COVID 19: PERCEPCIÓN DEL RIESGO EN FINALES DE LOS TIEMPOS

En esta época de métricas y tecnologías de la comunicación, pareciera irrisorio preguntarse por la vida desde ángulos indiscretos, preguntarse, por ejemplo ¿Cómo se mide la vida? ¿En años? ¿En sueños alcanzados? ¿En sueños frustrados? ¿En sueños compartidos? ¿En hijos procreados? ¿En matrimonios? ¿En placeres? ¿En tristezas? ¿En el dinero acumulado? ¿En el conocimiento adquirido? ¿En las horas entregadas a tantos miedos heredados? ¿En los años entregados por un pan en la mesa común? ¿En miradas perdidas hacia un horizonte difuso? ¿En lo que se quiso ser y no se alcanzó por construir los sueños propios con pesadillas ajenas? Son innumerables las preguntas que pueden hacerse.

¿Cómo se mide la vida?

Son casi infinitas las realidades que el ser humano puede crear en su vida, aunque, en la realidad, en la práctica, en la vida real, como suele decirse en La Habana, la realidad de cada quien va dibujándose más por lo que se anhela o por lo que pasó que por el presente que se vive, por el presente que va construyendo la vida misma. El presente, la única realidad per se, es muy poco perseguido, entre otras cosas, porque estamos en sociedades insanas, organizadas bajo el imperio de un sinfín de creencias fallidas, que alimentan el presente con pasados fallidos para seguir cometiendo los mismos errores en el futuro. Aquella máxima que dice que aquel pueblo que no conoce la historia, está condenado a repetirla, es solo otra forma de incitar a mirar el pasado para repetirlo, paradójicamente. La historia la escriben siempre los vencedores, suelen decir, con razones de sobra. Pero la vida no se escribe, la vida no es historia, es presente, se vive cada instante. La vida, convertida en historia, se convierte en recuerdos, en memoria, pero, si se deja que ella tome el timón de la vida, estaremos distorsionando la realidad presente. En estos finales de los tiempos, tener una visión de lo que fue, es y será, es muy necesario. No para que esa visión nos lleve a alejarnos de la realidad presente, sino para tomar las decisiones correctas para ser verdaderos directores, guionistas y actores de nuestras vidas y no meras marionetas de historias que no son las nuestras.

La esclavitud de las zonas de confort

PERCEPCIÓN DEL RIESGO EN TIEMPO DE COVID19   

La percepción del riesgo, en cualquier ámbito de la existencia humana, está en relación directa con las experiencias cotidianas, con nuestra “realidad” presente, la cual, a su vez, es fruto de los pensamientos que hemos sembrado, o nos han sembrado (lo más común), a lo largo de nuestra vida. Y en estas sociedades insanas, construidas en base a economías antropófagas, en las que el ser humano tiene como prioridad sobrevivir a una encarnizada lucha de unos contra otros, por más que maquillen dicha lucha con conceptos como sana competencia, libertad de mercado, globalización, etc., etc., en estas sociedades insanas, digo, la percepción del riesgo no puede valorarse en su justa medida ¿Por qué? Por lo dicho, hay tantas realidades existenciales como seres humanos y lo que mantiene unidas unas a otras, más allá de los lazos consanguíneos, son tradiciones construidas en base a creencias fallidas donde el Ser del ser humano ha sido proscrito y olvidado. Frente al olvido del Ser, se ha divinizado la cultura del comercio y del consumo bajo la máscara del ego. Todo tiene un precio y todo vale, eso dicen algunos, para poder comprar esos pequeños o grandes placeres de la vida, a saber, el auto, la casa, las vacaciones, el alcohol del desayuno o la heroína de fin de semana, una vejez tranquila, etc., etc. Visto desde otro ángulo, siempre indiscreto, estas sociedades antropófagas han comprado tu tiempo de vida, tu vida misma, por un puñado de sueños volátiles y tan frágiles como un recién nacido abandonado a la intemperie en una noche de tormenta.

La percepción de la realidad depende de las creencias y sus representacione mentales, pero más allá de ellas, hay otra realidad: la realidad del Ser

   En estos tiempos de Covid 19, en estos tiempos que señalan el comienzo del final de los tiempos y su posterior renacer a otra humanidad, la percepción del riesgo que representa el propio virus está deformada por las mismas estructuras que componen el entramado social. No es la misma percepción para un pobre que para un rico, para un marginado pobre que para un rico que se margina de su propio entorno, para un virólogo que lucha a diario contra su ignorancia del virus que para un analfabeto consumido por el orgullo de su ignorancia. En estos tiempos de Covid 19 cada quien está consumiendo su propia realidad a velocidades galopantes. El rico no quiere perder su riqueza, el aspirante a millonario no quiere perder sus esperanzas, el pobre hambriento sabe que todo puede ir a peor y no quiere perder aún más su cuota de hambre, el hombre informado teme que lo dejen sin información que consumir, el ignorante tiene miedo de no poder ignorar más. Pero, lo paradójico es que, tarde o temprano, cada quien tendrá que salir de su madriguera para enfrentar su realidad y el espejo para enfrentar su realidad será la realidad de los otros. Entonces, los sobrevivientes, sabrán que más allá de sus creencias, de sus realidades construidas con espejismos de creencias fallidas de todo tipo, había otras realidades que no podían ver, no querían ver.

En el principio fue la duda…

Verán y entenderán que no hay sentido de humanidad sino es en la construcción común de las bases para afrontar la realidad común. La base para comenzar a construir esa realidad común es la percepción íntima de que todos somos seres con derecho de desarrollarse en plenitud en convivencia con los demás seres. La base para comenzar a construir esa realidad común es la percepción de que el conocimiento es la base de las relaciones e interacciones sociales y que el conocimiento nunca puede estar al servicio de una parte, sino del todo. Frente a sociedades y economías antropófagas pasadas y presentes, verá la luz la sociedad y la economía en base a la conciencia humana. Una sociedad donde las creencias han dejado de encarcelar a las ideas y permiten el desarrollo de cada espíritu humano en convivencia armónica y próspera con las demás.

QUÉ ESPERAR EN ESTOS FINALES DE LOS TIEMPOS: CONSECUENCIAS DE LA COVID19

Nada en el universo está dejado al azar. El azar es el nombre que damos no solo a la ignorancia del por qué de los fenómenos, sino a ese orgullo humano de creerse la última coca cola del cosmos por el simple hecho de estar consciente de estar en él. Nuestra libertad es libertad de Ser, de crear realidades y transformarlas, pero, como conciencias encarnadas estamos sujetas a una “realidad mayor” y de esta realidad no podemos escapar.

Covd, tiempos de cambios de conciencia

   Hace más de dos mil años, una conciencia cósmica encarnó en este pequeño, maravilloso y bendecido planeta azul. Esta conciencia se le puso el nombre humano de Jesús, y se le conoce como Jesús de Nazaret. El hecho de haber mal entendido, en un principio por ignorancia, después por intereses de todo tipo, la naturaleza cósmica del Maestro de Maestros, Jesús de Nazaret, no influye para nada en su misión y mensaje. Hace más de dos mil años, en su primera venida, anunció la llegada inminente del Reino de Dios a esta morada humana. Obviamente, ni el imperio mundano que se construyó en su nombre fue capaz de calibrar esa inminencia y tampoco el significado del Reino de Dios. Hoy en día podemos anunciar esa batalla por el fin de los tiempos y, por favor, no confundan los tiempos con los procesos y, mucho menos con el final de los finales, si no se quiere distorsionar aún más la Segunda Venida del Maestro. Así todo, no importa la percepción del riego o de los peligros en los tiempos de la Covid 19, el hecho es que los tiempos llegan, lo perciban o no las mentes encerradas solo en sí mismas. En estos tiempos, pocos podrán escuchar el galopar del final porque, simple y llanamente, están intentando, a toda costa, no encontrar su vida, su esencia, sino salvar su mundo, el propio, el de cada uno. Sí, en estos tiempos, pobres y ricos, analfabetos y doctores, caminarán juntos por querer encontrar su antigua “normalidad”. Sin embargo, nada encontrarán. El mundo será distinto y los sobrevivientes encontrarán un nuevo norte hacia el que dirigir su mirada.

Tú eres tu propio guía, tu propio destino, tu propia brújula ¿Por qué esperas ser distinto a ti?

   En estos tiempos de Covid, todo te invitará a sumarte en la vorágine de la indiferencia hacia los demás. Un sálvese quien pueda llamará a tu puerta para ofrecerte mil zonas de confort. De cada uno depende abrir o no la puerta a esa agonía del mal. El Maestro de Maestros, Jesús de Nazaret, llega también para entrar en tu corazón y abrir tu mente. También depende de cada uno dejarle pasar o cerrarle la puerta de tu corazón.

SOCIEDADES ENFERMAS Y FINALES DE LOS TIEMPOS

Las sociedades están enfermas de ideologías, religiones, economías fallidas y, sobre todo, está enferma de indiferencia. Las sociedades humanas están muriendo, pero algunos de sus habitantes sobrevivirán ¿quiénes? ¿Los más fuertes? ¿Los más ricos? ¿Los más pobres? ¿Los más inteligentes? ¿Los más malvados? ¿Los más suertudos? ¿Los que han aprendido a cotizar en bolsa o jugar con las criptomonedas? Sobrevivirán aquellos que hayan encontrado su esencia dentro de sí y fuera de sí ¿dentro de sí? ¿dónde? En tu conciencia, trascendiendo tus creencias ¿fuera de sí? ¿dónde? En el otro, en las otras conciencias, incluidas aquellas que te tildan o tildas de enemigas. La ignorancia de tu ser solo puede conducirte a morir por tus creencias fallidas y arrastrar junto a tu cadáver infinidad de víctimas presentes y futuras. Sí, futuras, porque tal y como tu heredaste esas creencias insanas, maquilladas de tal y cual ideología, de tal y cual religión, tu dejarás a tus hijos y nietos el mismo legado. El mal se clona muy bien a través de las tradiciones, cada cual la suya.   

¿PUEDO SALIR DE ESTAS SOCIEDADES ENFERMAS?

No. Hemos ayudado a transmitir sociedades profundamente enfermas y la lucha por cambiar el mundo se ha centrado en el mundo de la mente, en el mundo de las ideas, pero no las ideas en sentido puro y entrelazado con el espíritu, sino en las ideas prostituida por intereses de todo tipo, es decir, en las ideologías, incluidas, obviamente, las religiosas. Además, solo hay una forma de cambiar el mundo y construir un hábitat armónico donde el conjunto de las conciencias humanas pueda vivir en paz y es alcanzando, cada uno, cada conciencia, su propio lugar en el universo ¿Qué significa eso de alcanzar cada quien su propio lugar en el universo? Pues interiorizar que en el universo todo está entrelazado y que la diferenciación frente a los otros y a lo otro, que nos autoimponemos a través de los sentidos y de la razón, es una mera ilusión de la mente. Pues el hombre, su conciencia, es mucho más que su mente. En otras palabras, encontrar cada quien su lugar en el universo significa que todo aquello que hagas, te será devuelto, sea bueno o malo, positivo o negativo. De ello que muchas corrientes espirituales, antes de ser contagiadas por elementos mundanos, predicaban aquello de no hagas a los demás lo que no quieras para ti. La llamada regla de oro no la inventó el hombre, sino es una ley universal que rige el funcionamiento del universo mismo.

SI NO PUEDO SALIR DE ESTAS SOCIEDADES ENFERMAS ¿QUÉ PUEDO ESPERAR?

El final de los tiempos. Sí, el final de los tiempos, pero no entendidos desde una óptica religiosa ni mitológica, sino desde la concepción de cambio. Lo único constante en el universo es el cambio. Esto se sabe desde los albores de la última humanidad, pero las distintas civilizaciones, desde las estructuras de poder, por intereses mundanos, han ocultado este conocimiento y han construido sociedades opresivas y esclavistas donde se alienta la obediencia y pleitesía a normas y leyes que no están orientadas al desarrollo del espíritu, sino a la esclavitud a creencias fallidas y sus guardianes, cada cual la suya.     

   El final de los tiempos es un nuevo pacto entre los hijos de los hombres y los hijos de las estrellas. Un pacto por el cual las nuevas generaciones comenzarán a caminar por otras sendas del conocimiento. El precio a pagar será la completa aniquilación de los mundos humanos construidos en esta última humanidad. Los sobrevivientes serán aquellos que hayan escuchado su propia voz antes de llegar a esta su última vida y hayan podido ver su imagen antes de nacer. No se trata de ocultismos, sino de conocimiento. Las creencias humanas, enclaustradas en opiniones elevadas a verdades absolutas, han velado el camino hacia el conocimiento del sí mismo.

¿TENGO TIEMPO DE ENCONTRAR EL CONOCIMIENTO QUE ME LLEVARÁ A ESE OTRO MUNDO?

Mientras se respire, siempre se estará en condición de encontrar lo que se anhela ¿Cómo llegar a ese conocimiento desde una sociedad enferma? Trasciende tus creencias. No hagas daño a nadie e incluso a quien te lo pueda desear o hacer. Si te hacen daño, aléjate y si no puedes alejarte, permanece en silencio. No persigas nada del mundo de las apariencias, busca, más bien, aquello que te haga sentir bien contigo mismo y no con lo que te han enseñado o inculcado, que solo haces por tradición. No odies jamás, pues el odio es el camino hacia el mundo y lo que se persigue es el camino del Espíritu, el Espíritu que no se ahoga en el lenguaje, sino que va más allá del lenguaje.

No juzgues porque cada quien, cada conciencia, tiene su propio tiempo y su propia hoja de ruta para llegar a sí misma. Hay quienes deben morir muchas veces para nacer una sola, pero, nacidos, no gustarán de la muerte. No busques dioses ni gurús fuera de ti, pues en ti está el Dios que buscas y el Maestro que te llevará a él. No desprecies la luz que ilumina otros caminos, pues cada quien tiene su propia tea que ilumina sus propias sombras. No dejes nunca de ayudar, siempre y cuando te lo pidan y no olvidando que no debes esperar nada a cambio, pues el universo se encargará de devolver, con creces, lo que das. No busque la felicidad humana en los demás, pues está en ti y tampoco exijas que los demás busquen la felicidad en ti, pues vivir la felicidad es compartir con el otro y no someter al otro.

Somos conciencias que deambulan por el universo buscando experiencias de ser que nos eleven hacia la conciencia del Padre. Paz, Amor, Perdón.

EL GRAN REINICIO

Sars Cov 2 y sus variantes está dejando patente la fragilidad sobre la que descansan las distintas formas        de organizarse los seres humanos. Esto es así porque el mal se ha apoderado del hombre desde sus mismos albores. El mal, en este contexto, es la indiferencia hacia el otro, es la indiferencia que un ser humano muestra hacia otro ser humano. El mal no tiene un carácter connatural al ser humano. El mal se siembra, se cultiva y se recogen sus frutos.

El mal se siembra. Su semilla, las ideologías

La historia está llena de sus inhumanas y crueles cosechas, guerras de todo tipo, campos de exterminio, genocidios de todo color y en toda época, esclavitudes económicas maquilladas con todo tipo de estrategias, etc., etc. El denominador común al mal son las ideologías, es decir, formas de encarcelar las ideas, que siempre son temporales y contextuales, obedecen a un momento histórico concreto, encarcelan las ideas, digo, en el tiempo y las convierten en formas absolutas de entender y vivir la realidad. La verdad ideológica es la gran mentira de la historia humana. Una ideología es dejar a la conciencia humana ser esclavizada por una idea, cuando, en realidad, las ideas deben estar al servicio del desarrollo y poder creador de la conciencia humana.

Los esclavistas modernos se visten de todo tipo de ideologías

El mundo ideológico convierte los posibles aciertos de una generación en los errores y horrores para otra. El mundo ideológico, como tal, es lo contrario a la máxima científica de la biología moderna, la imperiosa necesidad de adaptación o la condena a la extinción. Si es así ¿por qué el mal no se ha extinguido? Por algo muy obvio, el mal usa las ideologías como media de adaptación. Sí, las ideologías, y con ellas a todos los adeptos que es capaz de hipnotizar con sus cantos de sirena, son los instrumentos que usa el mal, la indiferencia, para alcanzar su único objetivo: la imposibilidad de que el hombre despierte a su conciencia de ser. El gran desencuentro humano nace, se desarrolla y muere por el virus de las ideologías.

¿TIENE SALVACIÓN LA HUMANIDAD INFECTADA DEL VIRUS IDEOLÓGICO?

Si la pregunta está buscando una respuesta a si la humanidad, los hijos de los hombres, está condenada a la extinción, la respuesta es no. La humanidad saldrá de esta vorágine ideológica. El cómo es otra cosa y más en estos tiempos donde las ideologías se están intensificando y preparando a sus hipnotizados seguidores a la lucha a muerte. Es tiempo de vencer o morir, les vienen a decir. La sangre solo quiere sangre, diría el poeta valenciano. En este punto hay que aclarar algo vital, las ideologías no se limitan al orden político, sino también al segmento religioso y económico. Incluso podemos afirmar que, dentro del orden científico, el orden que tomará el control en el mundo post-ideológico, también podemos rastrear este virus ideológico, pues, tal y como ha sido organizada la sociedad, el que controla el dinero, controla todo, incluso qué hacer o dejar de hacer con los inventos o nuevos descubrimientos.

La salida a otra humanidad no está en las ideologías ni en las fronteras, sino en el espíritu y la conciencia

Sí, ya están viendo que el mal, esa indiferencia hacia el otro hasta el punto de ningunear su esencia, que, paradójicamente es la misma que condena en el otro, se ha servido de la ideología económica para mantener a raya a las otras ideologías.  El pilar económico siempre ha sido en torno al cual se ha edificado las grandes diferencias ideológicas y es, obviamente, también la gran torre a demoler para construir otro mundo alternativo. Pero, aquí la pregunta del millón, qué puede sustituir a las economías antropófagas actuales, desde las economías marxistas de todo tipo, con cartilla de racionamiento incluida, hasta las más endemoniadas economías post capitalistas de un mercado liberal e incestuoso. Antes de seguir y contestar a esta pregunta es necesario un pequeño paréntesis.

QUÉ ES UNA ECONOMÍA ANTROPÓFAGA

Una economía antropófaga es una economía en la que la organización social de un grupo de seres humanos gira en torno a mitigar y/o satisfacer ciertas necesidades, básicas y no básicas, en base al beneficio de unos hombres sobre otros, en base a la esclavitud de unos hombres sobre otros. La esclavitud puede vestirse de muchas maneras, incluso con discursos libertarios. Este tipo de economía no permite el desarrollo del Ser, de la conciencia creadora humana. La prioridad en este tipo de economías antropófagas es sobrevivir al medio, sobre todo al entorno humano que se torna peligroso por el mundo ideológico que lo preña.

El dinero no es el problema, sino lo que se es capaz por obtenerlo

LA FALSEDAD DEL GRAN REINICIO

Sí, el virus Sars Cov 2 ha dejado patente que los Estados modernos, todo Estado moderno, está al servicio del mal. A Dios gracias, los hombres son más que lo que digan o dejen de decir los Estados modernos y sus portavoces, de todo tipo, tamaño y color. También el ser humano es mucho más que todas las creencias fallidas, incluidas, y sobre todo estas, las económicas. El dicho que dice todo hombre tiene un precio es una creencia inculcada desde los entornos afines a la idea de que el mundo gira solo al son del dinero. El mono baila en el circo al tintineo de una moneda al caer en el suelo. Esto es una falacia. El mal sembró muy bien la idea que marca a los hombres como unos lobos para los hombres, sin embargo, la posibilidad de un cambio real, no aparente, de la inercia humana que lo estaría llevando a un abismo sin fin, no radica en cambiar de economías fallidas, una por otra, sino en cambiar la forma de ver, entender y vivir la economía. Me explico.

Solo el Amor puede reiniciar el mundo

   La falsedad del Gran Reinicio consiste en hacer creer que tanto los diversos marxismos, que solo saben repartir bien las riquezas entre los que deciden qué repartir y a quién, como las mutaciones últimas de un capitalismo salvaje que al tener como último fin el beneficio a corto plazo a cualquier precio, olvida que las economías que olvidan y ningunean al hombre están condenadas a morir por falta de esclavos. En otros períodos esclavistas, los esclavos eran cuidados como oro, pero en el mundo de la tecnología, algunos ilusos creen que las maquinas sustituirán a esos incómodos esclavos. La falsedad del Gran Reinicio, digo, consiste en hacer creer que el problema ha sido un “desajuste”, una salida de “tono”, de las economías modernas y están reclamando una vuelta a la “normalidad”. La normalidad para unas economías fallidas, antropófagas, consiste en que el esclavo debe estar a gusto con sus grilletes, en nuestro caso, con su cuota de consumo. Por ello, y otras cosas más, están sugiriendo cosas como el salario básico universal, un más equitativo reparto de la riqueza, mayor presión para las grandes fortunas, etc., etc. Toda una gran mentira. Cualquier cambio que maquille las economías antropófagas solo es una cortina de humo.

QUÉ PROPONER COMO ALTERNATIVA

Hay muchos modelos teóricos que pueden suplir las economías fallidas y antropófagas modernas, pero lo importantes es que, sea cual fuese el modelo propuesto y elegido, el núcleo de la economía moderna tiene que ser el ser humano, su conciencia, y no las creencias y muchos menos el beneficio económico y/o ideológico por encima del ser humano. Cualquier ser humano que te diga que esto es una utopía, no dudes que te lo estás diciendo porque está impregnado, hasta el tuétano, de alguna ideología fallida, la que tan bien ha sembrado el mal.

El Gran Reinicio o más de lo mismo

   El gran obstáculo a vencer radica, justamente, que el circo humano actual lo han montado de tal modo que toda alternativa está preñada de mal, pues te dicen que no hay más alternativa que el mundo ideológico, y eso es una falacia. La salida está en la espiritualidad, que no en las religiones, que no dejan de ser estas últimas unas lacayas muy eficientes para estos infernales modelos humanos de convivencia basados en las ideologías. Pero de esta salida a las economías antropófagas, la salida espiritual, escribiré en otro momento. Lo importante a retener es que el Gran Reinicio, que están intentando imponer una élite cada vez menos  creíble, es una mentira más en este circo humano ideológico.

CÓMO EMPEZAR BIEN UN PÉSIMO DÍA

Si quiere sobrevivir al fin del mundo, pase por La Habana. La Habana siempre le podrá enseñar, por un módico precio, los secretos mejor guardados para hacer frente a tiempos difíciles. En esta época de complejas realidades, tan complejas como falsas, toda ayuda se agradece, aunque venga del mismo infierno. Veamos.

 Vivimos en sociedades enfermas, diría que desahuciadas, sin importar la latitud ni la posición socio-económica del enfermo. El más pudiente, como dirían antaño, morirá en cama de oro con colchón de plumas de ganso verde almidonadas en grafeno y sábanas de satén rojo carmesí, pero su fortuna, de dudosa o no procedencia, no le salvará la vida. Peor aún, no le garantizará morir con menos dolor. Hay muertes y muertes, eso lo sabe cualquier enfermera de tan honrosa profesión. Pero, empecemos por donde debemos empezar.  Qué significa vivir en sociedades enfermas.

La Habana, el paraíso perdido, donde te enseñarán a sobrevivir a los infiernos humanos

CÓMO EMPEZARON LOS MALOS DÍAS

   Las sociedades humanas se comenzaron a construir para facilitar la propia supervivencia del grupo. Había que alimentarse, refugiarse del clima y sobrevivir a todo el entorno natural y el número, en esta labor, sí cuenta. Había que hacer frente a otros grupos humanoides, pues la desconfianza, sin ser genéticamente determinante, también es factor de supervivencia, y cuantas más manos, mejor, más piedras se podrán lanzar. Aún no se habían inventado las armas de destrucción masiva. Lo importante a retener es la idea nuclear de que los grupos humanos se organizaron entorno a la necesaria supervivencia del individuo y del grupo. Organizarse era una necesidad para sobrevivir. El problema, obviamente, no radicaba en la necesidad de organizarse, sino en cómo, quién decide, cómo encontrar las mejores soluciones, por qué obedecer si no estoy de acuerdo, etc., etc. Nacía el macho alfa y la tribu, como tal. El consenso, dentro de estas sociedades donde impera la supervivencia, es un invento tardío de las sociedades casi contemporáneas para disimular la ineficacia de la fórmula basada en el macho alfa. Veamos.

El peor síntoma de unas sociedades enfermas es la indiferencia hacia el otro

¿QUIÉN MANDA REALMENTE EN LA TRIBU?

De aquellos tiempos, idílicos o no, de praderas paradisiacas sembradas de frutales por doquier o selvas con todo tipo de peligros, hasta las modernas ciudades, ha pasado mucho tiempo y se han ensayado mil y una formas de organizar la tribu. Pero el tiempo no ha cambiado aquella división primaria entre el macho alfa y la tribu. De aquel Copito Blanco hasta el moderno macho alfa, representado magistralmente por el concepto de Estado moderno, ha habido mil y una formas de dominio, opresión, explotación, esclavitud y exterminio de unos hombres sobre otros ¿Por qué? ¿Acaso el hombre es, como plantea alguna teoría antropológica, un mono asesino? ¿Acaso no se “inventó” la religión o la filosofía para ayudar a sobrellevar la esclavitud de unos hombres sobre otros? ¿Acaso no se esclavizaron los miedos a un panteón de dioses para que los perdedores pudieran llorar sus miserias?

Un mal día lo tiene cualquiera. Muchos malos días son fruto de olvidar el presente

QUÉ DEMONIOS TIENE QUE VER COPITO DE NIEVE CON MI MAL DÍA

La enfermedad humana por excelencia, la que llevaría a vaticinar la extinción de esta especie si no fuese porque no está sola en el universo, ni mucho menos, es la indiferencia hacia el otro ¿Por qué nació la indiferencia hacia el otro? ¿Por qué se sigue con tal nocivo comportamiento? Las sociedades ancladas en la supervivencia crean ese ser indiferente hacia el otro. En las modernas sociedades podemos ver este tipo de comportamiento en economías tan dispares como la comunista y la neo liberal. Tanto en una como en otra el individuo se ve arrastrado a convertirse en un monstruo contra sus congéneres. Obviamente, lo que nieguen los Estados subyacentes para defenderse de tal aseveración es insustancial, pues no pueden ser juez y parte de esta aseveración. Y si seguimos así es porque las sociedades modernas, por más que hayan alcanzado nuevos mercados y se vivan las noticias a tiempo real, siguen basando su forma de organizarse en torno a la supervivencia, siguen ancladas estas relaciones en economías antropófagas, pues se alimentan del hombre, de sus sueños, de sus miedos, de sus ilusiones, etc. La gran pregunta es ¿se puede organizar el hombre en torno a otro tipo de motivación que no sean las insanas relaciones de supervivencia con sus antropofagias de todo tipo? Obviamente, sí. El ser humano puede y debe dejar atrás, si quiere evitar su autodestrucción, la nociva forma de relacionarse en torno a la idea de las creencias para entrar en el mundo de la conciencia. Pero dejaré para otro post entrar en estas marismas porque la idea nuclear del presente post no es alardear del origen del mal o sus posibles soluciones, sino en cómo comenzar bien un pésimo día. Como diría un viejo profesor, antes de salvar al mundo, salvémonos a nosotros mismos. Veamos

LA FÓRMULA DE LOS ZAPATOS MÁS BELLOS DEL MUNDO CON LA SUELA AGUJEREADA

Comencemos bien. Esta fórmula sirve para todo enfermo, de toda latitud, de toda condición socio-económica. El único requisito para acceder a esta fórmula es estar consciente de querer comenzar bien cada día. Suena lógico y fácil, pero les aseguro que la mayor parte de los seres humanos no quieren comenzar bien sus mañanas, aunque digan lo contrario ¿por qué? Porque al ser humano no lo conocerás por lo que dicen, sino por lo que son capaces de emprender. Y muchos encontrarán todo tipo de excusas, ancladas en creencias fallidas de todo tipo, para procrastinar su bienestar. Estar mal les hace sentir bien ¿Ilógico? No. Simplemente un comportamiento aprendido en las sociedades de la supervivencia.

   Podría extender este apartado hasta convertirlo en todo un libro, pero la idea de este post es práctica y que pueda servir a quien pueda necesitarlo. La fórmula de los zapatos más bellos del mundo con suela agujereada consiste en hacer un pequeño ejercicio nada más despertar en las mañanas. Puede hacerlo en la misma cama, con el único requisito de estar despierto, no soñoliento. El ejercicio consiste en repetir, con los ojos cerrados, una simple frase VOY A VIVIR UN GRAN DÍA  ¿fácil? No crea en las apariencias. Veamos.

Los zapatos más bellos del mundo

   Instrucciones para hacer el ejercicio: 1) si cree que no le va a funcionar, no comience. El problema de su mal día es más profundo de lo que usted mismo pueda pensar, es usted mismo. 2) si realiza el ejercicio para ver qué pasa, no le garantizo su eficacia, pues el poder del ejercicio siempre está en quien lo ejecuta y no tanto en el contenido. El efecto placebo siempre parte del sujeto para volver al sujeto y no del placebo en sí mismo. Así todo, si quiere creer en usted mismo, este simple ejercicio es el primer paso para llegar a alcanzar el éxito de comenzar y terminar bien cada día. 3) si decide hacerlo porque intuye que puede servirle, le doy otras recomendaciones adicionales:

Voy a VIVIR UN GRAN DÍA. Si no lo crees, ni salgas de casa

a) Si puede haga el ejercicio escuchando música de relajación y meditación. En YouTube hay cantidad de canales que tienen excelente música para tal fin. Busque la que conecte con usted. Sí, no hay melodías mágicas. Todos tenemos nuestra propia melodía inscrita en nuestros genes e incluso en nuestro espíritu. Solo es cuestión de buscar b) antes de comenzar a repetir la frase, escuche por unos minutos la música (preferible con audífonos) e intente armonizar su respiración con la música. No hay un mínimo de minutos antes de comenzar a repetir la frase. Usted decide el tiempo necesario c) si su mente es invadida con todo tipo de pensamientos, no le importe. Déjelos ir. No los eche, sino simplemente ignórelos centrando su mente en la música y la respiración d) cuando comience a repetir la frase, hágalo por varias veces ¿cuántas? No hay número fijo, ni mínimo ni máximo, solo sienta que la frase VOY A VIVIR UN GRAN DÍA le hace sonreír de felicidad al “sentir” que va a tener un gran día e) este ejercicio le puede robar unos minutos en la mañana, pero es vital para comenzar bien un pésimo día, pues en dependencia de cómo lo comiences, así lo terminarás f) a medida que repita el ejercicio a diario, tendrá mayor poder de concentración. La invasión de los pensamientos negativos o simplemente neutrales, se reducirá hasta llegar a desaparecer por completo. Pero, sobre todo, este simple mantra mañanero le irá abriendo nuevas puertas para alcanzar el bienestar en su vida y, probablemente, le ayudará a que comience a tomar el control de sus decisiones y no dejar su vida en manos de circunstancias e infiernos ajenos a sus sueños g) en la vida real, usted puede tener experiencias de todo tipo, tanto negativas como positivas, que le hagan abrazar un presente de felicidad como que le inciten a sufrir todo tipo de insanas emociones. Cuando esto suceda, en un caso como en otro, este pequeño mantra le puede servir. En caso positivo, simplemente le hará fluir con la experiencia vivida y le recordará que nada es eterno y que hay que disfrutar cada segundo. Por otro lado, si es negativa la experiencia, le servirá para dejarla fluir y dejar que esa experiencia negativa se vaya a su ritmo y también le ayudará a recordar que todo es pasajero y que, como suelen decir, tras la tormenta llega la calma.

No construyas tus sueños con las pesadillas de otros

   Dejo para otro post las cosas que van quedando pendiente en este, que son muchas, pero estos son unos simples pasquines sin mayor pretensión que aportar mi granito de arena a estos tiempos gaseosos.

IMPRESIONES SOBRE LA COVID 19. SIN ÁNIMO DE OFENDER

Antes de comenzar este pequeño pasquín quisiera decir un par de cosas. La primera es una petición. Pido disculpas a quien pueda ofender de alguna manera lo que se escriba en este folio, jamás es mi intención. Respeto toda conciencia por muy errada o alejadas que estén, bajo mi sentir, sus creencias o ideas de mis ideas. La segunda es dejar sentado que soy un Nazareno, es decir, un seguidor y servidor del llamado Jesús de Nazaret y, por consiguiente, la óptica, parte de la óptica de este libelo, tiene su impronta, su huella. Aclaro que no soy un intérprete del Jesús teológico, eclesiástico. Soy seguidor y servidor de tamaña conciencia cósmica que fue enviado a este mundo con una clara misión, a saber, salvar a los hombres de sí mismos y guiarlos hacia las estrellas, su verdadero hogar. Aclarado esto, si gustan, les invito a leer estas humildes impresiones.

Soy Nazareno y, como tal , con una visión parcializada de los tiempos presentes


SARS COV 2

Poco sabe el hombre de hoy en día de estas pequeñas entidades biológicas que están en este mundo desde mucho antes de aparecer el homo sapiens. Así todo, en las últimas décadas se ha adelantado muchísimos sobre el estudio de estas entidades. Por un lado, se sabe que, en el mundo, en todos los reinos vivos, los virus están por doquier y que no todos los virus son patógenos, es decir, no todos hacen daño, sobre todo un daño mortal. Los hay incluso beneficiosos para un desarrollo óptimo de la vida y hay investigadores que plantean que la evolución del mono al hombre, el salto más mágico y misterioso de las últimas teorías sobre la aparición del animal humano, fue posible gracias a los virus. Por extraño que parezca, algún tipo de virus podrían haber sido la causa de ciertas mutaciones en el genoma de aquellos homínidos que favorecerían el lenguaje simbólico y, ya sabemos, el lenguaje es la puerta a la consciencia y al desarrollo del conocimiento. De los árboles de las estepas africanas a las estrellas gracias a unos virus, quién lo diría hace solo unas décadas atrás. Es más, quién se lo diría a Darwin.  

Los virus pudieron facilitar la aparición del lenguaje

TIENEN INTENCIONES LOS VIRUS

Por extraño que parezca casi todo el ambiente académico contestaría que no, que los virus no tienen más intenciones que las instrucciones genéticas para reduplicarse y conquistar el mundo. En muchos casos, ni siquiera los consideran seres vivos, pues aluden a la necesidad que tienen de conquistar un huésped para, de una forma parasitaria y a veces mortal para el huésped, llegar a tales fines. No estoy de acuerdo, pues, hasta donde llega mi forma de clasificar, casi todo ente animal necesita una contraparte para dejar su impronta genética. Pero, obviamente, los especialistas en estudiar y clasificar a estos virus, tienen más peso a la hora de clasificarlos como quieran y entiendan. Más importante, bajo mi humilde óptica, es saber para qué están aquí, por qué aparecen o por qué fueron “sembrados”, “colocados”, en aquella primitiva sopa terráquea. En otras palabras, aun aceptando que los virus no tengan intenciones, quizá quienes los “sembraron” sí las tenían. Estas preguntas ya esconden, en cierta medida, una petición de principio, es decir, da por sentado que la vida no se originó en este planeta azul, sino que vino del cosmos. En otras palabras, que hay un diseño “inteligente” detrás de ello y no es producto de un incesto entre el azar y el tiempo. Tampoco se trata la pregunta por encontrar lo que humanamente llamamos, de distintas formas y a través de la historia humana, Dios. La “inteligencia” por la que me pregunto quizá sí tenga la respuesta de la naturaleza de Dios. Y, desde esta óptica, da pavor pensar en la cantidad de muertos que han sembrado todo tipo de creencias humana por defender la idea de un dios al que no conocen ni pueden conocer humanamente. Como diría el Maestro de Maestros, Jesús de Nazaret, no conocen a Dios y esclavizan y matan en su nombre. Ver para creer.

¿Tienen intenciones los virus?

SUPONGAMOS QUE LOS VIRUS SON MÁS QUE VIRUS

¿Hasta dónde podrá llegar la pandemia? La historia humana, en esta última humanidad, en las más diversas latitudes, está salpicada de relatos pandémicos de todo alcance. Algunos ejemplos pueden ser la peste antonina o plaga de Galeno (siglo II D.C), producida por el virus de la viruela o del sarampión, la peste negra (siglo XIV) causada por la bacteria Yersina Pestis, La peste de Sevilla (siglo XVII), La mal llamada Gripe Española (siglo XX), etc., etc.   De todas se ha salido, por muy alto que fuese el precio. Pero, hoy en día ¿estamos mejor preparados para enfrentar tamaña amenaza? ¿Es Sars Cov 2 realmente el problema?  Nadie, medianamente leído u observador de la realidad global, pudiera dudar de los adelantos en la medicina, pero, y es muy grave lo que se dirá, la medicina se ha convertido en un negocio más en este mundo desenfrenadamente alocado y, como tal, puede ser objeto de especulación. A tal punto que sin enfermedades o con curas no “oficiales”, se acaba los buenos beneficios del negocio de la enfermedad. Alguien podrá decir que nadie se enferma por gusto, y tiene mucha razón, no toda. Normalmente la gente se enferma por desconocimiento, por ignorancia, bien de qué le causa la enfermedad, bien, detectado el problema, porque no reacciona a la supuesta y gravosa, en muchos casos, cura. Las curas gratuitas, las que dependen del mismo individuo, suelen ser puestas bajo sospecha y ser tratadas como supersticiones o cosas de atávicas ignorancias. Obviamente, se entiende que cada quien defienda lo suyo, pero al hacerlo, olvidan que el ser humano está condenado a salvarse todos o perecer todos juntitos. Y les aseguro, como Nazareno, que estamos más cerca de la extinción que de la salvación y la culpa no la tienen los bichitos. Veamos.

Los virus como guardianes de las especies ¿una locura?

Pero más allá del negocio de la salud, la pregunta que me hacía sobre si realmente Sars Cov 2 es el problema, va dirigida hacia otros predios. Esta Pandemia está dejando claro que no importa los adelantos científicos, en todos los órdenes, sino que el mayor obstáculo para enfrentar y vencer al virus radica en la misma enfermedad humana que le azota desde su nacimiento, a saber, la indiferencia hacia el otro, hacia el dolor ajeno. Quizá los virus, como mantengo personalmente, son más que virus y son detectores del mal humano y cuando esté se dispara, aquellos reaccionan. No son castigos divinos, serían, más bien, mecanismos de control. Mecanismos sujetos a la inteligencia de quienes sembraron la vida en este planeta y no de un dios colérico y déspota. Dios, diría el Maestro de Maestros, no se dedica a tareas de limpieza, sino solo de crear nuevas formas de conciencia. Pero esto es otro cantar. La realidad es que lo importante es llegar a vencer el virus humano de la maldad, de la indiferencia hacia el sufrimiento ajeno. Sufrimiento, no olvidemos, en la mayor parte de los casos causados por esas formas de organizar la economía y que se han olvidado del hombre mismo. Las llamo economías antropófagas.

¿SALDREMOS DE ESTA?

No. Al menos no por la vía convencional. Siento comunicar esto desde mi condición de Nazareno, fiel al Maestro de Maestros, Jesús de Nazaret, pero no puedo ser de otro modo, pues también soy parte de ese Reino que no es de este mundo. Pero, lo importante no es quién les habla, pues en el fondo, todos somos hijos de las estrellas y de ese Dios benevolente y que su atributo principal, humanamente hablando, es el conocimiento que respalda su Amor. Por eso el perdón es el instrumento para rectificar. El Dios del Maestro, nuestro Dios, no suspende exámenes, hace repetir las pruebas hasta que al final, terminas aprendiendo. Los seres están “diseñados” para experimentar la vida en toda su majestuosidad creadora, no para destruirla. Los infiernos, en este mundo humano, los construyen los hombres que están alejados de sus conciencias, mejor dicho, de ser conscientes de su conciencia de Ser.

La pandemia está dejando claro el verdadero problema humano, el virus que puede terminar con la especie, la indiferencia hacia el otro

Los hombres han construido formas de organizarse en torno a miedos, ignorancia, y todo tipo de estructuras insanas en base a creencias que han divinizado. El problema no está en haber caído, pues su periplo vital lleva en sí mismo la búsqueda del conocimiento y tal búsqueda es un camino. El problema es que no han usado la tecnología del perdón para poder subsanar los errores cometidos a lo largo de su evolución. En vez del perdón, han afilado las lanzas de sus creencias y con ellas han asesinado a todo enemigo posible. El ojo por ojo ha sido y es la tónica, aunque hoy lo maquillemos con individualismo de todo tipo. No podemos salir de esta sin antes entrar a la cripta del perdón. Para volver a las estrellas, se necesitan primero viajar, cada uno en su intimidad, al interior de su corazón. Por eso mantengo que no hay salida a este mal humano desde las estructuras sociales actuales. Solo, con el regreso del Nazareno, será posible despertar y fijar la mirada en el corazón humano. Él, la mayor conciencia que ha pasado y pasará por este mundo, será con su Segunda Venida, el encargado para dar la señal para que comiencen los nuevos tiempos. Mientras, Sars Cov 2 como cualquier otro desastre que pueda ocurrir, y ocurrirá, solo sirve para comprender que los tiempos del mal se están agotando y que mirar hacia otra parte o refugiarse en mil zonas de confort, vestidas con normalidades de todo tipo, no es la salida. No hay salida, repito, si no hay un reconocimiento de la conciencia de ser y, junto a él, la actitud de Ser por encima de la actitud que exigen creencias fallidas de todo tipo.

COMORBILIDAD, SARS COV 2, LA BOLSA DE VALORES Y LA ESPADA DE DAMOCLES

¿Qué relación pudiera existir entre el virus llamado Sars Cov 2, las economías antropófagas del presente humano y la extinción de los dinosaurios?

   Todo en el universo está entrelazado, directa o indirectamente, es decir, aunque no podamos ver las amenazas o los beneficios que pudieran existir en nuestro alrededor, lo cierto es que están. A nivel científico podemos relacionar lo antedicho con la famosa materia oscura. No tenemos idea, humanamente hablando, de lo que pudiera ser, pero hemos podido saber que impregna, por no decir que permea, todo el universo.

En el universo, desde el ámbito humano, está casi todo por descubrir

COMORBILIDAD

La salud no es la ausencia de enfermedad en el cuerpo y en la mente, sino el equilibrio entre la conciencia y la consciencia, entre el Ser y el No Ser, entre la vida encarnada y el espacio tiempo que estás llamado a construir como tu realidad ¿Qué significa todo esto que suena a metafísica? Pues que sin importar si tú, como forma de vida consciente, no has encontrado el significado de la existencia, de tu existencia, dicho significado existe. En otras palabras, por mucho que te niegues y hagas con tu cuerpo y tu mente los mayores desastres, lo que eres, la vida que eres, siempre buscará la forma de encauzarte a tu verdadera esencia. En otras palabras, las enfermedades que pudieran asolar tu cuerpo y tu mente tienen un mensaje para ti o, en bastantes casos, un mensaje para aquellos que te rodean. Sí, acuérdense, no somos islas en un océano cósmico, sino el agua que da forma al océano o, más afín con el cosmos, somos luz que da vida a la oscuridad.

La salud es el equilibrio entre la conciencia y la consciencia

SARS COV 2

Aprender no es mirar hacia fuera, sino ver desde dentro el afuera. En otras palabras, aprender significa buscar el equilibrio entre el Ser y la encarnación en cada presente, pues la existencia tiene un magnífico don, nunca permanece quieta, sino que el cambio, el movimiento, diría el viejo Aristóteles, es su esencia. ¿Qué significa todo esto que suena a una mutación metafísica? Los virus no son una amenaza. Los virus son formas de vida que buscan mantenerse activos, mantenerse vivos, y son el ejemplo mayúsculo de que todo en la vida del universo está entrelazado. Qué hace que un virus salga de su entorno, es decir, qué hace que cambie de huésped, que busque nuevos espacios vitales y conquiste el mundo donde se desarrolla. Quizá la respuesta no está en el virus, sino en el huésped. Quizá la pregunta no es qué hacen los virus, sino qué hacen los huéspedes para que los virus se sientan atraídos hacia él.

La mayor amenaza viral para el hombre es el hombre mismo

LA BOLSA DE VALORES

Las mariposas coloridas vuelan a través del aire dibujando formas maravillosas en él, pero desconocen el aire. Los seres humanos han construido sociedades económicas antropófagas, donde el ser humano se alimenta del dolor de otro ser humano, pero ¿desconoce lo que está haciendo? ¿Qué vuelve a un ser humano, a una conciencia llamada a ser creadora, un instrumento que es capaz de causar sufrimiento, dolor y muerte a sus congéneres? ¿Qué cosifica al hombre? Las creencias, que emergen, la mayor parte de las veces, por miedos y que se transmiten, la mayor parte de las veces, maquilladas de verdades absolutas. Las creencias se visten de todo tipo de ideologías, religiosas, políticas o económicas, pero, frente a las mariposas, cuyos colores dan vida al paisaje, las ideologías siembran muerte al enfrentar a unos seres con otros seres, haciéndoles creer que no tienen alas para volar por sí mismos, sino que necesitan de ellas, de las ideologías, para ser ellos mismos. La bolsa de valores no destruye economías, sino seres humanos. La bolsa de valores no enriquece al ser humano, sino lo empobrece a ojos del universo y de tantas conciencias que lo pueblan. La bolsa de valores si enriquece algo, son las miserias humanas y a los miserables que las fomentan, avalan y negocian con ellas.  

Las economías antropófagas son la mayor amenaza vírica para el hombre

LA ESPADA DE DAMOCLES

Hay una amenaza constante sobre la especie humana, desde los albores de los tiempos de esta última humanidad, y se llama inconsciencia. La inconsciencia se viste de indiferencia, olvido, menosprecio e incluso del deseo de exterminio del otro, de quien es, o aparenta ser, diferente. La espada de Damocles se levanta contra una humanidad que ha olvidado su origen, la conciencia que es y la Conciencia Suprema de la que procede. La espada de Damocles se levanta contra una humanidad que se ha divinizado a sí misma y ha construido dioses a la medida de sus creencias e ideologías. La espada de Damocles caerá sobre una especie que ha olvidado su lugar en el universo, pero, sobre todo, ha olvidado buscarse a sí misma en cada ser humano y en las demás formas de vida de este hermoso planeta. Una morada habilitada para su desarrollo y no para ser destruida, como lo está haciendo esta última humanidad. La espada de Damocles caerá sobre esta última humanidad por la falla del hombre en encontrar el camino a su conciencia más allá de sus creencias y no importa si es un virus o una debacle económica por causa de economías antropófagas.

La humanidad está llamada a sentir la espada de Damocles en sus entrañas

Así todo, hay una esperanza y se llama Jesús de Nazaret, la conciencia que vino de más allá de las estrellas a salvar al hombre de su inconsciencia. Pero esto es otra historia.

PARTE 2. SOLUCIONES MODERNAS A VIEJAS ECONOMÍAS

La primera parte de este pasquín con insuflas académicas, pero sin pedantería ni creencia que haya llegado al olimpo de verdad humana alguna, se centró en la parte, digamos, política. La necesidad de cambiar los modelos de Estados que, hoy por hoy y hoy como ayer, ocasionan un genocidio humano maquillado con todo tipo de modelos, ideologías y demás ismos sin aroma a humanidad. Sin duda alguna, eso que llamamos economía es el nudo gordiano que hay que desatar. La gran pregunta es por dónde empezamos ¿Se deben cambiar los modelos de Estado para encontrar otros modelos económicos? ¿Se deben cambiar los modelos económicos para facilitar alternativas a los Estados modernos? Ahora bien, lo que debemos aplicar a estas preguntas es el principio de incertidumbre de la Mecánica Cuántica. Saber la respuesta a una de ellas conlleva la imposibilidad de saber la respuesta a la otra. Pero, no obstante, como dice la ranchera de turno, lo importante no es llegar primero, sino saber llegar. Ahora sí, demos comienzo a la función.

Para conseguir otro modelo de sociedad, qué debe cambiar primero, los Estados o las economías

¿CUÁL ES EL PROBLEMA ECONÓMICO?

La propiedad. A partir de este problemilla, han surgido un sinfín de problemas mayores. Veamos.

1) La tierra, como tal, como el espacio natural que comparten un indeterminado número de especies en esta ventanita del universo, no pertenece al hombre, no es propiedad de la especie humana. Sin embargo, tal especie humana se adueñó de sus tierras y de sus mares. ¿Quiénes? Nos perdemos en la noche de los tiempos. Pero, más importante es responder a ¿Por qué se adueñó un grupo humano de un pedazo de tierra? Uno está tentado a pensar que por el beneficio que traía el asentamiento frente al nomadismo ¿La ley del mínimo esfuerzo? o ¿ya se entreveía la posibilidad de una explotación de unos hombres sobre otros bajo el disfraz de una mayor complejidad grupal? Independientemente de cual sea el origen real de la propiedad, el hecho es que el apoderarse de la tierra, en un principio, y luego incluso de los hombres de otras tribus, de otras tierras, dio rienda suelta a un sinfín de problemas. Para muchos el ser humano es el mayor depredador del planeta, no solo diezma la naturaleza, sino por un pedazo de tierra ha sido capaz de asesinar, e incluso intentar exterminar, a congéneres de otros espacios a lo largo de todo su trayecto evolutivo.

La propiedad es el origen de un sinfín de problemas de convivencia humana

2) ¿Qué tiene que ver el origen de la propiedad con nuestros tiempos y, más aún, con soluciones a las intrincadas e encriptadas economías modernas?Pues mucho, por no decir todo. Se da por sentado que la propiedad es algo connatural al ser humano. Apropiarse de algo, de alguien, pareciera que es tan natural como respirar y eso es un error. La propiedad, el sentirse propietario, de un pedazo de tierra, de otro ser humano, de unos instrumentos, herramientas, conocimientos, etc., etc., fue una decisión histórica de unos ancestros que, obviamente, no tenían internet ni planificaban llegar a las estrellas. Se necesita repensar la propiedad, el sentido y el significado de la propiedad, a todos los niveles.

Es necesario repensar conceptos como propiedad, trabajo, riqueza, educación, etc.

3) Ya, muy lindo, pero quién le pone el cascabel al gato. La evolución social es como es y no se puede mirar hacia atrás. Solo las leyes de las partículas cuánticas parecen tener la particularidad de poder modificar el pasado, pero los hombres están condenados a vivir por él. Movimientos políticos han infectado la historia con fracasos en todos los órdenes. Capitalismos de toda condición a marxismos de igual cuño y peor semblante, ambos disfrazados del buen pastor, han esclavizado a los seres humanos con economías genocidas que persisten, e intentan seguir hasta que el cuerpo aguante, en el exterminio humano. Unos a base de premiar un consumismo desbocado a ritmos de terabytes y el beneficio económico a cualquier precio, otros con un consumismo ideológico que solo alimentan a las cúspides del poder, pero ninguno buscando trascender esos modelos genocidas. Obviamente, una parte, minoritaria, ha vivido y vive muy bien del cuento de la propiedad. La gran mayoría, las víctimas, sigue el sentido gregario inserto en su condición humana.

Capitalismos y marxismos de toda índole han convertido el planeta en un gigantesco campo de exterminio humano

4) Una parte del problema para cambiar los sistemas económicos genocidas del presente, basados en el imperio de la propiedad, privada o estatal, por sistemas económicos humanizados, no con promesas, sino con hechos, radica en qué ofrecer, y cómoofrecerlo, a los exterminadores (hombres de carne y hueso que se han apropiado de personas, estructuras, recursos naturales, medios propagandísticos, conocimientos y hasta de los Estados mismos) para que les permita, al menos, considerar la posibilidad de dejar su tortuoso quehacer. En este punto es donde viene a cuento la incógnita que dejaba abierta anteriormente ¿Qué debe cambiar primero la economía o los Estados? Lo mismo es desatar que cortar, diría el otrora emprendedor Alejandro Magno.

Quién le pone la cascabel al gato

5) Cambiar una sociedad basada en el imperio de las creencias, tan dispares unas a otras como absurdas, por una sociedad basada en la conciencia humana, no es cuestión de generaciones, ni de conocimientos, sino de educación. Mientras se siga educando para transmitir las creencias (cada cual la suya) y no para el desarrollo de la conciencia humana, no se saldrá si quiera del puerto llamado a sentir en primera persona la extinción humana. No obstante, antes de llegar a esa educación para la humanidad en su conjunto y no para intereses particulares, debemos dar cuenta del apartado cuatro.

Si no se comienza a educar para Ser y no para tener, la especie humama está condenada a la extinción

6) ¿Qué podemos ofrecer a los verdugos de las actuales sociedades humanas deshumanizadas? ¿Qué podemos darles para que se sientan cómodos con el trato? No podríamos ofertarles el perdón de sus vidas, a la antigua usanza, pues el poder y la “legitimidad” de la violencia y las armas (más allá de todas esas economías negras o blancas que les hacen la competencia) la tienen ellos. Además, y primordialmente, la violencia no está permitida ejercerla si quiera para alcanzar salvar la propia vida o la paz social. Entonces ¿qué podemos ofrecerles?  Podemos ofrecerles ser parte del negocio y cien años para disfrutarlo. Cien años de soledad, diría el ingenuo Gabo, pero más vale pájaro en mano que ciento volando.

El número mágico

7) ¿De qué negocio estamos hablando? ¿Qué podemos ofrecer a los que tiene el poder de tener todo lo que se puede comprar con dinero o por el poder mismo detentando? Y no olvidemos que, hasta el miedo, el tenerlo o el no tenerlo, se puede comprar con dinero. Podemos ofrecer una nueva forma de organizar la propiedad. No se trata de destruir la propiedad, sino de trascender ese dilema de privada o estatal, y poner el acento en el nuevo propietario: el ser humano.

No se trata de destruir la propiedad, sino de humanizar la economía

8) Desde aquella primera sangre derramada por el grito de “esta tierra es mía”, el hombre no ha sabido vencer los miedos de enfrentar sus antagonismos sin violencia alguna, sino que todo se tenía que pagar con sangre. Incluso, en estos tiempos del imperio comercial a ritmo de globalización, podemos asegurar, con aquellos ilustrados encarcelados en idealismos imposibles, que el comercio es la continuidad de la guerra por otros medios. Pero, volviendo al epígrafe 8, quién es ese nuevo propietario. De qué tipo de propiedad estamos hablando, que alcance tiene y cómo se puede llegar a él.

De qué tipo de propiedad estamos hablando

9) No hay secretos en el tipo de propiedad a proponer, pero sí en el alcance que debe tener para humanizar estas economías genocidas del presente. La propiedad de la que hablamos es lo que podría entenderse hoy en día como cooperativas. La propiedad de producción y comercio, y con ellas englobamos todo ese andamiaje de propiedades de todo tipo en las actuales economías, está en manos de los cooperativistas. Todo lo que implique las relaciones internas debe estar en manos de los cooperativistas. No hay obreros, no hay clases, solo socios. La forma en la que establezcan sus salarios (ya escribiremosmás adelante sobre este punto) está en sus manos, pero los beneficios netos son equitativos desde el primero al último de los cooperativistas. La distinción de los salarios, más simbólica que cuantitativa, obedece, obviamente, al conocimiento aportado al conjunto de la cooperativa por parte de sus socios. Por no si quedó claro, no se trata de ampliar el número de cooperativas allí donde existan, sino de borrar todo tipo de propiedad privada o estatal del marco de la economía. La actividad del comercio, desde la producción, servicios, comercialización, etc., se centra, en esta nueva forma de propiedad, en el actor, el ser humano de carne y hueso, y no en el guion particular que beneficia a unos pocos en nombre de todos, pero que realmente esclaviza a casi todos. Queda, entre otras cosas, definir cómo se alcanza la generalización de este modo de propiedad. Por qué los Estados modernos van a ceder sus prerrogativas y dejar de ser, por ejemplo, los intermediarios entre el sector empresarial y los obreros o, peor aún, porqué la propiedad privada, en toda su amplitud y variedad, va a ceder lo que entiende su propiedad y bienes comerciales para cederlo al conjunto de los cooperativistas.

La cooperativa es el camino.

10) El por qué los Estados y las propiedades modernas, tanto estatal como privadas, que, realmente, no olvidemos, son viejas estructuras insertadas en el presente y mal dirigiendo modernas formas de conocimiento, el por qué, digo, debieran ceder está bien claro. No subsistirán en el tiempo sin caer en novedosas formas de esclavitud y no hay garantía alguna que los descendientes de los hoy propietarios se conviertan en los esclavos futuros. Pero esta visión a largo plazo no es muy convincente para aquellos que poco o nada les importa el todo y solo son capaces de apreciar su tiempo y su pedacito de realidad. Aquí es donde vuelve a aparecer aquellas preguntas incómodas ¿debe llegar primero un Estado humanitario para implantar una economía humana o es posible implantar una economía centrada en el ser humano para que conduzca a un modelo de Estado humanitario? Para dar una oportunidad a que la alternativa pueda ser viable habría que plantear el cómo se haría estos cambios. Cómo pasar de las economías privadas o estatales a una economía fundamentada única y exclusivamente en el cooperativismo.

Las actuales formas económicas imperantes llevarán al ser humano hacia abismos insondables

11) Al enemigo no se le puede dejar de dar una opción que le permita sobrevivir dignamente o, en el peor de los casos, morir con dignidad. Morir de pie, jamás de rodillas, jamás humillado, jamás aborrecido por haber perdido. El cómo pasar de estas economías del descarte o la humillación, privadas o estatales, a una economía cooperativista sin que los actores presentes opongan una resistencia a muerte, solo es posible manteniendo su “estatus”. Mantener su estatus significa, en primer lugar, indemnizar a los dueños de las propiedades con un “valor” consensuado. En segundo lugar, darle la oportunidad de pertenecer a la cooperativa como un socio más. En tercer lugar, se mantengan o no como socios de la nueva cooperativa o prefieran pertenecer a otra o no querer pertenecer a ninguna, darles un margen de cien años (100) para que puedan disfrutar, tanto ellos como sus familiares directos e indirectos e incluso a las personas que ellos pudieran considerar oportuno,de todas sus propiedades personales (casas, yates, aviones, etc.) y dinero acumulado sin gravámenes fiscales de algún tipo. A los cien años, perderán este estatus y deberán gravar acorde a lo que en ese tiempo esté establecido.

Si no se consigue una salida inmediata a otra economía, no habrá futura generación humana a la que explotar

12)  Es, en la práctica, poco viable la consecución de estos cambios de propiedad sin la presión de los Estados. Pero, aun así, no podemos olvidar el empoderamiento de una ciudadanía abierta a su conciencia y no al mundo de las creencias. No obstante, en cualquier caso, con Estados cómplices con la sangría humana actual o con Estados humanizados, en cualquier formato posible, el papel del Estado es mantener el juego limpio entre las cooperativas. Jamás el incesto entre Estado y Propiedad en detrimento del ser humano.

Estados y economías de toda índole han esclavizado al ser humano a todo tipo de miedos

13) Este cambio en el concepto de propiedad obedece simple y llanamente a empoderar al ser humano como tal en detrimento del ser humano de hoy en día que es visto por las diversas propiedades como simples mercancías que se pueden comprar, vender y, en última instancia, desechar. A la par, debe repensarse otros conceptos, como el de salario y el del trabajo, entre tantos otros como son el tiempo de trabajo, la riqueza, el ocio, la educación para la conciencia, etc., etc.Con respecto al concepto de trabajo, este debe comenzar a ser la expresión de las capacidades creadoras que todos ser humano tiene y debe trascenderse esa visión del trabajo como un medio para conseguir dinero (y, por ende, poder vivir) porque el dinero se ha convertido en un fin en sí mismo y no en el medio que debe ser. El salario no puede representar una forma de crear brechas insalvables entre los socios de una cooperativa, sino como forma de “valorar” los conocimientos en base a los cuales se rentabiliza el beneficio de todos. Y cuando digo “todos” no me refiero solo a todos los cooperativistas, sino al conjunto social. Las cooperativas, más allá de buscar el beneficio propio, deben aportar un beneficio social.

El dinero fue endiosado y dejó de ser un simple instrumento al servicio del comercio para ser un fin en sí mismo

14) La forma económica de relacionarse el nuevo tipo de propiedad debe basarse en la tecnología del blockchain y el mundo de las criptomonedas.  El sistema financiero actual, en su sentido amplio, desde los dueños de la fábrica de billetes hasta los que comercian con el mismo dinero, es inviable en cualquier escenario de cambio en la forma de entender la propiedad y/o en los Estados futuros. Aún más. Si no se pudiera llegar a un cambio en las formas de propiedad y/o de Estados actuales, el sistema económico basado en el genocidio que cometen los Bancos Centrales con sus políticas inhumanas, destinada a enterrar el espíritu humano por un puñado de oro, deberán desaparecer, so pena de ser dichos sistemas inhumanos el detonante para la extinción de la propia especie.

 El cambio en la forma de propiedad, obviamente, no es la panacea para entrar en otros modelos de sociedad donde la conciencia prime por encima de las creencias, pero es un paso necesario. Los Estados venideros tendrán que resolver los límites de sus propios límites y empoderar al ser humano por encima de las estructuras. Organizarse no puede ni debe seguir siendo sinónimo de esclavitud, por mucho que la maquillen con leyes que nunca están orientadas al ser humano en conjunto sino a una parte del conjunto, sino sinónimo de un nosotros, los seres humanos, la especie humana, la conciencia humana.

SOLUCIONES MODERNAS A VIEJAS ECONOMÍAS

               PARTE 1: LOS PROBLEMAS SOCIALES

 Antes de dar comienzo a este pasquín, quisiera dejar un par de cosas claras. Primero, mi carácter de nazareno y, como tal, defensor del mensaje y espíritu del Maestro, Jesús de Nazaret. Aclaro, de la figura del Maestro, no seguidor, y mucho menos defensor, de la institución eclesial creada en su nombre. La Segunda Venida del Maestro y los tiempos apocalípticos que sucederán antes de su retorno para mí son más que una creencia, son una certeza que se está desarrollando en estos tiempos. En segundo lugar, y relacionado con el anterior, el hecho de preocuparme e intentar buscar salida al enorme problema de la sociedad humana y su incapacidad para organizarse dignamente viene por la idea misma de que mis creencias o certezas no puedo imponerlas y que, humanamente, debo hacer todo lo posible, hasta el último aliento de vida, para aportar mi grano arena por el bienestar de aquellos que sí creen que el problema humano tiene solución en el mundo de las creencias. Aclarado esto, veamos qué podemos decir sobre la economía del siglo XXI.

Mi carácter de Nazareno, que espera la Segunda Venida del Maestro de una manera casi inminente, no me impide luchar por la esperanza de otros

LOS PROBLEMAS: HAY QUE CAMBIAR 1) EL ORDEN SOCIAL Y 2) LAS FORMAS Y RELACIONES ECONÓMICAS

Las economías del siglo XXI tienen bajo su responsabilidad el futuro de la especie humana. Sí, son ellas, junto al segmento que llamamos política, las que, en un incesto inhumano, deben reorientar su comportamiento so pena de quedarse sin pastel porque no habrá comensales para saborearlo. Veamos.

1) EL PROBLEMA SOCIAL:

a) Los muros de los Estados nunca fueron construidos para al conjunto social, sino para una clase social intramuros, sea la que sea. Esto fue fruto, obviamente, por el mismo carácter clasista que fue desarrollándose en los primeros grupos humanos y su posterior evolución. Se dio por sentado que el poder del más fuerte era natural y connatural a la especie humana, por más que hubiera sido tocada por la divinidad de una conciencia creadora. Ese poder del más fuerte debería ser usado para imponerse y limitar quién es quién dentro del grupo. Ahora bien, esta desviación, aunque haya sido, prácticamente, desde los mismos albores de la evolución humana, no justifica el persistir en dicho error en las llamadas sociedades modernas del conocimiento. Sin embargo, las formas modernas de sociedad siguen su curso bajo el lema de la neo esclavitud, por mucho que la maquillen de derechos y Estados de Derecho. Los modernos Estados solo velan por sí mismos, sus estructuras y los hombres y las mujeres que viven directamente de ellos a costa de la mayoría esclavizada. El Estado hoy, como ayer, jamás ha representado al conjunto social. El Estado, pese a quien le pese, hoy, como ayer, no somos todos. El Estado de derecho, en cualesquiera de los Estados modernos, es la forma de legitimar y validar ese poder del más fuerte. Un poder que se manifiesta en la esclavitud de millones de seres encadenados a miedos de todo tipo. Miedos, fomentados y replicados desde hace eones por un puñado de seres equivocados, en detrimento de la mayoría, que solo buscan, como he dicho, su propio bienestar.

Los Estados modernos esconden malévolas y sutiles formas de esclavitud

b) Los Estados modernos, por lo antedicho, han dejado de ser intermediarios entre la ciudadanía, entre los seres humanos de carne y hueso, entre los ciudadanos de a pie y la sociedad en su conjunto. Para poder cambiar los modelos sociales nefastos que esclavizan al hombre moderno, deben ser barridos los Estados tal y como se han organizado hasta hoy en día. Cómo derribar los Estados modernos y, primordialmente, qué los puede sustituir como garantes del orden social y del bienestar y prosperidad de todos y cada uno de los ciudadanos.

Los Estados modernos no representan ya el nexo entre la ciudadanía

c) El uso de la fuerza y de la violencia para derribar a los Estados NO es método para alcanzar dicho fin. El fin jamás, repito, jamás, justifica los medios. Ese ha sido, la violencia, el método usado hasta la fecha por las estructuras de poder que, justamente, se necesitan derribar.

La violencia nunca es el camino para un cambio real. La violencia es una forma más de esclavitud

d) Solo hay una forma de derribar la inhumana organización estatal y esta se basa en la propia organización de los individuos en base a un interés común y prioritario en este primer paso, a saber, la idea del derribo o, si se quiere desdramatizar, transformación de los Estados modernos en Estados humanos de convivencia y conciencia.

La cadena de bloques puede ser una alternativa a otra forma de organizarse socialmente

e) Un Estado humano de convivencia y concienciabasa la actividad humana, el quehacer humano, la cotidianidad, para desarrollar plenamente la conciencia que es. La actividad humana a tal fin puede entenderse en base a lo que hoy en día puede entenderse como economía, espiritualidad y ocio. La economía debe estar orientada y al servicio del ser humano, de todo ser humano y no, como hasta hoy en día, esclavizar al ser humano a economías indolentes, genocidas. La espiritualidad debe ser entendida y ejercida por el individuo en su intimidad y compartida con el conjunto social no para imponerla, sino para el encuentro entre seres espirituales y no, como hasta hoy en día, esclavizar la espiritualidad a las cadenas de religiones deshumanizadas que solo persiguen la gloria de los suyos. El ocio debe ser entendido como la máxima expresión para el cuidado, descanso y disfrute de esa unidad que el hombre es de ser-mente-cuerpo y no, como hoy en día, como un olvido del otro y la salida hacia zonas de confort que solo buscan un refugio ante estas sociedades enfermas.

La nueva sociedad debe estar centrada en el desarrollo de la conciencia humana

f) Para llegar a ese Estado humano de convivencia y conciencia, partiendo del hecho de que las sociedades modernas son sociedades enfermas, deshumanizadas, y que el conjunto social en su mayoría está contagiado de esos males y adaptado a ellos, sintetizados bajo el término de creencias, de todo tipo y condición, y que solo sirven para ahondar más en la distancia entre los seres humanos, solo resta un camino: la unidad de aquellos que se sientan abiertos a su Conciencia de Ser por encima de sus creencias  y que sientan que pueden dar un paso más allá y comenzar una tarea “evangelizadora”.

Las creencias deben dar paso al nuevo mundo de la conciencia

g) El “nuevo evangelio” no impone, sugiere. No fija caminos, sino horizontes siempre abiertos. No busca militantes, sino conciencias. No busca construir un mundo para las creencias, sino para las conciencias. No busca el bienestar de unos pocos, sino la prosperidad de todos. No usa el conocimiento para sacar beneficios para sí mismos, sino para mejorar las condiciones de vida y ocio de todos. No educa para que el ego domine, sino para que el “nosotros” siempre esté presente, para la Conciencia común. No busca encerrar las ideas en creencias y de esa manera limitar la realidad, sino alimentar las ideas para la transformación de la realidad.

El nuevo camino no se impone, se muestra

h) ¿Cómo evangelizar? ¿Cómo lograr dialogar con gente negada al diálogo porque se le ha sembrado la idea de que sus creencias son las únicas y que el cambio siempre debe venir del otro? ¿Cómo derribar/transformar los Estados?  Ejemplo, paciencia y más paciencia y más ejemplo por parte de los que deseen emprender el camino. Todo ello bañado con unas ideas claras de lo que se busca, de la sociedad humana que se busca. Para derribar los Estados, obviamente, dependerá de las condiciones actuales de cada uno de ellos. No es lo mismo transformar un Estado totalitario, que solo permite un modo de hacer las cosas, normalmente dictada por un líder u un pequeño grupo de seres indolentes, que un Estado que permita la “pluralidad” de intereses en sus predios. Pero en todo caso, el mecanismo es el mismo, a saber, llegar a sumar el número de conciencias abiertas a sí mismas para poder “contagiar” al resto. El mal se contagia y se propaga mejor que el bien, pero el bien se contagia y se propaga también, aunque sea a menor velocidad.

La fuerza del cambio radica en la suma de todos

I) Un caso práctico. Pongamos cualquier Estado que tenga un estado de derecho, aunque esté sesgado por intereses particulares, y que permita la lucha por el poder social a través de los partidos políticos. En este caso, un camino de la “evangelización” puede consistir en la creación de un partido político que solo tenga como único punto de su programa político la propia transformación del Estado. Obviamente, en el programa, aparte del único punto de la transformación del estado, debe llevar muy claro el modelo de sociedad que se busca. No se trata solo de destruir lo presente porque esté mal, sino de construir una alternativa real y distinta que no se base en más de lo mismo con otro nombre, que es lo que ha imperado en esta última humanidad a través de su evolución social.

El sistema de partidos es un mecanismo obsoleto para los nuevos tiempos

J) Uno de los grandes obstáculos para la creación de un Estado humano de convivencia y conciencia radica en la inoculación en las mentes humanas, a través de la educación recibida, los llamados procesos de socialización, de un sinfín de creencias fallidas que solo persiguen acentuar miedos de todo tipo, entre ellos, miedo a lo desconocido. Lo distinto es, como mínimo, puesto bajo la lupa de la observación. Si lo distinto amenaza de alguna manera mi “forma de vida”, debe ser neutralizado o eliminado. Otro obstáculo, muy al hilo del presente pasquín, es aquella creencia fallida que se puede resumir con el refrán “más vale malo conocido que bueno por conocer”, que solo refleja hasta qué punto las estructuras de poder siembran en la mente de los hombres la idea de que deben aceptar su esclavitud porque si se alzasen pudieran llegar esclavistas peores que ellos mismos. En otras palabras, vienen a decir estas nefastas hordas de estructuras y seres de Estados esclavistas que la naturaleza humana es la de ser amo o esclavo.

Educar para Ser y no para tener

k) Uno de los puntos más vulnerables de los Estados modernos, a tener muy en cuenta en la tarea “evangelizadora” son sus economías, puesto que ellas representan el instrumento de esclavitud que usan para doblegar a los seres humanos. Toda forma de esclavitud tiene una forma económica de moldear las cadenas que esclavizan al hombre a sus estructuras. No importa el color de Estado, desde la totalitaria China con ese socialismo a lo pekinés, a la oligarquía rusa con el señor Putin haciendo de galán de telenovela mexicana o al incestuoso mundo europeo, pasando por cualquier modelo de Estado en este mundo desenfrenado, todos ellos usan sus economías para avasallar la libertad humana, la libertad de ser, la libertad de crear y desarrollar su conciencia en armonía con las demás conciencias.

Las esconomías deben estar al servicio del hombre y no el hombre esclavizado a las economías

Llegado a este punto dejamos para un segundo pasquín el desarrollo de los problemas económicos y sus soluciones. Soluciones reales, viables, propias para acompañar ese programa “evangelizador” de transformación de los Estados modernos en Estados humanos de convivencia y conciencia.

Próximamente: SOLUCIONES MODERNAS A VIEJAS ECONOMÍAS

                              PARTE 2: LOS PROBLEMAS ECONÓMICOS

LA INHUMANIDAD DE LAS ECONOMÍAS HUMANAS PARTE I

Antes de comenzar a dar rienda suelta a este pasquín, debo aclarar lo siguiente: por economías entiendo todo tipo de quehacer humano relacionado con el aparato productivo y comercial de una sociedad en un amplio espectro, desde los rubros más inmediatos, como la comida y la salud hasta la venta de publicidad por internet.  Desde esta perspectiva, no hago distinción entre las economías de libre mercado, enclaustradas en todo tipo de capitalismos, de aquellas otras sostenidas y planificadas por Estados autoritarios y/o totalitarios, que da lugar a híbridos económicos tipo China.  Para el autor, todas ellas son economías inhumanas, economías fallidas. Veamos por qué.

Las economías modernas son economías genocidas

CÓMO SURGIERON LAS ECONOMÍAS INHUMANAS

La complejidad de los grupos humanos (Link al canal Kukalot, YouTube) ancestrales fue creciendo a medida que esos grupos antropoides iban nombrando e interpretando el mundo que le rodeaba. Las necesidades más básicas, las que no nacen de la imaginación creadora humana, sino de ritmos biológicos ineludibles, como son el hambre y el sueño, iban abriéndose camino en las distintas formas de mitigarlas. De las cuevas a los palafitos o a las chozas, del nomadismo a la agricultura y ganadería y de estas a la industria de los metales. A la par de estos intentos por mitigar los impulsos naturales del cuerpo, la evolución de la consciencia, de la mente, del ego, también comenzaba su largo y tortuoso camino evolutivo. Este camino de la consciencia es inseparable de la aparición y evolución del lenguaje simbólico como instrumento de dominación. Sí, el lenguaje, desde sus mismos inicios, no solo sirvió para limitar y nombrar el mundo, sino para crear y sostener creencias que irían creando y desarrollando eso que nombramos como cultura, y, entre estas creencias, la creencia de la supremacía del más fuerte. En aquellos principios, los egos aún descansaban en su fuerza bruta. La conquista de la fuerza por el lenguaje comenzaba un largo y tedioso camino que aún sigue fraguándose en estos albores del siglo XXI.

Las economías jamás pueden servir para ayudar a esclavizar a unos hombres por otros

ECONOMÍAS INHUMANAS SE ABREN PASO A TRAVÉS DEL YO

¿Sentían envidia aquellos primeros grupos humanos? ¿Cuál o cuáles eran los sujetos de sus envidias, las cosas, los alimentos, las personas? ¿Cómo comenzaron a repartirse las tareas del grupo y, principalmente, cómo comenzaron a entender ellos mismos esa capacidad lingüística que al nombrar el mundo lo iba creando y modelando? En un principio el Yo, como sonido que representaba un poder, nació como fuerza vital y la ley del más fuerte. Tanto el sometimiento de la tribu primigenia, como de aquellos primeros y posteriores grupos humanos culturales, a unos pocos o un único líder era una regla que no tardaría en escribirse. Un ego o unos pocos egos se imponían a un número mayor de egos que seguían las creencias que aquellos otros iban, como dije, imponiendo más que sugiriendo. Desde aquel entonces, la fuerza gregaria de la naturaleza (Link a Kukalot, canal YouTube)se conducía y se nombraba como tradición. Ya desde aquel entonces podemos rastrear la pesada carga del ser humano de salir de esa zona de confort que representa dejar sus decisiones en manos de otros, dejar su libertad anclada y sometida a un puñado de hombres, que, no olvidemos, se nutren de creencias que solo viven por y para ellos.

La economía nace para desarrollar la capacidad creadora humana

   Ya desde aquellos albores podemos rastrear las economías inhumanas de hoy en día. Ya, hoy en día, podemos decir de aquel entonces que los seres humanos estaban condenados a evolucionar económicamente desde unas premisas negativas, falsas y que le impedirían trascender su condición gregaria y, peor aún, les imposibilitaba salir del sometimiento al más fuerte. Los Estados modernos, la totalidad de los estados modernos, con sus economías del descarte, son solo la extrapolación temporal de aquel líder que impuso sus creencias. La fuerza de aquel primer líder la podemos ver hoy en los distintos modelos de Estado con sus ejércitos y aparatos de seguridad imponiéndose. Es más, en los famosos golpes de Estado podemos ver la sustitución de aquel líder alfa por otro y, como en aquel entonces, a veces resultaba, a veces no, aunque siempre dejaba rastros de sangre y mucha sed de venganza.  En estos albores del siglo XXI, en estos finales de esta última humanidad, el cambio de paradigma no llegará. La extinción de estos modelos egocéntricos, egotistas, basados en la fuerza, dará paso a modelos sociales y económicos basados en el nosotros, en la suma de todos y no la imposición de unos pocos al conjunto. El mundo de las creencias dará paso al mundo del conocimiento en base a la ciencia y el mundo del ego dará paso al mundo de la conciencia. Veamos.

Los esclavistas modernos cotizan en bolsa y/o se sientan en despachos políticos

CÓMO SE DEFINEN HOY LAS ECONOMÍAS INHUMANAS COMO ECONOMÍAS FALLIDAS

   Por qué mantengo y sostengo que las economías de hoy en día son economías inhumanas, economías fallidas. Las economías fallidas son todas aquellas que han olvidado una de las reglas básicas de la conciencia y es aquella que dice que la parte influye y se influye del todo y, por ende, todo está entrelazado. Creer que el interés particular, cuando este significa el sufrimiento o la muerte del otro, se puede justificar, validar o legitimar por el poder de la fuerza o el engaño es, en el mejor de los casos, cuando es la ignorancia lo que les lleva a actuar de esa manera, de una estupidez racional mayúscula. Uno de los problemas de esta última humanidad, en el terreno económico, ha sido confundir su propia ignorancia del medio natural en el que se desenvolvían con la idea de que su supervivencia dependía del medio y no de sí mismos, de su capacidad creadora y del conocimiento sobre el medio que iba, poco a poco, desarrollándose. La guerra, el vandalismo, la expropiación como medio de supervivencia fue y es tónica de esta última humanidad. Hoy, maquillada con luces de neón y manuales de partido jugando al Monopoly de la geopolítica, se sigue entendiendo la economía como un acto de pillaje de unos hombres sobre otros. De nada ha servido el crecimiento tecnológico y la ampliación de miras del mundo natural, el hombre de la era del telescopio Hubble se sigue comportando como el hombre de la era ptolemaica, quizá con ocios más diversos, el que los puede pagar, pero encerrados en el mundo de las creencias y, peor aún, en el mundo de la inconsciencia. Jamás el ser humano, la conciencia humana, estuvo tan cerca de despertar a su propia conciencia de Ser y dejar atrás las noches oscuras del alma humana, pero tampoco estuvo tan asediada por el Mal, con mayúscula. Las economías del presenten alimentan ese Mal que está, aparentemente, ganando la batalla para seguir esclavizando al hombre a miedos atávicos. Pero esta victoria es solo eso, aparente. Frente a todo tipo de Estados del Mal, está surgiendo unas generaciones de seres humanos que afrontarán esos miedos que sus ancestros jamás pudieron enfrentar.

Política y economía han cometido el peor de los incesto al dejar abandonado al Hombre
LA MUERTE DE LAS ECONOMÍAS FALLIDAS O COMO SATURNO FUE DEVORADO POR SUS HIJOS

El ser humano, la conciencia humana, está llamado a despertar a su condición de ser conciencia y de ser conciencia cósmica. Los adelantos tecnológicos y científicos de los últimos decenios, con la red de internet como abanderada de esos cambios, no es casualidad ni han nacido para ser unos instrumentos más para dar dividendos en la bolsa de las miserias humanas, coticen en Tokio, el Ibex o en el Down Jones, etc., etc., aunque estén transitando por esos períodos hoy en día. Los adelantos tecnológicos y científicos están desarrollando otra manera de entretejerse la red neuronal humana de las generaciones nacidas bajo el signo de internet, no basada esa red neuronal en miedos a lo otro, al otro, sino en la cooperación con el otro y la búsqueda del interés común y no particular.

La economía del futuro o estará centrada en el ser humano o el ser humano se extinguirá

Las nuevas redes saben que el juego consiste en que el juego no termine y para ello no pueden construirse modelos que se basen en la destrucción del otro jugador, del game end. Las nuevas generaciones reescribirán los conceptos de riqueza, prosperidad, ocio, trabajo e inclusive el tan prostituido concepto de propiedad en base al individuo mismo y no en base a estructuras que han ninguneado al hombre mismo. La idea no es salvar al juego, sino al jugador. Hoy, en estos tiempos de pandemia, de COVID 19, vemos como las estructuras de poder presentes, tanto políticas como económicas, inclusive militares y religiosas, no les importa la suerte de los jugadores, sino que intentan a toda costa salvar el juego actual que tan groseramente les ha enriquecido a lo largo de la corta historia de esta última humanidad. Estos tiempos, digo, están feneciendo porqué las conciencias, despiertas a su condición de Ser, no pueden dejar de ser y el Mal siempre tiene fecha de caducidad allí donde acampa.

EL CORONAVIRUS T: LA MUTACIÓN DEL CAPITALISMO, UN CUENTO CHINO

Una de las ventajas de vivir y sobrevivir en La Habana es que todo lo que pasa fuera de sus fronteras se vive de otra manera, como si estuviéramos viviendo en otra galaxia, como si el infierno humano fuese una pesadilla que solo sufren los otros. El coronavirus no es menos. Se ha encontrado la forma de sacar partido a ese flagelo que trae de cabeza a medio planeta.

Por sacar partido, han anunciado un medicamento cubano que, al parecer, sirve para combatir a COV. Quizá sea una de las formas, cuando pase la pesadilla viral, de revitalizar la industria bioquímica de la isla, que vive horas bajas con tanto cambio de viento en estos mares caribeños. Sin duda lo lograrán si son capaces de encontrarse a sí mismos. Ahora bien, la pregunta es ¿pasará la pesadilla viral? Veamos qué podemos decir sobre este tinglado montado en torno a la familia más numerosa de este planeta, los virus.

   Debemos recordar, decía, que los virus parecen ser la entidad biológica más numerosa de este planeta y, desde su perspectiva, la raza humana podría representar solo una minoría digna de desprecio, pues no servirían ni siquiera para ellos duplicarse decentemente. También debemos recordar que esa entidad biológica no tiene un árbol genealógico como dios manda, pues no se sabe bien cómo narices pudieron aparecer en este planeta destinado a la excelsa raza humana. Así todo, hay teorías, como en tantas ramas del quehacer humano, que dan cuenta de la ignorancia de esos orígenes. Ninguna teoría de ellas muestra la posibilidad de que dichos “bichitos” quizá sean los “guardianes” de las especies animales, sobre todo de la humana, que ya se sabía venía con algunos desperfectos de fábrica. La libertad de ser, la verdadera esencia del ser humano, trae consigo esa capacidad de poder hacer el mal por el placer de sentirse superior o distinto a los demás.

De esto saben muchos las distintas ideologías, tanto políticas como religiosas, que han pululado y pululan por estos mundos de Dios, por estos espacios infinitos donde la vida viaja en asteroides o en cualquier nave de seres que ya han encontrado la forma de vencer a la muerte y, por consiguiente, el tiempo no es algo a padecer, sino algo a disfrutar, siempre en tiempo presente. Pero no nos desviemos. Este pequeño pasquín va de economía, quién lo diría a casi cuatrocientas palabras escritas.

¿PUEDE EL CORONAVIRUS TERMINAR CON EL CAPITALISMO?

Dicen los expertos, de varias ramas del saber humano, que esta crisis del coronavirus tiene algo de especial, algo huele a podrido. Se está viviendo como una de esas películas de Hollywood donde se despliegan infinidad de recursos para contener lo que por naturaleza no tiene fronteras. En comparación con otras pandemias que han podido sufrir los seres humanos, esta, nacida en China, en la China de un Estado y dos sistemas, fruto de un incesto contranatural entre capitalismo y comunismo como nunca antes se padeció, esta pandemia, decía, ha traído como consecuencia una paralización de la economía mundial. Sí.

La economía, en todas sus vertientes (de mercado, planificada, negra, etc., etc.), con todos sus actores (empresarios indolentes, banqueros podridos, políticos corruptos, trabajadores cansados, sindicatos de la muerte, mafiosos de toda condición, etc., etc.), no sabe bien qué futuro le depara. La Reserva Federal de EEUU y el Banco Central europeo han decidido reunirse, de momento por separado,para… ¿para decidir qué? Uno puede estar tentado a pensar que lo que buscan es salvar a la humanidad ¿de quién? ¿De ellos mismos?

CÓMO SOBREVIVIR A LA MUTACIÓN DEL CAPITALISMO

A nadie se le escapa de la mano que tanto el capitalismo salvaje de los últimos tiempos, como las insanas economías marxistas de toda índole y condición, por no hablar de las economías de la muerte (entiéndase drogas, armas, trata de blancas, de órganos, de niños, etc., etc.), están en descrédito entre la mayoría de los seres humanos en estos tiempos milenial. Ese descrédito estaba siendo combatido con mil y una zonas de confort-donde el ser humano aprende a mirar hacia otro lado y no a enfrentar sus problemas-, con un consumismo desmedido y con un sálvese quien pueda.

Pero los que manejan los hilos de la esclavitud moderna saben muy bien que el mañana existe y saben muy bien que una masa humana descontenta es peor que el más mortífero virus y aún no han sabido cómo salir ilesos de este planeta. El problema, cuando el pastel es pequeño y muchos los comensales, es que nadie quiere ser el último de la fila. Los banqueros del diablo, que manejan los asuntos de este infierno humano, no han podido controlar los desmanes de sus insanas economías y por algún lado debe comenzarse las terapias de choque. Y qué mejor que comenzar mandando a todo el mundo a la casa, por su propio bien, obviamente. Las hegemonías del poder siempre les han temido a las multitudes. Les da pavor caer en las manos de una turba sedienta de venganza y donde la cordura se viste de locura, aunque sea transitoria. El hecho es que el capitalismo, en cualquiera de sus versiones, incluida la comunista china, está mutando. Qué engendro saldrá, pues solo las huestes de Dios lo saben. Pues lo que está claro es que mientras las economías sean las que quieran dictaminar el desarrollo del espíritu humano, este no saldrá de su pequeña burbuja llamada esperanza. Cualquier mutación de las insanas economías humanas de estos albores del siglo XXI que no ponga el acento en el ser humano, en el hombre mismo, y siga creyendo que las instituciones humanas, incluidas, obviamente, las económicas, están por encima del ser humano, será una metamorfosis que llevará al hombre a su extinción.

   Pero soy optimista. Creo en el espíritu humano que se esconde entra tantas ideologías y creencias fallidas que gobiernan hoy las relaciones humanas. Creo que el ser humano no nació para perpetuar la maldad, sino para superarla. Creo que los tiempos del final de los tiempos de la maldad están dándose. Preguntarse por la hora o por el cómo de esos tiempos, no es hacerse la pregunta correcta, sino caer en miedos y paranoias, fieles aliados de las hegemonías del poder. La pregunta correcta es qué puedo hacer yo para no convertirme en un virus mortal para mis hermanos. Se aceptan todo tipo de derribos.