CÓMO EMPEZAR BIEN UN PÉSIMO DÍA

Si quiere sobrevivir al fin del mundo, pase por La Habana. La Habana siempre le podrá enseñar, por un módico precio, los secretos mejor guardados para hacer frente a tiempos difíciles. En esta época de complejas realidades, tan complejas como falsas, toda ayuda se agradece, aunque venga del mismo infierno. Veamos.

 Vivimos en sociedades enfermas, diría que desahuciadas, sin importar la latitud ni la posición socio-económica del enfermo. El más pudiente, como dirían antaño, morirá en cama de oro con colchón de plumas de ganso verde almidonadas en grafeno y sábanas de satén rojo carmesí, pero su fortuna, de dudosa o no procedencia, no le salvará la vida. Peor aún, no le garantizará morir con menos dolor. Hay muertes y muertes, eso lo sabe cualquier enfermera de tan honrosa profesión. Pero, empecemos por donde debemos empezar.  Qué significa vivir en sociedades enfermas.

La Habana, el paraíso perdido, donde te enseñarán a sobrevivir a los infiernos humanos

CÓMO EMPEZARON LOS MALOS DÍAS

   Las sociedades humanas se comenzaron a construir para facilitar la propia supervivencia del grupo. Había que alimentarse, refugiarse del clima y sobrevivir a todo el entorno natural y el número, en esta labor, sí cuenta. Había que hacer frente a otros grupos humanoides, pues la desconfianza, sin ser genéticamente determinante, también es factor de supervivencia, y cuantas más manos, mejor, más piedras se podrán lanzar. Aún no se habían inventado las armas de destrucción masiva. Lo importante a retener es la idea nuclear de que los grupos humanos se organizaron entorno a la necesaria supervivencia del individuo y del grupo. Organizarse era una necesidad para sobrevivir. El problema, obviamente, no radicaba en la necesidad de organizarse, sino en cómo, quién decide, cómo encontrar las mejores soluciones, por qué obedecer si no estoy de acuerdo, etc., etc. Nacía el macho alfa y la tribu, como tal. El consenso, dentro de estas sociedades donde impera la supervivencia, es un invento tardío de las sociedades casi contemporáneas para disimular la ineficacia de la fórmula basada en el macho alfa. Veamos.

El peor síntoma de unas sociedades enfermas es la indiferencia hacia el otro

¿QUIÉN MANDA REALMENTE EN LA TRIBU?

De aquellos tiempos, idílicos o no, de praderas paradisiacas sembradas de frutales por doquier o selvas con todo tipo de peligros, hasta las modernas ciudades, ha pasado mucho tiempo y se han ensayado mil y una formas de organizar la tribu. Pero el tiempo no ha cambiado aquella división primaria entre el macho alfa y la tribu. De aquel Copito Blanco hasta el moderno macho alfa, representado magistralmente por el concepto de Estado moderno, ha habido mil y una formas de dominio, opresión, explotación, esclavitud y exterminio de unos hombres sobre otros ¿Por qué? ¿Acaso el hombre es, como plantea alguna teoría antropológica, un mono asesino? ¿Acaso no se “inventó” la religión o la filosofía para ayudar a sobrellevar la esclavitud de unos hombres sobre otros? ¿Acaso no se esclavizaron los miedos a un panteón de dioses para que los perdedores pudieran llorar sus miserias?

Un mal día lo tiene cualquiera. Muchos malos días son fruto de olvidar el presente

QUÉ DEMONIOS TIENE QUE VER COPITO DE NIEVE CON MI MAL DÍA

La enfermedad humana por excelencia, la que llevaría a vaticinar la extinción de esta especie si no fuese porque no está sola en el universo, ni mucho menos, es la indiferencia hacia el otro ¿Por qué nació la indiferencia hacia el otro? ¿Por qué se sigue con tal nocivo comportamiento? Las sociedades ancladas en la supervivencia crean ese ser indiferente hacia el otro. En las modernas sociedades podemos ver este tipo de comportamiento en economías tan dispares como la comunista y la neo liberal. Tanto en una como en otra el individuo se ve arrastrado a convertirse en un monstruo contra sus congéneres. Obviamente, lo que nieguen los Estados subyacentes para defenderse de tal aseveración es insustancial, pues no pueden ser juez y parte de esta aseveración. Y si seguimos así es porque las sociedades modernas, por más que hayan alcanzado nuevos mercados y se vivan las noticias a tiempo real, siguen basando su forma de organizarse en torno a la supervivencia, siguen ancladas estas relaciones en economías antropófagas, pues se alimentan del hombre, de sus sueños, de sus miedos, de sus ilusiones, etc. La gran pregunta es ¿se puede organizar el hombre en torno a otro tipo de motivación que no sean las insanas relaciones de supervivencia con sus antropofagias de todo tipo? Obviamente, sí. El ser humano puede y debe dejar atrás, si quiere evitar su autodestrucción, la nociva forma de relacionarse en torno a la idea de las creencias para entrar en el mundo de la conciencia. Pero dejaré para otro post entrar en estas marismas porque la idea nuclear del presente post no es alardear del origen del mal o sus posibles soluciones, sino en cómo comenzar bien un pésimo día. Como diría un viejo profesor, antes de salvar al mundo, salvémonos a nosotros mismos. Veamos

LA FÓRMULA DE LOS ZAPATOS MÁS BELLOS DEL MUNDO CON LA SUELA AGUJEREADA

Comencemos bien. Esta fórmula sirve para todo enfermo, de toda latitud, de toda condición socio-económica. El único requisito para acceder a esta fórmula es estar consciente de querer comenzar bien cada día. Suena lógico y fácil, pero les aseguro que la mayor parte de los seres humanos no quieren comenzar bien sus mañanas, aunque digan lo contrario ¿por qué? Porque al ser humano no lo conocerás por lo que dicen, sino por lo que son capaces de emprender. Y muchos encontrarán todo tipo de excusas, ancladas en creencias fallidas de todo tipo, para procrastinar su bienestar. Estar mal les hace sentir bien ¿Ilógico? No. Simplemente un comportamiento aprendido en las sociedades de la supervivencia.

   Podría extender este apartado hasta convertirlo en todo un libro, pero la idea de este post es práctica y que pueda servir a quien pueda necesitarlo. La fórmula de los zapatos más bellos del mundo con suela agujereada consiste en hacer un pequeño ejercicio nada más despertar en las mañanas. Puede hacerlo en la misma cama, con el único requisito de estar despierto, no soñoliento. El ejercicio consiste en repetir, con los ojos cerrados, una simple frase VOY A VIVIR UN GRAN DÍA  ¿fácil? No crea en las apariencias. Veamos.

Los zapatos más bellos del mundo

   Instrucciones para hacer el ejercicio: 1) si cree que no le va a funcionar, no comience. El problema de su mal día es más profundo de lo que usted mismo pueda pensar, es usted mismo. 2) si realiza el ejercicio para ver qué pasa, no le garantizo su eficacia, pues el poder del ejercicio siempre está en quien lo ejecuta y no tanto en el contenido. El efecto placebo siempre parte del sujeto para volver al sujeto y no del placebo en sí mismo. Así todo, si quiere creer en usted mismo, este simple ejercicio es el primer paso para llegar a alcanzar el éxito de comenzar y terminar bien cada día. 3) si decide hacerlo porque intuye que puede servirle, le doy otras recomendaciones adicionales:

Voy a VIVIR UN GRAN DÍA. Si no lo crees, ni salgas de casa

a) Si puede haga el ejercicio escuchando música de relajación y meditación. En YouTube hay cantidad de canales que tienen excelente música para tal fin. Busque la que conecte con usted. Sí, no hay melodías mágicas. Todos tenemos nuestra propia melodía inscrita en nuestros genes e incluso en nuestro espíritu. Solo es cuestión de buscar b) antes de comenzar a repetir la frase, escuche por unos minutos la música (preferible con audífonos) e intente armonizar su respiración con la música. No hay un mínimo de minutos antes de comenzar a repetir la frase. Usted decide el tiempo necesario c) si su mente es invadida con todo tipo de pensamientos, no le importe. Déjelos ir. No los eche, sino simplemente ignórelos centrando su mente en la música y la respiración d) cuando comience a repetir la frase, hágalo por varias veces ¿cuántas? No hay número fijo, ni mínimo ni máximo, solo sienta que la frase VOY A VIVIR UN GRAN DÍA le hace sonreír de felicidad al “sentir” que va a tener un gran día e) este ejercicio le puede robar unos minutos en la mañana, pero es vital para comenzar bien un pésimo día, pues en dependencia de cómo lo comiences, así lo terminarás f) a medida que repita el ejercicio a diario, tendrá mayor poder de concentración. La invasión de los pensamientos negativos o simplemente neutrales, se reducirá hasta llegar a desaparecer por completo. Pero, sobre todo, este simple mantra mañanero le irá abriendo nuevas puertas para alcanzar el bienestar en su vida y, probablemente, le ayudará a que comience a tomar el control de sus decisiones y no dejar su vida en manos de circunstancias e infiernos ajenos a sus sueños g) en la vida real, usted puede tener experiencias de todo tipo, tanto negativas como positivas, que le hagan abrazar un presente de felicidad como que le inciten a sufrir todo tipo de insanas emociones. Cuando esto suceda, en un caso como en otro, este pequeño mantra le puede servir. En caso positivo, simplemente le hará fluir con la experiencia vivida y le recordará que nada es eterno y que hay que disfrutar cada segundo. Por otro lado, si es negativa la experiencia, le servirá para dejarla fluir y dejar que esa experiencia negativa se vaya a su ritmo y también le ayudará a recordar que todo es pasajero y que, como suelen decir, tras la tormenta llega la calma.

No construyas tus sueños con las pesadillas de otros

   Dejo para otro post las cosas que van quedando pendiente en este, que son muchas, pero estos son unos simples pasquines sin mayor pretensión que aportar mi granito de arena a estos tiempos gaseosos.