GOLPE ESTADO: TENDENCIAS FUERA DE CUBA

No hay salida al mal humano, tal y como se desarrolla, desde la noche de los tiempos, en las sociedades modernas. No importa el modelo de Estado, todos, tanto estructuras como los hombres de Estado, en su amplio espectro, son responsables del genocidio de la sociedad humana, que, no olvidemos, son seres de carne y hueso, y no estadísticas o números, menos mercancías, como suelen pensar desde los altares de la prostituida e incestuosa política moderna. No hay salida porque el mal se implantó muy bien en el seno social al diluirse, al mezclarse, al fundirse con el mundo de las ideas. Había buenas y malas ideas y cada parcela de la realidad, cada grupo de interés, construye su propio panteón ideológico sobre el que descansa el bien y sataniza infiernos a los que combatir donde, señalan, impera el mal. Sí, el bien y el mal convirtieron las ideas en un instrumento interesado y para legitimar ese interés se introdujo el no menos problemático concepto de verdad.   La idea del bien representa la verdad y la idea del mal representa lo falso.

El hombre es la medida de todas las cosas…

No hay que repetir lo que ya los griegos clásicos conocían muy bien, la relatividad del bien y del mal, el homo mensura o el hombre como medida. Pero esta insana manera de organizarse la sociedad humana que viene gobernando las relaciones humanas desde los mismos comienzos de las culturas, tiene sus horas contadas.

CÓMO DAR UN GOLPE DE ESTADO SIN DAÑOS COLATERALES

Repito, los Estados modernos, sus estructuras y los hombres encargados de su funcionamiento, a todos los niveles, son responsables directos del genocidio humano. Otra cosa es saber si son culpables o no. Me explico. La culpabilidad exige consciencia del acto que se realiza y, por líneas generales, el mal se clona con manual de instrucciones, pero no con certificado de origen, simple y llanamente se transmite la fórmula aprendida a través de las tradiciones. En otras palabras, la ignorancia de ser premia el linaje de todos aquellos que ven en las ideologías su razón de ser. Dicho de otro modo, son responsables de las consecuencias de sus actos, pero no culpables de defender lo que creen, pues se les determinó desde antes de nacer a repetir los errores de sus ancestros. Obviamente, el mal cierra filas y construye mil y un anillos de seguridad para que el individuo infectado no sea capaz de ver el origen del mal, es decir, no pueda ver su cuota de culpabilidad. Como diría Simone de Beauvoir, en sus apasionadas discusiones nocturnas con el perplejo Sartre, el infierno siempre son los otros.

Los Estados modernos están sostenidos por viejos modelos esclavistas

   Pero hay fórmulas para que el mal ideológico, que permite a los Estados seguir transmitiendo el mal de una generación a otra, de unos pueblos a otros, y, en suma, de un ser humano a otro, hay fórmulas, digo, para ser destruido. Sí, los golpes de Estado no son una exclusividad de los que aspiran a tomar el control del mal, sino es un mecanismo que siempre está latente para alterar la inercia de los tiempos. La pregunta es ¿cómo dar un golpe de Estado a los Estados sin daños colaterales a los individuos, pertenezcan o no a las estructuras del mal?  La salida no está en repetir los modelos que han llevado a caminar en círculo a tantos miles de millones de seres humanos para el beneficio de unos pocos. La salida no está fuera, sino dentro de cada uno. Veamos.

El imperio del mal cambia de rostro, pero no de finalidad

GOLPE DE ESTADO METAFÍSICO FRENTE A GOLPES DE ESTADOS VIRTUALES

La política, el negocio de la política de hoy en día, se ha convertido en el arte del engaño. Lo paradójico es que el mundo ideológico ha preñado tan bien tanto la mente y el espíritu de quienes comulgan con una u otra ideología, sea política, religiosa o económica, que, como decía antes, no es fácil penetrar esos muros, esos escudos que han blindado el núcleo fuerte del hombre nacido bajo la marca de las ideologías, sea la que sea. Ha sido marcada a fuego su alma y poder romper ese encanto no se logra a través de la razón, sino del corazón.

Las ideologías; la gran mentira, la gran fábrica de esclavos

La salida a los modernos Estados antropófagos, indolentes, mercenarios del mal, solo es posible si el individuo puede volver a conectar su Ser con su corazón y ambos con el ser humano que es. ¿Qué significa conectar el Ser con el corazón? Es interiorizar que el mundo de las creencias no te define, no te puede limitar, porque, de ser así, siempre estarás preso de ellas. Y conectar el Ser que eres con el corazón que eres y estos con el ser humano que vive y experimenta una vida significa ser capaz de cambiar el rumbo de tu existencia, sin importar el punto en que te encuentres al percatarte de este deseo. Se trata de hacer camino a través de la conciencia y no de las creencias. Se trata de construir realidades a través de las conciencias y no construir infiernos a través de las creencias.

Las economías modernas son economías antropófagas

   En el mundo de hoy en día, la posibilidad de un golpe de Estado a los Estados mismos viene de la mano de la red. Hoy, más que nunca, se están dando las condiciones materiales y mentales para organizarse socialmente en base a las conciencias de ser y no en base a las creencias e intereses particulares de cada quien o de grupos ebrios de sus ideologías. Hay tecnologías, como la de blockchain, que permiten la descentralización del poder y que tiene el poder de devolver la confianza al conjunto porque todos pueden participar en la construcción de una realidad común.

No se puede construir un nuevo mundo con viejas ideologías

Hay aperturas a visiones holísticas del hombre no basadas en religiones oficiales, ni en ideologías políticas contradictorias, sino en base a una espiritualidad que no comulga con un interés particular, sino que ven al hombre no solo como un ente común, sino a todo el planeta y a todas las formas de vida como parte de sí y no como “mercancías” a consumir, en el mejor de los casos, o a destruir, por líneas generales. Es hora de dejar atrás las culturas de las diferencias para sumergirse en otro mundo posible, en otra cultura posible, la que late en cada ser humano que quiere vivir en paz, armonía y prosperidad consigo mismo y con los demás.

La tecnología del blockchain es una muestra de cómo cambiar las cosas

Este cambio no viene de los Estados, sino de la posibilidad de trascender los Estados, tal y como hoy se desarrollan. El cambio eres tú. Otro mundo será posible por ti y contigo, no gracias a aquellos que siguen viviendo del cuento de las diferencias. Romper esta inercia del mal es comenzar a caminar hacia la senda de una humanidad sin fronteras porque, al fin y al cabo, las fronteras siempre son las paredes de una cárcel.  No olvidemos que se es libre porque la conciencia no tiene fronteras. Las fronteras las levantan las creencias.

EL GRAN REINICIO

Sars Cov 2 y sus variantes está dejando patente la fragilidad sobre la que descansan las distintas formas        de organizarse los seres humanos. Esto es así porque el mal se ha apoderado del hombre desde sus mismos albores. El mal, en este contexto, es la indiferencia hacia el otro, es la indiferencia que un ser humano muestra hacia otro ser humano. El mal no tiene un carácter connatural al ser humano. El mal se siembra, se cultiva y se recogen sus frutos.

El mal se siembra. Su semilla, las ideologías

La historia está llena de sus inhumanas y crueles cosechas, guerras de todo tipo, campos de exterminio, genocidios de todo color y en toda época, esclavitudes económicas maquilladas con todo tipo de estrategias, etc., etc. El denominador común al mal son las ideologías, es decir, formas de encarcelar las ideas, que siempre son temporales y contextuales, obedecen a un momento histórico concreto, encarcelan las ideas, digo, en el tiempo y las convierten en formas absolutas de entender y vivir la realidad. La verdad ideológica es la gran mentira de la historia humana. Una ideología es dejar a la conciencia humana ser esclavizada por una idea, cuando, en realidad, las ideas deben estar al servicio del desarrollo y poder creador de la conciencia humana.

Los esclavistas modernos se visten de todo tipo de ideologías

El mundo ideológico convierte los posibles aciertos de una generación en los errores y horrores para otra. El mundo ideológico, como tal, es lo contrario a la máxima científica de la biología moderna, la imperiosa necesidad de adaptación o la condena a la extinción. Si es así ¿por qué el mal no se ha extinguido? Por algo muy obvio, el mal usa las ideologías como media de adaptación. Sí, las ideologías, y con ellas a todos los adeptos que es capaz de hipnotizar con sus cantos de sirena, son los instrumentos que usa el mal, la indiferencia, para alcanzar su único objetivo: la imposibilidad de que el hombre despierte a su conciencia de ser. El gran desencuentro humano nace, se desarrolla y muere por el virus de las ideologías.

¿TIENE SALVACIÓN LA HUMANIDAD INFECTADA DEL VIRUS IDEOLÓGICO?

Si la pregunta está buscando una respuesta a si la humanidad, los hijos de los hombres, está condenada a la extinción, la respuesta es no. La humanidad saldrá de esta vorágine ideológica. El cómo es otra cosa y más en estos tiempos donde las ideologías se están intensificando y preparando a sus hipnotizados seguidores a la lucha a muerte. Es tiempo de vencer o morir, les vienen a decir. La sangre solo quiere sangre, diría el poeta valenciano. En este punto hay que aclarar algo vital, las ideologías no se limitan al orden político, sino también al segmento religioso y económico. Incluso podemos afirmar que, dentro del orden científico, el orden que tomará el control en el mundo post-ideológico, también podemos rastrear este virus ideológico, pues, tal y como ha sido organizada la sociedad, el que controla el dinero, controla todo, incluso qué hacer o dejar de hacer con los inventos o nuevos descubrimientos.

La salida a otra humanidad no está en las ideologías ni en las fronteras, sino en el espíritu y la conciencia

Sí, ya están viendo que el mal, esa indiferencia hacia el otro hasta el punto de ningunear su esencia, que, paradójicamente es la misma que condena en el otro, se ha servido de la ideología económica para mantener a raya a las otras ideologías.  El pilar económico siempre ha sido en torno al cual se ha edificado las grandes diferencias ideológicas y es, obviamente, también la gran torre a demoler para construir otro mundo alternativo. Pero, aquí la pregunta del millón, qué puede sustituir a las economías antropófagas actuales, desde las economías marxistas de todo tipo, con cartilla de racionamiento incluida, hasta las más endemoniadas economías post capitalistas de un mercado liberal e incestuoso. Antes de seguir y contestar a esta pregunta es necesario un pequeño paréntesis.

QUÉ ES UNA ECONOMÍA ANTROPÓFAGA

Una economía antropófaga es una economía en la que la organización social de un grupo de seres humanos gira en torno a mitigar y/o satisfacer ciertas necesidades, básicas y no básicas, en base al beneficio de unos hombres sobre otros, en base a la esclavitud de unos hombres sobre otros. La esclavitud puede vestirse de muchas maneras, incluso con discursos libertarios. Este tipo de economía no permite el desarrollo del Ser, de la conciencia creadora humana. La prioridad en este tipo de economías antropófagas es sobrevivir al medio, sobre todo al entorno humano que se torna peligroso por el mundo ideológico que lo preña.

El dinero no es el problema, sino lo que se es capaz por obtenerlo

LA FALSEDAD DEL GRAN REINICIO

Sí, el virus Sars Cov 2 ha dejado patente que los Estados modernos, todo Estado moderno, está al servicio del mal. A Dios gracias, los hombres son más que lo que digan o dejen de decir los Estados modernos y sus portavoces, de todo tipo, tamaño y color. También el ser humano es mucho más que todas las creencias fallidas, incluidas, y sobre todo estas, las económicas. El dicho que dice todo hombre tiene un precio es una creencia inculcada desde los entornos afines a la idea de que el mundo gira solo al son del dinero. El mono baila en el circo al tintineo de una moneda al caer en el suelo. Esto es una falacia. El mal sembró muy bien la idea que marca a los hombres como unos lobos para los hombres, sin embargo, la posibilidad de un cambio real, no aparente, de la inercia humana que lo estaría llevando a un abismo sin fin, no radica en cambiar de economías fallidas, una por otra, sino en cambiar la forma de ver, entender y vivir la economía. Me explico.

Solo el Amor puede reiniciar el mundo

   La falsedad del Gran Reinicio consiste en hacer creer que tanto los diversos marxismos, que solo saben repartir bien las riquezas entre los que deciden qué repartir y a quién, como las mutaciones últimas de un capitalismo salvaje que al tener como último fin el beneficio a corto plazo a cualquier precio, olvida que las economías que olvidan y ningunean al hombre están condenadas a morir por falta de esclavos. En otros períodos esclavistas, los esclavos eran cuidados como oro, pero en el mundo de la tecnología, algunos ilusos creen que las maquinas sustituirán a esos incómodos esclavos. La falsedad del Gran Reinicio, digo, consiste en hacer creer que el problema ha sido un “desajuste”, una salida de “tono”, de las economías modernas y están reclamando una vuelta a la “normalidad”. La normalidad para unas economías fallidas, antropófagas, consiste en que el esclavo debe estar a gusto con sus grilletes, en nuestro caso, con su cuota de consumo. Por ello, y otras cosas más, están sugiriendo cosas como el salario básico universal, un más equitativo reparto de la riqueza, mayor presión para las grandes fortunas, etc., etc. Toda una gran mentira. Cualquier cambio que maquille las economías antropófagas solo es una cortina de humo.

QUÉ PROPONER COMO ALTERNATIVA

Hay muchos modelos teóricos que pueden suplir las economías fallidas y antropófagas modernas, pero lo importantes es que, sea cual fuese el modelo propuesto y elegido, el núcleo de la economía moderna tiene que ser el ser humano, su conciencia, y no las creencias y muchos menos el beneficio económico y/o ideológico por encima del ser humano. Cualquier ser humano que te diga que esto es una utopía, no dudes que te lo estás diciendo porque está impregnado, hasta el tuétano, de alguna ideología fallida, la que tan bien ha sembrado el mal.

El Gran Reinicio o más de lo mismo

   El gran obstáculo a vencer radica, justamente, que el circo humano actual lo han montado de tal modo que toda alternativa está preñada de mal, pues te dicen que no hay más alternativa que el mundo ideológico, y eso es una falacia. La salida está en la espiritualidad, que no en las religiones, que no dejan de ser estas últimas unas lacayas muy eficientes para estos infernales modelos humanos de convivencia basados en las ideologías. Pero de esta salida a las economías antropófagas, la salida espiritual, escribiré en otro momento. Lo importante a retener es que el Gran Reinicio, que están intentando imponer una élite cada vez menos  creíble, es una mentira más en este circo humano ideológico.

CÓMO EMPEZAR BIEN UN PÉSIMO DÍA

Si quiere sobrevivir al fin del mundo, pase por La Habana. La Habana siempre le podrá enseñar, por un módico precio, los secretos mejor guardados para hacer frente a tiempos difíciles. En esta época de complejas realidades, tan complejas como falsas, toda ayuda se agradece, aunque venga del mismo infierno. Veamos.

 Vivimos en sociedades enfermas, diría que desahuciadas, sin importar la latitud ni la posición socio-económica del enfermo. El más pudiente, como dirían antaño, morirá en cama de oro con colchón de plumas de ganso verde almidonadas en grafeno y sábanas de satén rojo carmesí, pero su fortuna, de dudosa o no procedencia, no le salvará la vida. Peor aún, no le garantizará morir con menos dolor. Hay muertes y muertes, eso lo sabe cualquier enfermera de tan honrosa profesión. Pero, empecemos por donde debemos empezar.  Qué significa vivir en sociedades enfermas.

La Habana, el paraíso perdido, donde te enseñarán a sobrevivir a los infiernos humanos

CÓMO EMPEZARON LOS MALOS DÍAS

   Las sociedades humanas se comenzaron a construir para facilitar la propia supervivencia del grupo. Había que alimentarse, refugiarse del clima y sobrevivir a todo el entorno natural y el número, en esta labor, sí cuenta. Había que hacer frente a otros grupos humanoides, pues la desconfianza, sin ser genéticamente determinante, también es factor de supervivencia, y cuantas más manos, mejor, más piedras se podrán lanzar. Aún no se habían inventado las armas de destrucción masiva. Lo importante a retener es la idea nuclear de que los grupos humanos se organizaron entorno a la necesaria supervivencia del individuo y del grupo. Organizarse era una necesidad para sobrevivir. El problema, obviamente, no radicaba en la necesidad de organizarse, sino en cómo, quién decide, cómo encontrar las mejores soluciones, por qué obedecer si no estoy de acuerdo, etc., etc. Nacía el macho alfa y la tribu, como tal. El consenso, dentro de estas sociedades donde impera la supervivencia, es un invento tardío de las sociedades casi contemporáneas para disimular la ineficacia de la fórmula basada en el macho alfa. Veamos.

El peor síntoma de unas sociedades enfermas es la indiferencia hacia el otro

¿QUIÉN MANDA REALMENTE EN LA TRIBU?

De aquellos tiempos, idílicos o no, de praderas paradisiacas sembradas de frutales por doquier o selvas con todo tipo de peligros, hasta las modernas ciudades, ha pasado mucho tiempo y se han ensayado mil y una formas de organizar la tribu. Pero el tiempo no ha cambiado aquella división primaria entre el macho alfa y la tribu. De aquel Copito Blanco hasta el moderno macho alfa, representado magistralmente por el concepto de Estado moderno, ha habido mil y una formas de dominio, opresión, explotación, esclavitud y exterminio de unos hombres sobre otros ¿Por qué? ¿Acaso el hombre es, como plantea alguna teoría antropológica, un mono asesino? ¿Acaso no se “inventó” la religión o la filosofía para ayudar a sobrellevar la esclavitud de unos hombres sobre otros? ¿Acaso no se esclavizaron los miedos a un panteón de dioses para que los perdedores pudieran llorar sus miserias?

Un mal día lo tiene cualquiera. Muchos malos días son fruto de olvidar el presente

QUÉ DEMONIOS TIENE QUE VER COPITO DE NIEVE CON MI MAL DÍA

La enfermedad humana por excelencia, la que llevaría a vaticinar la extinción de esta especie si no fuese porque no está sola en el universo, ni mucho menos, es la indiferencia hacia el otro ¿Por qué nació la indiferencia hacia el otro? ¿Por qué se sigue con tal nocivo comportamiento? Las sociedades ancladas en la supervivencia crean ese ser indiferente hacia el otro. En las modernas sociedades podemos ver este tipo de comportamiento en economías tan dispares como la comunista y la neo liberal. Tanto en una como en otra el individuo se ve arrastrado a convertirse en un monstruo contra sus congéneres. Obviamente, lo que nieguen los Estados subyacentes para defenderse de tal aseveración es insustancial, pues no pueden ser juez y parte de esta aseveración. Y si seguimos así es porque las sociedades modernas, por más que hayan alcanzado nuevos mercados y se vivan las noticias a tiempo real, siguen basando su forma de organizarse en torno a la supervivencia, siguen ancladas estas relaciones en economías antropófagas, pues se alimentan del hombre, de sus sueños, de sus miedos, de sus ilusiones, etc. La gran pregunta es ¿se puede organizar el hombre en torno a otro tipo de motivación que no sean las insanas relaciones de supervivencia con sus antropofagias de todo tipo? Obviamente, sí. El ser humano puede y debe dejar atrás, si quiere evitar su autodestrucción, la nociva forma de relacionarse en torno a la idea de las creencias para entrar en el mundo de la conciencia. Pero dejaré para otro post entrar en estas marismas porque la idea nuclear del presente post no es alardear del origen del mal o sus posibles soluciones, sino en cómo comenzar bien un pésimo día. Como diría un viejo profesor, antes de salvar al mundo, salvémonos a nosotros mismos. Veamos

LA FÓRMULA DE LOS ZAPATOS MÁS BELLOS DEL MUNDO CON LA SUELA AGUJEREADA

Comencemos bien. Esta fórmula sirve para todo enfermo, de toda latitud, de toda condición socio-económica. El único requisito para acceder a esta fórmula es estar consciente de querer comenzar bien cada día. Suena lógico y fácil, pero les aseguro que la mayor parte de los seres humanos no quieren comenzar bien sus mañanas, aunque digan lo contrario ¿por qué? Porque al ser humano no lo conocerás por lo que dicen, sino por lo que son capaces de emprender. Y muchos encontrarán todo tipo de excusas, ancladas en creencias fallidas de todo tipo, para procrastinar su bienestar. Estar mal les hace sentir bien ¿Ilógico? No. Simplemente un comportamiento aprendido en las sociedades de la supervivencia.

   Podría extender este apartado hasta convertirlo en todo un libro, pero la idea de este post es práctica y que pueda servir a quien pueda necesitarlo. La fórmula de los zapatos más bellos del mundo con suela agujereada consiste en hacer un pequeño ejercicio nada más despertar en las mañanas. Puede hacerlo en la misma cama, con el único requisito de estar despierto, no soñoliento. El ejercicio consiste en repetir, con los ojos cerrados, una simple frase VOY A VIVIR UN GRAN DÍA  ¿fácil? No crea en las apariencias. Veamos.

Los zapatos más bellos del mundo

   Instrucciones para hacer el ejercicio: 1) si cree que no le va a funcionar, no comience. El problema de su mal día es más profundo de lo que usted mismo pueda pensar, es usted mismo. 2) si realiza el ejercicio para ver qué pasa, no le garantizo su eficacia, pues el poder del ejercicio siempre está en quien lo ejecuta y no tanto en el contenido. El efecto placebo siempre parte del sujeto para volver al sujeto y no del placebo en sí mismo. Así todo, si quiere creer en usted mismo, este simple ejercicio es el primer paso para llegar a alcanzar el éxito de comenzar y terminar bien cada día. 3) si decide hacerlo porque intuye que puede servirle, le doy otras recomendaciones adicionales:

Voy a VIVIR UN GRAN DÍA. Si no lo crees, ni salgas de casa

a) Si puede haga el ejercicio escuchando música de relajación y meditación. En YouTube hay cantidad de canales que tienen excelente música para tal fin. Busque la que conecte con usted. Sí, no hay melodías mágicas. Todos tenemos nuestra propia melodía inscrita en nuestros genes e incluso en nuestro espíritu. Solo es cuestión de buscar b) antes de comenzar a repetir la frase, escuche por unos minutos la música (preferible con audífonos) e intente armonizar su respiración con la música. No hay un mínimo de minutos antes de comenzar a repetir la frase. Usted decide el tiempo necesario c) si su mente es invadida con todo tipo de pensamientos, no le importe. Déjelos ir. No los eche, sino simplemente ignórelos centrando su mente en la música y la respiración d) cuando comience a repetir la frase, hágalo por varias veces ¿cuántas? No hay número fijo, ni mínimo ni máximo, solo sienta que la frase VOY A VIVIR UN GRAN DÍA le hace sonreír de felicidad al “sentir” que va a tener un gran día e) este ejercicio le puede robar unos minutos en la mañana, pero es vital para comenzar bien un pésimo día, pues en dependencia de cómo lo comiences, así lo terminarás f) a medida que repita el ejercicio a diario, tendrá mayor poder de concentración. La invasión de los pensamientos negativos o simplemente neutrales, se reducirá hasta llegar a desaparecer por completo. Pero, sobre todo, este simple mantra mañanero le irá abriendo nuevas puertas para alcanzar el bienestar en su vida y, probablemente, le ayudará a que comience a tomar el control de sus decisiones y no dejar su vida en manos de circunstancias e infiernos ajenos a sus sueños g) en la vida real, usted puede tener experiencias de todo tipo, tanto negativas como positivas, que le hagan abrazar un presente de felicidad como que le inciten a sufrir todo tipo de insanas emociones. Cuando esto suceda, en un caso como en otro, este pequeño mantra le puede servir. En caso positivo, simplemente le hará fluir con la experiencia vivida y le recordará que nada es eterno y que hay que disfrutar cada segundo. Por otro lado, si es negativa la experiencia, le servirá para dejarla fluir y dejar que esa experiencia negativa se vaya a su ritmo y también le ayudará a recordar que todo es pasajero y que, como suelen decir, tras la tormenta llega la calma.

No construyas tus sueños con las pesadillas de otros

   Dejo para otro post las cosas que van quedando pendiente en este, que son muchas, pero estos son unos simples pasquines sin mayor pretensión que aportar mi granito de arena a estos tiempos gaseosos.

UTOPÍAS DISTÓPICAS: PARAÍSOS DE RENEGADOS

En La Habana, desde hace décadas, se dice y se enseña que ocultar la verdad no es mentir. Ya saben, al enemigo ni agua. En ciertos contextos podríamos afirmar que dicha afirmación, valga la redundancia, se sostiene como estrategia de lucha. Pero cuando se trata de organizar una sociedad, de encontrar las formas de vida idóneas para el conjunto (entendido como totalidad, repito, totalidad, de seres que comparten un mismo origen y tiene como rasgo común ser conciencias y no solo creencias), entonces, digo, la verdad se convierte en un estorbo, en un espejismo. Las verdades políticas, religiosas, económicas y hasta, si me apuran, sexuales, se convierten en el caldo de cultivo para seguir propagando eso que se da muy bien a la raza humana, exterminarse unos a otros, y, como no es suficiente, seguir el juego con las demás especies, tanto del reino animal como del reino vegetal.  Veamos.

La Habana, tierra encantada y de sueños prohibidos

UTOPÍAS EN MENTES DÍSCOLAS

Las utopías nacen siempre en mentes díscolas, inconformes, desafiantes. No se acostumbran a lo establecido y no solo quieren otro mundo, sino, por líneas generales, inventan uno. El problema de las utopías no radica en su motivación, sino en acomodarse a su flamante nueva forma de ver las cosas. Sí, el gran pecado de los utópicos es cerrar la puerta a nuevas utopías, a nuevos tiempos. Por decirlo desde otro ángulo, los utópicos olvidan lo perecedero de la vida y de los sueños, y, peor aún, olvidan que cada ser humano y cada generación tiene el deber y derecho de buscar su propio camino para afrontar, de la mejor manera posible, sus propias vidas, sus propios sueños. No todo tiempo pasado fue mejor. Es más, solo se puede vivir el presente. Ni siquiera el futuro, por muy hermoso que se imagine, se puede disfrutar en el hoy y sin el hoy.

Los utópicos nacen, viven y sueñan en tierra de nadie

   Los utópicos díscolos creen luchar por el bien de la humanidad, pero no pueden ver que la humanidad por la que viven, mueren y asesinan, en no pocos casos, está hecha a su medida y, por tanto, sesgada, tergiversada ¿por quién? Por las creencias que sostienen su utopía. En otras palabras, las utopías que nacen de mentes díscolas no beben de la humanidad, sino de una idea sobre la humanidad. Una idea que puede ser muy bonita, pero que al encerrarla en el mundo de las creencias la convierten en ideología y, por tanto, en algo evanescente y tan ilusorio como la utopía misma que la sostiene. Concebir algo que no puede cobrar vida en espacio alguno es, diría Erasmo de Róterdam, una febril locura de adolescente. Todos pasamos por ella, pero no todos pueden superarla.  

LOCOS POR LAS DISTOPÍAS

Las distopías, como fruto del trabajo de mentes distópicas, suelen ser la antesala a infiernos humanos de todo tipo. Las sociedades distópicas beben del desenfreno, de una sobredosis de realidad ¿Pero de qué realidad estamos hablando? De aquella construido en base a miedos de todo tipo. Sí, las mentes distópicas, frente y en contraposición a los idealismos utópicos, no creen en la evolución de la consciencia humana, si por tal entendemos la evolución hacia algún tipo de ética del bienestar que englobe al conjunto humano y que sea acatada como tal por cada uno de sus miembros. No, la mente distópica sabe muy bien que ese fin de una sociedad de iguales nunca llegará, pues el hombre, como diría el ingenuo Hobbes, es un lobo para el hombre. Desde esta perspectiva, los Estados modernos, como los de antaño, no estarían diseñados para un bien común hipotético, sino para evitar que, en estas realidades asimétricas, el hombre se aniquile a sí mismo. La idea fue, y sigue siendo, que era y es preferible que el hombre sea deglutido por el Estado mismo y así evitar el canibalismo entre hermanos. En otras palabras, el Estado, que, no olvidemos, firman con nombres y apellidos, aunque se escuden en instituciones impersonales, el Estado, digo, no garantiza el bienestar del individuo, sino la supervivencia del conjunto social. Desde esta perspectiva, los Estados están más allá del bien y del mal que los individuos y sus locas ideologías puedan tener, su misión es mantener viva esa sociedad deshumanizada que no logra exterminarse gracias a sus esfuerzos institucionales.

Los distópicos viven alimentando al lobo de Hobbes

Puede haber golpes de Estado de todo tipo, pero las distopías, como las utopías, jamás defenderán ni alentarán la desaparición de los Estados. Los Estados saben muy bien que su supervivencia depende de la confianza de la sociedad en ellos y cuando hablo de la supervivencia de los Estados me refiero a la parte carnal, a los hombres de Estado (a lo largo y ancho de todas sus estructuras), pues dichos hombres viven a costa del esfuerzo de los demás por mantener unas estructuras que, en el mejor de los casos, podemos tildarlas de antropófagas. Por eso, los Estados, paradójicamente en una sociedad automatizada, siguen engordando las nóminas de sus esclavos útiles, funcionarios de todo tipo, pues no pueden permitirse llegar al punto de quiebre. Aclaro, esto no tiene nada que ver con quien esté o no gobernando. Blancos o negros, rojos o azules, todos defienden la mano que les da de comer o, como diría un viejo profesor de una vida pasada, los esclavos no saben cómo alcanzar la libertad porque confunden a sus amos con sus cadenas sin darse cuenta que las cadenas reales están tanto en sus mentes de esclavo como en las mentes que los esclavizan. La peor esclavitud, solía terminar diciendo el viejo profesor, es la que te impide ver al esclavista que todos llevamos dentro: nuestras creencias.  

¿Desaparición de los Estados? ¿De qué narices estamos hablando?

PARAÍSOS DE RENEGADOS

Las utopías distópicas son una locura. Intentar cambiar las cosas proponiendo otras que, a sabiendas, serán peores, aunque, obviamente, se diga lo contrario, es, digo, una locura digna de mención por el mencionado, valga la redundancia, Erasmo de Róterdam. Sí, tanto los utópicos como los distópicos saben muy bien que no hay salida al problema del mal humano a través de las creencias. Cualquier sociedad que base su forma de organizarse en torno a creencias, es decir, que estructura la vida de los seres humanos en torno a interpretaciones de la realidad, está condenada al fracaso, mejor dicho, a perpetuar el fracaso, pues este tipo de sociedades vienen fracasando desde la noche de los tiempos. La pregunta del millón es cómo estructurar una sociedad si no es en base a creencias, a interpretaciones de la realidad. Pues sí, hay paraísos para renegados. Hay formas, teóricamente infinitas, de organizar un conjunto social en base a la conciencia y no en base a las creencias. Una sociedad basada en la conciencia no necesita de un Estado que proteja la convivencia, sino necesita de unos códigos de convivencia que sean negociados y aceptados por cada uno de sus miembros. La tecnología blockchain puede ser una herramienta formidable para alcanzar acuerdos entre iguales. Una sociedad basada en la conciencia no necesita de un territorio para enarbolar banderas divisorias, sino necesita una red de internet limpia de creencias fallidas de todo tipo y que fomente la ciencia con conciencia. Una sociedad basada en la conciencia no necesita de economías antropófagas, sino de economías abiertas a la riqueza común del conocimiento. Una sociedad basada en la conciencia no necesita la competencia como instrumento para la evolución a nuevas realidades, sino crear las condiciones para fomentar las capacidades creadoras de todo ser humano. La educación en las sociedades basadas en la conciencia no está dirigida a someter al niño a las estructuras sociales, tal y como hoy en día se desarrolla, sino apoyar al niño a descubrir su potencial creativo y ayudar a su desarrollo, sea el que sea, para su propio beneficio y, no olvidemos, el beneficio social. Ayudar a un niño a desarrollar todo su potencial creativo es ayudar a la supervivencia de la especie. Podríamos seguir, pero este es un simple pasquín. Lo importante a retener es que la idea, en forma de distintas y antagónicas ideologías, la idea, digo, que dice que el hombre está condenado a no salir de sus zonas de confort ideológicas, pues más allá no hay nada, es la gran mentira de las sociedades que fomentan las utopías distópicas, es decir, aquellas que o bien no desean cambiar nada o, paradójicamente, aquellas otras que desean cambiar todo lo superfluo para que no cambia nada en esencia. Las distopías, en suma, buscan nuevos infiernos para salir de los infiernos presentes.

Utopías y distopías jamás alimentarán la extinción de los Estados, pues viven de ellos
¿VALE LA PENA SALIR DE LAS SOCIEDADES DE UTOPÍAS DISTÓPICAS?

Suelo llamar a esas sociedades de la conciencia como eutopías, el buen lugar, el lugar bueno para la vida. Suena a utopía ¿no?

Otro mundo es posible, las eutopías, pero no son de este mundo

   Las sociedades basadas en creencias basan el concepto de libertad en el tener, en el hacer, en el decir, etc., etc. Los Estados basados en creencias defienden la libertad, cada cual la suya, la que se impone y se socializa, como el último grito del humano vivir. Para nuestro humilde ver, la libertad no es una cuestión de poseer, tener, decir, etc., etc., sino de Ser. La libertad de Ser es la que te lleva a desarrollar todo el potencial creador que cada conciencia tiene en sí misma. La primera libertad, la que nutren los modernos Estados fallidos, que son todos, no solo los que están en listas negras de países incoloros, y que buscan a través de ella facilitar a los individuos el acceso a consumos de todo tipo, a la libre expresión, etc., cada cual a su manera, no es una libertad que pueda desarrollarse porque no todo está permitido: no todo se puede expresar aludiendo la libertad de pensamiento, no todo se puede consumir aludiendo al poder económico, etc., etc. Las libertades basadas en creencias están limitadas por las propias creencias, que son siempre sesgadas por visiones parciales espacio-temporales de la realidad. La libertad que nace en la conciencia no tiene más límites que su propio desarrollo y no están limitadas por realidad alguna, sino son constructoras de la realidad. La libertad basada en creencias limita la ciencia a sus propios beneficios, mientras la libertad basada en la conciencia no limita la ciencia, sino crea ciencia con conciencia.

El mayor esclavista del hombre son sus creencias

   Estoy seguro que sociedades basadas en la conciencia y no en las creencias es el único futuro posible de la humanidad, pero, como nazareno que soy, tengo una visión parcializada de cómo se llegará a ese futuro. No creo que las sociedades modernas, con todas sus fronteras y creencias, puedan desarrollar un cambio real de rumbo sin una fuerza mayor que les impulse al cambio. No creo que, llegado los días del cambio, todos estén preparados para una sociedad eutópica, pues el único requisito para poder transitar por una sociedad así es llegar a ella a través del amor y el descernimiento y no a través de los miedos. Justamente, las sociedades basadas en las creencias han llegado a su locura por haberse construido a través de fomentar todo tipo de miedos. Así todo, como digo, soy optimista. El Maestro de Maestros, Jesús de Nazaret, está a las puertas.

IMPRESIONES SOBRE LA COVID 19. SIN ÁNIMO DE OFENDER

Antes de comenzar este pequeño pasquín quisiera decir un par de cosas. La primera es una petición. Pido disculpas a quien pueda ofender de alguna manera lo que se escriba en este folio, jamás es mi intención. Respeto toda conciencia por muy errada o alejadas que estén, bajo mi sentir, sus creencias o ideas de mis ideas. La segunda es dejar sentado que soy un Nazareno, es decir, un seguidor y servidor del llamado Jesús de Nazaret y, por consiguiente, la óptica, parte de la óptica de este libelo, tiene su impronta, su huella. Aclaro que no soy un intérprete del Jesús teológico, eclesiástico. Soy seguidor y servidor de tamaña conciencia cósmica que fue enviado a este mundo con una clara misión, a saber, salvar a los hombres de sí mismos y guiarlos hacia las estrellas, su verdadero hogar. Aclarado esto, si gustan, les invito a leer estas humildes impresiones.

Soy Nazareno y, como tal , con una visión parcializada de los tiempos presentes


SARS COV 2

Poco sabe el hombre de hoy en día de estas pequeñas entidades biológicas que están en este mundo desde mucho antes de aparecer el homo sapiens. Así todo, en las últimas décadas se ha adelantado muchísimos sobre el estudio de estas entidades. Por un lado, se sabe que, en el mundo, en todos los reinos vivos, los virus están por doquier y que no todos los virus son patógenos, es decir, no todos hacen daño, sobre todo un daño mortal. Los hay incluso beneficiosos para un desarrollo óptimo de la vida y hay investigadores que plantean que la evolución del mono al hombre, el salto más mágico y misterioso de las últimas teorías sobre la aparición del animal humano, fue posible gracias a los virus. Por extraño que parezca, algún tipo de virus podrían haber sido la causa de ciertas mutaciones en el genoma de aquellos homínidos que favorecerían el lenguaje simbólico y, ya sabemos, el lenguaje es la puerta a la consciencia y al desarrollo del conocimiento. De los árboles de las estepas africanas a las estrellas gracias a unos virus, quién lo diría hace solo unas décadas atrás. Es más, quién se lo diría a Darwin.  

Los virus pudieron facilitar la aparición del lenguaje

TIENEN INTENCIONES LOS VIRUS

Por extraño que parezca casi todo el ambiente académico contestaría que no, que los virus no tienen más intenciones que las instrucciones genéticas para reduplicarse y conquistar el mundo. En muchos casos, ni siquiera los consideran seres vivos, pues aluden a la necesidad que tienen de conquistar un huésped para, de una forma parasitaria y a veces mortal para el huésped, llegar a tales fines. No estoy de acuerdo, pues, hasta donde llega mi forma de clasificar, casi todo ente animal necesita una contraparte para dejar su impronta genética. Pero, obviamente, los especialistas en estudiar y clasificar a estos virus, tienen más peso a la hora de clasificarlos como quieran y entiendan. Más importante, bajo mi humilde óptica, es saber para qué están aquí, por qué aparecen o por qué fueron “sembrados”, “colocados”, en aquella primitiva sopa terráquea. En otras palabras, aun aceptando que los virus no tengan intenciones, quizá quienes los “sembraron” sí las tenían. Estas preguntas ya esconden, en cierta medida, una petición de principio, es decir, da por sentado que la vida no se originó en este planeta azul, sino que vino del cosmos. En otras palabras, que hay un diseño “inteligente” detrás de ello y no es producto de un incesto entre el azar y el tiempo. Tampoco se trata la pregunta por encontrar lo que humanamente llamamos, de distintas formas y a través de la historia humana, Dios. La “inteligencia” por la que me pregunto quizá sí tenga la respuesta de la naturaleza de Dios. Y, desde esta óptica, da pavor pensar en la cantidad de muertos que han sembrado todo tipo de creencias humana por defender la idea de un dios al que no conocen ni pueden conocer humanamente. Como diría el Maestro de Maestros, Jesús de Nazaret, no conocen a Dios y esclavizan y matan en su nombre. Ver para creer.

¿Tienen intenciones los virus?

SUPONGAMOS QUE LOS VIRUS SON MÁS QUE VIRUS

¿Hasta dónde podrá llegar la pandemia? La historia humana, en esta última humanidad, en las más diversas latitudes, está salpicada de relatos pandémicos de todo alcance. Algunos ejemplos pueden ser la peste antonina o plaga de Galeno (siglo II D.C), producida por el virus de la viruela o del sarampión, la peste negra (siglo XIV) causada por la bacteria Yersina Pestis, La peste de Sevilla (siglo XVII), La mal llamada Gripe Española (siglo XX), etc., etc.   De todas se ha salido, por muy alto que fuese el precio. Pero, hoy en día ¿estamos mejor preparados para enfrentar tamaña amenaza? ¿Es Sars Cov 2 realmente el problema?  Nadie, medianamente leído u observador de la realidad global, pudiera dudar de los adelantos en la medicina, pero, y es muy grave lo que se dirá, la medicina se ha convertido en un negocio más en este mundo desenfrenadamente alocado y, como tal, puede ser objeto de especulación. A tal punto que sin enfermedades o con curas no “oficiales”, se acaba los buenos beneficios del negocio de la enfermedad. Alguien podrá decir que nadie se enferma por gusto, y tiene mucha razón, no toda. Normalmente la gente se enferma por desconocimiento, por ignorancia, bien de qué le causa la enfermedad, bien, detectado el problema, porque no reacciona a la supuesta y gravosa, en muchos casos, cura. Las curas gratuitas, las que dependen del mismo individuo, suelen ser puestas bajo sospecha y ser tratadas como supersticiones o cosas de atávicas ignorancias. Obviamente, se entiende que cada quien defienda lo suyo, pero al hacerlo, olvidan que el ser humano está condenado a salvarse todos o perecer todos juntitos. Y les aseguro, como Nazareno, que estamos más cerca de la extinción que de la salvación y la culpa no la tienen los bichitos. Veamos.

Los virus como guardianes de las especies ¿una locura?

Pero más allá del negocio de la salud, la pregunta que me hacía sobre si realmente Sars Cov 2 es el problema, va dirigida hacia otros predios. Esta Pandemia está dejando claro que no importa los adelantos científicos, en todos los órdenes, sino que el mayor obstáculo para enfrentar y vencer al virus radica en la misma enfermedad humana que le azota desde su nacimiento, a saber, la indiferencia hacia el otro, hacia el dolor ajeno. Quizá los virus, como mantengo personalmente, son más que virus y son detectores del mal humano y cuando esté se dispara, aquellos reaccionan. No son castigos divinos, serían, más bien, mecanismos de control. Mecanismos sujetos a la inteligencia de quienes sembraron la vida en este planeta y no de un dios colérico y déspota. Dios, diría el Maestro de Maestros, no se dedica a tareas de limpieza, sino solo de crear nuevas formas de conciencia. Pero esto es otro cantar. La realidad es que lo importante es llegar a vencer el virus humano de la maldad, de la indiferencia hacia el sufrimiento ajeno. Sufrimiento, no olvidemos, en la mayor parte de los casos causados por esas formas de organizar la economía y que se han olvidado del hombre mismo. Las llamo economías antropófagas.

¿SALDREMOS DE ESTA?

No. Al menos no por la vía convencional. Siento comunicar esto desde mi condición de Nazareno, fiel al Maestro de Maestros, Jesús de Nazaret, pero no puedo ser de otro modo, pues también soy parte de ese Reino que no es de este mundo. Pero, lo importante no es quién les habla, pues en el fondo, todos somos hijos de las estrellas y de ese Dios benevolente y que su atributo principal, humanamente hablando, es el conocimiento que respalda su Amor. Por eso el perdón es el instrumento para rectificar. El Dios del Maestro, nuestro Dios, no suspende exámenes, hace repetir las pruebas hasta que al final, terminas aprendiendo. Los seres están “diseñados” para experimentar la vida en toda su majestuosidad creadora, no para destruirla. Los infiernos, en este mundo humano, los construyen los hombres que están alejados de sus conciencias, mejor dicho, de ser conscientes de su conciencia de Ser.

La pandemia está dejando claro el verdadero problema humano, el virus que puede terminar con la especie, la indiferencia hacia el otro

Los hombres han construido formas de organizarse en torno a miedos, ignorancia, y todo tipo de estructuras insanas en base a creencias que han divinizado. El problema no está en haber caído, pues su periplo vital lleva en sí mismo la búsqueda del conocimiento y tal búsqueda es un camino. El problema es que no han usado la tecnología del perdón para poder subsanar los errores cometidos a lo largo de su evolución. En vez del perdón, han afilado las lanzas de sus creencias y con ellas han asesinado a todo enemigo posible. El ojo por ojo ha sido y es la tónica, aunque hoy lo maquillemos con individualismo de todo tipo. No podemos salir de esta sin antes entrar a la cripta del perdón. Para volver a las estrellas, se necesitan primero viajar, cada uno en su intimidad, al interior de su corazón. Por eso mantengo que no hay salida a este mal humano desde las estructuras sociales actuales. Solo, con el regreso del Nazareno, será posible despertar y fijar la mirada en el corazón humano. Él, la mayor conciencia que ha pasado y pasará por este mundo, será con su Segunda Venida, el encargado para dar la señal para que comiencen los nuevos tiempos. Mientras, Sars Cov 2 como cualquier otro desastre que pueda ocurrir, y ocurrirá, solo sirve para comprender que los tiempos del mal se están agotando y que mirar hacia otra parte o refugiarse en mil zonas de confort, vestidas con normalidades de todo tipo, no es la salida. No hay salida, repito, si no hay un reconocimiento de la conciencia de ser y, junto a él, la actitud de Ser por encima de la actitud que exigen creencias fallidas de todo tipo.

COMORBILIDAD, SARS COV 2, LA BOLSA DE VALORES Y LA ESPADA DE DAMOCLES

¿Qué relación pudiera existir entre el virus llamado Sars Cov 2, las economías antropófagas del presente humano y la extinción de los dinosaurios?

   Todo en el universo está entrelazado, directa o indirectamente, es decir, aunque no podamos ver las amenazas o los beneficios que pudieran existir en nuestro alrededor, lo cierto es que están. A nivel científico podemos relacionar lo antedicho con la famosa materia oscura. No tenemos idea, humanamente hablando, de lo que pudiera ser, pero hemos podido saber que impregna, por no decir que permea, todo el universo.

En el universo, desde el ámbito humano, está casi todo por descubrir

COMORBILIDAD

La salud no es la ausencia de enfermedad en el cuerpo y en la mente, sino el equilibrio entre la conciencia y la consciencia, entre el Ser y el No Ser, entre la vida encarnada y el espacio tiempo que estás llamado a construir como tu realidad ¿Qué significa todo esto que suena a metafísica? Pues que sin importar si tú, como forma de vida consciente, no has encontrado el significado de la existencia, de tu existencia, dicho significado existe. En otras palabras, por mucho que te niegues y hagas con tu cuerpo y tu mente los mayores desastres, lo que eres, la vida que eres, siempre buscará la forma de encauzarte a tu verdadera esencia. En otras palabras, las enfermedades que pudieran asolar tu cuerpo y tu mente tienen un mensaje para ti o, en bastantes casos, un mensaje para aquellos que te rodean. Sí, acuérdense, no somos islas en un océano cósmico, sino el agua que da forma al océano o, más afín con el cosmos, somos luz que da vida a la oscuridad.

La salud es el equilibrio entre la conciencia y la consciencia

SARS COV 2

Aprender no es mirar hacia fuera, sino ver desde dentro el afuera. En otras palabras, aprender significa buscar el equilibrio entre el Ser y la encarnación en cada presente, pues la existencia tiene un magnífico don, nunca permanece quieta, sino que el cambio, el movimiento, diría el viejo Aristóteles, es su esencia. ¿Qué significa todo esto que suena a una mutación metafísica? Los virus no son una amenaza. Los virus son formas de vida que buscan mantenerse activos, mantenerse vivos, y son el ejemplo mayúsculo de que todo en la vida del universo está entrelazado. Qué hace que un virus salga de su entorno, es decir, qué hace que cambie de huésped, que busque nuevos espacios vitales y conquiste el mundo donde se desarrolla. Quizá la respuesta no está en el virus, sino en el huésped. Quizá la pregunta no es qué hacen los virus, sino qué hacen los huéspedes para que los virus se sientan atraídos hacia él.

La mayor amenaza viral para el hombre es el hombre mismo

LA BOLSA DE VALORES

Las mariposas coloridas vuelan a través del aire dibujando formas maravillosas en él, pero desconocen el aire. Los seres humanos han construido sociedades económicas antropófagas, donde el ser humano se alimenta del dolor de otro ser humano, pero ¿desconoce lo que está haciendo? ¿Qué vuelve a un ser humano, a una conciencia llamada a ser creadora, un instrumento que es capaz de causar sufrimiento, dolor y muerte a sus congéneres? ¿Qué cosifica al hombre? Las creencias, que emergen, la mayor parte de las veces, por miedos y que se transmiten, la mayor parte de las veces, maquilladas de verdades absolutas. Las creencias se visten de todo tipo de ideologías, religiosas, políticas o económicas, pero, frente a las mariposas, cuyos colores dan vida al paisaje, las ideologías siembran muerte al enfrentar a unos seres con otros seres, haciéndoles creer que no tienen alas para volar por sí mismos, sino que necesitan de ellas, de las ideologías, para ser ellos mismos. La bolsa de valores no destruye economías, sino seres humanos. La bolsa de valores no enriquece al ser humano, sino lo empobrece a ojos del universo y de tantas conciencias que lo pueblan. La bolsa de valores si enriquece algo, son las miserias humanas y a los miserables que las fomentan, avalan y negocian con ellas.  

Las economías antropófagas son la mayor amenaza vírica para el hombre

LA ESPADA DE DAMOCLES

Hay una amenaza constante sobre la especie humana, desde los albores de los tiempos de esta última humanidad, y se llama inconsciencia. La inconsciencia se viste de indiferencia, olvido, menosprecio e incluso del deseo de exterminio del otro, de quien es, o aparenta ser, diferente. La espada de Damocles se levanta contra una humanidad que ha olvidado su origen, la conciencia que es y la Conciencia Suprema de la que procede. La espada de Damocles se levanta contra una humanidad que se ha divinizado a sí misma y ha construido dioses a la medida de sus creencias e ideologías. La espada de Damocles caerá sobre una especie que ha olvidado su lugar en el universo, pero, sobre todo, ha olvidado buscarse a sí misma en cada ser humano y en las demás formas de vida de este hermoso planeta. Una morada habilitada para su desarrollo y no para ser destruida, como lo está haciendo esta última humanidad. La espada de Damocles caerá sobre esta última humanidad por la falla del hombre en encontrar el camino a su conciencia más allá de sus creencias y no importa si es un virus o una debacle económica por causa de economías antropófagas.

La humanidad está llamada a sentir la espada de Damocles en sus entrañas

Así todo, hay una esperanza y se llama Jesús de Nazaret, la conciencia que vino de más allá de las estrellas a salvar al hombre de su inconsciencia. Pero esto es otra historia.

¿TENEMOS DERECHO A SER FELICES? LAS NUEVAS PANDEMIAS PARA EL 2021

La felicidad es un asunto íntimo, de cada quien, pero el bienestar social, como su término indica, es un asunto de todos. Si tu felicidad implica que el bienestar de otro es ninguneado, maltratado o perseguido, tu felicidad deja de ser un asunto íntimo para convertirse en un mal público, en un peligro público. Somos tan responsables de nuestra felicidad como de facilitar todos los medios para que otros alcancen la suya.

Ignorarlos u olvidarlos NO es la salidad. Responsabilizar del horror a otros, tampoco

   No se trata este post de ser agorero del mal, sino del bien. No trata este post de fomentar teorías conspirativas, sino de plantear un poco de sentido colectivo a un problema individual. No trata este post de señalar únicamente los males, sino de ofrecer posibles caminos a soluciones humanas y no soluciones ideológicas llamadas al fracaso. No se trata este post de dar felicidad alguna a un amable lector, pues, como dije al comienzo, la felicidad es un asunto íntimo, sino de facilitarle la brújula que señala falsas salidas, caminos incorrectos a esa felicidad que lleva a convertirse en un peligro público.

Siempre hay soluciones cuando se buscan. La realidad no está determinada, se construye, se crea.

DÓNDE SE ORIGINA EL VIRUS SARS COV 2

Es una pregunta maliciosa y que muestra el oscurantismo que existe en cuanto al alcance de la pandemia y de los tiempos presentes. El dónde del subtítulo intenta reflejar la preocupación de muchos por encontrar unas coordenadas geográficas cuando el problema real no es dónde se originó, sino por qué y para qué. Pero ya sabemos que la ciencia moderna, como las malas artes de la política al uso, a grandes rasgos, no se preocupa tanto por el por qué, sino del cómo, pues el responder al cómo le puede “garantizar” un cierto “control” del fenómeno en sí, pero esto es otro cantar.

Importa?

   La virología es un estudio que se está desarrollando desde hace muy pocas décadas. Sin embargo, las enfermedades ocasionadas por lo que hoy denominamos virus son tan viejas como la memoria histórica de la humanidad. Las enfermedades víricas, como las bacterianas, están presentes desde la noche de los tiempos. Hoy en día, ni siquiera hay un consenso académico sobre la naturaleza de los virus. Algunos ni siquiera los consideran organismos vivos, pues, aluden, que no pueden replicarse a sí mismos, sino que necesitan un huésped, otro organismo vivo, para usarlo como maquinaria para su reproducción. Desde mi lego ver, esta argumentación está mal planteada, pues desde ese punto de vista, la gran parte de los seres vivos no lo serían, pues necesitan de una contraparte para dar nuevos bisoños al mundo. Pero esto es otro cantar. Lo que importa saber, para este humilde escritor, de esas entidades biológicas que denominamos virus no radica en cómo los clasificamos, sino en el por qué aparecen, qué representan.

LA NATURALEZA DE LOS VIRUS: SU RAZÓN DE SER

La vida no se pregunta por nada, se vive, se siente, se desarrolla dentro de sus propios límites. La vida de un gusano no es la misma que la de una bacteria, un murciélago, una orquídea, un elefante, una medusa o un colibrí, salvo que hay una tendencia en todos en experimentar la vida. Creo que estaríamos mayoritariamente de acuerdo en ello, aunque, recordemos, las mayorías no representan tener la razón sobre algo. Sin embargo, las conciencias no solo responden a la vida, viviéndola, con maquinarias de supervivencia biológicas maravillosas, sino que las concienciastienen el don de la duda, de preguntarse, de usar un lenguaje que va más allá de ser una forma de comunicarse, sino una forma de encontrarse en el mundo. Cuando nos preguntamos por la razón de ser desde el ámbito de la conciencia nos estamos preguntando, primordialmente, por los motivos, por el por qué, y no, únicamente, por el cómo suceden las cosas.

La conciencia no se reduce a las creencias. La conciencia permite desarrollar creencias.

   Los virus suelen ser vistos, por el imaginario popular, como patógenos, como entidades causantes de enfermedades que acarrean la muerte o dejan al organismo muy mal parado para enfrentar el diario vivir. Sin embargo, esa miríada de virus que pululan por este bendito planeta no son todos nocivos, algunos son vitales para el desarrollo saludable de ciertas formas de vida. Sí, no todos son villanos, los hay buenos y necesarios. Por otro lado, los virus suelen ser, por decirlo de una manera colegial, sutiles fábricas de genes, pues en esencia ellos mismos son material genético con instrucciones para replicarse, pero, y esto es vital, cuando son “asimilados” por otros organismos (cuando infectan a organismos), pueden modificar la genética, de una manera apreciable y sustancial, de las especies infectadas.

Los virus pueden ser los motores reales de la evolución y ….

En otras palabras, pudiéramos estar presentes ante los grandes “hacedores” de la variación de las especies. Investigadores como el biólogo Luis Villarreal mantiene, o eso entiende mi lego saber sobre su lectura, que el arco iris de la vida es fruto, más bien, de los virus y no, como planteaba Darwin, por la adaptación a nuevos espacios y en una lucha por la supervivencia a toda costa por parte de los organismos. Una infección vírica pudiera ocasionar las mutaciones genéticas precisas para modificar un organismo de una manera apreciable. Si fuera así, como diría el Maestro de Maestro, Jesús de Nazaret, sería una maravilla ver como de algo tan pequeño pudiera resultar algo tan grande.

LA OTRA ALTERNATIVA: LOS GUARDIANES DE LAS ESPECIES

Para un nazareno como quien les escribe, sin confesión eclesial alguna, hay una alternativa a la visión de los virus, sobre todo de esta pandemia provocada por el virus catalogado como Sars Cov 2, y sería la de considerarlos los guardianes de las especies.

…también sus guardianes…

Sí, suena raro, muy raro, pero cae dentro de lo que se pudiera entender como el caos de Dios, en la versión del pintor argentino, conocido como el Nostredamus de América, Benjamín Solari Parravicini. Frente al caos producido por el hombre contra el hombre y el medio, la propia naturaleza, en su amplio espectro, sería la encargada de resguardar el bien común de todos. Suena raro porque para muchos esto significaría una especie de plan cósmico, una especie de intromisión divina en el quehacer humano.

Pero en un cosmos interconectado, hay límites para los desmanes y para la propia libertad de hacer cuando las conciencias, como conjunto organizado, como sociedad, pierden el control de su propia libertad de ser, de su propia libertad creadora, que es la esencia de toda forma de vida con conciencia.

Benjamín Solari Parravicini. El Nostredamus de América

Sí, recobrar la libertad creadora, propia de cada conciencia, puede llevar a la necesidad de reorganizar todo el juego. Una especie de reseteo. Esta última humanidad, como las anteriores, siguen empeñadas en convertir la vida humana, y a todo el hábitat que le acompaña, en un infierno sin parangón en otras latitudes cósmicas.

¿TENEMOS DERECHO A SER FELICES CUANDO EL MAL ACAMPA A LAS PUERTAS DE NUESTRA CASA?

No hay razones para ser optimista, pero después del fin de la partida, todo será mejor para los sobrevivientes. Si alguien cree que hay soluciones colectivas al mal humano tal y como se han organizado las sociedades humanas, se equivoca. La organización social humana, no importa el modelo, no importa la cultura, latitud o época, está basada en creencias, en la lucha por imponer unas creencias sobre otras, y no se han construido sociedades para el desarrollo de las conciencias, que son la esencia de la forma de vida humana. Ni la política ni la religión ni la economía, en ninguna fase de la evolución humana, se han dignado rescatar al hombre de sus propios miedos. Todo lo contrario, han usado y abusado del poder de sus estructuras para esclavizar a unos hombres sobre otros en aras de sus creencias.

Ciencia con conciencia, el camino a la libertad de Ser

La ciencia, el amor por el conocimiento y el único camino a la libertad humana, ha estado esclavizada a estas estructuras del mal y se ha visto empujada a servir a un sinfín de creencias fallidas que solo persiguen, repito, la esclavitud del ser humano. La educación de los infantes humanos ha sido diseñada para clonar los errores y males humanos, infectando con mil males maquillados de tradición y cultura las mentes de quienes estarían llamados, por su esencia, a ser creadores de realidades maravillosas. La destrucción que las diversas estructuras de poder humanas inyectan en la cotidianidad de miles de millones de vidas, humanas y no humanas, es fruto del mal de unos pocos que han clonado a la perfección las semillas del odio. Las pandemias del siglo XXI son necesarias para que este mal, visible en estructuras de poder de toda índole, en líderes de todo tipo y condición, y secuaces, armados o no, que no pueden ver más allá de sus nocivas y fallidas creencias, se borren de las nuevas relaciones humanas que nacerán tras el fin del juego.

LAS PANDEMIAS DEL SIGLO XXI

   No se trata de ser agorero del mal porque el mal, con nombres, apellidos y creencias fallidas de todo tipo, de por sí y en alta voz, es el que está sembrando dolor, sufrimiento y muerte en las relaciones humanas en toda latitud, sino de advertir donde está el camino hacia la salida. Advirtiendo que cada quien tiene su propia y única puerta de salida.

No hay soluciones colectivas al mal humano

    No hay soluciones colectivas al mal humano. Esta humanidad, como forma organizada de sociedad, no está llamada a vivir en paz, armonía, prosperidad y, con ello, permitir el desarrollo de la conciencia de cada ser que encarne en ella. Esto, que pudiera parecer una sentencia, lo es solo a nivel social, no particular. Las conciencias sometidas a todo tipo de vejaciones pueden, obviamente, encontrar “su salida” a estos laberintos del horror humanos. Así todo, la mayoría están llamados a morir, en estas futuras pandemias del siglo XXI, en la mayor de las ignorancias, la ignorancia de no entender que ellos son conciencias por encima de sus creencias. Morirán bajo el peso de sus tradiciones sin saber si quiera que han vivido bajo la farsa que les ha llevado a ser parte del teatro del mal.

   A estas alturas del post, quizá muchos se pregunten por las pandemias (escenarios) que azotarán el siglo XXI. Bien, veamos.

Laberintos a vivir, cosas a resolver, esperas…
  • A NIVEL SOCIAL
  • Sars Cov 2 y sus mutaciones es el comienzo de los finales del fin de los tiempos de esta humanidad. Este fin no significa la extinción, sino un renacer.
  • Sars Cov 2 dejará al descubierto la gangrena que representan los Estados esclavistas de la modernidad, unos más que otros, pero ninguno exento del mal que engendran.
  • Sars Cov 2 y sus mutaciones derrumbará las economías antropófagas del presente con todo lo que ello representa. En unas sociedades económicas ancladas no en el bienestar colectivo, centrado en el ser humano, en todo ser humano, sino en el bienestar de unos pocos en detrimento de la mayoría, el mal imperante intentará resetear la economía con los mismos fines esclavistas, pero con nuevos maquillajes. El final de finales llegará acompañado de la ilusión que economías antropófagas sometidas a regímenes alimentarios siguen siendo la solución al mal humano. El show debe continuar hasta el final.
  • La economía mundial, como he planteado, se reseteará bajo los mismos y únicos principios de servirse de la gran mayoría para el beneficio de unos pocos. Eso sí, intentarán dar la impresión de que el reparto de la “riqueza” estará mejor gestionado, pero las medias soluciones no sirven. Este nuevo reseteo económico estará acompañado con un intento de globalizar la política mundial bajo un único gobierno totalitario. Está demás decir que dicho gobierno, en caso de fraguarse, solo podrá ser sostenido, bajo la misma tónica de siempre, por medio de la intimidación policial o militar y el uso de la violencia en caso necesario. En caso de no fraguarse un gobierno totalitario a nivel mundial, los conflictos abiertos de raigambre nuclear serán la alternativa al caos reinante. Los Estados, tal y como los conocen hoy en día, se derrumban.
  • Las grandes religiones y filosofías de vida religiosas entrarán en decadencia y en una desintegración institucional, aquellas que forman instituciones en torno a sus creencias religiosas, pues las ramas más fanáticas de cada religión serán las que tomen el control de ellas y esto alejará a muchos de sus acólitos, creando más caos.
  • La ciencia, como nunca antes, será puesta al servicio de las estructuras del poder y todo adelanto tecnológico será reorientado, en un primer término para dar oxígenos a esas economías reseteadas, y luego, tras su caída, para mantener las diversas estructuras políticas y militares que impondrán su caos hasta el final.
  • A NIVEL INDIVIDUAL
  • Para lograr una mayor comprensión sobre qué sucederá en el final de los tiempos a nivel individual, haré una división conceptual sobre las distintas mentalidades humanas que enfrentarán dichos tiempos. Aclarando que bajo ningún concepto es mi intención juzgar a los seres, a las conciencias, analizadas.
  • Habrá cuatro mentalidades básicas. 1) aquellas que ya hoy en día, en estos tiempos de finales de los tiempos, están abiertos a su conciencia de ser y, por consiguiente, actúan en consonancia con ello. No tiene religión, aunque hayan nacido en alguna tradición religiosa. No tienen ideario político, aunque estén insertos en una sociedad malévolamente politizada. Su “política”, su “patria” es la propia conciencia de ser, en suma, la humanidad misma. No persiguen nada fuera de sí mismo y para sí mismos, sino intentan mantener la llama de su conciencia encendida en todo momento y dar lo mejor de sí para ayudar a las otras conciencias en su camino evolutivo y en su cotidiano vivir. Sus mentes abiertas a su conciencia no solo están abiertas a toda conciencia humana, sino cósmica. No perciben a Dios, al Todo, en un espacio tiempo concreto, en una conciencia concreta, en un estado de energía vibratoria concreta, sino lo perciben en todo lo que sus sentidos pueden aprehender, interiorizar, sentir, y en todo lo que captan, encarnadamente, los“sentidos” del espíritu. Este tipo de mentalidad está preparada para ver y enfrentar los nuevos tiempos desde el amor que sienten por toda la creación. Ayudarán hasta el final de los tiempos presentes y ayudarán en los comienzos del nuevo renacer. 2) aquellas que están en el camino espiritual y ya comprenden que han nacido en una sociedad humana, que se pierde en la noche de los tiempos, regida por estructuras y creencias de todo tipo, alejadas, eso sí, de la conciencia de ser, de la esencia misma del ser humano. Esta mentalidad, cabalga todavía entre mil y una ataduras, pero sabe que lo son. Creencias de todo tipo, limitaciones familiares, sociales, religiosas, económicas, laborales, etc., etc. Esta mentalidad serán las primeras en, llegado el momento Y, que podrán entrar en una comprensión interna de todo lo que vislumbran hoy en día como su verdad. Una comprensión inmediata, instantánea. No habrá sorpresas ante lo que vivirán, sino una aceptación plena de los tiempos y una “sensación” de estar en el camino correcto, haciendo lo correcto. Una sensación que irá más allá de unas meras reacciones bioquímicas cerebrales, sino que serán “percibidas” como desde el espíritu. 3) en este tercer grupo podemos encontrar a todas aquellas mentalidades que están inmersas dentro de sus respectivas sociedades y, sobre todo, sus respectivas creencias de una forma plena. El mundo, para estas mentalidades, es tal y como sus creencias asumen que es y los problemas del mundo y el mal en el mundo, siempre son los otros, las otras creencias, las otras religiones, las otras ideologías, etc., etc. Para estas mentalidades, los finales de los tiempos están sirviendo para intensificar sus propias creencias frente a los otras. Lo podemos ver hoy en día en todos los órdenes, sobre todo en el político. Solo en los Estados totalitarios, por su misma esencia, ya de por sí deshumanizada, estos extremismos políticos son vistos y aplaudidos a plena luz del día. En el orden religioso, más de lo mismo. En las esferas económicas, qué decir. La indolencia y la inhumanidad de las economías antropófagas humanas se intensificarán, por más intentos que se hagan en ese reseteo económico que les comenté. Estas mentalidades no solo no podrán entender los momentos presentes como tampoco el “tiempo Y”, sino que serán causa, como dije, de la intensificación de los sufrimientos del conjunto social. Este tipo de mentalidades son mentes dormidas en su gregarismo. Asumieron sus creencias, del orden que sean, y no son capaces de “detectar” su conciencia y mezclan, confunden, sus creencias con su conciencia. 4) hay una cuarta mentalidad que está directamente conectada con la anterior, pero tiene un rasgo peculiar. En este grupo se incluyen a todas aquellas mentalidades que, de alguna u otra manera, tienen un papel directo en las estructuras de poder que ningunean la conciencia humana a todos los niveles. No solo alcanzaría este grupo a los líderes en todas las esferas sociales, políticas, religiosas, militares, económicas,etc., etc., sino a todo ese andamiaje de seres que están subyugados a las mismas estructuras de poder. Este grupo vivirá el “tiempo Y” con una ceguera tal que solo podrán “morir” arrasando.

ECONOMÍAS ANTROPÓFAGAS Y EL DESPERTAR DE LA CONCIENCIA

¿Qué entendemos por economías antropófagas? Son economías que engullen al ser humano, que lo destruyen como persona, que lo esclavizan a las mismas estructuras económicas. En otras palabras, son economías que no están al servicio del ser humano, sino que esclavizan al hombre común a las estructuras económicas y a los hombres que las dirigen. Las economías antropófagas no están al servicio del hombre, sino que estos son usados como simples piezas de un engranaje maquiavélico. Piezas, obviamente, que son entendidas y tratadas como desechables.

Las economías antropófagas se reconocen muy bien por su indolencia

¿Cuándo nacen las economías antropófagas? ¿Existen hoy en día dichas economías? Estas economías nacen en la noche de los tiempos. Podemos decir que su comienzo está ligado a la complejidad social. El paso del nomadismo al sedentarismo es el caldo de cultivo que, junto a los procesos de mejoras técnicas en las herramientas, facilitaron una organización social pensada y ejecutada para unos pocos y no para el conjunto social. Podemos decir que desde entonces se vive aquello de “el que parte y reparte, se lleva la mejor parte”. Hoy, en la era espacial, en pleno baby boom de las comunicaciones, toda la estructura de la globalización económica está diseñada en base a modelos distintos de economías antropófagas. Desde China a EEUU, desde la Patagonia a las Antillas, desde Europa a la África austral, toda latitud y longitud geográfica se alimenta de este tipo de economías antropófagas.

QUÉ CARACTERIZA A LAS ECONOMÍAS ANTROPÓFAGAS

Las estructuras en este tipo de economías antropófagas no están al servicio del ser humano, para el desarrollo pleno de la conciencia humana, en suma, no están diseñadas para que cada ser humano dé lo mejor de sí con sus capacidades creadoras (que, no olvidemos, es la esencia de la conciencia misma si esta no fuera esclavizada por sistemas de creencias fallidos), sino están diseñadas para que unos pocos se beneficien del sacrifico de la gran mayoría.

Las economías antropófagas esclavizan al hombre

CÓMO LOGRAN IMPONERSE ESTAS ECONOMÍAS ANTROPÓFAGAS

En un principio, en aquello albores de la complejidad social, podemos afirmar, sin duda alguna, que se impuso más la fuerza bruta que alguna idea. “Yo reparto así porque me da la gana, decía el grandullón de la manada”. Con el transcurso del tiempo, las ideas se fueron imponiendo, pero no para bien, sino para poner las ideas al servicio del más fuerte, que ya para entonces era el más numeroso, aunque fuesen guiados por unos pocos. Con el tiempo estas ideas tuvieron que maquillarse de creencias convertidas en verdades de altar, pues, aunque fuesen humanas, era necesario divinizarlas. Creencias, como no, que tuvieron que ser impuestas también por la fuerza de la tradición. Los dioses también necesitaban imponerse.

   Hoy en día, en estos comienzos del siglo XXI, las cosas han cambiado, aunque en el fondo siguen siendo la misma bestia asesina. Las economías antropófagas se esconden hoy en incestos entre los Estados modernos y formas políticas de todo tipo, desde los totalitarismos tipo China, Rusia, hasta las llamadas democracias constitucionales, que solo esconden maquilladas formas de opresión en nombre del imperio de la ley. 

Las economías antropófagas incitan a mirar a otro lado

POR QUÉ SE ACEPTAN ECONOMÍAS ANTROPÓFAGAS

No hay duda alguna: miedos y autoengaños. La fuerza se sigue imponiendo, con distintos grados de intensidad, pero, por muy light que se muestre, siempre está presente para recordar al sumiso moderno quién manda en el patio de la casa. Es un miedo soterrado, edulcorado con ideologías y creencias contrapuestas que luchan por un mundo mejor. La realidad es que el mundo ideológico, tanto político como religioso, no se contraponen, aunque así se manifiesten, sino que se complementan en su gran tarea: sumir al individuo en miedos de todo tipo. La forma de inocular estas destructivas formas de relacionarse los seres humanos es a través de los autoengaños, lo que comúnmente llamamos tradición. El ser humano está preso en su tradición, cada cual la suya. El ser humano está condenado por las tradiciones enemigas, cada la cual las suyas. Mientras el hombre de a pie se destruye por sus creencias, los enemigos del hombre engordan sus ganancias alentando tantas creencias fallidas. Sí, todo por un puñado de oro. A la postre, es la misma ley de la fuerza bruta. En aquel primer albor ancestral la fuerza se nutría de músculo, hoy en día de engaños maquillados de ideologías. Eso sí, la fuerza bruta sigue estando presente. Nadie puede dudar que los Estados modernos, sin tapujo ni remordimiento alguno, mantienen sus fuerzas del orden para mantener la esclavitud de sus ciudadanos. Decir lo contrario es engañarse a sí mismo, en el mejor de los casos, o ser un crápula, por líneas generales. La creencia de que el hombre no puede mantener relaciones armónicas entre ellos sin necesidad de un poder opresor es una creencia sembrada por aquellos primeros energúmenos que vieron el buen negocio de la esclavitud.

Presos de tradiciones de todo tipo, olvidamos la conciencia común, el destino común

¿SE PUEDEN DESTRONAR LAS ECONOMÍAS ANTROPÓFAGAS?

Bajo mi humilde ver, no solo es posible, sino el único camino hacia una salida para el mañana humano. El mundo de las economías antropófagas no ha respetado ni al hombre ni a la naturaleza. Estamos en sociedades económicas que no solo están cometiendo un genocidio escondido en consumismo de todo tipo, siempre buscando un beneficio económico a cualquier precio, sino un ecocidio que está llevando al planeta a sufrir un deterioro en sus ciclos naturales, con las consecuencias para toda forma de vida. Todo por un puñado de indolentes que se alimentan del mal, del odio, del miedo que siembran en sus decisiones. Estos insanos hombres de Estado, de todo tipo y condición, y sus acólitos que, uniformados o no, esperan las migajas de aquellos, tienen sus horas contadas. Sus verdugos serán sus mismos miedos cuando no sepan cómo frenar ese despertar a la conciencia que está recorriendo el mundo a golpe de clip.

Humanizamos la economía o no habrá futuro para la especie humana

El mañana es para una economía abierta y centrada en el ser humano, en cada ser humano, y no para un puñado de seres que, pasándose por humanos, solo se han alimentado de las muertes que han sembrado a lo largo de historia de la evolución humana. Los líderes de hoy, por muy diferentes que sean entre sí, son los mismos verdugos de siempre.

LA PENA DE MUERTE

No hay mayor tragedia para un pueblo humano que aquel que se apropia del valor de la vida. Cuando un ser humano termina con la vida de otro ser humano o comete cualquier vejación contra él, puede entenderse, en el mejor de los casos, como un acto única y exclusivamente suyo. Como una locura de su alma, aunque, en el peor de los casos, haya cometido el crimen con toda saña y no tenga arrepentimiento alguno. Un alma así no merece vivir entre los hombres en sociedad, obviamente. Pero cuando una sociedad devuelve el mal con mal, haciéndose custodio de la vida humana, castigando su crimen con otro crimen maquillado de justicia, solo se está comportando de la misma manera. Las sociedades humanas que no han podido trascender el ojo por ojo, no están llamadas a encontrar un camino hacia la paz y la prosperidad. Podrán justificar, validar, legitimar, su crimen contra el criminal, pero no lograrán nada, salvo la agonía lenta del recuerdo y la imposibilidad de beber la paz del perdón.

La venganza, maquillada de justicia, NO es el camino

La venganza, por muy maquillada que esté bajo el insano concepto de justicia, nunca trae paz para quien la padece. Todo lo contrario, aleja al ser humano que la sufre de la conciencia que es y lo sumerge en la más terrible prisión: la de una memoria que nunca saldrá de su pasado, negándose a crear y vivir nuevos presentes. La pena de muerte en los sistemas de justicia humanos de hoy en día representan el vestigio de una comunidad que no está lista para alcanzar las estrellas, que no está lista para encontrar el camino hacia su origen y hacia el destino que está llamada a alcanzar: el conocimiento que le llevará a aborrecer todo acto contra otra conciencia.

La pena de muerte representa la inmadurez de las sociedades para encontrar su camino hacia la humanidad

LA PENA DE MUERTE: CRÍMENES DE ESTADO

Pueden llamarlo justicia porque los conceptos humanos del derecho solo sirven para camuflar la ignorancia de lo que las conciencias significan en el orbe del universo. Podrán creer que la pena de muerte soluciona un daño social, simple y llanamente porque creen que calma la sed de venganza. No comprenden que la sed de venganza solo puede ser neutralizada con el perdón. Las sociedades humanas no necesitan leyes que divinicen el odio, por más que lo legislen, sino leyes que permitan a los individuos desarrollarse como seres y no como meros viandantes alimentados con creencias fallidas de todo tipo.

El odio se esconde en el castigo de la pena de muerte, por más que lo maquillen

   En estos días pasados se ejecutaron a varios condenados a muerte en Irán y en EEUU. RuholáZam, activista y periodista, fue ahorcado por cargos que solo hablan de la endemoniada teocracia iraní que dice hablar en nombre de un Dios que tiene como hobby mandar a ahorcar a quien ose enfrentar a sus guardianes de la fe. Por otro lado, en la supuesta, según sus propios criterios, mejor democracia planetaria, la de EEUU, varios condenados están siendo ajusticiados en plena transición entre el gobierno Trump y el electo presidente Biden. Brandon Bernard, de 40 años. Siendo adolescente intervino en el asesinato, junto a otros, de dos religiosos. Alfred Bourgeois, de 56 años, asesino a golpes a su propia hija de dos años. A octubre de 2018, según la web diplomatie.gouv.fr, la pena de muerte sigue dictaminando el engreimiento humano en más de cincuenta países. En otra treintena mantienen una moratoria sobre las ejecuciones y en siete han abolido la pena de muerte para delitos de derecho común. Mientras haya un solo país que justifique la pena de muerte como el castigo para crímenes aborrecibles, la conciencia social no puede caminar hacia otro mundo, hacia otro tipo de sociedad, y las conciencias individuales, la esencia del ser humano, seguirá sometida al freno de, quizá, la mayor creencia fallida construida por el ser humano. El problema para eliminar ese flagelo contra el hombre, como conciencia cósmica, va de la mano de la enfermedad propia de las sociedades humanas, a saber, la enfermedad que emerge por estar construida sobre creencias fallidas de todo tipo, desde las religiosas hasta las políticas, pasando por las inocentes creencias populares, como la corrida de toros o la pelea de gallos.

Creencias fallidas de todo tipo, religiosas o políticas, justifican o han justificado, la pena de muerte

LA PENA DE MUERTE: VESTIGIO DE LA INHUMANIDAD DEL HOMBRE

La sociedad humana está cambiando porque gran parte de sus seres están abriéndose a su propia conciencia. Sí, la pena de muerte, como tantas atrocidades realizadas tanto por el individuo como por la sociedad en su conjunto, son motivadas por el insano mundo de las creencias. Se han construido sociedades e individuos basados en creencias que no solo anulan la capacidad creadora de toda conciencia, sino que se clonan, generación tras generación, los errores y horrores que permitan a esos modelos sociales pervivir a pesar de la evolución de conciencias que van surgiendo en su propio seno. No son iluminados aquellos seres que despiertan a su propia conciencia, y a la de los demás, sino son conciencias que, simplemente, han despertado de esa condición de esclavitud a la que el mundo de las creencias les tenía sometidas y quieren comportarse como tales. La pena de muerte, desde esta perspectiva, es otra forma más que los Estados tienen para mantener el control sobre esas conciencias y encuentran en la ley de Talión la justificación “ética” para colorear lo que no admite color alguno. La vida, las distintas formas de vida, es sagrada. Y si una forma de vida, y más una forma de vida con conciencia, comete cualquier crimen aberrante, es obvio que no puede vivir en sociedad mientras no aprenda y sea capaz de concienciar su vida en comunidad, pero la solución no es, jamás lo fue, jamás lo será, quitar la vida del culpable.

Toda conciencia es sagrada aunque sus creencias sean inhumanas

   Por otro lado, no es de extrañar la cantidad de crímenes que dentro de las sociedades humanas se cometen a diario, a nivel individual como a nivel de Estado, piensen en las guerras, por ejemplo, pues solo reflejan esa insana sociedad en la que el ser humano convirtió sus relaciones en infiernos de todo tipo por estar basadas no en la conciencia que son, sino en las creencias que fueron asumidas como verdades últimas y sagradas, como la propia ley del talión.

   ¿Tiene cura el mal humano de deshumanizarse por un puñado de creencias fallidas? ¿Es la pena de muerte el remedio para una sociedad que ha ninguneado la conciencia en detrimento de las creencias? ¿Por qué el ser humano ha convertido un puñado de creencias en dioses de sí mismos? ¿Hasta cuándo la barbarie humana de respaldar una pena de muerte que aleja al ser humano de sí mismo, de su condición de conciencia?

PARTE 2. SOLUCIONES MODERNAS A VIEJAS ECONOMÍAS

La primera parte de este pasquín con insuflas académicas, pero sin pedantería ni creencia que haya llegado al olimpo de verdad humana alguna, se centró en la parte, digamos, política. La necesidad de cambiar los modelos de Estados que, hoy por hoy y hoy como ayer, ocasionan un genocidio humano maquillado con todo tipo de modelos, ideologías y demás ismos sin aroma a humanidad. Sin duda alguna, eso que llamamos economía es el nudo gordiano que hay que desatar. La gran pregunta es por dónde empezamos ¿Se deben cambiar los modelos de Estado para encontrar otros modelos económicos? ¿Se deben cambiar los modelos económicos para facilitar alternativas a los Estados modernos? Ahora bien, lo que debemos aplicar a estas preguntas es el principio de incertidumbre de la Mecánica Cuántica. Saber la respuesta a una de ellas conlleva la imposibilidad de saber la respuesta a la otra. Pero, no obstante, como dice la ranchera de turno, lo importante no es llegar primero, sino saber llegar. Ahora sí, demos comienzo a la función.

Para conseguir otro modelo de sociedad, qué debe cambiar primero, los Estados o las economías

¿CUÁL ES EL PROBLEMA ECONÓMICO?

La propiedad. A partir de este problemilla, han surgido un sinfín de problemas mayores. Veamos.

1) La tierra, como tal, como el espacio natural que comparten un indeterminado número de especies en esta ventanita del universo, no pertenece al hombre, no es propiedad de la especie humana. Sin embargo, tal especie humana se adueñó de sus tierras y de sus mares. ¿Quiénes? Nos perdemos en la noche de los tiempos. Pero, más importante es responder a ¿Por qué se adueñó un grupo humano de un pedazo de tierra? Uno está tentado a pensar que por el beneficio que traía el asentamiento frente al nomadismo ¿La ley del mínimo esfuerzo? o ¿ya se entreveía la posibilidad de una explotación de unos hombres sobre otros bajo el disfraz de una mayor complejidad grupal? Independientemente de cual sea el origen real de la propiedad, el hecho es que el apoderarse de la tierra, en un principio, y luego incluso de los hombres de otras tribus, de otras tierras, dio rienda suelta a un sinfín de problemas. Para muchos el ser humano es el mayor depredador del planeta, no solo diezma la naturaleza, sino por un pedazo de tierra ha sido capaz de asesinar, e incluso intentar exterminar, a congéneres de otros espacios a lo largo de todo su trayecto evolutivo.

La propiedad es el origen de un sinfín de problemas de convivencia humana

2) ¿Qué tiene que ver el origen de la propiedad con nuestros tiempos y, más aún, con soluciones a las intrincadas e encriptadas economías modernas?Pues mucho, por no decir todo. Se da por sentado que la propiedad es algo connatural al ser humano. Apropiarse de algo, de alguien, pareciera que es tan natural como respirar y eso es un error. La propiedad, el sentirse propietario, de un pedazo de tierra, de otro ser humano, de unos instrumentos, herramientas, conocimientos, etc., etc., fue una decisión histórica de unos ancestros que, obviamente, no tenían internet ni planificaban llegar a las estrellas. Se necesita repensar la propiedad, el sentido y el significado de la propiedad, a todos los niveles.

Es necesario repensar conceptos como propiedad, trabajo, riqueza, educación, etc.

3) Ya, muy lindo, pero quién le pone el cascabel al gato. La evolución social es como es y no se puede mirar hacia atrás. Solo las leyes de las partículas cuánticas parecen tener la particularidad de poder modificar el pasado, pero los hombres están condenados a vivir por él. Movimientos políticos han infectado la historia con fracasos en todos los órdenes. Capitalismos de toda condición a marxismos de igual cuño y peor semblante, ambos disfrazados del buen pastor, han esclavizado a los seres humanos con economías genocidas que persisten, e intentan seguir hasta que el cuerpo aguante, en el exterminio humano. Unos a base de premiar un consumismo desbocado a ritmos de terabytes y el beneficio económico a cualquier precio, otros con un consumismo ideológico que solo alimentan a las cúspides del poder, pero ninguno buscando trascender esos modelos genocidas. Obviamente, una parte, minoritaria, ha vivido y vive muy bien del cuento de la propiedad. La gran mayoría, las víctimas, sigue el sentido gregario inserto en su condición humana.

Capitalismos y marxismos de toda índole han convertido el planeta en un gigantesco campo de exterminio humano

4) Una parte del problema para cambiar los sistemas económicos genocidas del presente, basados en el imperio de la propiedad, privada o estatal, por sistemas económicos humanizados, no con promesas, sino con hechos, radica en qué ofrecer, y cómoofrecerlo, a los exterminadores (hombres de carne y hueso que se han apropiado de personas, estructuras, recursos naturales, medios propagandísticos, conocimientos y hasta de los Estados mismos) para que les permita, al menos, considerar la posibilidad de dejar su tortuoso quehacer. En este punto es donde viene a cuento la incógnita que dejaba abierta anteriormente ¿Qué debe cambiar primero la economía o los Estados? Lo mismo es desatar que cortar, diría el otrora emprendedor Alejandro Magno.

Quién le pone la cascabel al gato

5) Cambiar una sociedad basada en el imperio de las creencias, tan dispares unas a otras como absurdas, por una sociedad basada en la conciencia humana, no es cuestión de generaciones, ni de conocimientos, sino de educación. Mientras se siga educando para transmitir las creencias (cada cual la suya) y no para el desarrollo de la conciencia humana, no se saldrá si quiera del puerto llamado a sentir en primera persona la extinción humana. No obstante, antes de llegar a esa educación para la humanidad en su conjunto y no para intereses particulares, debemos dar cuenta del apartado cuatro.

Si no se comienza a educar para Ser y no para tener, la especie humama está condenada a la extinción

6) ¿Qué podemos ofrecer a los verdugos de las actuales sociedades humanas deshumanizadas? ¿Qué podemos darles para que se sientan cómodos con el trato? No podríamos ofertarles el perdón de sus vidas, a la antigua usanza, pues el poder y la “legitimidad” de la violencia y las armas (más allá de todas esas economías negras o blancas que les hacen la competencia) la tienen ellos. Además, y primordialmente, la violencia no está permitida ejercerla si quiera para alcanzar salvar la propia vida o la paz social. Entonces ¿qué podemos ofrecerles?  Podemos ofrecerles ser parte del negocio y cien años para disfrutarlo. Cien años de soledad, diría el ingenuo Gabo, pero más vale pájaro en mano que ciento volando.

El número mágico

7) ¿De qué negocio estamos hablando? ¿Qué podemos ofrecer a los que tiene el poder de tener todo lo que se puede comprar con dinero o por el poder mismo detentando? Y no olvidemos que, hasta el miedo, el tenerlo o el no tenerlo, se puede comprar con dinero. Podemos ofrecer una nueva forma de organizar la propiedad. No se trata de destruir la propiedad, sino de trascender ese dilema de privada o estatal, y poner el acento en el nuevo propietario: el ser humano.

No se trata de destruir la propiedad, sino de humanizar la economía

8) Desde aquella primera sangre derramada por el grito de “esta tierra es mía”, el hombre no ha sabido vencer los miedos de enfrentar sus antagonismos sin violencia alguna, sino que todo se tenía que pagar con sangre. Incluso, en estos tiempos del imperio comercial a ritmo de globalización, podemos asegurar, con aquellos ilustrados encarcelados en idealismos imposibles, que el comercio es la continuidad de la guerra por otros medios. Pero, volviendo al epígrafe 8, quién es ese nuevo propietario. De qué tipo de propiedad estamos hablando, que alcance tiene y cómo se puede llegar a él.

De qué tipo de propiedad estamos hablando

9) No hay secretos en el tipo de propiedad a proponer, pero sí en el alcance que debe tener para humanizar estas economías genocidas del presente. La propiedad de la que hablamos es lo que podría entenderse hoy en día como cooperativas. La propiedad de producción y comercio, y con ellas englobamos todo ese andamiaje de propiedades de todo tipo en las actuales economías, está en manos de los cooperativistas. Todo lo que implique las relaciones internas debe estar en manos de los cooperativistas. No hay obreros, no hay clases, solo socios. La forma en la que establezcan sus salarios (ya escribiremosmás adelante sobre este punto) está en sus manos, pero los beneficios netos son equitativos desde el primero al último de los cooperativistas. La distinción de los salarios, más simbólica que cuantitativa, obedece, obviamente, al conocimiento aportado al conjunto de la cooperativa por parte de sus socios. Por no si quedó claro, no se trata de ampliar el número de cooperativas allí donde existan, sino de borrar todo tipo de propiedad privada o estatal del marco de la economía. La actividad del comercio, desde la producción, servicios, comercialización, etc., se centra, en esta nueva forma de propiedad, en el actor, el ser humano de carne y hueso, y no en el guion particular que beneficia a unos pocos en nombre de todos, pero que realmente esclaviza a casi todos. Queda, entre otras cosas, definir cómo se alcanza la generalización de este modo de propiedad. Por qué los Estados modernos van a ceder sus prerrogativas y dejar de ser, por ejemplo, los intermediarios entre el sector empresarial y los obreros o, peor aún, porqué la propiedad privada, en toda su amplitud y variedad, va a ceder lo que entiende su propiedad y bienes comerciales para cederlo al conjunto de los cooperativistas.

La cooperativa es el camino.

10) El por qué los Estados y las propiedades modernas, tanto estatal como privadas, que, realmente, no olvidemos, son viejas estructuras insertadas en el presente y mal dirigiendo modernas formas de conocimiento, el por qué, digo, debieran ceder está bien claro. No subsistirán en el tiempo sin caer en novedosas formas de esclavitud y no hay garantía alguna que los descendientes de los hoy propietarios se conviertan en los esclavos futuros. Pero esta visión a largo plazo no es muy convincente para aquellos que poco o nada les importa el todo y solo son capaces de apreciar su tiempo y su pedacito de realidad. Aquí es donde vuelve a aparecer aquellas preguntas incómodas ¿debe llegar primero un Estado humanitario para implantar una economía humana o es posible implantar una economía centrada en el ser humano para que conduzca a un modelo de Estado humanitario? Para dar una oportunidad a que la alternativa pueda ser viable habría que plantear el cómo se haría estos cambios. Cómo pasar de las economías privadas o estatales a una economía fundamentada única y exclusivamente en el cooperativismo.

Las actuales formas económicas imperantes llevarán al ser humano hacia abismos insondables

11) Al enemigo no se le puede dejar de dar una opción que le permita sobrevivir dignamente o, en el peor de los casos, morir con dignidad. Morir de pie, jamás de rodillas, jamás humillado, jamás aborrecido por haber perdido. El cómo pasar de estas economías del descarte o la humillación, privadas o estatales, a una economía cooperativista sin que los actores presentes opongan una resistencia a muerte, solo es posible manteniendo su “estatus”. Mantener su estatus significa, en primer lugar, indemnizar a los dueños de las propiedades con un “valor” consensuado. En segundo lugar, darle la oportunidad de pertenecer a la cooperativa como un socio más. En tercer lugar, se mantengan o no como socios de la nueva cooperativa o prefieran pertenecer a otra o no querer pertenecer a ninguna, darles un margen de cien años (100) para que puedan disfrutar, tanto ellos como sus familiares directos e indirectos e incluso a las personas que ellos pudieran considerar oportuno,de todas sus propiedades personales (casas, yates, aviones, etc.) y dinero acumulado sin gravámenes fiscales de algún tipo. A los cien años, perderán este estatus y deberán gravar acorde a lo que en ese tiempo esté establecido.

Si no se consigue una salida inmediata a otra economía, no habrá futura generación humana a la que explotar

12)  Es, en la práctica, poco viable la consecución de estos cambios de propiedad sin la presión de los Estados. Pero, aun así, no podemos olvidar el empoderamiento de una ciudadanía abierta a su conciencia y no al mundo de las creencias. No obstante, en cualquier caso, con Estados cómplices con la sangría humana actual o con Estados humanizados, en cualquier formato posible, el papel del Estado es mantener el juego limpio entre las cooperativas. Jamás el incesto entre Estado y Propiedad en detrimento del ser humano.

Estados y economías de toda índole han esclavizado al ser humano a todo tipo de miedos

13) Este cambio en el concepto de propiedad obedece simple y llanamente a empoderar al ser humano como tal en detrimento del ser humano de hoy en día que es visto por las diversas propiedades como simples mercancías que se pueden comprar, vender y, en última instancia, desechar. A la par, debe repensarse otros conceptos, como el de salario y el del trabajo, entre tantos otros como son el tiempo de trabajo, la riqueza, el ocio, la educación para la conciencia, etc., etc.Con respecto al concepto de trabajo, este debe comenzar a ser la expresión de las capacidades creadoras que todos ser humano tiene y debe trascenderse esa visión del trabajo como un medio para conseguir dinero (y, por ende, poder vivir) porque el dinero se ha convertido en un fin en sí mismo y no en el medio que debe ser. El salario no puede representar una forma de crear brechas insalvables entre los socios de una cooperativa, sino como forma de “valorar” los conocimientos en base a los cuales se rentabiliza el beneficio de todos. Y cuando digo “todos” no me refiero solo a todos los cooperativistas, sino al conjunto social. Las cooperativas, más allá de buscar el beneficio propio, deben aportar un beneficio social.

El dinero fue endiosado y dejó de ser un simple instrumento al servicio del comercio para ser un fin en sí mismo

14) La forma económica de relacionarse el nuevo tipo de propiedad debe basarse en la tecnología del blockchain y el mundo de las criptomonedas.  El sistema financiero actual, en su sentido amplio, desde los dueños de la fábrica de billetes hasta los que comercian con el mismo dinero, es inviable en cualquier escenario de cambio en la forma de entender la propiedad y/o en los Estados futuros. Aún más. Si no se pudiera llegar a un cambio en las formas de propiedad y/o de Estados actuales, el sistema económico basado en el genocidio que cometen los Bancos Centrales con sus políticas inhumanas, destinada a enterrar el espíritu humano por un puñado de oro, deberán desaparecer, so pena de ser dichos sistemas inhumanos el detonante para la extinción de la propia especie.

 El cambio en la forma de propiedad, obviamente, no es la panacea para entrar en otros modelos de sociedad donde la conciencia prime por encima de las creencias, pero es un paso necesario. Los Estados venideros tendrán que resolver los límites de sus propios límites y empoderar al ser humano por encima de las estructuras. Organizarse no puede ni debe seguir siendo sinónimo de esclavitud, por mucho que la maquillen con leyes que nunca están orientadas al ser humano en conjunto sino a una parte del conjunto, sino sinónimo de un nosotros, los seres humanos, la especie humana, la conciencia humana.