LA INHUMANIDAD DE LAS ECONOMÍAS HUMANAS PARTE I

Antes de comenzar a dar rienda suelta a este pasquín, debo aclarar lo siguiente: por economías entiendo todo tipo de quehacer humano relacionado con el aparato productivo y comercial de una sociedad en un amplio espectro, desde los rubros más inmediatos, como la comida y la salud hasta la venta de publicidad por internet.  Desde esta perspectiva, no hago distinción entre las economías de libre mercado, enclaustradas en todo tipo de capitalismos, de aquellas otras sostenidas y planificadas por Estados autoritarios y/o totalitarios, que da lugar a híbridos económicos tipo China.  Para el autor, todas ellas son economías inhumanas, economías fallidas. Veamos por qué.

Las economías modernas son economías genocidas

CÓMO SURGIERON LAS ECONOMÍAS INHUMANAS

La complejidad de los grupos humanos (Link al canal Kukalot, YouTube) ancestrales fue creciendo a medida que esos grupos antropoides iban nombrando e interpretando el mundo que le rodeaba. Las necesidades más básicas, las que no nacen de la imaginación creadora humana, sino de ritmos biológicos ineludibles, como son el hambre y el sueño, iban abriéndose camino en las distintas formas de mitigarlas. De las cuevas a los palafitos o a las chozas, del nomadismo a la agricultura y ganadería y de estas a la industria de los metales. A la par de estos intentos por mitigar los impulsos naturales del cuerpo, la evolución de la consciencia, de la mente, del ego, también comenzaba su largo y tortuoso camino evolutivo. Este camino de la consciencia es inseparable de la aparición y evolución del lenguaje simbólico como instrumento de dominación. Sí, el lenguaje, desde sus mismos inicios, no solo sirvió para limitar y nombrar el mundo, sino para crear y sostener creencias que irían creando y desarrollando eso que nombramos como cultura, y, entre estas creencias, la creencia de la supremacía del más fuerte. En aquellos principios, los egos aún descansaban en su fuerza bruta. La conquista de la fuerza por el lenguaje comenzaba un largo y tedioso camino que aún sigue fraguándose en estos albores del siglo XXI.

Las economías jamás pueden servir para ayudar a esclavizar a unos hombres por otros

ECONOMÍAS INHUMANAS SE ABREN PASO A TRAVÉS DEL YO

¿Sentían envidia aquellos primeros grupos humanos? ¿Cuál o cuáles eran los sujetos de sus envidias, las cosas, los alimentos, las personas? ¿Cómo comenzaron a repartirse las tareas del grupo y, principalmente, cómo comenzaron a entender ellos mismos esa capacidad lingüística que al nombrar el mundo lo iba creando y modelando? En un principio el Yo, como sonido que representaba un poder, nació como fuerza vital y la ley del más fuerte. Tanto el sometimiento de la tribu primigenia, como de aquellos primeros y posteriores grupos humanos culturales, a unos pocos o un único líder era una regla que no tardaría en escribirse. Un ego o unos pocos egos se imponían a un número mayor de egos que seguían las creencias que aquellos otros iban, como dije, imponiendo más que sugiriendo. Desde aquel entonces, la fuerza gregaria de la naturaleza (Link a Kukalot, canal YouTube)se conducía y se nombraba como tradición. Ya desde aquel entonces podemos rastrear la pesada carga del ser humano de salir de esa zona de confort que representa dejar sus decisiones en manos de otros, dejar su libertad anclada y sometida a un puñado de hombres, que, no olvidemos, se nutren de creencias que solo viven por y para ellos.

La economía nace para desarrollar la capacidad creadora humana

   Ya desde aquellos albores podemos rastrear las economías inhumanas de hoy en día. Ya, hoy en día, podemos decir de aquel entonces que los seres humanos estaban condenados a evolucionar económicamente desde unas premisas negativas, falsas y que le impedirían trascender su condición gregaria y, peor aún, les imposibilitaba salir del sometimiento al más fuerte. Los Estados modernos, la totalidad de los estados modernos, con sus economías del descarte, son solo la extrapolación temporal de aquel líder que impuso sus creencias. La fuerza de aquel primer líder la podemos ver hoy en los distintos modelos de Estado con sus ejércitos y aparatos de seguridad imponiéndose. Es más, en los famosos golpes de Estado podemos ver la sustitución de aquel líder alfa por otro y, como en aquel entonces, a veces resultaba, a veces no, aunque siempre dejaba rastros de sangre y mucha sed de venganza.  En estos albores del siglo XXI, en estos finales de esta última humanidad, el cambio de paradigma no llegará. La extinción de estos modelos egocéntricos, egotistas, basados en la fuerza, dará paso a modelos sociales y económicos basados en el nosotros, en la suma de todos y no la imposición de unos pocos al conjunto. El mundo de las creencias dará paso al mundo del conocimiento en base a la ciencia y el mundo del ego dará paso al mundo de la conciencia. Veamos.

Los esclavistas modernos cotizan en bolsa y/o se sientan en despachos políticos

CÓMO SE DEFINEN HOY LAS ECONOMÍAS INHUMANAS COMO ECONOMÍAS FALLIDAS

   Por qué mantengo y sostengo que las economías de hoy en día son economías inhumanas, economías fallidas. Las economías fallidas son todas aquellas que han olvidado una de las reglas básicas de la conciencia y es aquella que dice que la parte influye y se influye del todo y, por ende, todo está entrelazado. Creer que el interés particular, cuando este significa el sufrimiento o la muerte del otro, se puede justificar, validar o legitimar por el poder de la fuerza o el engaño es, en el mejor de los casos, cuando es la ignorancia lo que les lleva a actuar de esa manera, de una estupidez racional mayúscula. Uno de los problemas de esta última humanidad, en el terreno económico, ha sido confundir su propia ignorancia del medio natural en el que se desenvolvían con la idea de que su supervivencia dependía del medio y no de sí mismos, de su capacidad creadora y del conocimiento sobre el medio que iba, poco a poco, desarrollándose. La guerra, el vandalismo, la expropiación como medio de supervivencia fue y es tónica de esta última humanidad. Hoy, maquillada con luces de neón y manuales de partido jugando al Monopoly de la geopolítica, se sigue entendiendo la economía como un acto de pillaje de unos hombres sobre otros. De nada ha servido el crecimiento tecnológico y la ampliación de miras del mundo natural, el hombre de la era del telescopio Hubble se sigue comportando como el hombre de la era ptolemaica, quizá con ocios más diversos, el que los puede pagar, pero encerrados en el mundo de las creencias y, peor aún, en el mundo de la inconsciencia. Jamás el ser humano, la conciencia humana, estuvo tan cerca de despertar a su propia conciencia de Ser y dejar atrás las noches oscuras del alma humana, pero tampoco estuvo tan asediada por el Mal, con mayúscula. Las economías del presenten alimentan ese Mal que está, aparentemente, ganando la batalla para seguir esclavizando al hombre a miedos atávicos. Pero esta victoria es solo eso, aparente. Frente a todo tipo de Estados del Mal, está surgiendo unas generaciones de seres humanos que afrontarán esos miedos que sus ancestros jamás pudieron enfrentar.

Política y economía han cometido el peor de los incesto al dejar abandonado al Hombre
LA MUERTE DE LAS ECONOMÍAS FALLIDAS O COMO SATURNO FUE DEVORADO POR SUS HIJOS

El ser humano, la conciencia humana, está llamado a despertar a su condición de ser conciencia y de ser conciencia cósmica. Los adelantos tecnológicos y científicos de los últimos decenios, con la red de internet como abanderada de esos cambios, no es casualidad ni han nacido para ser unos instrumentos más para dar dividendos en la bolsa de las miserias humanas, coticen en Tokio, el Ibex o en el Down Jones, etc., etc., aunque estén transitando por esos períodos hoy en día. Los adelantos tecnológicos y científicos están desarrollando otra manera de entretejerse la red neuronal humana de las generaciones nacidas bajo el signo de internet, no basada esa red neuronal en miedos a lo otro, al otro, sino en la cooperación con el otro y la búsqueda del interés común y no particular.

La economía del futuro o estará centrada en el ser humano o el ser humano se extinguirá

Las nuevas redes saben que el juego consiste en que el juego no termine y para ello no pueden construirse modelos que se basen en la destrucción del otro jugador, del game end. Las nuevas generaciones reescribirán los conceptos de riqueza, prosperidad, ocio, trabajo e inclusive el tan prostituido concepto de propiedad en base al individuo mismo y no en base a estructuras que han ninguneado al hombre mismo. La idea no es salvar al juego, sino al jugador. Hoy, en estos tiempos de pandemia, de COVID 19, vemos como las estructuras de poder presentes, tanto políticas como económicas, inclusive militares y religiosas, no les importa la suerte de los jugadores, sino que intentan a toda costa salvar el juego actual que tan groseramente les ha enriquecido a lo largo de la corta historia de esta última humanidad. Estos tiempos, digo, están feneciendo porqué las conciencias, despiertas a su condición de Ser, no pueden dejar de ser y el Mal siempre tiene fecha de caducidad allí donde acampa.