¿TENEMOS DERECHO A SER FELICES? LAS NUEVAS PANDEMIAS PARA EL 2021

La felicidad es un asunto íntimo, de cada quien, pero el bienestar social, como su término indica, es un asunto de todos. Si tu felicidad implica que el bienestar de otro es ninguneado, maltratado o perseguido, tu felicidad deja de ser un asunto íntimo para convertirse en un mal público, en un peligro público. Somos tan responsables de nuestra felicidad como de facilitar todos los medios para que otros alcancen la suya.

Ignorarlos u olvidarlos NO es la salidad. Responsabilizar del horror a otros, tampoco

   No se trata este post de ser agorero del mal, sino del bien. No trata este post de fomentar teorías conspirativas, sino de plantear un poco de sentido colectivo a un problema individual. No trata este post de señalar únicamente los males, sino de ofrecer posibles caminos a soluciones humanas y no soluciones ideológicas llamadas al fracaso. No se trata este post de dar felicidad alguna a un amable lector, pues, como dije al comienzo, la felicidad es un asunto íntimo, sino de facilitarle la brújula que señala falsas salidas, caminos incorrectos a esa felicidad que lleva a convertirse en un peligro público.

Siempre hay soluciones cuando se buscan. La realidad no está determinada, se construye, se crea.

DÓNDE SE ORIGINA EL VIRUS SARS COV 2

Es una pregunta maliciosa y que muestra el oscurantismo que existe en cuanto al alcance de la pandemia y de los tiempos presentes. El dónde del subtítulo intenta reflejar la preocupación de muchos por encontrar unas coordenadas geográficas cuando el problema real no es dónde se originó, sino por qué y para qué. Pero ya sabemos que la ciencia moderna, como las malas artes de la política al uso, a grandes rasgos, no se preocupa tanto por el por qué, sino del cómo, pues el responder al cómo le puede “garantizar” un cierto “control” del fenómeno en sí, pero esto es otro cantar.

Importa?

   La virología es un estudio que se está desarrollando desde hace muy pocas décadas. Sin embargo, las enfermedades ocasionadas por lo que hoy denominamos virus son tan viejas como la memoria histórica de la humanidad. Las enfermedades víricas, como las bacterianas, están presentes desde la noche de los tiempos. Hoy en día, ni siquiera hay un consenso académico sobre la naturaleza de los virus. Algunos ni siquiera los consideran organismos vivos, pues, aluden, que no pueden replicarse a sí mismos, sino que necesitan un huésped, otro organismo vivo, para usarlo como maquinaria para su reproducción. Desde mi lego ver, esta argumentación está mal planteada, pues desde ese punto de vista, la gran parte de los seres vivos no lo serían, pues necesitan de una contraparte para dar nuevos bisoños al mundo. Pero esto es otro cantar. Lo que importa saber, para este humilde escritor, de esas entidades biológicas que denominamos virus no radica en cómo los clasificamos, sino en el por qué aparecen, qué representan.

LA NATURALEZA DE LOS VIRUS: SU RAZÓN DE SER

La vida no se pregunta por nada, se vive, se siente, se desarrolla dentro de sus propios límites. La vida de un gusano no es la misma que la de una bacteria, un murciélago, una orquídea, un elefante, una medusa o un colibrí, salvo que hay una tendencia en todos en experimentar la vida. Creo que estaríamos mayoritariamente de acuerdo en ello, aunque, recordemos, las mayorías no representan tener la razón sobre algo. Sin embargo, las conciencias no solo responden a la vida, viviéndola, con maquinarias de supervivencia biológicas maravillosas, sino que las concienciastienen el don de la duda, de preguntarse, de usar un lenguaje que va más allá de ser una forma de comunicarse, sino una forma de encontrarse en el mundo. Cuando nos preguntamos por la razón de ser desde el ámbito de la conciencia nos estamos preguntando, primordialmente, por los motivos, por el por qué, y no, únicamente, por el cómo suceden las cosas.

La conciencia no se reduce a las creencias. La conciencia permite desarrollar creencias.

   Los virus suelen ser vistos, por el imaginario popular, como patógenos, como entidades causantes de enfermedades que acarrean la muerte o dejan al organismo muy mal parado para enfrentar el diario vivir. Sin embargo, esa miríada de virus que pululan por este bendito planeta no son todos nocivos, algunos son vitales para el desarrollo saludable de ciertas formas de vida. Sí, no todos son villanos, los hay buenos y necesarios. Por otro lado, los virus suelen ser, por decirlo de una manera colegial, sutiles fábricas de genes, pues en esencia ellos mismos son material genético con instrucciones para replicarse, pero, y esto es vital, cuando son “asimilados” por otros organismos (cuando infectan a organismos), pueden modificar la genética, de una manera apreciable y sustancial, de las especies infectadas.

Los virus pueden ser los motores reales de la evolución y ….

En otras palabras, pudiéramos estar presentes ante los grandes “hacedores” de la variación de las especies. Investigadores como el biólogo Luis Villarreal mantiene, o eso entiende mi lego saber sobre su lectura, que el arco iris de la vida es fruto, más bien, de los virus y no, como planteaba Darwin, por la adaptación a nuevos espacios y en una lucha por la supervivencia a toda costa por parte de los organismos. Una infección vírica pudiera ocasionar las mutaciones genéticas precisas para modificar un organismo de una manera apreciable. Si fuera así, como diría el Maestro de Maestro, Jesús de Nazaret, sería una maravilla ver como de algo tan pequeño pudiera resultar algo tan grande.

LA OTRA ALTERNATIVA: LOS GUARDIANES DE LAS ESPECIES

Para un nazareno como quien les escribe, sin confesión eclesial alguna, hay una alternativa a la visión de los virus, sobre todo de esta pandemia provocada por el virus catalogado como Sars Cov 2, y sería la de considerarlos los guardianes de las especies.

…también sus guardianes…

Sí, suena raro, muy raro, pero cae dentro de lo que se pudiera entender como el caos de Dios, en la versión del pintor argentino, conocido como el Nostredamus de América, Benjamín Solari Parravicini. Frente al caos producido por el hombre contra el hombre y el medio, la propia naturaleza, en su amplio espectro, sería la encargada de resguardar el bien común de todos. Suena raro porque para muchos esto significaría una especie de plan cósmico, una especie de intromisión divina en el quehacer humano.

Pero en un cosmos interconectado, hay límites para los desmanes y para la propia libertad de hacer cuando las conciencias, como conjunto organizado, como sociedad, pierden el control de su propia libertad de ser, de su propia libertad creadora, que es la esencia de toda forma de vida con conciencia.

Benjamín Solari Parravicini. El Nostredamus de América

Sí, recobrar la libertad creadora, propia de cada conciencia, puede llevar a la necesidad de reorganizar todo el juego. Una especie de reseteo. Esta última humanidad, como las anteriores, siguen empeñadas en convertir la vida humana, y a todo el hábitat que le acompaña, en un infierno sin parangón en otras latitudes cósmicas.

¿TENEMOS DERECHO A SER FELICES CUANDO EL MAL ACAMPA A LAS PUERTAS DE NUESTRA CASA?

No hay razones para ser optimista, pero después del fin de la partida, todo será mejor para los sobrevivientes. Si alguien cree que hay soluciones colectivas al mal humano tal y como se han organizado las sociedades humanas, se equivoca. La organización social humana, no importa el modelo, no importa la cultura, latitud o época, está basada en creencias, en la lucha por imponer unas creencias sobre otras, y no se han construido sociedades para el desarrollo de las conciencias, que son la esencia de la forma de vida humana. Ni la política ni la religión ni la economía, en ninguna fase de la evolución humana, se han dignado rescatar al hombre de sus propios miedos. Todo lo contrario, han usado y abusado del poder de sus estructuras para esclavizar a unos hombres sobre otros en aras de sus creencias.

Ciencia con conciencia, el camino a la libertad de Ser

La ciencia, el amor por el conocimiento y el único camino a la libertad humana, ha estado esclavizada a estas estructuras del mal y se ha visto empujada a servir a un sinfín de creencias fallidas que solo persiguen, repito, la esclavitud del ser humano. La educación de los infantes humanos ha sido diseñada para clonar los errores y males humanos, infectando con mil males maquillados de tradición y cultura las mentes de quienes estarían llamados, por su esencia, a ser creadores de realidades maravillosas. La destrucción que las diversas estructuras de poder humanas inyectan en la cotidianidad de miles de millones de vidas, humanas y no humanas, es fruto del mal de unos pocos que han clonado a la perfección las semillas del odio. Las pandemias del siglo XXI son necesarias para que este mal, visible en estructuras de poder de toda índole, en líderes de todo tipo y condición, y secuaces, armados o no, que no pueden ver más allá de sus nocivas y fallidas creencias, se borren de las nuevas relaciones humanas que nacerán tras el fin del juego.

LAS PANDEMIAS DEL SIGLO XXI

   No se trata de ser agorero del mal porque el mal, con nombres, apellidos y creencias fallidas de todo tipo, de por sí y en alta voz, es el que está sembrando dolor, sufrimiento y muerte en las relaciones humanas en toda latitud, sino de advertir donde está el camino hacia la salida. Advirtiendo que cada quien tiene su propia y única puerta de salida.

No hay soluciones colectivas al mal humano

    No hay soluciones colectivas al mal humano. Esta humanidad, como forma organizada de sociedad, no está llamada a vivir en paz, armonía, prosperidad y, con ello, permitir el desarrollo de la conciencia de cada ser que encarne en ella. Esto, que pudiera parecer una sentencia, lo es solo a nivel social, no particular. Las conciencias sometidas a todo tipo de vejaciones pueden, obviamente, encontrar “su salida” a estos laberintos del horror humanos. Así todo, la mayoría están llamados a morir, en estas futuras pandemias del siglo XXI, en la mayor de las ignorancias, la ignorancia de no entender que ellos son conciencias por encima de sus creencias. Morirán bajo el peso de sus tradiciones sin saber si quiera que han vivido bajo la farsa que les ha llevado a ser parte del teatro del mal.

   A estas alturas del post, quizá muchos se pregunten por las pandemias (escenarios) que azotarán el siglo XXI. Bien, veamos.

Laberintos a vivir, cosas a resolver, esperas…
  • A NIVEL SOCIAL
  • Sars Cov 2 y sus mutaciones es el comienzo de los finales del fin de los tiempos de esta humanidad. Este fin no significa la extinción, sino un renacer.
  • Sars Cov 2 dejará al descubierto la gangrena que representan los Estados esclavistas de la modernidad, unos más que otros, pero ninguno exento del mal que engendran.
  • Sars Cov 2 y sus mutaciones derrumbará las economías antropófagas del presente con todo lo que ello representa. En unas sociedades económicas ancladas no en el bienestar colectivo, centrado en el ser humano, en todo ser humano, sino en el bienestar de unos pocos en detrimento de la mayoría, el mal imperante intentará resetear la economía con los mismos fines esclavistas, pero con nuevos maquillajes. El final de finales llegará acompañado de la ilusión que economías antropófagas sometidas a regímenes alimentarios siguen siendo la solución al mal humano. El show debe continuar hasta el final.
  • La economía mundial, como he planteado, se reseteará bajo los mismos y únicos principios de servirse de la gran mayoría para el beneficio de unos pocos. Eso sí, intentarán dar la impresión de que el reparto de la “riqueza” estará mejor gestionado, pero las medias soluciones no sirven. Este nuevo reseteo económico estará acompañado con un intento de globalizar la política mundial bajo un único gobierno totalitario. Está demás decir que dicho gobierno, en caso de fraguarse, solo podrá ser sostenido, bajo la misma tónica de siempre, por medio de la intimidación policial o militar y el uso de la violencia en caso necesario. En caso de no fraguarse un gobierno totalitario a nivel mundial, los conflictos abiertos de raigambre nuclear serán la alternativa al caos reinante. Los Estados, tal y como los conocen hoy en día, se derrumban.
  • Las grandes religiones y filosofías de vida religiosas entrarán en decadencia y en una desintegración institucional, aquellas que forman instituciones en torno a sus creencias religiosas, pues las ramas más fanáticas de cada religión serán las que tomen el control de ellas y esto alejará a muchos de sus acólitos, creando más caos.
  • La ciencia, como nunca antes, será puesta al servicio de las estructuras del poder y todo adelanto tecnológico será reorientado, en un primer término para dar oxígenos a esas economías reseteadas, y luego, tras su caída, para mantener las diversas estructuras políticas y militares que impondrán su caos hasta el final.
  • A NIVEL INDIVIDUAL
  • Para lograr una mayor comprensión sobre qué sucederá en el final de los tiempos a nivel individual, haré una división conceptual sobre las distintas mentalidades humanas que enfrentarán dichos tiempos. Aclarando que bajo ningún concepto es mi intención juzgar a los seres, a las conciencias, analizadas.
  • Habrá cuatro mentalidades básicas. 1) aquellas que ya hoy en día, en estos tiempos de finales de los tiempos, están abiertos a su conciencia de ser y, por consiguiente, actúan en consonancia con ello. No tiene religión, aunque hayan nacido en alguna tradición religiosa. No tienen ideario político, aunque estén insertos en una sociedad malévolamente politizada. Su “política”, su “patria” es la propia conciencia de ser, en suma, la humanidad misma. No persiguen nada fuera de sí mismo y para sí mismos, sino intentan mantener la llama de su conciencia encendida en todo momento y dar lo mejor de sí para ayudar a las otras conciencias en su camino evolutivo y en su cotidiano vivir. Sus mentes abiertas a su conciencia no solo están abiertas a toda conciencia humana, sino cósmica. No perciben a Dios, al Todo, en un espacio tiempo concreto, en una conciencia concreta, en un estado de energía vibratoria concreta, sino lo perciben en todo lo que sus sentidos pueden aprehender, interiorizar, sentir, y en todo lo que captan, encarnadamente, los“sentidos” del espíritu. Este tipo de mentalidad está preparada para ver y enfrentar los nuevos tiempos desde el amor que sienten por toda la creación. Ayudarán hasta el final de los tiempos presentes y ayudarán en los comienzos del nuevo renacer. 2) aquellas que están en el camino espiritual y ya comprenden que han nacido en una sociedad humana, que se pierde en la noche de los tiempos, regida por estructuras y creencias de todo tipo, alejadas, eso sí, de la conciencia de ser, de la esencia misma del ser humano. Esta mentalidad, cabalga todavía entre mil y una ataduras, pero sabe que lo son. Creencias de todo tipo, limitaciones familiares, sociales, religiosas, económicas, laborales, etc., etc. Esta mentalidad serán las primeras en, llegado el momento Y, que podrán entrar en una comprensión interna de todo lo que vislumbran hoy en día como su verdad. Una comprensión inmediata, instantánea. No habrá sorpresas ante lo que vivirán, sino una aceptación plena de los tiempos y una “sensación” de estar en el camino correcto, haciendo lo correcto. Una sensación que irá más allá de unas meras reacciones bioquímicas cerebrales, sino que serán “percibidas” como desde el espíritu. 3) en este tercer grupo podemos encontrar a todas aquellas mentalidades que están inmersas dentro de sus respectivas sociedades y, sobre todo, sus respectivas creencias de una forma plena. El mundo, para estas mentalidades, es tal y como sus creencias asumen que es y los problemas del mundo y el mal en el mundo, siempre son los otros, las otras creencias, las otras religiones, las otras ideologías, etc., etc. Para estas mentalidades, los finales de los tiempos están sirviendo para intensificar sus propias creencias frente a los otras. Lo podemos ver hoy en día en todos los órdenes, sobre todo en el político. Solo en los Estados totalitarios, por su misma esencia, ya de por sí deshumanizada, estos extremismos políticos son vistos y aplaudidos a plena luz del día. En el orden religioso, más de lo mismo. En las esferas económicas, qué decir. La indolencia y la inhumanidad de las economías antropófagas humanas se intensificarán, por más intentos que se hagan en ese reseteo económico que les comenté. Estas mentalidades no solo no podrán entender los momentos presentes como tampoco el “tiempo Y”, sino que serán causa, como dije, de la intensificación de los sufrimientos del conjunto social. Este tipo de mentalidades son mentes dormidas en su gregarismo. Asumieron sus creencias, del orden que sean, y no son capaces de “detectar” su conciencia y mezclan, confunden, sus creencias con su conciencia. 4) hay una cuarta mentalidad que está directamente conectada con la anterior, pero tiene un rasgo peculiar. En este grupo se incluyen a todas aquellas mentalidades que, de alguna u otra manera, tienen un papel directo en las estructuras de poder que ningunean la conciencia humana a todos los niveles. No solo alcanzaría este grupo a los líderes en todas las esferas sociales, políticas, religiosas, militares, económicas,etc., etc., sino a todo ese andamiaje de seres que están subyugados a las mismas estructuras de poder. Este grupo vivirá el “tiempo Y” con una ceguera tal que solo podrán “morir” arrasando.

ECONOMÍAS ANTROPÓFAGAS Y EL DESPERTAR DE LA CONCIENCIA

¿Qué entendemos por economías antropófagas? Son economías que engullen al ser humano, que lo destruyen como persona, que lo esclavizan a las mismas estructuras económicas. En otras palabras, son economías que no están al servicio del ser humano, sino que esclavizan al hombre común a las estructuras económicas y a los hombres que las dirigen. Las economías antropófagas no están al servicio del hombre, sino que estos son usados como simples piezas de un engranaje maquiavélico. Piezas, obviamente, que son entendidas y tratadas como desechables.

Las economías antropófagas se reconocen muy bien por su indolencia

¿Cuándo nacen las economías antropófagas? ¿Existen hoy en día dichas economías? Estas economías nacen en la noche de los tiempos. Podemos decir que su comienzo está ligado a la complejidad social. El paso del nomadismo al sedentarismo es el caldo de cultivo que, junto a los procesos de mejoras técnicas en las herramientas, facilitaron una organización social pensada y ejecutada para unos pocos y no para el conjunto social. Podemos decir que desde entonces se vive aquello de “el que parte y reparte, se lleva la mejor parte”. Hoy, en la era espacial, en pleno baby boom de las comunicaciones, toda la estructura de la globalización económica está diseñada en base a modelos distintos de economías antropófagas. Desde China a EEUU, desde la Patagonia a las Antillas, desde Europa a la África austral, toda latitud y longitud geográfica se alimenta de este tipo de economías antropófagas.

QUÉ CARACTERIZA A LAS ECONOMÍAS ANTROPÓFAGAS

Las estructuras en este tipo de economías antropófagas no están al servicio del ser humano, para el desarrollo pleno de la conciencia humana, en suma, no están diseñadas para que cada ser humano dé lo mejor de sí con sus capacidades creadoras (que, no olvidemos, es la esencia de la conciencia misma si esta no fuera esclavizada por sistemas de creencias fallidos), sino están diseñadas para que unos pocos se beneficien del sacrifico de la gran mayoría.

Las economías antropófagas esclavizan al hombre

CÓMO LOGRAN IMPONERSE ESTAS ECONOMÍAS ANTROPÓFAGAS

En un principio, en aquello albores de la complejidad social, podemos afirmar, sin duda alguna, que se impuso más la fuerza bruta que alguna idea. “Yo reparto así porque me da la gana, decía el grandullón de la manada”. Con el transcurso del tiempo, las ideas se fueron imponiendo, pero no para bien, sino para poner las ideas al servicio del más fuerte, que ya para entonces era el más numeroso, aunque fuesen guiados por unos pocos. Con el tiempo estas ideas tuvieron que maquillarse de creencias convertidas en verdades de altar, pues, aunque fuesen humanas, era necesario divinizarlas. Creencias, como no, que tuvieron que ser impuestas también por la fuerza de la tradición. Los dioses también necesitaban imponerse.

   Hoy en día, en estos comienzos del siglo XXI, las cosas han cambiado, aunque en el fondo siguen siendo la misma bestia asesina. Las economías antropófagas se esconden hoy en incestos entre los Estados modernos y formas políticas de todo tipo, desde los totalitarismos tipo China, Rusia, hasta las llamadas democracias constitucionales, que solo esconden maquilladas formas de opresión en nombre del imperio de la ley. 

Las economías antropófagas incitan a mirar a otro lado

POR QUÉ SE ACEPTAN ECONOMÍAS ANTROPÓFAGAS

No hay duda alguna: miedos y autoengaños. La fuerza se sigue imponiendo, con distintos grados de intensidad, pero, por muy light que se muestre, siempre está presente para recordar al sumiso moderno quién manda en el patio de la casa. Es un miedo soterrado, edulcorado con ideologías y creencias contrapuestas que luchan por un mundo mejor. La realidad es que el mundo ideológico, tanto político como religioso, no se contraponen, aunque así se manifiesten, sino que se complementan en su gran tarea: sumir al individuo en miedos de todo tipo. La forma de inocular estas destructivas formas de relacionarse los seres humanos es a través de los autoengaños, lo que comúnmente llamamos tradición. El ser humano está preso en su tradición, cada cual la suya. El ser humano está condenado por las tradiciones enemigas, cada la cual las suyas. Mientras el hombre de a pie se destruye por sus creencias, los enemigos del hombre engordan sus ganancias alentando tantas creencias fallidas. Sí, todo por un puñado de oro. A la postre, es la misma ley de la fuerza bruta. En aquel primer albor ancestral la fuerza se nutría de músculo, hoy en día de engaños maquillados de ideologías. Eso sí, la fuerza bruta sigue estando presente. Nadie puede dudar que los Estados modernos, sin tapujo ni remordimiento alguno, mantienen sus fuerzas del orden para mantener la esclavitud de sus ciudadanos. Decir lo contrario es engañarse a sí mismo, en el mejor de los casos, o ser un crápula, por líneas generales. La creencia de que el hombre no puede mantener relaciones armónicas entre ellos sin necesidad de un poder opresor es una creencia sembrada por aquellos primeros energúmenos que vieron el buen negocio de la esclavitud.

Presos de tradiciones de todo tipo, olvidamos la conciencia común, el destino común

¿SE PUEDEN DESTRONAR LAS ECONOMÍAS ANTROPÓFAGAS?

Bajo mi humilde ver, no solo es posible, sino el único camino hacia una salida para el mañana humano. El mundo de las economías antropófagas no ha respetado ni al hombre ni a la naturaleza. Estamos en sociedades económicas que no solo están cometiendo un genocidio escondido en consumismo de todo tipo, siempre buscando un beneficio económico a cualquier precio, sino un ecocidio que está llevando al planeta a sufrir un deterioro en sus ciclos naturales, con las consecuencias para toda forma de vida. Todo por un puñado de indolentes que se alimentan del mal, del odio, del miedo que siembran en sus decisiones. Estos insanos hombres de Estado, de todo tipo y condición, y sus acólitos que, uniformados o no, esperan las migajas de aquellos, tienen sus horas contadas. Sus verdugos serán sus mismos miedos cuando no sepan cómo frenar ese despertar a la conciencia que está recorriendo el mundo a golpe de clip.

Humanizamos la economía o no habrá futuro para la especie humana

El mañana es para una economía abierta y centrada en el ser humano, en cada ser humano, y no para un puñado de seres que, pasándose por humanos, solo se han alimentado de las muertes que han sembrado a lo largo de historia de la evolución humana. Los líderes de hoy, por muy diferentes que sean entre sí, son los mismos verdugos de siempre.

LA PENA DE MUERTE

No hay mayor tragedia para un pueblo humano que aquel que se apropia del valor de la vida. Cuando un ser humano termina con la vida de otro ser humano o comete cualquier vejación contra él, puede entenderse, en el mejor de los casos, como un acto única y exclusivamente suyo. Como una locura de su alma, aunque, en el peor de los casos, haya cometido el crimen con toda saña y no tenga arrepentimiento alguno. Un alma así no merece vivir entre los hombres en sociedad, obviamente. Pero cuando una sociedad devuelve el mal con mal, haciéndose custodio de la vida humana, castigando su crimen con otro crimen maquillado de justicia, solo se está comportando de la misma manera. Las sociedades humanas que no han podido trascender el ojo por ojo, no están llamadas a encontrar un camino hacia la paz y la prosperidad. Podrán justificar, validar, legitimar, su crimen contra el criminal, pero no lograrán nada, salvo la agonía lenta del recuerdo y la imposibilidad de beber la paz del perdón.

La venganza, maquillada de justicia, NO es el camino

La venganza, por muy maquillada que esté bajo el insano concepto de justicia, nunca trae paz para quien la padece. Todo lo contrario, aleja al ser humano que la sufre de la conciencia que es y lo sumerge en la más terrible prisión: la de una memoria que nunca saldrá de su pasado, negándose a crear y vivir nuevos presentes. La pena de muerte en los sistemas de justicia humanos de hoy en día representan el vestigio de una comunidad que no está lista para alcanzar las estrellas, que no está lista para encontrar el camino hacia su origen y hacia el destino que está llamada a alcanzar: el conocimiento que le llevará a aborrecer todo acto contra otra conciencia.

La pena de muerte representa la inmadurez de las sociedades para encontrar su camino hacia la humanidad

LA PENA DE MUERTE: CRÍMENES DE ESTADO

Pueden llamarlo justicia porque los conceptos humanos del derecho solo sirven para camuflar la ignorancia de lo que las conciencias significan en el orbe del universo. Podrán creer que la pena de muerte soluciona un daño social, simple y llanamente porque creen que calma la sed de venganza. No comprenden que la sed de venganza solo puede ser neutralizada con el perdón. Las sociedades humanas no necesitan leyes que divinicen el odio, por más que lo legislen, sino leyes que permitan a los individuos desarrollarse como seres y no como meros viandantes alimentados con creencias fallidas de todo tipo.

El odio se esconde en el castigo de la pena de muerte, por más que lo maquillen

   En estos días pasados se ejecutaron a varios condenados a muerte en Irán y en EEUU. RuholáZam, activista y periodista, fue ahorcado por cargos que solo hablan de la endemoniada teocracia iraní que dice hablar en nombre de un Dios que tiene como hobby mandar a ahorcar a quien ose enfrentar a sus guardianes de la fe. Por otro lado, en la supuesta, según sus propios criterios, mejor democracia planetaria, la de EEUU, varios condenados están siendo ajusticiados en plena transición entre el gobierno Trump y el electo presidente Biden. Brandon Bernard, de 40 años. Siendo adolescente intervino en el asesinato, junto a otros, de dos religiosos. Alfred Bourgeois, de 56 años, asesino a golpes a su propia hija de dos años. A octubre de 2018, según la web diplomatie.gouv.fr, la pena de muerte sigue dictaminando el engreimiento humano en más de cincuenta países. En otra treintena mantienen una moratoria sobre las ejecuciones y en siete han abolido la pena de muerte para delitos de derecho común. Mientras haya un solo país que justifique la pena de muerte como el castigo para crímenes aborrecibles, la conciencia social no puede caminar hacia otro mundo, hacia otro tipo de sociedad, y las conciencias individuales, la esencia del ser humano, seguirá sometida al freno de, quizá, la mayor creencia fallida construida por el ser humano. El problema para eliminar ese flagelo contra el hombre, como conciencia cósmica, va de la mano de la enfermedad propia de las sociedades humanas, a saber, la enfermedad que emerge por estar construida sobre creencias fallidas de todo tipo, desde las religiosas hasta las políticas, pasando por las inocentes creencias populares, como la corrida de toros o la pelea de gallos.

Creencias fallidas de todo tipo, religiosas o políticas, justifican o han justificado, la pena de muerte

LA PENA DE MUERTE: VESTIGIO DE LA INHUMANIDAD DEL HOMBRE

La sociedad humana está cambiando porque gran parte de sus seres están abriéndose a su propia conciencia. Sí, la pena de muerte, como tantas atrocidades realizadas tanto por el individuo como por la sociedad en su conjunto, son motivadas por el insano mundo de las creencias. Se han construido sociedades e individuos basados en creencias que no solo anulan la capacidad creadora de toda conciencia, sino que se clonan, generación tras generación, los errores y horrores que permitan a esos modelos sociales pervivir a pesar de la evolución de conciencias que van surgiendo en su propio seno. No son iluminados aquellos seres que despiertan a su propia conciencia, y a la de los demás, sino son conciencias que, simplemente, han despertado de esa condición de esclavitud a la que el mundo de las creencias les tenía sometidas y quieren comportarse como tales. La pena de muerte, desde esta perspectiva, es otra forma más que los Estados tienen para mantener el control sobre esas conciencias y encuentran en la ley de Talión la justificación “ética” para colorear lo que no admite color alguno. La vida, las distintas formas de vida, es sagrada. Y si una forma de vida, y más una forma de vida con conciencia, comete cualquier crimen aberrante, es obvio que no puede vivir en sociedad mientras no aprenda y sea capaz de concienciar su vida en comunidad, pero la solución no es, jamás lo fue, jamás lo será, quitar la vida del culpable.

Toda conciencia es sagrada aunque sus creencias sean inhumanas

   Por otro lado, no es de extrañar la cantidad de crímenes que dentro de las sociedades humanas se cometen a diario, a nivel individual como a nivel de Estado, piensen en las guerras, por ejemplo, pues solo reflejan esa insana sociedad en la que el ser humano convirtió sus relaciones en infiernos de todo tipo por estar basadas no en la conciencia que son, sino en las creencias que fueron asumidas como verdades últimas y sagradas, como la propia ley del talión.

   ¿Tiene cura el mal humano de deshumanizarse por un puñado de creencias fallidas? ¿Es la pena de muerte el remedio para una sociedad que ha ninguneado la conciencia en detrimento de las creencias? ¿Por qué el ser humano ha convertido un puñado de creencias en dioses de sí mismos? ¿Hasta cuándo la barbarie humana de respaldar una pena de muerte que aleja al ser humano de sí mismo, de su condición de conciencia?

PARTE 2. SOLUCIONES MODERNAS A VIEJAS ECONOMÍAS

La primera parte de este pasquín con insuflas académicas, pero sin pedantería ni creencia que haya llegado al olimpo de verdad humana alguna, se centró en la parte, digamos, política. La necesidad de cambiar los modelos de Estados que, hoy por hoy y hoy como ayer, ocasionan un genocidio humano maquillado con todo tipo de modelos, ideologías y demás ismos sin aroma a humanidad. Sin duda alguna, eso que llamamos economía es el nudo gordiano que hay que desatar. La gran pregunta es por dónde empezamos ¿Se deben cambiar los modelos de Estado para encontrar otros modelos económicos? ¿Se deben cambiar los modelos económicos para facilitar alternativas a los Estados modernos? Ahora bien, lo que debemos aplicar a estas preguntas es el principio de incertidumbre de la Mecánica Cuántica. Saber la respuesta a una de ellas conlleva la imposibilidad de saber la respuesta a la otra. Pero, no obstante, como dice la ranchera de turno, lo importante no es llegar primero, sino saber llegar. Ahora sí, demos comienzo a la función.

Para conseguir otro modelo de sociedad, qué debe cambiar primero, los Estados o las economías

¿CUÁL ES EL PROBLEMA ECONÓMICO?

La propiedad. A partir de este problemilla, han surgido un sinfín de problemas mayores. Veamos.

1) La tierra, como tal, como el espacio natural que comparten un indeterminado número de especies en esta ventanita del universo, no pertenece al hombre, no es propiedad de la especie humana. Sin embargo, tal especie humana se adueñó de sus tierras y de sus mares. ¿Quiénes? Nos perdemos en la noche de los tiempos. Pero, más importante es responder a ¿Por qué se adueñó un grupo humano de un pedazo de tierra? Uno está tentado a pensar que por el beneficio que traía el asentamiento frente al nomadismo ¿La ley del mínimo esfuerzo? o ¿ya se entreveía la posibilidad de una explotación de unos hombres sobre otros bajo el disfraz de una mayor complejidad grupal? Independientemente de cual sea el origen real de la propiedad, el hecho es que el apoderarse de la tierra, en un principio, y luego incluso de los hombres de otras tribus, de otras tierras, dio rienda suelta a un sinfín de problemas. Para muchos el ser humano es el mayor depredador del planeta, no solo diezma la naturaleza, sino por un pedazo de tierra ha sido capaz de asesinar, e incluso intentar exterminar, a congéneres de otros espacios a lo largo de todo su trayecto evolutivo.

La propiedad es el origen de un sinfín de problemas de convivencia humana

2) ¿Qué tiene que ver el origen de la propiedad con nuestros tiempos y, más aún, con soluciones a las intrincadas e encriptadas economías modernas?Pues mucho, por no decir todo. Se da por sentado que la propiedad es algo connatural al ser humano. Apropiarse de algo, de alguien, pareciera que es tan natural como respirar y eso es un error. La propiedad, el sentirse propietario, de un pedazo de tierra, de otro ser humano, de unos instrumentos, herramientas, conocimientos, etc., etc., fue una decisión histórica de unos ancestros que, obviamente, no tenían internet ni planificaban llegar a las estrellas. Se necesita repensar la propiedad, el sentido y el significado de la propiedad, a todos los niveles.

Es necesario repensar conceptos como propiedad, trabajo, riqueza, educación, etc.

3) Ya, muy lindo, pero quién le pone el cascabel al gato. La evolución social es como es y no se puede mirar hacia atrás. Solo las leyes de las partículas cuánticas parecen tener la particularidad de poder modificar el pasado, pero los hombres están condenados a vivir por él. Movimientos políticos han infectado la historia con fracasos en todos los órdenes. Capitalismos de toda condición a marxismos de igual cuño y peor semblante, ambos disfrazados del buen pastor, han esclavizado a los seres humanos con economías genocidas que persisten, e intentan seguir hasta que el cuerpo aguante, en el exterminio humano. Unos a base de premiar un consumismo desbocado a ritmos de terabytes y el beneficio económico a cualquier precio, otros con un consumismo ideológico que solo alimentan a las cúspides del poder, pero ninguno buscando trascender esos modelos genocidas. Obviamente, una parte, minoritaria, ha vivido y vive muy bien del cuento de la propiedad. La gran mayoría, las víctimas, sigue el sentido gregario inserto en su condición humana.

Capitalismos y marxismos de toda índole han convertido el planeta en un gigantesco campo de exterminio humano

4) Una parte del problema para cambiar los sistemas económicos genocidas del presente, basados en el imperio de la propiedad, privada o estatal, por sistemas económicos humanizados, no con promesas, sino con hechos, radica en qué ofrecer, y cómoofrecerlo, a los exterminadores (hombres de carne y hueso que se han apropiado de personas, estructuras, recursos naturales, medios propagandísticos, conocimientos y hasta de los Estados mismos) para que les permita, al menos, considerar la posibilidad de dejar su tortuoso quehacer. En este punto es donde viene a cuento la incógnita que dejaba abierta anteriormente ¿Qué debe cambiar primero la economía o los Estados? Lo mismo es desatar que cortar, diría el otrora emprendedor Alejandro Magno.

Quién le pone la cascabel al gato

5) Cambiar una sociedad basada en el imperio de las creencias, tan dispares unas a otras como absurdas, por una sociedad basada en la conciencia humana, no es cuestión de generaciones, ni de conocimientos, sino de educación. Mientras se siga educando para transmitir las creencias (cada cual la suya) y no para el desarrollo de la conciencia humana, no se saldrá si quiera del puerto llamado a sentir en primera persona la extinción humana. No obstante, antes de llegar a esa educación para la humanidad en su conjunto y no para intereses particulares, debemos dar cuenta del apartado cuatro.

Si no se comienza a educar para Ser y no para tener, la especie humama está condenada a la extinción

6) ¿Qué podemos ofrecer a los verdugos de las actuales sociedades humanas deshumanizadas? ¿Qué podemos darles para que se sientan cómodos con el trato? No podríamos ofertarles el perdón de sus vidas, a la antigua usanza, pues el poder y la “legitimidad” de la violencia y las armas (más allá de todas esas economías negras o blancas que les hacen la competencia) la tienen ellos. Además, y primordialmente, la violencia no está permitida ejercerla si quiera para alcanzar salvar la propia vida o la paz social. Entonces ¿qué podemos ofrecerles?  Podemos ofrecerles ser parte del negocio y cien años para disfrutarlo. Cien años de soledad, diría el ingenuo Gabo, pero más vale pájaro en mano que ciento volando.

El número mágico

7) ¿De qué negocio estamos hablando? ¿Qué podemos ofrecer a los que tiene el poder de tener todo lo que se puede comprar con dinero o por el poder mismo detentando? Y no olvidemos que, hasta el miedo, el tenerlo o el no tenerlo, se puede comprar con dinero. Podemos ofrecer una nueva forma de organizar la propiedad. No se trata de destruir la propiedad, sino de trascender ese dilema de privada o estatal, y poner el acento en el nuevo propietario: el ser humano.

No se trata de destruir la propiedad, sino de humanizar la economía

8) Desde aquella primera sangre derramada por el grito de “esta tierra es mía”, el hombre no ha sabido vencer los miedos de enfrentar sus antagonismos sin violencia alguna, sino que todo se tenía que pagar con sangre. Incluso, en estos tiempos del imperio comercial a ritmo de globalización, podemos asegurar, con aquellos ilustrados encarcelados en idealismos imposibles, que el comercio es la continuidad de la guerra por otros medios. Pero, volviendo al epígrafe 8, quién es ese nuevo propietario. De qué tipo de propiedad estamos hablando, que alcance tiene y cómo se puede llegar a él.

De qué tipo de propiedad estamos hablando

9) No hay secretos en el tipo de propiedad a proponer, pero sí en el alcance que debe tener para humanizar estas economías genocidas del presente. La propiedad de la que hablamos es lo que podría entenderse hoy en día como cooperativas. La propiedad de producción y comercio, y con ellas englobamos todo ese andamiaje de propiedades de todo tipo en las actuales economías, está en manos de los cooperativistas. Todo lo que implique las relaciones internas debe estar en manos de los cooperativistas. No hay obreros, no hay clases, solo socios. La forma en la que establezcan sus salarios (ya escribiremosmás adelante sobre este punto) está en sus manos, pero los beneficios netos son equitativos desde el primero al último de los cooperativistas. La distinción de los salarios, más simbólica que cuantitativa, obedece, obviamente, al conocimiento aportado al conjunto de la cooperativa por parte de sus socios. Por no si quedó claro, no se trata de ampliar el número de cooperativas allí donde existan, sino de borrar todo tipo de propiedad privada o estatal del marco de la economía. La actividad del comercio, desde la producción, servicios, comercialización, etc., se centra, en esta nueva forma de propiedad, en el actor, el ser humano de carne y hueso, y no en el guion particular que beneficia a unos pocos en nombre de todos, pero que realmente esclaviza a casi todos. Queda, entre otras cosas, definir cómo se alcanza la generalización de este modo de propiedad. Por qué los Estados modernos van a ceder sus prerrogativas y dejar de ser, por ejemplo, los intermediarios entre el sector empresarial y los obreros o, peor aún, porqué la propiedad privada, en toda su amplitud y variedad, va a ceder lo que entiende su propiedad y bienes comerciales para cederlo al conjunto de los cooperativistas.

La cooperativa es el camino.

10) El por qué los Estados y las propiedades modernas, tanto estatal como privadas, que, realmente, no olvidemos, son viejas estructuras insertadas en el presente y mal dirigiendo modernas formas de conocimiento, el por qué, digo, debieran ceder está bien claro. No subsistirán en el tiempo sin caer en novedosas formas de esclavitud y no hay garantía alguna que los descendientes de los hoy propietarios se conviertan en los esclavos futuros. Pero esta visión a largo plazo no es muy convincente para aquellos que poco o nada les importa el todo y solo son capaces de apreciar su tiempo y su pedacito de realidad. Aquí es donde vuelve a aparecer aquellas preguntas incómodas ¿debe llegar primero un Estado humanitario para implantar una economía humana o es posible implantar una economía centrada en el ser humano para que conduzca a un modelo de Estado humanitario? Para dar una oportunidad a que la alternativa pueda ser viable habría que plantear el cómo se haría estos cambios. Cómo pasar de las economías privadas o estatales a una economía fundamentada única y exclusivamente en el cooperativismo.

Las actuales formas económicas imperantes llevarán al ser humano hacia abismos insondables

11) Al enemigo no se le puede dejar de dar una opción que le permita sobrevivir dignamente o, en el peor de los casos, morir con dignidad. Morir de pie, jamás de rodillas, jamás humillado, jamás aborrecido por haber perdido. El cómo pasar de estas economías del descarte o la humillación, privadas o estatales, a una economía cooperativista sin que los actores presentes opongan una resistencia a muerte, solo es posible manteniendo su “estatus”. Mantener su estatus significa, en primer lugar, indemnizar a los dueños de las propiedades con un “valor” consensuado. En segundo lugar, darle la oportunidad de pertenecer a la cooperativa como un socio más. En tercer lugar, se mantengan o no como socios de la nueva cooperativa o prefieran pertenecer a otra o no querer pertenecer a ninguna, darles un margen de cien años (100) para que puedan disfrutar, tanto ellos como sus familiares directos e indirectos e incluso a las personas que ellos pudieran considerar oportuno,de todas sus propiedades personales (casas, yates, aviones, etc.) y dinero acumulado sin gravámenes fiscales de algún tipo. A los cien años, perderán este estatus y deberán gravar acorde a lo que en ese tiempo esté establecido.

Si no se consigue una salida inmediata a otra economía, no habrá futura generación humana a la que explotar

12)  Es, en la práctica, poco viable la consecución de estos cambios de propiedad sin la presión de los Estados. Pero, aun así, no podemos olvidar el empoderamiento de una ciudadanía abierta a su conciencia y no al mundo de las creencias. No obstante, en cualquier caso, con Estados cómplices con la sangría humana actual o con Estados humanizados, en cualquier formato posible, el papel del Estado es mantener el juego limpio entre las cooperativas. Jamás el incesto entre Estado y Propiedad en detrimento del ser humano.

Estados y economías de toda índole han esclavizado al ser humano a todo tipo de miedos

13) Este cambio en el concepto de propiedad obedece simple y llanamente a empoderar al ser humano como tal en detrimento del ser humano de hoy en día que es visto por las diversas propiedades como simples mercancías que se pueden comprar, vender y, en última instancia, desechar. A la par, debe repensarse otros conceptos, como el de salario y el del trabajo, entre tantos otros como son el tiempo de trabajo, la riqueza, el ocio, la educación para la conciencia, etc., etc.Con respecto al concepto de trabajo, este debe comenzar a ser la expresión de las capacidades creadoras que todos ser humano tiene y debe trascenderse esa visión del trabajo como un medio para conseguir dinero (y, por ende, poder vivir) porque el dinero se ha convertido en un fin en sí mismo y no en el medio que debe ser. El salario no puede representar una forma de crear brechas insalvables entre los socios de una cooperativa, sino como forma de “valorar” los conocimientos en base a los cuales se rentabiliza el beneficio de todos. Y cuando digo “todos” no me refiero solo a todos los cooperativistas, sino al conjunto social. Las cooperativas, más allá de buscar el beneficio propio, deben aportar un beneficio social.

El dinero fue endiosado y dejó de ser un simple instrumento al servicio del comercio para ser un fin en sí mismo

14) La forma económica de relacionarse el nuevo tipo de propiedad debe basarse en la tecnología del blockchain y el mundo de las criptomonedas.  El sistema financiero actual, en su sentido amplio, desde los dueños de la fábrica de billetes hasta los que comercian con el mismo dinero, es inviable en cualquier escenario de cambio en la forma de entender la propiedad y/o en los Estados futuros. Aún más. Si no se pudiera llegar a un cambio en las formas de propiedad y/o de Estados actuales, el sistema económico basado en el genocidio que cometen los Bancos Centrales con sus políticas inhumanas, destinada a enterrar el espíritu humano por un puñado de oro, deberán desaparecer, so pena de ser dichos sistemas inhumanos el detonante para la extinción de la propia especie.

 El cambio en la forma de propiedad, obviamente, no es la panacea para entrar en otros modelos de sociedad donde la conciencia prime por encima de las creencias, pero es un paso necesario. Los Estados venideros tendrán que resolver los límites de sus propios límites y empoderar al ser humano por encima de las estructuras. Organizarse no puede ni debe seguir siendo sinónimo de esclavitud, por mucho que la maquillen con leyes que nunca están orientadas al ser humano en conjunto sino a una parte del conjunto, sino sinónimo de un nosotros, los seres humanos, la especie humana, la conciencia humana.

SOLUCIONES MODERNAS A VIEJAS ECONOMÍAS

               PARTE 1: LOS PROBLEMAS SOCIALES

 Antes de dar comienzo a este pasquín, quisiera dejar un par de cosas claras. Primero, mi carácter de nazareno y, como tal, defensor del mensaje y espíritu del Maestro, Jesús de Nazaret. Aclaro, de la figura del Maestro, no seguidor, y mucho menos defensor, de la institución eclesial creada en su nombre. La Segunda Venida del Maestro y los tiempos apocalípticos que sucederán antes de su retorno para mí son más que una creencia, son una certeza que se está desarrollando en estos tiempos. En segundo lugar, y relacionado con el anterior, el hecho de preocuparme e intentar buscar salida al enorme problema de la sociedad humana y su incapacidad para organizarse dignamente viene por la idea misma de que mis creencias o certezas no puedo imponerlas y que, humanamente, debo hacer todo lo posible, hasta el último aliento de vida, para aportar mi grano arena por el bienestar de aquellos que sí creen que el problema humano tiene solución en el mundo de las creencias. Aclarado esto, veamos qué podemos decir sobre la economía del siglo XXI.

Mi carácter de Nazareno, que espera la Segunda Venida del Maestro de una manera casi inminente, no me impide luchar por la esperanza de otros

LOS PROBLEMAS: HAY QUE CAMBIAR 1) EL ORDEN SOCIAL Y 2) LAS FORMAS Y RELACIONES ECONÓMICAS

Las economías del siglo XXI tienen bajo su responsabilidad el futuro de la especie humana. Sí, son ellas, junto al segmento que llamamos política, las que, en un incesto inhumano, deben reorientar su comportamiento so pena de quedarse sin pastel porque no habrá comensales para saborearlo. Veamos.

1) EL PROBLEMA SOCIAL:

a) Los muros de los Estados nunca fueron construidos para al conjunto social, sino para una clase social intramuros, sea la que sea. Esto fue fruto, obviamente, por el mismo carácter clasista que fue desarrollándose en los primeros grupos humanos y su posterior evolución. Se dio por sentado que el poder del más fuerte era natural y connatural a la especie humana, por más que hubiera sido tocada por la divinidad de una conciencia creadora. Ese poder del más fuerte debería ser usado para imponerse y limitar quién es quién dentro del grupo. Ahora bien, esta desviación, aunque haya sido, prácticamente, desde los mismos albores de la evolución humana, no justifica el persistir en dicho error en las llamadas sociedades modernas del conocimiento. Sin embargo, las formas modernas de sociedad siguen su curso bajo el lema de la neo esclavitud, por mucho que la maquillen de derechos y Estados de Derecho. Los modernos Estados solo velan por sí mismos, sus estructuras y los hombres y las mujeres que viven directamente de ellos a costa de la mayoría esclavizada. El Estado hoy, como ayer, jamás ha representado al conjunto social. El Estado, pese a quien le pese, hoy, como ayer, no somos todos. El Estado de derecho, en cualesquiera de los Estados modernos, es la forma de legitimar y validar ese poder del más fuerte. Un poder que se manifiesta en la esclavitud de millones de seres encadenados a miedos de todo tipo. Miedos, fomentados y replicados desde hace eones por un puñado de seres equivocados, en detrimento de la mayoría, que solo buscan, como he dicho, su propio bienestar.

Los Estados modernos esconden malévolas y sutiles formas de esclavitud

b) Los Estados modernos, por lo antedicho, han dejado de ser intermediarios entre la ciudadanía, entre los seres humanos de carne y hueso, entre los ciudadanos de a pie y la sociedad en su conjunto. Para poder cambiar los modelos sociales nefastos que esclavizan al hombre moderno, deben ser barridos los Estados tal y como se han organizado hasta hoy en día. Cómo derribar los Estados modernos y, primordialmente, qué los puede sustituir como garantes del orden social y del bienestar y prosperidad de todos y cada uno de los ciudadanos.

Los Estados modernos no representan ya el nexo entre la ciudadanía

c) El uso de la fuerza y de la violencia para derribar a los Estados NO es método para alcanzar dicho fin. El fin jamás, repito, jamás, justifica los medios. Ese ha sido, la violencia, el método usado hasta la fecha por las estructuras de poder que, justamente, se necesitan derribar.

La violencia nunca es el camino para un cambio real. La violencia es una forma más de esclavitud

d) Solo hay una forma de derribar la inhumana organización estatal y esta se basa en la propia organización de los individuos en base a un interés común y prioritario en este primer paso, a saber, la idea del derribo o, si se quiere desdramatizar, transformación de los Estados modernos en Estados humanos de convivencia y conciencia.

La cadena de bloques puede ser una alternativa a otra forma de organizarse socialmente

e) Un Estado humano de convivencia y concienciabasa la actividad humana, el quehacer humano, la cotidianidad, para desarrollar plenamente la conciencia que es. La actividad humana a tal fin puede entenderse en base a lo que hoy en día puede entenderse como economía, espiritualidad y ocio. La economía debe estar orientada y al servicio del ser humano, de todo ser humano y no, como hasta hoy en día, esclavizar al ser humano a economías indolentes, genocidas. La espiritualidad debe ser entendida y ejercida por el individuo en su intimidad y compartida con el conjunto social no para imponerla, sino para el encuentro entre seres espirituales y no, como hasta hoy en día, esclavizar la espiritualidad a las cadenas de religiones deshumanizadas que solo persiguen la gloria de los suyos. El ocio debe ser entendido como la máxima expresión para el cuidado, descanso y disfrute de esa unidad que el hombre es de ser-mente-cuerpo y no, como hoy en día, como un olvido del otro y la salida hacia zonas de confort que solo buscan un refugio ante estas sociedades enfermas.

La nueva sociedad debe estar centrada en el desarrollo de la conciencia humana

f) Para llegar a ese Estado humano de convivencia y conciencia, partiendo del hecho de que las sociedades modernas son sociedades enfermas, deshumanizadas, y que el conjunto social en su mayoría está contagiado de esos males y adaptado a ellos, sintetizados bajo el término de creencias, de todo tipo y condición, y que solo sirven para ahondar más en la distancia entre los seres humanos, solo resta un camino: la unidad de aquellos que se sientan abiertos a su Conciencia de Ser por encima de sus creencias  y que sientan que pueden dar un paso más allá y comenzar una tarea “evangelizadora”.

Las creencias deben dar paso al nuevo mundo de la conciencia

g) El “nuevo evangelio” no impone, sugiere. No fija caminos, sino horizontes siempre abiertos. No busca militantes, sino conciencias. No busca construir un mundo para las creencias, sino para las conciencias. No busca el bienestar de unos pocos, sino la prosperidad de todos. No usa el conocimiento para sacar beneficios para sí mismos, sino para mejorar las condiciones de vida y ocio de todos. No educa para que el ego domine, sino para que el “nosotros” siempre esté presente, para la Conciencia común. No busca encerrar las ideas en creencias y de esa manera limitar la realidad, sino alimentar las ideas para la transformación de la realidad.

El nuevo camino no se impone, se muestra

h) ¿Cómo evangelizar? ¿Cómo lograr dialogar con gente negada al diálogo porque se le ha sembrado la idea de que sus creencias son las únicas y que el cambio siempre debe venir del otro? ¿Cómo derribar/transformar los Estados?  Ejemplo, paciencia y más paciencia y más ejemplo por parte de los que deseen emprender el camino. Todo ello bañado con unas ideas claras de lo que se busca, de la sociedad humana que se busca. Para derribar los Estados, obviamente, dependerá de las condiciones actuales de cada uno de ellos. No es lo mismo transformar un Estado totalitario, que solo permite un modo de hacer las cosas, normalmente dictada por un líder u un pequeño grupo de seres indolentes, que un Estado que permita la “pluralidad” de intereses en sus predios. Pero en todo caso, el mecanismo es el mismo, a saber, llegar a sumar el número de conciencias abiertas a sí mismas para poder “contagiar” al resto. El mal se contagia y se propaga mejor que el bien, pero el bien se contagia y se propaga también, aunque sea a menor velocidad.

La fuerza del cambio radica en la suma de todos

I) Un caso práctico. Pongamos cualquier Estado que tenga un estado de derecho, aunque esté sesgado por intereses particulares, y que permita la lucha por el poder social a través de los partidos políticos. En este caso, un camino de la “evangelización” puede consistir en la creación de un partido político que solo tenga como único punto de su programa político la propia transformación del Estado. Obviamente, en el programa, aparte del único punto de la transformación del estado, debe llevar muy claro el modelo de sociedad que se busca. No se trata solo de destruir lo presente porque esté mal, sino de construir una alternativa real y distinta que no se base en más de lo mismo con otro nombre, que es lo que ha imperado en esta última humanidad a través de su evolución social.

El sistema de partidos es un mecanismo obsoleto para los nuevos tiempos

J) Uno de los grandes obstáculos para la creación de un Estado humano de convivencia y conciencia radica en la inoculación en las mentes humanas, a través de la educación recibida, los llamados procesos de socialización, de un sinfín de creencias fallidas que solo persiguen acentuar miedos de todo tipo, entre ellos, miedo a lo desconocido. Lo distinto es, como mínimo, puesto bajo la lupa de la observación. Si lo distinto amenaza de alguna manera mi “forma de vida”, debe ser neutralizado o eliminado. Otro obstáculo, muy al hilo del presente pasquín, es aquella creencia fallida que se puede resumir con el refrán “más vale malo conocido que bueno por conocer”, que solo refleja hasta qué punto las estructuras de poder siembran en la mente de los hombres la idea de que deben aceptar su esclavitud porque si se alzasen pudieran llegar esclavistas peores que ellos mismos. En otras palabras, vienen a decir estas nefastas hordas de estructuras y seres de Estados esclavistas que la naturaleza humana es la de ser amo o esclavo.

Educar para Ser y no para tener

k) Uno de los puntos más vulnerables de los Estados modernos, a tener muy en cuenta en la tarea “evangelizadora” son sus economías, puesto que ellas representan el instrumento de esclavitud que usan para doblegar a los seres humanos. Toda forma de esclavitud tiene una forma económica de moldear las cadenas que esclavizan al hombre a sus estructuras. No importa el color de Estado, desde la totalitaria China con ese socialismo a lo pekinés, a la oligarquía rusa con el señor Putin haciendo de galán de telenovela mexicana o al incestuoso mundo europeo, pasando por cualquier modelo de Estado en este mundo desenfrenado, todos ellos usan sus economías para avasallar la libertad humana, la libertad de ser, la libertad de crear y desarrollar su conciencia en armonía con las demás conciencias.

Las esconomías deben estar al servicio del hombre y no el hombre esclavizado a las economías

Llegado a este punto dejamos para un segundo pasquín el desarrollo de los problemas económicos y sus soluciones. Soluciones reales, viables, propias para acompañar ese programa “evangelizador” de transformación de los Estados modernos en Estados humanos de convivencia y conciencia.

Próximamente: SOLUCIONES MODERNAS A VIEJAS ECONOMÍAS

                              PARTE 2: LOS PROBLEMAS ECONÓMICOS

LA INHUMANIDAD DE LAS ECONOMÍAS HUMANAS PARTE I

Antes de comenzar a dar rienda suelta a este pasquín, debo aclarar lo siguiente: por economías entiendo todo tipo de quehacer humano relacionado con el aparato productivo y comercial de una sociedad en un amplio espectro, desde los rubros más inmediatos, como la comida y la salud hasta la venta de publicidad por internet.  Desde esta perspectiva, no hago distinción entre las economías de libre mercado, enclaustradas en todo tipo de capitalismos, de aquellas otras sostenidas y planificadas por Estados autoritarios y/o totalitarios, que da lugar a híbridos económicos tipo China.  Para el autor, todas ellas son economías inhumanas, economías fallidas. Veamos por qué.

Las economías modernas son economías genocidas

CÓMO SURGIERON LAS ECONOMÍAS INHUMANAS

La complejidad de los grupos humanos (Link al canal Kukalot, YouTube) ancestrales fue creciendo a medida que esos grupos antropoides iban nombrando e interpretando el mundo que le rodeaba. Las necesidades más básicas, las que no nacen de la imaginación creadora humana, sino de ritmos biológicos ineludibles, como son el hambre y el sueño, iban abriéndose camino en las distintas formas de mitigarlas. De las cuevas a los palafitos o a las chozas, del nomadismo a la agricultura y ganadería y de estas a la industria de los metales. A la par de estos intentos por mitigar los impulsos naturales del cuerpo, la evolución de la consciencia, de la mente, del ego, también comenzaba su largo y tortuoso camino evolutivo. Este camino de la consciencia es inseparable de la aparición y evolución del lenguaje simbólico como instrumento de dominación. Sí, el lenguaje, desde sus mismos inicios, no solo sirvió para limitar y nombrar el mundo, sino para crear y sostener creencias que irían creando y desarrollando eso que nombramos como cultura, y, entre estas creencias, la creencia de la supremacía del más fuerte. En aquellos principios, los egos aún descansaban en su fuerza bruta. La conquista de la fuerza por el lenguaje comenzaba un largo y tedioso camino que aún sigue fraguándose en estos albores del siglo XXI.

Las economías jamás pueden servir para ayudar a esclavizar a unos hombres por otros

ECONOMÍAS INHUMANAS SE ABREN PASO A TRAVÉS DEL YO

¿Sentían envidia aquellos primeros grupos humanos? ¿Cuál o cuáles eran los sujetos de sus envidias, las cosas, los alimentos, las personas? ¿Cómo comenzaron a repartirse las tareas del grupo y, principalmente, cómo comenzaron a entender ellos mismos esa capacidad lingüística que al nombrar el mundo lo iba creando y modelando? En un principio el Yo, como sonido que representaba un poder, nació como fuerza vital y la ley del más fuerte. Tanto el sometimiento de la tribu primigenia, como de aquellos primeros y posteriores grupos humanos culturales, a unos pocos o un único líder era una regla que no tardaría en escribirse. Un ego o unos pocos egos se imponían a un número mayor de egos que seguían las creencias que aquellos otros iban, como dije, imponiendo más que sugiriendo. Desde aquel entonces, la fuerza gregaria de la naturaleza (Link a Kukalot, canal YouTube)se conducía y se nombraba como tradición. Ya desde aquel entonces podemos rastrear la pesada carga del ser humano de salir de esa zona de confort que representa dejar sus decisiones en manos de otros, dejar su libertad anclada y sometida a un puñado de hombres, que, no olvidemos, se nutren de creencias que solo viven por y para ellos.

La economía nace para desarrollar la capacidad creadora humana

   Ya desde aquellos albores podemos rastrear las economías inhumanas de hoy en día. Ya, hoy en día, podemos decir de aquel entonces que los seres humanos estaban condenados a evolucionar económicamente desde unas premisas negativas, falsas y que le impedirían trascender su condición gregaria y, peor aún, les imposibilitaba salir del sometimiento al más fuerte. Los Estados modernos, la totalidad de los estados modernos, con sus economías del descarte, son solo la extrapolación temporal de aquel líder que impuso sus creencias. La fuerza de aquel primer líder la podemos ver hoy en los distintos modelos de Estado con sus ejércitos y aparatos de seguridad imponiéndose. Es más, en los famosos golpes de Estado podemos ver la sustitución de aquel líder alfa por otro y, como en aquel entonces, a veces resultaba, a veces no, aunque siempre dejaba rastros de sangre y mucha sed de venganza.  En estos albores del siglo XXI, en estos finales de esta última humanidad, el cambio de paradigma no llegará. La extinción de estos modelos egocéntricos, egotistas, basados en la fuerza, dará paso a modelos sociales y económicos basados en el nosotros, en la suma de todos y no la imposición de unos pocos al conjunto. El mundo de las creencias dará paso al mundo del conocimiento en base a la ciencia y el mundo del ego dará paso al mundo de la conciencia. Veamos.

Los esclavistas modernos cotizan en bolsa y/o se sientan en despachos políticos

CÓMO SE DEFINEN HOY LAS ECONOMÍAS INHUMANAS COMO ECONOMÍAS FALLIDAS

   Por qué mantengo y sostengo que las economías de hoy en día son economías inhumanas, economías fallidas. Las economías fallidas son todas aquellas que han olvidado una de las reglas básicas de la conciencia y es aquella que dice que la parte influye y se influye del todo y, por ende, todo está entrelazado. Creer que el interés particular, cuando este significa el sufrimiento o la muerte del otro, se puede justificar, validar o legitimar por el poder de la fuerza o el engaño es, en el mejor de los casos, cuando es la ignorancia lo que les lleva a actuar de esa manera, de una estupidez racional mayúscula. Uno de los problemas de esta última humanidad, en el terreno económico, ha sido confundir su propia ignorancia del medio natural en el que se desenvolvían con la idea de que su supervivencia dependía del medio y no de sí mismos, de su capacidad creadora y del conocimiento sobre el medio que iba, poco a poco, desarrollándose. La guerra, el vandalismo, la expropiación como medio de supervivencia fue y es tónica de esta última humanidad. Hoy, maquillada con luces de neón y manuales de partido jugando al Monopoly de la geopolítica, se sigue entendiendo la economía como un acto de pillaje de unos hombres sobre otros. De nada ha servido el crecimiento tecnológico y la ampliación de miras del mundo natural, el hombre de la era del telescopio Hubble se sigue comportando como el hombre de la era ptolemaica, quizá con ocios más diversos, el que los puede pagar, pero encerrados en el mundo de las creencias y, peor aún, en el mundo de la inconsciencia. Jamás el ser humano, la conciencia humana, estuvo tan cerca de despertar a su propia conciencia de Ser y dejar atrás las noches oscuras del alma humana, pero tampoco estuvo tan asediada por el Mal, con mayúscula. Las economías del presenten alimentan ese Mal que está, aparentemente, ganando la batalla para seguir esclavizando al hombre a miedos atávicos. Pero esta victoria es solo eso, aparente. Frente a todo tipo de Estados del Mal, está surgiendo unas generaciones de seres humanos que afrontarán esos miedos que sus ancestros jamás pudieron enfrentar.

Política y economía han cometido el peor de los incesto al dejar abandonado al Hombre
LA MUERTE DE LAS ECONOMÍAS FALLIDAS O COMO SATURNO FUE DEVORADO POR SUS HIJOS

El ser humano, la conciencia humana, está llamado a despertar a su condición de ser conciencia y de ser conciencia cósmica. Los adelantos tecnológicos y científicos de los últimos decenios, con la red de internet como abanderada de esos cambios, no es casualidad ni han nacido para ser unos instrumentos más para dar dividendos en la bolsa de las miserias humanas, coticen en Tokio, el Ibex o en el Down Jones, etc., etc., aunque estén transitando por esos períodos hoy en día. Los adelantos tecnológicos y científicos están desarrollando otra manera de entretejerse la red neuronal humana de las generaciones nacidas bajo el signo de internet, no basada esa red neuronal en miedos a lo otro, al otro, sino en la cooperación con el otro y la búsqueda del interés común y no particular.

La economía del futuro o estará centrada en el ser humano o el ser humano se extinguirá

Las nuevas redes saben que el juego consiste en que el juego no termine y para ello no pueden construirse modelos que se basen en la destrucción del otro jugador, del game end. Las nuevas generaciones reescribirán los conceptos de riqueza, prosperidad, ocio, trabajo e inclusive el tan prostituido concepto de propiedad en base al individuo mismo y no en base a estructuras que han ninguneado al hombre mismo. La idea no es salvar al juego, sino al jugador. Hoy, en estos tiempos de pandemia, de COVID 19, vemos como las estructuras de poder presentes, tanto políticas como económicas, inclusive militares y religiosas, no les importa la suerte de los jugadores, sino que intentan a toda costa salvar el juego actual que tan groseramente les ha enriquecido a lo largo de la corta historia de esta última humanidad. Estos tiempos, digo, están feneciendo porqué las conciencias, despiertas a su condición de Ser, no pueden dejar de ser y el Mal siempre tiene fecha de caducidad allí donde acampa.

RAZÓN DE ESTADO Y EL ESTADO DE LA RAZÓN

Los Estados modernos están en decadencia. Cualesquiera razones que intente legitimar su agonía huele a podrido o, peor aún y más acorde con los tiempos, a gas mostaza. No hay mañana si el ser humano, los neo esclavos modernos, los esclavos integrales, no son capaces de reaccionar a tiempo. Y todo apunta a que el reloj de los hombres llama a su final, aunque somos muchos los que preferiríamos que sonase para su despertar a la conciencia que somos. Veamos.

Los Estados modernos son vasallos de sus economías

LA SIN RAZÓN DE LOS ESTADOS

Los Estados modernos son vasallos de sus modelos económicos y estos son, a su vez, los causantes últimos del genocidio humano que están viviendo y padeciendo los hombres en esta última humanidad. Se han levantado altares a verdades y creencias fallidas y se ha sepultado la sed del hombre que clama su libertad en consumismos de todo tipo, desde los ideológicos a la 5G. Las economías, y no importa el modelo de Estado que sostengan, desde el nuevo imperio socialista chino a la tambaleante democracia norteamericana, pasando por la autocracia rusa, la avarienta Europa, los populismos americanos o los imberbes Estados africanos, están al servicio del mal, no del bienestar común de los seres humanos. Y la casta política les hace banda sonora. Digo que están al servicio del mal porque, a todas luces, han antepuesto las estructuras que han formado por encima del hombre mismo, del hombre de carne y hueso. Unas estructuras que, a su vez, están al servicio de esa casta de seres equivocados que dicen ser líderes y que solo se apoyan en la fuerza bruta que les acompañan. Y lo de bruta, sin generalizar porque toda generalización es fanatismo y el fanatismo es una enfermedad mortal en el hombre, les cae muy bien a esos hombres de armas que no ven más allá de su bayoneta.

Los sistemas económicos modernos son causantes del genocidio económico

QUÉ HA DESHUMANIZADO A LAS ECONOMÍAS

Las creencias. Las creencias han levantado esta última humanidad en base a miedos, desconfianza y mucho odio, muchísimo odio. Las creencias no hablan del ser, de la conciencia que todos compartimos, sino de la forma en la que cada uno va viendo el mundo. Las creencias son una forma de ver y ya, hoy en día, todos sabemos que las apariencias engañan. Al cerebro humano poco le importa si lo que cree ver es cierto o no, si es verdadero o no, si es útil o no, si esclaviza o libera, si se lo enseñas, lo toma como cierto, verdadero, útil y liberador.

Los Estados modernos están en decadencia. Su crimen, el olvido del Hombre

Se han construido sociedades basada en creencias y (link a YouTube) no en la conciencia humana. Se ha confundido la conciencia con éticas de todo tipo y con religiones disfrazadas de dioses demasiado humanos. Se ha identificado el ego, la mente, el yo, con el conjunto de creencias heredadas, cada cual la suya, y se ha enterrado a la conciencia en los altares del olvido. En suma, se dice, se inocula, se inyecta en ese cerebro ingenuo, que, como dije, se deja engañar muy bien, que tu identidad, lo que eres, son tus creencias. Olvida el mundo de las creencias que ellas son posibles gracias a la conciencia, cuya esencia es ser libertad creadora, libertad de ser.

EL PROBLEMA DE LAS ECONOMÍAS MODERNAS

No importa el sesgo de las economías. Ya dijimos que ellas son el causante del genocidio humano de hoy en día, como lo ha sido a lo largo de la evolución humana. Hoy en día, como ayer, son dos los problemas bases de las economías, a saber, uno el de la propiedad y otro el del dinero, muy ligados ambos conceptos. Veamos muy someramente a estos dos contertulios.

   Las creencias fallidas (link a YouTube) comenzaron su estrategia insana, pero muy útil para sus propósitos opresores, cuando comenzaron a apropiarse de la tierra. No a disfrutar, compartir, trabajar, sacar frutos de ella, sino cuando a alguien o a un grupo se le ocurrió decir “esto es mío, este pedazo de tierra es mío”. Junto a la tierra le puede ir añadiendo todos los bienes terrenales que se les ocurran, el agua, el sol, etc., y todos aquellos otros creados por esa conciencia humana, por esa capacidad creadora que todo, repito, todo ser humano es, cuando les dejan, y en donde puede echar desde la azada, la rueda, las vasijas de barro, los puertos USB y todo lo que usted conozca, lo use o no, disfrute o no de ello y todo aquello que nunca conocerá. La propiedad nació no con un carácter temporal, sino como una posesión, que, para más inri, podía ser legada.

El dinero, de ser un instrumento para el comercio, se convirtió en cadenas para esclavizar al hombre

   El dinero nació para facilitar todo tipo de trasvases de propiedades, desde la tierra hasta el trasvase de conejos por morcillas.  El dinero, en cualquier tipo de soporte, desde la sal al oro o las novedosas criptomonedas, viene a legitimar el mismo concepto de propiedad. Si usted encuentra una sociedad, en este o en otro planeta, que no tenga dinero, tenga por seguro que tampoco tendrá un sentido de la propiedad como posesión, como pertenencia absoluta. Ahora bien, el dinero es, por decirlo de un modo entendible, una consecuencia lógica de la propiedad. El intercambio de propiedades, popularmente conocida como comercio, necesita un instrumento de intercambio, el bendito, apreciado y necesario dinero. Ahora bien, aquí comienza los problemas, uno, el valor de las cosas ¿Cuántos conejos valen dos gallinas? ¿Cuántas horas de trabajo (de tu vida) vale un IPhone?Y todo lo que usted pueda imaginar.

Aprecio el dinero porque sé el precio a pagar por no tenerlo (Héctor Gallo)

Dos, el precio del dinero en sí mismo. Sí, la creación de los bancos modernos, en su devenir histórico, comenzaron a comerciar con el dinero mismo y a darle un valor a lo que, en principio, solo era un instrumento de intercambio. Nacieron las deudas. En estas sociedades insanas, un niño, al nacer, ya viene endeudado. En otras palabras, en vez de nacer para desarrollar a plenitud su conciencia creadora, viene a pagar las deudas de un sistema de creencias que ha ninguneado al hombre y lo han puesto al servicio de la propiedad y el dinero, mejor dicho, al servicio de los propietarios de la propiedad y el dinero, llámese o entiéndase como Reserva federal, Comité del Politburó del partido o con las siglas que ustedes gusten. 

SEGUNDA PARTE: SOLUCIONES PARA EL SIGLO XXI A LAS ECONOMÍAS ENFERMAS DE SIEMPRE

¿POR QUIÉN DOBLAN LAS CAMPANAS?

Siguen sin comprender. Galopan al abismo y la polvareda les impide ver hacia dónde van. A lo lejos se escucha y se siente el repicar de unas campanas y alguien pregunta ¿Por quién doblan las campanas? Hemingway, el viejo, desde una mar en un extraño y lejano planeta no duda en contestar: las campanas doblan por ti, mi amigo lector.

Las campanas están sonando por la humanidad

  ¿Son tiempos de incertidumbre o son tiempos que ya estaban señalados? No hay que ser muy avispado para entender que uno de los efectos de la modernidad en este incipiente siglo XXI es la desconfianza hacia el otro y lo otro que intenta maquillarse con pactos y acuerdos de todo tipo. Desconfianza hacia el otro que es distinto y hacia lo otro que no entendemos o, peor aún, nos molesta. El hombre cultural, el hombre enfrascado en su tradición, se siente, hoy en día y hoy como ayer, en la más inquietante congoja. El hombre cultural descansa sobre unos pilares muy frágiles, incapaces de soportar el correr de los tiempos, a saber, sobre el pilar económico. La economía lo es todo, vienen a decir. Y desde esta venta poco o nada importa si la economía es de libre mercado maquillada de variopintos capitalismos, está sujeta a la planificación de un Estado totalitario o es un híbrido entre los dos modelos. La economía, los distintos modelos económicos, están llevando a la sociedad humana hacia un abismo ¿Por qué? ¿Qué ha sucedido en las entrañas económicas para que esto suceda?

Las economías están llevando al Hombre hacia un abismo

   Han olvidado al hombre. La maldad que acarrea las estructuras impersonales creadas por los distintos modelos de Estado ha calado en el pensamiento humano como una esponja que absorbe toda el agua de una fuente hasta secarla. La sociedad económica ha olvidado la esencia de la sociedad misma, su humanidad y, tras ella, el común denominador de todas las diferentes formas de ver y entender la vida, la conciencia humana. Uno puede preguntarse por qué sucedió esto y la respuesta está en la misma raíz de la evolución de esta última humanidad, a saber, los miedos. Miedo al otro, miedo a la escasez de la naturaleza, miedo a lo desconocido, etc., etc. Y los miedos, más que engendrar solidaridad y colaboración, lo que engendran son explotación y opresión. Solo el conocimiento les hará libres a los seres humanos de sus cadenas. Pero ¿de qué conocimiento estamos hablando?

LA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO O POR QUÉ LAS CAMPANAS DOBLAN POR TI

   No se trata del conocimiento de la naturaleza, del mundo que vivimos, sino del conocimiento que te lleva a reconocerte como conciencia de Ser en este magnífico universo. Ese conocimiento hacia dentro es el que va permitir el desarrollo del conocimiento que llamamos científico. Sí, se ha adelantado mucho en el último siglo en ese mirar dentro de la materia, pero no es nada comparado con el mundo que está por venir y este universo que se mostrará en todo su esplendor y dejará al descubierto los secretos de una vida que no se agota en sí misma. El reconocimiento como conciencias más allá del mundo de las creencias será la muerte de las ideologías, políticas, religiosas o de cualquier índole que lleve al hombre a alejarse de su origen común. El conocimiento hacia dentro no vendrá de la mano de las hegemonías del poder, sean políticas, religiosas, económicas o de cualquier orden opresor, sino de la mano de un bichito que dirá a la maldad humana, las campanas doblan por ti.

El cambio solo puede llegar de tu mano

EL CORONAVIRUS Y EL POR QUÉ LAS CAMPANAS DOBLAN POR TI

   Eres libertad de ser. No estás atado a ninguna creencia. Tú tienes el poder de decidir reencontrarte con la conciencia que eres y que compartes con el resto de conciencias que te acompañan en este viaje maravilloso. No estás atado al tañido de unas campanas y menos a aceptar que las campanas doblan por ti. No obstante, esa decisión a la que te enfrentas, de reencontrarte a ti mismo en estas sociedades enfermas, deshumanizadas, es una tarea que nadie puede hacer por ti. Las ideologías, las creencias, te marcan un camino exigiendo que camines por sus sendas para esclavizarte a ellas, a su forma parcial e interesada de ver el mundo, pero este encuentro con la conciencia que eres solo tiene un camino, un destino y una brújula, tú mismo.

Las creencias esclavizan

   Pero la Conciencia Universal, algunos la llaman “Dios”, “sabe” perfectamente que las hegemonías humanas del poder, esas conciencias insanas, que han olvidado su esencia y no desean volver a ella, jamás permitirán que las conciencias humanas esclavizadas aúnen sus voces en una sola. Las hegemonías del mal se nutren de las diferencias, necesitan enfrentar a unos hombres a otros, pero sus horas están contadas. Lo que ellas, las distintas formas de Estado y poder, impiden, un virus les obligará a hacer. Un esclavista solo deja el látigo con el que domina si ve en peligro su propia vida.

   El planeta se detiene para que tú, como conciencia de ser que eres, puedas reflexionar sobre el futuro que está por llegar. Quizá los miedos que te han sembrado durante toda tu vida intenten dominarte de nuevo y quieras volver rápidamente a tus zonas de confort, que muchos llaman “su normalidad”. Otros, los más, sin saber que son esclavos, gritarán a los cuatro vientos que quieren volver a sus grilletes, a sus celdas de trabajo, quieren volver a su normalidad. Otros, en cambio, alzarán sus voces para dejar fluir lo que está por llegar.

Para ti, por quién doblan las campanas.

EL CORONAVIRUS T: LA MUTACIÓN DEL CAPITALISMO, UN CUENTO CHINO

Una de las ventajas de vivir y sobrevivir en La Habana es que todo lo que pasa fuera de sus fronteras se vive de otra manera, como si estuviéramos viviendo en otra galaxia, como si el infierno humano fuese una pesadilla que solo sufren los otros. El coronavirus no es menos. Se ha encontrado la forma de sacar partido a ese flagelo que trae de cabeza a medio planeta.

Por sacar partido, han anunciado un medicamento cubano que, al parecer, sirve para combatir a COV. Quizá sea una de las formas, cuando pase la pesadilla viral, de revitalizar la industria bioquímica de la isla, que vive horas bajas con tanto cambio de viento en estos mares caribeños. Sin duda lo lograrán si son capaces de encontrarse a sí mismos. Ahora bien, la pregunta es ¿pasará la pesadilla viral? Veamos qué podemos decir sobre este tinglado montado en torno a la familia más numerosa de este planeta, los virus.

   Debemos recordar, decía, que los virus parecen ser la entidad biológica más numerosa de este planeta y, desde su perspectiva, la raza humana podría representar solo una minoría digna de desprecio, pues no servirían ni siquiera para ellos duplicarse decentemente. También debemos recordar que esa entidad biológica no tiene un árbol genealógico como dios manda, pues no se sabe bien cómo narices pudieron aparecer en este planeta destinado a la excelsa raza humana. Así todo, hay teorías, como en tantas ramas del quehacer humano, que dan cuenta de la ignorancia de esos orígenes. Ninguna teoría de ellas muestra la posibilidad de que dichos “bichitos” quizá sean los “guardianes” de las especies animales, sobre todo de la humana, que ya se sabía venía con algunos desperfectos de fábrica. La libertad de ser, la verdadera esencia del ser humano, trae consigo esa capacidad de poder hacer el mal por el placer de sentirse superior o distinto a los demás.

De esto saben muchos las distintas ideologías, tanto políticas como religiosas, que han pululado y pululan por estos mundos de Dios, por estos espacios infinitos donde la vida viaja en asteroides o en cualquier nave de seres que ya han encontrado la forma de vencer a la muerte y, por consiguiente, el tiempo no es algo a padecer, sino algo a disfrutar, siempre en tiempo presente. Pero no nos desviemos. Este pequeño pasquín va de economía, quién lo diría a casi cuatrocientas palabras escritas.

¿PUEDE EL CORONAVIRUS TERMINAR CON EL CAPITALISMO?

Dicen los expertos, de varias ramas del saber humano, que esta crisis del coronavirus tiene algo de especial, algo huele a podrido. Se está viviendo como una de esas películas de Hollywood donde se despliegan infinidad de recursos para contener lo que por naturaleza no tiene fronteras. En comparación con otras pandemias que han podido sufrir los seres humanos, esta, nacida en China, en la China de un Estado y dos sistemas, fruto de un incesto contranatural entre capitalismo y comunismo como nunca antes se padeció, esta pandemia, decía, ha traído como consecuencia una paralización de la economía mundial. Sí.

La economía, en todas sus vertientes (de mercado, planificada, negra, etc., etc.), con todos sus actores (empresarios indolentes, banqueros podridos, políticos corruptos, trabajadores cansados, sindicatos de la muerte, mafiosos de toda condición, etc., etc.), no sabe bien qué futuro le depara. La Reserva Federal de EEUU y el Banco Central europeo han decidido reunirse, de momento por separado,para… ¿para decidir qué? Uno puede estar tentado a pensar que lo que buscan es salvar a la humanidad ¿de quién? ¿De ellos mismos?

CÓMO SOBREVIVIR A LA MUTACIÓN DEL CAPITALISMO

A nadie se le escapa de la mano que tanto el capitalismo salvaje de los últimos tiempos, como las insanas economías marxistas de toda índole y condición, por no hablar de las economías de la muerte (entiéndase drogas, armas, trata de blancas, de órganos, de niños, etc., etc.), están en descrédito entre la mayoría de los seres humanos en estos tiempos milenial. Ese descrédito estaba siendo combatido con mil y una zonas de confort-donde el ser humano aprende a mirar hacia otro lado y no a enfrentar sus problemas-, con un consumismo desmedido y con un sálvese quien pueda.

Pero los que manejan los hilos de la esclavitud moderna saben muy bien que el mañana existe y saben muy bien que una masa humana descontenta es peor que el más mortífero virus y aún no han sabido cómo salir ilesos de este planeta. El problema, cuando el pastel es pequeño y muchos los comensales, es que nadie quiere ser el último de la fila. Los banqueros del diablo, que manejan los asuntos de este infierno humano, no han podido controlar los desmanes de sus insanas economías y por algún lado debe comenzarse las terapias de choque. Y qué mejor que comenzar mandando a todo el mundo a la casa, por su propio bien, obviamente. Las hegemonías del poder siempre les han temido a las multitudes. Les da pavor caer en las manos de una turba sedienta de venganza y donde la cordura se viste de locura, aunque sea transitoria. El hecho es que el capitalismo, en cualquiera de sus versiones, incluida la comunista china, está mutando. Qué engendro saldrá, pues solo las huestes de Dios lo saben. Pues lo que está claro es que mientras las economías sean las que quieran dictaminar el desarrollo del espíritu humano, este no saldrá de su pequeña burbuja llamada esperanza. Cualquier mutación de las insanas economías humanas de estos albores del siglo XXI que no ponga el acento en el ser humano, en el hombre mismo, y siga creyendo que las instituciones humanas, incluidas, obviamente, las económicas, están por encima del ser humano, será una metamorfosis que llevará al hombre a su extinción.

   Pero soy optimista. Creo en el espíritu humano que se esconde entra tantas ideologías y creencias fallidas que gobiernan hoy las relaciones humanas. Creo que el ser humano no nació para perpetuar la maldad, sino para superarla. Creo que los tiempos del final de los tiempos de la maldad están dándose. Preguntarse por la hora o por el cómo de esos tiempos, no es hacerse la pregunta correcta, sino caer en miedos y paranoias, fieles aliados de las hegemonías del poder. La pregunta correcta es qué puedo hacer yo para no convertirme en un virus mortal para mis hermanos. Se aceptan todo tipo de derribos.

LOS TÍTERES DEL MAL Y EL FUTURO HUMANO

No importa en qué latitud se encuentren. No importa ante qué dioses se arrodillen para ofrecer sus víctimas humanas y así aplacar la ira de sus divinidades. No importa si creen conocerse a sí mismos o no. No importa, si quiera, si realmente son capaces de ver el mal que ocasionan a otras conciencias.

Los títeres del mal se devorarán entre ellos

Los títeres del mal serán devorados por sus propios miedos y serán arrastrados a otros mundos donde serán víctimas de verdugos que tienen sus mismos nombres. No se trata de venganza. No se trata de justicia. Se trata simplemente de que el universo, la divinidad que representa el todo, siempre te devuelve, con creces, todo aquello que das en cada experiencia vital. La vida, en suma, va corrigiendo los renglones torcidos que la libertad de ser, que toda conciencia es, puede ocasionar. Solo podemos perder la libertad de ser cuando renunciamos a ella en pos del sí mismo, del egoísmo, del egocentrismo, atándonos a nuestros propios miedos y a nuestra supina ignorancia y olvidando de esa manera que nada en el universo late con su propio corazón. Toda conciencia, humana o cósmica, late al unísono del latido de la única Conciencia que impregna todo el universo.

El amor y el perdón son las dos fuerzas primigenias del Universo

Algunos llaman Dios a esa Conciencia, pero no es más que el Conocimiento y la intención de Ser del Supremo Ser. Querer ver a Dios fuera de cada partícula, de cada experiencia de los millones y millones de conciencias que forman parte de Él mismo, es, en el mejor de los casos, la inocencia de quien aún no se ha encontrado en todas las conciencias que lo acompañan en el viaje de la vida como tampoco se han encontrado a sí mismo en cada gramo de materia.

CÓMO NACEN LOS TÍTERES DEL MAL

Los títeres del mal nacen de la ignorancia. La ignorancia nace a su vez de la tradición, de las creencias que alimentan esa insana tradición que muchos llaman cultura y que solo es una forma más de esclavitud, cada cual con la suya. Los títeres del mal han sido, desde la emergencia misma de la conciencia humana, aliados de otro Mal, con mayúscula, y que se refiere al gran engaño, a la gran mentira, a saber, la creencia de que el mundo y todo lo que en él se manifiesta son entidades separadas entre sí mismas y de ellas con el Todo y que la “vida” consiste en dominar a la otra entidad. Las culturas son formas de dominación no solo hacia sus miembros, sino también dirigidas hacia las otras culturas.

Al árbol lo conocerás por sus frutos, a los títeres del mal por sus acciones

Por más que se esfuercen los partidarios de la convivencia pacífica entre las culturas, lo cierto es que esa forzada convivencia, cuando se da, no es más que un autoengaño en nombre de la racionalidad, de la razón humana. Sin embargo, hay formas de trascender estas culturas del mal, estas culturas de la muerte, de verdades absolutas y obsoletas, y esta trascendencia señala hacia la espiritualidad humana, que no es propiedad de ideología alguna, política o religiosa, y que solo obedece a la esencia humana, su Ser.

LOS TÍTERES DEL MAL Y EL LABERINTO DE DIOS

Seguir buscando a Dios entre el bazar de las creencias e ideologías humanas significa seguir repitiendo, siglo tras siglo, humanidad tras humanidad, los mismos errores que dieron lugar a los títeres del mal, a saber, la creencia de que los miedos son el motor del alma humana, de la conciencia humana. Sí, el miedo, los miedos, cuando se apoderan de la razón, se alejan de la divinidad que cada conciencia es y son capaces de manipular la consciencia humana a su antojo y convertir al hombre en la peor de las bestias, aquellas que, cual Saturno, devora a sus propios hijos.

No pretendas cambiar el mundo ni a nadie. Cámbiate a ti mismo y todo cambiará.

El miedo es el arma homicida con la que los títeres del mal subyugan a sus ciudadanos, partidarios, súbditos, acólitos, etc., etc. Y como planteaba el sagaz Maquiavelo, detrás de la ecuación del domino y control social, no puede dejarse de lado la variable dios, con minúscula. Los dioses humanos creados por los mismos miedos humanos preñados de maldad humana nada tienen que ver con el Amor y Conocimiento absoluto que representa el Dios de Jesús, el Dios que el ser humano, incluso los títeres del mal a su debido tiempo, están llamados a conocer.

¿SE PUEDEN VENCER A LOS TÍTERES DEL MAL?

Quizá la pregunta no esté bien planteada, pues los títeres del mal serán vencidos, como planteé anteriormente, por ellos mismos. Serán víctimas de su propio mal. La pregunta correcta sería ¿Se puede sobrevivir a los títeres del mal? Sí, se puede. Y este poder superar la maldad que los títeres del mal exigen a sus esclavos para mantener su hegemonía no está en relación alguna con la fuerza bruta, de la que se sirven principalmente los títeres del mal para permanecer incólumes. Este poder superar las imposiciones de los títeres del mal está en relación directa con la conciencia humana, con la esencia misma del hombre, a saber, su capacidad de amar y perdonar.

Amar es dar sin nada esperar

Cuando el hombre descubre en sí mismo el poder que tienen estas dos fuerzas, no se refugiará en ninguna zona de confort que las distintas fuerzas del mal y sus títeres le ofrecen para que olvide su condición de esclavo, pues encontrará en la ayuda al prójimo la puerta para sobrevivir a estos tiempos de cólera e ira colectiva, a estos tiempos del olvido del Ser.

FORMAS DE AYUDAR PARA VENCER A LOS TÍTERES DEL MAL

En este circo humano de sangre, odios y creencias fallidas que se divinizan para el bien de unos pocos que confunden los valores en bolsa con la puerta al paraíso o, peor aún, con el manual del partido o del credo religioso que dice encerrar la fórmula del hombre feliz, cada quien tiene su propia realidad, su propio infierno del que salir y ayudar a salir a sus congéneres.

No te dejes contagiar por los títeres del mal para no convertirte en una semilla del mal

Para vencer a los títeres del mal no se necesita la fuerza bruta, como escribí anteriormente, sino el abrir la mente y el corazón a la esencia del cambio humano. No pretendas cambiar el mundo ni a nadie. Cambia tú, ayúdate a ti mismo a reconocer tu conciencia por encima de todas las creencias que te han inyectado desde la más tierna infancia y encontrarás el camino para ayudar a tus semejantes, cada quien, a su manera, pues cada realidad humana es distinta y amerita distintas formas de interactuar con ella. Ayúdate a ti mismo en primer lugar no dejándote vencer por los cantos de sirena de unas formas sociales que son esclavistas desde sus orígenes. En segundo lugar, no intentes convencer a nadie de que siga tu propia senda, tu propio camino hacia la libertad de ser que eres, pues cada ser humano, cada conciencia humana, tiene su propia senda que recorrer para salir de las mazmorras en las que estas sociedades enfermas y deshumanizadas la han recluido. En tercer lugar, por ínfima que sea, no dejes pasar un día sin ayudar a alguien. No se trata de una norma ética, ni de un mandamiento religioso, sino de una forma de activar en ti la esencia del amor y perdón que toda conciencia, humana o cósmica, es. Quizá, en un primer período, mientras vas adentrándote en tu propia esencia de amor y perdón, tengas la tendencia de ayudar a quienes amas, a quienes tienes cerca y consideras, de una u otra forma, amigos, pero el tiempo te hará ir ayudando incluso a aquellos que abiertamente te odian y que en un pasado aún tú mismo hubieras podido haber odiado. En ese entonces sabrás el valor y el poder que tienen el amor y el perdón como fuerzas para crear y transformar la realidad, la tuya y la del mundo que te rodea.

Sí se puede superar y trascender el Mal. Sí se puede vencer a los títeres del Mal

Toda conciencia es constructora de su realidad y la suma de todas las conciencias construirá la realidad colectiva. Por ello la necesidad de salir del juego de los títeres del mal, que solo buscan responder con odio y muerte a quienes no comulgan con sus creencias fallidas. Su juego consiste en hacerte creer que tú no eres más que un puñado de creencias heredadas y no un Ser cuyo horizonte es ser su propia libertad para crear en armonía y paz con sus congéneres.