¿POR QUIÉN DOBLAN LAS CAMPANAS?

Siguen sin comprender. Galopan al abismo y la polvareda les impide ver hacia dónde van. A lo lejos se escucha y se siente el repicar de unas campanas y alguien pregunta ¿Por quién doblan las campanas? Hemingway, el viejo, desde una mar en un extraño y lejano planeta no duda en contestar: las campanas doblan por ti, mi amigo lector.

Las campanas están sonando por la humanidad

  ¿Son tiempos de incertidumbre o son tiempos que ya estaban señalados? No hay que ser muy avispado para entender que uno de los efectos de la modernidad en este incipiente siglo XXI es la desconfianza hacia el otro y lo otro que intenta maquillarse con pactos y acuerdos de todo tipo. Desconfianza hacia el otro que es distinto y hacia lo otro que no entendemos o, peor aún, nos molesta. El hombre cultural, el hombre enfrascado en su tradición, se siente, hoy en día y hoy como ayer, en la más inquietante congoja. El hombre cultural descansa sobre unos pilares muy frágiles, incapaces de soportar el correr de los tiempos, a saber, sobre el pilar económico. La economía lo es todo, vienen a decir. Y desde esta venta poco o nada importa si la economía es de libre mercado maquillada de variopintos capitalismos, está sujeta a la planificación de un Estado totalitario o es un híbrido entre los dos modelos. La economía, los distintos modelos económicos, están llevando a la sociedad humana hacia un abismo ¿Por qué? ¿Qué ha sucedido en las entrañas económicas para que esto suceda?

Las economías están llevando al Hombre hacia un abismo

   Han olvidado al hombre. La maldad que acarrea las estructuras impersonales creadas por los distintos modelos de Estado ha calado en el pensamiento humano como una esponja que absorbe toda el agua de una fuente hasta secarla. La sociedad económica ha olvidado la esencia de la sociedad misma, su humanidad y, tras ella, el común denominador de todas las diferentes formas de ver y entender la vida, la conciencia humana. Uno puede preguntarse por qué sucedió esto y la respuesta está en la misma raíz de la evolución de esta última humanidad, a saber, los miedos. Miedo al otro, miedo a la escasez de la naturaleza, miedo a lo desconocido, etc., etc. Y los miedos, más que engendrar solidaridad y colaboración, lo que engendran son explotación y opresión. Solo el conocimiento les hará libres a los seres humanos de sus cadenas. Pero ¿de qué conocimiento estamos hablando?

LA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO O POR QUÉ LAS CAMPANAS DOBLAN POR TI

   No se trata del conocimiento de la naturaleza, del mundo que vivimos, sino del conocimiento que te lleva a reconocerte como conciencia de Ser en este magnífico universo. Ese conocimiento hacia dentro es el que va permitir el desarrollo del conocimiento que llamamos científico. Sí, se ha adelantado mucho en el último siglo en ese mirar dentro de la materia, pero no es nada comparado con el mundo que está por venir y este universo que se mostrará en todo su esplendor y dejará al descubierto los secretos de una vida que no se agota en sí misma. El reconocimiento como conciencias más allá del mundo de las creencias será la muerte de las ideologías, políticas, religiosas o de cualquier índole que lleve al hombre a alejarse de su origen común. El conocimiento hacia dentro no vendrá de la mano de las hegemonías del poder, sean políticas, religiosas, económicas o de cualquier orden opresor, sino de la mano de un bichito que dirá a la maldad humana, las campanas doblan por ti.

El cambio solo puede llegar de tu mano

EL CORONAVIRUS Y EL POR QUÉ LAS CAMPANAS DOBLAN POR TI

   Eres libertad de ser. No estás atado a ninguna creencia. Tú tienes el poder de decidir reencontrarte con la conciencia que eres y que compartes con el resto de conciencias que te acompañan en este viaje maravilloso. No estás atado al tañido de unas campanas y menos a aceptar que las campanas doblan por ti. No obstante, esa decisión a la que te enfrentas, de reencontrarte a ti mismo en estas sociedades enfermas, deshumanizadas, es una tarea que nadie puede hacer por ti. Las ideologías, las creencias, te marcan un camino exigiendo que camines por sus sendas para esclavizarte a ellas, a su forma parcial e interesada de ver el mundo, pero este encuentro con la conciencia que eres solo tiene un camino, un destino y una brújula, tú mismo.

Las creencias esclavizan

   Pero la Conciencia Universal, algunos la llaman “Dios”, “sabe” perfectamente que las hegemonías humanas del poder, esas conciencias insanas, que han olvidado su esencia y no desean volver a ella, jamás permitirán que las conciencias humanas esclavizadas aúnen sus voces en una sola. Las hegemonías del mal se nutren de las diferencias, necesitan enfrentar a unos hombres a otros, pero sus horas están contadas. Lo que ellas, las distintas formas de Estado y poder, impiden, un virus les obligará a hacer. Un esclavista solo deja el látigo con el que domina si ve en peligro su propia vida.

   El planeta se detiene para que tú, como conciencia de ser que eres, puedas reflexionar sobre el futuro que está por llegar. Quizá los miedos que te han sembrado durante toda tu vida intenten dominarte de nuevo y quieras volver rápidamente a tus zonas de confort, que muchos llaman “su normalidad”. Otros, los más, sin saber que son esclavos, gritarán a los cuatro vientos que quieren volver a sus grilletes, a sus celdas de trabajo, quieren volver a su normalidad. Otros, en cambio, alzarán sus voces para dejar fluir lo que está por llegar.

Para ti, por quién doblan las campanas.

EL CORONAVIRUS T: LA MUTACIÓN DEL CAPITALISMO, UN CUENTO CHINO

Una de las ventajas de vivir y sobrevivir en La Habana es que todo lo que pasa fuera de sus fronteras se vive de otra manera, como si estuviéramos viviendo en otra galaxia, como si el infierno humano fuese una pesadilla que solo sufren los otros. El coronavirus no es menos. Se ha encontrado la forma de sacar partido a ese flagelo que trae de cabeza a medio planeta.

Por sacar partido, han anunciado un medicamento cubano que, al parecer, sirve para combatir a COV. Quizá sea una de las formas, cuando pase la pesadilla viral, de revitalizar la industria bioquímica de la isla, que vive horas bajas con tanto cambio de viento en estos mares caribeños. Sin duda lo lograrán si son capaces de encontrarse a sí mismos. Ahora bien, la pregunta es ¿pasará la pesadilla viral? Veamos qué podemos decir sobre este tinglado montado en torno a la familia más numerosa de este planeta, los virus.

   Debemos recordar, decía, que los virus parecen ser la entidad biológica más numerosa de este planeta y, desde su perspectiva, la raza humana podría representar solo una minoría digna de desprecio, pues no servirían ni siquiera para ellos duplicarse decentemente. También debemos recordar que esa entidad biológica no tiene un árbol genealógico como dios manda, pues no se sabe bien cómo narices pudieron aparecer en este planeta destinado a la excelsa raza humana. Así todo, hay teorías, como en tantas ramas del quehacer humano, que dan cuenta de la ignorancia de esos orígenes. Ninguna teoría de ellas muestra la posibilidad de que dichos “bichitos” quizá sean los “guardianes” de las especies animales, sobre todo de la humana, que ya se sabía venía con algunos desperfectos de fábrica. La libertad de ser, la verdadera esencia del ser humano, trae consigo esa capacidad de poder hacer el mal por el placer de sentirse superior o distinto a los demás.

De esto saben muchos las distintas ideologías, tanto políticas como religiosas, que han pululado y pululan por estos mundos de Dios, por estos espacios infinitos donde la vida viaja en asteroides o en cualquier nave de seres que ya han encontrado la forma de vencer a la muerte y, por consiguiente, el tiempo no es algo a padecer, sino algo a disfrutar, siempre en tiempo presente. Pero no nos desviemos. Este pequeño pasquín va de economía, quién lo diría a casi cuatrocientas palabras escritas.

¿PUEDE EL CORONAVIRUS TERMINAR CON EL CAPITALISMO?

Dicen los expertos, de varias ramas del saber humano, que esta crisis del coronavirus tiene algo de especial, algo huele a podrido. Se está viviendo como una de esas películas de Hollywood donde se despliegan infinidad de recursos para contener lo que por naturaleza no tiene fronteras. En comparación con otras pandemias que han podido sufrir los seres humanos, esta, nacida en China, en la China de un Estado y dos sistemas, fruto de un incesto contranatural entre capitalismo y comunismo como nunca antes se padeció, esta pandemia, decía, ha traído como consecuencia una paralización de la economía mundial. Sí.

La economía, en todas sus vertientes (de mercado, planificada, negra, etc., etc.), con todos sus actores (empresarios indolentes, banqueros podridos, políticos corruptos, trabajadores cansados, sindicatos de la muerte, mafiosos de toda condición, etc., etc.), no sabe bien qué futuro le depara. La Reserva Federal de EEUU y el Banco Central europeo han decidido reunirse, de momento por separado,para… ¿para decidir qué? Uno puede estar tentado a pensar que lo que buscan es salvar a la humanidad ¿de quién? ¿De ellos mismos?

CÓMO SOBREVIVIR A LA MUTACIÓN DEL CAPITALISMO

A nadie se le escapa de la mano que tanto el capitalismo salvaje de los últimos tiempos, como las insanas economías marxistas de toda índole y condición, por no hablar de las economías de la muerte (entiéndase drogas, armas, trata de blancas, de órganos, de niños, etc., etc.), están en descrédito entre la mayoría de los seres humanos en estos tiempos milenial. Ese descrédito estaba siendo combatido con mil y una zonas de confort-donde el ser humano aprende a mirar hacia otro lado y no a enfrentar sus problemas-, con un consumismo desmedido y con un sálvese quien pueda.

Pero los que manejan los hilos de la esclavitud moderna saben muy bien que el mañana existe y saben muy bien que una masa humana descontenta es peor que el más mortífero virus y aún no han sabido cómo salir ilesos de este planeta. El problema, cuando el pastel es pequeño y muchos los comensales, es que nadie quiere ser el último de la fila. Los banqueros del diablo, que manejan los asuntos de este infierno humano, no han podido controlar los desmanes de sus insanas economías y por algún lado debe comenzarse las terapias de choque. Y qué mejor que comenzar mandando a todo el mundo a la casa, por su propio bien, obviamente. Las hegemonías del poder siempre les han temido a las multitudes. Les da pavor caer en las manos de una turba sedienta de venganza y donde la cordura se viste de locura, aunque sea transitoria. El hecho es que el capitalismo, en cualquiera de sus versiones, incluida la comunista china, está mutando. Qué engendro saldrá, pues solo las huestes de Dios lo saben. Pues lo que está claro es que mientras las economías sean las que quieran dictaminar el desarrollo del espíritu humano, este no saldrá de su pequeña burbuja llamada esperanza. Cualquier mutación de las insanas economías humanas de estos albores del siglo XXI que no ponga el acento en el ser humano, en el hombre mismo, y siga creyendo que las instituciones humanas, incluidas, obviamente, las económicas, están por encima del ser humano, será una metamorfosis que llevará al hombre a su extinción.

   Pero soy optimista. Creo en el espíritu humano que se esconde entra tantas ideologías y creencias fallidas que gobiernan hoy las relaciones humanas. Creo que el ser humano no nació para perpetuar la maldad, sino para superarla. Creo que los tiempos del final de los tiempos de la maldad están dándose. Preguntarse por la hora o por el cómo de esos tiempos, no es hacerse la pregunta correcta, sino caer en miedos y paranoias, fieles aliados de las hegemonías del poder. La pregunta correcta es qué puedo hacer yo para no convertirme en un virus mortal para mis hermanos. Se aceptan todo tipo de derribos.

LOS TÍTERES DEL MAL Y EL FUTURO HUMANO

No importa en qué latitud se encuentren. No importa ante qué dioses se arrodillen para ofrecer sus víctimas humanas y así aplacar la ira de sus divinidades. No importa si creen conocerse a sí mismos o no. No importa, si quiera, si realmente son capaces de ver el mal que ocasionan a otras conciencias.

Los títeres del mal se devorarán entre ellos

Los títeres del mal serán devorados por sus propios miedos y serán arrastrados a otros mundos donde serán víctimas de verdugos que tienen sus mismos nombres. No se trata de venganza. No se trata de justicia. Se trata simplemente de que el universo, la divinidad que representa el todo, siempre te devuelve, con creces, todo aquello que das en cada experiencia vital. La vida, en suma, va corrigiendo los renglones torcidos que la libertad de ser, que toda conciencia es, puede ocasionar. Solo podemos perder la libertad de ser cuando renunciamos a ella en pos del sí mismo, del egoísmo, del egocentrismo, atándonos a nuestros propios miedos y a nuestra supina ignorancia y olvidando de esa manera que nada en el universo late con su propio corazón. Toda conciencia, humana o cósmica, late al unísono del latido de la única Conciencia que impregna todo el universo.

El amor y el perdón son las dos fuerzas primigenias del Universo

Algunos llaman Dios a esa Conciencia, pero no es más que el Conocimiento y la intención de Ser del Supremo Ser. Querer ver a Dios fuera de cada partícula, de cada experiencia de los millones y millones de conciencias que forman parte de Él mismo, es, en el mejor de los casos, la inocencia de quien aún no se ha encontrado en todas las conciencias que lo acompañan en el viaje de la vida como tampoco se han encontrado a sí mismo en cada gramo de materia.

CÓMO NACEN LOS TÍTERES DEL MAL

Los títeres del mal nacen de la ignorancia. La ignorancia nace a su vez de la tradición, de las creencias que alimentan esa insana tradición que muchos llaman cultura y que solo es una forma más de esclavitud, cada cual con la suya. Los títeres del mal han sido, desde la emergencia misma de la conciencia humana, aliados de otro Mal, con mayúscula, y que se refiere al gran engaño, a la gran mentira, a saber, la creencia de que el mundo y todo lo que en él se manifiesta son entidades separadas entre sí mismas y de ellas con el Todo y que la “vida” consiste en dominar a la otra entidad. Las culturas son formas de dominación no solo hacia sus miembros, sino también dirigidas hacia las otras culturas.

Al árbol lo conocerás por sus frutos, a los títeres del mal por sus acciones

Por más que se esfuercen los partidarios de la convivencia pacífica entre las culturas, lo cierto es que esa forzada convivencia, cuando se da, no es más que un autoengaño en nombre de la racionalidad, de la razón humana. Sin embargo, hay formas de trascender estas culturas del mal, estas culturas de la muerte, de verdades absolutas y obsoletas, y esta trascendencia señala hacia la espiritualidad humana, que no es propiedad de ideología alguna, política o religiosa, y que solo obedece a la esencia humana, su Ser.

LOS TÍTERES DEL MAL Y EL LABERINTO DE DIOS

Seguir buscando a Dios entre el bazar de las creencias e ideologías humanas significa seguir repitiendo, siglo tras siglo, humanidad tras humanidad, los mismos errores que dieron lugar a los títeres del mal, a saber, la creencia de que los miedos son el motor del alma humana, de la conciencia humana. Sí, el miedo, los miedos, cuando se apoderan de la razón, se alejan de la divinidad que cada conciencia es y son capaces de manipular la consciencia humana a su antojo y convertir al hombre en la peor de las bestias, aquellas que, cual Saturno, devora a sus propios hijos.

No pretendas cambiar el mundo ni a nadie. Cámbiate a ti mismo y todo cambiará.

El miedo es el arma homicida con la que los títeres del mal subyugan a sus ciudadanos, partidarios, súbditos, acólitos, etc., etc. Y como planteaba el sagaz Maquiavelo, detrás de la ecuación del domino y control social, no puede dejarse de lado la variable dios, con minúscula. Los dioses humanos creados por los mismos miedos humanos preñados de maldad humana nada tienen que ver con el Amor y Conocimiento absoluto que representa el Dios de Jesús, el Dios que el ser humano, incluso los títeres del mal a su debido tiempo, están llamados a conocer.

¿SE PUEDEN VENCER A LOS TÍTERES DEL MAL?

Quizá la pregunta no esté bien planteada, pues los títeres del mal serán vencidos, como planteé anteriormente, por ellos mismos. Serán víctimas de su propio mal. La pregunta correcta sería ¿Se puede sobrevivir a los títeres del mal? Sí, se puede. Y este poder superar la maldad que los títeres del mal exigen a sus esclavos para mantener su hegemonía no está en relación alguna con la fuerza bruta, de la que se sirven principalmente los títeres del mal para permanecer incólumes. Este poder superar las imposiciones de los títeres del mal está en relación directa con la conciencia humana, con la esencia misma del hombre, a saber, su capacidad de amar y perdonar.

Amar es dar sin nada esperar

Cuando el hombre descubre en sí mismo el poder que tienen estas dos fuerzas, no se refugiará en ninguna zona de confort que las distintas fuerzas del mal y sus títeres le ofrecen para que olvide su condición de esclavo, pues encontrará en la ayuda al prójimo la puerta para sobrevivir a estos tiempos de cólera e ira colectiva, a estos tiempos del olvido del Ser.

FORMAS DE AYUDAR PARA VENCER A LOS TÍTERES DEL MAL

En este circo humano de sangre, odios y creencias fallidas que se divinizan para el bien de unos pocos que confunden los valores en bolsa con la puerta al paraíso o, peor aún, con el manual del partido o del credo religioso que dice encerrar la fórmula del hombre feliz, cada quien tiene su propia realidad, su propio infierno del que salir y ayudar a salir a sus congéneres.

No te dejes contagiar por los títeres del mal para no convertirte en una semilla del mal

Para vencer a los títeres del mal no se necesita la fuerza bruta, como escribí anteriormente, sino el abrir la mente y el corazón a la esencia del cambio humano. No pretendas cambiar el mundo ni a nadie. Cambia tú, ayúdate a ti mismo a reconocer tu conciencia por encima de todas las creencias que te han inyectado desde la más tierna infancia y encontrarás el camino para ayudar a tus semejantes, cada quien, a su manera, pues cada realidad humana es distinta y amerita distintas formas de interactuar con ella. Ayúdate a ti mismo en primer lugar no dejándote vencer por los cantos de sirena de unas formas sociales que son esclavistas desde sus orígenes. En segundo lugar, no intentes convencer a nadie de que siga tu propia senda, tu propio camino hacia la libertad de ser que eres, pues cada ser humano, cada conciencia humana, tiene su propia senda que recorrer para salir de las mazmorras en las que estas sociedades enfermas y deshumanizadas la han recluido. En tercer lugar, por ínfima que sea, no dejes pasar un día sin ayudar a alguien. No se trata de una norma ética, ni de un mandamiento religioso, sino de una forma de activar en ti la esencia del amor y perdón que toda conciencia, humana o cósmica, es. Quizá, en un primer período, mientras vas adentrándote en tu propia esencia de amor y perdón, tengas la tendencia de ayudar a quienes amas, a quienes tienes cerca y consideras, de una u otra forma, amigos, pero el tiempo te hará ir ayudando incluso a aquellos que abiertamente te odian y que en un pasado aún tú mismo hubieras podido haber odiado. En ese entonces sabrás el valor y el poder que tienen el amor y el perdón como fuerzas para crear y transformar la realidad, la tuya y la del mundo que te rodea.

Sí se puede superar y trascender el Mal. Sí se puede vencer a los títeres del Mal

Toda conciencia es constructora de su realidad y la suma de todas las conciencias construirá la realidad colectiva. Por ello la necesidad de salir del juego de los títeres del mal, que solo buscan responder con odio y muerte a quienes no comulgan con sus creencias fallidas. Su juego consiste en hacerte creer que tú no eres más que un puñado de creencias heredadas y no un Ser cuyo horizonte es ser su propia libertad para crear en armonía y paz con sus congéneres.

LAS IDEOLOGÍAS COMO ZONAS DE CONFORT

Las zonas de confort se caracterizan por ser un espacio mental donde el individuo se refugia del malestar que le ocasiona su medio ambiente cultural, social o familiar. No se trata, como pudiera sugerir su nombre, de un refugio apacible, ni mucho menos, sino de una coraza que sirve para que el individuo encuentre alivio a ese dolor emocional que está sufriendo. Las sociedades humanas se caracterizan, desde su mismo despertar al mundo de la conciencia, por su ignorancia de ser parte de un todo al que, paradójicamente, buscan sin cesar. Las religiones han suplido, en cierta medida, esa hambre de ser. Sin embargo, por esa misma ignorancia de ser, que acompañó al hombre en su camino evolutivo, se fueron alimentando las religiones del mismo defecto que preñaba a las hegemonías del poder de las sociedades a las que quería dar respuesta, a saber, la sed de manipulación y control sobre el individuo.

Las ideologías, políticas o religiosas, suelen encerrar en sí mismas el veneno del odio hacia quien no comulgue con sus ideas

De tal forma que más que ayudar a liberar al hombre, lo encadenaron a miedos que ellas mismas fueron creando, fomentando y manteniendo para el beneficio de una casta religiosa, que, en consonancia con las castas de la hegemonía política, fue separándose cada generación más y más de aquella búsqueda primigenia del hombre consigo mismo, con sus congéneres y con la naturaleza misma que le servía de hogar. A veces cuesta imaginar como aquel ser que tenía como horizonte de ser al mismo cielo nocturno, anegado de estrellas y sueños, se fue encarcelando más y más en su egoísmo por miedos que le fueron alejando de su verdadera esencia estelar.

QUÉ SON PROPIAMENTE LAS IDEOLOGÍAS O CÓMO ENFRENTAR LAS ZONAS DE CONFORT IDEOLÓGICAS

Las ideologías, políticas o religiosas, que son las que nos atañe en este post, se caracterizan por ser interpretaciones de la realidad llevadas al clímax de verdad absoluta. Las ideologías están saturadas de creencias fallidas que impiden al individuo que las profesa el poder ser él mismo.

Las ideologías usan las zonas de confort para control y manipulación social

Esa alineación, esa enajenación que impide al individuo reconocer su propia voz de Ser, hipnotizan a esa persona que sabe, desde sus adentros, que es mucho más que todo el cúmulo de creencias que las respectivas creencias ideológicas dicen que es. Las creencias fallidas, tanto religiosas como políticas, que solo persiguen la manipulación y el control del individuo, sumergen al individuo en una carrera loca por sobrevivir a su medio y encontrar no solo la paz, sino el sentido de su existencia. Desde esta perspectiva, las zonas de confort en las que el individuo se refugia pudieran parecer hasta de obligada búsqueda, sin embargo, las zonas de confort representan el sumun del egoísmo humano, a saber, el olvido del otro.

La brújula para encontrar el Ser que cada quien es pasa por señalar las zonas de confort como espejismos a superar

   Para superar las zonas de confort ideológicas, aquellas que nos relatan el mundo de una manera exclusiva y que exigen a sus miembros que acepten a pie y juntillas, sin un mínimo de duda, sus postulados, preceptos y obligaciones, el primer paso es reconocer e interiorizar que las diferencias entre un ser humano y otro no son esenciales, sino culturales y, seguidamente, interiorizar que el ser humano es mucho más que su cultura. Uno de los obstáculos a tener en cuenta es una estrategia muy usada en los ámbitos ideológicos y es el hecho de que para las ideologías el enfrentamiento es esencial. Las ideologías necesitan enemigos. Sin enemigos que superar, vencer e incluso aniquilar, no hay ideología posible. Si por alguna circunstancia hubiera que eliminar por completo a un enemigo, debe ser reemplazado por otro. Al término de la guerra fría, por ejemplo, se necesitó un nuevo enemigo mundial, el fanatismo religioso por parte de una rama del islam. Sin embargo, es esencial reconocer que el ámbito cultural, donde se engendran los enemigos de la cultura, es un ámbito artificial, habla de lo que el hombre, en un momento dado, hizo, pero no de lo que el hombre es. Además, no se puede olvidar que las estructuras sociales fueron moldeadas desde sus inicios en base a la ignorancia de ser y donde primó la fuerza y la incertidumbre ante lo desconocido antes que la búsqueda del conocimiento. Incluso el conocimiento que fue moldeándose en esas sociedades fue dirigido más hacia el orden del dominio que hacia liberar al hombre de los miedos que le iban apareciendo a medida que su consciencia iba nombrando el mundo. Las sociedades esclavistas, los modelos sociales donde prima la manipulación, control y opresión de unos hombres sobre otros, necesita un mundo que parezca un infierno, una cárcel, y no un mundo donde se desarrolle la libertad creadora que cada conciencia, que cada persona, es.

El primer paso para salir de las zonas de confort pasa por reconocer que estás en una de ellas

   Salir de las zonas de confort que generan las ideologías, políticas o religiosas, lleva en sí mismo el esfuerzo de reconocerte como Ser y no simple y llanamente como un organismo biológico y cultural exclusivamente. Las religiones pecaron desde el mismo instante que intentaron encadenar al espíritu humano a dogmas y preceptos inhumanos. Las hegemonías políticas pecaron al usar el conocimiento sobre el “mundo” para seguir encadenando al hombre a sus propios intereses mezquinos.

LOS MIEDOS A SALIR DE LAS ZONAS DE CONFORT IDEOLÓGICAS

Expresaba que uno de los obstáculos a vencer para salir de las zonas de confort ideológicas es llegar a interiorizar que el ser humano es mucho más que todas las creencias que le han inculcado desde la más tierna infancia e incluso desde el mismo seno materno. Ese ser “mucho más que todas las creencias” engendra pavor cuando no se llega a esa perspectiva desde el ámbito del corazón. Cuando se intenta llegar a la esencia común que toda conciencia es desde el ámbito de la razón se choca contra las creencias que te han definido, que has asumido como tu identidad, a saber, con todo ese cúmulo de creencias culturales que has recibido a través de la familia y la educación formal ¿Cómo dudar de las enseñanzas de mis padres que me aman y me protegen? ¿Cómo dudar de aquellos que se desvelan por transmitirme conocimientos y valores que me sirven para enfrentar el mundo? Una de las maneras posibles para afrontar estas cuestiones radica en verlas desde la perspectiva de lo que denomino la duda ingenua. La duda ingenua no pone en entredicho al sujeto, sino a las acciones que un sujeto puede desarrollar.

No juzgar es un camino hacia el conocimiento comenzando por el conocimiento de uno mismo

No en balde cuando el Maestro Jesús enseñaba a no juzgar, sino a perdonar, no estaba hablando desde una posición ética, sino del conocimiento mismo. No juzgar es un camino hacia el conocimiento comenzando por el conocimiento de uno mismo. Pero las culturas particulares, todas aquellas que han olvidado al ser que toda conciencia es, juzgan lo que no está dentro de sus límites, de sus fronteras. Y juzgan sembrando miedos. Si desobedeces esta norma, si incumples con tus deberes, etc., etc., te ocurrirá esto o aquello. Sin duda alguna, el ser humano, las diversas civilizaciones humanas hasta el presente, se podrían tildar de genocidas contra el hombre mismo, contra el ser que el hombre es. Así todo, superar este estadio de barbarie no es complicado y para quien escribe, los tiempos están dados para que otro mundo surja de las cenizas de estos mundos donde las zonas de confort se convirtieron no solo en cárceles para el individuo y válvulas de escape para modelos sociales opresivos, sino en el espejo para ver qué tan humano somos. Cuando una zona de confort se convierte en una pesadilla existencial para otro ¿en qué se ha convertido ese ser que busca desesperadamente su razón de ser a través de efímeras zonas de confort?

LA MALDICIÓN DEL DINERO

Quiero comenzar este post con una frase de un buen amigo, nonagenario, un histórico de la revolución cubana, que ha pasado las últimas décadas dedicadas al arte, al art brut, según los entendidos. La frase, que puede verse en su jardín encantado, el jardín de los afectos, dice “aprecio el dinero porqué sé el precio a pagar por no tenerlo”.

Aprecio el dinero porque sé el precio a pagar por no tenerlo (Héctor Gallo)

Esta frase lapidaria salió del alma noble de quien fue enseñado y adoctrinado en un modelo socio-económico que despreció el dinero y lo calificó como malo, dañino, la maldición del dinero. Parece que muchos han confundido términos y conceptos. Una confusión que jamás pecó de ingenuidad, sino de malicia o, en el mejor de los casos, de desidia. Más allá de los discursos ideológicos antagónicos, el dinero siempre ha sido apreciado por todos los líderes políticos. Tan es así que hoy en día el espacio político mundial parece una partida de Monopoly donde los grandes líderes compran y venden seres humanos al ritmo de guerras de todo tipo, incluida las comerciales, o de grandes empresas que su único fin es el beneficio a toda costa.

La maldición del dinero no es propia del dinero, sino de mentes indolentes que han olvidado al ser humano

Un beneficio, lamentablemente, que solo lo entienden en términos de dinero, digan lo que digan y se rasguen las vestiduras para defender su preocupación por la vida humana, la naturaleza u otras especies animales. Pero profundicemos en esta temática que tanto daño acarrea al despertar humano a otro modelo de convivencia.

LA MALDICIÓN DEL DINERO O CÓMO TUTANKAMEN SE COMPRÓ SU SARCÓFAGO DE ORO

Suelen decir que el dinero no da la felicidad y los detractores de esta postura, aquellos que se oponen a la maldición del dinero, suelen alegar que sin dinero no es posible alcanzar la felicidad, pues sin dinero el “movimiento” hacia la felicidad no se puede dar. Sí, quizá tu felicidad sea la de conocer un país que está en las antípodas del lugar donde vives, quizás sea ir a un crucero, obtener el último artilugio tecnológico, visitar un restaurante de moda, leer libros, ir al cine, quedarte en tu cama sin hacer nada, comprar a tu hijo algo que le fascina o llevar a tu pareja a un hotel de ensueño en el que puedan dar rienda suelta a sus fantasías sexuales. Todo ello solo se consigue a través del dinero. Sin dinero, el movimiento hacia la felicidad es un sueño, mejor dicho, una fantasía.

El dinero no es la causa de los males humanos, sino cuando se hace de él un fin y se olvida su papel instrumental

¿Cuál es el precio por no tener dinero? En los modelos sociales humanos, y no importa el anclaje económico al que se aferran, el ser humano ha sido traspuesto y ha sido relegado a ser una mera ficha del poder de turno, el cual, a su vez, solo se preocupa y ocupa de mantener estos modelos económicos antropófagos. Sin dinero, y no importa si estás en la China del señor Xi Jinping o en la Francia de Macron, la gran mayoría de seres humanos apenas puedensobrevivir a la vorágine que representa un modelo social que tiene al ser esclavizado al poder y al consumo, o, peor aún, a las dos cosas al mismo tiempo. En este tipo de sociedades, el no tener dinero significa no solo la penuria individual, el no saber cómo hacer para sobrevivir sin tener que ingresar en la fila de las economías negras de cada país, sino también la degradación del ser humano a una mera mercancía de intercambio.

Los capitalismos de todo signo y los más variados marxismos no pudieron trascender sus ideas limitantes y enclaustraron al hombre en todo tipo de cárceles existenciales

Sí, la delincuencia de todo tipo no existe per se, como si fuera connatural al ser humano el enfrentamiento con el otro, sino como respuesta a estos sistemas económicos que impiden el desarrollo del ser humano en su plenitud. Las mafias y demás organizaciones que trafican con el ser humano no son más que consecuencias lógicas de sistemas que han olvidado al hombre en su carrera loca por el beneficio económico a toda costa o, peor aún, por un puñado de ideas sobre el hombre mismo. Han olvidado que el núcleo de la sociedad humana es el individuo de carne y hueso, todo individuo, y no los intereses económicos sobre los que descansa el quehacer humano y su correlato en el ámbito ideológico de la política.

CÓMO COMPRAR LA CASA DE MIS SUEÑOS SIN LA MALDICIÓN DEL DINERO

Puede parecer contradictorio el hecho de que sin dinero pueda darse algún tipo de comercio y, de por sí, es así. El problema de la maldición del dinero no radica ni en el dinero, ni en el comercio. Está claro que hasta que la sociedad humana, en su conjunto, no dé un salto de conciencia hacia sí misma, hacia su verdadera libertad, que radica en su libertad de Ser y no en falsificadas libertades, como la de movimiento, expresión, alimentaria, etc., etc., no podrá construir modelos sociales acorde al espíritu que es. Sin embargo, sí es posible dar otro salto de consciencia y no reaccionar a las ideologías políticas de turno que solo buscan el enfrentamiento porque es su única manera de mantenerse vivas y haciendo de las suyas. Este salto de consciencia comienza por asumir individualmente y transmitir e interiorizar colectivamente que sí es posible otro modelo social más allá de las ideologías dominantes que intentan encarcelar al hombre dentro de sus propios miedos.

El camino hacia el cambio comienza y termina en cada consciencia humana. Intentar cambiar al otro no solo es imposible, sino signo de una ignorancia racional

Un modelo social alternativo donde el ser humano sea la membrana que permite decidir qué puede ser o no comercializado y puesto bajo el instrumento del dinero. Esto ya implica otro salto de consciencia a cerca del dinero. El dinero no puede ser usado como un fin en sí mismo, sin el cual el ser humano es reducido a escombros, sino como un instrumento de intercambio comercial. Un modelo social donde la propiedad personal no puede ser cuestionada, pero donde el comercio no esté sujeto a las decisiones y beneficios de unos pocos, sino a la cooperación de todos. Esto ya implica la ruptura, la quiebra, de la propiedad privada del comercio, pues el comercio no puede ser usado sino como un fin y beneficio social, y no, como hasta ahora, como un beneficio particular. Alcanzar este comercio social pasa por transformar la propiedad privada del comercio en cooperativas donde ya la figura del trabajador deja de existir, de hecho y de derecho, pues son todos socios cooperativistas. El grito al cielo que puedan dar los propietarios del comercial actual, basado en la rapiña y el olvido del hombre, es un grito minoritario, que solo es amplificado por los cómplices de los actuales sistemas económicos, a saber, el conjunto de los Estados modernos. Los Estados modernos humanos, eso lo saber cualquier párvulo del cosmos, solo son estructuras de dominación de unos hombres sobre otros.

Las ideas son la forma de reconocerse el ser humano como conciencia cósmica y, como tal, ser creadores de realidades

   No se trata de construir utopías en base a ideologías de lo distinto, de lo diferenciado, sino en reconstruir las bases de otra sociedad no basada en los miedos y la ignorancia que moldearon la sociedad humana hasta el presente. El salto de consciencia que pueda llevar, en un futuro no muy lejano, a otro salto de conciencia de la especie humana, pasa por trascender los actuales sistemas de creencias basadas en ideologías contrapuestas y entrar en la dinámica del Ser. No se trata de seguir construyendo modelos sociales en las que las ideas se encierran en ideologías y al ser humano se les esclaviza a ellas, sino de poner las ideas al servicio del hombre. Las ideas si no están al servicio del hombre y es el hombre el que está al servicio de las ideas, entonces el hombre está preso de sí mismo y, no olvidemos, la libertad de ser es la inercia natural de la vida.

A QUIÉN LE IMPORTA EL FUTURO DE SUS TATARANIETOS O CÓMO VIVIR SIN LA MALDICIÓN DEL DINERO

El problema para superar estas sociedades económicas deshumanizadas, que han hecho de la maldición del dinero o de su divinización una fuente de confrontación, no radica en seguir enfrentando ideologías que solo benefician a unos pocos con la sangre, el dolor y el sufrimiento de la mayoría, sino en acercarse los seres humanos unos a otros para comenzar a reconocerse como iguales, no ante los ojos de una ley o un conjunto de leyes humanas, sino ante los ojos de su propio espíritu. Puede parecer una tarea titánica, pero los tiempos modernos y el auge de internet, pueden facilitar mucho ese salto de consciencia. Las ideologías económicas imperantes, junto a sus vasallos políticos, e incluso religiosos, de todo color y condición, siguen obligando al hombre a ser un esclavo de sistemas económicos deshumanizados con la excusa ¿de qué? ¿de su propio bien?

Las ideas deben estar al servicio del hombre y no el hombre al servicio de ideologías que han prostituido las ideas para su propio beneficio

   Cuando el ser humano desconoce que todo en el universo está entrelazado y que toda conciencia particular es parte de una Conciencia común que da significado al mismo universo, el olvido del Ser, el propio y el de las demás conciencias que pueblan este mundo, se convierte en una brújula que no señala el norte, sino la autodestrucción de la especie. No se trata de unificar pensamientos, ideas sobre la realidad misma, por otro lado, imposible, pues la misma realidad no es más que la expresión de cada conciencia en su interactuar consigo misma, con las demás conciencias y con el medio energético-natural en el que se desarrolla.

El olvido del Ser ha llevado a los sistemas sociales humanos a estar a las puertas de su autodestrucción

No se trata, digo, de fomentar un pensamiento único acerca de la realidad, sino de fomentar que la base del desarrollo humano está en el reconocimiento de todo ser humano como Ser. El olvido del ser ha llevado al ser humano de carne y hueso a ser esclavo de sus propios miedos. Las ideologías políticas, religiosas, económicas, se encargan, a diario, de echar leña a ese fuego destructor. Los Estados, por su parte, tratan de mantener ese fuego bajo control, no para extinguirlo, como es obvio, sino para que no consuman los palacios donde los indolentes del mundo se jactan de ser los únicos seres de este hermoso planeta azul.

LA ENFERMEDAD DEL HOMBRE SOCIAL

El siglo XX ha representado para el acervo humano el siglo de la muerte y la indiferencia hacia el otro a causa de las ideologías, las ideologías del mal, de la muerte, del desprecio. No es algo novedoso en la historia humana, pues los distintos pueblos y civilizaciones de esta última humanidad, desde los etruscos hasta la moderna china post maoísta, se han caracterizado por las luchas entre ellas y dentro de cada una de ellas, por el dominio, control y opresión de unos hombres sobre otros, de unas “clases sociales” sobre otras, de unos “grupos de interés” sobre otros. Lo que caracterizó al sangriento siglo XX fue el salto científico y tecnológico que fue perfilándose tras las distintas revoluciones industriales. Un salto que culminó con el asesinato de cientos de miles de seres humanos, directa o indirectamente, con la primera bomba atómica lanzada contra seres humanos. Lo sucedido en Hiroshima y Nagasaki en 1945 representa el paroxismo de la enfermedad del hombre social, a saber, su fanatismo ideológico y el completo olvido del Ser.

Volverse hacia el Ser es reencontrase con la vida

EL OLVIDO DEL SER COMO LA ENFERMEDAD DEL HOMBRE

   No se trata de hacer un tratado, ni siquiera un panfleto, sobre el salvajismo humano, sino de ir a la fuente que ha originado la decadencia de esta última humanidad. La enfermedad del hombre moderno la podemos rastrear incluso en épocas tan atrasadas tecnológicamente que podemos afirmar con certeza de que no todo tiempo pasado, ni mucho menos, fue mejor.

Contra el virus del odio, solo existe la vacuna del amor y del perdón

El miedo a lo distinto, a la misma naturaleza que iba surgiendo de aquella prístina consciencia que iba nombrando el mundo que le rodeaba, traería como consecuencia un mundo de creencias que se alejaban a pasos agigantados del común origen de toda forma de vida y, primordialmente, de toda conciencia cósmica. En el fondo, todo salvajismo, todo fanatismo, podemos reducirlo a un desconocimiento de la fuente última de la vida. Una fuente que algunos llaman Dios, otros lo llaman leyes universales, otros, simplemente, prefieren no nombrar lo innombrable porque nombrando el Misterio solo podían reconocer la gran ignorancia que tenían y tienen de él. Un desconocimiento que fue sustituido por creencias políticas, sociales y religiosas de todo tipo y queno solo profundizaban las brechas de unos pueblos sobre otros, sino que al hacerlo iban construyendo muros para convertir sus creencias en prisiones para sus adeptos y en patíbulos para sus detractores.

El olvido del Ser es la más peligrosa enfermedad del hombre social

La cultura humana, las culturas humanas, nacieron no con el fin de unir, sino de cercar, de aislarse. Por ello la importancia de estos momentos históricos en los que la globalización tecnológica puede llevar a romper los viejos modelos de opresión cultural. Nunca el hombre ha estado tan cerca del salto de conciencia que necesita para despertar al Ser que es.

CÓMO ENFRENTAR LA ENFERMEDAD DEL HOMBRE SOCIAL

El hombre moderno, en una gran mayoría, está enfermo de soledad, miedo y egoísmo porqué los distintos modelos sociales imperantes en todas las latitudes siguen basando su dinámica en tradiciones inhumanas nacidas bajo los signos de la ignorancia. Tradiciones por las que el hombre sigue siendo esclavizado bajo otras formas aún más sutiles, pues, hoy en día, a los esclavos les llaman libres y les hacen creer que lo son y, paradójicamente, la gran mayoría de los seres humanos se lo creen. Tradiciones que podemos rastrear en las distintas formas en que los grupos de poder entienden distintas facetas de la evolución humana, desde la propiedad hasta el trabajo pasando por las relaciones entre el hombre y el Misterio.En cualquier caso, las tradiciones modernas son las que deben enfrentar las generaciones humanas de hoy en día, en especial los más jóvenes, pues ellos son los menos contaminados de la maldad que ha recorrido y recorre la historia humana.

Cada generación tiene el derecho a buscar su propio destino y no vivir de errores pasados

El olvido del Ser llevó al hombre a encadenarse a sus miedos y a esclavizar a todo aquel que no participe de sus creencias. Las semillas del mal estaban listas para alimentar las peores pesadillas de los hombres. Para enfrentar esas tradiciones insanas lo primero que debe hacerse es reconocer, cada quien, en su propia intimidad, que es mucho más que todas las creencias que le han hecho creer que es. Si eres budista, imagínate siendo y actuando en tu entorno como un cristiano o musulmán. Si eres monoteísta, imagínate siendo y actuando como un ateo en tu entorno. Si eres un comunista converso, imagínate siendo y actuando como un empresario modelo en tu entorno. Si eres un empresario explotador, imagínate siendo y actuando como un obrero más de tu fábrica o emporio. Si eres un doctor en ciencias, imagínate siendo y actuando como alguien a quien no le han enseñado a leer y escribir. Si eres un analfabeto convencido del poder de la universidad de la calle, imagínate siendo y actuando como un doctor en ciencias físicas.

No juzgues quien ha traicionado a su propia humanidad, pues al juzgarlo, te estás juzgando a ti mismo

En fin, imagínate que eres mucho más que las creencias que has recibido y que te han dado una identidad falsa, pues tu yo no trata tanto de lo circunstancial (tus experiencias particulares), sino de lo esencial, lo que hace posible la experiencia de ser.

MÁS ALLÁ DE LA ENFERMEDAD DEL HOMBRE SOCIAL

Si las nuevas generaciones, junto a las más envejecidas que aún conservan la inocencia de ser, logran dar el salto de conciencia necesario para frenar la extinción de la especie humana, otro mundo, otro tipo de hombre, verán la luz. El hombre, como conciencia, como una conciencia cósmica más en este universo en constante transformación, no nace para sufrir, ni para doblegar al otro, ni para vivir entre miedos, sino para crear y disfrutar de la plenitud de la experiencia de ser.

La especie humana está llegando a un punto de no retorno que no tiene mañana

El conocimiento es el camino, el único camino posible, hacia una conciencia cada vez más consciente de su entrelazamiento con el Todo. Un conocimiento que va mucho más allá de descubrir la estructura cambiante de la materia visible o de la misma materia o energía que llaman oscura, sino del conocimiento que lleva a descubrir la fuente inagotable de la vida en cada conciencia misma.

El bombardeo atómico sobre Hiroshima y Nagasaki representa el uso malévolo del conocimiento y el fracaso como seres sociales

El camino del conocimiento lleva, inevitablemente, al conocimiento de Dios mismo dentro de cada Ser. Un Dios, eso sí, que no descansa en los miedos humanos, sino que da cuenta de la divinidad que toda forma de vida encierra en sí misma por el simple hecho de Ser. El Ser no se puede imponer a la consciencia (por esto mismo, cualquier civilización cósmica que esté ayudando al hombre a su despertar al Ser no puede actuar directamente). El Ser debe aflorar entre la consciencia, abriéndose paso entre esas mil y una creencias fallidas que fueron construyendo una falsa identidad, un falso yo. Un yo que no parta del nosotros, que no asuma a todos como parte de sí mismo para convivir, interactuar e ir creando nuevas experiencias de ser en todo el cosmos, es un yo falso que confunde lo nuestro con el nosotros, es un yo que no ha salido de la prisión del sí mismo, de las creencias fallidas que le han llevado a anularse a sí mismo.

No busques en la tradición la salida hacia un mañana distinto. Las tradiciones, por esencia, solo buscan perpetuarse a sí mismas

   Es la hora de trascender el mundo de las creencias y encaminarse a la senda del Ser. Como individuos, como consciencias, igual que como especie, no hay otro camino. La especie humana está llegando a un punto de no retorno que no tiene mañana.

LAS SECUELAS EMOCIONALES DE UNA SOCIEDAD ENFERMA

A lo  largo de su último trayecto evolutivo el hombre ha  edificado sociedades cada vez más complejas y más desapegadas de su propia esencia divina y espiritual. Secuelas emocionales y enfermedades de todo tipo afloran en nuestras sociedades sin importar qué tipo de gobierno, economía o religión imperen en sus espacios geográficos. El hombre de carne y hueso, heredero de tradiciones ideológicas enfermas, sufre las inclemencias de sociedades que jamás fueron diseñadas para el desarrollo del espíritu humano, para el desarrollo del Ser del ser humano.

Por el concepto de verdad, anclado a ideas convertidas en prisioneras del fanatismo, el ser humano ha sido víctima de sí mismo

  Se puede ser complaciente y entender ese insano proceder a causa de la ignorancia que los diversos poderes  terrenales, políticos, religiosos, económicos o militares sembraron entre sus huestes. Sí, la ignorancia es la madre de los miedos y el miedo, cuando se desboca, es capaz de hacer cometer al hombre cualquier barbaridad contra sí mismo y contra sus congéneres.

La molécula de la vida, el ADN, representa las infinitas posibilidades de experimentar el Ser

La historia está repleta de actos abominables realizados y justificados en nombre de cualquier concepto, incluso en nombre de Dios, por no hablar de los que se hicieron en nombre de la libertad humana. Qué libertad puede sostenerse en la sangre de otro ser humano. Sin embargo, los tiempos están cambiando al son de los nuevos desarrollos tecnológicos, sobre todo con las nuevas tecnologías de la comunicación.

SECUELAS EMOCIONALES Y ENFERMEDADES TECNOLÓGICAS EN LAS SOCIEDADES MODERNAS

   De qué y por qué están enfermas las sociedades modernas y qué enfermedades tecnológicas pueden agravar la cuestionada supervivencia humana y llevar al hombre a su extinción.

   La sociedad moderna adolece, entre una variedad de males, de una sobredosis del concepto de verdad. Por este concepto el ser humano ha construido murallas en torno a ideas para convertirlas en cadenas para el pensamiento creativo. Por el concepto de verdad el ser humano ha desterrado de su naturaleza su mayor arma creativa, el cuestionamiento, la duda. Cuestionar, dudar, es la chispa que lleva al hombre a transformar su entorno y, sobre todo, a encontrarse a sí mismo en medio del cosmos. Por el concepto de verdad, que ni siquiera tiene un verbo humano propio, un acto genuino, que lo respalde, el hombre ha encontrado la justificación para explotar, avasallar, asesinar y exterminar a otros seres humanos. 

El miedo engendra servilismo. El despertar a la conciencia de ser revitaliza la libertad de sentir la divinidad que hay en cada conciencia cósmica

Las sociedades humanas modernas siguen estando enfermas del olvido del Ser. Siguen construyéndose modelos sociales, siguen mutando ideologías, basados en intereses mezquinos que siguen viendo a las culturas como el refugio humano por antonomasia. Ignoran que el ser humano es el constructor de culturas y que estas deben estar al servicio del hombre y no el hombre como esclavo de aquellas. Sin embargo, los distintos poderes, políticos, religiosos, económicos, amparados por todo tipo de poderes militares a cual más vergonzoso, siguen usando el concepto de cultura, así sea buscando una alianza de civilizaciones, para seguir poniendo el acento en las diferencias. El respeto que nace de la tolerancia cultural está preñado de un oculto halo de superioridad y, hoy por hoy, está barnizado de inhumanos intereses económicos de toda índole. Por mezquinos intereses económicos se comercia y se aplaude a sistemas sociales y sus respectivos Estados que denigran a la mujer o se les impide hablar libremente a sus ciudadanos, mucho menos criticar a los zares de turno. Solo el respeto que nace de la completa consciencia de que todo ser humano tiene en sí la chispa divina del Ser, puede llevar a entender las diferencias como lo que son, formas distintas de enfrentar cada situación y cada época. Las verdades de hoy pueden no ser funcionales mañana, sin embargo las tradiciones hegemónicas del poder las seguirán usando para su propio beneficio.

La era moderna de las telecomunicaciones está lista para el salto de conciencia del hombre. El principal obstáculo, las ideologías fallidas

   Las tecnologías modernas de las comunicaciones son un arma de doble filo. Por un lado, nunca el ser humano como especie estuvo tan cerca de alcanzar un salto de conciencia colectivo. Personalmente creo que no es casualidad ese salto tecnológico que ha llevado al hombre a estar casi interconectado unos a otros a golpe de un solo clic. Por otro lado, la masificación de las comunicaciones ha generado un ruido de fondo que está anegado de fake new que pueden provocar un aislamiento mayor del individuo. De la masa anónima se ha pasado a miles, millones, de grupos de WhatAspp que parecen vivir y morir dentro de la red y, peor aún, dentro del grupo. Fuera del grupo solo pareciera existir el desamparo y el caos.

CÓMO SOBREVIVIR A LAS SOCIEDADES ENFERMAS SIN ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA

   Nunca el hombre, como especie, ha estado tan cerca de encontrar su esencia de Ser como lo está en esta época de teletransportaciones cuánticas. Nunca antes el conocimiento hacia la naturaleza y el cosmos lo ha llevado a aligerarse de las cargas ideológicas que lo han maltratado a lo largo de estos últimos milenios. El cosmos se presenta al hombre como la genuina cuna de sí mismos y la molécula de la vida, el ADN, se presenta como una guía de todas las posibilidades de ser más que la construcción específica de una vida en concreto.

El mayor peligro para el despertar humano a su conciencia de ser radica en el fanatismo de las creencias fallidas de todo tipo

   El mayor enemigo del hombre cuántico no está fuera de sí mismo, sino dentro de su propia prisión ideológica. La verdad no está fuera, sino dentro de sí mismo y la comparte con toda conciencia humana y cósmica. La verdad que han perseguido los hombres pre-cuánticos radicaba no en conocimiento alguno, sino en los miedos que surgieron desde la noche de los tiempos. La verdad de hoy no está en lo que el hombre hace, sino en lo que el hombre es, una conciencia fractal de la Conciencia Única del Padre. El conocimiento se va transformando de un buscar la forma de vencer a los miedos, a lo desconocido, a buscar la esencia de lo que somos más allá de todas las diferencias. No se trata de ver el vaso de agua medio lleno o medio vacío, sino de ver el agua que hay  en él.

Cada átomo del universo visible refleja toda la sabiduría del cosmos

Sobrevivir a estas sociedades enfermas solo es posible si eres capaz de encontrar tu Ser más allá de todas las creencias que han moldeado una falsa identidad del yo soy. No se trata ni de negar tu ego, por otro lado imposible, ni de menospreciar todo el bagaje por muy despreciable que sea, sino se trata de trascender. Trascender significa llegar a ser plenamente consciente de tu conciencia de ser y que esta debe ser la brújula por la que el ego vaya actuando en su cotidianidad. Para ser plenamente consciente de tu conciencia de ser solo tienes que poner el énfasis en tu presente, estar presente si no en todos, en muchos de los pensamientos que a diario asaltan tu mente y en los posibles actos que los acompañan. A  medida que te hagas presente en tu día a día, tu Ser irá desplazando a tantas y tantas y tantas creencias que solo perseguían la esclavitud a tus miedos.

LAS MENTIRAS HACIA EL ALMA

Del mismo modo que el espejismo de una verdad humana absoluta ha llevado a la humanidad misma a sufrimientos, guerras  y todo tipo de calamidades, el concepto de mentira también ha llevado a la especie  en su conjunto hacia abismos de donde pocos son capaces de salir. Las verdades absolutas de unos se  convierten en mentirasinaceptables para los otros. Una confrontación  dirigida a dañar al Ser del ser humano para favorecer ideologías, costumbres, hábitos, creencias de todo tipo y, en última instancia, para esclavizar al hombre a ciertas ideas en vez de convertir las ideas en instrumentos para liberar al hombre de sus miedos. Una esclavitud, no olvidemos, que se encarna en amos y esclavos.Una confrontación que se transmite como si fuera un acervo genético inmutable. Sin embargo, igual que los genes están supeditados a una epigenética, las creencias fallidas están supeditadas a un despertar que está llamando a las nuevas conciencias de este siglo XXI.

Trascender el ego encarcelado en sí mismo es encontrar al ego caminando hacia su conciencia de Ser

CÓMO SE ENGAÑA A LA MENTE: MENTIRAS DIRIGIDAS AL ALMA

La mente humana no es solo, ni primordialmente, ese maravilloso cableado neuronal, químico-eléctrico, que en una danza mágica es capaz de crear y recrear eso que llamamos “realidad” bajo la batuta de un director, el lóbulo frontal, que interpreta la sensación de ser él mismo en medio de otras “realidades”. Más allá de los grandes avances del estudio del cerebro y de la mente de las últimas décadas, el surgimiento y funcionamiento de la mente sigue siendo un gran misterio. Uno de los grandes engaños viene de la mano de las corrientes materialistas que intensificaron sus propuestas durante los últimos siglos y que viene a decir que la mente humana no es más que el fruto aleatorio de ciertos procesos evolutivos y que no hay nada de extraño en ella, salvo nuestra ignorancia. Una ignorancia que se irá superando a medida que el hombre vaya profundizando en su estudio. Esta corriente vendría a decir que el ser humano no solo no es más que ese misterioso cableado neuronal que fue haciéndose más complejo con el transcurrir del tiempo, sino que fuera de él no hay nada que sustente algo que algunos llaman alma y otros espíritu. Para los materialistas más acérrimos, el espíritu no es más que la reinterpretación fuera de tono y de lugar de un lóbulo frontal que se niega a morir. En otras palabras, para estos materialistas, el alma o espíritu vendría siendo la respuesta de un ego que se niega a morir después de haberse descubierto a sí mismo en medio de una nada que fue nombrando y a medida que iba nombrando, iba conquistando.

Crecer en la verdad es huir de la mentira de una verdad absoluta y humana

   Lo antedicho viene a colación en este artículo por la sencilla razón de que muchas de las grandes mentiras dirigidas al alma por todo tipo de ideologías y creencias vienen de la mano de una soterrada visión de la naturaleza humana. En dependencia de cómo veas (o te hayan enseñado a ver) al otro, tú te comportarás con él de una manera u otra. Si el otro no es más que una masa biológica que fue creando una cultura específica por sus propias limitaciones espacio-temporales, dar el paso hacia el etnocentrismo y descalificar al otro solo es cuestión de encontrarse cara a cara con él y su cultura. Si el otro ha construido una imagen de dios a su imagen y semejanza que no comulga con la tuya, las guerras santas están a la orden del día. Si el otro no es más que una equivocada variación de una evolución caótica que ha creado un individuo y una cultura aberrante, la eugenesia y todo tipo de atrocidades no solo estarían permitidas, sino aplaudidas bajo su visión. Decía el gigante ruso que si Dios no existiese, había que inventarlo. Más bien, para nuestros propósitos en este artículo, si el alma no existe, habría que inventarla, pues es lo único que podría frenar la tendencia humana a proyectar sus miedos y avasallar lo que ignora. El alma o el espíritu es la fuerza que frena la destructiva inercia humana que surgió al encontrarse y descubrirse el ego en medio de la noche de los tiempos.

Si el alma no existe, habría que inventarla

CÓMO ENCONTRAR EL ALMA EN EL LABERINTO DE LA MENTE

El ser humano ha necesitado fragmentar y nombrar el mundo y el universo  para encontrarse en él. Esa necesidad de fragmentar es causada por su condición de ser  Conciencia de Ser, ser parte de la Conciencia Última, que muchos llaman Dios, Origen, Fuente, Universo, etc. Esa tarea de fragmentar es propia de una mente, de un ego, que a medida  que iba descubriéndose en el mundo al ir fragmentándolo, iba adentrándose en el camino hacia el olvido del Ser, de su Conciencia de Ser y, obviamente, iba olvidando la conciencia del otro. A medida que el ser humano iba “creciendo” en conciencia de sí mismo de una forma consciente, iba alejándose de su propia naturaleza divina y de la naturaleza divina de toda conciencia. Ese alejamiento lo ha llevado a crear conscientemente todo tipo de puentes a lo desconocido. Religiones, éticas, normas sociales de todo tipo, han convertido el olvido del Ser en todo tipo de ideologías que han hecho de la confrontación la norma de convivencia de quienes están llamados a ser hijos de las estrellas y de la armonía.

No creas lo que no resuene en el fondo de tu alma so pena de convertirte en una marioneta de otros

   El laberinto existencial que han formado las diversas civilizaciones a través del tiempo en esta última humanidad a través de mil y una mentiras dirigidas al alma  ha llegado a un punto álgido en estos tiempos de revoluciones tecnológicas y, sobre todo, mentales.  Igual que la característicadel crecimiento de la consciencia de sí mismo en el cerebro no fue fruto tanto por el número de neuronas implicadas sino por la conexión entre ellas, la sociedad humana está llamada a crecer en su conciencia de ser gracias a la interconexión de todos los individuos llamados a despertar a su condición de Ser. Las tecnologías de la comunicación van más allá de ser un próspero negocio y fuente de entretenimiento y va mucho más allá de ser un instrumento de los distintos poderes humanos, políticos, económicos, militares o religiosos, para el dominio mental delos ciudadanos. El poder de las tecnologías ligadas a internet, respecto a su poder catalizador a la hora del despertar humano a su propia condición de ser, se verá en su máximo esplendor cuando las distintas creencias que dieron paso a ingentes tradiciones que solo alimentaron el odio y el miedo de unos hombres sobre otros, sean no solo desmontadas por individuos que verán las cosas sin el filtro ideológico de los poderes fácticos, sino también por encontrar el alma común que tienen más allá de todas sus creencias.

La verdad y mentira humana son cara y cruz de la ignorancia de un ego que ha olvidado su condición de Ser

LOS TIEMPOS DEL ODIO EN LA GENERACION MILENIAL

Los tiempos del odio no nacieron con los tiempos de internet, pero sin duda la red está dejando palpable el verdadero rostro del ser humano. Sí, no se puede generalizar, pero tampoco se hace gran favor minimizando los graves problemas que tiene la especie humana en cuanto al odio que aflora en estas sociedades enfermas. Una sociedad enferma en esta generación milenial va mostrando un rostro completamente inhumano, donde el ser humano no es más que una pieza descartable en los intereses de ideologías de todo tipo, desde las políticas a las religiosas pasando por todo tipo de economías caníbales.

No se trata de pintar la cárcel que encierra al hombre, sino de derribarla

El hombre que navega va olvidando al hombre que es. No se trata de quejarse por quejarse ni de banalizar las tecnologías, sino de interiorizar que dentro de unas sociedades enfermas, es casi imposible que un individuo se desarrolle de una forma sana. La tecnología no debe ni puede servir para ocultar al sujeto que ha hecho posible llegar a ella, a saber, a la humanidad misma. Uno de los mecanismos que tiene el ser humano para enfrentar esa sensación de vacío que emergen de las sociedades enfermas es un mal menor, pero no menos dañino para el futuro de la especie humana, a saber, las zonas de confort.

La generación milenial tiene el poder de creer y construir otro mundo

En esta  esta era milenial, las zonas de confort se manifiestan en 5G y todo tipo de aplicaciones que hacen olvidar al hombre su responsabilidad consigo mismo y con las otras conciencias sometidas al imperio de las ideologías. El otro, los descartados de estos sistemas inhumanos, se van convirtiendo en una especie de video juego, una realidad virtual, que son olvidados, apagados, nada más pasar a otro juego. El juego del descarte debe continuar so pena de que caiga la red y nos veamos, cara a cara, con los descartados mismos. El juego del poder de hoy en día solo muestra el rostro de los descartados para seguir fomentando sus negocios ideológicos. Negocios, no se puede olvidar, que buscan siempre entrar al templo del dios moderno, a saber, el beneficio económico a cualquier precio. Todo el mal por un puñado de oro. El bienestar de unos pocos se nutre de la sangre y la ignorancia de la mayoría.

LOS TIEMPOS DEL ODIO BAJO SOSPECHA EN LA GENERACIÓN MILENIAL

En estos tiempos de internet el odio vive a sus anchas y las ideologías que fomentan y mantienen a ese terrible virus se baten entre sí con el único fin de sembrar la tierra de nuevas víctimas. No podemos pasar por alto que las ideologías no son más que ideas encerradas entre muros y que solo persiguen el control mental de quienes se dejan atrapar por ellas.

Las ideologías solo dialogan consigo mismas, son incapaces de llegar al otro

En última instancia, no se puede olvidar tampoco que las ideologías, por sí mismas, no pueden hacer daño, sino que el daño se produce por los hombres, de carne y hueso, con nombre propios y apellidos heredados, que sostienen una u otra  ideología. Uno de los problemas de esta enferma sociedad humana radica en el hecho de que sus instituciones, la forma que ha ido organizando los vínculos entre unos hombres y otros, a través de la historia, está regido por las ideologías y no por la ideas. Solemos pensar en las ideologías como un producto político moderno, pero su esencia, el hecho de encarcelar la realidad en unas creencias concretas y obligar a quienes las adoptan a vivir y morir por ellas, es un producto que emerge desde los mismos comienzos de la aparición de la conciencia en aquel homínido que dio el salto hacia el sí mismo, hacia la conciencia de sí mismo más allá de la consciencia de estar.

La generación milenial tiene el reto y el poder de salvarse a sí misma de las garras del odio

Las ideas, en cambio, buscan el conocimiento por sí mismas y no gustan de ser tapiadas o encadenadas a los muros de verdades obsoletas y perniciosas. Las ideas hacen libre al hombre desde el mismo momento que se convierten en un instrumento creador y esto muy a pesar del precio a pagar por ellas muchas veces cuando, como dije, se encarcelan en el mundo ideológico. Las alas de las ideas pueden convertir, y de hecho han convertido, al hombre en prisionero de sí mismo.

El apocalipsis llegará si el hombre no despierta a su conciencia de Ser

   En estos tiempos de internet en los que los tiempos del odio sumergen al hombre en mil problemas mentales, amén de mil obstáculos para alcanzar un modelo de convivencia armónica, la solución no pasa primordialmente por la red, sino en un viaje hacia dentro. El hombre enfermo que lucha por sobrevivir en estas sociedades enfermas de inhumanidad sabe, aunque no pueda entenderlo, que aquello que le ofrecen como solución, los mil y un terabytes de evasión, no son la solución.

Las utopías, el no lugar, darán paso a las eutopías, el buen lugar para convivir

Uno de los posibles caminos, de los infinitas posibilidades de ser, para poner bajo sospecha los tiempos del odio que nacen en los tiempos de internet pasa por ese viaje hacia el Ser que todo ser humano es sin importar que marca ideológica le inocularon al nacer. Todo ser humano es mucho más que la suma de todas las creencias que le inyectaron al nacer. Todo ser humano es mucho más que todas las aplicaciones que descarga para olvidarse de sí mismo y a su alter ego encadenado a la barbarie del descarte. Internet no es la solución, pero sí el catalizador de ese viaje hacia dentro. Hoy en día la comunicación puede ser C2C y no pasar por el filtro ideológico. El reto para la generación milenial es interiorizar que es necesaria la duda de todo aquello que han heredado y que le han mostrado como verdades absolutas. Aunque el reto puede parecer monumental, también tienen el poder de una comunicación en tiempo real y con un aliado vital, su propia conciencia de ser.

La red sirve de catalizador para dejar atrás las ideologías del odio y la muerte

LOS TIEMPOS DEL ODIO EN LA GENERACIÓN MILLENIAL

La generación milenial, aquellos nativos de los tiempos de internet, puede que sea la generación que tendrá en sus manos pasar de una sociedad ideológica, que buscaba el conocimiento para someter y esclavizar a unos hombres sobre otros, a una sociedad ideológica que buscará el conocimiento para rescatar del olvido al Ser que toda conciencia es. Y como consecuencia de una mayor armonía social, adentrarse en el conocimiento mismo del universo y todas sus maravillas.

No se puede llegar al conocimiento a través del odio

Los tiempos del odio, alentados por todo tipo de ideologías políticas, religiosas y económicas, darán paso a tiempos estelares, en los que los hombres brillarán en busca de su origen cósmico y donde el conocimiento será la búsqueda de esa realidad física cambiante que no se puede doblegar a unas leyes físicas inmutables. La salvación de la especie humana, y de este hermoso y maltratado planeta, pasa por encontrar el camino hacia dentro para llegar a las estrellas. La alternativa de querer seguir buscando un equilibrio entre las distintas ideologías, no solo es una estupidez racional, sino una pérdida de tiempo. Tiempo que no le sobra a la especie humana para encontrar la vía de la paz o enfrentar un cataclismo devastador.

En los tiempos de internet, los tiempos del odio agonizan

   Hay quienes siguen alentando las utopías sociales, basadas todas ellas en ideas encerradas en muros ideológicos, para seguir inyectando el odio de generación a generación. Sí, tras las aparentes  buenas intenciones que se esgrimen en utopías de todo tipo, solo se esconde la peor de las esclavitudes del hombre, a saber, la que lo ata a sus propios miedos. La solución a la convivencia y desarrollo humano no pasa por encontrar acuerdos ideológicos, sino por trascenderlos.

La opción de la generación milenial no pasa por resetear su futuro, sino desclasificar su pasado y transformarlo

No se trata de pintar la cárcel, sino de derribarla. No se trata de tolerar al enemigo, sino de amar al hombre que ideologías de todo tipo han señalado como enemigos. No se trata de ser mejores, sino de convivir para vivir de la mejor manera posible en base a la nueva era del conocimiento. No se trata de competir, sino de convivir bajo las reglas del conocimiento que llevarán al hombre a las estrellas.

HOMO MENSURA Y LA CONDICIÓN HUMANA

Protágoras es el filósofo griego (siglo IV A.C) al que se le atribuye la afamada frase el hombre es la medida de todas las cosas, de la que son en cuanto son y de las que no son en cuanto no son. Se le considera uno de los mayores sofistas de la historia y en el divino arte de convencer a través de la palabra, según el de anchas espaldas, Platón, dejaba que desear porque lo importante para él era convencer para vencer, no buscando la sabiduría que llevase a la verdad suprema, que, para Platón, era el Reino de las Ideas. Este arte de la sofística, ya entonces, era bien remunerado porque la polis era para los antiguos griegos algo más que un espacio geográfico, era su razón de ser y no entendían la ciudad sin la participación del ciudadano, de los que tenían derecho a ello, obviamente. Y el sofista, con sus sofismas por bandera, pretendía llevar al máximo esplendor a todo aquel que pudiera pagar por sus cursos de oratoria. Pero, más allá de poder rastrear las esperpénticas formas que hoy tienen muchos políticos en su forma de hacer política y que no le llegarían ni a los talones al de Abdera, lo que nos interesa es rescatar esa frase conocida como HOMO MENSURA. Ella nos llevará a ese mundo de creencias fallidas que gobierna el mundo. Veamos.

El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto son y de las que no son en cuanto no son

LA MEDIDA DE TODAS LAS COSAS O EL PRISMA DE LAS CREENCIAS FALLIDAS

  ¿Cuál es la medida que representa, según Protágoras, al hombre mismo? Las creencias, ni más ni menos. La creencias no son entelequias, no son simples frases que se labran en nuestro cerebro y nos hace repetir cual cotorras lo aprendido. El ser humano comienza a recibir el bombardeo de mil y una creencias incluso antes nacer, desde el mismo momento de su concepción. En cierta medida podemos decir que tan importante es el acervo genético que hereda el hombre de sus padres y ancestros como ese caudal de creencias que recibe el neonato de primera mano nada más llegar al mundo. Igual que una genética “mala”, una mutación indeseable, puede ocasionar muchos problemas para el bienestar y la salud física y mental del individuo, hay creencias que pueden llevar al individuo a convertir su vida y la de los otros en una pesadilla en las mismas entrañas de los infiernos humanos.

Toda tradición traiciona la capacidad innovadora del ser humano

   Sí, la racionalidad, ese forma de entender la capacidad humana para razonar, para dar cierta lógica a sus palabras y sus actos, está preñada de creencias de todo tipo y no todas las creencias son caminos hacia el conocimiento del sí mismo, no todas te acercan a las demás conciencias que habitan en tu propia conciencia y que comparten contigo un mismo origen y un mismo fin. Todo lo contrario, las creencias comenzaron su andadura fijando su atención en lo externo, en el mundo de la naturaleza, en las relaciones entre esa mente individual y todo el “mundo” que le rodeaba. La primera creencia que surgió en aquel primer homínido que empezó a relatar el mundo desde su propia consciencia fue la de ver la vida desde la fragmentación, desde la división, donde él, con toda la perplejidad que se puedan imaginar, iba nombrando y haciendo del mundo un lugar fuera de él mismo. Ese camino que le llevaba a descubrir nuevas formas de “ver” lo iba relatando en forma de creencias. No camines por esta senda, hay animales peligrosos. No mires directamente el Sol, su poder dañará tus ojos. La caza siempre debe ser de mañana y antes debemos comer las raíces del árbol de la vida, que nos da fuerzas y valor. Cuando un animal caiga en nuestra trampa hay que golpearlo sin piedad  hasta estar seguro que está muerto. Como vemos, las creencias no solo son relatos de formas de ver el mundo, sino que además son pautas de comportamiento.

Frente a la cultura de la muerte, del odio, de la destrucción, se alza la cultura del Ser, de la vida, de la creación

TRADICIÓN Y COMPORTAMIENTOS IRRACIONALES

y creencias irracionales que los han vestido de tradiciones y verdades fallidas. Las creencias, positivas o fallidas, comportan pautas de comportamiento que serán las que definen las tradiciones sociales, lo que el conjunto familiar, grupal o colectivo irá transmitiendo de una generación a otra. Si un grupo cree que la población negra es una población más atrasada que la blanca y que no merecen el mismo trato, su comportamiento se regirá por mil actitudes que reflejarán esa creencia, desde poner aquellos letreritos que tuvieron que padecer no pocos seres humanos Se prohíbe la entrada a negros y a perros hasta poner en las playas zonas exclusivas para la población negra. Esto que, en ciertas latitudes, puede parecernos un horror se vive a diario en nuestro presente en muchos lugares del mundo y bajo iguales, parecidas o distintas creencias, pero su denominador común es que son creencias fallidas.

La era de la red y de la blockchain dejará al desnudo las culturas de la muerte

   Las creencias, cuando se comparten de una forma colectiva, forman culturas y, guste o no, sea políticamente correcto o no, la realidad es que no todas las culturas responden a la cultura de la vida y a la cultura del Ser. Las culturas de la muerte preñan la civilización humana desde casi sus mismos orígenes y tienen el denominador común, por muy distintas que sean sus manifestaciones, el desprecio a la vida y al espíritu que todo ser humano es. Hoy en día estas culturas de la muerte la vemos en todas las latitudes y se esconden en Estados tan distintos como pueden ser la nueva China imperial bajo la bandera del partido comunista chino hasta una Unión Europea que tras sus demagogias dice una cosa y hace otra, sin escatimar esfuerzos en prostituirse por un puñado de euros que alcen las cotizaciones de la bolsa, pasando por una Arabia Saudí que aún anda por un medievo en todas las facetas de su diario vivir. Ejemplos de comportamientos racionales preñados de una irracionalidad supina aderezada con una estupidez racional, los encontrarás en toda latitud. Esto es posible porque la civilización humana sigue basando su modelo de convivencia no en el conocimiento hacia dentro, hacia su espíritu, sino hacia fuera y, peor aún, sigue construyendo modelos sociales fundamentados  en un solo pilar de la organización humana, la economía. El ser humano, tanto a nivel individual como colectivo, es mucho más que un modelo económico, es mucho más que un puñado de dólares que cobran más vida que la vida de cualquier ser humano. Una sociedad de tal envergadura, no solo está enferma de diversas dolencias, sino que su mayor problema es que está ciega  a sí misma. Solo se ve a través de comportamientos

Las verdaderas cadenas están en aquellas ideologías que encierran el mundo de las ideas en cárceles

¿SE PUEDE SALIR DE LA DEBACLE DEL RELATIVISMO CULTURAL?

   El Homo Mensura de Protágoras suele caracterizar a todo ese movimiento social, político y cultural que apoya el denominado relativismo cultural, el respeto a toda cultura autóctona. Obviamente quien defiende esa posición pensará y se comportará, en el mejor de los casos, como si su cultura fuese la mejor pero habría que respetar a cualquier cultura por el simple fenómeno que toda evolución cultural lleva su propio ritmo y no se puede imponer. Quien defiende estas posiciones podría llamar a “dialogar” más que a combatir , por ejemplo,  con el fanatismo religioso del islam simple y llanamente aludiendo que en algún momento de su historia tendrán que pasar por su propia Reforma y reconvertir una religión medieval en una religión adaptada a los nuevos tiempos. Mientras, habrá que “tolerar” a aquellos otros musulmanes que no entienden la violencia como mecanismo para imponer su dios y su forma de vida (si a ese tipo de comportamientos se le puede llamar vida humana) al resto de la humanidad. Sin embargo, en este comienzo del siglo XXI, bajo el imperio de la comunicaciones en red, el relativismo cultural amenaza con saltar por los aires.

Las creencias fallidas llevan al hombre a construir sociedades fallidas

   Por encima de cualquier tradición, política y religiosa (que esconden, cada una a su manera, las verdaderas raíces de la esclavitud humana a las ideologías, a las tradiciones, de mil y una creencias fallidas), por encima de cualquier cultura, está la cultura del Ser, la cultura de la vida. El ser humano no nace libre porque lo manifieste una ideología que se quiere apropiar de esa condición humana, el ser humano ES libertad en estado puro por el simple hecho de ser conciencia y nacer vivo. Un ser humano no conquista su libertad a través de una ideología o cultura que dice hacerlo libre si abraza sus reglas y normas. Este sentirse humano por encima de cualquier ideología, política o religiosa, es algo que se está produciendo gracias al fenómeno de la red. Las culturas que llevaban al hombre a atarse a unas ideas, a encerrar a las ideas entre muros, convirtiendo el poder creador de las ideas en un instrumento inutilizado e inutilizable, está siendo desenmascarado, como digo, a través del poder de la red. El relativismo cultural, las alianzas de civilizaciones, hace aguas simple y llanamente porque el único futuro posible para la convivencia y desarrollo humano pasa por la muerte de las culturas del mal, las culturas del odio, y el resurgimiento, el renacer, de la cultura del Ser. No se trata, como pueden apreciar, de imponer una cultura sobre otra, sino de construir una nueva cultura, la cultura del Ser, sobre las cenizas de las culturas de la muerte y del odio.

Una creencia fallida es aquella que te aleja de tu espíritu empoderando a tu ego