¿TENEMOS DERECHO A SER FELICES? LAS NUEVAS PANDEMIAS PARA EL 2021

La felicidad es un asunto íntimo, de cada quien, pero el bienestar social, como su término indica, es un asunto de todos. Si tu felicidad implica que el bienestar de otro es ninguneado, maltratado o perseguido, tu felicidad deja de ser un asunto íntimo para convertirse en un mal público, en un peligro público. Somos tan responsables de nuestra felicidad como de facilitar todos los medios para que otros alcancen la suya.

Ignorarlos u olvidarlos NO es la salidad. Responsabilizar del horror a otros, tampoco

   No se trata este post de ser agorero del mal, sino del bien. No trata este post de fomentar teorías conspirativas, sino de plantear un poco de sentido colectivo a un problema individual. No trata este post de señalar únicamente los males, sino de ofrecer posibles caminos a soluciones humanas y no soluciones ideológicas llamadas al fracaso. No se trata este post de dar felicidad alguna a un amable lector, pues, como dije al comienzo, la felicidad es un asunto íntimo, sino de facilitarle la brújula que señala falsas salidas, caminos incorrectos a esa felicidad que lleva a convertirse en un peligro público.

Siempre hay soluciones cuando se buscan. La realidad no está determinada, se construye, se crea.

DÓNDE SE ORIGINA EL VIRUS SARS COV 2

Es una pregunta maliciosa y que muestra el oscurantismo que existe en cuanto al alcance de la pandemia y de los tiempos presentes. El dónde del subtítulo intenta reflejar la preocupación de muchos por encontrar unas coordenadas geográficas cuando el problema real no es dónde se originó, sino por qué y para qué. Pero ya sabemos que la ciencia moderna, como las malas artes de la política al uso, a grandes rasgos, no se preocupa tanto por el por qué, sino del cómo, pues el responder al cómo le puede “garantizar” un cierto “control” del fenómeno en sí, pero esto es otro cantar.

Importa?

   La virología es un estudio que se está desarrollando desde hace muy pocas décadas. Sin embargo, las enfermedades ocasionadas por lo que hoy denominamos virus son tan viejas como la memoria histórica de la humanidad. Las enfermedades víricas, como las bacterianas, están presentes desde la noche de los tiempos. Hoy en día, ni siquiera hay un consenso académico sobre la naturaleza de los virus. Algunos ni siquiera los consideran organismos vivos, pues, aluden, que no pueden replicarse a sí mismos, sino que necesitan un huésped, otro organismo vivo, para usarlo como maquinaria para su reproducción. Desde mi lego ver, esta argumentación está mal planteada, pues desde ese punto de vista, la gran parte de los seres vivos no lo serían, pues necesitan de una contraparte para dar nuevos bisoños al mundo. Pero esto es otro cantar. Lo que importa saber, para este humilde escritor, de esas entidades biológicas que denominamos virus no radica en cómo los clasificamos, sino en el por qué aparecen, qué representan.

LA NATURALEZA DE LOS VIRUS: SU RAZÓN DE SER

La vida no se pregunta por nada, se vive, se siente, se desarrolla dentro de sus propios límites. La vida de un gusano no es la misma que la de una bacteria, un murciélago, una orquídea, un elefante, una medusa o un colibrí, salvo que hay una tendencia en todos en experimentar la vida. Creo que estaríamos mayoritariamente de acuerdo en ello, aunque, recordemos, las mayorías no representan tener la razón sobre algo. Sin embargo, las conciencias no solo responden a la vida, viviéndola, con maquinarias de supervivencia biológicas maravillosas, sino que las concienciastienen el don de la duda, de preguntarse, de usar un lenguaje que va más allá de ser una forma de comunicarse, sino una forma de encontrarse en el mundo. Cuando nos preguntamos por la razón de ser desde el ámbito de la conciencia nos estamos preguntando, primordialmente, por los motivos, por el por qué, y no, únicamente, por el cómo suceden las cosas.

La conciencia no se reduce a las creencias. La conciencia permite desarrollar creencias.

   Los virus suelen ser vistos, por el imaginario popular, como patógenos, como entidades causantes de enfermedades que acarrean la muerte o dejan al organismo muy mal parado para enfrentar el diario vivir. Sin embargo, esa miríada de virus que pululan por este bendito planeta no son todos nocivos, algunos son vitales para el desarrollo saludable de ciertas formas de vida. Sí, no todos son villanos, los hay buenos y necesarios. Por otro lado, los virus suelen ser, por decirlo de una manera colegial, sutiles fábricas de genes, pues en esencia ellos mismos son material genético con instrucciones para replicarse, pero, y esto es vital, cuando son “asimilados” por otros organismos (cuando infectan a organismos), pueden modificar la genética, de una manera apreciable y sustancial, de las especies infectadas.

Los virus pueden ser los motores reales de la evolución y ….

En otras palabras, pudiéramos estar presentes ante los grandes “hacedores” de la variación de las especies. Investigadores como el biólogo Luis Villarreal mantiene, o eso entiende mi lego saber sobre su lectura, que el arco iris de la vida es fruto, más bien, de los virus y no, como planteaba Darwin, por la adaptación a nuevos espacios y en una lucha por la supervivencia a toda costa por parte de los organismos. Una infección vírica pudiera ocasionar las mutaciones genéticas precisas para modificar un organismo de una manera apreciable. Si fuera así, como diría el Maestro de Maestro, Jesús de Nazaret, sería una maravilla ver como de algo tan pequeño pudiera resultar algo tan grande.

LA OTRA ALTERNATIVA: LOS GUARDIANES DE LAS ESPECIES

Para un nazareno como quien les escribe, sin confesión eclesial alguna, hay una alternativa a la visión de los virus, sobre todo de esta pandemia provocada por el virus catalogado como Sars Cov 2, y sería la de considerarlos los guardianes de las especies.

…también sus guardianes…

Sí, suena raro, muy raro, pero cae dentro de lo que se pudiera entender como el caos de Dios, en la versión del pintor argentino, conocido como el Nostredamus de América, Benjamín Solari Parravicini. Frente al caos producido por el hombre contra el hombre y el medio, la propia naturaleza, en su amplio espectro, sería la encargada de resguardar el bien común de todos. Suena raro porque para muchos esto significaría una especie de plan cósmico, una especie de intromisión divina en el quehacer humano.

Pero en un cosmos interconectado, hay límites para los desmanes y para la propia libertad de hacer cuando las conciencias, como conjunto organizado, como sociedad, pierden el control de su propia libertad de ser, de su propia libertad creadora, que es la esencia de toda forma de vida con conciencia.

Benjamín Solari Parravicini. El Nostredamus de América

Sí, recobrar la libertad creadora, propia de cada conciencia, puede llevar a la necesidad de reorganizar todo el juego. Una especie de reseteo. Esta última humanidad, como las anteriores, siguen empeñadas en convertir la vida humana, y a todo el hábitat que le acompaña, en un infierno sin parangón en otras latitudes cósmicas.

¿TENEMOS DERECHO A SER FELICES CUANDO EL MAL ACAMPA A LAS PUERTAS DE NUESTRA CASA?

No hay razones para ser optimista, pero después del fin de la partida, todo será mejor para los sobrevivientes. Si alguien cree que hay soluciones colectivas al mal humano tal y como se han organizado las sociedades humanas, se equivoca. La organización social humana, no importa el modelo, no importa la cultura, latitud o época, está basada en creencias, en la lucha por imponer unas creencias sobre otras, y no se han construido sociedades para el desarrollo de las conciencias, que son la esencia de la forma de vida humana. Ni la política ni la religión ni la economía, en ninguna fase de la evolución humana, se han dignado rescatar al hombre de sus propios miedos. Todo lo contrario, han usado y abusado del poder de sus estructuras para esclavizar a unos hombres sobre otros en aras de sus creencias.

Ciencia con conciencia, el camino a la libertad de Ser

La ciencia, el amor por el conocimiento y el único camino a la libertad humana, ha estado esclavizada a estas estructuras del mal y se ha visto empujada a servir a un sinfín de creencias fallidas que solo persiguen, repito, la esclavitud del ser humano. La educación de los infantes humanos ha sido diseñada para clonar los errores y males humanos, infectando con mil males maquillados de tradición y cultura las mentes de quienes estarían llamados, por su esencia, a ser creadores de realidades maravillosas. La destrucción que las diversas estructuras de poder humanas inyectan en la cotidianidad de miles de millones de vidas, humanas y no humanas, es fruto del mal de unos pocos que han clonado a la perfección las semillas del odio. Las pandemias del siglo XXI son necesarias para que este mal, visible en estructuras de poder de toda índole, en líderes de todo tipo y condición, y secuaces, armados o no, que no pueden ver más allá de sus nocivas y fallidas creencias, se borren de las nuevas relaciones humanas que nacerán tras el fin del juego.

LAS PANDEMIAS DEL SIGLO XXI

   No se trata de ser agorero del mal porque el mal, con nombres, apellidos y creencias fallidas de todo tipo, de por sí y en alta voz, es el que está sembrando dolor, sufrimiento y muerte en las relaciones humanas en toda latitud, sino de advertir donde está el camino hacia la salida. Advirtiendo que cada quien tiene su propia y única puerta de salida.

No hay soluciones colectivas al mal humano

    No hay soluciones colectivas al mal humano. Esta humanidad, como forma organizada de sociedad, no está llamada a vivir en paz, armonía, prosperidad y, con ello, permitir el desarrollo de la conciencia de cada ser que encarne en ella. Esto, que pudiera parecer una sentencia, lo es solo a nivel social, no particular. Las conciencias sometidas a todo tipo de vejaciones pueden, obviamente, encontrar “su salida” a estos laberintos del horror humanos. Así todo, la mayoría están llamados a morir, en estas futuras pandemias del siglo XXI, en la mayor de las ignorancias, la ignorancia de no entender que ellos son conciencias por encima de sus creencias. Morirán bajo el peso de sus tradiciones sin saber si quiera que han vivido bajo la farsa que les ha llevado a ser parte del teatro del mal.

   A estas alturas del post, quizá muchos se pregunten por las pandemias (escenarios) que azotarán el siglo XXI. Bien, veamos.

Laberintos a vivir, cosas a resolver, esperas…
  • A NIVEL SOCIAL
  • Sars Cov 2 y sus mutaciones es el comienzo de los finales del fin de los tiempos de esta humanidad. Este fin no significa la extinción, sino un renacer.
  • Sars Cov 2 dejará al descubierto la gangrena que representan los Estados esclavistas de la modernidad, unos más que otros, pero ninguno exento del mal que engendran.
  • Sars Cov 2 y sus mutaciones derrumbará las economías antropófagas del presente con todo lo que ello representa. En unas sociedades económicas ancladas no en el bienestar colectivo, centrado en el ser humano, en todo ser humano, sino en el bienestar de unos pocos en detrimento de la mayoría, el mal imperante intentará resetear la economía con los mismos fines esclavistas, pero con nuevos maquillajes. El final de finales llegará acompañado de la ilusión que economías antropófagas sometidas a regímenes alimentarios siguen siendo la solución al mal humano. El show debe continuar hasta el final.
  • La economía mundial, como he planteado, se reseteará bajo los mismos y únicos principios de servirse de la gran mayoría para el beneficio de unos pocos. Eso sí, intentarán dar la impresión de que el reparto de la “riqueza” estará mejor gestionado, pero las medias soluciones no sirven. Este nuevo reseteo económico estará acompañado con un intento de globalizar la política mundial bajo un único gobierno totalitario. Está demás decir que dicho gobierno, en caso de fraguarse, solo podrá ser sostenido, bajo la misma tónica de siempre, por medio de la intimidación policial o militar y el uso de la violencia en caso necesario. En caso de no fraguarse un gobierno totalitario a nivel mundial, los conflictos abiertos de raigambre nuclear serán la alternativa al caos reinante. Los Estados, tal y como los conocen hoy en día, se derrumban.
  • Las grandes religiones y filosofías de vida religiosas entrarán en decadencia y en una desintegración institucional, aquellas que forman instituciones en torno a sus creencias religiosas, pues las ramas más fanáticas de cada religión serán las que tomen el control de ellas y esto alejará a muchos de sus acólitos, creando más caos.
  • La ciencia, como nunca antes, será puesta al servicio de las estructuras del poder y todo adelanto tecnológico será reorientado, en un primer término para dar oxígenos a esas economías reseteadas, y luego, tras su caída, para mantener las diversas estructuras políticas y militares que impondrán su caos hasta el final.
  • A NIVEL INDIVIDUAL
  • Para lograr una mayor comprensión sobre qué sucederá en el final de los tiempos a nivel individual, haré una división conceptual sobre las distintas mentalidades humanas que enfrentarán dichos tiempos. Aclarando que bajo ningún concepto es mi intención juzgar a los seres, a las conciencias, analizadas.
  • Habrá cuatro mentalidades básicas. 1) aquellas que ya hoy en día, en estos tiempos de finales de los tiempos, están abiertos a su conciencia de ser y, por consiguiente, actúan en consonancia con ello. No tiene religión, aunque hayan nacido en alguna tradición religiosa. No tienen ideario político, aunque estén insertos en una sociedad malévolamente politizada. Su “política”, su “patria” es la propia conciencia de ser, en suma, la humanidad misma. No persiguen nada fuera de sí mismo y para sí mismos, sino intentan mantener la llama de su conciencia encendida en todo momento y dar lo mejor de sí para ayudar a las otras conciencias en su camino evolutivo y en su cotidiano vivir. Sus mentes abiertas a su conciencia no solo están abiertas a toda conciencia humana, sino cósmica. No perciben a Dios, al Todo, en un espacio tiempo concreto, en una conciencia concreta, en un estado de energía vibratoria concreta, sino lo perciben en todo lo que sus sentidos pueden aprehender, interiorizar, sentir, y en todo lo que captan, encarnadamente, los“sentidos” del espíritu. Este tipo de mentalidad está preparada para ver y enfrentar los nuevos tiempos desde el amor que sienten por toda la creación. Ayudarán hasta el final de los tiempos presentes y ayudarán en los comienzos del nuevo renacer. 2) aquellas que están en el camino espiritual y ya comprenden que han nacido en una sociedad humana, que se pierde en la noche de los tiempos, regida por estructuras y creencias de todo tipo, alejadas, eso sí, de la conciencia de ser, de la esencia misma del ser humano. Esta mentalidad, cabalga todavía entre mil y una ataduras, pero sabe que lo son. Creencias de todo tipo, limitaciones familiares, sociales, religiosas, económicas, laborales, etc., etc. Esta mentalidad serán las primeras en, llegado el momento Y, que podrán entrar en una comprensión interna de todo lo que vislumbran hoy en día como su verdad. Una comprensión inmediata, instantánea. No habrá sorpresas ante lo que vivirán, sino una aceptación plena de los tiempos y una “sensación” de estar en el camino correcto, haciendo lo correcto. Una sensación que irá más allá de unas meras reacciones bioquímicas cerebrales, sino que serán “percibidas” como desde el espíritu. 3) en este tercer grupo podemos encontrar a todas aquellas mentalidades que están inmersas dentro de sus respectivas sociedades y, sobre todo, sus respectivas creencias de una forma plena. El mundo, para estas mentalidades, es tal y como sus creencias asumen que es y los problemas del mundo y el mal en el mundo, siempre son los otros, las otras creencias, las otras religiones, las otras ideologías, etc., etc. Para estas mentalidades, los finales de los tiempos están sirviendo para intensificar sus propias creencias frente a los otras. Lo podemos ver hoy en día en todos los órdenes, sobre todo en el político. Solo en los Estados totalitarios, por su misma esencia, ya de por sí deshumanizada, estos extremismos políticos son vistos y aplaudidos a plena luz del día. En el orden religioso, más de lo mismo. En las esferas económicas, qué decir. La indolencia y la inhumanidad de las economías antropófagas humanas se intensificarán, por más intentos que se hagan en ese reseteo económico que les comenté. Estas mentalidades no solo no podrán entender los momentos presentes como tampoco el “tiempo Y”, sino que serán causa, como dije, de la intensificación de los sufrimientos del conjunto social. Este tipo de mentalidades son mentes dormidas en su gregarismo. Asumieron sus creencias, del orden que sean, y no son capaces de “detectar” su conciencia y mezclan, confunden, sus creencias con su conciencia. 4) hay una cuarta mentalidad que está directamente conectada con la anterior, pero tiene un rasgo peculiar. En este grupo se incluyen a todas aquellas mentalidades que, de alguna u otra manera, tienen un papel directo en las estructuras de poder que ningunean la conciencia humana a todos los niveles. No solo alcanzaría este grupo a los líderes en todas las esferas sociales, políticas, religiosas, militares, económicas,etc., etc., sino a todo ese andamiaje de seres que están subyugados a las mismas estructuras de poder. Este grupo vivirá el “tiempo Y” con una ceguera tal que solo podrán “morir” arrasando.

ECONOMÍAS ANTROPÓFAGAS Y EL DESPERTAR DE LA CONCIENCIA

¿Qué entendemos por economías antropófagas? Son economías que engullen al ser humano, que lo destruyen como persona, que lo esclavizan a las mismas estructuras económicas. En otras palabras, son economías que no están al servicio del ser humano, sino que esclavizan al hombre común a las estructuras económicas y a los hombres que las dirigen. Las economías antropófagas no están al servicio del hombre, sino que estos son usados como simples piezas de un engranaje maquiavélico. Piezas, obviamente, que son entendidas y tratadas como desechables.

Las economías antropófagas se reconocen muy bien por su indolencia

¿Cuándo nacen las economías antropófagas? ¿Existen hoy en día dichas economías? Estas economías nacen en la noche de los tiempos. Podemos decir que su comienzo está ligado a la complejidad social. El paso del nomadismo al sedentarismo es el caldo de cultivo que, junto a los procesos de mejoras técnicas en las herramientas, facilitaron una organización social pensada y ejecutada para unos pocos y no para el conjunto social. Podemos decir que desde entonces se vive aquello de “el que parte y reparte, se lleva la mejor parte”. Hoy, en la era espacial, en pleno baby boom de las comunicaciones, toda la estructura de la globalización económica está diseñada en base a modelos distintos de economías antropófagas. Desde China a EEUU, desde la Patagonia a las Antillas, desde Europa a la África austral, toda latitud y longitud geográfica se alimenta de este tipo de economías antropófagas.

QUÉ CARACTERIZA A LAS ECONOMÍAS ANTROPÓFAGAS

Las estructuras en este tipo de economías antropófagas no están al servicio del ser humano, para el desarrollo pleno de la conciencia humana, en suma, no están diseñadas para que cada ser humano dé lo mejor de sí con sus capacidades creadoras (que, no olvidemos, es la esencia de la conciencia misma si esta no fuera esclavizada por sistemas de creencias fallidos), sino están diseñadas para que unos pocos se beneficien del sacrifico de la gran mayoría.

Las economías antropófagas esclavizan al hombre

CÓMO LOGRAN IMPONERSE ESTAS ECONOMÍAS ANTROPÓFAGAS

En un principio, en aquello albores de la complejidad social, podemos afirmar, sin duda alguna, que se impuso más la fuerza bruta que alguna idea. “Yo reparto así porque me da la gana, decía el grandullón de la manada”. Con el transcurso del tiempo, las ideas se fueron imponiendo, pero no para bien, sino para poner las ideas al servicio del más fuerte, que ya para entonces era el más numeroso, aunque fuesen guiados por unos pocos. Con el tiempo estas ideas tuvieron que maquillarse de creencias convertidas en verdades de altar, pues, aunque fuesen humanas, era necesario divinizarlas. Creencias, como no, que tuvieron que ser impuestas también por la fuerza de la tradición. Los dioses también necesitaban imponerse.

   Hoy en día, en estos comienzos del siglo XXI, las cosas han cambiado, aunque en el fondo siguen siendo la misma bestia asesina. Las economías antropófagas se esconden hoy en incestos entre los Estados modernos y formas políticas de todo tipo, desde los totalitarismos tipo China, Rusia, hasta las llamadas democracias constitucionales, que solo esconden maquilladas formas de opresión en nombre del imperio de la ley. 

Las economías antropófagas incitan a mirar a otro lado

POR QUÉ SE ACEPTAN ECONOMÍAS ANTROPÓFAGAS

No hay duda alguna: miedos y autoengaños. La fuerza se sigue imponiendo, con distintos grados de intensidad, pero, por muy light que se muestre, siempre está presente para recordar al sumiso moderno quién manda en el patio de la casa. Es un miedo soterrado, edulcorado con ideologías y creencias contrapuestas que luchan por un mundo mejor. La realidad es que el mundo ideológico, tanto político como religioso, no se contraponen, aunque así se manifiesten, sino que se complementan en su gran tarea: sumir al individuo en miedos de todo tipo. La forma de inocular estas destructivas formas de relacionarse los seres humanos es a través de los autoengaños, lo que comúnmente llamamos tradición. El ser humano está preso en su tradición, cada cual la suya. El ser humano está condenado por las tradiciones enemigas, cada la cual las suyas. Mientras el hombre de a pie se destruye por sus creencias, los enemigos del hombre engordan sus ganancias alentando tantas creencias fallidas. Sí, todo por un puñado de oro. A la postre, es la misma ley de la fuerza bruta. En aquel primer albor ancestral la fuerza se nutría de músculo, hoy en día de engaños maquillados de ideologías. Eso sí, la fuerza bruta sigue estando presente. Nadie puede dudar que los Estados modernos, sin tapujo ni remordimiento alguno, mantienen sus fuerzas del orden para mantener la esclavitud de sus ciudadanos. Decir lo contrario es engañarse a sí mismo, en el mejor de los casos, o ser un crápula, por líneas generales. La creencia de que el hombre no puede mantener relaciones armónicas entre ellos sin necesidad de un poder opresor es una creencia sembrada por aquellos primeros energúmenos que vieron el buen negocio de la esclavitud.

Presos de tradiciones de todo tipo, olvidamos la conciencia común, el destino común

¿SE PUEDEN DESTRONAR LAS ECONOMÍAS ANTROPÓFAGAS?

Bajo mi humilde ver, no solo es posible, sino el único camino hacia una salida para el mañana humano. El mundo de las economías antropófagas no ha respetado ni al hombre ni a la naturaleza. Estamos en sociedades económicas que no solo están cometiendo un genocidio escondido en consumismo de todo tipo, siempre buscando un beneficio económico a cualquier precio, sino un ecocidio que está llevando al planeta a sufrir un deterioro en sus ciclos naturales, con las consecuencias para toda forma de vida. Todo por un puñado de indolentes que se alimentan del mal, del odio, del miedo que siembran en sus decisiones. Estos insanos hombres de Estado, de todo tipo y condición, y sus acólitos que, uniformados o no, esperan las migajas de aquellos, tienen sus horas contadas. Sus verdugos serán sus mismos miedos cuando no sepan cómo frenar ese despertar a la conciencia que está recorriendo el mundo a golpe de clip.

Humanizamos la economía o no habrá futuro para la especie humana

El mañana es para una economía abierta y centrada en el ser humano, en cada ser humano, y no para un puñado de seres que, pasándose por humanos, solo se han alimentado de las muertes que han sembrado a lo largo de historia de la evolución humana. Los líderes de hoy, por muy diferentes que sean entre sí, son los mismos verdugos de siempre.