el poder de salvarse a sí misma de las garras del odio

Las ideas, en cambio, buscan el conocimiento por sí mismas y no gustan de ser tapiadas o encadenadas a los muros de verdades obsoletas y perniciosas. Las ideas hacen libre al hombre desde el mismo momento que se convierten en un instrumento creador y esto muy a pesar del precio a pagar por ellas muchas veces cuando, como dije, se encarcelan en el mundo ideológico. Las alas de las ideas pueden convertir, y de hecho han convertido, al hombre en prisionero de sí mismo.

El apocalipsis llegará si el hombre no despierta a su conciencia de Ser

   En estos tiempos de internet en los que los tiempos del odio sumergen al hombre en mil problemas mentales, amén de mil obstáculos para alcanzar un modelo de convivencia armónica, la solución no pasa primordialmente por la red, sino en un viaje hacia dentro. El hombre enfermo que lucha por sobrevivir en estas sociedades enfermas de inhumanidad sabe, aunque no pueda entenderlo, que aquello que le ofrecen como solución, los mil y un terabytes de evasión, no son la solución.

Las utopías, el no lugar, darán paso a las eutopías, el buen lugar para convivir

Uno de los posibles caminos, de los infinitas posibilidades de ser, para poner bajo sospecha los tiempos del odio que nacen en los tiempos de internet pasa por ese viaje hacia el Ser que todo ser humano es sin importar que marca ideológica le inocularon al nacer. Todo ser humano es mucho más que la suma de todas las creencias que le inyectaron al nacer. Todo ser humano es mucho más que todas las aplicaciones que descarga para olvidarse de sí mismo y a su alter ego encadenado a la barbarie del descarte. Internet no es la solución, pero sí el catalizador de ese viaje hacia dentro. Hoy en día la comunicación puede ser C2C y no pasar por el filtro ideológico. El reto para la generación milenial es interiorizar que es necesaria la duda de todo aquello que han heredado y que le han mostrado como verdades absolutas. Aunque el reto puede parecer monumental, también tienen el poder de una comunicación en tiempo real y con un aliado vital, su propia conciencia de ser.

La red sirve de catalizador para dejar atrás las ideologías del odio y la muerte

LOS TIEMPOS DEL ODIO EN LA GENERACIÓN MILLENIAL

La generación milenial, aquellos nativos de los tiempos de internet, puede que sea la generación que tendrá en sus manos pasar de una sociedad ideológica, que buscaba el conocimiento para someter y esclavizar a unos hombres sobre otros, a una sociedad ideológica que buscará el conocimiento para rescatar del olvido al Ser que toda conciencia es. Y como consecuencia de una mayor armonía social, adentrarse en el conocimiento mismo del universo y todas sus maravillas.

No se puede llegar al conocimiento a través del odio

Los tiempos del odio, alentados por todo tipo de ideologías políticas, religiosas y económicas, darán paso a tiempos estelares, en los que los hombres brillarán en busca de su origen cósmico y donde el conocimiento será la búsqueda de esa realidad física cambiante que no se puede doblegar a unas leyes físicas inmutables. La salvación de la especie humana, y de este hermoso y maltratado planeta, pasa por encontrar el camino hacia dentro para llegar a las estrellas. La alternativa de querer seguir buscando un equilibrio entre las distintas ideologías, no solo es una estupidez racional, sino una pérdida de tiempo. Tiempo que no le sobra a la especie humana para encontrar la vía de la paz o enfrentar un cataclismo devastador.

En los tiempos de internet, los tiempos del odio agonizan

   Hay quienes siguen alentando las utopías sociales, basadas todas ellas en ideas encerradas en muros ideológicos, para seguir inyectando el odio de generación a generación. Sí, tras las aparentes  buenas intenciones que se esgrimen en utopías de todo tipo, solo se esconde la peor de las esclavitudes del hombre, a saber, la que lo ata a sus propios miedos. La solución a la convivencia y desarrollo humano no pasa por encontrar acuerdos ideológicos, sino por trascenderlos.

La opción de la generación milenial no pasa por resetear su futuro, sino desclasificar su pasado y transformarlo

No se trata de pintar la cárcel, sino de derribarla. No se trata de tolerar al enemigo, sino de amar al hombre que ideologías de todo tipo han señalado como enemigos. No se trata de ser mejores, sino de convivir para vivir de la mejor manera posible en base a la nueva era del conocimiento. No se trata de competir, sino de convivir bajo las reglas del conocimiento que llevarán al hombre a las estrellas.

LA ENFERMA SOCIEDAD HUMANA

Esta última humanidad nació mortalmente herida. Las diversas y dispares sociedades enfermas que se han formado en el periplo histórico hasta nuestros días, adolecen de un mismo virus, el odio.

EL ODIO EN LAS SOCIEDADES ENFERMAS

   En las sociedades enfermas el odio es el deseo consciente, premeditado, intencional, de hacer mal. Un deseo que puede emerger tanto en un individuo como en un grupo de individuos, incluso puede darse en un colectivo que abarque a un país completo.

El virus del odio
El odio se transmite de generación a generación

Cuando este deseo llega a un punto crítico, el mal se materializa de mil formas distintas hacia el sujeto u objeto odiado. Formas a cual más cruel y sanguinaria. No hace falta poner ejemplos de la capacidad que tiene el sujeto humano a la hora de ejecutar el odio hacia los demás. El deseo de hacer mal tiene mil motivaciones distintas pero ninguna es intrínseca al individuo como tal. Sí, el ser humano nace inocente, genuino, como un libro en blanco que debe ser escrito, aunque el tiempo lo convierta en un monstruo para sí mismo y para los demás. Sí, no olvidemos, quien causa el mal, primero se lo hace a sí mismo. Anulándose a sí mismo como Ser, los demás seres son pasto de su deshumanización. La envidia, los celos, la prepotencia y soberbia de creerse mejor y superior, la avaricia, la pereza y todo insano comportamiento se fragua no en los genes, ni en la mente y mucho menos en el espíritu, sino en la forma de organizarse, en la forma de engranar la sociedad. Las sociedades humanas organizadas son las grandes fábricas del odio. Muchas veces el ser humano, ante la impotencia de no comprender, ante la impotencia de no poder cambiar las cosas, tilda a los monstruos sociales, a tanto hombre fallido, como inhumanos, como demonios, pero tal actitud es esquivar el problema y poner al burro detrás de la carreta.

EL EGO EN LAS SOCIEDADES ENFERMAS Y EL DESPERTAR DEL SER

   ¿Qué nos hace humanos?   No son nuestros genes, ni el lenguaje, ni el desarrollo del lóbulo frontal, ni la persecución intelectual de conocer la naturaleza para explotarla y ponerla al servicio del mejor postor , mucho menos la cuenta bancaria, los títulos académicos, el nombre y apellidos o los datos de hacienda, lo que no hace humanos.

El odio visto desde una célula
Una vez encendido, el odio entra en una cascada bioquímica casi imparable

La humanidad la da el Ser que habita en el animal humano. Ese Ser nada tiene que ver con las inteligencias y capacidades mentales y físicas que el animal humano puede desarrollar para sobrevivir a un medio. El Ser tiene que ver con la emergencia misma del universo. Nada hay en el universo que sea ajeno a él como nada hay en el hombre que sea ajeno al Ser que es. Las corrientes materialista quisieron encarcelar al espíritu en una danza cósmica y verlo como un mero producto del caos que el tiempo iba organizando, pero el Ser, como tal, es quien permite que el caos, como la organización, puedan emerger y desarrollarse. Para un escéptico y extremista materialista, el Ser, podríamos intentar decirle, sería el antecedente singular del bosón de Highs. Negar el Ser que habita como conciencia humana, aún si la razón no está consciente de él, es negar la existencia misma del universo y de la fuerza que de él emerge como principio único.

El Ser es el universo en ti
El Ser lo es todo

A ese principio único algunos lo llaman Dios, otros leyes universales, no pocos lo tildan de principio causal inefable, otros prefieren ni nombrarlo, pero, llamen como lo llamen o como dejen de nombrarlo, eres tú mismo, es el Ser que habita en cada conciencia de este universo infinito.

QUÉ PASÓ EN LAS SOCIEDADES ENFERMAS PARA QUE EL ODIO SE APODERARA DE ELLAS

   ¿Por qué las sociedades enfermas de odio son prácticamente invencibles? ¿Hay algo que un ser humano pueda hacer para obtener algún antídoto para este mal social?

   Debemos dejar claro algo, lo más claro posible dentro de las limitaciones del lenguaje mismo. La conciencia de Ser, como principio organizativo del ser humano, como parte del universo entero, preña toda consciencia, independientemente que esta consciencia se percate o no de aquella, de la conciencia de Ser.

Enfermedad social
El odio es una enfermedad social

 No importa si crees o no en Dios, en las leyes universales, en como se quiera llamar a ese Principio, el hecho es que toda consciencia es parte ineludible de Él. Puedes no creer o no tener idea de la ley de gravedad, pero no se te ocurra dar un paso al frente en el borde de un precipicio porque verás las consecuencias de ese desconocimiento. El ego humano, la razón práctica que lleva a un comportamiento que tildamos de racional aunque se siembre de actos inhumanos, está preñado de mil y una creencias que son producto de la interacción de la consciencia con un medio. Ese ego, esa consciencia, esa racionalidad que va recreando y moldeando su realidad, va despertando a la conciencia de Ser a medida que interacciona con el medio. Ese despertar a la conciencia de Ser es el sentido de la misma encarnación humana. Toda experiencia a través de la consciencia, del ego, apunta a ese despertar.

Tras las diferencias, el Ser nos une
Tras las creencias que separan al hombre, el Ser los une

Ese despertar, que es una experiencia individual, ineludible, es alterado, socavado, entorpecido, por el hombre en sociedad. Como sociedad, el conjunto de consciencias se influyen mutuamente y se nutren de lo que llamamos creencias, que no son más que formas de entender la “realidad” y que “encerramos” en nuestros egos para convertirlas en dogmas, en “verdades absolutas”. “Nuestra realidad” se convierte en un mecanismo para que todo aquel que no entre dentro de ella, pueda ser tildado de “enemigo”, de “distinto”, de “diferente”.

   El odio no nace con el individuo como Ser, es parte de la consciencia, de ese ego que va construyendo y encerrando la “realidad” dentro de sus creencias y que es incapaz de salir de ellas. El ego no deja ver al Ser que todo hombre es simple y llanamente porque la consciencia, el ego, apunta siempre hacia fuera, mira siempre hacia fuera de sí mismo. El mundo, para el ego, está fuera de sí mismo. Esa mirada distorsionada del ego es una de las causas por las que las sociedades van transmitiendo, de generación en generación, las variopintas y antagónicas creencias que van acumulando a lo largo del camino humano. Para lograr revertir la mirada, tanto el ego como individualidad como la sociedad con tradiciones y creencias de un conjunto de individualidades, deben mirar hacia dentro de sí, hacia su corazón, hacia el sentido que el Ser les dicta en silencio.

Mirada multicolor
Si cambias la mirada, cambias la realidad

Ese acto de cambiar el foco de la mirada es el camino al despertar. Muchos ni lo entienden ni lo intentan en una vida, pero tendrán que volver para pasar de “nivel” en otra vida o en mil vidas más. En un ciclo eterno, el tiempo medido en vidas carece de significación. Lo importante no es lo que tarde una consciencia en despertar al Ser, sino el hecho mismo de despertar.

LAS SOCIEDADES ENFERMAS Y EL BÁLSAMO DE LA EUTOPÍA

   El hombre en sociedad es inseparable de los egos utópicos. En cualquier escenario de la barbarie humana, dentro de estas sociedades enfermas, siempre hay seres que sienten la necesidad de superar ese estado  y “ven”, “entienden”, “comprenden”, “interiorizan”, que es necesario otro mundo. Sin embargo, esa visión, por líneas generales, está cargada de utopías, de deseos e intenciones de orden ético más que de un orden espiritual.

obstáculos en la mente
La mente, el ego, la razón práctica es el mayor obstáculo a vencer

Buscar una moral de convivencia no está sujeto, necesariamente, a encontrar la espiritualidad. Las diversas éticas humanas, cuando buscan un orden más armónico de la sociedad, descansan en la racionalidad del mundo, no en la expresión genuina del Ser. El problema radica en cómo se busca esa sociedad. Si se sigue buscando solo a través de la razón, es imposible llegar a parte alguna, pues siempre habrá razones para desmontar lo alcanzado, cual Sísifo. Propongo otras formas.

   Utopía significa “no lugar”. Un término muy apropiado para algo que se puede idealizar pero con nulas posibilidades de ser alcanzado. Propongo un nuevo término “Eutopía”, el buen lugar.

maletas sin uso
El verdadero viaje hacia el Ser se hace sin equipaje

No se trata de construir una sociedad y un individuo ideal, pues el ego, la racionalidad, siempre puede desmontar lo que para alguien es lo ideal, sino buscar el mínimo común múltiplo de lo que hace humano al hombre, a saber, el Ser que es. Entiéndase bien, no es el hombre, la persona, sus creencias, su realidad, sus genes, su epigenética, etc., etc., lo que hace humano al individuo, al sujeto que está inmerso en el mundo,  sino su Ser. Este es el mínimo común múltiplo que serviría para lograr una “creencia común” sobre el humano vivir en comunidad. No se trata, como defienden muchos, ni de un choque de civilizaciones ni de una alianza de civilizaciones, a todas luces imposibles de llevar a la práctica, pues, entre otras cosas, las civilizaciones se defienden y mantienen por sus contrarias, opuestas o distintas. De lo que se trata con la Eutopía es de alcanzar un lenguaje común que no beba del pasado, de las tradiciones, sino que apunte a construir una tradición común en el horizonte, la tradición del Ser.

Somos más que el pasado
El tiempo histórico se construye a cada instante

Mirar el pasado para construir un mundo distinto no, necesariamente, sirve para aprender de los errores, sino, las más de las veces, para repetirlos.

   ¿Se puede alcanzar la Eutopía en estos tiempos de utopías fallidas y órdagos discursos que llaman a sumarse al imperio de la razón, cada cual la suya? Creo en el ser humano, pero no en la sociedad humana que nació con el virus del odio. El ser humano sobrevivirá, sin duda, pero la sociedad, repito, esta última sociedad humana nacida con el virus del odio en sus entrañas, deberá sucumbir. Cómo y cuándo, solo Dios lo sabe, pero de seguro no será un trance armónico, por más que nos pese y entristezca a todo aquel que abraza la paz desde el corazón y no desde la razón, pues el odio, ese deseo de hacer mal, cuando es contestado por otro odio, trae siempre sufrimiento, dolor y muerte.

el odio será vencido
Las sociedades del odio resurgirán como sociedades de amor

Mas, como el ave Fénix, el hombre surgirá de sus cenizas, más no bajo el yugo del ego, de su yo particular, sino bajo la brújula del Ser que es y no puede dejar de Ser. Quizá haga falta la ayuda de otros seres, provenientes de las estrellas, para lograr canalizar ese aprendizaje, ese despertar brusco al Ser que somos, y no volver al pasado. Solo Dios lo sabe.

EFECTO PLACEBO, ELOGIO A UN INCREYENTE

Actuando con píldoras de azúcar

   El efecto placebo es un concepto que se dirige principalmente al ámbito de la medicina, sin embargo, quizá la mayor función, conocida desde hace milenios, se dirija al espíritu. Todo aquello que seas capaz de creer, lo crearás. En otras palabras, el poder crear tu realidad dependerá de ti y nadie más. De tus pensamientos.

Tú creas tu propio cuenta de hadas
Los cuentos de hadas existen

Parece un cuento de hadas, una ficción que solo habita en las mentes que se niegan a aceptar la “realidad”, pero lo real, lo objetivo, es que funciona en la suficiente cantidad de veces que, racionalmente, no es posible objetar su eficacia. De hacerlo, de criticar sin más el efecto placebo simplemente porque no tiene una base científica, lo único que hace es caer en el saco de la militancia ciega y el fanatismo en ciernes. La ciencia clásica, o muchos que dicen defenderla, no admite lo que ellos denominan “pseudociencia”, sin embargo se quedan tan anchos al decir que en el futuro todo aquello que cae en el saco de la superstición, de la magia, del engaño de la mente, quedará subsanada cuando la ciencia encuentre una explicación. A la ciencia clásica hay que darle un voto de confianza ante lo que es incapaz de entender, explicar, aclarar hoy en día, pero a las explicaciones “místicas” que dan explicación a muchos fenómenos que tildan de inexplicables, hay que desecharlas de una vez.

El negocio de la salud
¿Quién es quién?

Me parece, en el mejor de los casos, un poco egocéntrica la posición de aquellos que escudándose en una actividad humana, como puede ser la científica, crean que todo aquello que no puede reducirse a una ecuación matemática, no es científico. De ser así, lo peor está por venir.

   CÓMO EXPLICA LA CIENCIA OFICIAL EL EFECTO PLACEBO

   Encogiéndose de hombres. De que vuelan, vuelan, dicen los increyentes sobre  las meigas. El efecto placebo puede rastrearse en la época moderna en las artes de un médico y químico escoces, William Cullen, que por 1722 recetó a sabiendas una sustancia inocua a un paciente por el simple placer de complacer al enfermo ante una enfermedad que se creía incurable. Sin embargo, como he dicho antes, el efecto placebo es simple y llanamente la consecuencia del poder creador que cada conciencia tiene en sí misma y por su misma intrínseca condición creadora.

carrera hacia el negocio de la salud
La salud corre hacia el negocio

La conciencia no habita en la consciencia, en la autoconsciencia, es el pilar sobre la que descansa esta última. La conciencia es, desde esta perspectiva, la mano creadora de Dios o, si se quiere, del conjunto de fenómenos que llamamos leyes naturales. Sin embargo, esta visión de ser capaces de crear, de ser capaces de curarnos con el poder de la mente, no vende en un mundo donde la enfermedad es un negocio muy bueno y tremendo negocio. Lo mismo podríamos decir de las guerras ¿Acaso el ser humano está condenado a mutilarse y matarse mutuamente con sus semejantes? ¿Acaso no es el negocio de las armas los que crean, mantienen y fomenta, hoy en día, todo tipo de ideologías irreconciliables? Se cree en el poder del dinero y no en el de la mente. Esto es ridículo.

    La ciencia “oficial”, que, a la postre, lamentándolo mucho, vive de las migajas que los centros de poder económico les otorgan, tienen  la imperiosa necesidad de negar y condenar a todo aquel “bicho raro” , a toda aquel hereje de la ciencia “oficial” que se salga por la tangente y desafíe con su cambio de rumbo al sistema imperante.

El amor todo lo cura
Hay seres que se niegan a dejar de ser hombres

Esta posición la vemos en científicos de la talla de Luc Montagnier, premio nobel de medicina en 2008, y que reconoció los efectos nocivos de vacunas contra el propio organismo humano y, más aún, se atrevió a decir que el virus del temido HIV/VIH puede ser eliminado de una forma natural por el cuerpo. Podemos nombrar también a Bruce Lipton, eminente biólogo que, tras darse cuenta del error que cometía la ciencia genética, comenzó a separarse de la matriz académica para sembrar semillas de nuevos seres que se atrevan a enfocar la ciencia desde una óptica espiritual, mental, si se quiere. La epigenética, la nueva ciencia de la genética, donde Bruce Lipton brilla de una manera magistral, nace, quién lo iba a decir, para afianzar la libertad humana  y no para encadenar al hombre al negocio de los determinismos que condenan al hombre a negarse a sí mismo y a su poder creador.

CUANDO LA ORACIÓN SE VUELVE EFECTO PLACEBO

   Hay que recordar que el efecto placebo tiene su origen en el ámbito religioso en un intento de complacer a Dios a través de la oración y aunque las religiones oficiales están preñadas en demasía de institucionalidad, burocratismo y sed de poder terrenal, no es menos cierto que entre tanta hierba mala hay semillas buenas. Y entre estas semillas está el poder de la oración. No hay que alarmarse.

Encuentro con Dios
Orar no tiene credos

Orar es meditar, un encuentro en la intimidad del ser que ora con quien supuestamente le va guiando, el ego, el yo biográfico, la experiencia que vamos siendo. Orar es el encuentro con el Dios que habita en cada uno de nosotros porque, no olvidemos, el ser humano no es una perla separada del Todo y mucho menos una pobre partícula condenada a ser como un efímero leptón en medio del acelerador de partículas del CERN. Al orar creamos nuevas relaciones, nuevos vínculos entre la conciencia creadora y el universo que vamos creando  a través de nuestros pensamientos.

Construyendo tu mundo
Al ver, lo crees…al creer, lo creas…

Para los increyentes, no importa que crean o no en un poder creador último, al orar a su manera, a sus dioses particulares o a la nada misma, crearán su propia realidad. En fin, el efecto placebo no se reduce a la medicina, sino a la realidad misma. Otra cosa, muy distinta, son los mil efectos nocivos producto de mil y una creencias fallidas que limitan, bombardean y anulan la capacidad creadora humana. Pero esto es otra historia.