PARTE 2. SOLUCIONES MODERNAS A VIEJAS ECONOMÍAS

La primera parte de este pasquín con insuflas académicas, pero sin pedantería ni creencia que haya llegado al olimpo de verdad humana alguna, se centró en la parte, digamos, política. La necesidad de cambiar los modelos de Estados que, hoy por hoy y hoy como ayer, ocasionan un genocidio humano maquillado con todo tipo de modelos, ideologías y demás ismos sin aroma a humanidad. Sin duda alguna, eso que llamamos economía es el nudo gordiano que hay que desatar. La gran pregunta es por dónde empezamos ¿Se deben cambiar los modelos de Estado para encontrar otros modelos económicos? ¿Se deben cambiar los modelos económicos para facilitar alternativas a los Estados modernos? Ahora bien, lo que debemos aplicar a estas preguntas es el principio de incertidumbre de la Mecánica Cuántica. Saber la respuesta a una de ellas conlleva la imposibilidad de saber la respuesta a la otra. Pero, no obstante, como dice la ranchera de turno, lo importante no es llegar primero, sino saber llegar. Ahora sí, demos comienzo a la función.

Para conseguir otro modelo de sociedad, qué debe cambiar primero, los Estados o las economías

¿CUÁL ES EL PROBLEMA ECONÓMICO?

La propiedad. A partir de este problemilla, han surgido un sinfín de problemas mayores. Veamos.

1) La tierra, como tal, como el espacio natural que comparten un indeterminado número de especies en esta ventanita del universo, no pertenece al hombre, no es propiedad de la especie humana. Sin embargo, tal especie humana se adueñó de sus tierras y de sus mares. ¿Quiénes? Nos perdemos en la noche de los tiempos. Pero, más importante es responder a ¿Por qué se adueñó un grupo humano de un pedazo de tierra? Uno está tentado a pensar que por el beneficio que traía el asentamiento frente al nomadismo ¿La ley del mínimo esfuerzo? o ¿ya se entreveía la posibilidad de una explotación de unos hombres sobre otros bajo el disfraz de una mayor complejidad grupal? Independientemente de cual sea el origen real de la propiedad, el hecho es que el apoderarse de la tierra, en un principio, y luego incluso de los hombres de otras tribus, de otras tierras, dio rienda suelta a un sinfín de problemas. Para muchos el ser humano es el mayor depredador del planeta, no solo diezma la naturaleza, sino por un pedazo de tierra ha sido capaz de asesinar, e incluso intentar exterminar, a congéneres de otros espacios a lo largo de todo su trayecto evolutivo.

La propiedad es el origen de un sinfín de problemas de convivencia humana

2) ¿Qué tiene que ver el origen de la propiedad con nuestros tiempos y, más aún, con soluciones a las intrincadas e encriptadas economías modernas?Pues mucho, por no decir todo. Se da por sentado que la propiedad es algo connatural al ser humano. Apropiarse de algo, de alguien, pareciera que es tan natural como respirar y eso es un error. La propiedad, el sentirse propietario, de un pedazo de tierra, de otro ser humano, de unos instrumentos, herramientas, conocimientos, etc., etc., fue una decisión histórica de unos ancestros que, obviamente, no tenían internet ni planificaban llegar a las estrellas. Se necesita repensar la propiedad, el sentido y el significado de la propiedad, a todos los niveles.

Es necesario repensar conceptos como propiedad, trabajo, riqueza, educación, etc.

3) Ya, muy lindo, pero quién le pone el cascabel al gato. La evolución social es como es y no se puede mirar hacia atrás. Solo las leyes de las partículas cuánticas parecen tener la particularidad de poder modificar el pasado, pero los hombres están condenados a vivir por él. Movimientos políticos han infectado la historia con fracasos en todos los órdenes. Capitalismos de toda condición a marxismos de igual cuño y peor semblante, ambos disfrazados del buen pastor, han esclavizado a los seres humanos con economías genocidas que persisten, e intentan seguir hasta que el cuerpo aguante, en el exterminio humano. Unos a base de premiar un consumismo desbocado a ritmos de terabytes y el beneficio económico a cualquier precio, otros con un consumismo ideológico que solo alimentan a las cúspides del poder, pero ninguno buscando trascender esos modelos genocidas. Obviamente, una parte, minoritaria, ha vivido y vive muy bien del cuento de la propiedad. La gran mayoría, las víctimas, sigue el sentido gregario inserto en su condición humana.

Capitalismos y marxismos de toda índole han convertido el planeta en un gigantesco campo de exterminio humano

4) Una parte del problema para cambiar los sistemas económicos genocidas del presente, basados en el imperio de la propiedad, privada o estatal, por sistemas económicos humanizados, no con promesas, sino con hechos, radica en qué ofrecer, y cómoofrecerlo, a los exterminadores (hombres de carne y hueso que se han apropiado de personas, estructuras, recursos naturales, medios propagandísticos, conocimientos y hasta de los Estados mismos) para que les permita, al menos, considerar la posibilidad de dejar su tortuoso quehacer. En este punto es donde viene a cuento la incógnita que dejaba abierta anteriormente ¿Qué debe cambiar primero la economía o los Estados? Lo mismo es desatar que cortar, diría el otrora emprendedor Alejandro Magno.

Quién le pone la cascabel al gato

5) Cambiar una sociedad basada en el imperio de las creencias, tan dispares unas a otras como absurdas, por una sociedad basada en la conciencia humana, no es cuestión de generaciones, ni de conocimientos, sino de educación. Mientras se siga educando para transmitir las creencias (cada cual la suya) y no para el desarrollo de la conciencia humana, no se saldrá si quiera del puerto llamado a sentir en primera persona la extinción humana. No obstante, antes de llegar a esa educación para la humanidad en su conjunto y no para intereses particulares, debemos dar cuenta del apartado cuatro.

Si no se comienza a educar para Ser y no para tener, la especie humama está condenada a la extinción

6) ¿Qué podemos ofrecer a los verdugos de las actuales sociedades humanas deshumanizadas? ¿Qué podemos darles para que se sientan cómodos con el trato? No podríamos ofertarles el perdón de sus vidas, a la antigua usanza, pues el poder y la “legitimidad” de la violencia y las armas (más allá de todas esas economías negras o blancas que les hacen la competencia) la tienen ellos. Además, y primordialmente, la violencia no está permitida ejercerla si quiera para alcanzar salvar la propia vida o la paz social. Entonces ¿qué podemos ofrecerles?  Podemos ofrecerles ser parte del negocio y cien años para disfrutarlo. Cien años de soledad, diría el ingenuo Gabo, pero más vale pájaro en mano que ciento volando.

El número mágico

7) ¿De qué negocio estamos hablando? ¿Qué podemos ofrecer a los que tiene el poder de tener todo lo que se puede comprar con dinero o por el poder mismo detentando? Y no olvidemos que, hasta el miedo, el tenerlo o el no tenerlo, se puede comprar con dinero. Podemos ofrecer una nueva forma de organizar la propiedad. No se trata de destruir la propiedad, sino de trascender ese dilema de privada o estatal, y poner el acento en el nuevo propietario: el ser humano.

No se trata de destruir la propiedad, sino de humanizar la economía

8) Desde aquella primera sangre derramada por el grito de “esta tierra es mía”, el hombre no ha sabido vencer los miedos de enfrentar sus antagonismos sin violencia alguna, sino que todo se tenía que pagar con sangre. Incluso, en estos tiempos del imperio comercial a ritmo de globalización, podemos asegurar, con aquellos ilustrados encarcelados en idealismos imposibles, que el comercio es la continuidad de la guerra por otros medios. Pero, volviendo al epígrafe 8, quién es ese nuevo propietario. De qué tipo de propiedad estamos hablando, que alcance tiene y cómo se puede llegar a él.

De qué tipo de propiedad estamos hablando

9) No hay secretos en el tipo de propiedad a proponer, pero sí en el alcance que debe tener para humanizar estas economías genocidas del presente. La propiedad de la que hablamos es lo que podría entenderse hoy en día como cooperativas. La propiedad de producción y comercio, y con ellas englobamos todo ese andamiaje de propiedades de todo tipo en las actuales economías, está en manos de los cooperativistas. Todo lo que implique las relaciones internas debe estar en manos de los cooperativistas. No hay obreros, no hay clases, solo socios. La forma en la que establezcan sus salarios (ya escribiremosmás adelante sobre este punto) está en sus manos, pero los beneficios netos son equitativos desde el primero al último de los cooperativistas. La distinción de los salarios, más simbólica que cuantitativa, obedece, obviamente, al conocimiento aportado al conjunto de la cooperativa por parte de sus socios. Por no si quedó claro, no se trata de ampliar el número de cooperativas allí donde existan, sino de borrar todo tipo de propiedad privada o estatal del marco de la economía. La actividad del comercio, desde la producción, servicios, comercialización, etc., se centra, en esta nueva forma de propiedad, en el actor, el ser humano de carne y hueso, y no en el guion particular que beneficia a unos pocos en nombre de todos, pero que realmente esclaviza a casi todos. Queda, entre otras cosas, definir cómo se alcanza la generalización de este modo de propiedad. Por qué los Estados modernos van a ceder sus prerrogativas y dejar de ser, por ejemplo, los intermediarios entre el sector empresarial y los obreros o, peor aún, porqué la propiedad privada, en toda su amplitud y variedad, va a ceder lo que entiende su propiedad y bienes comerciales para cederlo al conjunto de los cooperativistas.

La cooperativa es el camino.

10) El por qué los Estados y las propiedades modernas, tanto estatal como privadas, que, realmente, no olvidemos, son viejas estructuras insertadas en el presente y mal dirigiendo modernas formas de conocimiento, el por qué, digo, debieran ceder está bien claro. No subsistirán en el tiempo sin caer en novedosas formas de esclavitud y no hay garantía alguna que los descendientes de los hoy propietarios se conviertan en los esclavos futuros. Pero esta visión a largo plazo no es muy convincente para aquellos que poco o nada les importa el todo y solo son capaces de apreciar su tiempo y su pedacito de realidad. Aquí es donde vuelve a aparecer aquellas preguntas incómodas ¿debe llegar primero un Estado humanitario para implantar una economía humana o es posible implantar una economía centrada en el ser humano para que conduzca a un modelo de Estado humanitario? Para dar una oportunidad a que la alternativa pueda ser viable habría que plantear el cómo se haría estos cambios. Cómo pasar de las economías privadas o estatales a una economía fundamentada única y exclusivamente en el cooperativismo.

Las actuales formas económicas imperantes llevarán al ser humano hacia abismos insondables

11) Al enemigo no se le puede dejar de dar una opción que le permita sobrevivir dignamente o, en el peor de los casos, morir con dignidad. Morir de pie, jamás de rodillas, jamás humillado, jamás aborrecido por haber perdido. El cómo pasar de estas economías del descarte o la humillación, privadas o estatales, a una economía cooperativista sin que los actores presentes opongan una resistencia a muerte, solo es posible manteniendo su “estatus”. Mantener su estatus significa, en primer lugar, indemnizar a los dueños de las propiedades con un “valor” consensuado. En segundo lugar, darle la oportunidad de pertenecer a la cooperativa como un socio más. En tercer lugar, se mantengan o no como socios de la nueva cooperativa o prefieran pertenecer a otra o no querer pertenecer a ninguna, darles un margen de cien años (100) para que puedan disfrutar, tanto ellos como sus familiares directos e indirectos e incluso a las personas que ellos pudieran considerar oportuno,de todas sus propiedades personales (casas, yates, aviones, etc.) y dinero acumulado sin gravámenes fiscales de algún tipo. A los cien años, perderán este estatus y deberán gravar acorde a lo que en ese tiempo esté establecido.

Si no se consigue una salida inmediata a otra economía, no habrá futura generación humana a la que explotar

12)  Es, en la práctica, poco viable la consecución de estos cambios de propiedad sin la presión de los Estados. Pero, aun así, no podemos olvidar el empoderamiento de una ciudadanía abierta a su conciencia y no al mundo de las creencias. No obstante, en cualquier caso, con Estados cómplices con la sangría humana actual o con Estados humanizados, en cualquier formato posible, el papel del Estado es mantener el juego limpio entre las cooperativas. Jamás el incesto entre Estado y Propiedad en detrimento del ser humano.

Estados y economías de toda índole han esclavizado al ser humano a todo tipo de miedos

13) Este cambio en el concepto de propiedad obedece simple y llanamente a empoderar al ser humano como tal en detrimento del ser humano de hoy en día que es visto por las diversas propiedades como simples mercancías que se pueden comprar, vender y, en última instancia, desechar. A la par, debe repensarse otros conceptos, como el de salario y el del trabajo, entre tantos otros como son el tiempo de trabajo, la riqueza, el ocio, la educación para la conciencia, etc., etc.Con respecto al concepto de trabajo, este debe comenzar a ser la expresión de las capacidades creadoras que todos ser humano tiene y debe trascenderse esa visión del trabajo como un medio para conseguir dinero (y, por ende, poder vivir) porque el dinero se ha convertido en un fin en sí mismo y no en el medio que debe ser. El salario no puede representar una forma de crear brechas insalvables entre los socios de una cooperativa, sino como forma de “valorar” los conocimientos en base a los cuales se rentabiliza el beneficio de todos. Y cuando digo “todos” no me refiero solo a todos los cooperativistas, sino al conjunto social. Las cooperativas, más allá de buscar el beneficio propio, deben aportar un beneficio social.

El dinero fue endiosado y dejó de ser un simple instrumento al servicio del comercio para ser un fin en sí mismo

14) La forma económica de relacionarse el nuevo tipo de propiedad debe basarse en la tecnología del blockchain y el mundo de las criptomonedas.  El sistema financiero actual, en su sentido amplio, desde los dueños de la fábrica de billetes hasta los que comercian con el mismo dinero, es inviable en cualquier escenario de cambio en la forma de entender la propiedad y/o en los Estados futuros. Aún más. Si no se pudiera llegar a un cambio en las formas de propiedad y/o de Estados actuales, el sistema económico basado en el genocidio que cometen los Bancos Centrales con sus políticas inhumanas, destinada a enterrar el espíritu humano por un puñado de oro, deberán desaparecer, so pena de ser dichos sistemas inhumanos el detonante para la extinción de la propia especie.

 El cambio en la forma de propiedad, obviamente, no es la panacea para entrar en otros modelos de sociedad donde la conciencia prime por encima de las creencias, pero es un paso necesario. Los Estados venideros tendrán que resolver los límites de sus propios límites y empoderar al ser humano por encima de las estructuras. Organizarse no puede ni debe seguir siendo sinónimo de esclavitud, por mucho que la maquillen con leyes que nunca están orientadas al ser humano en conjunto sino a una parte del conjunto, sino sinónimo de un nosotros, los seres humanos, la especie humana, la conciencia humana.

SOLUCIONES MODERNAS A VIEJAS ECONOMÍAS

               PARTE 1: LOS PROBLEMAS SOCIALES

 Antes de dar comienzo a este pasquín, quisiera dejar un par de cosas claras. Primero, mi carácter de nazareno y, como tal, defensor del mensaje y espíritu del Maestro, Jesús de Nazaret. Aclaro, de la figura del Maestro, no seguidor, y mucho menos defensor, de la institución eclesial creada en su nombre. La Segunda Venida del Maestro y los tiempos apocalípticos que sucederán antes de su retorno para mí son más que una creencia, son una certeza que se está desarrollando en estos tiempos. En segundo lugar, y relacionado con el anterior, el hecho de preocuparme e intentar buscar salida al enorme problema de la sociedad humana y su incapacidad para organizarse dignamente viene por la idea misma de que mis creencias o certezas no puedo imponerlas y que, humanamente, debo hacer todo lo posible, hasta el último aliento de vida, para aportar mi grano arena por el bienestar de aquellos que sí creen que el problema humano tiene solución en el mundo de las creencias. Aclarado esto, veamos qué podemos decir sobre la economía del siglo XXI.

Mi carácter de Nazareno, que espera la Segunda Venida del Maestro de una manera casi inminente, no me impide luchar por la esperanza de otros

LOS PROBLEMAS: HAY QUE CAMBIAR 1) EL ORDEN SOCIAL Y 2) LAS FORMAS Y RELACIONES ECONÓMICAS

Las economías del siglo XXI tienen bajo su responsabilidad el futuro de la especie humana. Sí, son ellas, junto al segmento que llamamos política, las que, en un incesto inhumano, deben reorientar su comportamiento so pena de quedarse sin pastel porque no habrá comensales para saborearlo. Veamos.

1) EL PROBLEMA SOCIAL:

a) Los muros de los Estados nunca fueron construidos para al conjunto social, sino para una clase social intramuros, sea la que sea. Esto fue fruto, obviamente, por el mismo carácter clasista que fue desarrollándose en los primeros grupos humanos y su posterior evolución. Se dio por sentado que el poder del más fuerte era natural y connatural a la especie humana, por más que hubiera sido tocada por la divinidad de una conciencia creadora. Ese poder del más fuerte debería ser usado para imponerse y limitar quién es quién dentro del grupo. Ahora bien, esta desviación, aunque haya sido, prácticamente, desde los mismos albores de la evolución humana, no justifica el persistir en dicho error en las llamadas sociedades modernas del conocimiento. Sin embargo, las formas modernas de sociedad siguen su curso bajo el lema de la neo esclavitud, por mucho que la maquillen de derechos y Estados de Derecho. Los modernos Estados solo velan por sí mismos, sus estructuras y los hombres y las mujeres que viven directamente de ellos a costa de la mayoría esclavizada. El Estado hoy, como ayer, jamás ha representado al conjunto social. El Estado, pese a quien le pese, hoy, como ayer, no somos todos. El Estado de derecho, en cualesquiera de los Estados modernos, es la forma de legitimar y validar ese poder del más fuerte. Un poder que se manifiesta en la esclavitud de millones de seres encadenados a miedos de todo tipo. Miedos, fomentados y replicados desde hace eones por un puñado de seres equivocados, en detrimento de la mayoría, que solo buscan, como he dicho, su propio bienestar.

Los Estados modernos esconden malévolas y sutiles formas de esclavitud

b) Los Estados modernos, por lo antedicho, han dejado de ser intermediarios entre la ciudadanía, entre los seres humanos de carne y hueso, entre los ciudadanos de a pie y la sociedad en su conjunto. Para poder cambiar los modelos sociales nefastos que esclavizan al hombre moderno, deben ser barridos los Estados tal y como se han organizado hasta hoy en día. Cómo derribar los Estados modernos y, primordialmente, qué los puede sustituir como garantes del orden social y del bienestar y prosperidad de todos y cada uno de los ciudadanos.

Los Estados modernos no representan ya el nexo entre la ciudadanía

c) El uso de la fuerza y de la violencia para derribar a los Estados NO es método para alcanzar dicho fin. El fin jamás, repito, jamás, justifica los medios. Ese ha sido, la violencia, el método usado hasta la fecha por las estructuras de poder que, justamente, se necesitan derribar.

La violencia nunca es el camino para un cambio real. La violencia es una forma más de esclavitud

d) Solo hay una forma de derribar la inhumana organización estatal y esta se basa en la propia organización de los individuos en base a un interés común y prioritario en este primer paso, a saber, la idea del derribo o, si se quiere desdramatizar, transformación de los Estados modernos en Estados humanos de convivencia y conciencia.

La cadena de bloques puede ser una alternativa a otra forma de organizarse socialmente

e) Un Estado humano de convivencia y concienciabasa la actividad humana, el quehacer humano, la cotidianidad, para desarrollar plenamente la conciencia que es. La actividad humana a tal fin puede entenderse en base a lo que hoy en día puede entenderse como economía, espiritualidad y ocio. La economía debe estar orientada y al servicio del ser humano, de todo ser humano y no, como hasta hoy en día, esclavizar al ser humano a economías indolentes, genocidas. La espiritualidad debe ser entendida y ejercida por el individuo en su intimidad y compartida con el conjunto social no para imponerla, sino para el encuentro entre seres espirituales y no, como hasta hoy en día, esclavizar la espiritualidad a las cadenas de religiones deshumanizadas que solo persiguen la gloria de los suyos. El ocio debe ser entendido como la máxima expresión para el cuidado, descanso y disfrute de esa unidad que el hombre es de ser-mente-cuerpo y no, como hoy en día, como un olvido del otro y la salida hacia zonas de confort que solo buscan un refugio ante estas sociedades enfermas.

La nueva sociedad debe estar centrada en el desarrollo de la conciencia humana

f) Para llegar a ese Estado humano de convivencia y conciencia, partiendo del hecho de que las sociedades modernas son sociedades enfermas, deshumanizadas, y que el conjunto social en su mayoría está contagiado de esos males y adaptado a ellos, sintetizados bajo el término de creencias, de todo tipo y condición, y que solo sirven para ahondar más en la distancia entre los seres humanos, solo resta un camino: la unidad de aquellos que se sientan abiertos a su Conciencia de Ser por encima de sus creencias  y que sientan que pueden dar un paso más allá y comenzar una tarea “evangelizadora”.

Las creencias deben dar paso al nuevo mundo de la conciencia

g) El “nuevo evangelio” no impone, sugiere. No fija caminos, sino horizontes siempre abiertos. No busca militantes, sino conciencias. No busca construir un mundo para las creencias, sino para las conciencias. No busca el bienestar de unos pocos, sino la prosperidad de todos. No usa el conocimiento para sacar beneficios para sí mismos, sino para mejorar las condiciones de vida y ocio de todos. No educa para que el ego domine, sino para que el “nosotros” siempre esté presente, para la Conciencia común. No busca encerrar las ideas en creencias y de esa manera limitar la realidad, sino alimentar las ideas para la transformación de la realidad.

El nuevo camino no se impone, se muestra

h) ¿Cómo evangelizar? ¿Cómo lograr dialogar con gente negada al diálogo porque se le ha sembrado la idea de que sus creencias son las únicas y que el cambio siempre debe venir del otro? ¿Cómo derribar/transformar los Estados?  Ejemplo, paciencia y más paciencia y más ejemplo por parte de los que deseen emprender el camino. Todo ello bañado con unas ideas claras de lo que se busca, de la sociedad humana que se busca. Para derribar los Estados, obviamente, dependerá de las condiciones actuales de cada uno de ellos. No es lo mismo transformar un Estado totalitario, que solo permite un modo de hacer las cosas, normalmente dictada por un líder u un pequeño grupo de seres indolentes, que un Estado que permita la “pluralidad” de intereses en sus predios. Pero en todo caso, el mecanismo es el mismo, a saber, llegar a sumar el número de conciencias abiertas a sí mismas para poder “contagiar” al resto. El mal se contagia y se propaga mejor que el bien, pero el bien se contagia y se propaga también, aunque sea a menor velocidad.

La fuerza del cambio radica en la suma de todos

I) Un caso práctico. Pongamos cualquier Estado que tenga un estado de derecho, aunque esté sesgado por intereses particulares, y que permita la lucha por el poder social a través de los partidos políticos. En este caso, un camino de la “evangelización” puede consistir en la creación de un partido político que solo tenga como único punto de su programa político la propia transformación del Estado. Obviamente, en el programa, aparte del único punto de la transformación del estado, debe llevar muy claro el modelo de sociedad que se busca. No se trata solo de destruir lo presente porque esté mal, sino de construir una alternativa real y distinta que no se base en más de lo mismo con otro nombre, que es lo que ha imperado en esta última humanidad a través de su evolución social.

El sistema de partidos es un mecanismo obsoleto para los nuevos tiempos

J) Uno de los grandes obstáculos para la creación de un Estado humano de convivencia y conciencia radica en la inoculación en las mentes humanas, a través de la educación recibida, los llamados procesos de socialización, de un sinfín de creencias fallidas que solo persiguen acentuar miedos de todo tipo, entre ellos, miedo a lo desconocido. Lo distinto es, como mínimo, puesto bajo la lupa de la observación. Si lo distinto amenaza de alguna manera mi “forma de vida”, debe ser neutralizado o eliminado. Otro obstáculo, muy al hilo del presente pasquín, es aquella creencia fallida que se puede resumir con el refrán “más vale malo conocido que bueno por conocer”, que solo refleja hasta qué punto las estructuras de poder siembran en la mente de los hombres la idea de que deben aceptar su esclavitud porque si se alzasen pudieran llegar esclavistas peores que ellos mismos. En otras palabras, vienen a decir estas nefastas hordas de estructuras y seres de Estados esclavistas que la naturaleza humana es la de ser amo o esclavo.

Educar para Ser y no para tener

k) Uno de los puntos más vulnerables de los Estados modernos, a tener muy en cuenta en la tarea “evangelizadora” son sus economías, puesto que ellas representan el instrumento de esclavitud que usan para doblegar a los seres humanos. Toda forma de esclavitud tiene una forma económica de moldear las cadenas que esclavizan al hombre a sus estructuras. No importa el color de Estado, desde la totalitaria China con ese socialismo a lo pekinés, a la oligarquía rusa con el señor Putin haciendo de galán de telenovela mexicana o al incestuoso mundo europeo, pasando por cualquier modelo de Estado en este mundo desenfrenado, todos ellos usan sus economías para avasallar la libertad humana, la libertad de ser, la libertad de crear y desarrollar su conciencia en armonía con las demás conciencias.

Las esconomías deben estar al servicio del hombre y no el hombre esclavizado a las economías

Llegado a este punto dejamos para un segundo pasquín el desarrollo de los problemas económicos y sus soluciones. Soluciones reales, viables, propias para acompañar ese programa “evangelizador” de transformación de los Estados modernos en Estados humanos de convivencia y conciencia.

Próximamente: SOLUCIONES MODERNAS A VIEJAS ECONOMÍAS

                              PARTE 2: LOS PROBLEMAS ECONÓMICOS

LA INHUMANIDAD DE LAS ECONOMÍAS HUMANAS PARTE I

Antes de comenzar a dar rienda suelta a este pasquín, debo aclarar lo siguiente: por economías entiendo todo tipo de quehacer humano relacionado con el aparato productivo y comercial de una sociedad en un amplio espectro, desde los rubros más inmediatos, como la comida y la salud hasta la venta de publicidad por internet.  Desde esta perspectiva, no hago distinción entre las economías de libre mercado, enclaustradas en todo tipo de capitalismos, de aquellas otras sostenidas y planificadas por Estados autoritarios y/o totalitarios, que da lugar a híbridos económicos tipo China.  Para el autor, todas ellas son economías inhumanas, economías fallidas. Veamos por qué.

Las economías modernas son economías genocidas

CÓMO SURGIERON LAS ECONOMÍAS INHUMANAS

La complejidad de los grupos humanos (Link al canal Kukalot, YouTube) ancestrales fue creciendo a medida que esos grupos antropoides iban nombrando e interpretando el mundo que le rodeaba. Las necesidades más básicas, las que no nacen de la imaginación creadora humana, sino de ritmos biológicos ineludibles, como son el hambre y el sueño, iban abriéndose camino en las distintas formas de mitigarlas. De las cuevas a los palafitos o a las chozas, del nomadismo a la agricultura y ganadería y de estas a la industria de los metales. A la par de estos intentos por mitigar los impulsos naturales del cuerpo, la evolución de la consciencia, de la mente, del ego, también comenzaba su largo y tortuoso camino evolutivo. Este camino de la consciencia es inseparable de la aparición y evolución del lenguaje simbólico como instrumento de dominación. Sí, el lenguaje, desde sus mismos inicios, no solo sirvió para limitar y nombrar el mundo, sino para crear y sostener creencias que irían creando y desarrollando eso que nombramos como cultura, y, entre estas creencias, la creencia de la supremacía del más fuerte. En aquellos principios, los egos aún descansaban en su fuerza bruta. La conquista de la fuerza por el lenguaje comenzaba un largo y tedioso camino que aún sigue fraguándose en estos albores del siglo XXI.

Las economías jamás pueden servir para ayudar a esclavizar a unos hombres por otros

ECONOMÍAS INHUMANAS SE ABREN PASO A TRAVÉS DEL YO

¿Sentían envidia aquellos primeros grupos humanos? ¿Cuál o cuáles eran los sujetos de sus envidias, las cosas, los alimentos, las personas? ¿Cómo comenzaron a repartirse las tareas del grupo y, principalmente, cómo comenzaron a entender ellos mismos esa capacidad lingüística que al nombrar el mundo lo iba creando y modelando? En un principio el Yo, como sonido que representaba un poder, nació como fuerza vital y la ley del más fuerte. Tanto el sometimiento de la tribu primigenia, como de aquellos primeros y posteriores grupos humanos culturales, a unos pocos o un único líder era una regla que no tardaría en escribirse. Un ego o unos pocos egos se imponían a un número mayor de egos que seguían las creencias que aquellos otros iban, como dije, imponiendo más que sugiriendo. Desde aquel entonces, la fuerza gregaria de la naturaleza (Link a Kukalot, canal YouTube)se conducía y se nombraba como tradición. Ya desde aquel entonces podemos rastrear la pesada carga del ser humano de salir de esa zona de confort que representa dejar sus decisiones en manos de otros, dejar su libertad anclada y sometida a un puñado de hombres, que, no olvidemos, se nutren de creencias que solo viven por y para ellos.

La economía nace para desarrollar la capacidad creadora humana

   Ya desde aquellos albores podemos rastrear las economías inhumanas de hoy en día. Ya, hoy en día, podemos decir de aquel entonces que los seres humanos estaban condenados a evolucionar económicamente desde unas premisas negativas, falsas y que le impedirían trascender su condición gregaria y, peor aún, les imposibilitaba salir del sometimiento al más fuerte. Los Estados modernos, la totalidad de los estados modernos, con sus economías del descarte, son solo la extrapolación temporal de aquel líder que impuso sus creencias. La fuerza de aquel primer líder la podemos ver hoy en los distintos modelos de Estado con sus ejércitos y aparatos de seguridad imponiéndose. Es más, en los famosos golpes de Estado podemos ver la sustitución de aquel líder alfa por otro y, como en aquel entonces, a veces resultaba, a veces no, aunque siempre dejaba rastros de sangre y mucha sed de venganza.  En estos albores del siglo XXI, en estos finales de esta última humanidad, el cambio de paradigma no llegará. La extinción de estos modelos egocéntricos, egotistas, basados en la fuerza, dará paso a modelos sociales y económicos basados en el nosotros, en la suma de todos y no la imposición de unos pocos al conjunto. El mundo de las creencias dará paso al mundo del conocimiento en base a la ciencia y el mundo del ego dará paso al mundo de la conciencia. Veamos.

Los esclavistas modernos cotizan en bolsa y/o se sientan en despachos políticos

CÓMO SE DEFINEN HOY LAS ECONOMÍAS INHUMANAS COMO ECONOMÍAS FALLIDAS

   Por qué mantengo y sostengo que las economías de hoy en día son economías inhumanas, economías fallidas. Las economías fallidas son todas aquellas que han olvidado una de las reglas básicas de la conciencia y es aquella que dice que la parte influye y se influye del todo y, por ende, todo está entrelazado. Creer que el interés particular, cuando este significa el sufrimiento o la muerte del otro, se puede justificar, validar o legitimar por el poder de la fuerza o el engaño es, en el mejor de los casos, cuando es la ignorancia lo que les lleva a actuar de esa manera, de una estupidez racional mayúscula. Uno de los problemas de esta última humanidad, en el terreno económico, ha sido confundir su propia ignorancia del medio natural en el que se desenvolvían con la idea de que su supervivencia dependía del medio y no de sí mismos, de su capacidad creadora y del conocimiento sobre el medio que iba, poco a poco, desarrollándose. La guerra, el vandalismo, la expropiación como medio de supervivencia fue y es tónica de esta última humanidad. Hoy, maquillada con luces de neón y manuales de partido jugando al Monopoly de la geopolítica, se sigue entendiendo la economía como un acto de pillaje de unos hombres sobre otros. De nada ha servido el crecimiento tecnológico y la ampliación de miras del mundo natural, el hombre de la era del telescopio Hubble se sigue comportando como el hombre de la era ptolemaica, quizá con ocios más diversos, el que los puede pagar, pero encerrados en el mundo de las creencias y, peor aún, en el mundo de la inconsciencia. Jamás el ser humano, la conciencia humana, estuvo tan cerca de despertar a su propia conciencia de Ser y dejar atrás las noches oscuras del alma humana, pero tampoco estuvo tan asediada por el Mal, con mayúscula. Las economías del presenten alimentan ese Mal que está, aparentemente, ganando la batalla para seguir esclavizando al hombre a miedos atávicos. Pero esta victoria es solo eso, aparente. Frente a todo tipo de Estados del Mal, está surgiendo unas generaciones de seres humanos que afrontarán esos miedos que sus ancestros jamás pudieron enfrentar.

Política y economía han cometido el peor de los incesto al dejar abandonado al Hombre
LA MUERTE DE LAS ECONOMÍAS FALLIDAS O COMO SATURNO FUE DEVORADO POR SUS HIJOS

El ser humano, la conciencia humana, está llamado a despertar a su condición de ser conciencia y de ser conciencia cósmica. Los adelantos tecnológicos y científicos de los últimos decenios, con la red de internet como abanderada de esos cambios, no es casualidad ni han nacido para ser unos instrumentos más para dar dividendos en la bolsa de las miserias humanas, coticen en Tokio, el Ibex o en el Down Jones, etc., etc., aunque estén transitando por esos períodos hoy en día. Los adelantos tecnológicos y científicos están desarrollando otra manera de entretejerse la red neuronal humana de las generaciones nacidas bajo el signo de internet, no basada esa red neuronal en miedos a lo otro, al otro, sino en la cooperación con el otro y la búsqueda del interés común y no particular.

La economía del futuro o estará centrada en el ser humano o el ser humano se extinguirá

Las nuevas redes saben que el juego consiste en que el juego no termine y para ello no pueden construirse modelos que se basen en la destrucción del otro jugador, del game end. Las nuevas generaciones reescribirán los conceptos de riqueza, prosperidad, ocio, trabajo e inclusive el tan prostituido concepto de propiedad en base al individuo mismo y no en base a estructuras que han ninguneado al hombre mismo. La idea no es salvar al juego, sino al jugador. Hoy, en estos tiempos de pandemia, de COVID 19, vemos como las estructuras de poder presentes, tanto políticas como económicas, inclusive militares y religiosas, no les importa la suerte de los jugadores, sino que intentan a toda costa salvar el juego actual que tan groseramente les ha enriquecido a lo largo de la corta historia de esta última humanidad. Estos tiempos, digo, están feneciendo porqué las conciencias, despiertas a su condición de Ser, no pueden dejar de ser y el Mal siempre tiene fecha de caducidad allí donde acampa.

EL CORONAVIRUS T: LA MUTACIÓN DEL CAPITALISMO, UN CUENTO CHINO

Una de las ventajas de vivir y sobrevivir en La Habana es que todo lo que pasa fuera de sus fronteras se vive de otra manera, como si estuviéramos viviendo en otra galaxia, como si el infierno humano fuese una pesadilla que solo sufren los otros. El coronavirus no es menos. Se ha encontrado la forma de sacar partido a ese flagelo que trae de cabeza a medio planeta.

Por sacar partido, han anunciado un medicamento cubano que, al parecer, sirve para combatir a COV. Quizá sea una de las formas, cuando pase la pesadilla viral, de revitalizar la industria bioquímica de la isla, que vive horas bajas con tanto cambio de viento en estos mares caribeños. Sin duda lo lograrán si son capaces de encontrarse a sí mismos. Ahora bien, la pregunta es ¿pasará la pesadilla viral? Veamos qué podemos decir sobre este tinglado montado en torno a la familia más numerosa de este planeta, los virus.

   Debemos recordar, decía, que los virus parecen ser la entidad biológica más numerosa de este planeta y, desde su perspectiva, la raza humana podría representar solo una minoría digna de desprecio, pues no servirían ni siquiera para ellos duplicarse decentemente. También debemos recordar que esa entidad biológica no tiene un árbol genealógico como dios manda, pues no se sabe bien cómo narices pudieron aparecer en este planeta destinado a la excelsa raza humana. Así todo, hay teorías, como en tantas ramas del quehacer humano, que dan cuenta de la ignorancia de esos orígenes. Ninguna teoría de ellas muestra la posibilidad de que dichos “bichitos” quizá sean los “guardianes” de las especies animales, sobre todo de la humana, que ya se sabía venía con algunos desperfectos de fábrica. La libertad de ser, la verdadera esencia del ser humano, trae consigo esa capacidad de poder hacer el mal por el placer de sentirse superior o distinto a los demás.

De esto saben muchos las distintas ideologías, tanto políticas como religiosas, que han pululado y pululan por estos mundos de Dios, por estos espacios infinitos donde la vida viaja en asteroides o en cualquier nave de seres que ya han encontrado la forma de vencer a la muerte y, por consiguiente, el tiempo no es algo a padecer, sino algo a disfrutar, siempre en tiempo presente. Pero no nos desviemos. Este pequeño pasquín va de economía, quién lo diría a casi cuatrocientas palabras escritas.

¿PUEDE EL CORONAVIRUS TERMINAR CON EL CAPITALISMO?

Dicen los expertos, de varias ramas del saber humano, que esta crisis del coronavirus tiene algo de especial, algo huele a podrido. Se está viviendo como una de esas películas de Hollywood donde se despliegan infinidad de recursos para contener lo que por naturaleza no tiene fronteras. En comparación con otras pandemias que han podido sufrir los seres humanos, esta, nacida en China, en la China de un Estado y dos sistemas, fruto de un incesto contranatural entre capitalismo y comunismo como nunca antes se padeció, esta pandemia, decía, ha traído como consecuencia una paralización de la economía mundial. Sí.

La economía, en todas sus vertientes (de mercado, planificada, negra, etc., etc.), con todos sus actores (empresarios indolentes, banqueros podridos, políticos corruptos, trabajadores cansados, sindicatos de la muerte, mafiosos de toda condición, etc., etc.), no sabe bien qué futuro le depara. La Reserva Federal de EEUU y el Banco Central europeo han decidido reunirse, de momento por separado,para… ¿para decidir qué? Uno puede estar tentado a pensar que lo que buscan es salvar a la humanidad ¿de quién? ¿De ellos mismos?

CÓMO SOBREVIVIR A LA MUTACIÓN DEL CAPITALISMO

A nadie se le escapa de la mano que tanto el capitalismo salvaje de los últimos tiempos, como las insanas economías marxistas de toda índole y condición, por no hablar de las economías de la muerte (entiéndase drogas, armas, trata de blancas, de órganos, de niños, etc., etc.), están en descrédito entre la mayoría de los seres humanos en estos tiempos milenial. Ese descrédito estaba siendo combatido con mil y una zonas de confort-donde el ser humano aprende a mirar hacia otro lado y no a enfrentar sus problemas-, con un consumismo desmedido y con un sálvese quien pueda.

Pero los que manejan los hilos de la esclavitud moderna saben muy bien que el mañana existe y saben muy bien que una masa humana descontenta es peor que el más mortífero virus y aún no han sabido cómo salir ilesos de este planeta. El problema, cuando el pastel es pequeño y muchos los comensales, es que nadie quiere ser el último de la fila. Los banqueros del diablo, que manejan los asuntos de este infierno humano, no han podido controlar los desmanes de sus insanas economías y por algún lado debe comenzarse las terapias de choque. Y qué mejor que comenzar mandando a todo el mundo a la casa, por su propio bien, obviamente. Las hegemonías del poder siempre les han temido a las multitudes. Les da pavor caer en las manos de una turba sedienta de venganza y donde la cordura se viste de locura, aunque sea transitoria. El hecho es que el capitalismo, en cualquiera de sus versiones, incluida la comunista china, está mutando. Qué engendro saldrá, pues solo las huestes de Dios lo saben. Pues lo que está claro es que mientras las economías sean las que quieran dictaminar el desarrollo del espíritu humano, este no saldrá de su pequeña burbuja llamada esperanza. Cualquier mutación de las insanas economías humanas de estos albores del siglo XXI que no ponga el acento en el ser humano, en el hombre mismo, y siga creyendo que las instituciones humanas, incluidas, obviamente, las económicas, están por encima del ser humano, será una metamorfosis que llevará al hombre a su extinción.

   Pero soy optimista. Creo en el espíritu humano que se esconde entra tantas ideologías y creencias fallidas que gobiernan hoy las relaciones humanas. Creo que el ser humano no nació para perpetuar la maldad, sino para superarla. Creo que los tiempos del final de los tiempos de la maldad están dándose. Preguntarse por la hora o por el cómo de esos tiempos, no es hacerse la pregunta correcta, sino caer en miedos y paranoias, fieles aliados de las hegemonías del poder. La pregunta correcta es qué puedo hacer yo para no convertirme en un virus mortal para mis hermanos. Se aceptan todo tipo de derribos.

LOS TÍTERES DEL MAL Y EL FUTURO HUMANO

No importa en qué latitud se encuentren. No importa ante qué dioses se arrodillen para ofrecer sus víctimas humanas y así aplacar la ira de sus divinidades. No importa si creen conocerse a sí mismos o no. No importa, si quiera, si realmente son capaces de ver el mal que ocasionan a otras conciencias.

Los títeres del mal se devorarán entre ellos

Los títeres del mal serán devorados por sus propios miedos y serán arrastrados a otros mundos donde serán víctimas de verdugos que tienen sus mismos nombres. No se trata de venganza. No se trata de justicia. Se trata simplemente de que el universo, la divinidad que representa el todo, siempre te devuelve, con creces, todo aquello que das en cada experiencia vital. La vida, en suma, va corrigiendo los renglones torcidos que la libertad de ser, que toda conciencia es, puede ocasionar. Solo podemos perder la libertad de ser cuando renunciamos a ella en pos del sí mismo, del egoísmo, del egocentrismo, atándonos a nuestros propios miedos y a nuestra supina ignorancia y olvidando de esa manera que nada en el universo late con su propio corazón. Toda conciencia, humana o cósmica, late al unísono del latido de la única Conciencia que impregna todo el universo.

El amor y el perdón son las dos fuerzas primigenias del Universo

Algunos llaman Dios a esa Conciencia, pero no es más que el Conocimiento y la intención de Ser del Supremo Ser. Querer ver a Dios fuera de cada partícula, de cada experiencia de los millones y millones de conciencias que forman parte de Él mismo, es, en el mejor de los casos, la inocencia de quien aún no se ha encontrado en todas las conciencias que lo acompañan en el viaje de la vida como tampoco se han encontrado a sí mismo en cada gramo de materia.

CÓMO NACEN LOS TÍTERES DEL MAL

Los títeres del mal nacen de la ignorancia. La ignorancia nace a su vez de la tradición, de las creencias que alimentan esa insana tradición que muchos llaman cultura y que solo es una forma más de esclavitud, cada cual con la suya. Los títeres del mal han sido, desde la emergencia misma de la conciencia humana, aliados de otro Mal, con mayúscula, y que se refiere al gran engaño, a la gran mentira, a saber, la creencia de que el mundo y todo lo que en él se manifiesta son entidades separadas entre sí mismas y de ellas con el Todo y que la “vida” consiste en dominar a la otra entidad. Las culturas son formas de dominación no solo hacia sus miembros, sino también dirigidas hacia las otras culturas.

Al árbol lo conocerás por sus frutos, a los títeres del mal por sus acciones

Por más que se esfuercen los partidarios de la convivencia pacífica entre las culturas, lo cierto es que esa forzada convivencia, cuando se da, no es más que un autoengaño en nombre de la racionalidad, de la razón humana. Sin embargo, hay formas de trascender estas culturas del mal, estas culturas de la muerte, de verdades absolutas y obsoletas, y esta trascendencia señala hacia la espiritualidad humana, que no es propiedad de ideología alguna, política o religiosa, y que solo obedece a la esencia humana, su Ser.

LOS TÍTERES DEL MAL Y EL LABERINTO DE DIOS

Seguir buscando a Dios entre el bazar de las creencias e ideologías humanas significa seguir repitiendo, siglo tras siglo, humanidad tras humanidad, los mismos errores que dieron lugar a los títeres del mal, a saber, la creencia de que los miedos son el motor del alma humana, de la conciencia humana. Sí, el miedo, los miedos, cuando se apoderan de la razón, se alejan de la divinidad que cada conciencia es y son capaces de manipular la consciencia humana a su antojo y convertir al hombre en la peor de las bestias, aquellas que, cual Saturno, devora a sus propios hijos.

No pretendas cambiar el mundo ni a nadie. Cámbiate a ti mismo y todo cambiará.

El miedo es el arma homicida con la que los títeres del mal subyugan a sus ciudadanos, partidarios, súbditos, acólitos, etc., etc. Y como planteaba el sagaz Maquiavelo, detrás de la ecuación del domino y control social, no puede dejarse de lado la variable dios, con minúscula. Los dioses humanos creados por los mismos miedos humanos preñados de maldad humana nada tienen que ver con el Amor y Conocimiento absoluto que representa el Dios de Jesús, el Dios que el ser humano, incluso los títeres del mal a su debido tiempo, están llamados a conocer.

¿SE PUEDEN VENCER A LOS TÍTERES DEL MAL?

Quizá la pregunta no esté bien planteada, pues los títeres del mal serán vencidos, como planteé anteriormente, por ellos mismos. Serán víctimas de su propio mal. La pregunta correcta sería ¿Se puede sobrevivir a los títeres del mal? Sí, se puede. Y este poder superar la maldad que los títeres del mal exigen a sus esclavos para mantener su hegemonía no está en relación alguna con la fuerza bruta, de la que se sirven principalmente los títeres del mal para permanecer incólumes. Este poder superar las imposiciones de los títeres del mal está en relación directa con la conciencia humana, con la esencia misma del hombre, a saber, su capacidad de amar y perdonar.

Amar es dar sin nada esperar

Cuando el hombre descubre en sí mismo el poder que tienen estas dos fuerzas, no se refugiará en ninguna zona de confort que las distintas fuerzas del mal y sus títeres le ofrecen para que olvide su condición de esclavo, pues encontrará en la ayuda al prójimo la puerta para sobrevivir a estos tiempos de cólera e ira colectiva, a estos tiempos del olvido del Ser.

FORMAS DE AYUDAR PARA VENCER A LOS TÍTERES DEL MAL

En este circo humano de sangre, odios y creencias fallidas que se divinizan para el bien de unos pocos que confunden los valores en bolsa con la puerta al paraíso o, peor aún, con el manual del partido o del credo religioso que dice encerrar la fórmula del hombre feliz, cada quien tiene su propia realidad, su propio infierno del que salir y ayudar a salir a sus congéneres.

No te dejes contagiar por los títeres del mal para no convertirte en una semilla del mal

Para vencer a los títeres del mal no se necesita la fuerza bruta, como escribí anteriormente, sino el abrir la mente y el corazón a la esencia del cambio humano. No pretendas cambiar el mundo ni a nadie. Cambia tú, ayúdate a ti mismo a reconocer tu conciencia por encima de todas las creencias que te han inyectado desde la más tierna infancia y encontrarás el camino para ayudar a tus semejantes, cada quien, a su manera, pues cada realidad humana es distinta y amerita distintas formas de interactuar con ella. Ayúdate a ti mismo en primer lugar no dejándote vencer por los cantos de sirena de unas formas sociales que son esclavistas desde sus orígenes. En segundo lugar, no intentes convencer a nadie de que siga tu propia senda, tu propio camino hacia la libertad de ser que eres, pues cada ser humano, cada conciencia humana, tiene su propia senda que recorrer para salir de las mazmorras en las que estas sociedades enfermas y deshumanizadas la han recluido. En tercer lugar, por ínfima que sea, no dejes pasar un día sin ayudar a alguien. No se trata de una norma ética, ni de un mandamiento religioso, sino de una forma de activar en ti la esencia del amor y perdón que toda conciencia, humana o cósmica, es. Quizá, en un primer período, mientras vas adentrándote en tu propia esencia de amor y perdón, tengas la tendencia de ayudar a quienes amas, a quienes tienes cerca y consideras, de una u otra forma, amigos, pero el tiempo te hará ir ayudando incluso a aquellos que abiertamente te odian y que en un pasado aún tú mismo hubieras podido haber odiado. En ese entonces sabrás el valor y el poder que tienen el amor y el perdón como fuerzas para crear y transformar la realidad, la tuya y la del mundo que te rodea.

Sí se puede superar y trascender el Mal. Sí se puede vencer a los títeres del Mal

Toda conciencia es constructora de su realidad y la suma de todas las conciencias construirá la realidad colectiva. Por ello la necesidad de salir del juego de los títeres del mal, que solo buscan responder con odio y muerte a quienes no comulgan con sus creencias fallidas. Su juego consiste en hacerte creer que tú no eres más que un puñado de creencias heredadas y no un Ser cuyo horizonte es ser su propia libertad para crear en armonía y paz con sus congéneres.

LA MALDICIÓN DEL DINERO

Quiero comenzar este post con una frase de un buen amigo, nonagenario, un histórico de la revolución cubana, que ha pasado las últimas décadas dedicadas al arte, al art brut, según los entendidos. La frase, que puede verse en su jardín encantado, el jardín de los afectos, dice “aprecio el dinero porqué sé el precio a pagar por no tenerlo”.

Aprecio el dinero porque sé el precio a pagar por no tenerlo (Héctor Gallo)

Esta frase lapidaria salió del alma noble de quien fue enseñado y adoctrinado en un modelo socio-económico que despreció el dinero y lo calificó como malo, dañino, la maldición del dinero. Parece que muchos han confundido términos y conceptos. Una confusión que jamás pecó de ingenuidad, sino de malicia o, en el mejor de los casos, de desidia. Más allá de los discursos ideológicos antagónicos, el dinero siempre ha sido apreciado por todos los líderes políticos. Tan es así que hoy en día el espacio político mundial parece una partida de Monopoly donde los grandes líderes compran y venden seres humanos al ritmo de guerras de todo tipo, incluida las comerciales, o de grandes empresas que su único fin es el beneficio a toda costa.

La maldición del dinero no es propia del dinero, sino de mentes indolentes que han olvidado al ser humano

Un beneficio, lamentablemente, que solo lo entienden en términos de dinero, digan lo que digan y se rasguen las vestiduras para defender su preocupación por la vida humana, la naturaleza u otras especies animales. Pero profundicemos en esta temática que tanto daño acarrea al despertar humano a otro modelo de convivencia.

LA MALDICIÓN DEL DINERO O CÓMO TUTANKAMEN SE COMPRÓ SU SARCÓFAGO DE ORO

Suelen decir que el dinero no da la felicidad y los detractores de esta postura, aquellos que se oponen a la maldición del dinero, suelen alegar que sin dinero no es posible alcanzar la felicidad, pues sin dinero el “movimiento” hacia la felicidad no se puede dar. Sí, quizá tu felicidad sea la de conocer un país que está en las antípodas del lugar donde vives, quizás sea ir a un crucero, obtener el último artilugio tecnológico, visitar un restaurante de moda, leer libros, ir al cine, quedarte en tu cama sin hacer nada, comprar a tu hijo algo que le fascina o llevar a tu pareja a un hotel de ensueño en el que puedan dar rienda suelta a sus fantasías sexuales. Todo ello solo se consigue a través del dinero. Sin dinero, el movimiento hacia la felicidad es un sueño, mejor dicho, una fantasía.

El dinero no es la causa de los males humanos, sino cuando se hace de él un fin y se olvida su papel instrumental

¿Cuál es el precio por no tener dinero? En los modelos sociales humanos, y no importa el anclaje económico al que se aferran, el ser humano ha sido traspuesto y ha sido relegado a ser una mera ficha del poder de turno, el cual, a su vez, solo se preocupa y ocupa de mantener estos modelos económicos antropófagos. Sin dinero, y no importa si estás en la China del señor Xi Jinping o en la Francia de Macron, la gran mayoría de seres humanos apenas puedensobrevivir a la vorágine que representa un modelo social que tiene al ser esclavizado al poder y al consumo, o, peor aún, a las dos cosas al mismo tiempo. En este tipo de sociedades, el no tener dinero significa no solo la penuria individual, el no saber cómo hacer para sobrevivir sin tener que ingresar en la fila de las economías negras de cada país, sino también la degradación del ser humano a una mera mercancía de intercambio.

Los capitalismos de todo signo y los más variados marxismos no pudieron trascender sus ideas limitantes y enclaustraron al hombre en todo tipo de cárceles existenciales

Sí, la delincuencia de todo tipo no existe per se, como si fuera connatural al ser humano el enfrentamiento con el otro, sino como respuesta a estos sistemas económicos que impiden el desarrollo del ser humano en su plenitud. Las mafias y demás organizaciones que trafican con el ser humano no son más que consecuencias lógicas de sistemas que han olvidado al hombre en su carrera loca por el beneficio económico a toda costa o, peor aún, por un puñado de ideas sobre el hombre mismo. Han olvidado que el núcleo de la sociedad humana es el individuo de carne y hueso, todo individuo, y no los intereses económicos sobre los que descansa el quehacer humano y su correlato en el ámbito ideológico de la política.

CÓMO COMPRAR LA CASA DE MIS SUEÑOS SIN LA MALDICIÓN DEL DINERO

Puede parecer contradictorio el hecho de que sin dinero pueda darse algún tipo de comercio y, de por sí, es así. El problema de la maldición del dinero no radica ni en el dinero, ni en el comercio. Está claro que hasta que la sociedad humana, en su conjunto, no dé un salto de conciencia hacia sí misma, hacia su verdadera libertad, que radica en su libertad de Ser y no en falsificadas libertades, como la de movimiento, expresión, alimentaria, etc., etc., no podrá construir modelos sociales acorde al espíritu que es. Sin embargo, sí es posible dar otro salto de consciencia y no reaccionar a las ideologías políticas de turno que solo buscan el enfrentamiento porque es su única manera de mantenerse vivas y haciendo de las suyas. Este salto de consciencia comienza por asumir individualmente y transmitir e interiorizar colectivamente que sí es posible otro modelo social más allá de las ideologías dominantes que intentan encarcelar al hombre dentro de sus propios miedos.

El camino hacia el cambio comienza y termina en cada consciencia humana. Intentar cambiar al otro no solo es imposible, sino signo de una ignorancia racional

Un modelo social alternativo donde el ser humano sea la membrana que permite decidir qué puede ser o no comercializado y puesto bajo el instrumento del dinero. Esto ya implica otro salto de consciencia a cerca del dinero. El dinero no puede ser usado como un fin en sí mismo, sin el cual el ser humano es reducido a escombros, sino como un instrumento de intercambio comercial. Un modelo social donde la propiedad personal no puede ser cuestionada, pero donde el comercio no esté sujeto a las decisiones y beneficios de unos pocos, sino a la cooperación de todos. Esto ya implica la ruptura, la quiebra, de la propiedad privada del comercio, pues el comercio no puede ser usado sino como un fin y beneficio social, y no, como hasta ahora, como un beneficio particular. Alcanzar este comercio social pasa por transformar la propiedad privada del comercio en cooperativas donde ya la figura del trabajador deja de existir, de hecho y de derecho, pues son todos socios cooperativistas. El grito al cielo que puedan dar los propietarios del comercial actual, basado en la rapiña y el olvido del hombre, es un grito minoritario, que solo es amplificado por los cómplices de los actuales sistemas económicos, a saber, el conjunto de los Estados modernos. Los Estados modernos humanos, eso lo saber cualquier párvulo del cosmos, solo son estructuras de dominación de unos hombres sobre otros.

Las ideas son la forma de reconocerse el ser humano como conciencia cósmica y, como tal, ser creadores de realidades

   No se trata de construir utopías en base a ideologías de lo distinto, de lo diferenciado, sino en reconstruir las bases de otra sociedad no basada en los miedos y la ignorancia que moldearon la sociedad humana hasta el presente. El salto de consciencia que pueda llevar, en un futuro no muy lejano, a otro salto de conciencia de la especie humana, pasa por trascender los actuales sistemas de creencias basadas en ideologías contrapuestas y entrar en la dinámica del Ser. No se trata de seguir construyendo modelos sociales en las que las ideas se encierran en ideologías y al ser humano se les esclaviza a ellas, sino de poner las ideas al servicio del hombre. Las ideas si no están al servicio del hombre y es el hombre el que está al servicio de las ideas, entonces el hombre está preso de sí mismo y, no olvidemos, la libertad de ser es la inercia natural de la vida.

A QUIÉN LE IMPORTA EL FUTURO DE SUS TATARANIETOS O CÓMO VIVIR SIN LA MALDICIÓN DEL DINERO

El problema para superar estas sociedades económicas deshumanizadas, que han hecho de la maldición del dinero o de su divinización una fuente de confrontación, no radica en seguir enfrentando ideologías que solo benefician a unos pocos con la sangre, el dolor y el sufrimiento de la mayoría, sino en acercarse los seres humanos unos a otros para comenzar a reconocerse como iguales, no ante los ojos de una ley o un conjunto de leyes humanas, sino ante los ojos de su propio espíritu. Puede parecer una tarea titánica, pero los tiempos modernos y el auge de internet, pueden facilitar mucho ese salto de consciencia. Las ideologías económicas imperantes, junto a sus vasallos políticos, e incluso religiosos, de todo color y condición, siguen obligando al hombre a ser un esclavo de sistemas económicos deshumanizados con la excusa ¿de qué? ¿de su propio bien?

Las ideas deben estar al servicio del hombre y no el hombre al servicio de ideologías que han prostituido las ideas para su propio beneficio

   Cuando el ser humano desconoce que todo en el universo está entrelazado y que toda conciencia particular es parte de una Conciencia común que da significado al mismo universo, el olvido del Ser, el propio y el de las demás conciencias que pueblan este mundo, se convierte en una brújula que no señala el norte, sino la autodestrucción de la especie. No se trata de unificar pensamientos, ideas sobre la realidad misma, por otro lado, imposible, pues la misma realidad no es más que la expresión de cada conciencia en su interactuar consigo misma, con las demás conciencias y con el medio energético-natural en el que se desarrolla.

El olvido del Ser ha llevado a los sistemas sociales humanos a estar a las puertas de su autodestrucción

No se trata, digo, de fomentar un pensamiento único acerca de la realidad, sino de fomentar que la base del desarrollo humano está en el reconocimiento de todo ser humano como Ser. El olvido del ser ha llevado al ser humano de carne y hueso a ser esclavo de sus propios miedos. Las ideologías políticas, religiosas, económicas, se encargan, a diario, de echar leña a ese fuego destructor. Los Estados, por su parte, tratan de mantener ese fuego bajo control, no para extinguirlo, como es obvio, sino para que no consuman los palacios donde los indolentes del mundo se jactan de ser los únicos seres de este hermoso planeta azul.

LAS SECUELAS EMOCIONALES DE UNA SOCIEDAD ENFERMA

A lo  largo de su último trayecto evolutivo el hombre ha  edificado sociedades cada vez más complejas y más desapegadas de su propia esencia divina y espiritual. Secuelas emocionales y enfermedades de todo tipo afloran en nuestras sociedades sin importar qué tipo de gobierno, economía o religión imperen en sus espacios geográficos. El hombre de carne y hueso, heredero de tradiciones ideológicas enfermas, sufre las inclemencias de sociedades que jamás fueron diseñadas para el desarrollo del espíritu humano, para el desarrollo del Ser del ser humano.

Por el concepto de verdad, anclado a ideas convertidas en prisioneras del fanatismo, el ser humano ha sido víctima de sí mismo

  Se puede ser complaciente y entender ese insano proceder a causa de la ignorancia que los diversos poderes  terrenales, políticos, religiosos, económicos o militares sembraron entre sus huestes. Sí, la ignorancia es la madre de los miedos y el miedo, cuando se desboca, es capaz de hacer cometer al hombre cualquier barbaridad contra sí mismo y contra sus congéneres.

La molécula de la vida, el ADN, representa las infinitas posibilidades de experimentar el Ser

La historia está repleta de actos abominables realizados y justificados en nombre de cualquier concepto, incluso en nombre de Dios, por no hablar de los que se hicieron en nombre de la libertad humana. Qué libertad puede sostenerse en la sangre de otro ser humano. Sin embargo, los tiempos están cambiando al son de los nuevos desarrollos tecnológicos, sobre todo con las nuevas tecnologías de la comunicación.

SECUELAS EMOCIONALES Y ENFERMEDADES TECNOLÓGICAS EN LAS SOCIEDADES MODERNAS

   De qué y por qué están enfermas las sociedades modernas y qué enfermedades tecnológicas pueden agravar la cuestionada supervivencia humana y llevar al hombre a su extinción.

   La sociedad moderna adolece, entre una variedad de males, de una sobredosis del concepto de verdad. Por este concepto el ser humano ha construido murallas en torno a ideas para convertirlas en cadenas para el pensamiento creativo. Por el concepto de verdad el ser humano ha desterrado de su naturaleza su mayor arma creativa, el cuestionamiento, la duda. Cuestionar, dudar, es la chispa que lleva al hombre a transformar su entorno y, sobre todo, a encontrarse a sí mismo en medio del cosmos. Por el concepto de verdad, que ni siquiera tiene un verbo humano propio, un acto genuino, que lo respalde, el hombre ha encontrado la justificación para explotar, avasallar, asesinar y exterminar a otros seres humanos. 

El miedo engendra servilismo. El despertar a la conciencia de ser revitaliza la libertad de sentir la divinidad que hay en cada conciencia cósmica

Las sociedades humanas modernas siguen estando enfermas del olvido del Ser. Siguen construyéndose modelos sociales, siguen mutando ideologías, basados en intereses mezquinos que siguen viendo a las culturas como el refugio humano por antonomasia. Ignoran que el ser humano es el constructor de culturas y que estas deben estar al servicio del hombre y no el hombre como esclavo de aquellas. Sin embargo, los distintos poderes, políticos, religiosos, económicos, amparados por todo tipo de poderes militares a cual más vergonzoso, siguen usando el concepto de cultura, así sea buscando una alianza de civilizaciones, para seguir poniendo el acento en las diferencias. El respeto que nace de la tolerancia cultural está preñado de un oculto halo de superioridad y, hoy por hoy, está barnizado de inhumanos intereses económicos de toda índole. Por mezquinos intereses económicos se comercia y se aplaude a sistemas sociales y sus respectivos Estados que denigran a la mujer o se les impide hablar libremente a sus ciudadanos, mucho menos criticar a los zares de turno. Solo el respeto que nace de la completa consciencia de que todo ser humano tiene en sí la chispa divina del Ser, puede llevar a entender las diferencias como lo que son, formas distintas de enfrentar cada situación y cada época. Las verdades de hoy pueden no ser funcionales mañana, sin embargo las tradiciones hegemónicas del poder las seguirán usando para su propio beneficio.

La era moderna de las telecomunicaciones está lista para el salto de conciencia del hombre. El principal obstáculo, las ideologías fallidas

   Las tecnologías modernas de las comunicaciones son un arma de doble filo. Por un lado, nunca el ser humano como especie estuvo tan cerca de alcanzar un salto de conciencia colectivo. Personalmente creo que no es casualidad ese salto tecnológico que ha llevado al hombre a estar casi interconectado unos a otros a golpe de un solo clic. Por otro lado, la masificación de las comunicaciones ha generado un ruido de fondo que está anegado de fake new que pueden provocar un aislamiento mayor del individuo. De la masa anónima se ha pasado a miles, millones, de grupos de WhatAspp que parecen vivir y morir dentro de la red y, peor aún, dentro del grupo. Fuera del grupo solo pareciera existir el desamparo y el caos.

CÓMO SOBREVIVIR A LAS SOCIEDADES ENFERMAS SIN ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA

   Nunca el hombre, como especie, ha estado tan cerca de encontrar su esencia de Ser como lo está en esta época de teletransportaciones cuánticas. Nunca antes el conocimiento hacia la naturaleza y el cosmos lo ha llevado a aligerarse de las cargas ideológicas que lo han maltratado a lo largo de estos últimos milenios. El cosmos se presenta al hombre como la genuina cuna de sí mismos y la molécula de la vida, el ADN, se presenta como una guía de todas las posibilidades de ser más que la construcción específica de una vida en concreto.

El mayor peligro para el despertar humano a su conciencia de ser radica en el fanatismo de las creencias fallidas de todo tipo

   El mayor enemigo del hombre cuántico no está fuera de sí mismo, sino dentro de su propia prisión ideológica. La verdad no está fuera, sino dentro de sí mismo y la comparte con toda conciencia humana y cósmica. La verdad que han perseguido los hombres pre-cuánticos radicaba no en conocimiento alguno, sino en los miedos que surgieron desde la noche de los tiempos. La verdad de hoy no está en lo que el hombre hace, sino en lo que el hombre es, una conciencia fractal de la Conciencia Única del Padre. El conocimiento se va transformando de un buscar la forma de vencer a los miedos, a lo desconocido, a buscar la esencia de lo que somos más allá de todas las diferencias. No se trata de ver el vaso de agua medio lleno o medio vacío, sino de ver el agua que hay  en él.

Cada átomo del universo visible refleja toda la sabiduría del cosmos

Sobrevivir a estas sociedades enfermas solo es posible si eres capaz de encontrar tu Ser más allá de todas las creencias que han moldeado una falsa identidad del yo soy. No se trata ni de negar tu ego, por otro lado imposible, ni de menospreciar todo el bagaje por muy despreciable que sea, sino se trata de trascender. Trascender significa llegar a ser plenamente consciente de tu conciencia de ser y que esta debe ser la brújula por la que el ego vaya actuando en su cotidianidad. Para ser plenamente consciente de tu conciencia de ser solo tienes que poner el énfasis en tu presente, estar presente si no en todos, en muchos de los pensamientos que a diario asaltan tu mente y en los posibles actos que los acompañan. A  medida que te hagas presente en tu día a día, tu Ser irá desplazando a tantas y tantas y tantas creencias que solo perseguían la esclavitud a tus miedos.

HOY NO ES AYER NI ES MAÑANA

El tiempo eres tú

   Cuando comienzas a valorar que el hoy no es ayer ni es mañana, has comenzado a despertar del letargo del ego. Cuando uno vive sumergido en el ego, el tiempo siempre se conjuga en pasado o futuro, jamás en el tiempo de la vida, el presente. Las raíces de todo miedo siempre se nutren de esa memoria que se resiste a contemplar el momento presente y navega al garete entre lo que vivimos y lo que quisiéramos vivir, entre la experiencia y las expectativas. No hay lugar, en el ego, para la contemplación del instante, de lo que vives sin percibir que lo estás viviendo.

Solo existe el hoy
Desconocer el hoy es desconocer el tiempo

Cuando logras alcanzar el camino hacia tu Ser, el instante se convierte en presente, en plenitud, aún en situaciones que la gran mayoría tildaría de inaceptables. Olvidan, quienes así juzgan, que es la parte la que forma el todo y no hay todo que no contenga todas las partes. Sucumben, sin intención, a los cantos de sirena de un mundo en el que el individuo está sometido a mil fuerzas que lo dominan, en el mejor de los casos, o lo aniquilan, en el peor. En cualquier caso, ese mundo es un lugar donde no se tiene el control de la vida, de la realidad. En este mundo la gente se siente dominada por el tiempo.

POR QUÉ HOY NO ES AYER NI ES MAÑANA

   La pregunta sería más bien otra, por qué nos empeñamos en hacer del ayer y del mañana el tiempo presente. Hoy no es ayer ni es mañana porque la vida, la que se vive y se experimenta, la que puede detenerse en el tiempo menos esperado, solo sabe del instante. Si bien es cierto que proyectar los deseos en el tiempo, buscar los mecanismos para alcanzarlos, como soñar despierto por unas vacaciones merecidas, no está reñido con el presente.

Somos más que las imágenes que vamos siendo
El Ser trasciende el tiempo

Lo que está reñido con el presente es cuando hacemos de ese viaje en el tiempo el altar para nuestra forma de vida y convertimos el presente en el olvido del ser y afianzamos el ego. Es hora de salvar al ego, pues siempre parece el malo de la película. En realidad el ego no solo es parte indisoluble de nuestra humanidad, sino una parte muy importante, pues en él reside la consciencia. El problema del ego, por decirlo de un modo coloquial, es cuando se convierte en el matón del barrio e intenta dominar todo y a todos. El ego, cuando olvida que está al servicio del Ser, su razón de ser y existir, se convierte en un peligro público número uno. La búsqueda del Ser que somos, el despertar a la luz que somos, necesita del ego para reconocerse en él.

No dejes que el tiempo te abrume
Si el tiempo te abruma, es hora de despertar

Desde ese momento, el ego y el Ser no solo se reconcilian, sino que trabajando juntos alcanzan cotas de vivencias inexplicables. Mientras estos instantes de eternidad vividos en pleno presente se logran alcanzar, el hoy seguirá siendo ayer y el mañana. Convertir el presente en lo que es, pleno instante de eternidad, no es tarea para mañana, sino para hoy mismo.

SI HOY NO ES AYER ¿POR QUÉ EMPEÑARSE EN VIVIRLO DE ESE MODO?

   Se puede enfocar el empeño de vivir en el pasado, el hoy no es ayer, desde una doble vertiente. Las dos personales, pues tú eres el único responsable de mantener cada día ese enfoque, pero que tiene dos orígenes distintos. Por una parte el que te incumbe más directamente dice que tú vives en el pasado, que vuelves una y otra vez al pasado porque tienes temor de vivir el presente. Mil y un mil miedos pueden dirigir tu vida y te niegas a vivir el momento de la decisión, de romper la inercia, de salir de tu zona de confort. Por otro lado el no querer salir del pasado solo es una consecuencia de las sociedades enfermas en la que se desarrolla el hombre.

Deja tus propias huellas
La tradición puede ser perniciosa

Las sociedades humanas se basan en la tradición. La transmisión de valores, costumbres, hábitos, enemigos, amigos y todo tipo de comportamientos es impuesto, por activa y por pasiva, guste o no, de una generación a otra. Es el proceso de socialización. Es la manera en la que el hombre creyó hacer lo mejor para sus hijos. Esa manera, esa forma de vida, obviamente, no solo no tiene que ser válida por sí misma, aunque sea transmitida por el núcleo social a través, en la mayoría de los casos, del núcleo familiar y educativo, sino que lo “lógico”, lo esperable, más allá de lo deseable, es que se de bruces con la mirada más joven. Creemos hacer un favor a nuestros hijos imponiéndoles nuestro modelo social,  sin llegar a comprender bien que ellos deben elegir, transformar, buscar su propio camino.

   La doble rendija por la que el individuo cree que debe mirar hacia atrás olvidándose del presente no es más que una ilusión.

Eres dueño de tu tiempo
Tu realidad construye tu tiempo

Una ilusión que crea frustración en generaciones que no entienden que ante problemas distintos se usen las mismas soluciones que fracasaron en su tiempo, aunque ese fracaso se haya construido sobre victorias pírricas y tradiciones superfluas. La forma de huir de esos modelos frustrantes, que llevan al hombre a todo tipo de soluciones, suele desembocar en un carpe diem, que, en la mayoría de los casos, solo sirve para ahondar más los problemas, pero esto es harina de otro post.