LA MALDICIÓN DEL DINERO

Quiero comenzar este post con una frase de un buen amigo, nonagenario, un histórico de la revolución cubana, que ha pasado las últimas décadas dedicadas al arte, al art brut, según los entendidos. La frase, que puede verse en su jardín encantado, el jardín de los afectos, dice “aprecio el dinero porqué sé el precio a pagar por no tenerlo”.

Aprecio el dinero porque sé el precio a pagar por no tenerlo (Héctor Gallo)

Esta frase lapidaria salió del alma noble de quien fue enseñado y adoctrinado en un modelo socio-económico que despreció el dinero y lo calificó como malo, dañino, la maldición del dinero. Parece que muchos han confundido términos y conceptos. Una confusión que jamás pecó de ingenuidad, sino de malicia o, en el mejor de los casos, de desidia. Más allá de los discursos ideológicos antagónicos, el dinero siempre ha sido apreciado por todos los líderes políticos. Tan es así que hoy en día el espacio político mundial parece una partida de Monopoly donde los grandes líderes compran y venden seres humanos al ritmo de guerras de todo tipo, incluida las comerciales, o de grandes empresas que su único fin es el beneficio a toda costa.

La maldición del dinero no es propia del dinero, sino de mentes indolentes que han olvidado al ser humano

Un beneficio, lamentablemente, que solo lo entienden en términos de dinero, digan lo que digan y se rasguen las vestiduras para defender su preocupación por la vida humana, la naturaleza u otras especies animales. Pero profundicemos en esta temática que tanto daño acarrea al despertar humano a otro modelo de convivencia.

LA MALDICIÓN DEL DINERO O CÓMO TUTANKAMEN SE COMPRÓ SU SARCÓFAGO DE ORO

Suelen decir que el dinero no da la felicidad y los detractores de esta postura, aquellos que se oponen a la maldición del dinero, suelen alegar que sin dinero no es posible alcanzar la felicidad, pues sin dinero el “movimiento” hacia la felicidad no se puede dar. Sí, quizá tu felicidad sea la de conocer un país que está en las antípodas del lugar donde vives, quizás sea ir a un crucero, obtener el último artilugio tecnológico, visitar un restaurante de moda, leer libros, ir al cine, quedarte en tu cama sin hacer nada, comprar a tu hijo algo que le fascina o llevar a tu pareja a un hotel de ensueño en el que puedan dar rienda suelta a sus fantasías sexuales. Todo ello solo se consigue a través del dinero. Sin dinero, el movimiento hacia la felicidad es un sueño, mejor dicho, una fantasía.

El dinero no es la causa de los males humanos, sino cuando se hace de él un fin y se olvida su papel instrumental

¿Cuál es el precio por no tener dinero? En los modelos sociales humanos, y no importa el anclaje económico al que se aferran, el ser humano ha sido traspuesto y ha sido relegado a ser una mera ficha del poder de turno, el cual, a su vez, solo se preocupa y ocupa de mantener estos modelos económicos antropófagos. Sin dinero, y no importa si estás en la China del señor Xi Jinping o en la Francia de Macron, la gran mayoría de seres humanos apenas puedensobrevivir a la vorágine que representa un modelo social que tiene al ser esclavizado al poder y al consumo, o, peor aún, a las dos cosas al mismo tiempo. En este tipo de sociedades, el no tener dinero significa no solo la penuria individual, el no saber cómo hacer para sobrevivir sin tener que ingresar en la fila de las economías negras de cada país, sino también la degradación del ser humano a una mera mercancía de intercambio.

Los capitalismos de todo signo y los más variados marxismos no pudieron trascender sus ideas limitantes y enclaustraron al hombre en todo tipo de cárceles existenciales

Sí, la delincuencia de todo tipo no existe per se, como si fuera connatural al ser humano el enfrentamiento con el otro, sino como respuesta a estos sistemas económicos que impiden el desarrollo del ser humano en su plenitud. Las mafias y demás organizaciones que trafican con el ser humano no son más que consecuencias lógicas de sistemas que han olvidado al hombre en su carrera loca por el beneficio económico a toda costa o, peor aún, por un puñado de ideas sobre el hombre mismo. Han olvidado que el núcleo de la sociedad humana es el individuo de carne y hueso, todo individuo, y no los intereses económicos sobre los que descansa el quehacer humano y su correlato en el ámbito ideológico de la política.

CÓMO COMPRAR LA CASA DE MIS SUEÑOS SIN LA MALDICIÓN DEL DINERO

Puede parecer contradictorio el hecho de que sin dinero pueda darse algún tipo de comercio y, de por sí, es así. El problema de la maldición del dinero no radica ni en el dinero, ni en el comercio. Está claro que hasta que la sociedad humana, en su conjunto, no dé un salto de conciencia hacia sí misma, hacia su verdadera libertad, que radica en su libertad de Ser y no en falsificadas libertades, como la de movimiento, expresión, alimentaria, etc., etc., no podrá construir modelos sociales acorde al espíritu que es. Sin embargo, sí es posible dar otro salto de consciencia y no reaccionar a las ideologías políticas de turno que solo buscan el enfrentamiento porque es su única manera de mantenerse vivas y haciendo de las suyas. Este salto de consciencia comienza por asumir individualmente y transmitir e interiorizar colectivamente que sí es posible otro modelo social más allá de las ideologías dominantes que intentan encarcelar al hombre dentro de sus propios miedos.

El camino hacia el cambio comienza y termina en cada consciencia humana. Intentar cambiar al otro no solo es imposible, sino signo de una ignorancia racional

Un modelo social alternativo donde el ser humano sea la membrana que permite decidir qué puede ser o no comercializado y puesto bajo el instrumento del dinero. Esto ya implica otro salto de consciencia a cerca del dinero. El dinero no puede ser usado como un fin en sí mismo, sin el cual el ser humano es reducido a escombros, sino como un instrumento de intercambio comercial. Un modelo social donde la propiedad personal no puede ser cuestionada, pero donde el comercio no esté sujeto a las decisiones y beneficios de unos pocos, sino a la cooperación de todos. Esto ya implica la ruptura, la quiebra, de la propiedad privada del comercio, pues el comercio no puede ser usado sino como un fin y beneficio social, y no, como hasta ahora, como un beneficio particular. Alcanzar este comercio social pasa por transformar la propiedad privada del comercio en cooperativas donde ya la figura del trabajador deja de existir, de hecho y de derecho, pues son todos socios cooperativistas. El grito al cielo que puedan dar los propietarios del comercial actual, basado en la rapiña y el olvido del hombre, es un grito minoritario, que solo es amplificado por los cómplices de los actuales sistemas económicos, a saber, el conjunto de los Estados modernos. Los Estados modernos humanos, eso lo saber cualquier párvulo del cosmos, solo son estructuras de dominación de unos hombres sobre otros.

Las ideas son la forma de reconocerse el ser humano como conciencia cósmica y, como tal, ser creadores de realidades

   No se trata de construir utopías en base a ideologías de lo distinto, de lo diferenciado, sino en reconstruir las bases de otra sociedad no basada en los miedos y la ignorancia que moldearon la sociedad humana hasta el presente. El salto de consciencia que pueda llevar, en un futuro no muy lejano, a otro salto de conciencia de la especie humana, pasa por trascender los actuales sistemas de creencias basadas en ideologías contrapuestas y entrar en la dinámica del Ser. No se trata de seguir construyendo modelos sociales en las que las ideas se encierran en ideologías y al ser humano se les esclaviza a ellas, sino de poner las ideas al servicio del hombre. Las ideas si no están al servicio del hombre y es el hombre el que está al servicio de las ideas, entonces el hombre está preso de sí mismo y, no olvidemos, la libertad de ser es la inercia natural de la vida.

A QUIÉN LE IMPORTA EL FUTURO DE SUS TATARANIETOS O CÓMO VIVIR SIN LA MALDICIÓN DEL DINERO

El problema para superar estas sociedades económicas deshumanizadas, que han hecho de la maldición del dinero o de su divinización una fuente de confrontación, no radica en seguir enfrentando ideologías que solo benefician a unos pocos con la sangre, el dolor y el sufrimiento de la mayoría, sino en acercarse los seres humanos unos a otros para comenzar a reconocerse como iguales, no ante los ojos de una ley o un conjunto de leyes humanas, sino ante los ojos de su propio espíritu. Puede parecer una tarea titánica, pero los tiempos modernos y el auge de internet, pueden facilitar mucho ese salto de consciencia. Las ideologías económicas imperantes, junto a sus vasallos políticos, e incluso religiosos, de todo color y condición, siguen obligando al hombre a ser un esclavo de sistemas económicos deshumanizados con la excusa ¿de qué? ¿de su propio bien?

Las ideas deben estar al servicio del hombre y no el hombre al servicio de ideologías que han prostituido las ideas para su propio beneficio

   Cuando el ser humano desconoce que todo en el universo está entrelazado y que toda conciencia particular es parte de una Conciencia común que da significado al mismo universo, el olvido del Ser, el propio y el de las demás conciencias que pueblan este mundo, se convierte en una brújula que no señala el norte, sino la autodestrucción de la especie. No se trata de unificar pensamientos, ideas sobre la realidad misma, por otro lado, imposible, pues la misma realidad no es más que la expresión de cada conciencia en su interactuar consigo misma, con las demás conciencias y con el medio energético-natural en el que se desarrolla.

El olvido del Ser ha llevado a los sistemas sociales humanos a estar a las puertas de su autodestrucción

No se trata, digo, de fomentar un pensamiento único acerca de la realidad, sino de fomentar que la base del desarrollo humano está en el reconocimiento de todo ser humano como Ser. El olvido del ser ha llevado al ser humano de carne y hueso a ser esclavo de sus propios miedos. Las ideologías políticas, religiosas, económicas, se encargan, a diario, de echar leña a ese fuego destructor. Los Estados, por su parte, tratan de mantener ese fuego bajo control, no para extinguirlo, como es obvio, sino para que no consuman los palacios donde los indolentes del mundo se jactan de ser los únicos seres de este hermoso planeta azul.

LAS SECUELAS EMOCIONALES DE UNA SOCIEDAD ENFERMA

A lo  largo de su último trayecto evolutivo el hombre ha  edificado sociedades cada vez más complejas y más desapegadas de su propia esencia divina y espiritual. Secuelas emocionales y enfermedades de todo tipo afloran en nuestras sociedades sin importar qué tipo de gobierno, economía o religión imperen en sus espacios geográficos. El hombre de carne y hueso, heredero de tradiciones ideológicas enfermas, sufre las inclemencias de sociedades que jamás fueron diseñadas para el desarrollo del espíritu humano, para el desarrollo del Ser del ser humano.

Por el concepto de verdad, anclado a ideas convertidas en prisioneras del fanatismo, el ser humano ha sido víctima de sí mismo

  Se puede ser complaciente y entender ese insano proceder a causa de la ignorancia que los diversos poderes  terrenales, políticos, religiosos, económicos o militares sembraron entre sus huestes. Sí, la ignorancia es la madre de los miedos y el miedo, cuando se desboca, es capaz de hacer cometer al hombre cualquier barbaridad contra sí mismo y contra sus congéneres.

La molécula de la vida, el ADN, representa las infinitas posibilidades de experimentar el Ser

La historia está repleta de actos abominables realizados y justificados en nombre de cualquier concepto, incluso en nombre de Dios, por no hablar de los que se hicieron en nombre de la libertad humana. Qué libertad puede sostenerse en la sangre de otro ser humano. Sin embargo, los tiempos están cambiando al son de los nuevos desarrollos tecnológicos, sobre todo con las nuevas tecnologías de la comunicación.

SECUELAS EMOCIONALES Y ENFERMEDADES TECNOLÓGICAS EN LAS SOCIEDADES MODERNAS

   De qué y por qué están enfermas las sociedades modernas y qué enfermedades tecnológicas pueden agravar la cuestionada supervivencia humana y llevar al hombre a su extinción.

   La sociedad moderna adolece, entre una variedad de males, de una sobredosis del concepto de verdad. Por este concepto el ser humano ha construido murallas en torno a ideas para convertirlas en cadenas para el pensamiento creativo. Por el concepto de verdad el ser humano ha desterrado de su naturaleza su mayor arma creativa, el cuestionamiento, la duda. Cuestionar, dudar, es la chispa que lleva al hombre a transformar su entorno y, sobre todo, a encontrarse a sí mismo en medio del cosmos. Por el concepto de verdad, que ni siquiera tiene un verbo humano propio, un acto genuino, que lo respalde, el hombre ha encontrado la justificación para explotar, avasallar, asesinar y exterminar a otros seres humanos. 

El miedo engendra servilismo. El despertar a la conciencia de ser revitaliza la libertad de sentir la divinidad que hay en cada conciencia cósmica

Las sociedades humanas modernas siguen estando enfermas del olvido del Ser. Siguen construyéndose modelos sociales, siguen mutando ideologías, basados en intereses mezquinos que siguen viendo a las culturas como el refugio humano por antonomasia. Ignoran que el ser humano es el constructor de culturas y que estas deben estar al servicio del hombre y no el hombre como esclavo de aquellas. Sin embargo, los distintos poderes, políticos, religiosos, económicos, amparados por todo tipo de poderes militares a cual más vergonzoso, siguen usando el concepto de cultura, así sea buscando una alianza de civilizaciones, para seguir poniendo el acento en las diferencias. El respeto que nace de la tolerancia cultural está preñado de un oculto halo de superioridad y, hoy por hoy, está barnizado de inhumanos intereses económicos de toda índole. Por mezquinos intereses económicos se comercia y se aplaude a sistemas sociales y sus respectivos Estados que denigran a la mujer o se les impide hablar libremente a sus ciudadanos, mucho menos criticar a los zares de turno. Solo el respeto que nace de la completa consciencia de que todo ser humano tiene en sí la chispa divina del Ser, puede llevar a entender las diferencias como lo que son, formas distintas de enfrentar cada situación y cada época. Las verdades de hoy pueden no ser funcionales mañana, sin embargo las tradiciones hegemónicas del poder las seguirán usando para su propio beneficio.

La era moderna de las telecomunicaciones está lista para el salto de conciencia del hombre. El principal obstáculo, las ideologías fallidas

   Las tecnologías modernas de las comunicaciones son un arma de doble filo. Por un lado, nunca el ser humano como especie estuvo tan cerca de alcanzar un salto de conciencia colectivo. Personalmente creo que no es casualidad ese salto tecnológico que ha llevado al hombre a estar casi interconectado unos a otros a golpe de un solo clic. Por otro lado, la masificación de las comunicaciones ha generado un ruido de fondo que está anegado de fake new que pueden provocar un aislamiento mayor del individuo. De la masa anónima se ha pasado a miles, millones, de grupos de WhatAspp que parecen vivir y morir dentro de la red y, peor aún, dentro del grupo. Fuera del grupo solo pareciera existir el desamparo y el caos.

CÓMO SOBREVIVIR A LAS SOCIEDADES ENFERMAS SIN ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA

   Nunca el hombre, como especie, ha estado tan cerca de encontrar su esencia de Ser como lo está en esta época de teletransportaciones cuánticas. Nunca antes el conocimiento hacia la naturaleza y el cosmos lo ha llevado a aligerarse de las cargas ideológicas que lo han maltratado a lo largo de estos últimos milenios. El cosmos se presenta al hombre como la genuina cuna de sí mismos y la molécula de la vida, el ADN, se presenta como una guía de todas las posibilidades de ser más que la construcción específica de una vida en concreto.

El mayor peligro para el despertar humano a su conciencia de ser radica en el fanatismo de las creencias fallidas de todo tipo

   El mayor enemigo del hombre cuántico no está fuera de sí mismo, sino dentro de su propia prisión ideológica. La verdad no está fuera, sino dentro de sí mismo y la comparte con toda conciencia humana y cósmica. La verdad que han perseguido los hombres pre-cuánticos radicaba no en conocimiento alguno, sino en los miedos que surgieron desde la noche de los tiempos. La verdad de hoy no está en lo que el hombre hace, sino en lo que el hombre es, una conciencia fractal de la Conciencia Única del Padre. El conocimiento se va transformando de un buscar la forma de vencer a los miedos, a lo desconocido, a buscar la esencia de lo que somos más allá de todas las diferencias. No se trata de ver el vaso de agua medio lleno o medio vacío, sino de ver el agua que hay  en él.

Cada átomo del universo visible refleja toda la sabiduría del cosmos

Sobrevivir a estas sociedades enfermas solo es posible si eres capaz de encontrar tu Ser más allá de todas las creencias que han moldeado una falsa identidad del yo soy. No se trata ni de negar tu ego, por otro lado imposible, ni de menospreciar todo el bagaje por muy despreciable que sea, sino se trata de trascender. Trascender significa llegar a ser plenamente consciente de tu conciencia de ser y que esta debe ser la brújula por la que el ego vaya actuando en su cotidianidad. Para ser plenamente consciente de tu conciencia de ser solo tienes que poner el énfasis en tu presente, estar presente si no en todos, en muchos de los pensamientos que a diario asaltan tu mente y en los posibles actos que los acompañan. A  medida que te hagas presente en tu día a día, tu Ser irá desplazando a tantas y tantas y tantas creencias que solo perseguían la esclavitud a tus miedos.

HOY NO ES AYER NI ES MAÑANA

El tiempo eres tú

   Cuando comienzas a valorar que el hoy no es ayer ni es mañana, has comenzado a despertar del letargo del ego. Cuando uno vive sumergido en el ego, el tiempo siempre se conjuga en pasado o futuro, jamás en el tiempo de la vida, el presente. Las raíces de todo miedo siempre se nutren de esa memoria que se resiste a contemplar el momento presente y navega al garete entre lo que vivimos y lo que quisiéramos vivir, entre la experiencia y las expectativas. No hay lugar, en el ego, para la contemplación del instante, de lo que vives sin percibir que lo estás viviendo.

Solo existe el hoy
Desconocer el hoy es desconocer el tiempo

Cuando logras alcanzar el camino hacia tu Ser, el instante se convierte en presente, en plenitud, aún en situaciones que la gran mayoría tildaría de inaceptables. Olvidan, quienes así juzgan, que es la parte la que forma el todo y no hay todo que no contenga todas las partes. Sucumben, sin intención, a los cantos de sirena de un mundo en el que el individuo está sometido a mil fuerzas que lo dominan, en el mejor de los casos, o lo aniquilan, en el peor. En cualquier caso, ese mundo es un lugar donde no se tiene el control de la vida, de la realidad. En este mundo la gente se siente dominada por el tiempo.

POR QUÉ HOY NO ES AYER NI ES MAÑANA

   La pregunta sería más bien otra, por qué nos empeñamos en hacer del ayer y del mañana el tiempo presente. Hoy no es ayer ni es mañana porque la vida, la que se vive y se experimenta, la que puede detenerse en el tiempo menos esperado, solo sabe del instante. Si bien es cierto que proyectar los deseos en el tiempo, buscar los mecanismos para alcanzarlos, como soñar despierto por unas vacaciones merecidas, no está reñido con el presente.

Somos más que las imágenes que vamos siendo
El Ser trasciende el tiempo

Lo que está reñido con el presente es cuando hacemos de ese viaje en el tiempo el altar para nuestra forma de vida y convertimos el presente en el olvido del ser y afianzamos el ego. Es hora de salvar al ego, pues siempre parece el malo de la película. En realidad el ego no solo es parte indisoluble de nuestra humanidad, sino una parte muy importante, pues en él reside la consciencia. El problema del ego, por decirlo de un modo coloquial, es cuando se convierte en el matón del barrio e intenta dominar todo y a todos. El ego, cuando olvida que está al servicio del Ser, su razón de ser y existir, se convierte en un peligro público número uno. La búsqueda del Ser que somos, el despertar a la luz que somos, necesita del ego para reconocerse en él.

No dejes que el tiempo te abrume
Si el tiempo te abruma, es hora de despertar

Desde ese momento, el ego y el Ser no solo se reconcilian, sino que trabajando juntos alcanzan cotas de vivencias inexplicables. Mientras estos instantes de eternidad vividos en pleno presente se logran alcanzar, el hoy seguirá siendo ayer y el mañana. Convertir el presente en lo que es, pleno instante de eternidad, no es tarea para mañana, sino para hoy mismo.

SI HOY NO ES AYER ¿POR QUÉ EMPEÑARSE EN VIVIRLO DE ESE MODO?

   Se puede enfocar el empeño de vivir en el pasado, el hoy no es ayer, desde una doble vertiente. Las dos personales, pues tú eres el único responsable de mantener cada día ese enfoque, pero que tiene dos orígenes distintos. Por una parte el que te incumbe más directamente dice que tú vives en el pasado, que vuelves una y otra vez al pasado porque tienes temor de vivir el presente. Mil y un mil miedos pueden dirigir tu vida y te niegas a vivir el momento de la decisión, de romper la inercia, de salir de tu zona de confort. Por otro lado el no querer salir del pasado solo es una consecuencia de las sociedades enfermas en la que se desarrolla el hombre.

Deja tus propias huellas
La tradición puede ser perniciosa

Las sociedades humanas se basan en la tradición. La transmisión de valores, costumbres, hábitos, enemigos, amigos y todo tipo de comportamientos es impuesto, por activa y por pasiva, guste o no, de una generación a otra. Es el proceso de socialización. Es la manera en la que el hombre creyó hacer lo mejor para sus hijos. Esa manera, esa forma de vida, obviamente, no solo no tiene que ser válida por sí misma, aunque sea transmitida por el núcleo social a través, en la mayoría de los casos, del núcleo familiar y educativo, sino que lo “lógico”, lo esperable, más allá de lo deseable, es que se de bruces con la mirada más joven. Creemos hacer un favor a nuestros hijos imponiéndoles nuestro modelo social,  sin llegar a comprender bien que ellos deben elegir, transformar, buscar su propio camino.

   La doble rendija por la que el individuo cree que debe mirar hacia atrás olvidándose del presente no es más que una ilusión.

Eres dueño de tu tiempo
Tu realidad construye tu tiempo

Una ilusión que crea frustración en generaciones que no entienden que ante problemas distintos se usen las mismas soluciones que fracasaron en su tiempo, aunque ese fracaso se haya construido sobre victorias pírricas y tradiciones superfluas. La forma de huir de esos modelos frustrantes, que llevan al hombre a todo tipo de soluciones, suele desembocar en un carpe diem, que, en la mayoría de los casos, solo sirve para ahondar más los problemas, pero esto es harina de otro post.