LAS SECUELAS EMOCIONALES DE UNA SOCIEDAD ENFERMA

A lo  largo de su último trayecto evolutivo el hombre ha  edificado sociedades cada vez más complejas y más desapegadas de su propia esencia divina y espiritual. Secuelas emocionales y enfermedades de todo tipo afloran en nuestras sociedades sin importar qué tipo de gobierno, economía o religión imperen en sus espacios geográficos. El hombre de carne y hueso, heredero de tradiciones ideológicas enfermas, sufre las inclemencias de sociedades que jamás fueron diseñadas para el desarrollo del espíritu humano, para el desarrollo del Ser del ser humano.

Por el concepto de verdad, anclado a ideas convertidas en prisioneras del fanatismo, el ser humano ha sido víctima de sí mismo

  Se puede ser complaciente y entender ese insano proceder a causa de la ignorancia que los diversos poderes  terrenales, políticos, religiosos, económicos o militares sembraron entre sus huestes. Sí, la ignorancia es la madre de los miedos y el miedo, cuando se desboca, es capaz de hacer cometer al hombre cualquier barbaridad contra sí mismo y contra sus congéneres.

La molécula de la vida, el ADN, representa las infinitas posibilidades de experimentar el Ser

La historia está repleta de actos abominables realizados y justificados en nombre de cualquier concepto, incluso en nombre de Dios, por no hablar de los que se hicieron en nombre de la libertad humana. Qué libertad puede sostenerse en la sangre de otro ser humano. Sin embargo, los tiempos están cambiando al son de los nuevos desarrollos tecnológicos, sobre todo con las nuevas tecnologías de la comunicación.

SECUELAS EMOCIONALES Y ENFERMEDADES TECNOLÓGICAS EN LAS SOCIEDADES MODERNAS

   De qué y por qué están enfermas las sociedades modernas y qué enfermedades tecnológicas pueden agravar la cuestionada supervivencia humana y llevar al hombre a su extinción.

   La sociedad moderna adolece, entre una variedad de males, de una sobredosis del concepto de verdad. Por este concepto el ser humano ha construido murallas en torno a ideas para convertirlas en cadenas para el pensamiento creativo. Por el concepto de verdad el ser humano ha desterrado de su naturaleza su mayor arma creativa, el cuestionamiento, la duda. Cuestionar, dudar, es la chispa que lleva al hombre a transformar su entorno y, sobre todo, a encontrarse a sí mismo en medio del cosmos. Por el concepto de verdad, que ni siquiera tiene un verbo humano propio, un acto genuino, que lo respalde, el hombre ha encontrado la justificación para explotar, avasallar, asesinar y exterminar a otros seres humanos. 

El miedo engendra servilismo. El despertar a la conciencia de ser revitaliza la libertad de sentir la divinidad que hay en cada conciencia cósmica

Las sociedades humanas modernas siguen estando enfermas del olvido del Ser. Siguen construyéndose modelos sociales, siguen mutando ideologías, basados en intereses mezquinos que siguen viendo a las culturas como el refugio humano por antonomasia. Ignoran que el ser humano es el constructor de culturas y que estas deben estar al servicio del hombre y no el hombre como esclavo de aquellas. Sin embargo, los distintos poderes, políticos, religiosos, económicos, amparados por todo tipo de poderes militares a cual más vergonzoso, siguen usando el concepto de cultura, así sea buscando una alianza de civilizaciones, para seguir poniendo el acento en las diferencias. El respeto que nace de la tolerancia cultural está preñado de un oculto halo de superioridad y, hoy por hoy, está barnizado de inhumanos intereses económicos de toda índole. Por mezquinos intereses económicos se comercia y se aplaude a sistemas sociales y sus respectivos Estados que denigran a la mujer o se les impide hablar libremente a sus ciudadanos, mucho menos criticar a los zares de turno. Solo el respeto que nace de la completa consciencia de que todo ser humano tiene en sí la chispa divina del Ser, puede llevar a entender las diferencias como lo que son, formas distintas de enfrentar cada situación y cada época. Las verdades de hoy pueden no ser funcionales mañana, sin embargo las tradiciones hegemónicas del poder las seguirán usando para su propio beneficio.

La era moderna de las telecomunicaciones está lista para el salto de conciencia del hombre. El principal obstáculo, las ideologías fallidas

   Las tecnologías modernas de las comunicaciones son un arma de doble filo. Por un lado, nunca el ser humano como especie estuvo tan cerca de alcanzar un salto de conciencia colectivo. Personalmente creo que no es casualidad ese salto tecnológico que ha llevado al hombre a estar casi interconectado unos a otros a golpe de un solo clic. Por otro lado, la masificación de las comunicaciones ha generado un ruido de fondo que está anegado de fake new que pueden provocar un aislamiento mayor del individuo. De la masa anónima se ha pasado a miles, millones, de grupos de WhatAspp que parecen vivir y morir dentro de la red y, peor aún, dentro del grupo. Fuera del grupo solo pareciera existir el desamparo y el caos.

CÓMO SOBREVIVIR A LAS SOCIEDADES ENFERMAS SIN ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA

   Nunca el hombre, como especie, ha estado tan cerca de encontrar su esencia de Ser como lo está en esta época de teletransportaciones cuánticas. Nunca antes el conocimiento hacia la naturaleza y el cosmos lo ha llevado a aligerarse de las cargas ideológicas que lo han maltratado a lo largo de estos últimos milenios. El cosmos se presenta al hombre como la genuina cuna de sí mismos y la molécula de la vida, el ADN, se presenta como una guía de todas las posibilidades de ser más que la construcción específica de una vida en concreto.

El mayor peligro para el despertar humano a su conciencia de ser radica en el fanatismo de las creencias fallidas de todo tipo

   El mayor enemigo del hombre cuántico no está fuera de sí mismo, sino dentro de su propia prisión ideológica. La verdad no está fuera, sino dentro de sí mismo y la comparte con toda conciencia humana y cósmica. La verdad que han perseguido los hombres pre-cuánticos radicaba no en conocimiento alguno, sino en los miedos que surgieron desde la noche de los tiempos. La verdad de hoy no está en lo que el hombre hace, sino en lo que el hombre es, una conciencia fractal de la Conciencia Única del Padre. El conocimiento se va transformando de un buscar la forma de vencer a los miedos, a lo desconocido, a buscar la esencia de lo que somos más allá de todas las diferencias. No se trata de ver el vaso de agua medio lleno o medio vacío, sino de ver el agua que hay  en él.

Cada átomo del universo visible refleja toda la sabiduría del cosmos

Sobrevivir a estas sociedades enfermas solo es posible si eres capaz de encontrar tu Ser más allá de todas las creencias que han moldeado una falsa identidad del yo soy. No se trata ni de negar tu ego, por otro lado imposible, ni de menospreciar todo el bagaje por muy despreciable que sea, sino se trata de trascender. Trascender significa llegar a ser plenamente consciente de tu conciencia de ser y que esta debe ser la brújula por la que el ego vaya actuando en su cotidianidad. Para ser plenamente consciente de tu conciencia de ser solo tienes que poner el énfasis en tu presente, estar presente si no en todos, en muchos de los pensamientos que a diario asaltan tu mente y en los posibles actos que los acompañan. A  medida que te hagas presente en tu día a día, tu Ser irá desplazando a tantas y tantas y tantas creencias que solo perseguían la esclavitud a tus miedos.

HOY NO ES AYER NI ES MAÑANA

El tiempo eres tú

   Cuando comienzas a valorar que el hoy no es ayer ni es mañana, has comenzado a despertar del letargo del ego. Cuando uno vive sumergido en el ego, el tiempo siempre se conjuga en pasado o futuro, jamás en el tiempo de la vida, el presente. Las raíces de todo miedo siempre se nutren de esa memoria que se resiste a contemplar el momento presente y navega al garete entre lo que vivimos y lo que quisiéramos vivir, entre la experiencia y las expectativas. No hay lugar, en el ego, para la contemplación del instante, de lo que vives sin percibir que lo estás viviendo.

Solo existe el hoy
Desconocer el hoy es desconocer el tiempo

Cuando logras alcanzar el camino hacia tu Ser, el instante se convierte en presente, en plenitud, aún en situaciones que la gran mayoría tildaría de inaceptables. Olvidan, quienes así juzgan, que es la parte la que forma el todo y no hay todo que no contenga todas las partes. Sucumben, sin intención, a los cantos de sirena de un mundo en el que el individuo está sometido a mil fuerzas que lo dominan, en el mejor de los casos, o lo aniquilan, en el peor. En cualquier caso, ese mundo es un lugar donde no se tiene el control de la vida, de la realidad. En este mundo la gente se siente dominada por el tiempo.

POR QUÉ HOY NO ES AYER NI ES MAÑANA

   La pregunta sería más bien otra, por qué nos empeñamos en hacer del ayer y del mañana el tiempo presente. Hoy no es ayer ni es mañana porque la vida, la que se vive y se experimenta, la que puede detenerse en el tiempo menos esperado, solo sabe del instante. Si bien es cierto que proyectar los deseos en el tiempo, buscar los mecanismos para alcanzarlos, como soñar despierto por unas vacaciones merecidas, no está reñido con el presente.

Somos más que las imágenes que vamos siendo
El Ser trasciende el tiempo

Lo que está reñido con el presente es cuando hacemos de ese viaje en el tiempo el altar para nuestra forma de vida y convertimos el presente en el olvido del ser y afianzamos el ego. Es hora de salvar al ego, pues siempre parece el malo de la película. En realidad el ego no solo es parte indisoluble de nuestra humanidad, sino una parte muy importante, pues en él reside la consciencia. El problema del ego, por decirlo de un modo coloquial, es cuando se convierte en el matón del barrio e intenta dominar todo y a todos. El ego, cuando olvida que está al servicio del Ser, su razón de ser y existir, se convierte en un peligro público número uno. La búsqueda del Ser que somos, el despertar a la luz que somos, necesita del ego para reconocerse en él.

No dejes que el tiempo te abrume
Si el tiempo te abruma, es hora de despertar

Desde ese momento, el ego y el Ser no solo se reconcilian, sino que trabajando juntos alcanzan cotas de vivencias inexplicables. Mientras estos instantes de eternidad vividos en pleno presente se logran alcanzar, el hoy seguirá siendo ayer y el mañana. Convertir el presente en lo que es, pleno instante de eternidad, no es tarea para mañana, sino para hoy mismo.

SI HOY NO ES AYER ¿POR QUÉ EMPEÑARSE EN VIVIRLO DE ESE MODO?

   Se puede enfocar el empeño de vivir en el pasado, el hoy no es ayer, desde una doble vertiente. Las dos personales, pues tú eres el único responsable de mantener cada día ese enfoque, pero que tiene dos orígenes distintos. Por una parte el que te incumbe más directamente dice que tú vives en el pasado, que vuelves una y otra vez al pasado porque tienes temor de vivir el presente. Mil y un mil miedos pueden dirigir tu vida y te niegas a vivir el momento de la decisión, de romper la inercia, de salir de tu zona de confort. Por otro lado el no querer salir del pasado solo es una consecuencia de las sociedades enfermas en la que se desarrolla el hombre.

Deja tus propias huellas
La tradición puede ser perniciosa

Las sociedades humanas se basan en la tradición. La transmisión de valores, costumbres, hábitos, enemigos, amigos y todo tipo de comportamientos es impuesto, por activa y por pasiva, guste o no, de una generación a otra. Es el proceso de socialización. Es la manera en la que el hombre creyó hacer lo mejor para sus hijos. Esa manera, esa forma de vida, obviamente, no solo no tiene que ser válida por sí misma, aunque sea transmitida por el núcleo social a través, en la mayoría de los casos, del núcleo familiar y educativo, sino que lo “lógico”, lo esperable, más allá de lo deseable, es que se de bruces con la mirada más joven. Creemos hacer un favor a nuestros hijos imponiéndoles nuestro modelo social,  sin llegar a comprender bien que ellos deben elegir, transformar, buscar su propio camino.

   La doble rendija por la que el individuo cree que debe mirar hacia atrás olvidándose del presente no es más que una ilusión.

Eres dueño de tu tiempo
Tu realidad construye tu tiempo

Una ilusión que crea frustración en generaciones que no entienden que ante problemas distintos se usen las mismas soluciones que fracasaron en su tiempo, aunque ese fracaso se haya construido sobre victorias pírricas y tradiciones superfluas. La forma de huir de esos modelos frustrantes, que llevan al hombre a todo tipo de soluciones, suele desembocar en un carpe diem, que, en la mayoría de los casos, solo sirve para ahondar más los problemas, pero esto es harina de otro post.