COVID 19: PERCEPCIÓN DEL RIESGO EN FINALES DE LOS TIEMPOS

En esta época de métricas y tecnologías de la comunicación, pareciera irrisorio preguntarse por la vida desde ángulos indiscretos, preguntarse, por ejemplo ¿Cómo se mide la vida? ¿En años? ¿En sueños alcanzados? ¿En sueños frustrados? ¿En sueños compartidos? ¿En hijos procreados? ¿En matrimonios? ¿En placeres? ¿En tristezas? ¿En el dinero acumulado? ¿En el conocimiento adquirido? ¿En las horas entregadas a tantos miedos heredados? ¿En los años entregados por un pan en la mesa común? ¿En miradas perdidas hacia un horizonte difuso? ¿En lo que se quiso ser y no se alcanzó por construir los sueños propios con pesadillas ajenas? Son innumerables las preguntas que pueden hacerse.

¿Cómo se mide la vida?

Son casi infinitas las realidades que el ser humano puede crear en su vida, aunque, en la realidad, en la práctica, en la vida real, como suele decirse en La Habana, la realidad de cada quien va dibujándose más por lo que se anhela o por lo que pasó que por el presente que se vive, por el presente que va construyendo la vida misma. El presente, la única realidad per se, es muy poco perseguido, entre otras cosas, porque estamos en sociedades insanas, organizadas bajo el imperio de un sinfín de creencias fallidas, que alimentan el presente con pasados fallidos para seguir cometiendo los mismos errores en el futuro. Aquella máxima que dice que aquel pueblo que no conoce la historia, está condenado a repetirla, es solo otra forma de incitar a mirar el pasado para repetirlo, paradójicamente. La historia la escriben siempre los vencedores, suelen decir, con razones de sobra. Pero la vida no se escribe, la vida no es historia, es presente, se vive cada instante. La vida, convertida en historia, se convierte en recuerdos, en memoria, pero, si se deja que ella tome el timón de la vida, estaremos distorsionando la realidad presente. En estos finales de los tiempos, tener una visión de lo que fue, es y será, es muy necesario. No para que esa visión nos lleve a alejarnos de la realidad presente, sino para tomar las decisiones correctas para ser verdaderos directores, guionistas y actores de nuestras vidas y no meras marionetas de historias que no son las nuestras.

La esclavitud de las zonas de confort

PERCEPCIÓN DEL RIESGO EN TIEMPO DE COVID19   

La percepción del riesgo, en cualquier ámbito de la existencia humana, está en relación directa con las experiencias cotidianas, con nuestra “realidad” presente, la cual, a su vez, es fruto de los pensamientos que hemos sembrado, o nos han sembrado (lo más común), a lo largo de nuestra vida. Y en estas sociedades insanas, construidas en base a economías antropófagas, en las que el ser humano tiene como prioridad sobrevivir a una encarnizada lucha de unos contra otros, por más que maquillen dicha lucha con conceptos como sana competencia, libertad de mercado, globalización, etc., etc., en estas sociedades insanas, digo, la percepción del riesgo no puede valorarse en su justa medida ¿Por qué? Por lo dicho, hay tantas realidades existenciales como seres humanos y lo que mantiene unidas unas a otras, más allá de los lazos consanguíneos, son tradiciones construidas en base a creencias fallidas donde el Ser del ser humano ha sido proscrito y olvidado. Frente al olvido del Ser, se ha divinizado la cultura del comercio y del consumo bajo la máscara del ego. Todo tiene un precio y todo vale, eso dicen algunos, para poder comprar esos pequeños o grandes placeres de la vida, a saber, el auto, la casa, las vacaciones, el alcohol del desayuno o la heroína de fin de semana, una vejez tranquila, etc., etc. Visto desde otro ángulo, siempre indiscreto, estas sociedades antropófagas han comprado tu tiempo de vida, tu vida misma, por un puñado de sueños volátiles y tan frágiles como un recién nacido abandonado a la intemperie en una noche de tormenta.

La percepción de la realidad depende de las creencias y sus representacione mentales, pero más allá de ellas, hay otra realidad: la realidad del Ser

   En estos tiempos de Covid 19, en estos tiempos que señalan el comienzo del final de los tiempos y su posterior renacer a otra humanidad, la percepción del riesgo que representa el propio virus está deformada por las mismas estructuras que componen el entramado social. No es la misma percepción para un pobre que para un rico, para un marginado pobre que para un rico que se margina de su propio entorno, para un virólogo que lucha a diario contra su ignorancia del virus que para un analfabeto consumido por el orgullo de su ignorancia. En estos tiempos de Covid 19 cada quien está consumiendo su propia realidad a velocidades galopantes. El rico no quiere perder su riqueza, el aspirante a millonario no quiere perder sus esperanzas, el pobre hambriento sabe que todo puede ir a peor y no quiere perder aún más su cuota de hambre, el hombre informado teme que lo dejen sin información que consumir, el ignorante tiene miedo de no poder ignorar más. Pero, lo paradójico es que, tarde o temprano, cada quien tendrá que salir de su madriguera para enfrentar su realidad y el espejo para enfrentar su realidad será la realidad de los otros. Entonces, los sobrevivientes, sabrán que más allá de sus creencias, de sus realidades construidas con espejismos de creencias fallidas de todo tipo, había otras realidades que no podían ver, no querían ver.

En el principio fue la duda…

Verán y entenderán que no hay sentido de humanidad sino es en la construcción común de las bases para afrontar la realidad común. La base para comenzar a construir esa realidad común es la percepción íntima de que todos somos seres con derecho de desarrollarse en plenitud en convivencia con los demás seres. La base para comenzar a construir esa realidad común es la percepción de que el conocimiento es la base de las relaciones e interacciones sociales y que el conocimiento nunca puede estar al servicio de una parte, sino del todo. Frente a sociedades y economías antropófagas pasadas y presentes, verá la luz la sociedad y la economía en base a la conciencia humana. Una sociedad donde las creencias han dejado de encarcelar a las ideas y permiten el desarrollo de cada espíritu humano en convivencia armónica y próspera con las demás.

QUÉ ESPERAR EN ESTOS FINALES DE LOS TIEMPOS: CONSECUENCIAS DE LA COVID19

Nada en el universo está dejado al azar. El azar es el nombre que damos no solo a la ignorancia del por qué de los fenómenos, sino a ese orgullo humano de creerse la última coca cola del cosmos por el simple hecho de estar consciente de estar en él. Nuestra libertad es libertad de Ser, de crear realidades y transformarlas, pero, como conciencias encarnadas estamos sujetas a una “realidad mayor” y de esta realidad no podemos escapar.

Covd, tiempos de cambios de conciencia

   Hace más de dos mil años, una conciencia cósmica encarnó en este pequeño, maravilloso y bendecido planeta azul. Esta conciencia se le puso el nombre humano de Jesús, y se le conoce como Jesús de Nazaret. El hecho de haber mal entendido, en un principio por ignorancia, después por intereses de todo tipo, la naturaleza cósmica del Maestro de Maestros, Jesús de Nazaret, no influye para nada en su misión y mensaje. Hace más de dos mil años, en su primera venida, anunció la llegada inminente del Reino de Dios a esta morada humana. Obviamente, ni el imperio mundano que se construyó en su nombre fue capaz de calibrar esa inminencia y tampoco el significado del Reino de Dios. Hoy en día podemos anunciar esa batalla por el fin de los tiempos y, por favor, no confundan los tiempos con los procesos y, mucho menos con el final de los finales, si no se quiere distorsionar aún más la Segunda Venida del Maestro. Así todo, no importa la percepción del riego o de los peligros en los tiempos de la Covid 19, el hecho es que los tiempos llegan, lo perciban o no las mentes encerradas solo en sí mismas. En estos tiempos, pocos podrán escuchar el galopar del final porque, simple y llanamente, están intentando, a toda costa, no encontrar su vida, su esencia, sino salvar su mundo, el propio, el de cada uno. Sí, en estos tiempos, pobres y ricos, analfabetos y doctores, caminarán juntos por querer encontrar su antigua “normalidad”. Sin embargo, nada encontrarán. El mundo será distinto y los sobrevivientes encontrarán un nuevo norte hacia el que dirigir su mirada.

Tú eres tu propio guía, tu propio destino, tu propia brújula ¿Por qué esperas ser distinto a ti?

   En estos tiempos de Covid, todo te invitará a sumarte en la vorágine de la indiferencia hacia los demás. Un sálvese quien pueda llamará a tu puerta para ofrecerte mil zonas de confort. De cada uno depende abrir o no la puerta a esa agonía del mal. El Maestro de Maestros, Jesús de Nazaret, llega también para entrar en tu corazón y abrir tu mente. También depende de cada uno dejarle pasar o cerrarle la puerta de tu corazón.

CERTERAS INCERTIDUMBRES: APUNTES SOBRE LA PANDEMIA

Respetado destino

   Tal y como suelen decir, pocos aprenden por experiencia ajena. Nadie es tonto ni lerdo, aunque le paguen por ello, sino, simple y llanamente, que, en una sociedad de sordos, escuchar es un lujo y para aprender es necesario primero oír y después escuchar, es decir, tras recibir la información, saber tratarla con el debido respeto, aunque no nos guste lo que oímos. El problema humano, uno de los tantos, radica en no querer oír ni escuchar cualquier cosa que vaya contra las creencias inoculadas desde la más tierna infancia o aquellas otras que fuimos adquiriendo, más por experiencia ajena que por propia iniciativa. Solemos imitar más de lo que reconocemos e imitar no es malo, va en los propios genes, sino que hay que saber encontrar el modelo adecuado. Decía que muchos intentan convencer al otro de sus errores, sin siquiera admitir que él mismo pueda estar equivocado, y, más que convencer, lo que se busca es vencer en esas lides del “yo tengo la razón”.

Las ideologías están muriendo para dar paso al mundo de las ideas sin grilletes, querido Don Miguel

Pocos están dispuestos a rectificar porque, les han enseñado, equivocarse es de tontos. Nunca tan lejos de la realidad. Equivocarse es el camino hacia la dirección correcta. De la incertidumbre a la certeza por el camino de los errores. Sin querer me desvié de lo que iba a contar. Suele pasarme más a menudo de lo que debiera, pero es otro de los problemas humanos, demasiado humanos, dejarse llevar por la pasión. Volvamos al núcleo de este post sin mañanas. Iba a escribir sobre las especulaciones de los tiempos presentes.

¿Hay vacunas contra el odio? Sí y son gratis, a saber, el amor.

   Si algo ha logrado la pandemia presente no es haber activado mayores controles sobre la población ordenados desde las estructuras del poder político, que sin duda alguna lo ha hecho y se intensificará con el pasar del tiempo, ni de mostrar la verdadera cara de las economías antropófagas, que sin duda la está mostrando, por mucho que la maquillen de ayudas de todo tipo, como si el ser humano llegase a este mundo a esperar ayudas económicas para su desarrollo, sino haber encendido en la psique colectiva las alarmas de una posible extinción humana. Parece ridículo ¿no? ¿Cómo nos vamos a extinguir ahora, cuando estamos a punto de navegar con 6G? ¿Cómo extinguirse ahora si apenas me faltan 30 años para terminar de pagar la hipoteca? ¿Cómo extinguirse ahora si no he disfrutado de mi primer polvo? (esto solo para adolescentes. Si no es adolescente y es su caso, la extinción en ciernes puede ser un remedio más que un peligro) ¿Cómo extinguirse ahora si me falta nada para conseguir este o aquello o lo de más allá? (el más allá sin segundas intenciones) ¿Cómo extinguirse ahora si no he escuchado el último hit de…? ¿Cómo extinguirse ahora si estamos llegando a…a dónde? ¿Qué sociedades humanas queremos seguir manteniendo por el peso de las tradiciones cuando, ante una amenaza real, lo único que seguimos haciendo es mirar por el sí mismo, por lo nuestro, por los nuestros, sin saber que el nosotros o es “todos” o no se salva nadie?  ¿Qué sociedades humanas queremos seguir manteniendo cuando tantos imploran volver a normalidades que solo han fustigado, vilipendiado, ninguneado a tantos miles de millones de seres pertenecientes a la especie humana?

SOS ¿Dónde está mi zona de confort?

Mirar a las zonas de confort como salidas de emergencia no va a solucionar ni el problema particular de cada quien y mucho menos el problema como especie. Si algo está enseñando la pandemia es que el futuro humano no está en manos de sí mismo, pues su inercia a la autodestrucción no es capaz de refrenarla o cambiarla de curso ni siquiera la posibilidad real de una extinción masiva.

   Escribiendo de todo un poco y para cerrar este post sin pretensiones de mañanas por venir, aclaremos algunos pequeños detalles:

a) Hasta la fecha, no hay cura para la covid19 ni la habrá. Las vacunas, en el mejor de los casos, será un paliativo, pero nunca una cura. El virus, bajo nuestro humilde ver, no vino para acomodarse, sino para comenzar la señal del fin de los tiempos, que, recordemos, es un nuevo renacer. El vino nuevo no se echa en odres viejos.

Las vacunas son y serán un paliativo, no una cura. La Pandemia son tiempos, no un acertijo.

b) Seguir preocupándose por el origen del virus es un ejercicio racional de estupidez humana, pues, en el caso –que no es el caso-, de que hubiera sido un virus fabricado por el ser humano, lo único que vendría a corroborar es hasta qué punto el mal ideológico se ha apoderado de las relaciones humanas.

Los chivos expiatorios de las ideologías fallidas

c) Querer o creer que la solución a esta pandemia es una cuestión solo científica, o sanitaria, es de una ingenuidad tremenda. Es seguir ciego de las tradiciones que ponen el acento de la vida no en el ser humano, sino en las creencias. La ciencia si no está abierta al espíritu, que nada tiene que ver con religiones de todo color, es una ciencia ciega y, como dice el Maestro, un ciego no puede guiar a otro ciego. Algún ingenuo seguirá creyendo que Jesús de Nazaret es el hijo de un Dios iracundo, celoso, y se negarán a ver a un Jesús llegado de los cielos. Ya sabemos, lo que el hombre no ha logrado, nadie en el universo conocido lo puede alcanzar. Como diría algún poeta amigo, ver para creer.

d) Querer o creer que la solución a esta pandemia es una cuestión política, de lo que emane del sancta sanctorum de la prostituida élite mundial, no es una ingenuidad, es una ceguera total debido a los cantos de sirena de unas tradiciones ideológicas preñadas del mal, perdón, del Mal, con mayúscula. Pues el mal con minúscula es fruto de la ignorancia, que es el que bebe el común de los mortales, pero con mayúscula es fruto de la libertad de las conciencias. Cuando una conciencia política olvida su humanidad al olvidar la humanidad de toda conciencia, se convierte en alevín de demonio. Sí, el demonio existe, pero no es de este mundo. Los demonios de este mundo son humanos, demasiado humanos, pero esto es otro cantar.

jamás escucharán a las conciencias humanas. Sus ideologías los vuelven sordos y agresivos

e) Querer o creer que la solución a esta pandemia es una cuestión de religiones humanas con sus dioses humanos y sus guardianes díscolos no es una cuestión de ingenuidad o ceguera, sino de fanatismos. Las religiones humanas nacieron de miedos, muchos de ellos sembrados desde los mismos orígenes de la evolución humana. Desde nuestro humilde ver, refugiarse en esperanzas creadas para perpetuar miedos de todo tipo, no llevará a parte alguna, sino que sumergirá más y más al ser humano en el caos que se vivirá en estos finales.

Quien busca dioses humanos para encontrar una solución a la pandemia, no encontrará sino la desidia humana

d) El caos del fin de los tiempos, repito, es un caos del que emergerá un nuevo orden, una nueva humanidad. Y como los increyentes son muchos, pues ni modo, que el tiempo sea, como humanamente se sabe, el juez de estas palabras.

GOLPE DE ESTADO: TENDENCIAS FUERA DE CUBA

No hay salida al mal humano, tal y como se desarrolla, desde la noche de los tiempos, en las sociedades modernas. No importa el modelo de Estado, todos, tanto estructuras como los hombres de Estado, en su amplio espectro, son responsables del genocidio de la sociedad humana, que, no olvidemos, son seres de carne y hueso, y no estadísticas o números, menos mercancías, como suelen pensar desde los altares de la prostituida e incestuosa política moderna. No hay salida porque el mal se implantó muy bien en el seno social al diluirse, al mezclarse, al fundirse con el mundo de las ideas. Había buenas y malas ideas y cada parcela de la realidad, cada grupo de interés, construye su propio panteón ideológico sobre el que descansa el bien y sataniza infiernos a los que combatir donde, señalan, impera el mal. Sí, el bien y el mal convirtieron las ideas en un instrumento interesado y para legitimar ese interés se introdujo el no menos problemático concepto de verdad.   La idea del bien representa la verdad y la idea del mal representa lo falso.

El hombre es la medida de todas las cosas…

No hay que repetir lo que ya los griegos clásicos conocían muy bien, la relatividad del bien y del mal, el homo mensura o el hombre como medida. Pero esta insana manera de organizarse la sociedad humana que viene gobernando las relaciones humanas desde los mismos comienzos de las culturas, tiene sus horas contadas.

CÓMO DAR UN GOLPE DE ESTADO SIN DAÑOS COLATERALES

Repito, los Estados modernos, sus estructuras y los hombres encargados de su funcionamiento, a todos los niveles, son responsables directos del genocidio humano. Otra cosa es saber si son culpables o no. Me explico. La culpabilidad exige consciencia del acto que se realiza y, por líneas generales, el mal se clona con manual de instrucciones, pero no con certificado de origen, simple y llanamente se transmite la fórmula aprendida a través de las tradiciones. En otras palabras, la ignorancia de ser premia el linaje de todos aquellos que ven en las ideologías su razón de ser. Dicho de otro modo, son responsables de las consecuencias de sus actos, pero no culpables de defender lo que creen, pues se les determinó desde antes de nacer a repetir los errores de sus ancestros. Obviamente, el mal cierra filas y construye mil y un anillos de seguridad para que el individuo infectado no sea capaz de ver el origen del mal, es decir, no pueda ver su cuota de culpabilidad. Como diría Simone de Beauvoir, en sus apasionadas discusiones nocturnas con el perplejo Sartre, el infierno siempre son los otros.

Los Estados modernos están sostenidos por viejos modelos esclavistas

   Pero hay fórmulas para que el mal ideológico, que permite a los Estados seguir transmitiendo el mal de una generación a otra, de unos pueblos a otros, y, en suma, de un ser humano a otro, hay fórmulas, digo, para ser destruido. Sí, los golpes de Estado no son una exclusividad de los que aspiran a tomar el control del mal, sino es un mecanismo que siempre está latente para alterar la inercia de los tiempos. La pregunta es ¿cómo dar un golpe de Estado a los Estados sin daños colaterales a los individuos, pertenezcan o no a las estructuras del mal?  La salida no está en repetir los modelos que han llevado a caminar en círculo a tantos miles de millones de seres humanos para el beneficio de unos pocos. La salida no está fuera, sino dentro de cada uno. Veamos.

El imperio del mal cambia de rostro, pero no de finalidad

GOLPE DE ESTADO METAFÍSICO FRENTE A GOLPES DE ESTADOS VIRTUALES

La política, el negocio de la política de hoy en día, se ha convertido en el arte del engaño. Lo paradójico es que el mundo ideológico ha preñado tan bien tanto la mente y el espíritu de quienes comulgan con una u otra ideología, sea política, religiosa o económica, que, como decía antes, no es fácil penetrar esos muros, esos escudos que han blindado el núcleo fuerte del hombre nacido bajo la marca de las ideologías, sea la que sea. Ha sido marcada a fuego su alma y poder romper ese encanto no se logra a través de la razón, sino del corazón.

Las ideologías; la gran mentira, la gran fábrica de esclavos

La salida a los modernos Estados antropófagos, indolentes, mercenarios del mal, solo es posible si el individuo puede volver a conectar su Ser con su corazón y ambos con el ser humano que es. ¿Qué significa conectar el Ser con el corazón? Es interiorizar que el mundo de las creencias no te define, no te puede limitar, porque, de ser así, siempre estarás preso de ellas. Y conectar el Ser que eres con el corazón que eres y estos con el ser humano que vive y experimenta una vida significa ser capaz de cambiar el rumbo de tu existencia, sin importar el punto en que te encuentres al percatarte de este deseo. Se trata de hacer camino a través de la conciencia y no de las creencias. Se trata de construir realidades a través de las conciencias y no construir infiernos a través de las creencias.

Las economías modernas son economías antropófagas

   En el mundo de hoy en día, la posibilidad de un golpe de Estado a los Estados mismos viene de la mano de la red. Hoy, más que nunca, se están dando las condiciones materiales y mentales para organizarse socialmente en base a las conciencias de ser y no en base a las creencias e intereses particulares de cada quien o de grupos ebrios de sus ideologías. Hay tecnologías, como la de blockchain, que permiten la descentralización del poder y que tiene el poder de devolver la confianza al conjunto porque todos pueden participar en la construcción de una realidad común.

No se puede construir un nuevo mundo con viejas ideologías

Hay aperturas a visiones holísticas del hombre no basadas en religiones oficiales, ni en ideologías políticas contradictorias, sino en base a una espiritualidad que no comulga con un interés particular, sino que ven al hombre no solo como un ente común, sino a todo el planeta y a todas las formas de vida como parte de sí y no como “mercancías” a consumir, en el mejor de los casos, o a destruir, por líneas generales. Es hora de dejar atrás las culturas de las diferencias para sumergirse en otro mundo posible, en otra cultura posible, la que late en cada ser humano que quiere vivir en paz, armonía y prosperidad consigo mismo y con los demás.

La tecnología del blockchain es una muestra de cómo cambiar las cosas

Este cambio no viene de los Estados, sino de la posibilidad de trascender los Estados, tal y como hoy se desarrollan. El cambio eres tú. Otro mundo será posible por ti y contigo, no gracias a aquellos que siguen viviendo del cuento de las diferencias. Romper esta inercia del mal es comenzar a caminar hacia la senda de una humanidad sin fronteras porque, al fin y al cabo, las fronteras siempre son las paredes de una cárcel.  No olvidemos que se es libre porque la conciencia no tiene fronteras. Las fronteras las levantan las creencias.

CÓMO EMPEZAR BIEN UN PÉSIMO DÍA

Si quiere sobrevivir al fin del mundo, pase por La Habana. La Habana siempre le podrá enseñar, por un módico precio, los secretos mejor guardados para hacer frente a tiempos difíciles. En esta época de complejas realidades, tan complejas como falsas, toda ayuda se agradece, aunque venga del mismo infierno. Veamos.

 Vivimos en sociedades enfermas, diría que desahuciadas, sin importar la latitud ni la posición socio-económica del enfermo. El más pudiente, como dirían antaño, morirá en cama de oro con colchón de plumas de ganso verde almidonadas en grafeno y sábanas de satén rojo carmesí, pero su fortuna, de dudosa o no procedencia, no le salvará la vida. Peor aún, no le garantizará morir con menos dolor. Hay muertes y muertes, eso lo sabe cualquier enfermera de tan honrosa profesión. Pero, empecemos por donde debemos empezar.  Qué significa vivir en sociedades enfermas.

La Habana, el paraíso perdido, donde te enseñarán a sobrevivir a los infiernos humanos

CÓMO EMPEZARON LOS MALOS DÍAS

   Las sociedades humanas se comenzaron a construir para facilitar la propia supervivencia del grupo. Había que alimentarse, refugiarse del clima y sobrevivir a todo el entorno natural y el número, en esta labor, sí cuenta. Había que hacer frente a otros grupos humanoides, pues la desconfianza, sin ser genéticamente determinante, también es factor de supervivencia, y cuantas más manos, mejor, más piedras se podrán lanzar. Aún no se habían inventado las armas de destrucción masiva. Lo importante a retener es la idea nuclear de que los grupos humanos se organizaron entorno a la necesaria supervivencia del individuo y del grupo. Organizarse era una necesidad para sobrevivir. El problema, obviamente, no radicaba en la necesidad de organizarse, sino en cómo, quién decide, cómo encontrar las mejores soluciones, por qué obedecer si no estoy de acuerdo, etc., etc. Nacía el macho alfa y la tribu, como tal. El consenso, dentro de estas sociedades donde impera la supervivencia, es un invento tardío de las sociedades casi contemporáneas para disimular la ineficacia de la fórmula basada en el macho alfa. Veamos.

El peor síntoma de unas sociedades enfermas es la indiferencia hacia el otro

¿QUIÉN MANDA REALMENTE EN LA TRIBU?

De aquellos tiempos, idílicos o no, de praderas paradisiacas sembradas de frutales por doquier o selvas con todo tipo de peligros, hasta las modernas ciudades, ha pasado mucho tiempo y se han ensayado mil y una formas de organizar la tribu. Pero el tiempo no ha cambiado aquella división primaria entre el macho alfa y la tribu. De aquel Copito Blanco hasta el moderno macho alfa, representado magistralmente por el concepto de Estado moderno, ha habido mil y una formas de dominio, opresión, explotación, esclavitud y exterminio de unos hombres sobre otros ¿Por qué? ¿Acaso el hombre es, como plantea alguna teoría antropológica, un mono asesino? ¿Acaso no se “inventó” la religión o la filosofía para ayudar a sobrellevar la esclavitud de unos hombres sobre otros? ¿Acaso no se esclavizaron los miedos a un panteón de dioses para que los perdedores pudieran llorar sus miserias?

Un mal día lo tiene cualquiera. Muchos malos días son fruto de olvidar el presente

QUÉ DEMONIOS TIENE QUE VER COPITO DE NIEVE CON MI MAL DÍA

La enfermedad humana por excelencia, la que llevaría a vaticinar la extinción de esta especie si no fuese porque no está sola en el universo, ni mucho menos, es la indiferencia hacia el otro ¿Por qué nació la indiferencia hacia el otro? ¿Por qué se sigue con tal nocivo comportamiento? Las sociedades ancladas en la supervivencia crean ese ser indiferente hacia el otro. En las modernas sociedades podemos ver este tipo de comportamiento en economías tan dispares como la comunista y la neo liberal. Tanto en una como en otra el individuo se ve arrastrado a convertirse en un monstruo contra sus congéneres. Obviamente, lo que nieguen los Estados subyacentes para defenderse de tal aseveración es insustancial, pues no pueden ser juez y parte de esta aseveración. Y si seguimos así es porque las sociedades modernas, por más que hayan alcanzado nuevos mercados y se vivan las noticias a tiempo real, siguen basando su forma de organizarse en torno a la supervivencia, siguen ancladas estas relaciones en economías antropófagas, pues se alimentan del hombre, de sus sueños, de sus miedos, de sus ilusiones, etc. La gran pregunta es ¿se puede organizar el hombre en torno a otro tipo de motivación que no sean las insanas relaciones de supervivencia con sus antropofagias de todo tipo? Obviamente, sí. El ser humano puede y debe dejar atrás, si quiere evitar su autodestrucción, la nociva forma de relacionarse en torno a la idea de las creencias para entrar en el mundo de la conciencia. Pero dejaré para otro post entrar en estas marismas porque la idea nuclear del presente post no es alardear del origen del mal o sus posibles soluciones, sino en cómo comenzar bien un pésimo día. Como diría un viejo profesor, antes de salvar al mundo, salvémonos a nosotros mismos. Veamos

LA FÓRMULA DE LOS ZAPATOS MÁS BELLOS DEL MUNDO CON LA SUELA AGUJEREADA

Comencemos bien. Esta fórmula sirve para todo enfermo, de toda latitud, de toda condición socio-económica. El único requisito para acceder a esta fórmula es estar consciente de querer comenzar bien cada día. Suena lógico y fácil, pero les aseguro que la mayor parte de los seres humanos no quieren comenzar bien sus mañanas, aunque digan lo contrario ¿por qué? Porque al ser humano no lo conocerás por lo que dicen, sino por lo que son capaces de emprender. Y muchos encontrarán todo tipo de excusas, ancladas en creencias fallidas de todo tipo, para procrastinar su bienestar. Estar mal les hace sentir bien ¿Ilógico? No. Simplemente un comportamiento aprendido en las sociedades de la supervivencia.

   Podría extender este apartado hasta convertirlo en todo un libro, pero la idea de este post es práctica y que pueda servir a quien pueda necesitarlo. La fórmula de los zapatos más bellos del mundo con suela agujereada consiste en hacer un pequeño ejercicio nada más despertar en las mañanas. Puede hacerlo en la misma cama, con el único requisito de estar despierto, no soñoliento. El ejercicio consiste en repetir, con los ojos cerrados, una simple frase VOY A VIVIR UN GRAN DÍA  ¿fácil? No crea en las apariencias. Veamos.

Los zapatos más bellos del mundo

   Instrucciones para hacer el ejercicio: 1) si cree que no le va a funcionar, no comience. El problema de su mal día es más profundo de lo que usted mismo pueda pensar, es usted mismo. 2) si realiza el ejercicio para ver qué pasa, no le garantizo su eficacia, pues el poder del ejercicio siempre está en quien lo ejecuta y no tanto en el contenido. El efecto placebo siempre parte del sujeto para volver al sujeto y no del placebo en sí mismo. Así todo, si quiere creer en usted mismo, este simple ejercicio es el primer paso para llegar a alcanzar el éxito de comenzar y terminar bien cada día. 3) si decide hacerlo porque intuye que puede servirle, le doy otras recomendaciones adicionales:

Voy a VIVIR UN GRAN DÍA. Si no lo crees, ni salgas de casa

a) Si puede haga el ejercicio escuchando música de relajación y meditación. En YouTube hay cantidad de canales que tienen excelente música para tal fin. Busque la que conecte con usted. Sí, no hay melodías mágicas. Todos tenemos nuestra propia melodía inscrita en nuestros genes e incluso en nuestro espíritu. Solo es cuestión de buscar b) antes de comenzar a repetir la frase, escuche por unos minutos la música (preferible con audífonos) e intente armonizar su respiración con la música. No hay un mínimo de minutos antes de comenzar a repetir la frase. Usted decide el tiempo necesario c) si su mente es invadida con todo tipo de pensamientos, no le importe. Déjelos ir. No los eche, sino simplemente ignórelos centrando su mente en la música y la respiración d) cuando comience a repetir la frase, hágalo por varias veces ¿cuántas? No hay número fijo, ni mínimo ni máximo, solo sienta que la frase VOY A VIVIR UN GRAN DÍA le hace sonreír de felicidad al “sentir” que va a tener un gran día e) este ejercicio le puede robar unos minutos en la mañana, pero es vital para comenzar bien un pésimo día, pues en dependencia de cómo lo comiences, así lo terminarás f) a medida que repita el ejercicio a diario, tendrá mayor poder de concentración. La invasión de los pensamientos negativos o simplemente neutrales, se reducirá hasta llegar a desaparecer por completo. Pero, sobre todo, este simple mantra mañanero le irá abriendo nuevas puertas para alcanzar el bienestar en su vida y, probablemente, le ayudará a que comience a tomar el control de sus decisiones y no dejar su vida en manos de circunstancias e infiernos ajenos a sus sueños g) en la vida real, usted puede tener experiencias de todo tipo, tanto negativas como positivas, que le hagan abrazar un presente de felicidad como que le inciten a sufrir todo tipo de insanas emociones. Cuando esto suceda, en un caso como en otro, este pequeño mantra le puede servir. En caso positivo, simplemente le hará fluir con la experiencia vivida y le recordará que nada es eterno y que hay que disfrutar cada segundo. Por otro lado, si es negativa la experiencia, le servirá para dejarla fluir y dejar que esa experiencia negativa se vaya a su ritmo y también le ayudará a recordar que todo es pasajero y que, como suelen decir, tras la tormenta llega la calma.

No construyas tus sueños con las pesadillas de otros

   Dejo para otro post las cosas que van quedando pendiente en este, que son muchas, pero estos son unos simples pasquines sin mayor pretensión que aportar mi granito de arena a estos tiempos gaseosos.

UTOPÍAS DISTÓPICAS: PARAÍSOS DE RENEGADOS

En La Habana, desde hace décadas, se dice y se enseña que ocultar la verdad no es mentir. Ya saben, al enemigo ni agua. En ciertos contextos podríamos afirmar que dicha afirmación, valga la redundancia, se sostiene como estrategia de lucha. Pero cuando se trata de organizar una sociedad, de encontrar las formas de vida idóneas para el conjunto (entendido como totalidad, repito, totalidad, de seres que comparten un mismo origen y tiene como rasgo común ser conciencias y no solo creencias), entonces, digo, la verdad se convierte en un estorbo, en un espejismo. Las verdades políticas, religiosas, económicas y hasta, si me apuran, sexuales, se convierten en el caldo de cultivo para seguir propagando eso que se da muy bien a la raza humana, exterminarse unos a otros, y, como no es suficiente, seguir el juego con las demás especies, tanto del reino animal como del reino vegetal.  Veamos.

La Habana, tierra encantada y de sueños prohibidos

UTOPÍAS EN MENTES DÍSCOLAS

Las utopías nacen siempre en mentes díscolas, inconformes, desafiantes. No se acostumbran a lo establecido y no solo quieren otro mundo, sino, por líneas generales, inventan uno. El problema de las utopías no radica en su motivación, sino en acomodarse a su flamante nueva forma de ver las cosas. Sí, el gran pecado de los utópicos es cerrar la puerta a nuevas utopías, a nuevos tiempos. Por decirlo desde otro ángulo, los utópicos olvidan lo perecedero de la vida y de los sueños, y, peor aún, olvidan que cada ser humano y cada generación tiene el deber y derecho de buscar su propio camino para afrontar, de la mejor manera posible, sus propias vidas, sus propios sueños. No todo tiempo pasado fue mejor. Es más, solo se puede vivir el presente. Ni siquiera el futuro, por muy hermoso que se imagine, se puede disfrutar en el hoy y sin el hoy.

Los utópicos nacen, viven y sueñan en tierra de nadie

   Los utópicos díscolos creen luchar por el bien de la humanidad, pero no pueden ver que la humanidad por la que viven, mueren y asesinan, en no pocos casos, está hecha a su medida y, por tanto, sesgada, tergiversada ¿por quién? Por las creencias que sostienen su utopía. En otras palabras, las utopías que nacen de mentes díscolas no beben de la humanidad, sino de una idea sobre la humanidad. Una idea que puede ser muy bonita, pero que al encerrarla en el mundo de las creencias la convierten en ideología y, por tanto, en algo evanescente y tan ilusorio como la utopía misma que la sostiene. Concebir algo que no puede cobrar vida en espacio alguno es, diría Erasmo de Róterdam, una febril locura de adolescente. Todos pasamos por ella, pero no todos pueden superarla.  

LOCOS POR LAS DISTOPÍAS

Las distopías, como fruto del trabajo de mentes distópicas, suelen ser la antesala a infiernos humanos de todo tipo. Las sociedades distópicas beben del desenfreno, de una sobredosis de realidad ¿Pero de qué realidad estamos hablando? De aquella construido en base a miedos de todo tipo. Sí, las mentes distópicas, frente y en contraposición a los idealismos utópicos, no creen en la evolución de la consciencia humana, si por tal entendemos la evolución hacia algún tipo de ética del bienestar que englobe al conjunto humano y que sea acatada como tal por cada uno de sus miembros. No, la mente distópica sabe muy bien que ese fin de una sociedad de iguales nunca llegará, pues el hombre, como diría el ingenuo Hobbes, es un lobo para el hombre. Desde esta perspectiva, los Estados modernos, como los de antaño, no estarían diseñados para un bien común hipotético, sino para evitar que, en estas realidades asimétricas, el hombre se aniquile a sí mismo. La idea fue, y sigue siendo, que era y es preferible que el hombre sea deglutido por el Estado mismo y así evitar el canibalismo entre hermanos. En otras palabras, el Estado, que, no olvidemos, firman con nombres y apellidos, aunque se escuden en instituciones impersonales, el Estado, digo, no garantiza el bienestar del individuo, sino la supervivencia del conjunto social. Desde esta perspectiva, los Estados están más allá del bien y del mal que los individuos y sus locas ideologías puedan tener, su misión es mantener viva esa sociedad deshumanizada que no logra exterminarse gracias a sus esfuerzos institucionales.

Los distópicos viven alimentando al lobo de Hobbes

Puede haber golpes de Estado de todo tipo, pero las distopías, como las utopías, jamás defenderán ni alentarán la desaparición de los Estados. Los Estados saben muy bien que su supervivencia depende de la confianza de la sociedad en ellos y cuando hablo de la supervivencia de los Estados me refiero a la parte carnal, a los hombres de Estado (a lo largo y ancho de todas sus estructuras), pues dichos hombres viven a costa del esfuerzo de los demás por mantener unas estructuras que, en el mejor de los casos, podemos tildarlas de antropófagas. Por eso, los Estados, paradójicamente en una sociedad automatizada, siguen engordando las nóminas de sus esclavos útiles, funcionarios de todo tipo, pues no pueden permitirse llegar al punto de quiebre. Aclaro, esto no tiene nada que ver con quien esté o no gobernando. Blancos o negros, rojos o azules, todos defienden la mano que les da de comer o, como diría un viejo profesor de una vida pasada, los esclavos no saben cómo alcanzar la libertad porque confunden a sus amos con sus cadenas sin darse cuenta que las cadenas reales están tanto en sus mentes de esclavo como en las mentes que los esclavizan. La peor esclavitud, solía terminar diciendo el viejo profesor, es la que te impide ver al esclavista que todos llevamos dentro: nuestras creencias.  

¿Desaparición de los Estados? ¿De qué narices estamos hablando?

PARAÍSOS DE RENEGADOS

Las utopías distópicas son una locura. Intentar cambiar las cosas proponiendo otras que, a sabiendas, serán peores, aunque, obviamente, se diga lo contrario, es, digo, una locura digna de mención por el mencionado, valga la redundancia, Erasmo de Róterdam. Sí, tanto los utópicos como los distópicos saben muy bien que no hay salida al problema del mal humano a través de las creencias. Cualquier sociedad que base su forma de organizarse en torno a creencias, es decir, que estructura la vida de los seres humanos en torno a interpretaciones de la realidad, está condenada al fracaso, mejor dicho, a perpetuar el fracaso, pues este tipo de sociedades vienen fracasando desde la noche de los tiempos. La pregunta del millón es cómo estructurar una sociedad si no es en base a creencias, a interpretaciones de la realidad. Pues sí, hay paraísos para renegados. Hay formas, teóricamente infinitas, de organizar un conjunto social en base a la conciencia y no en base a las creencias. Una sociedad basada en la conciencia no necesita de un Estado que proteja la convivencia, sino necesita de unos códigos de convivencia que sean negociados y aceptados por cada uno de sus miembros. La tecnología blockchain puede ser una herramienta formidable para alcanzar acuerdos entre iguales. Una sociedad basada en la conciencia no necesita de un territorio para enarbolar banderas divisorias, sino necesita una red de internet limpia de creencias fallidas de todo tipo y que fomente la ciencia con conciencia. Una sociedad basada en la conciencia no necesita de economías antropófagas, sino de economías abiertas a la riqueza común del conocimiento. Una sociedad basada en la conciencia no necesita la competencia como instrumento para la evolución a nuevas realidades, sino crear las condiciones para fomentar las capacidades creadoras de todo ser humano. La educación en las sociedades basadas en la conciencia no está dirigida a someter al niño a las estructuras sociales, tal y como hoy en día se desarrolla, sino apoyar al niño a descubrir su potencial creativo y ayudar a su desarrollo, sea el que sea, para su propio beneficio y, no olvidemos, el beneficio social. Ayudar a un niño a desarrollar todo su potencial creativo es ayudar a la supervivencia de la especie. Podríamos seguir, pero este es un simple pasquín. Lo importante a retener es que la idea, en forma de distintas y antagónicas ideologías, la idea, digo, que dice que el hombre está condenado a no salir de sus zonas de confort ideológicas, pues más allá no hay nada, es la gran mentira de las sociedades que fomentan las utopías distópicas, es decir, aquellas que o bien no desean cambiar nada o, paradójicamente, aquellas otras que desean cambiar todo lo superfluo para que no cambia nada en esencia. Las distopías, en suma, buscan nuevos infiernos para salir de los infiernos presentes.

Utopías y distopías jamás alimentarán la extinción de los Estados, pues viven de ellos
¿VALE LA PENA SALIR DE LAS SOCIEDADES DE UTOPÍAS DISTÓPICAS?

Suelo llamar a esas sociedades de la conciencia como eutopías, el buen lugar, el lugar bueno para la vida. Suena a utopía ¿no?

Otro mundo es posible, las eutopías, pero no son de este mundo

   Las sociedades basadas en creencias basan el concepto de libertad en el tener, en el hacer, en el decir, etc., etc. Los Estados basados en creencias defienden la libertad, cada cual la suya, la que se impone y se socializa, como el último grito del humano vivir. Para nuestro humilde ver, la libertad no es una cuestión de poseer, tener, decir, etc., etc., sino de Ser. La libertad de Ser es la que te lleva a desarrollar todo el potencial creador que cada conciencia tiene en sí misma. La primera libertad, la que nutren los modernos Estados fallidos, que son todos, no solo los que están en listas negras de países incoloros, y que buscan a través de ella facilitar a los individuos el acceso a consumos de todo tipo, a la libre expresión, etc., cada cual a su manera, no es una libertad que pueda desarrollarse porque no todo está permitido: no todo se puede expresar aludiendo la libertad de pensamiento, no todo se puede consumir aludiendo al poder económico, etc., etc. Las libertades basadas en creencias están limitadas por las propias creencias, que son siempre sesgadas por visiones parciales espacio-temporales de la realidad. La libertad que nace en la conciencia no tiene más límites que su propio desarrollo y no están limitadas por realidad alguna, sino son constructoras de la realidad. La libertad basada en creencias limita la ciencia a sus propios beneficios, mientras la libertad basada en la conciencia no limita la ciencia, sino crea ciencia con conciencia.

El mayor esclavista del hombre son sus creencias

   Estoy seguro que sociedades basadas en la conciencia y no en las creencias es el único futuro posible de la humanidad, pero, como nazareno que soy, tengo una visión parcializada de cómo se llegará a ese futuro. No creo que las sociedades modernas, con todas sus fronteras y creencias, puedan desarrollar un cambio real de rumbo sin una fuerza mayor que les impulse al cambio. No creo que, llegado los días del cambio, todos estén preparados para una sociedad eutópica, pues el único requisito para poder transitar por una sociedad así es llegar a ella a través del amor y el descernimiento y no a través de los miedos. Justamente, las sociedades basadas en las creencias han llegado a su locura por haberse construido a través de fomentar todo tipo de miedos. Así todo, como digo, soy optimista. El Maestro de Maestros, Jesús de Nazaret, está a las puertas.

LA PENA DE MUERTE

No hay mayor tragedia para un pueblo humano que aquel que se apropia del valor de la vida. Cuando un ser humano termina con la vida de otro ser humano o comete cualquier vejación contra él, puede entenderse, en el mejor de los casos, como un acto única y exclusivamente suyo. Como una locura de su alma, aunque, en el peor de los casos, haya cometido el crimen con toda saña y no tenga arrepentimiento alguno. Un alma así no merece vivir entre los hombres en sociedad, obviamente. Pero cuando una sociedad devuelve el mal con mal, haciéndose custodio de la vida humana, castigando su crimen con otro crimen maquillado de justicia, solo se está comportando de la misma manera. Las sociedades humanas que no han podido trascender el ojo por ojo, no están llamadas a encontrar un camino hacia la paz y la prosperidad. Podrán justificar, validar, legitimar, su crimen contra el criminal, pero no lograrán nada, salvo la agonía lenta del recuerdo y la imposibilidad de beber la paz del perdón.

La venganza, maquillada de justicia, NO es el camino

La venganza, por muy maquillada que esté bajo el insano concepto de justicia, nunca trae paz para quien la padece. Todo lo contrario, aleja al ser humano que la sufre de la conciencia que es y lo sumerge en la más terrible prisión: la de una memoria que nunca saldrá de su pasado, negándose a crear y vivir nuevos presentes. La pena de muerte en los sistemas de justicia humanos de hoy en día representan el vestigio de una comunidad que no está lista para alcanzar las estrellas, que no está lista para encontrar el camino hacia su origen y hacia el destino que está llamada a alcanzar: el conocimiento que le llevará a aborrecer todo acto contra otra conciencia.

La pena de muerte representa la inmadurez de las sociedades para encontrar su camino hacia la humanidad

LA PENA DE MUERTE: CRÍMENES DE ESTADO

Pueden llamarlo justicia porque los conceptos humanos del derecho solo sirven para camuflar la ignorancia de lo que las conciencias significan en el orbe del universo. Podrán creer que la pena de muerte soluciona un daño social, simple y llanamente porque creen que calma la sed de venganza. No comprenden que la sed de venganza solo puede ser neutralizada con el perdón. Las sociedades humanas no necesitan leyes que divinicen el odio, por más que lo legislen, sino leyes que permitan a los individuos desarrollarse como seres y no como meros viandantes alimentados con creencias fallidas de todo tipo.

El odio se esconde en el castigo de la pena de muerte, por más que lo maquillen

   En estos días pasados se ejecutaron a varios condenados a muerte en Irán y en EEUU. RuholáZam, activista y periodista, fue ahorcado por cargos que solo hablan de la endemoniada teocracia iraní que dice hablar en nombre de un Dios que tiene como hobby mandar a ahorcar a quien ose enfrentar a sus guardianes de la fe. Por otro lado, en la supuesta, según sus propios criterios, mejor democracia planetaria, la de EEUU, varios condenados están siendo ajusticiados en plena transición entre el gobierno Trump y el electo presidente Biden. Brandon Bernard, de 40 años. Siendo adolescente intervino en el asesinato, junto a otros, de dos religiosos. Alfred Bourgeois, de 56 años, asesino a golpes a su propia hija de dos años. A octubre de 2018, según la web diplomatie.gouv.fr, la pena de muerte sigue dictaminando el engreimiento humano en más de cincuenta países. En otra treintena mantienen una moratoria sobre las ejecuciones y en siete han abolido la pena de muerte para delitos de derecho común. Mientras haya un solo país que justifique la pena de muerte como el castigo para crímenes aborrecibles, la conciencia social no puede caminar hacia otro mundo, hacia otro tipo de sociedad, y las conciencias individuales, la esencia del ser humano, seguirá sometida al freno de, quizá, la mayor creencia fallida construida por el ser humano. El problema para eliminar ese flagelo contra el hombre, como conciencia cósmica, va de la mano de la enfermedad propia de las sociedades humanas, a saber, la enfermedad que emerge por estar construida sobre creencias fallidas de todo tipo, desde las religiosas hasta las políticas, pasando por las inocentes creencias populares, como la corrida de toros o la pelea de gallos.

Creencias fallidas de todo tipo, religiosas o políticas, justifican o han justificado, la pena de muerte

LA PENA DE MUERTE: VESTIGIO DE LA INHUMANIDAD DEL HOMBRE

La sociedad humana está cambiando porque gran parte de sus seres están abriéndose a su propia conciencia. Sí, la pena de muerte, como tantas atrocidades realizadas tanto por el individuo como por la sociedad en su conjunto, son motivadas por el insano mundo de las creencias. Se han construido sociedades e individuos basados en creencias que no solo anulan la capacidad creadora de toda conciencia, sino que se clonan, generación tras generación, los errores y horrores que permitan a esos modelos sociales pervivir a pesar de la evolución de conciencias que van surgiendo en su propio seno. No son iluminados aquellos seres que despiertan a su propia conciencia, y a la de los demás, sino son conciencias que, simplemente, han despertado de esa condición de esclavitud a la que el mundo de las creencias les tenía sometidas y quieren comportarse como tales. La pena de muerte, desde esta perspectiva, es otra forma más que los Estados tienen para mantener el control sobre esas conciencias y encuentran en la ley de Talión la justificación “ética” para colorear lo que no admite color alguno. La vida, las distintas formas de vida, es sagrada. Y si una forma de vida, y más una forma de vida con conciencia, comete cualquier crimen aberrante, es obvio que no puede vivir en sociedad mientras no aprenda y sea capaz de concienciar su vida en comunidad, pero la solución no es, jamás lo fue, jamás lo será, quitar la vida del culpable.

Toda conciencia es sagrada aunque sus creencias sean inhumanas

   Por otro lado, no es de extrañar la cantidad de crímenes que dentro de las sociedades humanas se cometen a diario, a nivel individual como a nivel de Estado, piensen en las guerras, por ejemplo, pues solo reflejan esa insana sociedad en la que el ser humano convirtió sus relaciones en infiernos de todo tipo por estar basadas no en la conciencia que son, sino en las creencias que fueron asumidas como verdades últimas y sagradas, como la propia ley del talión.

   ¿Tiene cura el mal humano de deshumanizarse por un puñado de creencias fallidas? ¿Es la pena de muerte el remedio para una sociedad que ha ninguneado la conciencia en detrimento de las creencias? ¿Por qué el ser humano ha convertido un puñado de creencias en dioses de sí mismos? ¿Hasta cuándo la barbarie humana de respaldar una pena de muerte que aleja al ser humano de sí mismo, de su condición de conciencia?

LA INHUMANIDAD DE LAS ECONOMÍAS HUMANAS PARTE I

Antes de comenzar a dar rienda suelta a este pasquín, debo aclarar lo siguiente: por economías entiendo todo tipo de quehacer humano relacionado con el aparato productivo y comercial de una sociedad en un amplio espectro, desde los rubros más inmediatos, como la comida y la salud hasta la venta de publicidad por internet.  Desde esta perspectiva, no hago distinción entre las economías de libre mercado, enclaustradas en todo tipo de capitalismos, de aquellas otras sostenidas y planificadas por Estados autoritarios y/o totalitarios, que da lugar a híbridos económicos tipo China.  Para el autor, todas ellas son economías inhumanas, economías fallidas. Veamos por qué.

Las economías modernas son economías genocidas

CÓMO SURGIERON LAS ECONOMÍAS INHUMANAS

La complejidad de los grupos humanos (Link al canal Kukalot, YouTube) ancestrales fue creciendo a medida que esos grupos antropoides iban nombrando e interpretando el mundo que le rodeaba. Las necesidades más básicas, las que no nacen de la imaginación creadora humana, sino de ritmos biológicos ineludibles, como son el hambre y el sueño, iban abriéndose camino en las distintas formas de mitigarlas. De las cuevas a los palafitos o a las chozas, del nomadismo a la agricultura y ganadería y de estas a la industria de los metales. A la par de estos intentos por mitigar los impulsos naturales del cuerpo, la evolución de la consciencia, de la mente, del ego, también comenzaba su largo y tortuoso camino evolutivo. Este camino de la consciencia es inseparable de la aparición y evolución del lenguaje simbólico como instrumento de dominación. Sí, el lenguaje, desde sus mismos inicios, no solo sirvió para limitar y nombrar el mundo, sino para crear y sostener creencias que irían creando y desarrollando eso que nombramos como cultura, y, entre estas creencias, la creencia de la supremacía del más fuerte. En aquellos principios, los egos aún descansaban en su fuerza bruta. La conquista de la fuerza por el lenguaje comenzaba un largo y tedioso camino que aún sigue fraguándose en estos albores del siglo XXI.

Las economías jamás pueden servir para ayudar a esclavizar a unos hombres por otros

ECONOMÍAS INHUMANAS SE ABREN PASO A TRAVÉS DEL YO

¿Sentían envidia aquellos primeros grupos humanos? ¿Cuál o cuáles eran los sujetos de sus envidias, las cosas, los alimentos, las personas? ¿Cómo comenzaron a repartirse las tareas del grupo y, principalmente, cómo comenzaron a entender ellos mismos esa capacidad lingüística que al nombrar el mundo lo iba creando y modelando? En un principio el Yo, como sonido que representaba un poder, nació como fuerza vital y la ley del más fuerte. Tanto el sometimiento de la tribu primigenia, como de aquellos primeros y posteriores grupos humanos culturales, a unos pocos o un único líder era una regla que no tardaría en escribirse. Un ego o unos pocos egos se imponían a un número mayor de egos que seguían las creencias que aquellos otros iban, como dije, imponiendo más que sugiriendo. Desde aquel entonces, la fuerza gregaria de la naturaleza (Link a Kukalot, canal YouTube)se conducía y se nombraba como tradición. Ya desde aquel entonces podemos rastrear la pesada carga del ser humano de salir de esa zona de confort que representa dejar sus decisiones en manos de otros, dejar su libertad anclada y sometida a un puñado de hombres, que, no olvidemos, se nutren de creencias que solo viven por y para ellos.

La economía nace para desarrollar la capacidad creadora humana

   Ya desde aquellos albores podemos rastrear las economías inhumanas de hoy en día. Ya, hoy en día, podemos decir de aquel entonces que los seres humanos estaban condenados a evolucionar económicamente desde unas premisas negativas, falsas y que le impedirían trascender su condición gregaria y, peor aún, les imposibilitaba salir del sometimiento al más fuerte. Los Estados modernos, la totalidad de los estados modernos, con sus economías del descarte, son solo la extrapolación temporal de aquel líder que impuso sus creencias. La fuerza de aquel primer líder la podemos ver hoy en los distintos modelos de Estado con sus ejércitos y aparatos de seguridad imponiéndose. Es más, en los famosos golpes de Estado podemos ver la sustitución de aquel líder alfa por otro y, como en aquel entonces, a veces resultaba, a veces no, aunque siempre dejaba rastros de sangre y mucha sed de venganza.  En estos albores del siglo XXI, en estos finales de esta última humanidad, el cambio de paradigma no llegará. La extinción de estos modelos egocéntricos, egotistas, basados en la fuerza, dará paso a modelos sociales y económicos basados en el nosotros, en la suma de todos y no la imposición de unos pocos al conjunto. El mundo de las creencias dará paso al mundo del conocimiento en base a la ciencia y el mundo del ego dará paso al mundo de la conciencia. Veamos.

Los esclavistas modernos cotizan en bolsa y/o se sientan en despachos políticos

CÓMO SE DEFINEN HOY LAS ECONOMÍAS INHUMANAS COMO ECONOMÍAS FALLIDAS

   Por qué mantengo y sostengo que las economías de hoy en día son economías inhumanas, economías fallidas. Las economías fallidas son todas aquellas que han olvidado una de las reglas básicas de la conciencia y es aquella que dice que la parte influye y se influye del todo y, por ende, todo está entrelazado. Creer que el interés particular, cuando este significa el sufrimiento o la muerte del otro, se puede justificar, validar o legitimar por el poder de la fuerza o el engaño es, en el mejor de los casos, cuando es la ignorancia lo que les lleva a actuar de esa manera, de una estupidez racional mayúscula. Uno de los problemas de esta última humanidad, en el terreno económico, ha sido confundir su propia ignorancia del medio natural en el que se desenvolvían con la idea de que su supervivencia dependía del medio y no de sí mismos, de su capacidad creadora y del conocimiento sobre el medio que iba, poco a poco, desarrollándose. La guerra, el vandalismo, la expropiación como medio de supervivencia fue y es tónica de esta última humanidad. Hoy, maquillada con luces de neón y manuales de partido jugando al Monopoly de la geopolítica, se sigue entendiendo la economía como un acto de pillaje de unos hombres sobre otros. De nada ha servido el crecimiento tecnológico y la ampliación de miras del mundo natural, el hombre de la era del telescopio Hubble se sigue comportando como el hombre de la era ptolemaica, quizá con ocios más diversos, el que los puede pagar, pero encerrados en el mundo de las creencias y, peor aún, en el mundo de la inconsciencia. Jamás el ser humano, la conciencia humana, estuvo tan cerca de despertar a su propia conciencia de Ser y dejar atrás las noches oscuras del alma humana, pero tampoco estuvo tan asediada por el Mal, con mayúscula. Las economías del presenten alimentan ese Mal que está, aparentemente, ganando la batalla para seguir esclavizando al hombre a miedos atávicos. Pero esta victoria es solo eso, aparente. Frente a todo tipo de Estados del Mal, está surgiendo unas generaciones de seres humanos que afrontarán esos miedos que sus ancestros jamás pudieron enfrentar.

Política y economía han cometido el peor de los incesto al dejar abandonado al Hombre
LA MUERTE DE LAS ECONOMÍAS FALLIDAS O COMO SATURNO FUE DEVORADO POR SUS HIJOS

El ser humano, la conciencia humana, está llamado a despertar a su condición de ser conciencia y de ser conciencia cósmica. Los adelantos tecnológicos y científicos de los últimos decenios, con la red de internet como abanderada de esos cambios, no es casualidad ni han nacido para ser unos instrumentos más para dar dividendos en la bolsa de las miserias humanas, coticen en Tokio, el Ibex o en el Down Jones, etc., etc., aunque estén transitando por esos períodos hoy en día. Los adelantos tecnológicos y científicos están desarrollando otra manera de entretejerse la red neuronal humana de las generaciones nacidas bajo el signo de internet, no basada esa red neuronal en miedos a lo otro, al otro, sino en la cooperación con el otro y la búsqueda del interés común y no particular.

La economía del futuro o estará centrada en el ser humano o el ser humano se extinguirá

Las nuevas redes saben que el juego consiste en que el juego no termine y para ello no pueden construirse modelos que se basen en la destrucción del otro jugador, del game end. Las nuevas generaciones reescribirán los conceptos de riqueza, prosperidad, ocio, trabajo e inclusive el tan prostituido concepto de propiedad en base al individuo mismo y no en base a estructuras que han ninguneado al hombre mismo. La idea no es salvar al juego, sino al jugador. Hoy, en estos tiempos de pandemia, de COVID 19, vemos como las estructuras de poder presentes, tanto políticas como económicas, inclusive militares y religiosas, no les importa la suerte de los jugadores, sino que intentan a toda costa salvar el juego actual que tan groseramente les ha enriquecido a lo largo de la corta historia de esta última humanidad. Estos tiempos, digo, están feneciendo porqué las conciencias, despiertas a su condición de Ser, no pueden dejar de ser y el Mal siempre tiene fecha de caducidad allí donde acampa.

RAZÓN DE ESTADO Y EL ESTADO DE LA RAZÓN

Los Estados modernos están en decadencia. Cualesquiera razones que intente legitimar su agonía huele a podrido o, peor aún y más acorde con los tiempos, a gas mostaza. No hay mañana si el ser humano, los neo esclavos modernos, los esclavos integrales, no son capaces de reaccionar a tiempo. Y todo apunta a que el reloj de los hombres llama a su final, aunque somos muchos los que preferiríamos que sonase para su despertar a la conciencia que somos. Veamos.

Los Estados modernos son vasallos de sus economías

LA SIN RAZÓN DE LOS ESTADOS

Los Estados modernos son vasallos de sus modelos económicos y estos son, a su vez, los causantes últimos del genocidio humano que están viviendo y padeciendo los hombres en esta última humanidad. Se han levantado altares a verdades y creencias fallidas y se ha sepultado la sed del hombre que clama su libertad en consumismos de todo tipo, desde los ideológicos a la 5G. Las economías, y no importa el modelo de Estado que sostengan, desde el nuevo imperio socialista chino a la tambaleante democracia norteamericana, pasando por la autocracia rusa, la avarienta Europa, los populismos americanos o los imberbes Estados africanos, están al servicio del mal, no del bienestar común de los seres humanos. Y la casta política les hace banda sonora. Digo que están al servicio del mal porque, a todas luces, han antepuesto las estructuras que han formado por encima del hombre mismo, del hombre de carne y hueso. Unas estructuras que, a su vez, están al servicio de esa casta de seres equivocados que dicen ser líderes y que solo se apoyan en la fuerza bruta que les acompañan. Y lo de bruta, sin generalizar porque toda generalización es fanatismo y el fanatismo es una enfermedad mortal en el hombre, les cae muy bien a esos hombres de armas que no ven más allá de su bayoneta.

Los sistemas económicos modernos son causantes del genocidio económico

QUÉ HA DESHUMANIZADO A LAS ECONOMÍAS

Las creencias. Las creencias han levantado esta última humanidad en base a miedos, desconfianza y mucho odio, muchísimo odio. Las creencias no hablan del ser, de la conciencia que todos compartimos, sino de la forma en la que cada uno va viendo el mundo. Las creencias son una forma de ver y ya, hoy en día, todos sabemos que las apariencias engañan. Al cerebro humano poco le importa si lo que cree ver es cierto o no, si es verdadero o no, si es útil o no, si esclaviza o libera, si se lo enseñas, lo toma como cierto, verdadero, útil y liberador.

Los Estados modernos están en decadencia. Su crimen, el olvido del Hombre

Se han construido sociedades basada en creencias y (link a YouTube) no en la conciencia humana. Se ha confundido la conciencia con éticas de todo tipo y con religiones disfrazadas de dioses demasiado humanos. Se ha identificado el ego, la mente, el yo, con el conjunto de creencias heredadas, cada cual la suya, y se ha enterrado a la conciencia en los altares del olvido. En suma, se dice, se inocula, se inyecta en ese cerebro ingenuo, que, como dije, se deja engañar muy bien, que tu identidad, lo que eres, son tus creencias. Olvida el mundo de las creencias que ellas son posibles gracias a la conciencia, cuya esencia es ser libertad creadora, libertad de ser.

EL PROBLEMA DE LAS ECONOMÍAS MODERNAS

No importa el sesgo de las economías. Ya dijimos que ellas son el causante del genocidio humano de hoy en día, como lo ha sido a lo largo de la evolución humana. Hoy en día, como ayer, son dos los problemas bases de las economías, a saber, uno el de la propiedad y otro el del dinero, muy ligados ambos conceptos. Veamos muy someramente a estos dos contertulios.

   Las creencias fallidas (link a YouTube) comenzaron su estrategia insana, pero muy útil para sus propósitos opresores, cuando comenzaron a apropiarse de la tierra. No a disfrutar, compartir, trabajar, sacar frutos de ella, sino cuando a alguien o a un grupo se le ocurrió decir “esto es mío, este pedazo de tierra es mío”. Junto a la tierra le puede ir añadiendo todos los bienes terrenales que se les ocurran, el agua, el sol, etc., y todos aquellos otros creados por esa conciencia humana, por esa capacidad creadora que todo, repito, todo ser humano es, cuando les dejan, y en donde puede echar desde la azada, la rueda, las vasijas de barro, los puertos USB y todo lo que usted conozca, lo use o no, disfrute o no de ello y todo aquello que nunca conocerá. La propiedad nació no con un carácter temporal, sino como una posesión, que, para más inri, podía ser legada.

El dinero, de ser un instrumento para el comercio, se convirtió en cadenas para esclavizar al hombre

   El dinero nació para facilitar todo tipo de trasvases de propiedades, desde la tierra hasta el trasvase de conejos por morcillas.  El dinero, en cualquier tipo de soporte, desde la sal al oro o las novedosas criptomonedas, viene a legitimar el mismo concepto de propiedad. Si usted encuentra una sociedad, en este o en otro planeta, que no tenga dinero, tenga por seguro que tampoco tendrá un sentido de la propiedad como posesión, como pertenencia absoluta. Ahora bien, el dinero es, por decirlo de un modo entendible, una consecuencia lógica de la propiedad. El intercambio de propiedades, popularmente conocida como comercio, necesita un instrumento de intercambio, el bendito, apreciado y necesario dinero. Ahora bien, aquí comienza los problemas, uno, el valor de las cosas ¿Cuántos conejos valen dos gallinas? ¿Cuántas horas de trabajo (de tu vida) vale un IPhone?Y todo lo que usted pueda imaginar.

Aprecio el dinero porque sé el precio a pagar por no tenerlo (Héctor Gallo)

Dos, el precio del dinero en sí mismo. Sí, la creación de los bancos modernos, en su devenir histórico, comenzaron a comerciar con el dinero mismo y a darle un valor a lo que, en principio, solo era un instrumento de intercambio. Nacieron las deudas. En estas sociedades insanas, un niño, al nacer, ya viene endeudado. En otras palabras, en vez de nacer para desarrollar a plenitud su conciencia creadora, viene a pagar las deudas de un sistema de creencias que ha ninguneado al hombre y lo han puesto al servicio de la propiedad y el dinero, mejor dicho, al servicio de los propietarios de la propiedad y el dinero, llámese o entiéndase como Reserva federal, Comité del Politburó del partido o con las siglas que ustedes gusten. 

SEGUNDA PARTE: SOLUCIONES PARA EL SIGLO XXI A LAS ECONOMÍAS ENFERMAS DE SIEMPRE

¿POR QUIÉN DOBLAN LAS CAMPANAS?

Siguen sin comprender. Galopan al abismo y la polvareda les impide ver hacia dónde van. A lo lejos se escucha y se siente el repicar de unas campanas y alguien pregunta ¿Por quién doblan las campanas? Hemingway, el viejo, desde una mar en un extraño y lejano planeta no duda en contestar: las campanas doblan por ti, mi amigo lector.

Las campanas están sonando por la humanidad

  ¿Son tiempos de incertidumbre o son tiempos que ya estaban señalados? No hay que ser muy avispado para entender que uno de los efectos de la modernidad en este incipiente siglo XXI es la desconfianza hacia el otro y lo otro que intenta maquillarse con pactos y acuerdos de todo tipo. Desconfianza hacia el otro que es distinto y hacia lo otro que no entendemos o, peor aún, nos molesta. El hombre cultural, el hombre enfrascado en su tradición, se siente, hoy en día y hoy como ayer, en la más inquietante congoja. El hombre cultural descansa sobre unos pilares muy frágiles, incapaces de soportar el correr de los tiempos, a saber, sobre el pilar económico. La economía lo es todo, vienen a decir. Y desde esta venta poco o nada importa si la economía es de libre mercado maquillada de variopintos capitalismos, está sujeta a la planificación de un Estado totalitario o es un híbrido entre los dos modelos. La economía, los distintos modelos económicos, están llevando a la sociedad humana hacia un abismo ¿Por qué? ¿Qué ha sucedido en las entrañas económicas para que esto suceda?

Las economías están llevando al Hombre hacia un abismo

   Han olvidado al hombre. La maldad que acarrea las estructuras impersonales creadas por los distintos modelos de Estado ha calado en el pensamiento humano como una esponja que absorbe toda el agua de una fuente hasta secarla. La sociedad económica ha olvidado la esencia de la sociedad misma, su humanidad y, tras ella, el común denominador de todas las diferentes formas de ver y entender la vida, la conciencia humana. Uno puede preguntarse por qué sucedió esto y la respuesta está en la misma raíz de la evolución de esta última humanidad, a saber, los miedos. Miedo al otro, miedo a la escasez de la naturaleza, miedo a lo desconocido, etc., etc. Y los miedos, más que engendrar solidaridad y colaboración, lo que engendran son explotación y opresión. Solo el conocimiento les hará libres a los seres humanos de sus cadenas. Pero ¿de qué conocimiento estamos hablando?

LA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO O POR QUÉ LAS CAMPANAS DOBLAN POR TI

   No se trata del conocimiento de la naturaleza, del mundo que vivimos, sino del conocimiento que te lleva a reconocerte como conciencia de Ser en este magnífico universo. Ese conocimiento hacia dentro es el que va permitir el desarrollo del conocimiento que llamamos científico. Sí, se ha adelantado mucho en el último siglo en ese mirar dentro de la materia, pero no es nada comparado con el mundo que está por venir y este universo que se mostrará en todo su esplendor y dejará al descubierto los secretos de una vida que no se agota en sí misma. El reconocimiento como conciencias más allá del mundo de las creencias será la muerte de las ideologías, políticas, religiosas o de cualquier índole que lleve al hombre a alejarse de su origen común. El conocimiento hacia dentro no vendrá de la mano de las hegemonías del poder, sean políticas, religiosas, económicas o de cualquier orden opresor, sino de la mano de un bichito que dirá a la maldad humana, las campanas doblan por ti.

El cambio solo puede llegar de tu mano

EL CORONAVIRUS Y EL POR QUÉ LAS CAMPANAS DOBLAN POR TI

   Eres libertad de ser. No estás atado a ninguna creencia. Tú tienes el poder de decidir reencontrarte con la conciencia que eres y que compartes con el resto de conciencias que te acompañan en este viaje maravilloso. No estás atado al tañido de unas campanas y menos a aceptar que las campanas doblan por ti. No obstante, esa decisión a la que te enfrentas, de reencontrarte a ti mismo en estas sociedades enfermas, deshumanizadas, es una tarea que nadie puede hacer por ti. Las ideologías, las creencias, te marcan un camino exigiendo que camines por sus sendas para esclavizarte a ellas, a su forma parcial e interesada de ver el mundo, pero este encuentro con la conciencia que eres solo tiene un camino, un destino y una brújula, tú mismo.

Las creencias esclavizan

   Pero la Conciencia Universal, algunos la llaman “Dios”, “sabe” perfectamente que las hegemonías humanas del poder, esas conciencias insanas, que han olvidado su esencia y no desean volver a ella, jamás permitirán que las conciencias humanas esclavizadas aúnen sus voces en una sola. Las hegemonías del mal se nutren de las diferencias, necesitan enfrentar a unos hombres a otros, pero sus horas están contadas. Lo que ellas, las distintas formas de Estado y poder, impiden, un virus les obligará a hacer. Un esclavista solo deja el látigo con el que domina si ve en peligro su propia vida.

   El planeta se detiene para que tú, como conciencia de ser que eres, puedas reflexionar sobre el futuro que está por llegar. Quizá los miedos que te han sembrado durante toda tu vida intenten dominarte de nuevo y quieras volver rápidamente a tus zonas de confort, que muchos llaman “su normalidad”. Otros, los más, sin saber que son esclavos, gritarán a los cuatro vientos que quieren volver a sus grilletes, a sus celdas de trabajo, quieren volver a su normalidad. Otros, en cambio, alzarán sus voces para dejar fluir lo que está por llegar.

Para ti, por quién doblan las campanas.

LA ENFERMEDAD DEL HOMBRE SOCIAL

El siglo XX ha representado para el acervo humano el siglo de la muerte y la indiferencia hacia el otro a causa de las ideologías, las ideologías del mal, de la muerte, del desprecio. No es algo novedoso en la historia humana, pues los distintos pueblos y civilizaciones de esta última humanidad, desde los etruscos hasta la moderna china post maoísta, se han caracterizado por las luchas entre ellas y dentro de cada una de ellas, por el dominio, control y opresión de unos hombres sobre otros, de unas “clases sociales” sobre otras, de unos “grupos de interés” sobre otros. Lo que caracterizó al sangriento siglo XX fue el salto científico y tecnológico que fue perfilándose tras las distintas revoluciones industriales. Un salto que culminó con el asesinato de cientos de miles de seres humanos, directa o indirectamente, con la primera bomba atómica lanzada contra seres humanos. Lo sucedido en Hiroshima y Nagasaki en 1945 representa el paroxismo de la enfermedad del hombre social, a saber, su fanatismo ideológico y el completo olvido del Ser.

Volverse hacia el Ser es reencontrase con la vida

EL OLVIDO DEL SER COMO LA ENFERMEDAD DEL HOMBRE

   No se trata de hacer un tratado, ni siquiera un panfleto, sobre el salvajismo humano, sino de ir a la fuente que ha originado la decadencia de esta última humanidad. La enfermedad del hombre moderno la podemos rastrear incluso en épocas tan atrasadas tecnológicamente que podemos afirmar con certeza de que no todo tiempo pasado, ni mucho menos, fue mejor.

Contra el virus del odio, solo existe la vacuna del amor y del perdón

El miedo a lo distinto, a la misma naturaleza que iba surgiendo de aquella prístina consciencia que iba nombrando el mundo que le rodeaba, traería como consecuencia un mundo de creencias que se alejaban a pasos agigantados del común origen de toda forma de vida y, primordialmente, de toda conciencia cósmica. En el fondo, todo salvajismo, todo fanatismo, podemos reducirlo a un desconocimiento de la fuente última de la vida. Una fuente que algunos llaman Dios, otros lo llaman leyes universales, otros, simplemente, prefieren no nombrar lo innombrable porque nombrando el Misterio solo podían reconocer la gran ignorancia que tenían y tienen de él. Un desconocimiento que fue sustituido por creencias políticas, sociales y religiosas de todo tipo y queno solo profundizaban las brechas de unos pueblos sobre otros, sino que al hacerlo iban construyendo muros para convertir sus creencias en prisiones para sus adeptos y en patíbulos para sus detractores.

El olvido del Ser es la más peligrosa enfermedad del hombre social

La cultura humana, las culturas humanas, nacieron no con el fin de unir, sino de cercar, de aislarse. Por ello la importancia de estos momentos históricos en los que la globalización tecnológica puede llevar a romper los viejos modelos de opresión cultural. Nunca el hombre ha estado tan cerca del salto de conciencia que necesita para despertar al Ser que es.

CÓMO ENFRENTAR LA ENFERMEDAD DEL HOMBRE SOCIAL

El hombre moderno, en una gran mayoría, está enfermo de soledad, miedo y egoísmo porqué los distintos modelos sociales imperantes en todas las latitudes siguen basando su dinámica en tradiciones inhumanas nacidas bajo los signos de la ignorancia. Tradiciones por las que el hombre sigue siendo esclavizado bajo otras formas aún más sutiles, pues, hoy en día, a los esclavos les llaman libres y les hacen creer que lo son y, paradójicamente, la gran mayoría de los seres humanos se lo creen. Tradiciones que podemos rastrear en las distintas formas en que los grupos de poder entienden distintas facetas de la evolución humana, desde la propiedad hasta el trabajo pasando por las relaciones entre el hombre y el Misterio.En cualquier caso, las tradiciones modernas son las que deben enfrentar las generaciones humanas de hoy en día, en especial los más jóvenes, pues ellos son los menos contaminados de la maldad que ha recorrido y recorre la historia humana.

Cada generación tiene el derecho a buscar su propio destino y no vivir de errores pasados

El olvido del Ser llevó al hombre a encadenarse a sus miedos y a esclavizar a todo aquel que no participe de sus creencias. Las semillas del mal estaban listas para alimentar las peores pesadillas de los hombres. Para enfrentar esas tradiciones insanas lo primero que debe hacerse es reconocer, cada quien, en su propia intimidad, que es mucho más que todas las creencias que le han hecho creer que es. Si eres budista, imagínate siendo y actuando en tu entorno como un cristiano o musulmán. Si eres monoteísta, imagínate siendo y actuando como un ateo en tu entorno. Si eres un comunista converso, imagínate siendo y actuando como un empresario modelo en tu entorno. Si eres un empresario explotador, imagínate siendo y actuando como un obrero más de tu fábrica o emporio. Si eres un doctor en ciencias, imagínate siendo y actuando como alguien a quien no le han enseñado a leer y escribir. Si eres un analfabeto convencido del poder de la universidad de la calle, imagínate siendo y actuando como un doctor en ciencias físicas.

No juzgues quien ha traicionado a su propia humanidad, pues al juzgarlo, te estás juzgando a ti mismo

En fin, imagínate que eres mucho más que las creencias que has recibido y que te han dado una identidad falsa, pues tu yo no trata tanto de lo circunstancial (tus experiencias particulares), sino de lo esencial, lo que hace posible la experiencia de ser.

MÁS ALLÁ DE LA ENFERMEDAD DEL HOMBRE SOCIAL

Si las nuevas generaciones, junto a las más envejecidas que aún conservan la inocencia de ser, logran dar el salto de conciencia necesario para frenar la extinción de la especie humana, otro mundo, otro tipo de hombre, verán la luz. El hombre, como conciencia, como una conciencia cósmica más en este universo en constante transformación, no nace para sufrir, ni para doblegar al otro, ni para vivir entre miedos, sino para crear y disfrutar de la plenitud de la experiencia de ser.

La especie humana está llegando a un punto de no retorno que no tiene mañana

El conocimiento es el camino, el único camino posible, hacia una conciencia cada vez más consciente de su entrelazamiento con el Todo. Un conocimiento que va mucho más allá de descubrir la estructura cambiante de la materia visible o de la misma materia o energía que llaman oscura, sino del conocimiento que lleva a descubrir la fuente inagotable de la vida en cada conciencia misma.

El bombardeo atómico sobre Hiroshima y Nagasaki representa el uso malévolo del conocimiento y el fracaso como seres sociales

El camino del conocimiento lleva, inevitablemente, al conocimiento de Dios mismo dentro de cada Ser. Un Dios, eso sí, que no descansa en los miedos humanos, sino que da cuenta de la divinidad que toda forma de vida encierra en sí misma por el simple hecho de Ser. El Ser no se puede imponer a la consciencia (por esto mismo, cualquier civilización cósmica que esté ayudando al hombre a su despertar al Ser no puede actuar directamente). El Ser debe aflorar entre la consciencia, abriéndose paso entre esas mil y una creencias fallidas que fueron construyendo una falsa identidad, un falso yo. Un yo que no parta del nosotros, que no asuma a todos como parte de sí mismo para convivir, interactuar e ir creando nuevas experiencias de ser en todo el cosmos, es un yo falso que confunde lo nuestro con el nosotros, es un yo que no ha salido de la prisión del sí mismo, de las creencias fallidas que le han llevado a anularse a sí mismo.

No busques en la tradición la salida hacia un mañana distinto. Las tradiciones, por esencia, solo buscan perpetuarse a sí mismas

   Es la hora de trascender el mundo de las creencias y encaminarse a la senda del Ser. Como individuos, como consciencias, igual que como especie, no hay otro camino. La especie humana está llegando a un punto de no retorno que no tiene mañana.