¿QUÉ O QUIÉN ES EL DIABLO? DIABLO Y PODER

Comencemos bien. El diablo no es un ente antropomórfico con cuernos, cola y oliendo a azufre por todos los poros de una rojiza piel. No habita un espacio-tiempo difuso y caluroso, el infierno, donde se permitiría la entrada a cualquier mortal sin más visas que la del odio que pudiera haber sembrado en su tiempo de vida.

El demonio se aleja de la Conciencia
El demonio es un estado fallido de la consciencia

No. Seamos claros, precisos e intentemos pensar con cabeza propia y común  y no por creencias fallidas y ajenas. El diablo es una mente humana, una forma de pensar, de actuar, de crear una realidad ajustada a su pensamiento. El diablo, en este planeta, en este mundo, tiene nombre y apellidos, y poder, mucho poder. Veamos.

DIABLO Y PODER, LA OTRA CARA DEL INFIERNO

   Diablo y poder van de la mano, hoy, ayer y mañana, si no se lo impiden las huestes que están despertando del sueño dogmático del poder y de quienes lo detentan. El diablo no es más que el Mal, con mayúscula, el deseo intencional y continuado de hacer daño, de violentar y anular al otro para esclavizarlo o aniquilarlo, según sea el caso y la urgencia para mantener el poder.

La esclavitud que el mal persigue es la tuya
El mal se viste de muchas maneras pero siempre persigue lo mismo, tu esclavitud a él

El Mal se sirve de cualquier ideología, política, religiosa, económica o de cualquier índole. El Mal es contagioso, enciende el deseo, en quien lo sufre, de replicar al Mal con mal. El odio se alimenta del odio que él engendra como Saturno se alimenta de sus hijos. No hay un resquicio de benevolencia en quien ejerce el Mal, su única aspiración es su ejercicio en plenitud, aún hoy en los mercados de la apariencia y del rechazo a lo políticamente incorrecto. Si es necesario el Mal transmutará el lenguaje mismo y lo que ayer era blanco hoy se dice negro. Lo que ayer era justicia hoy se dice infierno. No, el Mal no sabe reconocer, diferenciar, el bien común de su propio beneficio. Todo le pertenece, todo lo quiere para sí. No hay forma de saciar su apetito de sangre. No hay forma de remediar su sordera y ceguera. Para el Mal, el mal son los otros, el infierno son los otros. El paraíso, para el Mal, es verse a sí mismo como señor todopoderoso sobre las consciencias temerosas de él.

   ¿Por qué existe el Mal? ¿Qué Dios pudo permitir que unas criaturas por Él creadas fuesen tan dañinas? ¿Por qué permite que los diablos salgan con la suya en no pocas ocasiones? Si no existiera el Mal, el mal se inventaría a sí mismo, se crearía a sí mismo simple y llanamente porque tanto el diablo como el santo son libres de Ser.

Tú eres la esencia del universo
Tú eres mucho más que tus creencias políticas, religiosas o de cualquier índole…tú eres Conciencia de Ser y compartes con el universo esa esencia

Ser es libertad, no la libertad que nace de la razón, de los egos, de las creencias fallidas, sino la que nace de la misma noción que nos hace Ser, a saber, Dios mismo. Esa libertad que nos permite crear todo aquello que seamos capaces de imaginar y al imaginar modelar como realidad a través del pensamiento. Ser libre es poder ser distinto a Dios mismo. Dios no creo el mal, creo criaturas que pudieran ser todo lo opuesto a lo que Él es. Pero esa libertad de ser Mal no conlleva el bienestar de Ser, pues el Mal se aleja del Todo, se aleja de cada parte del Todo y  ese alejamiento solo crea un vacío de ser. Un vacío que nunca podrá dejar de sentir mientras siga ejerciendo el Mal. No extraña el que no pocos lacayos del Mal no terminen sus días en ningún infierno porque ellos mismos son el infierno, y lo saben, y mueren sabiéndolo.

No devuelvas mal con mal
Si rechazas el odio con odio, has perdido la batalla

Las víctimas, contagiadas por su veneno mortal, exigen justicia, claman a Dios, quieren ver muerto a esos agentes del dolor, pero desconocen que ese deseo de replicar al mal con mal, la ley del ojo por ojo, diente por diente, los aleja de Dios y no solo los aleja de Dios, sino les aleja de sí mismo, de la divinidad que son, de los hijos de Dios que son. En ese instante, es cuando el Mal, realmente, vence al Bien, al Amor.

DIABLO Y PODER SE PASEAN POR EL CIELO

   ¿Acaso el Mal es intocable, no se puede luchar contra él? ¿Acaso las víctimas del Mal deben agachar la cabeza y dejar que la guillotina del odio les caiga sobre su cuello? El Mal no se vence con la misma receta que él usa para inyectar odio, so pena de caer en su juego macabro.

El odio y sus huellas
El rencor es la manifestación de un odio que late en potencia

La humanidad lleva jugando a ese macabro juego desde el comienzo de los eones. La humanidad es una sociedad enferma de odio y no hay forma de revertir ese estado con las mismas armas con las que le inocularon ese virus. No. Solo es posible revertir el Mal con su completo exterminio y para lograrlo solo es posible a través del despertar humano a la Conciencia de Ser. No hay otro camino, no hay otra salida. Ese despertar no está contaminado de creencias fallidas, todo lo contrario, es una trascendencia de ese mundo de creencias que fueron fabricadas por los egos a través de la historia humana. El despertar a la Conciencia de Ser significa el encuentro del hombre consigo mismo después de desnudar su alma y su ego frente al espejo de los otros. Las creencias han separado a los hombres en nombre de sí mismas. En el mundo de las creencias el hombre se ha esclavizado a ellas porque estas han tergiversado el origen común de la humanidad.

no te engañen las zonas de confort
Las zonas de confort no te alejan del mal, lo maquillan.

Desde las creencias religiosas, que se han apoderado del concepto de Dios para crear dioses a imagen y semejanza de los hombres, hasta las creencias políticas, que se han valido de mil y un miedos a la muerte, al dolor, a la fuerza del más violento, los hombres han sucumbido al poder de unos hombres sobre otros por el desconocimiento de su común origen. La ignorancia los ha convertido en esclavos, unos de otros y, peor aún, de sí mismos. El Mal siempre se viste de ignorancia por parte de quien lo recibe, de quien lo sufre. Incapaz de entender esa actitud de ciertos seres que han elegido el camino del Mal como libertad de Ser, se escondan en una ideología política, religiosa, económica o cualquier otra, la víctima del mal se siente impelida a devolver el golpe desde su ignorancia con las mismas armas con las que le inocularon ese virus mortal. Sin embargo, como he dicho, esa no es la solución. Devolver golpe con golpe solo profundizará tu herida.

DIABLO Y PODER, LOS INFIERNOS

   A muchos les costará creer en los infiernos religiosos y tienen razón. También es inconcebible un “castigo” eterno, pues el Mal, al ser un Estado de la conciencia, puede ser eterno pero no permanece en la eternidad de quien lo ejerce ni de quien lo sufre, pues, tarde o temprano, el Mal cansa, se agota, no encuentra su razón de ser.

Ángeles debatiendo
Si quieres alejarte del demonio, piensa, vive, actúa conforme a la ley del Amor

El alejamiento del Padre, de Dios, de las otras conciencias que se entrelazan en este universo vivo de Conciencia, no tiene sentido ya para quien se refugio en esa libertad de Ser y la ejerció incorrectamente. Tarde o temprano, todas las ovejas vuelven a casa, a la casa del Padre. La experiencia de Ser no siempre va acompañada de una grata sensación de Ser, de una plena consciencia de la maravilla de la vida en este universo infinito.

   Cuando alguien te reclame y te diga gritando que el diablo no existe porque Dios no existe, recuérdale que reconocerás al diablo por los infiernos que habita y a Dios por todo el amor que puedes ver en esos infiernos.

Tú eres luz para ti mismo y para los demás
No te dejes vencer por la oscuridad del mal, se Luz

Cada vez que veas una víctima de violación sexual, de guerras, del maltrato por su pareja, de explotación en su trabajo, de niños hambrientos y sedientos, de enfermos que se mueren por un medicamento que no pueden pagar, de gobiernos despóticos que solo alimentan ideologías del mal,  víctimas, en fin, de la indiferencia en estas sociedades humanas que han hecho de los infiernos sus zonas de confort, recuerda entonces que solo el Amor te hace libre. Solo el Amor, sí, con mayúscula, te puede hacer despertar a tu Conciencia de Ser y comenzar a amar a aquello que a gritos pide que lo odies porque el mal solo se alimenta del mal. La oscuridad no soporta la luz porque donde hay luz, la oscuridad deja de existir. La luz es conocimiento, es no dejarse vencer ni por el odio ni por la resignación ni por la apatía, es conocimiento de Ser. Nunca permitas que apaguen la luz que eres. Nunca permitas que demonios de todo sesgo te conquisten.

CARTA A UNOS JÓVENES MILLENNIALLS, LA MALDICIÓN DE LOS GRONK

Habéis nacido en medio de una sociedad enferma, mortalmente enferma. No importa en qué latitud ni bajo qué cobertura, ni si sois hijos de millonarios, pobres, ateos, creyentes, religiosos, obreros, profesionales, vagabundos, políticos, funcionarios, mafiosos, santos, yonquis, intelectuales, científicos, filósofos,  pasotas, sabios, imbéciles, carnívoras, veganos, terrícolas, reptilianos, blancos, negros, amarillos, cobrizos, azules o verdes, imberbes o peludos. Habéis nacido en la generación del fin de los tiempos. No os alarméis, aunque creo que tampoco os importe mucho. Habéis nacido con otro chip, con otro programa de software, exento de bug,  y con un antivirus más acorde a las nuevas mutaciones humanas.

Sois mejores que vuestros antepasados
Intentarán hackear vuestros sueños, pero vosotros sois más fuertes

El problema al que os enfrentáis es que ese programa, mejorado, casi divino, os dejen activarlo, ponerlo en funcionamiento en este hardware social que, como os dije, está dañado, a punto de claudicar,  mejor dicho, a punto de implosionar. No habéis venido al mundo de casualidad, ni es azaroso que representéis casi la mitad de la población mundial a día de hoy. Tengo más fe que esperanza de que podáis construir vuestro propio mundo, vuestro propio crush y que podáis dejar atrás las pesadillas de vuestros ancestros y sus amores prohibidos. Sin embargo, no quiero dejar de deciros algo. No son consejos, ni advertencias, ni mucho menos directrices, sino simple y llanamente pinceladas, pequeñas pinceladas,  de lo que humildemente he aprendido, y voy aprendiendo, entre los hijos de los hombres.

superando creencias ancestrales
Nacisteis libres de Ser, pero vuestras tradiciones os encadenan a miedos ancestrales

En mi mundo el conocimiento no es poner límites, sino franquear barreras, dejar que la brújula del amor sea la que vaya creando nuevas experiencias y realidades, pero no os voy a entretener ni marear hablando de mí o de otros mundos que también, sin duda, habita en vuestro espíritu, pues todos, absolutamente todos, tenemos en nuestro interior todas las formas de vida posibles, todas las experiencias por vivir.  Sí, aunque no me creas, tú tienes dentro de ti a tu propio dios y a tu demonio, a tu propio hater y tu anhelado BAE, aunque no lo hayas activado o actualizado.

LOS MILLENNIALS Y LOS ESTADOS DEL BIENESTAR

   Sí, representáis una buena parte de la población mundial, pero ¿sabéis cuántos de vosotros ha nacido con el pan debajo del brazo? en el sentido que no necesitáis sobrevivir con menos de un dólar diario para vuestra alimentación y demás gastos vitales, aún cuando vuestros padres solo sean unos trabajadores que, día a día,  deben dejar su vida por un salario ajustado para que no se rebelen y sigan creyendo que una hipoteca a cincuenta años los alejará de la pobreza ¿Sabéis la suerte de los que no cuentan con vuestra suerte?

concepto de millennials
Millennials: vidas paralelas que se entrecruzan en sueños comunes al ritmo de la red

¿Sabéis que la expectativa, vuestro hype, de sostener vuestros niveles de consumo os llevará, día a día, a encerraros más en el mundo virtual, aún más de lo que ya estáis, sin saber si quiera si los niveles de polución en el aire os llevará a salir con mascarillas de vuestras casas? ¿Sabíais que el famoso Estado de Bienestar, esa cosa rara que dicen existe más allá de los vídeo juegos, os intentarán silenciar y convertiros solo en un sujeto preocupado por el consumo de gigas y nuevos juegos on line? ¿Sabíais que el modelo social y económico en el que habéis nacido no tiene salida de emergencia, ni a nivel de la naturaleza, que la están devastando a niveles insostenibles por un puñado de dólares, ni a niveles de convivencia pacífica entre lo que llaman civilizaciones? ¿Sabéis por qué? Os cuento, pero no me hagáis caso, y que cada uno, si vuestro mood os lo permite, busquéis a través de la red, con vuestro formato DIY, las grandes mentiras en la que se sostiene vuestra sociedad.

las mentiras de las verdades ocultas
Detrás de toda verdad humana, está la mentira de unas tradiciones que han bebido de creencias fallidas

Los modernos Estados del Bienestar no son sostenibles porque son Estados enfermos, sí, enfermos. Nacieron sobre las ruinas de otros modelos de Estados que, igualmente, eran modelos enfermos. Lo que hicieron fue, simplemente, maquillarlos, vestirlos acorde a los tiempos. Sin embargo, aunque un Estado enfermo se vista de Bienestar, enfermo queda. No se trata de crear falsas utopías, como os quieren vender los sistemas partidistas, sino abrir los ojos de la mente y comenzar por reconocer dónde esta el error. No es fácil, no lo es y ¿sabéis por qué? Porque las tradiciones, las creencias que os han transmitido vuestros amados padres, que, a su vez, recibieron de vuestros abuelos y así tan atrás como queráis, lo hicieron con amor y pasión y, os dijeron y mantienen, es lo mejor para vosotros. El mal del conjunto, vienen a decir,  no tiene porque afectaros. Vosotros, cuidar vuestros intereses y que el Estado se ocupe de los otros.  Les enseñaron, y vosotros, si no os sacáis el dedo de la boca, también enseñaréis a vuestros hijos a que somos islas individuales y que cada uno salve el culo como pueda, que nadie vela por nadie y si alguien debe velar por los otros es papá Estado ¿Entendéis? Los Estados modernos, y en este momento no importa si son los del Bienestar o aquellos otros directamente fallidos, no fueron diseñados, no podían serlo -todo hay que decirlo-, para el desarrollo del Ser del ser humano, sino para permitir la explotación de unos hombres sobre otros. No, no os asustéis, el Ser no muerde, no es un clon del hombre del saco de vuestro padres, sino es lo que sois cuando os desnudáis de todas vuestra creencias, posesiones, títulos, nombres, ilusiones, miedos y demás instrumentos del ego. El Ser es el sempai que habita dentro de vosotros desde siempre, desde el comienzo de los tiempos, y está dormido a la espera que despiertes.

Conocimiento del mañana
Tú tienes el poder de sustituir las cadenas de creencias fallidas por el Conocimiento

El Ser es el común denominador que comparten todos los hombres, por no hablar de otras criaturas cósmicas. Pero los Estados modernos se han construido bajo creencias fallidas de todo tipo y mantienen, aún hoy en día, por más que digan y escriban lo contrario o se rasguen las vestiduras, la diferencia sustancial del Ser humano, de unos seres sobre otros. Los Estados no velan por un individuo, sino por una clase o grupo frente a otros. Un ejemplo podría bastar ¿Cuántos Estados aún permiten la pena de muerte como castigo para ciertos abominables crímenes? ¿Cuántos Estados, aun teniendo abolida la pena de muerte en sus fronteras, comercian y alaban a Estados donde la pena de muerte es pan de todos los años? ¿A quién beneficia la pena de muerte como castigo? Podríamos seguir, pero esto es un post y no la nueva biblia de los horrores humanos. Pero no olvidéis, os intentarán convertir en la generación del final de los tiempos.

LOS MILLENNIALS Y LOS NUEVOS TEMPLOS DE LA PERDICIÓN

   Habéis nacido bajo las señales de los cambios. Los templos de los dioses humanos están llegando a su fin. Sus guardianes están siendo descubiertos y desenmascarados. Desde los mismos comienzos de la andadura humana por los caminos de la conciencia, el ser humano ha sido engañado, manipulado, esclavizado y asesinado en nombre de dioses que nada tienen que ver con los principios universales que rigen la realidad cósmica y la vida que vibra por todo el universo.

La voz de los millennials se escucha en el firmamento
El cosmos aguarda la voz de los millennials y el resurgir de los hijos de los hombres

Sí, no importa hacia qué lado del firmamento miréis, hay vida y conciencia diseminada por todo el espacio. Hay seres como vosotros y como vosotros también han pasado su noche oscura, su pesadilla particular por unos desalmados que les hicieron creer que su vida, su conciencia, era una simple singularidad sin ninguna consecuencia y sin ninguna razón de ser en el universo. Las fuerzas del mal buscan adormecer, narcotizar, las conciencias para dominarlas y esclavizarlas. El poder activo de sus narcóticos es el miedo y los hay de muchos tipos. Inoculan miedos que paralizan a las mentes en su búsqueda real de su razón de ser, de su lugar en su vida y en el cosmos, del conocimiento de sí mismos y de la “naturaleza” del cosmos. Frente a estos miedos, una respuesta engañosa y manipuladora son los YOLO, solo se vive una vez, no te dejes dominar, y disfruta de cada instante. Si te dijera que olvidas que la suerte de tantos millennials como tú no es la misma que la tuya y que, muchos de ellos, están siendo esclavizados a creencias fallidas para convertirse en tu enemigo en el mañana ¿qué pensarías? Eso hacen no solo los poderes de los Estados modernos, sino los guardianes de todo tipo de religiones que siguen queriendo dominar la mente de los seres humanos para su propio beneficio. Hoy en día, en algún lugar del globo, se está enseñando a un niño de catorce años a odiarte porque, le dicen, eres distinto a él y él es mejor que tú y él tiene la verdad de su lado.

Existen, aunque no los veas
Política, economía, religiones y armas, los cuatro jinetes del apocalipsis

Al lado de este niño habrá otros mayores que le dirán que deben respetar a sus enemigos, pero siempre que, ya dominados,  se convenzan de que sus creencias son las únicas y por eso te han vencido. Ese niño de hoy será tu verdugo mañana si el futuro del hombre sigue en manos de los guardianes de la fe o del poder político, tal y como se han manifestado en los últimos milenios, a saber, como la esclavitud a las creencias e ideologías sobre el Ser. Si no sois capaces de rescatar de los miedos las raíces que os conectan con todo el universo, si no sois capaces de quitar las caretas a los hijos del mal, a estos guardianes de la fe y de la política, seréis arrastrados por la inercia del mal y caeréis en la dinámica de aquellos que siguen creyendo que los hombres han nacido para ser esclavos unos de otros. Solo tenéis un camino, aunque muchos atajos llegan a él, y es el reconoceros como millennials por encima de vuestras tradiciones particulares. Intentarán, estos guardianes del mal, seguir inyectándoos miedos de todo tipo a través de no pocos flamer que surgirán en vuestros entornos. Pero tenéis una particular ventaja, habéis nacido con otro chip, con un antivirus casi, casi, perfecto y sabréis reconocer a estos flamer como espejismos, como simples robot biológicos que no representan vuestra identidad como hijos de los hombres. Sin duda alguna sabréis hacer un roast a estos flamer y alzar vuestra voz de millennials por encima de los desafíos que tendréis que afrontar.

LOS MILLENNIALS Y LAS ARCAS DEL PODER

   Habéis nacido bajo el engaño de una sociedad humana que os ha  comprado en el mercado de las tradiciones. Los sistemas económicos os han puesto un precio nada más nacer, como se lo pusieron a vuestros padres y a vuestros ancestros. Se llaman deuda y propiedad. En vosotros está el poder romper esa tradición y ser libres de Ser.

por un puñado de dólares
Os seducirán, os manipularán, os engañarán, os comprarán y cuando no puedan, os aniquilarán

Este planeta no es de un Estado, una ideología o un dios humano, es de todos los seres que lo habitan, incluso de toda especie ajena a la humanidad e incluso de la fuente de la vida, el Reino vegetal.  Sin embargo, las sociedades enfermas, a lo largo de la historia, han actuado como si el hombre fuese no solo propietario de este planeta, sino que, entre ellos, se volcaron en luchas intestinas por tomar el control de todo lo que apetecían. El instinto de supervivencia, bajo el reinado de la ignorancia, ha sido el motor de tantas civilizaciones humanas. Sin embargo, vosotros, no tenéis que seguir con semejante carga emotiva y existencial.  Estáis llamados a ser la generación del final de los tiempos. Un final que no significa la destrucción de esta última humanidad, sino el salto de conciencia hacia sí misma, hacia su lugar en el universo. Muchos piensan que ese salto no será pacífico, que son muchos los que jamás podrán abrir los ojos simple y llanamente porque ellos son los que ciegan a la mayoría de los hombres, son las hegemonías del poder. Poder político, económico, religioso y militar. Los cuatro pilares sobre los que se ha construido la esclavitud de unos hombres sobre otros.  Los miedos han llevado a que una gran parte de la población se vea arrastrada a los abismos por causa de estas gentes indolentes.

comprando conciencias
En los Estados modernos del Bienestar no acampa el imperio de la ley, sino el imperio de la diferencia, el imperio de los intereses creados

Estas hegemonías del mal, han sembrado todo tipo de miedos, al otro, a la escasez, a las diferencias, etc., etc., pero esos miedos no tienen un sustento real. El ser humano no ha nacido para vivir entre miedos, sino para hacer uso de su libertad de Ser y conquistar nuevas realidades a través del conocimiento. Un conocimiento que debe ir hacia dentro para después volcarse hacia afuera. Debéis saber quiénes sois más allá de las identidades que os han marcado al nacer, rico, pobre, cristiano, ateo, etc., etc., para llegar a la esencia de vuestro Ser y desde ese estado de conciencia dirigiros hacia todo el caudal de potencialidades que tenéis. Cada uno puede y tiene el derecho cósmico de experimentar su Ser a través del conocimiento. Las arcas del poder, las cadenas de sistemas económicos y políticos que esclavizan al hombre a tradiciones endemoniadas, están a punto de quebrarse y vosotros, millennials, tenéis la dicha y ventaja de vivir estos nuevos tiempos.

escribiendo la vida de otros
No permitas que escriban la vida de otros porque también escribirán la tuya

No os dejéis convertir en verdugos para vuestros propios hijos o para los hijos de quienes os estarán enseñando a odiar ni dejéis que conviertan vuestra vida en un salseo para beneficio de una minoría que actúa como si el común de los hombres nacieron para ser sus esclavos. No os dejéis engañar. No hace falta hacer un doctorado en Harvard para saber dónde está la verdad, pues esta señora de pies ligeros y mañas escurridizas, está dentro de cada uno de vosotros. No os dejéis engañar por otras verdades porque esas verdades que beben de creencias y tradiciones fallidas solo han llevado al hombre a vivir esclavos de sus miedos.

EL ODIO EN LA NATURALEZA HUMANA

Comencemos bien. El odio es el deseo, consciente, intencional, de hacer el mal. El sujeto que odia, al activar ese deseo, es capaz de cometer los más inimaginables actos contra el objeto odiado. Sí, objeto. El sujeto que enciende en sí el ánimo de dañar a otro semejante no lo ve como tal, lo reduce a un objeto, lo cosifica, le anula su humanidad. Lo que desconoce el sujeto que odia es que al hacerlo se cosifica a él mismo, pierde su humanidad. No hace falta poner ejemplos de actos de odio, los hay por doquier en el periplo de la historia humana. Incluso podríamos tildar la propia historia humana como la historia de la evolución del odio.

Somos más que lo que la sociedad nos dicta
– El odio es un producto social que anida y se desarrolla en el hombre de carne y hueso

El deseo que enciende el odio ha sido y es común al conjunto de los seres desde la noche de los tiempos, pero su forma de manifestarlo ha ido cambiando a medida que las sociedades iban desarrollándose técnica y políticamente  y creciendo en complejidad. El odio se puede encender a nivel de individuo como colectivamente. Las guerras no son más que el contagio del odio a nivel colectivo. Ahora bien ¿es consustancial el odio a la naturaleza humana o a la naturaleza social del ser humano? ¿Qué factores influyen en la activación de ese deseo de hacer el mal? ¿Se podría erradicar el odio de la naturaleza humana?

   LA NATURALEZA DEL ODIO DESDE EL BALCÓN DE LA BIOLOGÍA

  El ya viejo debate creado sobre la posibilidad de que el odio esté o no inscrito en nuestros genes, no tiene base alguna desde el último salto de la genética, la epigenética. Factores externos, a saber, ambientales, alimenticios, etc., así como afectos espirituales, como el amor,  pueden influir en la activación o no de determinados genes e, incluso, estos cambios ser transmitidos a las generaciones venideras. Por decirlo de una manera un tanto poética, el ADN podría ser leído de distinta manera en dependencia de su audiencia o, desde una poesía cuántica, el ADN puede ser expresado de distinta manera en dependencia de quién lo observe. Aún en el supuesto de que hubiese un “gen del odio” o un conjunto de ellos que activaran  ese deseo de hacer daño, por ejemplo al sentir envidia, no, necesariamente, conlleva que no se pueda modificar anulando sus efectos al activar cambios en el entorno del individuo. Otra cosa distinta es, una vez encendido el odio, cómo controlar esa cascada biológica, ese torrente neuronal de sinapsis enloquecidas,  que hace a un ser humano convertirse en una bestia y llegar a cometer atrocidades sin parangón en otras especies, que se sepa. También aquí la epigenética podría decir muchas cosas.

El Ser te aleja de la naturaleza del odio
Despertar al Ser te aleja del odio

Ahora bien, esto solo viene a corroborar lo que se sabe desde siempre, la libertad humana descansa en el espíritu y no puede encadenarse a la materia. La libertad es, ante todo, libertad de Ser y no libertad de pensar, actuar, expresarse, etc., etc. El espíritu, el Ser, no está encerrado en la materia, la permea, la impregna. Pero la materia, en sí, tampoco está determinada, sujeta, anclada a determinadas relaciones consigo misma y en la interacción con “otras materias”. Hasta un electrón, por decirlo de una manera anti-académica, tiene poder de elección.

   El hecho de pensar que hay comportamientos humanos fijos, inamovibles, que pueden ser proyectados incluso a un conjunto de seres, no está inscrito ni en la libertad de Ser del ser humano, que, no olvidemos, nace del espíritu, ni está inscrito en la biología que nos hace actuar de una u otra manera en dependencia no solo de nuestros genes, sino del ambiente donde el individuo se desenvuelve. Todo cambio no solo es posible, sino ineludible, pues, en el fondo, la vida misma es una danza cósmica en la que nada vuelve a ser lo que fue.

El Conocimiento del Ser te llevará al camino de la libertad
Conocer sin prejuicios es crear creencias alienadas con el Ser

Heráclito lo tenía muy claro y no necesitó un acelerador de partículas para acceder a una de las leyes universales básicas, a saber, no hay leyes universales fijas. Necesitamos leyes fijas para aprehender no la “realidad” en sí, sino la forma de hablar de ellas. Dicho de otra manera, las leyes que quieren encerrar al hombre en la materia son cambiantes porque la misma “realidad” es cambiante. Pero esto es harina de otro costal.

LAS CREENCIAS DEL ODIO Y SU NATURALEZA MUTANTE

   La naturaleza del odio no viene dada por nuestro Ser, por el espíritu que somos, sino por el mundo de las creencias, es decir, por el mundo del ego, de la razón, de la mente. Qué es una creencia. Una creencia es una idea, lingüística, imaginativa, auditiva o simbólica, acerca de algo o de alguien. Es una forma de ver, entender e interactuar con ese algo o alguien. Esto último es muy importante, pues reflejaría el núcleo práctico de las creencias, a saber, son pautas de comportamiento. No te comportarás de la misma manera ante alguien de otro color de piel si eres un ser con una creencia igualitaria a si eres un racista. Creo que está claro.

Tú eres el objeto de tu odio
Cuando sientas el llamado a odiar, recuerda que tú eres la diana

Toda creencia viene marcada por un comportamiento. Hay creencias relevantes, positivas, neutras y fallidas. La naturaleza del odio se nutre de estas últimas. Una creencia fallida es, no importa el contexto, toda aquella que te lleva a anular a otra conciencia de Ser. Una creencia fallida te encierra en tu propio mundo, en tu propia “verdad”. Ese encerrarse en tu mundo conlleva, obviamente, no solo convertirte en centro del mundo, pues tu creencia es para ti el centro del mundo, sino el alejamiento de todos aquellos y de todo aquello que no cae bajo tu forma de ver y entender el mundo e interactuar con él.  Esta actitud egocéntrica, egoísta, pudiera parecer de lo más “natural”, de lo más acorde con lo que los sentidos nos dicen, pues esa creencia fallida ha llegado originalmente del mundo de los sentidos, pero los sentidos engañan, nos delatan, nos confunden.

Solo el amor te hace libre
Amar es el antídoto natural contra el odio

Los sentidos no fueron “hechos” para “guiar” al hombre, sino para acompañar al hombre en su medio, para ayudarlo en su vida encarnada. Ahora bien, cuando conviertes tus creencias fallidas en verdades absolutas y lo impones en tu ámbito y no solo lo impones, sino lo transmites, lo legas a las nuevas generaciones, estás sentando las bases no solo de la tradición, la que sea, sino del futuro enfrentamiento con otras tradiciones. Las creencias fallidas nacieron para enfrentarse. Ejemplo de ellas son todas las ideologías, del sesgo que sean y en ámbitos tan distintos como pueden ser la política y la religión, por poner dos ámbitos bien conocidos.

LA NATURALEZA DEL ODIO Y LAS SOCIEDADES

   Sí, la naturaleza del odio no es, mantengo, consustancial al individuo. No me apoyo en la epigenética o en mi conocimiento de la naturaleza humana para tal aseveración, sino por una premisa mayor, a saber, el espíritu o Ser se manifiesta en la conciencia encarnada como libertad de Ser. La libertad de Ser no determina, no obliga, no impone a la conciencia encarnada un comportamiento particular, ni positivo ni negativo, sino plenamente es una libertad de hacer.

Tú tienes el poder de vencerte a ti mismo
No busques fuera el odio, busca dentro de ti y extermínalo

Las creencias que construye el hombre a través de sus facultades cognitivas, a través de lo que él puede o no interpretar en ese ping pong entre sus sentidos y la realidad por él asimilada, nada tienen que ver con el Ser que es, con el espíritu que es. Como quien dice, es otro baile, otra canción. Confundir el Ser con las creencias, con el pensamiento que crea las creencias, es propio de un hombre ensimismado y enfocado solo en la parte mental de esa unidad que el hombre es, a saber, espíritu-mente-cuerpo. El ser humano es mucho más que el cúmulo de creencias que es capaz de elaborar, que los billones de células que conforman el organismo, que sus logros y errores, que lo acumulado y aprendido. El ser humano es una gota del Padre buscándose a sí mismo en medio de este infinito universo.

   Ahora bien, si el odio no nace, propiamente, del individuo, sino que se manifiesta en él, de dónde surge, cómo se fomenta, cómo se esparce. Veamos. Para Aristóteles el hombre es un animal político, un animal social.

El odio como filosofía de la vida
Muchos no se plantean pienso, luego existo, sino odio, luego existo

El hombre en comunidad, y no puede entenderse el hombre como una figura, un ente, abstracto, idealizado, es un hombre cuya primera andadura es la de creyente, creador y portador de creencias. Si de algún modo hubiera que definir la conciencia, humana o cósmica, habría que partir de esa condición de creyente. Creer es crear. Crear es Ser. No importa, de momento, el contenido. Y tampoco se puede confundir esa condición de creyente con el apremio de tener que estar moviéndose en busca de sobrevivir al medio. Las creencias son interpretaciones que pasan por el filtro de una mente con capacidad de tener no solo autoconsciencia, sino de separar conscientemente el “mundo” de sí misma y proyectar sobre el mundo su propia mente, su propio relato del mundo. Pero esto es harina de otro costal. Si el odio no nace en el individuo, sino que se manifiestan en él, dónde nace. En las sociedades.

LAS SOCIEDADES DEL ODIO Y LA NATURALEZA HUMANA

   El odio es un producto de la naturaleza social del ser humano.  El odio, como producto social, se pierde en la noche de los tiempos.  El odio, la primera creencia que desató el odio, la primera piedra que se lanzó para matar, el primer Caín, fue suficiente para poner en marcha esa maquinaria grotesca que el tiempo fue afinando para justificar, validar, legitimar e imponer todo acto de inhumanidad.

creencias fallidas y la ilusión del Ser
Las creencias fallidas nacen de los miedos humanos a lo desconocido

Sí, las éticas del odio, las diversas moralidades del odio, fueron emergiendo en las más variopintas civilizaciones a través de la historia de la evolución humana. El odio se convirtió en la moneda de curso legal para el intercambio humano. El Amor, su contraparte, fue convirtiéndose en cada generación en una utopía cada vez menos creíble y menos apetecible. No importa cuántos Maestros pudieron haber caminado entre los hijos de los hombres, el ser humano ha seguido  olvidando su naturaleza divina para adentrarse en el corazón mismo de los infiernos. No hay mayor infierno para una conciencia de Ser que olvidar su propia naturaleza y cada vez que el odio se manifiesta en el ego, en la mente racional, se aleja de ella.

Ciencia versus odio
Las tecnologías pueden revertir la flecha histórica en los sembradíos del odio

Ahora bien, si es la sociedad la que hace emerger y transmitir el “gen” del odio a sus individuos ¿por qué no se ha logrado erradicar de ellas? Si el odio no es un carácter intrínseco de la naturaleza humana ¿por qué el hombre se contagia tan fácilmente de él?

   El camino hacia el despertar de la conciencia de Ser ha evolucionado, dentro de sociedades que jamás tuvieron como pilar, como núcleo de su desarrollo, la misma noción de Ser como Conciencia de Ser, han evolucionado, digo, bajo el imperativo del miedo y del desconocimiento. Las sociedades modernas, como las que se crearon en todo el pasado periplo humano, han basado su desarrollo en el miedo. Miedo al otro, miedo a sí mismas como conjunto social, miedo a lo desconocido, a lo diferentes. Este miedo, si bien fue “entendible” en los primeros tiempos de aquella primera conciencia que fue capaz de proyectarse fuera de sí y mirar los cielos con asombro, hoy, a las puertas del Despertar, ya no tiene razón de ser. Pero las sociedades siguen obligando a sus individuos a mirarse así mismo y mirar al otro con miedo, con temor.

manipulaciones
Disfrazar el odio con palabras de amor no hacen bueno a quien las pronuncia, sino más cruel

Esta actitud descansa en el modelo concreto que se creó como mecanismo de engranaje social, las jerarquías, las estructuras jerárquicas, las instituciones que irían encauzando al individuo en su sociedad. Estas instituciones, estas jerarquías, obviamente, no fueron creadas desde y para el Ser, sino para el dominio, el control, la manipulación de unos hombres sobre otros. Se intentó dominar el miedo a través de estructuras que generasen, a su vez, mayores miedos. Los Estados mismos, el Poder en general, así como las innumerables religiones fueron desarrolladas para inyectar miedos en aras de controlar a los individuos. Las sociedades descansan no en un horizonte común bajo la brújula del Ser que todos comparten, sino en el dominio de unos hombres sobre otros. Aunque las condiciones para despertar a una sociedad distinta se estén dando en estos tiempos de desarrollo científicos y tecnológicos humanos sin parangón en otros tiempos, las sociedades que hay que cambiar se siguen alimentando sobre las bases de aquellos modelos esclavistas y de control.

La sordera del poder
Jamás la humanidad gritó más fuerte contra el odio, pero jamás el poder fue tan sordo

El hombre moderno, el milenials que está llegando a su mayoría de edad, no entiende y el gregarismo que, como especie animal, se quiere seguir imponiendo, choca contra estos milenials que, de una u otra  manera, saben que han nacido para ser libres de Ser ellos mismos, por mucho que sus padres y la sociedad les sigan diciendo que son diferentes de los otros. Hoy en día no es tan fácil para las estructuras de poder seguir contagiando de odio a las nuevas generaciones porque su naturaleza gregaria está mutando para tener control de sí misma. No es tarea fácil para las nuevas conciencias porque las conciencias sobre las que descansa el poder real de las estructuras sociales (sean los Estados, las religiones, el aparato económico, etc.) siguen siendo guiadas por los mismos vicios humanos, el egoísmo, el fanatismo, la envidia, etc. En estos momentos históricos, en estos albores del siglo XXI, las nuevas generaciones siguen siendo guiados por ciegos caminando al borde de un abismo.

Olvido de sí mismo
Si olvidas de dónde vienes, estás llamado a llegar a donde no quieres llegar

La batalla por la libertad de la humanidad de las garras del odio no está en la creación de espejismos, como son, por ejemplo, el consumismo desmedido, verdadero canto de sirena para los jóvenes milenials o, peor aún, en la aparición de neototalitarismos de todo sesgo que lo único que están es creando escenarios donde el mismo ser humano pida a gritos seguir encarcelados a sus propios miedos en detrimento de un Estado protector. La suerte está echada. Solo desconocemos cuál será. Lo desconocemos porque el cambio no vendrá de la mano de la sociedad, del poder social, sino del individuo, de cada individuo, de la fuerza que podrá surgir del despertar de un conjunto de individuos que haga desviar la inercia que está llevando al hombre en sociedad hacia su aniquilación.

LA ENFERMA SOCIEDAD HUMANA

Esta última humanidad nació mortalmente herida. Las diversas y dispares sociedades enfermas que se han formado en el periplo histórico hasta nuestros días, adolecen de un mismo virus, el odio.

EL ODIO EN LAS SOCIEDADES ENFERMAS

   En las sociedades enfermas el odio es el deseo consciente, premeditado, intencional, de hacer mal. Un deseo que puede emerger tanto en un individuo como en un grupo de individuos, incluso puede darse en un colectivo que abarque a un país completo.

El virus del odio
El odio se transmite de generación a generación

Cuando este deseo llega a un punto crítico, el mal se materializa de mil formas distintas hacia el sujeto u objeto odiado. Formas a cual más cruel y sanguinaria. No hace falta poner ejemplos de la capacidad que tiene el sujeto humano a la hora de ejecutar el odio hacia los demás. El deseo de hacer mal tiene mil motivaciones distintas pero ninguna es intrínseca al individuo como tal. Sí, el ser humano nace inocente, genuino, como un libro en blanco que debe ser escrito, aunque el tiempo lo convierta en un monstruo para sí mismo y para los demás. Sí, no olvidemos, quien causa el mal, primero se lo hace a sí mismo. Anulándose a sí mismo como Ser, los demás seres son pasto de su deshumanización. La envidia, los celos, la prepotencia y soberbia de creerse mejor y superior, la avaricia, la pereza y todo insano comportamiento se fragua no en los genes, ni en la mente y mucho menos en el espíritu, sino en la forma de organizarse, en la forma de engranar la sociedad. Las sociedades humanas organizadas son las grandes fábricas del odio. Muchas veces el ser humano, ante la impotencia de no comprender, ante la impotencia de no poder cambiar las cosas, tilda a los monstruos sociales, a tanto hombre fallido, como inhumanos, como demonios, pero tal actitud es esquivar el problema y poner al burro detrás de la carreta.

EL EGO EN LAS SOCIEDADES ENFERMAS Y EL DESPERTAR DEL SER

   ¿Qué nos hace humanos?   No son nuestros genes, ni el lenguaje, ni el desarrollo del lóbulo frontal, ni la persecución intelectual de conocer la naturaleza para explotarla y ponerla al servicio del mejor postor , mucho menos la cuenta bancaria, los títulos académicos, el nombre y apellidos o los datos de hacienda, lo que no hace humanos.

El odio visto desde una célula
Una vez encendido, el odio entra en una cascada bioquímica casi imparable

La humanidad la da el Ser que habita en el animal humano. Ese Ser nada tiene que ver con las inteligencias y capacidades mentales y físicas que el animal humano puede desarrollar para sobrevivir a un medio. El Ser tiene que ver con la emergencia misma del universo. Nada hay en el universo que sea ajeno a él como nada hay en el hombre que sea ajeno al Ser que es. Las corrientes materialista quisieron encarcelar al espíritu en una danza cósmica y verlo como un mero producto del caos que el tiempo iba organizando, pero el Ser, como tal, es quien permite que el caos, como la organización, puedan emerger y desarrollarse. Para un escéptico y extremista materialista, el Ser, podríamos intentar decirle, sería el antecedente singular del bosón de Highs. Negar el Ser que habita como conciencia humana, aún si la razón no está consciente de él, es negar la existencia misma del universo y de la fuerza que de él emerge como principio único.

El Ser es el universo en ti
El Ser lo es todo

A ese principio único algunos lo llaman Dios, otros leyes universales, no pocos lo tildan de principio causal inefable, otros prefieren ni nombrarlo, pero, llamen como lo llamen o como dejen de nombrarlo, eres tú mismo, es el Ser que habita en cada conciencia de este universo infinito.

QUÉ PASÓ EN LAS SOCIEDADES ENFERMAS PARA QUE EL ODIO SE APODERARA DE ELLAS

   ¿Por qué las sociedades enfermas de odio son prácticamente invencibles? ¿Hay algo que un ser humano pueda hacer para obtener algún antídoto para este mal social?

   Debemos dejar claro algo, lo más claro posible dentro de las limitaciones del lenguaje mismo. La conciencia de Ser, como principio organizativo del ser humano, como parte del universo entero, preña toda consciencia, independientemente que esta consciencia se percate o no de aquella, de la conciencia de Ser.

Enfermedad social
El odio es una enfermedad social

 No importa si crees o no en Dios, en las leyes universales, en como se quiera llamar a ese Principio, el hecho es que toda consciencia es parte ineludible de Él. Puedes no creer o no tener idea de la ley de gravedad, pero no se te ocurra dar un paso al frente en el borde de un precipicio porque verás las consecuencias de ese desconocimiento. El ego humano, la razón práctica que lleva a un comportamiento que tildamos de racional aunque se siembre de actos inhumanos, está preñado de mil y una creencias que son producto de la interacción de la consciencia con un medio. Ese ego, esa consciencia, esa racionalidad que va recreando y moldeando su realidad, va despertando a la conciencia de Ser a medida que interacciona con el medio. Ese despertar a la conciencia de Ser es el sentido de la misma encarnación humana. Toda experiencia a través de la consciencia, del ego, apunta a ese despertar.

Tras las diferencias, el Ser nos une
Tras las creencias que separan al hombre, el Ser los une

Ese despertar, que es una experiencia individual, ineludible, es alterado, socavado, entorpecido, por el hombre en sociedad. Como sociedad, el conjunto de consciencias se influyen mutuamente y se nutren de lo que llamamos creencias, que no son más que formas de entender la “realidad” y que “encerramos” en nuestros egos para convertirlas en dogmas, en “verdades absolutas”. “Nuestra realidad” se convierte en un mecanismo para que todo aquel que no entre dentro de ella, pueda ser tildado de “enemigo”, de “distinto”, de “diferente”.

   El odio no nace con el individuo como Ser, es parte de la consciencia, de ese ego que va construyendo y encerrando la “realidad” dentro de sus creencias y que es incapaz de salir de ellas. El ego no deja ver al Ser que todo hombre es simple y llanamente porque la consciencia, el ego, apunta siempre hacia fuera, mira siempre hacia fuera de sí mismo. El mundo, para el ego, está fuera de sí mismo. Esa mirada distorsionada del ego es una de las causas por las que las sociedades van transmitiendo, de generación en generación, las variopintas y antagónicas creencias que van acumulando a lo largo del camino humano. Para lograr revertir la mirada, tanto el ego como individualidad como la sociedad con tradiciones y creencias de un conjunto de individualidades, deben mirar hacia dentro de sí, hacia su corazón, hacia el sentido que el Ser les dicta en silencio.

Mirada multicolor
Si cambias la mirada, cambias la realidad

Ese acto de cambiar el foco de la mirada es el camino al despertar. Muchos ni lo entienden ni lo intentan en una vida, pero tendrán que volver para pasar de “nivel” en otra vida o en mil vidas más. En un ciclo eterno, el tiempo medido en vidas carece de significación. Lo importante no es lo que tarde una consciencia en despertar al Ser, sino el hecho mismo de despertar.

LAS SOCIEDADES ENFERMAS Y EL BÁLSAMO DE LA EUTOPÍA

   El hombre en sociedad es inseparable de los egos utópicos. En cualquier escenario de la barbarie humana, dentro de estas sociedades enfermas, siempre hay seres que sienten la necesidad de superar ese estado  y “ven”, “entienden”, “comprenden”, “interiorizan”, que es necesario otro mundo. Sin embargo, esa visión, por líneas generales, está cargada de utopías, de deseos e intenciones de orden ético más que de un orden espiritual.

obstáculos en la mente
La mente, el ego, la razón práctica es el mayor obstáculo a vencer

Buscar una moral de convivencia no está sujeto, necesariamente, a encontrar la espiritualidad. Las diversas éticas humanas, cuando buscan un orden más armónico de la sociedad, descansan en la racionalidad del mundo, no en la expresión genuina del Ser. El problema radica en cómo se busca esa sociedad. Si se sigue buscando solo a través de la razón, es imposible llegar a parte alguna, pues siempre habrá razones para desmontar lo alcanzado, cual Sísifo. Propongo otras formas.

   Utopía significa “no lugar”. Un término muy apropiado para algo que se puede idealizar pero con nulas posibilidades de ser alcanzado. Propongo un nuevo término “Eutopía”, el buen lugar.

maletas sin uso
El verdadero viaje hacia el Ser se hace sin equipaje

No se trata de construir una sociedad y un individuo ideal, pues el ego, la racionalidad, siempre puede desmontar lo que para alguien es lo ideal, sino buscar el mínimo común múltiplo de lo que hace humano al hombre, a saber, el Ser que es. Entiéndase bien, no es el hombre, la persona, sus creencias, su realidad, sus genes, su epigenética, etc., etc., lo que hace humano al individuo, al sujeto que está inmerso en el mundo,  sino su Ser. Este es el mínimo común múltiplo que serviría para lograr una “creencia común” sobre el humano vivir en comunidad. No se trata, como defienden muchos, ni de un choque de civilizaciones ni de una alianza de civilizaciones, a todas luces imposibles de llevar a la práctica, pues, entre otras cosas, las civilizaciones se defienden y mantienen por sus contrarias, opuestas o distintas. De lo que se trata con la Eutopía es de alcanzar un lenguaje común que no beba del pasado, de las tradiciones, sino que apunte a construir una tradición común en el horizonte, la tradición del Ser.

Somos más que el pasado
El tiempo histórico se construye a cada instante

Mirar el pasado para construir un mundo distinto no, necesariamente, sirve para aprender de los errores, sino, las más de las veces, para repetirlos.

   ¿Se puede alcanzar la Eutopía en estos tiempos de utopías fallidas y órdagos discursos que llaman a sumarse al imperio de la razón, cada cual la suya? Creo en el ser humano, pero no en la sociedad humana que nació con el virus del odio. El ser humano sobrevivirá, sin duda, pero la sociedad, repito, esta última sociedad humana nacida con el virus del odio en sus entrañas, deberá sucumbir. Cómo y cuándo, solo Dios lo sabe, pero de seguro no será un trance armónico, por más que nos pese y entristezca a todo aquel que abraza la paz desde el corazón y no desde la razón, pues el odio, ese deseo de hacer mal, cuando es contestado por otro odio, trae siempre sufrimiento, dolor y muerte.

el odio será vencido
Las sociedades del odio resurgirán como sociedades de amor

Mas, como el ave Fénix, el hombre surgirá de sus cenizas, más no bajo el yugo del ego, de su yo particular, sino bajo la brújula del Ser que es y no puede dejar de Ser. Quizá haga falta la ayuda de otros seres, provenientes de las estrellas, para lograr canalizar ese aprendizaje, ese despertar brusco al Ser que somos, y no volver al pasado. Solo Dios lo sabe.