LOS TÍTERES DEL MAL Y EL FUTURO HUMANO

No importa en qué latitud se encuentren. No importa ante qué dioses se arrodillen para ofrecer sus víctimas humanas y así aplacar la ira de sus divinidades. No importa si creen conocerse a sí mismos o no. No importa, si quiera, si realmente son capaces de ver el mal que ocasionan a otras conciencias.

Los títeres del mal se devorarán entre ellos

Los títeres del mal serán devorados por sus propios miedos y serán arrastrados a otros mundos donde serán víctimas de verdugos que tienen sus mismos nombres. No se trata de venganza. No se trata de justicia. Se trata simplemente de que el universo, la divinidad que representa el todo, siempre te devuelve, con creces, todo aquello que das en cada experiencia vital. La vida, en suma, va corrigiendo los renglones torcidos que la libertad de ser, que toda conciencia es, puede ocasionar. Solo podemos perder la libertad de ser cuando renunciamos a ella en pos del sí mismo, del egoísmo, del egocentrismo, atándonos a nuestros propios miedos y a nuestra supina ignorancia y olvidando de esa manera que nada en el universo late con su propio corazón. Toda conciencia, humana o cósmica, late al unísono del latido de la única Conciencia que impregna todo el universo.

El amor y el perdón son las dos fuerzas primigenias del Universo

Algunos llaman Dios a esa Conciencia, pero no es más que el Conocimiento y la intención de Ser del Supremo Ser. Querer ver a Dios fuera de cada partícula, de cada experiencia de los millones y millones de conciencias que forman parte de Él mismo, es, en el mejor de los casos, la inocencia de quien aún no se ha encontrado en todas las conciencias que lo acompañan en el viaje de la vida como tampoco se han encontrado a sí mismo en cada gramo de materia.

CÓMO NACEN LOS TÍTERES DEL MAL

Los títeres del mal nacen de la ignorancia. La ignorancia nace a su vez de la tradición, de las creencias que alimentan esa insana tradición que muchos llaman cultura y que solo es una forma más de esclavitud, cada cual con la suya. Los títeres del mal han sido, desde la emergencia misma de la conciencia humana, aliados de otro Mal, con mayúscula, y que se refiere al gran engaño, a la gran mentira, a saber, la creencia de que el mundo y todo lo que en él se manifiesta son entidades separadas entre sí mismas y de ellas con el Todo y que la “vida” consiste en dominar a la otra entidad. Las culturas son formas de dominación no solo hacia sus miembros, sino también dirigidas hacia las otras culturas.

Al árbol lo conocerás por sus frutos, a los títeres del mal por sus acciones

Por más que se esfuercen los partidarios de la convivencia pacífica entre las culturas, lo cierto es que esa forzada convivencia, cuando se da, no es más que un autoengaño en nombre de la racionalidad, de la razón humana. Sin embargo, hay formas de trascender estas culturas del mal, estas culturas de la muerte, de verdades absolutas y obsoletas, y esta trascendencia señala hacia la espiritualidad humana, que no es propiedad de ideología alguna, política o religiosa, y que solo obedece a la esencia humana, su Ser.

LOS TÍTERES DEL MAL Y EL LABERINTO DE DIOS

Seguir buscando a Dios entre el bazar de las creencias e ideologías humanas significa seguir repitiendo, siglo tras siglo, humanidad tras humanidad, los mismos errores que dieron lugar a los títeres del mal, a saber, la creencia de que los miedos son el motor del alma humana, de la conciencia humana. Sí, el miedo, los miedos, cuando se apoderan de la razón, se alejan de la divinidad que cada conciencia es y son capaces de manipular la consciencia humana a su antojo y convertir al hombre en la peor de las bestias, aquellas que, cual Saturno, devora a sus propios hijos.

No pretendas cambiar el mundo ni a nadie. Cámbiate a ti mismo y todo cambiará.

El miedo es el arma homicida con la que los títeres del mal subyugan a sus ciudadanos, partidarios, súbditos, acólitos, etc., etc. Y como planteaba el sagaz Maquiavelo, detrás de la ecuación del domino y control social, no puede dejarse de lado la variable dios, con minúscula. Los dioses humanos creados por los mismos miedos humanos preñados de maldad humana nada tienen que ver con el Amor y Conocimiento absoluto que representa el Dios de Jesús, el Dios que el ser humano, incluso los títeres del mal a su debido tiempo, están llamados a conocer.

¿SE PUEDEN VENCER A LOS TÍTERES DEL MAL?

Quizá la pregunta no esté bien planteada, pues los títeres del mal serán vencidos, como planteé anteriormente, por ellos mismos. Serán víctimas de su propio mal. La pregunta correcta sería ¿Se puede sobrevivir a los títeres del mal? Sí, se puede. Y este poder superar la maldad que los títeres del mal exigen a sus esclavos para mantener su hegemonía no está en relación alguna con la fuerza bruta, de la que se sirven principalmente los títeres del mal para permanecer incólumes. Este poder superar las imposiciones de los títeres del mal está en relación directa con la conciencia humana, con la esencia misma del hombre, a saber, su capacidad de amar y perdonar.

Amar es dar sin nada esperar

Cuando el hombre descubre en sí mismo el poder que tienen estas dos fuerzas, no se refugiará en ninguna zona de confort que las distintas fuerzas del mal y sus títeres le ofrecen para que olvide su condición de esclavo, pues encontrará en la ayuda al prójimo la puerta para sobrevivir a estos tiempos de cólera e ira colectiva, a estos tiempos del olvido del Ser.

FORMAS DE AYUDAR PARA VENCER A LOS TÍTERES DEL MAL

En este circo humano de sangre, odios y creencias fallidas que se divinizan para el bien de unos pocos que confunden los valores en bolsa con la puerta al paraíso o, peor aún, con el manual del partido o del credo religioso que dice encerrar la fórmula del hombre feliz, cada quien tiene su propia realidad, su propio infierno del que salir y ayudar a salir a sus congéneres.

No te dejes contagiar por los títeres del mal para no convertirte en una semilla del mal

Para vencer a los títeres del mal no se necesita la fuerza bruta, como escribí anteriormente, sino el abrir la mente y el corazón a la esencia del cambio humano. No pretendas cambiar el mundo ni a nadie. Cambia tú, ayúdate a ti mismo a reconocer tu conciencia por encima de todas las creencias que te han inyectado desde la más tierna infancia y encontrarás el camino para ayudar a tus semejantes, cada quien, a su manera, pues cada realidad humana es distinta y amerita distintas formas de interactuar con ella. Ayúdate a ti mismo en primer lugar no dejándote vencer por los cantos de sirena de unas formas sociales que son esclavistas desde sus orígenes. En segundo lugar, no intentes convencer a nadie de que siga tu propia senda, tu propio camino hacia la libertad de ser que eres, pues cada ser humano, cada conciencia humana, tiene su propia senda que recorrer para salir de las mazmorras en las que estas sociedades enfermas y deshumanizadas la han recluido. En tercer lugar, por ínfima que sea, no dejes pasar un día sin ayudar a alguien. No se trata de una norma ética, ni de un mandamiento religioso, sino de una forma de activar en ti la esencia del amor y perdón que toda conciencia, humana o cósmica, es. Quizá, en un primer período, mientras vas adentrándote en tu propia esencia de amor y perdón, tengas la tendencia de ayudar a quienes amas, a quienes tienes cerca y consideras, de una u otra forma, amigos, pero el tiempo te hará ir ayudando incluso a aquellos que abiertamente te odian y que en un pasado aún tú mismo hubieras podido haber odiado. En ese entonces sabrás el valor y el poder que tienen el amor y el perdón como fuerzas para crear y transformar la realidad, la tuya y la del mundo que te rodea.

Sí se puede superar y trascender el Mal. Sí se puede vencer a los títeres del Mal

Toda conciencia es constructora de su realidad y la suma de todas las conciencias construirá la realidad colectiva. Por ello la necesidad de salir del juego de los títeres del mal, que solo buscan responder con odio y muerte a quienes no comulgan con sus creencias fallidas. Su juego consiste en hacerte creer que tú no eres más que un puñado de creencias heredadas y no un Ser cuyo horizonte es ser su propia libertad para crear en armonía y paz con sus congéneres.