LAS IDEOLOGÍAS COMO ZONAS DE CONFORT

Las zonas de confort se caracterizan por ser un espacio mental donde el individuo se refugia del malestar que le ocasiona su medio ambiente cultural, social o familiar. No se trata, como pudiera sugerir su nombre, de un refugio apacible, ni mucho menos, sino de una coraza que sirve para que el individuo encuentre alivio a ese dolor emocional que está sufriendo. Las sociedades humanas se caracterizan, desde su mismo despertar al mundo de la conciencia, por su ignorancia de ser parte de un todo al que, paradójicamente, buscan sin cesar. Las religiones han suplido, en cierta medida, esa hambre de ser. Sin embargo, por esa misma ignorancia de ser, que acompañó al hombre en su camino evolutivo, se fueron alimentando las religiones del mismo defecto que preñaba a las hegemonías del poder de las sociedades a las que quería dar respuesta, a saber, la sed de manipulación y control sobre el individuo.

Las ideologías, políticas o religiosas, suelen encerrar en sí mismas el veneno del odio hacia quien no comulgue con sus ideas

De tal forma que más que ayudar a liberar al hombre, lo encadenaron a miedos que ellas mismas fueron creando, fomentando y manteniendo para el beneficio de una casta religiosa, que, en consonancia con las castas de la hegemonía política, fue separándose cada generación más y más de aquella búsqueda primigenia del hombre consigo mismo, con sus congéneres y con la naturaleza misma que le servía de hogar. A veces cuesta imaginar como aquel ser que tenía como horizonte de ser al mismo cielo nocturno, anegado de estrellas y sueños, se fue encarcelando más y más en su egoísmo por miedos que le fueron alejando de su verdadera esencia estelar.

QUÉ SON PROPIAMENTE LAS IDEOLOGÍAS O CÓMO ENFRENTAR LAS ZONAS DE CONFORT IDEOLÓGICAS

Las ideologías, políticas o religiosas, que son las que nos atañe en este post, se caracterizan por ser interpretaciones de la realidad llevadas al clímax de verdad absoluta. Las ideologías están saturadas de creencias fallidas que impiden al individuo que las profesa el poder ser él mismo.

Las ideologías usan las zonas de confort para control y manipulación social

Esa alineación, esa enajenación que impide al individuo reconocer su propia voz de Ser, hipnotizan a esa persona que sabe, desde sus adentros, que es mucho más que todo el cúmulo de creencias que las respectivas creencias ideológicas dicen que es. Las creencias fallidas, tanto religiosas como políticas, que solo persiguen la manipulación y el control del individuo, sumergen al individuo en una carrera loca por sobrevivir a su medio y encontrar no solo la paz, sino el sentido de su existencia. Desde esta perspectiva, las zonas de confort en las que el individuo se refugia pudieran parecer hasta de obligada búsqueda, sin embargo, las zonas de confort representan el sumun del egoísmo humano, a saber, el olvido del otro.

La brújula para encontrar el Ser que cada quien es pasa por señalar las zonas de confort como espejismos a superar

   Para superar las zonas de confort ideológicas, aquellas que nos relatan el mundo de una manera exclusiva y que exigen a sus miembros que acepten a pie y juntillas, sin un mínimo de duda, sus postulados, preceptos y obligaciones, el primer paso es reconocer e interiorizar que las diferencias entre un ser humano y otro no son esenciales, sino culturales y, seguidamente, interiorizar que el ser humano es mucho más que su cultura. Uno de los obstáculos a tener en cuenta es una estrategia muy usada en los ámbitos ideológicos y es el hecho de que para las ideologías el enfrentamiento es esencial. Las ideologías necesitan enemigos. Sin enemigos que superar, vencer e incluso aniquilar, no hay ideología posible. Si por alguna circunstancia hubiera que eliminar por completo a un enemigo, debe ser reemplazado por otro. Al término de la guerra fría, por ejemplo, se necesitó un nuevo enemigo mundial, el fanatismo religioso por parte de una rama del islam. Sin embargo, es esencial reconocer que el ámbito cultural, donde se engendran los enemigos de la cultura, es un ámbito artificial, habla de lo que el hombre, en un momento dado, hizo, pero no de lo que el hombre es. Además, no se puede olvidar que las estructuras sociales fueron moldeadas desde sus inicios en base a la ignorancia de ser y donde primó la fuerza y la incertidumbre ante lo desconocido antes que la búsqueda del conocimiento. Incluso el conocimiento que fue moldeándose en esas sociedades fue dirigido más hacia el orden del dominio que hacia liberar al hombre de los miedos que le iban apareciendo a medida que su consciencia iba nombrando el mundo. Las sociedades esclavistas, los modelos sociales donde prima la manipulación, control y opresión de unos hombres sobre otros, necesita un mundo que parezca un infierno, una cárcel, y no un mundo donde se desarrolle la libertad creadora que cada conciencia, que cada persona, es.

El primer paso para salir de las zonas de confort pasa por reconocer que estás en una de ellas

   Salir de las zonas de confort que generan las ideologías, políticas o religiosas, lleva en sí mismo el esfuerzo de reconocerte como Ser y no simple y llanamente como un organismo biológico y cultural exclusivamente. Las religiones pecaron desde el mismo instante que intentaron encadenar al espíritu humano a dogmas y preceptos inhumanos. Las hegemonías políticas pecaron al usar el conocimiento sobre el “mundo” para seguir encadenando al hombre a sus propios intereses mezquinos.

LOS MIEDOS A SALIR DE LAS ZONAS DE CONFORT IDEOLÓGICAS

Expresaba que uno de los obstáculos a vencer para salir de las zonas de confort ideológicas es llegar a interiorizar que el ser humano es mucho más que todas las creencias que le han inculcado desde la más tierna infancia e incluso desde el mismo seno materno. Ese ser “mucho más que todas las creencias” engendra pavor cuando no se llega a esa perspectiva desde el ámbito del corazón. Cuando se intenta llegar a la esencia común que toda conciencia es desde el ámbito de la razón se choca contra las creencias que te han definido, que has asumido como tu identidad, a saber, con todo ese cúmulo de creencias culturales que has recibido a través de la familia y la educación formal ¿Cómo dudar de las enseñanzas de mis padres que me aman y me protegen? ¿Cómo dudar de aquellos que se desvelan por transmitirme conocimientos y valores que me sirven para enfrentar el mundo? Una de las maneras posibles para afrontar estas cuestiones radica en verlas desde la perspectiva de lo que denomino la duda ingenua. La duda ingenua no pone en entredicho al sujeto, sino a las acciones que un sujeto puede desarrollar.

No juzgar es un camino hacia el conocimiento comenzando por el conocimiento de uno mismo

No en balde cuando el Maestro Jesús enseñaba a no juzgar, sino a perdonar, no estaba hablando desde una posición ética, sino del conocimiento mismo. No juzgar es un camino hacia el conocimiento comenzando por el conocimiento de uno mismo. Pero las culturas particulares, todas aquellas que han olvidado al ser que toda conciencia es, juzgan lo que no está dentro de sus límites, de sus fronteras. Y juzgan sembrando miedos. Si desobedeces esta norma, si incumples con tus deberes, etc., etc., te ocurrirá esto o aquello. Sin duda alguna, el ser humano, las diversas civilizaciones humanas hasta el presente, se podrían tildar de genocidas contra el hombre mismo, contra el ser que el hombre es. Así todo, superar este estadio de barbarie no es complicado y para quien escribe, los tiempos están dados para que otro mundo surja de las cenizas de estos mundos donde las zonas de confort se convirtieron no solo en cárceles para el individuo y válvulas de escape para modelos sociales opresivos, sino en el espejo para ver qué tan humano somos. Cuando una zona de confort se convierte en una pesadilla existencial para otro ¿en qué se ha convertido ese ser que busca desesperadamente su razón de ser a través de efímeras zonas de confort?

LA MALDICIÓN DEL DINERO

Quiero comenzar este post con una frase de un buen amigo, nonagenario, un histórico de la revolución cubana, que ha pasado las últimas décadas dedicadas al arte, al art brut, según los entendidos. La frase, que puede verse en su jardín encantado, el jardín de los afectos, dice “aprecio el dinero porqué sé el precio a pagar por no tenerlo”.

Aprecio el dinero porque sé el precio a pagar por no tenerlo (Héctor Gallo)

Esta frase lapidaria salió del alma noble de quien fue enseñado y adoctrinado en un modelo socio-económico que despreció el dinero y lo calificó como malo, dañino, la maldición del dinero. Parece que muchos han confundido términos y conceptos. Una confusión que jamás pecó de ingenuidad, sino de malicia o, en el mejor de los casos, de desidia. Más allá de los discursos ideológicos antagónicos, el dinero siempre ha sido apreciado por todos los líderes políticos. Tan es así que hoy en día el espacio político mundial parece una partida de Monopoly donde los grandes líderes compran y venden seres humanos al ritmo de guerras de todo tipo, incluida las comerciales, o de grandes empresas que su único fin es el beneficio a toda costa.

La maldición del dinero no es propia del dinero, sino de mentes indolentes que han olvidado al ser humano

Un beneficio, lamentablemente, que solo lo entienden en términos de dinero, digan lo que digan y se rasguen las vestiduras para defender su preocupación por la vida humana, la naturaleza u otras especies animales. Pero profundicemos en esta temática que tanto daño acarrea al despertar humano a otro modelo de convivencia.

LA MALDICIÓN DEL DINERO O CÓMO TUTANKAMEN SE COMPRÓ SU SARCÓFAGO DE ORO

Suelen decir que el dinero no da la felicidad y los detractores de esta postura, aquellos que se oponen a la maldición del dinero, suelen alegar que sin dinero no es posible alcanzar la felicidad, pues sin dinero el “movimiento” hacia la felicidad no se puede dar. Sí, quizá tu felicidad sea la de conocer un país que está en las antípodas del lugar donde vives, quizás sea ir a un crucero, obtener el último artilugio tecnológico, visitar un restaurante de moda, leer libros, ir al cine, quedarte en tu cama sin hacer nada, comprar a tu hijo algo que le fascina o llevar a tu pareja a un hotel de ensueño en el que puedan dar rienda suelta a sus fantasías sexuales. Todo ello solo se consigue a través del dinero. Sin dinero, el movimiento hacia la felicidad es un sueño, mejor dicho, una fantasía.

El dinero no es la causa de los males humanos, sino cuando se hace de él un fin y se olvida su papel instrumental

¿Cuál es el precio por no tener dinero? En los modelos sociales humanos, y no importa el anclaje económico al que se aferran, el ser humano ha sido traspuesto y ha sido relegado a ser una mera ficha del poder de turno, el cual, a su vez, solo se preocupa y ocupa de mantener estos modelos económicos antropófagos. Sin dinero, y no importa si estás en la China del señor Xi Jinping o en la Francia de Macron, la gran mayoría de seres humanos apenas puedensobrevivir a la vorágine que representa un modelo social que tiene al ser esclavizado al poder y al consumo, o, peor aún, a las dos cosas al mismo tiempo. En este tipo de sociedades, el no tener dinero significa no solo la penuria individual, el no saber cómo hacer para sobrevivir sin tener que ingresar en la fila de las economías negras de cada país, sino también la degradación del ser humano a una mera mercancía de intercambio.

Los capitalismos de todo signo y los más variados marxismos no pudieron trascender sus ideas limitantes y enclaustraron al hombre en todo tipo de cárceles existenciales

Sí, la delincuencia de todo tipo no existe per se, como si fuera connatural al ser humano el enfrentamiento con el otro, sino como respuesta a estos sistemas económicos que impiden el desarrollo del ser humano en su plenitud. Las mafias y demás organizaciones que trafican con el ser humano no son más que consecuencias lógicas de sistemas que han olvidado al hombre en su carrera loca por el beneficio económico a toda costa o, peor aún, por un puñado de ideas sobre el hombre mismo. Han olvidado que el núcleo de la sociedad humana es el individuo de carne y hueso, todo individuo, y no los intereses económicos sobre los que descansa el quehacer humano y su correlato en el ámbito ideológico de la política.

CÓMO COMPRAR LA CASA DE MIS SUEÑOS SIN LA MALDICIÓN DEL DINERO

Puede parecer contradictorio el hecho de que sin dinero pueda darse algún tipo de comercio y, de por sí, es así. El problema de la maldición del dinero no radica ni en el dinero, ni en el comercio. Está claro que hasta que la sociedad humana, en su conjunto, no dé un salto de conciencia hacia sí misma, hacia su verdadera libertad, que radica en su libertad de Ser y no en falsificadas libertades, como la de movimiento, expresión, alimentaria, etc., etc., no podrá construir modelos sociales acorde al espíritu que es. Sin embargo, sí es posible dar otro salto de consciencia y no reaccionar a las ideologías políticas de turno que solo buscan el enfrentamiento porque es su única manera de mantenerse vivas y haciendo de las suyas. Este salto de consciencia comienza por asumir individualmente y transmitir e interiorizar colectivamente que sí es posible otro modelo social más allá de las ideologías dominantes que intentan encarcelar al hombre dentro de sus propios miedos.

El camino hacia el cambio comienza y termina en cada consciencia humana. Intentar cambiar al otro no solo es imposible, sino signo de una ignorancia racional

Un modelo social alternativo donde el ser humano sea la membrana que permite decidir qué puede ser o no comercializado y puesto bajo el instrumento del dinero. Esto ya implica otro salto de consciencia a cerca del dinero. El dinero no puede ser usado como un fin en sí mismo, sin el cual el ser humano es reducido a escombros, sino como un instrumento de intercambio comercial. Un modelo social donde la propiedad personal no puede ser cuestionada, pero donde el comercio no esté sujeto a las decisiones y beneficios de unos pocos, sino a la cooperación de todos. Esto ya implica la ruptura, la quiebra, de la propiedad privada del comercio, pues el comercio no puede ser usado sino como un fin y beneficio social, y no, como hasta ahora, como un beneficio particular. Alcanzar este comercio social pasa por transformar la propiedad privada del comercio en cooperativas donde ya la figura del trabajador deja de existir, de hecho y de derecho, pues son todos socios cooperativistas. El grito al cielo que puedan dar los propietarios del comercial actual, basado en la rapiña y el olvido del hombre, es un grito minoritario, que solo es amplificado por los cómplices de los actuales sistemas económicos, a saber, el conjunto de los Estados modernos. Los Estados modernos humanos, eso lo saber cualquier párvulo del cosmos, solo son estructuras de dominación de unos hombres sobre otros.

Las ideas son la forma de reconocerse el ser humano como conciencia cósmica y, como tal, ser creadores de realidades

   No se trata de construir utopías en base a ideologías de lo distinto, de lo diferenciado, sino en reconstruir las bases de otra sociedad no basada en los miedos y la ignorancia que moldearon la sociedad humana hasta el presente. El salto de consciencia que pueda llevar, en un futuro no muy lejano, a otro salto de conciencia de la especie humana, pasa por trascender los actuales sistemas de creencias basadas en ideologías contrapuestas y entrar en la dinámica del Ser. No se trata de seguir construyendo modelos sociales en las que las ideas se encierran en ideologías y al ser humano se les esclaviza a ellas, sino de poner las ideas al servicio del hombre. Las ideas si no están al servicio del hombre y es el hombre el que está al servicio de las ideas, entonces el hombre está preso de sí mismo y, no olvidemos, la libertad de ser es la inercia natural de la vida.

A QUIÉN LE IMPORTA EL FUTURO DE SUS TATARANIETOS O CÓMO VIVIR SIN LA MALDICIÓN DEL DINERO

El problema para superar estas sociedades económicas deshumanizadas, que han hecho de la maldición del dinero o de su divinización una fuente de confrontación, no radica en seguir enfrentando ideologías que solo benefician a unos pocos con la sangre, el dolor y el sufrimiento de la mayoría, sino en acercarse los seres humanos unos a otros para comenzar a reconocerse como iguales, no ante los ojos de una ley o un conjunto de leyes humanas, sino ante los ojos de su propio espíritu. Puede parecer una tarea titánica, pero los tiempos modernos y el auge de internet, pueden facilitar mucho ese salto de consciencia. Las ideologías económicas imperantes, junto a sus vasallos políticos, e incluso religiosos, de todo color y condición, siguen obligando al hombre a ser un esclavo de sistemas económicos deshumanizados con la excusa ¿de qué? ¿de su propio bien?

Las ideas deben estar al servicio del hombre y no el hombre al servicio de ideologías que han prostituido las ideas para su propio beneficio

   Cuando el ser humano desconoce que todo en el universo está entrelazado y que toda conciencia particular es parte de una Conciencia común que da significado al mismo universo, el olvido del Ser, el propio y el de las demás conciencias que pueblan este mundo, se convierte en una brújula que no señala el norte, sino la autodestrucción de la especie. No se trata de unificar pensamientos, ideas sobre la realidad misma, por otro lado, imposible, pues la misma realidad no es más que la expresión de cada conciencia en su interactuar consigo misma, con las demás conciencias y con el medio energético-natural en el que se desarrolla.

El olvido del Ser ha llevado a los sistemas sociales humanos a estar a las puertas de su autodestrucción

No se trata, digo, de fomentar un pensamiento único acerca de la realidad, sino de fomentar que la base del desarrollo humano está en el reconocimiento de todo ser humano como Ser. El olvido del ser ha llevado al ser humano de carne y hueso a ser esclavo de sus propios miedos. Las ideologías políticas, religiosas, económicas, se encargan, a diario, de echar leña a ese fuego destructor. Los Estados, por su parte, tratan de mantener ese fuego bajo control, no para extinguirlo, como es obvio, sino para que no consuman los palacios donde los indolentes del mundo se jactan de ser los únicos seres de este hermoso planeta azul.